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lunes, 30 de diciembre de 2013

LA FEMINISTA DE LA MIERDA...ME ENAMORÉ

Terminamos el 2013 y como una tradición más del inconsistente me veo empujada a hacer balance del año, y como no, a plantearme nuevos propósitos para el 2014. Zanjar el pasado y abrirle la puerta al futuro que siempre acecha a la vuelta de la esquina

Ilustración de Sara Frantini
Bella como todas las que hace

Empecemos con un poco de autocrítica


La falsa feminista, la feminista de mierda. Yo. Una farsa de mi propio discurso. Una embustera, una sombra. Un timo. ¿Con qué criterio voy a contarme ahora realidades si he traicionado mis ideas?
Voy a confesarme hermanas, porque he pecado.


Me enamoré. Me enamoré tan hasta los huesos que dejé de respirar durante algunas estaciones. En nuestro vagón de hierro sólo existían amor, sexo y lucha. Y la lucha se confundía con el amor y el sexo con la lucha. Y bajo la ducha nos corríamos las semanas, los meses, los años. Y nos pensaba como un producto de ese cambio social que buscábamos en el mundo, una bandera de hilo que se tejía a cada orgasmo.


No había modelos de la relación que quisimos, así que nos la fuimos inventando. Compusimos la forma de amarnos y desabrochamos cada botón de todas mis camisas.

Mi primera revolución fue que entraras. No sé como llamarlo ahora que te estoy sacando. Porque, entre tanto beso y tanta calle, no vimos que los botones se descosían.

Y ahora que no somos dos, los recursos patriarcales se agolpan en mis bolsillos. Siento soledades, miedos y celos, ¿dónde está mi feminismo?


Llevo tanta culpa por no ser la mujer que deseo, emancipada y poliamorosa, que he dejado de escribir. Ay… si el feminismo nos cagó la vida, no te quiero contar la culpa. Esa culpa culpita por cometer pecados biopolíticos que no se absuelven con ninguna penitencia morbosa. No puedo ser la feminista perfecta, igual que mi madre no pudo ser la conciliadora perfecta, ni mi abuela la madre perfecta. Así, todas acarreamos las culpas de haber fracasado ante nosotras mismas y no saber gestionar modelos con dicotomías y contradicciones.

No soy la feminista perfecta, pero al menos voy a exorcizar esa culpa que me ahoga.


Déjenme odiar tranquila y serena....

¿Adictas a los amores interminables?....¡¡Se acabó!!


Preparas tu nueva felicitación de año nuevo y te dispones a mandársela por WhatsApp a todas las personas que conoces. Pero según vas pasando contactos, llegas a ese nombre: el innombrable. Y te paras, ¿se lo mandas o no se lo mandas? Es cierto que felicitar el cumpleaños y las fiestas siempre ha tenido algo de mínimo de cordialidad en cualquier relación, pero sabes que ese mensaje puede ser peligroso. Porque será una nueva ocasión para ponerse en contacto, para hablar con él, y la tentación puede volver a llamar a tu puerta.

Es casi como dejar de fumar: aunque lleves tiempo sin probarlo, basta una sola calada para volver a caer. Casi todos hemos sido alguna vez víctimas de uno de esos amores interminables. Esas historias que, por más que te alejes, vuelven una y otra vez a tu vida, y parecen no acabar nunca. Es muy difícil definirlas. No acaban de ser un 'noviazgo' que puedas medir en una medida de tiempo estable, porque se alargan en vaivenes. Pero tampoco son estrictamente un 'rollo', porque lo que os une, sea lo que sea, desde luego, es intenso. A mí me gusta simplemente llamarlas 'historias', porque son ese tipo de relaciones que marcan la historia de tu vida.

Son amores adictivos, porque se basan en el viejo de refrán de "una de cal y una de arena". Son juego y diversión, pero también son relaciones que nos hacen sacar ese lado masoquista que todos llevamos dentro. Suelen ser amores intensos, pero con la persona inadecuada. Y es que ese es el problema, por mucho que os empeñéis, no conseguís funcionar como pareja. Los motivos pueden ser muchos.
Sois tan diferentes que los polos se atraen sin remedio, pero también son esas diferencias las que os hacen del todo incompatibles a la hora de construir algo juntos. Puede ser que el vínculo que os une sea muy emocional, pero por norma general, la química tiene mucho que ver al respecto. Son historias en las que lo más adictivo es el sexo.El problema de estas relaciones es que, aunque en el corto plazo sean muy placenteras, a largo siempre acaban por lastimar a alguien. Y es que jugar con fuego es lo que tiene, que a veces quema. Puede que, incluso, a una tercera persona, si él tiene pareja, o si la que está comprometida en una relación es una misma. Pero sobre todo os acaban provocando dolor a ambos, aunque a veces a uno más que al otro. Porque duele querer estar juntos, pero no saber cómo. Y, sin embargo, a veces, ese dolor es parte de la misma adicción, y es la causa que os impide separaros definitivamente.

Otras veces, lo que los hace adictos es la aventura, el reto. La necesidad de conseguirlo, de pensar que podemos hacer cambiar a esa persona y convertirla en nuestra pareja ideal, sin entender que el amor consiste en amar al otro tal y como es (salvo algunas manías que siempre podemos limar, claro está), y que por muy especial que seas para alguien, eso no implica que deba de cambiar su forma de ser y de pensar por ti. A veces es tan simple como entender que no estáis hechos para estar juntos, por mucho que os empeñéis en lo contrario.


Aun sabiendo que es dañino, que os volveréis a enganchar el uno al otro, y que acabaréis lamiéndoos las heridas en soledad una vez más, no se puede evitar pensar en todos esos buenos momentos que habéis compartido juntos. Y cuesta pensar en porqué lo dejasteis la última vez, en si el motivo era lo bastante bueno como para perder todo eso, en si es posible que hayáis madurado lo suficiente como para volver a intentarlo, en si las segundas, terceras o decimocuartas oportunidades pueden ser buenas, o en si quizás estés dejando escapar al amor de tu vida.

Cuesta asumir que no puedes tener algo que deseas con todas tus fuerzas. Pero en realidad, madurar es eso.
Asumir que hay gente que se cruza en tu vida para hacerte aprender y experimentar muchas cosas pero que no lo hace para quedarse para siempre. Que debes dejarlos ir, para dejar espacio a todo lo nuevo que aún está por venir.
A veces las historias son intensas, precisamente porque tienen fecha de caducidad, pero si las consumes después de esa fecha, acaban por sentarnos mal.

