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domingo, 10 de enero de 2016

RÉGIMEN FALOCRÁTICO Y NEOPATRIARCADO

La falocracia prima un órgano por encima del otro, una práctica por encima de otras, una identidad por encimas de las demás. El hetero biovarón con falo, penetrador y masculino será la materialización del neopatriarcado en el régimen falocrático.


Ángel Amaro
Sociólogo y Activista LGTBIQ


En los entresijos de la postmodernidad líquida el régimen ultraliberal redobla sus esfuerzos por presentarnos un “patriarcado soft” o, como bien apunta Alicia Puleo, un “patriarcado de consentimiento”. Un sistema sexo-género más injusto e inhumano que cualquier otro pero con mejor presencia, de cuello blanco.

Cuando la mirada masculina es el centro de lo Social estamos ante el androcentrismo. Un canon masculinista que se convierte en parámetro o vara de medir. Este androcentrismo que etiqueta y cosifica, se desenvuelve en un contexto heterosexista (presunción de heterosexualidad obligatoria), al mismo tiempo que falocrático (mirada fálica como canon y parámetro que evalúa y binariza).


La falocracia prima un órgano por encima del otro, una práctica por encima de otras, una identidad por encimas de las demás. El hetero biovarón con falo, penetrador y masculino será la materialización del neopatriarcado en el régimen falocrático. La falocracia invisibiliza ciertos órganos y empodera otros; estigmatiza unos y sobredimensiona el pene. Es la falocracia la que otorga un estatus al pene por encima de la vagina, al semen por encima del flujo vaginal, al glande por encima del clítoris, al prepucio por encima del himen y a los testículos por encima de los ovarios.

El neopatriarcado hace de la eyaculación femenina un tabú, sólo evidente para las ninfómanas; convierte a la masturbación femenina en una práctica incompatible con el hecho de tener pareja; reduce el aparato sexual de las mujeres a un aparato reproductor propenso a repesiones de legislaciones de turno y moralinas de la Iglesia. Negar el derecho a decidir de las mujeres es el mayor exponente del régimen falocrático.

La batuta coordina, el pináculo se erige, la fuente ensalza, la porra atiza, la tiza apunta, la regla amenaza, el bastón impone, la columna romana rememora… Estamos rodeados cotidianamente de formas fálicas, marketing y elementos falocráticos que los tenemos (generalmente) interiorizados como habituales o socialmente aceptados.


El Imperio Romano levantó columnas en homenaje a los emperadores y sus hazañas, la Iglesia erigió iglesias que se levantaban al cielo con el fin de alcanzar la inmesidad del Reino de los Cielos, el capitalista construye inmensos rascacielos como símbolo de su poder económico, en los parques de las grandes plazas hay potentes chorros de agua que emanan de las fuentes en posición vertical levantándose varios metros y transmitiendo poder, etc.
La falocracia históricamente atribuyó poder/control al falo del hetero biovarón y sumisión/pasividad al resto de órganos (vagina, ano y boca). Expresiones como “que te den por culo”, “que te follen”, “vamos de culo”… son el vivo ejemplo de que la falocracia estigmatiza el sexo anal y el uso sexual que se pueda hacer del ano. Asimismo pasiviza la vagina y reduce a las mujeres a meros objetos sexuales destinados a satisfacer “la infinita actividad sexual” del falo propiedad del hetero biovarón blanco, occidental, masculino y penetrador.

El porno es falocrático (de ahí la aparición del postporno y la deconstrucción crítica que se hace del mismo) porque el pene y la actividad de éste es el que marca el climax de las escenas, la ciencia es falocrática porque es androcentrista y tiene una mirada masculinista, y como no… la publicidad es falocrática porque busca legitimar el canon binarista y castrar la emancipación sexual de las mujeres vendiéndoles cortinas de humo en un manipulado contexto de “liberación sexual”.

El consumismo cae en tópicos sexistas para atraer la mirada del hetero biovarón y recordarle que tiene privilegios biológicos que legitiman cierto estatus quo. La falocracia explica por qué se ve tan mal la ninfomanía, por qué hay gente que culpabiliza a las mujeres en caso de violación, por qué hay quien defiende la trata de personas con fines de explotación sexual, por qué hay quien practica la ablación del clítoris a niñas de diez años, por qué las mujeres siempre tienen que mear sentadas, por qué los condones femeninos son tan poco comercializados, por qué las vaginas siempre están legisladas por códigos penales y los penes no, etc.


