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jueves, 25 de junio de 2015

EL ACOSO CALLEJERO, VISIBILIZADO POR LA TECNOLOGÍA MÓVIL

La tecnología móvil se alza como arma utilizada por mujeres para combatir el mal llamado piropo callejero. 


Distintas propuestas en varios países (España, México, Argentina) visibilizan una ‘costumbre’ que denigra y violenta a la mujer en todo el mundo.

ActitudFem

“No es piropo, es acoso”. Esta frase tan simple y tan certera resume de forma contundente el sentimiento de todas las mujeres que sufren el mal llamado piropo callejero. Un mujer sola -o con compañía- caminando por la calle sabe que se expone a que su indumentaria, su modo de andar, su pelo o su mirada sea susceptible de ser comentada y ‘valorada’ por alguno de los hombres que se vaya cruzando en su camino. Esto no responde a un tipo de cultura específica, es denominador común a todas las mujeres en casi cualquier rincón del planeta.

En 2010, Holly Kearl, estadounidense experta en violencia sexual, publicaba uno de los pocos libros que existen sobre el acoso callejero: “Stop Street Harassment. Making Public Places Safe and Welcoming for Women”. En él arroja una serie de datos extraídos de sus años de estudio en los que afirma que el 80% de 811 mujeres entrevistadas dijeron que constantemente tienen que mantenerse alertas cuando caminan por la calle. El 50% tienen que cruzar de acera y buscar rutas alternativas hasta sus destinos. El 45% siente que no pueden ir solas a lugares públicos y el 26% miente sobre tener pareja para que los acosadores las dejen en paz. El 19% ha tenido que cambiar de trabajo solo para evitar la zona donde han sido acosadas. La legislación no lo recoge ni lo contempla y en ocasiones es considerado como algo cultural y por tanto normalizado.


Móvil en mano


A falta de una regulación, en los últimos años han surgido iniciativas feministas para enfrentar y visibilizar el acoso callejero y la utilización de las nuevas tecnologías ha sido clave para su difusión y apoyo.

Una de las propuestas más controvertidas y polémicas que pueblan la red ha sido El cazador cazado de la activista feminista y actriz multidisciplinar Alicia Murillo (la adoramos.... y mucho). La actriz, cantante, activista....., armada con la cámara de su móvil, enfrentaba cara a cara al acosador callejero, o ‘piropeador’, para luego colgarlo en su blog junto con sus reflexiones, muchas veces irónicas y con un humor cínico, sobre por qué es un práctica cotidiana de agresión sexista.

Extracto de vídeo de 'El cazador cazado'

“Viví fuera mucho tiempo y cuando regresé a Sevilla me di cuenta de que no estaba dispuesta a seguir tolerando esas agresiones verbales callejeras”, cuenta Murillo.

“En mayo de 2012 comencé el proyecto con la intención de hacer visible el rostro del agresor y de que esos insultos no quedaran impunes”. La reacción no se dejó esperar. En septiembre de ese año, la activista y sus vídeos alojados en YouTube fueron blanco de críticas y de ataques por parte de varios usuarios de la web forocoches, llevando a cabo una acción para que dichos vídeos fueran eliminados del sitio.

“Ese día pasé a tener 2.600 visitas cuando yo no llegaba a 50 diarias. A partir de ahí, fueron tantas las denuncias que YouTube me lo retiró y penalizó mi canal” explica Murillo. “El ataque de 'machirulos' me ha beneficiado más que perjudicarme porque me ha dado una publicidad tremenda. Tanto es así que el propio YouTube me mandó otro mail dándome la enhorabuena por el éxito de mis vídeos e invitándome a poner publicidad. Una incoherencia abrumadora”.

Censura de YouTube

Todas contestatarias


El proyecto de Alicia Murillo no es el único que pretende hacer de freno, o por lo menos concienciar de la gravedad, del acoso callejero. Iniciativas como Hollaback!que inició su andadura en Estados Unidos en 2011 contra esta forma de violencia sexual se ha extendido por países como India, Sudáfrica o Turquía.

En América Latina, el sitio web de Hollaback! Atrévete explica que el proyecto está dedicado a erradicar el acoso en la calle utilizando las tecnologías de internet y los teléfonos móviles. “La explosión de la tecnología móvil nos ha dado una oportunidad sin precedentes para acabar con el acoso en las calles y con ella, la oportunidad de brindar atención a un importante reto en materia de derechos de la mujer y del colectivo LGBT alrededor del mundo”, dice el movimiento en Buenos Aires.