Luna nueva, Luna roja...Marea de amor...
Hay que aprender a decir 'adiós', y no quedarnos siempre en un ambiguo 'hasta pronto', para guardar con cariño los mejores recuerdos. Puede que Mr. Big y Carrie tuvieran su final feliz, pero en la vida real no todo es como en las películas. Fuera de la ficción, a veces cada cual debe hacer su propio balance, sacar sus conclusiones, y ser valiente a la hora de tomar decisiones difíciles. Y si es necesario, en Navidad, pasar de largo de ese nombre en tu lista de contactos de WhatsApp, y pensar que el año nuevo te deparará muchas nuevas sorpresas, por las que sí merecerá la pena volver a arriesgarse.


Texto extraído de: feministasacidas.com, eros

sábado, 28 de diciembre de 2013

EL SÍNDROME DE LAS GAFAS VIOLETAS

       


Hay un momento en la vida de toda feminista en el que se prueba por primera vez sus gafas violetas, gafas que nos proporcionan un estallido de luz cegante cada vez que observamos una escena machista. El síndrome comienza en los primeros meses y evoluciona rápidamente a la par que leemos cosas que nos abren más los ojos. 

Esos primeros meses son impactantes porque descubres violencia en tu idílica relación de pareja, ves que tu padre (portento de igualdad para las vecinas) lo único que hace es una ínfima parte porque el peso de toda la casa lo lleva tu madre (sí, esa señora que en tu adolescencia había sido una bruja, se convierte en tu icono de mujer en lucha), las relaciones jerárquicas de género en tu grupo de amigxs, u observas como el espacio comunicativo de tu clase lo dominan los hombres, y te descubres dando más crédito a opiniones masculinas que a las de tus compañeras.

Son unos meses de despertar, de descubrir que el mundo en el que habías recibido talleres de igualdad en el cole y la profa te había dicho que ser niña o niño daba igual para tu futuro, es un mundo estafa.

A la vez entiendes como los dolores del pasado tienen sentido, como se completan las historias entendiendo esa violencia que se hace invisible si no posees unas gafas violetas. 




Ves también tus propios machismos, tu machista manera de ver el mundo: has llamado a mujeres puta y zorra, te haces la tonta en conversaciones con chicos y te sientes de lujo cuando te dicen que eres “uno más” ¿En serio?

Sí, las herramientas que tiene el patriarcado, y que usa durante todo tu periodo de socialización, han conseguido colocarte en el piso inferior y de una forma tan camuflada que te piensas en igualdad. já!

Supongo que es un periodo de descubrimiento, de despertar, del que sacamos fuerzas para luchar el resto de nuestra vida, porque ante semejante patraña no podemos rendirnos. Por eso nos entra la risa cada vez que nos dicen que nuestra lucha es absurda y obsoleta. Lo único que pasa es que no todo el mundo tiene la suerte de tener unas gafas violetas. 



 


COMO NO ESPANTAR A LAS NUEVAS FEMINISTAS



 
Rosario Hernández Catalán explica cómo no espantar a las principiantes del feminismo. / ImageLibrary


        El feminismo no sólo consiste en ampliar y cuidar la lista de derechos que durante años se han negado a las mujeres por el hecho de serlo. Quiere poner todo patas arriba para mejorar el mundo. Quiere otra ciencia, otra economía, otra política, otras palabras, otros gestos, otra visión del mundo… "Puestas a luchar, lo luchamos todo", advierte la filóloga y feminista Rosario Hernández Catalán (La Felguera, Asturias, 1979), habitual en ponencias y conferencias relacionadas con este tema y autora de 'Feminismo para no feministas', una obra que escribió para desterrar la imagen de "paranoicas, ridículas, excesivas, cursis, pesadas, poco objetivas, etcétera", que muchas personas tienen de las mujeres que militan en la causa feminista y para aquellas a las que les da "algo de grima vernos a las feministas en las manifestacione". "Todo, lo queremos todo porque hay que planear veinte para conseguir al menos diez. Es un activismo total, aunque luego cada feminista se centre en lo que más le duela y en lo que más le haga bailar", añade parafraseando a la anarquista Emma Goldman. "Las feministas nunca estamos solas y establecemos con otras mujeres relaciones de apoyo mutuo y de comprensión, relaciones con unas raíces profundas que sólo prosperan así, con ese duende, cuando estamos vertebradas por la 'idea lila'. Es algo difícil de expresar, pero sentimos la amistad entre mujeres como algo casi sagrado, hacemos círculo, hacemos akelarre, hacemos sabbat, hacemos fiesta. Y eso nos mantiene fuertes".

No obstante, en sus años de militancia y voluntariado, Rosario Hernández apreció algunas deficiencias entre las mujeres que hacen gala de ser feministas de los pies a la cabeza. "De la ideología no se deriva automáticamente un comportamiento ejemplar. A veces las ideologías son sólo ideas que anidan en nuestra mente pero de las cuales no se acaba de derivar buenos comportamientos", indica. Con esta convicción en mente, esta docente de la Universidad de Oviedo redactó una serie de recomendaciones para las feministas convencidas, para aquellas que militan en asociaciones no gubernamentales o colectivos autogestionados. "Consejillos para vivificar, prolongar y diversificar el movimiento feminista. Para atraer y no espantar a las nuevas", ya que, en su opinión, muchas caen en lo que denomina "el examen a las compañeras. 'Huy, ésta ha dicho consolador en vez de dildo... qué cutrefeminista. Huy, ésta no ha oído hablar en su vida de Sayak Valencia o del postporno. Huy, ésta habla siempre en masculino. Aquélla no se ha leído ni por asomo ‘El segundo sexo’…' Es muy humano, pero muy peligroso porque puede espantar a las que se acercan al feminismo por primera vez".

Primera lección: ni explicar ni escribir para el ombligo. Rosario Hernández aconseja expresar las ideas de manera sencilla. En pocas palabras, demostrada la solvencia teórica a través de los estudios de género o del feminismo académico, hay que convertir todo ello en divulgación. "Incluso algunos manifiestos redactados por algunos colectivos resultan oscuros y sólo aptos para las listas que ya se saben la lección". Por otra parte, aconseja "no visibilizar más de la cuenta los moratones". En su opinión, entre la denuncia y la obscenidad hay una delgada línea fácil de traspasar. "Somos víctimas, no lo vamos a negar, pero también verdugas y también alegres y afortunadas. Mostrarnos las mujeres como débiles, humilladas, maltratadas o enfermas da una imagen del feminismo que a muchas, con razón, repele". En resumen, más elegancia, más tacto, más ecología visual, menos sensacionalismo. Como ejemplo, la autora de 'Feminismo para no feministas' recurre a lo que sucede cada año en la conmemoración de una fecha clave: el 25 de noviembre, día Internacional contra la Violencia hacia la mujer. "Cree que ese día hay que hacer carteles que muestren a mujeres fuertes y libres. Permanecer en la imagen fija de la mujer llena de moratones resulta obsceno e incluso para algunos, morboso", advierte.