En este patriarcado de consentimiento de nada sirve subirse encima de unos tacones si la falocracia se sube en encima de ti y la llevas cargando encima de un lado para otro como una losa bien pesada.


Los valores falocráticos estigmatizan la sexualidad y cuerpos de las mujeres y algunos hombres (no nos olvidemos que los hombres que manifiestan tener actividad sexual anal también son víctimas de la falocracia por “dinamitar” e ir en contra de los “intereses” del falo del hetero biovarón masculino y penetrador).Se puede decir, muy a mi pesar, que el neopatriarcado está asentado en cimientos demasiado sólidos que dificilmente podrán ser aniquilados si no es con un trabajo latente y de largo de recorrido. Sólo una praxis feminista, desde la unidad de acción, podrá dilapidar y deconstruir los valores falocráticos, binaristas, heterosexistas y androcentristas que nutren y dan vida al neopatriarcado del presente.


http://www.diasporaqueer.blogspot.com.es/
Texto extraído de: pikaramagazine.com

viernes, 28 de agosto de 2015

PONGAMOS QUE HABLO DE SEXO

¿Qué es la sexualidad?, ¿es deseo?, ¿es placer?, ¿es intimidad?, ¿es necesidad? En el artículo de hoy hablamos de sexo y diversidad funcional. Doble tabú. ¿Quién da más?.

Ilustración de Emma Gascó/ Diagonal

Puedes seguir leyendo aunque no tengas ningún tipo de discapacidad, incluso aunque no tengas sexo, porque lo que planteo aquí es cómo romper la figura de la sexualidad entendida como algo exclusivamente ligado a la genitalidad. Ese es el referente en el que se suele pensar, pero hay más. Sí amigxs, hay más.

Empiezo a interesarme por el tema a raíz de conocer el proyecto de verkami Yes We Fuck a través de una de las notificaciones que me llegan por twiter. La iniciativa nace como subversivo para sacudir el imaginario colectivo sobre la sexualidad y la diversidad funcional. A través de una serie de videos que se pueden ver en su web y que formarán parte de un futuro documental, mostrarán de una manera explícita otro tipo de sexualidad.


En el imaginario colectivo se piensa en la prostitución como alternativa a poder dialogar física y emocionalmente con un cuerpo desnudo. Pero hay otras opciones y ese es el caso de Tandem Team Barcelona. Se trata de una asociación que pone en contacto a personas que quieren poner a disposición su sexualidad con personas con diversidad funcional. Me cuentan que para ellxs la sexualidad es un baile donde dos personas conversan alrededor del placer y el deseo. Hay quien puede pensar que “el hecho de tener un cuerpo inmóvil o no normativo nos priva del derecho a ejercer nuestra sexualidad. La realidad nos dice, sin embargo, que las personas tienen la necesidad de expresarse de esta forma”. El colectivo se ha encontrado con una realidad donde hay una necesidad fisiológica que no puede ni debe cumplir la familia.

El problema es que entendemos el sexo como algo ligado exclusivamente a la genitalidad, dejando de lado la erótica, por ejemplo. Nia (seudónimo), -asistenta sexual- nos hablaba de ello aquí: “Lo que siempre hay es conducta erótica, y existen miles de maneras de vivirla, cada persona tiene su propia erótica, todas son igual de válidas. Todo nuestro cuerpo es erótica, sin olvidarnos de nuestro órgano más poderoso, ¡el cerebro! Una mirada, besos, caricias una conversación erótica... todo es tener sexo”.


Se trata de entender la sexualidad como toma de conciencia individual, conectarse con las personas no sólo de una manera física, sino buscar otras maneras de relacionarnos, no ligadas a los patrones heteronormativos. El cerebro tiene además la capacidad de adaptarse y construir reacciones nerviosas como cuenta Francesc Granja -uno de los fundadores de Tandem- en su libro “Vivir el Sexo”.

“La mayoría de lxs que no tienen una diversidad funcional no nos aceptarían a lxs que sí la tenemos” dice Andrea Barjadí en uno de los testimonios de Yes We Fuck. Sandra Candelas y Susana Werneuil, de Tensiones Colectivas explican que la trampa reside en que no son vistos como sujetos sexuados ni eróticos. Y a ello añadimos que “el posible estigma parte que desde fuera se ha decidido que necesitan un programa específico de educación y asistencia sexual porque son sujetos especiales, y mientras el resto seguimos viendo discapacidades y anormalidades”.