Desde Argentina también, la actriz y comediante Malena Pichot, con intensa presencia en internet -casi medio millón de seguidores en Twitter-, utiliza su serie de sketches "La loca de mierda" para parodiar de forma sarcástica y algo violenta, la respuesta que se merecen los acosadores callejeros.

Malena Pichot en "La loca de mierda" parodiando el acoso callejero


Mientras tanto, Hollaback! en Ciudad de México advierte que la violencia contra las mujeres y las minorías sexuales "rara vez se denuncia y es culturalmente aceptada". Como declaran en su web Hollaback AtréveteDF! rompe el silencio que ha perpetuado la violencia sexual a nivel internacional, afirmando que “cualquier tipo de violencia de género es inaceptable. Creamos un mundo donde tenemos una opción y, más importante aún, una respuesta”. Las webs y blogs de Hollaback están llenas de historias de acoso.

Es sobrecogedor comprobar la cantidad ingente de mujeres que han sufrido el acoso callejero y como decía la directora de Pikara Magazine, June Fernández en una entrevista que no se llegó a publicar en SModa por causas ‘desconocidas’’: “Es una práctica normalizada y quien la hace le mueve más la necesidad inconsciente de reafirmar su virilidad que el deseo de relacionarse con la mujer a la que acosa”.

Aprender a cambiar las cosas



El proyecto de “El cazador cazado” ha mudado de piel y de las calles y de internet ha pasado a convertirse en un taller para mujeres que quieren aprender a enfrentarse a este tipo de acoso. Con dinámicas que van desde analizar cómo utilizan las mujeres el espacio público hasta aprender a sacar una respuesta asertiva ante estos comportamientos.

“Nadie nos va a defender y todo lo que hay alrededor en cuanto a instituciones u otras personas que nos puedan ayudar son coyunturas favorables a la autodefensa pero en realidad y en última instancia, quienes nos vamos a defender somos nosotras mismas”, explica Alicia Murillo. “El taller está dedicado a llevar ese mensaje, es importante que exista una sociedad concienciada por supuesto, y que haya leyes, pero al final vas a estar tú sola frente a tu agresor”.

Caminar tranquilas por la calle sin recibir los supuestos piropos por parte de algunos hombres es un derecho y visibilizarlo como una práctica de violencia sexista es un deber. “Hacernos responsable de nuestros cuerpos y su seguridad y enfrentarnos a los agresores es un deber moral”, concluye Murillo.

Texto extraído de : eldiario.es

domingo, 18 de enero de 2015

DISTORSIONES PATRIARCALES: LAS FEMINISTAS ODIAN LA AMABILIDAD?....

¿Las feministas odian la amabilidad?

No. Lo que quieren es que no puedan ser amables sólo los hombres y hacia sólo las mujeres. Quieren que todo el mundo, que cualquiera pueda ser amable. Que un hombre pueda abrirle una puerta a otra persona, sin importar sus genitales ni las posibilidades de acostarse con ella. Que una mujer pueda cederle el asiento a otra persona si quiere.

Las feministas hacen por tanto una crítica racional empática al tema de la galantería, que combaten por su machismo y misoginia, pues se cosifica a la mujer en cómo se la concibe y en cómo se la trata y por tanto se degrada o caricaturiza la relación.

Desde la inteligencia feminista, luchamos por ser amables como gesto de cuidarnos y mimarnos las personas, y no como mecanismo para codificar a la gente y conseguir cosas de ella. La amabilidad es un rasgo humano no del Hombre.


¿Qué tienen las feministas contra el "halago"?

Expresarle a las personas el valor que les damos, lo que las apreciamos podrá hacer que se sientan halagadas, aunque lo normal es que haga que se sientan queridas y apreciadas, que no es lo mismo, pero sin duda alguna no es lo mismo que halagar, es algo mucho más hondo, empático, de relación humana, y no algo tan trivial y dañino como el halago que se le enseña al Hombre a hacer en el patriarcado.