Otros apuntes. "No hace falta haberse leído a Simone de Beauvoir ni a Judith Butler ni a Amelia Valcárcel para guardar en potencia a una feminista. Son lecturas difíciles, no nos engañemos". Rosario Hernández considera que el "reconocimiento" a estas mujeres, a las que define como "nuestras madres y compañeras pensadoras feministas" siempre ha de ir por delante, "aunque no estemos de acuerdo con ellas al cien por cien". No obstante, "leer más no necesariamente implica tener clara moralmente la práctica feminista". A su juicio, "debemos buscar lo común con las que llegan nuevas, no empezar marcando distancia porque llevamos más años, tenemos más amigas, tenemos más contactos y lecturas o, en resumen, somos ya un poco perras viejas". Recomienda no escamotear nunca información a las nuevas y hacerles partícipes de "todo lo que ocurre" sin permitir que los partidos políticos "manipulen a sus anchas nuestros colectivos y asociaciones. Estamos juntas para hacer feminismo, no para hacerle la campaña al político o política del partido de turno". Por último, Rosario Hernández Catalán piensa que hay que dar ejemplo. "Por desgracia, que una mujer se considere a sí misma feminista no es garantía de que se convierta automáticamente en buena persona. Estoy hay que tenerlo claro, y si alguna feminista te la ha jugado, no te extrañe. Ser mujer no es garantía de bondad, ser feminista tampoco", zanja.


miércoles, 25 de diciembre de 2013

"SOBRE EL ABORTO"... Según el gran GEORGE CARLIN



En tono de humor, pero diciendo verdades como puños. 
Para quien no conozca a George Carlin, sólo os decimos que fue un extraordinario cómico de EEUU, fallecido en 2008, que dominaba el humor de barricada como pocos. Un gran humorista de corte socrático que se atrevió a tratar problemas filosóficos fundamentales con un estilo muy peculiar. Pesimista, ateo, provocador, irreverente… sus monólogos están repletos de sabiduría.


Cuando habla sobre el aborto, Carlin se burla de los antiabortistas. Ridiculiza la lógica conservadora (“they would do anything for the unborn, but once you’re born, you’re on your own”) y busca la complicidad de una audiencia progre, que piensa como él, que tiene un enemigo común que podríamos englobar dentro de la categoría de “facho”.Acá está el clásico monólogo de George Carlin sobre el aborto, sacado del especial de HBO George Carlin: Back in Town, de 1996.

NO DEJÉIS DE VERLO.









Os pasamos el texto:

“Déjenme preguntarles algo: ¿Por qué?, ¿Por qué, ¿Por qué la mayoría de la gente que está en contra del aborto son gente que de todos modos no te querrías follar?

Estxs conservadorxs son increíbles. Están a favor de los “no nacidxs”, harían cualquier cosa por ellxs…Pero una vez que naces: estás solx. Lxs conservadorxs “pro vida” están obsesionadxs con el feto hasta los nueve meses, pero después no quieren oír ni saber nada de ti. Nada, ni guarderías, ni comida en la escuela, ni sanidad gratis…NADA!! Si eres pre-natal estás bien, si eres pre-escolar, estas jodido. A lxs consevadorxs no les importas hasta la edad de ser militar. Entonces piensan que estás bien, que eres lo que buscaban. QUIEREN BEBES VIVOS PARA CRIARLOS HASTA QUE SEAN SOLDADOS MUERTOS!....”Pro vida”….No son “pro-vida” , ¡están matando doctores!, ¿Qué “pro vida” es eso?. Harán lo que sea para salvar un feto, pero si crece hasta ser un doctor ¿Puede que tengan que matarlo?

No son “pro vida”, ¿sabe lo que son? SON ANTI MUJER. Tan simple como eso: “Anti mujer”. No les gustan. No les gustan las mujeres. Piensan que la función de una mujer es ser una yegua que cría para el estado….”Pro-vida”…


¿No vemos a una blanca anti-aborto ofrecerse voluntaria para que le trasplanten un feto negro en su útero, verdad? . No lxs vemos adoptar bebes adictos al crack, ¿no?...esto podría ser algo que Cristo haría… Y no los verán empapándose en queroseno y prendiéndose fuego, los religiosos moralistas de Vietnam del Sur si que sabían hacer una manifestación. Sabían hacer una jodida protesta..¡Préndete fuego!!, ¡Vamos, “cruzadxs de la moral”, veamos algo de humo! Para igualar ese fuego en vuestro vientre…

He aquí otra pregunta que tengo, ¿por qué cuando somos nosotros, lo llamamos aborto, pero cuando es un pollo lo llamamos tortilla? ¿Acaso somos de repente mucho mejores que los pollos? ¿Cuándo superamos a los pollos en bondad?. Díganme 6 razones por las cuales somos mejores que los pollos. ¿Lo ven?, ¡nadie puede decírmelas! ¿Saben por qué? Porque los pollos son gente decente. Uno no ve pollos metiéndose en bandas de drogas, ¿no?. No, uno nunca ha visto a un pollo atando a una silla a un tipo y conectarle las pelotas a la batería de un coche, ¿o si? ¿Cuándo fue la última vez que escucharon a un gallo que llegó a la casa después de trabajar y le golpeó a su gallina, ¿eh? No pasa, porque los pollos son gente decente.


Volvamos a esta mierda del aborto…¿Un feto es un ser humano? Parece el tema central..Si un feto es un ser humano, ¿por qué los censos no los cuentan?¿Por qué si un embarazo falla no hay funeral? ¿Por qué dicen “tenemos dos hijos y uno en camino” y no dicen “tenemos tres hijos”?

Los pro-vida dicen que la vida surge en el momento de la concepción pero yo digo que eso es falso, la vida comenzó hace miles de millones de años y es un proceso continuo que sigue girando, girando y girando.

¿Saben? Podemos ir más lejos..¿Y los átomos de carbono?¿Eh? La vida humana no podía existir sin carbono ¿Así que tal vez no deberíamos quemar tanto carbón?. Solo busco un poco de coherencia en los argumentos anti-aborto. 

Los más extremos dirán que la vida comienza en la fertilización, cuando el esperma fertiliza al óvulo, poco después de que él diga: “cariño, iba a salir pero sonó el teléfono y me distrajo”..Pero incluso después de que el óvulo se fertiliza, pasan 6 ó 7 días hasta que llega al útero y comienza el embarazo…y no todos los óvulos lo consiguen. Sobre el 80% de los óvulos fertilizados son expulsados por el cuerpo de la mujer. Una vez al mes en esos días tan agradables que tiene. Terminan dentro de compresas, y aún así son óvulos fertilizados. Así que lo que dicen estos anti-abortistas es que cualquier mujer que tuvo más de una menstruación es una asesina en serie…¡COHERENCIA!!