Tandem Team explica que vivimos en una sociedad con un “sistema de cuerpos diez” que rechaza a los cuerpos no normativos al no considerarlos competitivos para el rendimiento sexual-coital y la reproducción. “Este hecho genera gran cantidad de miedos y problemas de autoestima en las personas con diversidad funcional, las cuales, en ocasiones, llegan a construir un concepto de sí mismos asexuado” especialmente por “la percepción de su persona que los demás puedan tener”. ¿Después de todo si negamos la condición sexuada de una persona no la estamos negando como persona?
Pregunto a Sandra y Susana si creen que necesitamos una educación sexual abierta a todo tipo de colectivos para personas diversas. Me responden que “el actual modelo de educación tendría que empezar a sustituirse por otro que erradique las situaciones de abuso, explotación, desigualdad y cosificación que con motivo de la sexualidad siguen dándose. En ese sentido no basta con hacer educación con las personas con diversidad funcional si no re-educamos en sexualidades a todo el mundo o más bien, en diversidades y en la erótica de las mismas desmontando trampas del sistema”.
Sobre si la asistencia y acompañamiento sexual tienen un fin terapéutico me contestan con una cuestión que me hace reflexionar. Consideran que este tipo de servicio puede resolver una situación que se vive como un problema puntual. “La negación o las dificultades en el acceso a una dimensión que se considera básica tiene impactos sobre la persona, pero si el problema es social y no individual, la solución no pasa por la asistencia técnica, el pago de servicios, no poder resolverlo en espacios cotidianos de la persona”. Resuelve momentos concretos, pero “¿tiene entonces que acudir la persona a una asistencia de este tipo toda su vida?”.

Espero que con este texto seamos capaces de entender la importancia de reivindicar y repensar la sexualidad en el colectivo de la diversidad funcional, así como la diversidad dentro de la sexualidad. Porque se puede follar a pesar de ir en una silla de ruedas o tener los brazos chiquitos o las piernas curvadas, o los ojos cerrados o los oídos tapados.


Texto extraído de: eldiario.es

sábado, 21 de septiembre de 2013

¿EL PORNO QUE NOS MERECEMOS?

María Llopis

Vuelvo de mis vacaciones de mes y medio en el sudeste asiático, bronceada, con los chakras abiertos de par en par y con plena conciencia de mi condición de turista occidental privilegiada, para encontrarme en mi inbox con una proposición que me sorprende: escribir un artículo sobre la pornografía en Occidente. Me sorprende que todavía interese reflexionar sobre la pornografía.

En una de las cabañas de playas lejanas donde tuve el placer de pernoctar en mi viaje, concretamente en Nagari Sungai Pinang, me encontré con un libro que amablemente había dejado el occidental turista que me precedía. Un libro al que se ha calificado como porno para mamás, best seller porno y demás porno chorradas. Se llama 50 sombras de Grey. Me lo leí en dos tardes y ofrecí el ejemplar para la hoguera en la playa del último día. Si se califica un libro como 50 sombras de Grey como pornografía en un medio periodístico, el porno ya no tiene sentido. Me explico. 50 Sombras de Grey no es pornografía, es una novelita rosa de pésima calidad literaria. Y punto. Pero hoy en día está de moda llamar a cualquier cosa pornografía. Publicar un titular en el periódico con la palabra "porno" en la sección de cultura funciona. Ensayos sobre la experiencia pornográfica ganan premios nacionales. Los centros de arte acogen muestras sobre la relación entre arte y pornografía. La pornografía ya es cultura popular. Las tesis doctorales sobre pornografía se suceden. La pornografía ya no asusta a nadie. Las feministas hacen porno. Tu abuela hace porno.
Hubo un tiempo en el que el feminismo se rebeló contra la pornografía. Se decía que generaba violencia contra la mujer.


Que era sexista y machista y que representaba a las mujeres como objetos sexuales. Ojalá. Ojalá la culpa fuera del porno y erradicándolo acabáramos con una sociedad sexista. Sería tan sencillo.
El feminismo adoptó el lema punk de "hazlo tú mismo". Decidió que si no te gusta el porno que ves, ábrete de piernas y haz tu propio porno.