En el patriarcado se le dice al Hombre que debe halagarlas con regalos y palabras. ¿Para qué? Aquí aparece otro de los elementos distorsionantes y desagradables del “halago” (a parte de que está claro que es unidireccional: del Hombre a las mujeres): para que les den placer sexual o en el más permanente de los casos ¿amor? (el unidireccionalismo se ve en que si le damos la vuelta, no es lo mismo. Las mujeres deben respetar al Hombre, admirarse de sus méritos reales, y ahí está el sistema de héroes y tal, no hace ninguna falta que se le digan tonterías huecas; también porque Él manda en realidad respecto al sexo, por eso durante siglos si ellas no querían sencillamente las violaba y eso se consideraba “seducir”, no tortura). Halagar a alguien no es valorar y apreciar a alguien y hacérselo saber, al menos no en el patriarcado: a las mujeres hay que halagarlas para “llevárselas al huerto”, “tener la llave a su corazón”, como dicen metafóricamente (porque si fuera eso la llave a que te quieran, qué cosa tan insignificante serían las mujeres!, como lo que nos han dicho durante siglos contra toda evidencia!; y si es metáfora de su vagina, ya sabemos, es siempre lo mismo, y encima consideran de mal gusto que lo denunciemos).


Toda esta ideología es machista y misógina. Las mujeres son personas con mentes humanas, no niñas caprichosas a las que hay que engatusar para que te obedezcan o hagan lo que quieres.

Si el Hombre quiere “comprender a las mujeres” bastaría con que empezara a desarrollar inteligencia feminista para limpiar su mente del dogmatismo patriarcal, y así vería que la mente humana es impresionante y compleja y que los genitales no determinan su desarrollo. Con cada “no comprender” suyo se nos está diciendo: “sois caprichosas, hay que manipularos para sacar algo bueno de vosotras”. Como a “los indios” con las cuentas y los cristalinos. Cruel la ideología patriarcal, violenta en extremo.

Valorar a las personas es algo que necesita cualquier persona, hacerlo y recibirlo. Engañar, engatusar, manipular, cosificar, usar estrategias es algo que necesitan hacer quienes no pueden sentir empatía hacia quienes tienen delante, esa inteligencia.




Si quieres que te quieran, aprende a querer, a valorar a las personas, y no a tratarlas como si no fueran personas (como si fueran muñecas). (Hay que ver qué afición tiene el hombre patriarcal a jugar con muñecas, qué obsesión con forzar a otras personas a ser sus muñecas!) La igualdad va de mirarse las personas a los ojos y hablarse como personas, no de juegos de poder.

Cómo anular con halagos



Hablando de musas, “ser musa” fue la jodida estrategia patriarcal para anular a las mujeres artistas, al menos, respecto a que pasaran a la historia como artistas (consiguieron hacer daño, sin duda), no que consiguieran que ellas dejaran de crear (la música siempre ha estado ahí, a pesar de todo el ninguneo, subestimación, desprecio, miedo y odio)… Otorgándoles el honor de Ser Musa, se suponía que no podrían elegir otra cosa: qué mayor honor que ser inspiración del Hombre artista? Muy triste, abusivo y bobo.



Era bastante asqueroso porque el tema era: había una mujer artista entre muchos hombres artistas (no era fácil para las mujeres ser nada que no fuera madre, puta y poco más) y la anulaban como con los “piropos”, cosificándola y distorsionando el valor de su aporte. Y encima colaba.

Sin el dolor igual, me pregunto si se parece a cómo opera la violación en el patriarcado: si los chicos se quieren acostar contigo, has sido elegida, mola (que luego en lugar de a 5 se te tiran sólo 2, por qué será), y luego es tu condena. Si te conviertes en musa, mola, y luego es tu condena.


—Maria Luisa Latorre: Musa=objeto. Artista=sujeto

Textos extraídos de: mujerpalabra

domingo, 9 de febrero de 2014

TU ACOSADOR DEL DÍA: PIROPOS Y DEMÁS INTRUSISMOS PATRIARCALES


Creo que el género mismo es la violencia, que las normas de masculinidad y feminidad tal y como las conocemos, producen violencia.

-Beatriz Preciado-


Queridos y queridas todas, feminazis, gordxs, mosntruosas, irreverentes, negras, marranas, pornoputas, y otros seres del inframundo feminista…

Bienvenidxs a…
“Tu acosador del día”





Hoy, en tu acosador del día…

“El hombre del tiempo”

Málaga, 22.30 de la noche

.Paso por el callejón de Calle Nosquera que desemboca en la Plaza de Los Mártires, y hay dos chicos apostados en un bar: Uno resopla, y otro me dice:

“Nove, lo fresquita que vá”.


Está claro que el pobre hombre sólo ha resoplado porque ha sufrido por mi, y el frío que hace. Está claro que el otro me ha referido lo del fresco porque quería protegerme de unas anginas. Es un paisano que se preocupa por su paisana, sin duda.