Si realmente quieren ponerse serios, ¿Qué pasa con el esperma desperdiciado cuando se ejecuta a un reo y uno de esos pro-vida está mirando y se corre en los pantalones?. Aquí está el tipo con sus shorts llenos de ”Vinnies” o “Debbies” …¡ Y nadie le dice nada!...No todas las eyaculaciones merecen un nombre!

Hablando de coherencia: Los católicos ( yo lo fui hasta que alcancé la edad de razonar)…los católicos y otros cristianos están contra el aborto y contra los homosexuales..¡¿pero si nadie aborta menos que los homosexuales!!!!...Dejen a esta jodida gente en Paz, por Dios!!! ¡Aquí tienes un grupo entero de personas, seguro, que nunca abortará!!..¡Y los cristianos los están dejando a un lado!!, Uno pensaría que son aliados naturales!!…Vete a buscar coherencia en la religión…Y hablando de mis amigxs lxs católicxs: Cuando los obispos y otros cargos de la iglesia experimente sus primeros embarazos y sus dolores de parto, y críen un par de hijos con el salario mínimo, entonces querré oír lo que dicen sobre el aborto. Sería interesante. Pero mientras tanto, lo que deberían hacer es decirle a esos curas que hablan de castidad que mantengan sus manos alejadas de lxs chicxs,. “Guarde sus manos, padre”. Cuando Jesus dijo: “dejad que lxs niñxs se acerquen a mi”..¡¡No se refería a eso!!.



¿Sabéis lo que le digo a los anti abortistas? Eh, si crees que un feto es más importante que una mujer intenta que un feto te limpie la mierda de tus canzoncillos sin recibir sueldo ni pensión

Pensemos en el aborto como fechas límites, eso es lo que es, fechas límite biológicas…Pero cuanto más debates sobre el aborto, más escuchas lo de la “santidad de la vida”. Lo habéis oído, “santidad de la vida”. ¿Os lo creéis?. Personalmente creo que es un montón de mierda.



¿La vida es sagrada? ¿Quién lo dijo? ¿Dios?..Pues si lees la historia verás que Dios es una de las mayores causas de muerte. ¡Lo ha sido durante milenios! Hindúes, musulmanes, judíos, cristianos.. matándose por turnos porque Dios les dijo que era buena idea. 
“La espada de Dios, la sangre del cordero, la venganza es mía…”¡¡Millones de cabrones muertos!! Solo porque dieron la respuesta equivocada a la pregunta de Dios: “¿Crees en Dios?” -“No”. ¡Muerto!; “¿Crees en Dios?” – “Si”. “¿Crees en MI Dios?”, -“No”. “¡Muerto!...
Mi Dios tiene la polla más grande que tu Dios.

¡Miles de años!..y también las mejores guerras, las más brutales todas basadas en el odio religioso. Que para mi está bien, siempre que unos “santos” quieran matarse soy un tipo feliz…Pero que no me suelten esa mierda sobre la “santidad de la vida”




sábado, 21 de diciembre de 2013

ABORTO Y TERRORISMO DE ESTADO



EN ESPAÑA TODO ES PRIVADO MENOS LA DEUDA DE LOS BANCOS Y LOS COÑOS DE LAS MUJERES QUE SON CUESTIONES DE ESTADO



El derecho al propio cuerpo de las mujeres continúa siendo un campo de batalla para la derecha católica española. El ministro de Justicia del gobierno del PP, Alberto Ruiz Gallardón, ha anunciado la aprobación de la reforma de la ley de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE), que pasará a llamarse Ley de Protección de la Vida del Concebido. La reforma se basa al volver a una ley de supuestos más regresiva que la aprobada por el PSOE el 1985, puesto que penaliza el aborto en todos los casos sacado de los supuestos de violación o que exista peligro para la vida o la salud mental o física de la mujer. El ataque a un derecho tan fundamental y aceptado socialmente ha puesto en pie de guerra todo el movimiento feminista, que ha convocado concentraciones ante las sedes del PP.




La reforma Gallardón hace retroceder al Estado español en materia de legislación sobre el derecho al aborto, un retroceso que la equipara a paisos como Namíbia, Tailandia o Botswana y la sitúa por detrás de casi todos los países europeos, con la excepción de Irlanda y Polònia.
Anunciada por el ministro de justicia Alberto Ruiz-Gallardón durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la nueva ley de interrupción del embarazo elimina dos supuestos hasta ahora vigentes: el aborto por malformación del feto y el aborto libre en las primeras catorce semanas. Con la nueva ley, una mujer sólo podrá abortar en los caso de violación o en caso de riesgo para la vida de la mujer o daño acreditado. En el primer caso la interrupción se podrá practicar en las doce primeras semanas y hará falta que la mujer presente una denuncia por la violación, en el segundo caso podrá abortar en las primeras 22 semanas. El supuesto de malformaciones se restringe sólo a los casos en que un facultativo acredite que el nacimiento puede suponer un peligro para la salud psíquica de la mujer o si la malformación del feto es "incompatible con la vida". En cuanto al supuesto de daño a la mujer, Gallardón ha destacado que hará falta que dos médicos de diferentes centros médicos acrediten en un informe que existe "grave peligro, importante y duradero" por la salud física o psíquica de la mujer y que el aborto es necesario y no existe ninguno otro alternativa.
El ministro ha remarcado una y otra vez, durante la rueda de prensa, que la nueva ley no contempla penas para las mujeres -a diferencia de las leyes de 1985 y 2010-, si bien si las mantiene por los facultativos o equipos médicos que practiquen abortos fuera de los supuestos establecidos en la nueva legislación. La ley también elimina el hecho de que no hiciera falta consentimiento paterno para abortar en caso de las mujeres menores de edad e implementa otras medidas, dice el ministro, para reforzar "el asesoramiento e información de la mujer que tiene que abortar", regular la objeción de conciencia de los facultativos y prohibir la publicidad de métodos de interrupción del embarazo o clínicas donde se practique puesto que en ningún caso pueden suponer la primera opción.

El movimiento feminista lo tiene claro: ante la aprobación de la ley Gallardón, la respuesta será, cómo ha sido a lo largo de la historia, la desobediencia. 

Y es que el camino para llegar hasta aquí no ha sido nada fácil. 


Gallardón consuma un retroceso histórico en el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo 


1822-1932: El honor y la mala fama

El aborto aparece penalizado específicamente por primera vez dentro del Código Penal español en 1822, durante el Trienio Liberal. Una mujer que abortara voluntariamente en aquel momento se enfrentaba a una condena de prisión de entre cuatro y ocho años, pena que se reducía a entre uno y cinco años si era “soltera o viuda no corrompida y de buena fama anterior”.