Feminismo pro-sex, movimiento postporno, pornografía feminista, porno hecho por mujeres. Las políticas feministas más radicales y los posicionamientos anticapitalistas empezaron a producir material sexualmente explícito que ha tenido una gran aceptación en el mundo del arte y la cultura. Y entonces la industria del porno se inventó el porno para mujeres, que viene a ser algo similar a la literatura para mujeres, es decir, un sinsentido. Material pornográfico en el que se vende una sexualidad femenina estereotipada y ridícula, una sexualidad en la que la iluminación es suave y ellas llevan ropa de marca.
Afortunadamente también hay buen porno dentro del mainstream. Como dice Lydia Lunch en el documental Mutantes. Feminismo porno punk de Virginie Despentes, si vas a una tienda de música y escoges cualquier cosa al azar, probablemente sea una mierda. Con el porno pasa lo mismo, hay que conocer y saber elegir. Porque la pornografía es un reflejo de nuestra sociedad sexuada. Todas nuestras miserias se ven reflejadas en ella. Vivimos en un mundo en el que la violencia contra la mujer es asumida como parte de nuestro día a día. Esto es Occidente. Y no hay nada mejor ahí fuera. Por eso me sorprendo cuando descubro sociedades como los Mosuo, una sociedad matriarcal que cuenta 56.000 personas y que se encuentra entre las provincias de Yunnan y Sichuan, en el sudoeste de China.



En la sociedad Mosuo, a las mujeres se les construye un cuarto propio cuando cumplen los 13 o 14 años. Ese cuarto tendrá una puerta al interior de la casa y otra al exterior. Durante la noche, ella puede invitar a quien quiera a compartir su lecho. La única condición es que su amante se vaya al alba. Puede tener el mismo amante durante años o puede cambiar cada noche. Se considera que esta es su intimidad. Los hijos que pudiera concebir durante su vida serán criados en la casa familiar. No existe el matrimonio. No existe la paternidad tal y como la conocemos. Los hombres ejercen de padres de los hijos de sus hermanas. La paternidad biológica no es relevante. La palabra utilizada para denominar al padre y al tío es la misma.
Lo que me llama la atención poderosamente de este tipo de organización social es la libertad sexual de las mujeres y la libertad sexual de la sociedad en general. Es fácil darse cuenta de la utilidad primaria del matrimonio en Occidente: el control de la sexualidad de la mujer. El hombre puede saber con seguridad quiénes son sus hijos biológicos y así legarles su patrimonio. Y es un sistema relativamente reciente. Surgió con la agricultura, la ganadería y, por supuesto, la propiedad privada. Hace apenas unos 10.000 años.
El feminismo adoptó el lema punk de "hazlo tú mismo". Decidió que si no te gusta el porno que ves, ábrete de piernas y haz tu propio porno. Feminismo pro-sex, movimiento postporno, pornografía feminista, porno hecho por mujeres.

Yo creo que tener un hijo de padre desconocido supone la acción esencial feminista hoy en día. O más bien la acción esencial feminista sería la paternidad múltiple. Sentir como propios y cuidar de todos los niños de nuestra comunidad. Ejercer de padres en plural.


Es fundamental que tengamos en cuenta la conexión entre capitalismo salvaje y control de la sexualidad de la mujer. Esta crisis económica en la que nos vemos sumergidos es una consecuencia lógica de un sistema que ha primado la avaricia y el poder sobre la sexualidad placentera y el bienestar de las criaturas. Como dicen Christopher Ryan y Cacilda Jethá en su libro En el principio era el sexo (publicado por Paidós recientemente), es nuestra condición fuertemente sexuada lo que nos hace humanos. El resto de los animales, o la gran mayoría, follan cuando están en celo, con fines reproductivos. Y cuanto más abundante y múltiple es la vida sexual de una especie, más armoniosa y pacífica es su convivencia. Se nos ha vendido el matrimonio y la monogamia sexual como nuestro estado natural, cuando es el estado natural del capitalismo.
La brillante teórica española Casilda Rodrigáñez va más allá, señalando como problema fundamental la represión del deseo materno y el estado de sumisión inconsciente al que nos lleva. El embarazo, el parto y la crianza son estadios sexuales de la mujer. Hay mujeres que viven partos orgásmicos, sí, que se corren al parir. Mientras el resto de nosotras se retuerce de dolor. Aquí hay algo que no funciona. Que no tiene sentido. Aquí hay algo por lo que merece la pena luchar.
Vayamos a la raíz del asunto, que no es tan difícil. Mientras nos aporrean en Neptuno y donde haga falta, somos capaces de reconocer la violencia del estado y no lo somos tanto para identificar la violencia que se ejerce hacia la mujer y consecuentemente hacia nuestra sociedad. Vengo de Sumatra, en Indonesia. He conocido una sociedad matriarcal de unos cuatro millones de habitantes, los Minangkabau, en la que la violencia hacia la mujer es sencillamente inadmisible. Me daba vergüenza hablar de la realidad de mi país. En mi país a las mujeres las pegan y las violan. Las mujeres y sus hijos son asesinadas por sus parejas. Bienvenido a Occidente.