La culpa la tengo yo, por ir con vestido corto. El chico sólo quería ser simpático, no quería hacer una valoración gratuita e impertinente sobre mi atuendo.



Sí se puede hacer un comentario divertido, eso siempre sienta bien y sube el ego. No me ha dicho nada soez, no ha aludido a mi sexualidad o a mi cuerpo, ni me ha insultado, eso es de agradecer, en realidad, ha sido hasta agradable.

No es sexista lo que ha pasado, lo que me ha dicho no es malo, es simplemente su opinión, y estamos en un país libre -bueno, casi casi- y él puede decir lo que quiera.

No ha sucedido nada que implique violencia. Si yo me he sentido invadida, observada y vejada, es mi problema, es mi subjetividad.
Si hubiera ido acompañada de otro varón que ejerciese tutelaje simbólico sobre mi, también me habría pasado lo mismo. Tengo en cuenta que sólo se han preocupado por el frío que yo misma podría estar pasando con las piernas al aire. Además, no hay motivo alguno por el que ese hombre pudiese haber coartado su libertad de expresión si yo iba con otro hombre, porque al fin y al cabo, no me ha dicho nada malo. Que vaya sola, que de la sensación de desprotegida, vulnerable y conquistable no son factores que importen en este tema.

A mi, por lo menos, me insinúan lo guapa que soy por la calle, cómo llamo la atención, y eso, siempre gusta, siempre, no hay nadie que piense de manera diferente ante un halago o un cumplido.Por lo menos, no se ha acercado a mi. No me ha perseguido ni me ha violado. Eso sí es una agresión real, y no esto. No debería estar deteniéndome en este tipo de anécdotas que algunas llaman agresiones. Las agresiones de verdad cuestan vidas de mujeres. Y esa violencia física sexista no tiene nada que ver con cosas como “los piropos” de la calle.

Esto no quiere decir que algunos varones se hayan apropiado del espacio público y se sientan con poder de hablarte, llamar tu atención o realizar comentarios con sus grupo de iguales sobre algo que tenga que ver contigo, sólo es una frase sin importancia.

No se ha reproducido aquí ningún tipo de estructura de dominación ni comportamiento sexista. Somos las feministas, que lo magnificamos todo.

Son los volcanes helados de Kamchatka, que me hacen tener visiones.

Será eso.



Piropos


Sales a la calle y parece que todos los astros te iluminan pidiendo a la gente (sólo a los hombres) que te evalúe. Yo no lo he pedido, no lo quiero, no me gusta y, por supuesto, no doy mi permiso ni para obscenidades, ni para gestos, ni que piten si es que van en el coche, ni que me silben, ni que me miren el culo, ni para tan siquiera un guapa. Porque sinceramente, yo salgo de mi casa a hacer lo que tenga que hacer, no soy un objeto a evaluar.

Es incómodo enfrentar estas situaciones. A veces, eso se junta con que tienes prisa, con que te da vergüenza o miedo a que te partan la cara si te enfrentas. Pero ya lo he descubierto, basta con volverte y mirarle al del piropo. Si le dices algo, mejor. No somos objetos y tú no eres nadie para juzgar mi cuerpo. No me halagas, solo quieres incomodarme.



Seguro que hay quien piensa que esto es exagerar, seguro. Pero también es seguro que mi cuerpo es mío y cuando alguien se cree con potestad de poder juzgarlo, alabarlo o criticarlo, el siguiente paso es poder usarlo. Y, repito, es mío y eso es violencia. El piropo es acoso.

PORQUE....

Porque quiero caminar por la calle a cualquier hora sin que nadie me moleste.
Porque quiero vestir como me dé la gana sin que nadie me de su opinión ni me clave su mirada.
Porque no quiero que me digan cómo tengo que hacer las cosas. Ya pienso por mi misma.
Porque quiero que en los bares no se permitan actitudes ni comportamientos machistas.
Porque cuando salgo con mis amigas no quiero que nadie me pregunte qué hago sola.
Porque quiero ir en el metro sin que me acosen con la mirada ni me metan mano.


Porque yo decido cuándo, cómo y de qué manera me quiero relacionar: no quiero ni tu insistencia, ni tu opinión, ni tu permiso, ni tu aprobación.
Porque cuando ocurre lo contrario estoy ante una situación de violencia machista.
Responde: ¡Organízate y actúa!


Textos extraídos de: ventepakamchatka.wordpress.com, Facebook de