La ley establecía varios grados de reclusión para la mujer que abortaba y para la persona que le practicaba el aborto, que variaban en función del consentimiento, de la profesión de la persona que le facilitara las herramientas de interrupción del embarazo, de la culminación o no del aborto y de si se hacía o no para “salvar el honor”.

Después se fueron sucediendo varias reformas del Código Penal el 1848, el 1870 y el 1932. Todas ellas introducían modificaciones más o menos significativas en el castigo a aplicar, pero continuaban considerando el aborto como una práctica ilegal.


1936: Catalunya, pionera


Durante la Segunda República, se produce un cambio destacable: el gobierno de Cataluña se pone al frente de Europa con el Decreto de la Interrupción Artificial del Embarazo, una ley elaborada por el médico anarquista Fèlix Martí Ibàñez y aprobada a finales de diciembre de 1936, en plena Guerra Civil Española. Esta normativa se convierte en la ley más progresista del continente en materia de derecho sobre el propio cuerpo, puesto que la mujer podía justificar el aborto voluntario por razones terapéuticas (riesgo por la vida del feto o de la mujer), eugenésicas y, la más innovadora, por causas sentimentales o éticas. Es decir, una mujer podía decidir, sin la mediación de terceras personas, si quería abortar o no durante los tres primeros meses de embarazo, con ninguna más justificación que su voluntad de no ser madre. Todo esto, garantizado por una sanidad pública y gratuita


 1941-1985: Los años oscuros

No hay que decir que la llegada de la dictadura franquista dibuja un horizonte desolador para los derechos y las libertades, también para los derechos reproductivos de las mujeres. “Es punible todo aborto que no sea espontáneo”, dice el artículo primero de la ley por la protección de la natalidad contra el aborto y la propaganda anticoncepcionista de 1941.

Durante los años 60 y 70 y hasta la ley de 1985, la red del reactivado movimiento feminista dio todos los recursos posibles a las mujeres que querían abortar de manera clandestina. “La manera más habitual era por aspiración durante las primeras semanas, por el método Karman, que era el que usaban las mujeres de planificación familiar que venían de Francia y que aprendieron algunas ginecólogas de aquí”, afirma Montse Cervera, militante histórica de la asociación Can la Mujer. “La demanda era muy grande y, a veces, las enviábamos a Londres o a Amsterdam a clínicas con las cuales ya establecíamos un contacto previo”.

Las mujeres que no seguían estos circuitos y no se podían permitir, económicamente, marchar a otro país para abortar utilizaban métodos poco seguros que ya se habían usado durante el franquismo, como por ejemplo la ruda, una planta medicinal con una cierta toxicidad que podía interrumpir el embarazo, pero también podía producir hemorragias. Otras incluso utilizaban agujas de hacer media, hecho que ponía en peligro su vida.


1985-2013: Pasos a delante


Después de la transición, cuando la fuerza de los movimientos feministas se hizo evidente con la despenalización de los anticonceptivos, el aborto se convirtió en una demanda social mayoritaria. En 1985, el PSOE aprobó una ley por la despenalización parcial del aborto.

Según esta ley, una mujer podía abortar legalmente en tres supuestos: en caso de malformación del feto, si su vida corría riesgo o en caso de violación.

La ley de 2010 amplió los derechos sobre el propio cuerpo: las mujeres podían abortar antes de las catorce semanas de manera libre y sin intervención de terceras personas, incluso en el caso de menores de dieciséis a dieciocho años.

La ley, hasta ahora en vigor, abría la puerta a practicar abortos más allá de las 22 semanas por malformaciones graves o riesgo por la vida de la madre.

Ahora el estado nos vuelve a amenazar con ese "sutil" terrorismo que le caracteriza...¿¿Vamos a permitirlo??

Mujeres: hemos de organizarnos y romper el estatus como doblemente explotadas por un sistema capitalista y patriarcal


LAS MUJERES NO SOMOS VÍCTIMAS SI NO SUJETO DE PLENO DERECHO


NOS VEMOS EN LAS CALLES

...las extremistas y radicales. 
Aquellas que aún no siendo nada fácil asumir las críticas callejeras por posicionarse prefieren seguir siendo unas inadaptadas. 
A las inconformistas, las que prefieren seguir tras un ideal a sumarse a la turba mediocre y popular. 
A las que luchan activamente por no perder su dignidad. Aquellas que trascienden, que pasan de estar hasta el mismísimo coño a descojonarse vivas de la idiocracia social. A las hartas de estar hartas. 
A las valientes, aquellas que jamás se considerarán víctimas sino supervivientes. 
A las que la desobediencia civil las hace feliz. 
A las que tienen miedo y aún así siguen.
 Aquellas utópicas que realmente creen en un mundo nuevo de sensaciones para la humanidad y las repampinfla las miradas juiciosas de los demás. 
A la sororidad sin límites. 
A las que izan su dedo corazón a los imbéciles. 
A los coños armados en general y a los liberados en particular. 






Exijo la Separación entre mi Vagina y el Estado porque mi cuerpo es mío. No pertenece ni a la Iglesia ni al Estado ni a la sociedad en su conjunto. Por eso las mujeres exigimos LIBERTAD para decidir sobre nuestras vidas y plena autonomía en relación a nuestros derechos sexuales y reproductivos.Las Organizaciones Feministas piden a los estados que pongan los medios para garantizar que el aborto sea seguro y destacan la importancia de promover métodos anticonceptivos. 



Además, para que se respete la libertad que las mujeres deben tener en todo lo que se refiere a su cuerpo, han promovido un Pacto entre Mujeres: “Apelamos al Pacto entre mujeres,-dicen- porque solo a nosotras nos concierne decidir sobre nuestro embarazo, tanto si queremos ser madres como si no queremos serlo. 
Apelamos a las Parlamentarias para que hagan efectivo el Pacto porque ellas son la voz y el voto de sus representadas, son la voz y el voto de las mujeres en el Parlamento. Queremos decidir sobre nuestras vidas y tener plena autonomía en relación a nuestros derechos sexuales y reproductivos. Recortar estos derechos significaría tutelar a las mujeres por el mero hecho de ser mujeres. Sin libertad para decidir no hay igualdad."



La revolución será feminista o no será.






viernes, 20 de diciembre de 2013

FEMINISMO, CLASE Y ANARQUISMO





Por Deirdre Hogan* – RAG

La relación entre la sociedad de clases y el capitalismo



La característica que define a la sociedad capitalista es que está mayoritariamente dividida en dos clases fundamentales: la clase capitalista (la burguesía), hecha de dueños de grandes negocios, y la clase trabajadora (el proletariado), que consiste en más o menos todos los demás -la gran mayoría de la gente que trabaja por un salario. Hay, por supuesto, toda una gama de grises dentro de esta definición de sociedad de clases, y la clase trabajadora en sí misma no está hecha de un grupo homogéneo de personas, pero incluye, por ejemplo, trabajadores sin especialización así como la mayoría de lo que comúnmente se denomina la clase media, y puede haber, por ende grandes diferencias en ingresos y oportunidades para diferentes sectores de la clase trabajadora definida ampliamente.



"Clase media" es un término problemático ya que, aunque se usa frecuentemente, rara vez queda claro a quién se refiere exactamente. Usualmente "clase media" se refiere a trabajadores tales como profesionales independientes, pequeños dueños de negocios y administrativos bajos y medios. Sin embargo, estas capas medias no son realmente una clase independiente, ellas no son independientes del proceso de explotación y de la acumulación de capital que constituye al capitalismo. En general están en los límites de una de las dos clases principales, la clase capitalista y la trabajadora (1).




Lo importante de analizar la sociedad como compuesta de dos clases fundamentales es entender que la relación económica entre estas dos clases, los grandes dueños de negocios y las personas que trabajan para ellos, se basa en la explotación y por ende estas dos clases tienen intereses materiales fundamentalmente opuestos.

El capitalismo y los negocios son, por naturaleza, movidos por la ganancia. El trabajo que un empleado realiza crea riqueza. Algo de esta riqueza se le da al empleado en su paquete salarial, el resto se lo queda el jefe, sumándose a sus ganancias (si los empleados no diesen ganancia no los emplearían). De esta manera, el dueño del negocio explota a sus empleados y acumula capital. Es parte del interés del dueño del negocio maximizar sus ganancias y mantener los costos de los salarios bajos; es del interés de los empleados maximizar su paga y mejorar las condiciones laborales. Este conflicto de intereses y la explotación de una clase por otra clase minoritaria, es inherente a la sociedad capitalista. Loa anarquistas tienen como finalidad abolir el sistema capitalista de clases y crear una sociedad sin clases.


La relación entre sexismo y capitalismo



El sexismo es una fuente de injusticia que difiere del tipo de explotación de clase mencionado más arriba de varias maneras. La mayoría de las mujeres viven y trabajan con hombres al menos parte de su vida; ellas tienen relaciones cercanas con hombres tales como su padre, hijo, hermano, amante, compañero, esposo o amigo. Mujeres y hombres no tienen intereses opuestos de una manera inherente; nosotras no queremos abolir los sexos sino abolir la jerarquía de poder que existe entre los sexos y crear una sociedad donde las mujeres y los hombres puedan vivir libremente y juntos en igualdad.



La sociedad capitalista depende de la explotación de clase. No depende sin embargo del sexismo y podría en teoría acomodarse en gran medida a un tratamiento similar de mujeres y hombres. Esto es obvio si miramos lo que la lucha por la liberación femenina logró en varias sociedades alrededor del mundo en los últimos, digamos, 100 años; en los que hubo mejoras radicales en la situación de mujeres y los supuestos que subyacían sobre qué roles son naturales y están bien para la mujer. El capitalismo, con el paso del tiempo, se ha adaptado al rol y status cambiante de la mujer en la sociedad.

El final del sexismo por ende no llevará necesariamente al final del capitalismo. De la misma manera, el sexismo puede continuar incluso después del capitalismo habiendo sido abolida la sociedad de clases. El sexismo es posiblemente la forma de opresión más temprana que existió, no sólo precede al capitalismo; sino que hay evidencia que el sexismo también precedió a formas más tempranas de la sociedad de clases (2). A medida que las sociedades se han desarrollado la exacta naturaleza de la opresión a las mujeres, la forma particular que esta toma, ha cambiado. Bajo el capitalismo la opresión de las mujeres tiene sus caracteres propios y particulares donde el sistema ha tomado ventaja de la histórica opresión de la mujer para maximizar sus ganancias.

¿Pero, qué tan realista es el fin de la opresión a la mujer bajo el capitalismo? Hay muchas formas en las que las mujeres son oprimidas como sexo en la sociedad actual -económicamente, ideológicamente, físicamente, etc.- y es probable que continúen las luchas feministas que llevarán a nuevas mejoras en la condición de la mujer. Sin embargo, aunque es posible ver que con la lucha varios aspectos del sexismo van perdiendo fuerza, hay aspectos del capitalismo que hacen muy poco probable la total igualdad económica de mujeres y hombres en el capitalismo. Esto es porque el capitalismo se basa en la necesidad de maximizar sus ganancias en un sistema tal que las mujeres estén en una desventaja natural.

En la sociedad capitalista, la habilidad de dar a luz es un defecto. El rol biológico de la mujer implica que (si tienen hijos) tendrán que tomarse al menos alguna licencia con goce de sueldo en su trabajo. Su rol biológico también las hace en última instancia responsable por cualquier chico que traigan al mundo. En consecuencia, la licencia paga por maternidad, permiso para uno de los padres, licencia de padres, licencia para encargarse de hijos enfermos, guarderías gratuitas y servicios para la atención infantil, etc., serán siempre especialmente relevantes a las mujeres. Por esta razón las mujeres son económicamente más vulnerables que los hombres en el capitalismo: ataques a las ganancias como guarderías, permisos a un padre, etc. afectarán siempre desproporcionadamente más a la mujer que al hombre. Y sin embargo sin plena igualdad económica es difícil verle un fin a las desiguales relaciones de poder entre mujeres y hombres y la ideología asociada al sexismo. Entonces, aunque podemos decir que el capitalismo podría acomodarse a la igualdad del hombre y la mujer, la realidad es que la realización total de esta igualdad será muy poco probablemente lograda en el capitalismo. Esto es simplemente porque hay una penalización económica relacionada a la biología de la mujer, que hace que la sociedad capitalista, movida por la ganancia, sea inherentemente parcial contra la mujer.


La lucha por la emancipación femenina en los movimientos de la clase trabajadora




Uno de los mejores ejemplos de cómo la lucha por el cambio puede acarrear cambios reales y duraderos en la sociedad es la gran mejora en el status de la mujer, sus derechos y calidad de vida; todos logros que la lucha por la liberación femenina ha alcanzado en varios países alrededor del mundo. Sin esta lucha (que yo llamaré feminismo a pesar de que no todos y todas las que lucharon contra la subordinación femenina se habrían identificado como feministas), las mujeres claramente no habríamos logrado los gigantescos avances que hemos tenido.

Históricamente, la lucha por la emancipación femenina fue evidente dentro del movimiento anarquista y otros movimientos socialistas. Sin embargo, como un todo estos movimientos tendieron a tener una relación de alguna manera ambigua con la liberación femenina y otras luchas feministas más amplias.

Aunque siempre ha sido central al anarquismo el énfasis en la abolición todas las jerarquías de poder, el anarquismo tiene sus raíces en la lucha de clases, en la lucha para derrotar al capitalismo, con su aspiración finalista de crear una sociedad sin clases. Como la opresión de las mujeres no está tan íntimamente atada al capitalismo como lucha de clase, la liberación de las mujeres ha sido históricamente y en gran medida continúa siendo vista como un objetivo secundario en la creación de una sociedad sin clases, no tan importante o tan fundamental como la lucha de clases.

¿Pero a quién no le es importante el feminismo? De seguro para la mayoría de las mujeres en los movimientos socialistas la suposición que una transformación profunda en las relaciones de poder entre mujeres y hombres era parte del socialismo era vital. De todas maneras, tendía a haber más hombres que mujeres activos en los círculos socialistas y los hombres jugaron un rol dominante. Las demandas de las mujeres fueron marginadas por la primacía de la clase y también porque mientras los temas que afectan a los trabajadores también afectan a las trabajadoras de manera similar, lo mismo no era cierto para las temáticas particulares de la opresión de la mujer como sexo. La igualdad social y económica de la mujer era a veces vista como algo que entraba en conflicto con el interés material y las comodidades del hombre. La igualdad de las mujeres requería profundos cambios en la división de tareas tanto en el hogar y el trabajo como cambios en todo el sistema social de autoridad masculina. Para lograr la igualdad de las mujeres una reevaluación de la propia identidad debería también hacerse en la que la "identidad masculina" no pudiera ya depender de ser visto como más fuerte o más capaz que la mujer.

Las mujeres tendían hacer la conexión entre la emancipación política y personal, con esperanzas que el socialismo produciría una mujer nueva y un hombre nuevo al democratizar todos los aspectos de las relaciones humanas. De todas maneras, encontraron muy difícil, por ejemplo, convencer a sus propios compañeros que la desigual división del trabajo en el hogar era un tema político importante. En las palabras de Hannah Mitchell, activa socialista y feminista de principios del siglo XX en Inglaterra, sobre su doble turno de trabajo afuera y adentro del hogar:

"Incluso mi descanso dominical se fue ya que pronto descubrí que gran parte del discurso socialista sobre la libertad era sólo discurso y que estos jóvenes hombres socialistas esperaban cenas de domingo y té con grandes tortas caseras, patés de carne y pasteles exactamente como sus compañeros reaccionarios" (3).

Las mujeres anarquistas en España en la época de la revolución social en 1936 tenían quejas similares al encontrar que la igualdad hombre-mujer no se llevaba bien con las relaciones personales íntimas. Martha Ackelsberg anota en su libro Mujeres Libres de España que aunque la igualdad de las mujeres y hombres fue adoptada oficialmente por los movimientos anarquistas españoles tan temprano como en 1872:

"Virtualmente todas mis informantes se lamentaban de que, sin importar cuán militantes fueran en las calles, hasta los anarquistas más comprometidos esperaban ser "amos" en sus hogares -una queja que hizo eco en muchos artículos escritos en diarios del movimiento y revistas durante este período".

El sexismo también ocurría en la esfera pública, donde, por ejemplo, las militantes mujeres a veces encontraban que no eran tratadas seriamente ni con respecto por sus camaradas hombres. Las mujeres también enfrentaban problemas en su lucha por la igualdad dentro del movimiento sindical en el siglo XIX y XX, cuando la situación desigual de hombres y mujeres en el trabajo pago era un tema incómodo. Los hombres en los sindicatos argumentaban que las mujeres rebajaban los salarios de los trabajadores organizados y algunos creían que la solución era excluir completamente a las mujeres del trabajo y elevar el salario masculino para que los hombres pudieran mantener a sus familias. A mediados del siglo XIX en Gran Bretaña un sastre resumió los efectos del trabajo femenino como sigue:

"Cuando comencé por primera vez a trabajar en esta rama [cortado de chalecos], había muy pocas sastres empleadas en la misma. Unos pocos chalecos blancos se les daban bajo la idea de que las mujeres los harían más limpiamente que los hombres...Pero desde el aumento de los sistemas de vapor, amos y capataces han buscado por todas partes por manos que pudieran hacer el trabajo por menos que el promedio. Entonces se hizo a la esposa competir con el esposo, y a la hija con la esposa... Si el hombre no va a reducir el precio de su trabajo a aquel de una mujer, deberá permanecer desempleado" (4).

La política de excluir a las mujeres de ciertos sindicatos a menudo quedaba determinada por la competencia de bajar los salarios más que la ideología sexista, aunque la ideología también jugó un rol. En la industria del tabaco en los comienzos del siglo XX en Tampa en los EEUU, por ejemplo, un sindicato anarcosindicalista, La Resistencia, formado más que nada por emigrados cubanos, buscó organizar a todos los trabajadores a lo largo y ancho de la ciudad. Más de la cuarta parte de sus miembros eran mujeres que deshojaban el tabaco. El sindicato fue denunciado como antimasculino y antiamericano por otro sindicato, la Unión Industrial de Fabricantes de Cigarros que perseguía estrategias exclusivistas y que "muy renuentemente organizaba a las trabajadoras en una sección separada y secundaria del sindicato" (5).


La fuerza motriz de la liberación de la mujer fue el feminismo




Está en general bien documentado que la lucha por la emancipación de la mujer no ha sido siempre apoyada y que históricamente las mujeres han enfrentado el sexismo dentro de las organizaciones para la lucha de clase. Los logros incuestionables en la libertad de la mujer que se alcanzaron son gracias a aquellas mujeres y hombres, dentro de las organizaciones de lucha de clase así como sin éstas, que desafiaron al sexismo y pelearon por mejoras en las condiciones de la mujer. Es el movimiento feminista en todas sus variantes (clase media, clase trabajadora, socialista, anarquista...) que ha liderado el camino en la liberación femenina y no movimientos focalizados en la lucha de clase. Yo hago énfasis en este punto porque aunque hoy el movimiento anarquista como un todo sí apoya un fin a la opresión de la mujer, aún permanece una desconfianza hacia el feminismo, con anarquistas y otros socialistas a veces tomando distancia de éste porque a menudo carece de un análisis de clase. Y sin embargo es al mismísimo feminismo al que debemos agradecer por cada avance real que las mujeres han hecho.


¿Qué tan relevante es la clase cuando se trata de sexismo?




¿Cuáles son las aproximaciones comunes al feminismo por los anarquistas que levantan la lucha de clases hoy? En un extremo de reacción contra el feminismo tenemos el punto de vista absolutamente reduccionista a la clase: Sólo importa la clase. Este punto de vista dogmático tiende a ver al feminismo como divisionista (¿de seguro que el sexismo no es más divisionista que el feminismo?) y una distracción de la lucha de clases y se agarra de que cualquier sexismo que de hecho existe va a desaparecer automáticamente con el fin del capitalismo y la sociedad de clases.

Sin embargo, un enfoque más común desde el anarquismo al feminismo es la aceptación de que el sexismo sí existe, no va a extinguirse automáticamente con el fin del capitalismo y se necesita luchar contra él aquí y ahora. Aún así, como se mencionó antes, a las anarquistas les cuesta dolores separarse ellas mismas del feminismo "convencional" por su falta de análisis de clase. En su lugar, se acentúa que la experiencia del sexismo es diferente en cada clase y que por ende la opresión de las mujeres es un tema de clase. Es muy cierto que la riqueza mitiga en cierta medida el efecto del sexismo: Es menos difícil, por ejemplo, obtener un aborto si no tienes que preocuparte sobre cómo juntar el dinero para el viaje al exterior; temas sobre quién hace la mayor parte del trabajo doméstico y el cuidado de los niños se vuelven menos importantes si podes pagar a alguien más para que ayude. También, dependiendo de tu trasfondo socioeconómico tendrás diferentes prioridades.

De todas maneras, en este constante acento sobre como la experiencia del sexismo está diferenciada por clase, los anarquistas parecen pasar por alto o ignorar algo que también es cierto: que la experiencia de clase está diferenciada por sexo. El problema, la injusticia, del sexismo es que hay relaciones desiguales entre mujeres y hombres dentro de la clase trabajadora y de hecho en toda la sociedad. Las mujeres siempre están en desventaja respecto a los hombres de su propia clase.

En mayor o menor medida el sexismo afecta a las mujeres de todas las clases; sin embargo un análisis feminista que no enfatice la clase es a menudo objeto de crítica. ¿Pero es relevante la clase para todos los aspectos del sexismo? ¿Cómo es relevante por ejemplo la clase en la violencia sexual? La clase de seguro que no siempre es el punto más importante en todos los casos. A veces hay una insistencia en tomar un análisis de clases para todas las posiciones feministas como si se necesitara darle credibilidad al feminismo, para validarlo como una lucha que valga la pena para los anarquistas que levantan la lucha de clases. Pero esta instancia pasa por alto lo central que es, de seguro, que estamos contra el sexismo, ¿en todas sus formas a cualquiera que afecte?

Si una persona es golpeada a muerte en un ataque racista, ¿necesitamos saber la clase de la víctima antes de expresar rabia? ¿No nos concierne el racismo si resulta que la víctima es un miembro bien pago de la clase dominante? De manera similar, ¿si alguien es discriminado en el trabajo por su raza, sexo o sexualidad, sea esa persona personal de limpieza o un profesor de la universidad, de seguro en ambos casos está mal y está mal por las mismas razones? Claramente, la liberación de la mujer es, por propio derecho, algo por lo que vale la pena luchar como, en general, la opresión y la injusticia son cosas contra las que vale la pena luchar, no importa la clase del oprimido.


¿Mujeres y hombres del mundo unidos contra el sexismo?





Dado que una cosa que las mujeres tienen en común a través de las clases y las culturas es la opresión, hasta cierto punto, ¿podemos nosotras como sexo llamar a las mujeres (y hombres) del mundo a unirse contra el sexismo? ¿O hay intereses de clase opuestos que harían inútil tal estrategia?

Los conflictos de interés de seguro que pueden aparecer entre las mujeres de clase trabajadora y las ricas de clase media o de la clase dominante. Por ejemplo, en Francia, en una conferencia feminista en 1900 las delegadas se dividieron ante el tema del mínimo salario para las sirvientas domésticas, medida que habría lastimado los bolsillos de aquellos que podían pagar sirvientes. Hoy, las consignas por ausencia con goce de sueldo por paternidad o los servicios de guarderías enfrentarán la oposición de los dueños de los negocios que no quieren que achiquen sus ganancias. El feminismo no es siempre bueno para la generación de ganancias en el corto plazo. Las luchas por la igualdad económica con los hombres en la sociedad capitalista necesariamente incluirán una lucha continua y permanente por reivindicaciones -esencialmente una lucha de clase.

Entonces, los diferentes intereses de clase pueden a veces poner obstáculos a la unidad feminista en un nivel práctico. Es de todas maneras mucho más importante para los anarquistas acentuar la conexión con el más amplio movimiento feminista que enfatizar las diferencias. Después de todo, las clases dominantes están en minoría y la vasta mayoría de las mujeres en la sociedad comparten un interés común en ganar la igualdad económica con el hombre. Además, muchas temáticas feministas no están afectadas por tales conflictos de interés basados en la clase pero conciernen a todas las mujeres en distinto grado. En lo que tiene que ver con los derechos reproductivos, por ejemplo, los anarquistas en Irlanda hemos estado y continuamos estando involucrados en grupos pro-choice [por la legalización del aborto] al lado de partidos capitalistas sin comprometer nuestras políticas porque, en lo que tiene que ver con la lucha contra el sexismo que niega a las mujeres el control de sus propios cuerpos, ésta es la mejor táctica. Finalmente, vale la pena también notar que a menudo el rechazo del "feminismo de clase media" viene de los mismos anarquistas/socialistas que abrazan la definición marxista de clase (dada al inicio de este artículo) que ubicaría a la mayoría de las personas de clase media firmemente en el rango de la amplia clase trabajadora.


Reformas, no reformismo



Hay dos enfoques que podemos tomar hacia el feminismo: nos podemos distanciar de otras feministas enfocándonos en la crítica al feminismo reformista o podemos apoyar totalmente la lucha por las reformas feministas mientras permanentemente decimos ¡Queremos más! Esto es importante especialmente si queremos hacer al anarquismo más atractivo a las mujeres (una encuesta reciente del Irish Times mostraba que el feminismo es importante para más del 50% de las mujeres irlandesas). En la visión anarcocomunista de la sociedad futura con su principio guía, a cada cual según sus necesidades, de cada cual según sus posibilidades, no hay parcialidad institucional contra la mujer como la hay en el capitalismo. Además de los beneficios tanto para las mujeres y hombres el anarquismo tiene un montón para ofrecer a las mujeres en particular, en términos de libertad sexual, económica y personal yendo más profundo y ofrece sobre todo más que cualquier igualdad precaria que pueda ser alcanzada bajo el capitalismo.

Notas

*Deirdre Hogan (originalmente publicado en RAG No. 2. Otoño de 2007).
1. Esta descripción de la clase media se toma prestada de Wayne Price. Ver ¿Por qué la clase trabajadora? En anarkismo.net
http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=6488
2. Ver por ejemplo los artículos en Toward an Anthropology of Women, editados por Rayna R. Reiter.
3. Hannah Mitchell, cita tomada de Women in Movement (p. 135) por Sheila Rowbotham.
4. Cita tomada de Women and the Politics of Class (p. 24) por Johanna Brenner
5. Ibíd. (p. 93)

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Tomado de: http://www.anarkismo.net/article/7610
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