A mí no me preocupa que la pornografía mainstream sea sexista. Me parece lógico. Tenemos el porno que nos merecemos. Antes yo era una chica más optimista, pensaba que creando otro tipo de imaginario sexual, podríamos cambiar el mundo. Pero tenemos que identificar la crisis real a la que nos enfrentamos. Un importante hombre del país es, o al menos lo fue, un gran aficionado al sexo anal con los miembros de su propio género, pero se vio obligado a casarse y tener hijos para poder continuar con la carrera que le ha llevado a donde está. Y que nos ha llevado a todos a donde estamos. Esta organización social que vivimos en Occidente y que hemos exportado tan eficazmente al resto del mundo está basada en la represión de nuestra sexualidad y en la acumulación de bienes materiales a toda costa. El dinero no da la felicidad, dicen, pero ayuda si formas parte de una sociedad capitalista.

La felicidad es vivir en una sociedad en la que podamos colmar todas nuestras necesidades sexuales y afectivas, en la que se prime el bienestar de las criaturas, en la que la acumulación indiscriminada de bienes no sea el fin último. Porque hay para todos. No tengamos miedo. Vivamos en la abundancia. Que la pornografía sea lo que siempre debiera haber sido, un sencillo juego que refleja nuestra sana curiosidad por explorar el sexo.



Texto extraído de : alasbarricadas.org

viernes, 6 de septiembre de 2013

ASISTENTES SEXUALES, 'LAZARILLOS" PARA QUE LAS PERSONAS CON DIVERSIDAD FUNCIONAL VIVAN SU SEXUALIDAD



No es prostitución. La asistencia sexual para discapacitados se considera un servicio de salud, y como tal está subvencionado en países como Suiza, Dinamarca, Suecia, Holanda o Alemania. En Francia el debate para la legalización de la práctica está abierto.

Las necesidades afectivas y sexuales de los discapacitados siempre han sido alojadas en el cajón de los temas tabú en muchos países occidentales no demasiado receptivos al tratamiento de aspectos relativos a la sexualidad.


La película que puso el asunto en el centro del debate

Sin embargo, la actriz Helen Hunt y la película Las Sesiones, dirigida por Ben Lewin y estrenada en 2012, han impulsado un debate antes escondido que ha saltado como un resorte a los medios de comunicación.

En el filme, que reportó una nominación como mejor intérprete secundaria a Hunt, queda plasmada la historia de un periodista minusválido que decide perder la virginidad a los 38 años y acomete la tarea con la guía de una terapeuta sexual. De un modo menos profundo, la sexualidad en personas discapacitadas también tuvo un momento en el cine, el el título taquillero francés Intocable, donde su protagonista era un millonario parapléjico.


Imagen de discapacitados británicos que reivindican su sexualidad, con la ONG Enhance UK.

Los terapeutas sexuales están especializados en ayudar a los discapacitados a que se reconcilien con su sexualidad y a que puedan satisfacer sus necesidades físicas ejerciendo una tutela y una guía hacia su propio erotismo.

Aunque la asistencia sexual esté ligada a la prostitución, práctica a la que suelen recurrir los discapacitados, ésta requiere de una formación especializada y una sensibilidad y apertura mayor en asuntos sexuales. En España, la asistencia sexual está siendo reivindicada en Cataluña, a través de la plataforma Sex Asistent, con Jaume Girbau al frente. Girbau vive sobre una silla de ruedas desde que era niño, y quedó traumatizado por una fracasada primera experiencia sexual con una prostituta que se vio desbordada por la situación.

La plataforma liderada por Girbau, que integra a sexólogos, terapeutas y personas con discapacidad, tiene como objetivo proporcionar formación oficial a las personas interesadas en convertirse en asistentes sexuales, y legalizar la figura en España, según relata 20 Minutos.
Igualdad de oportunidades

En mayo, distintos expertos reunidos en Barcelona también se sumaron a la petición de potenciar la figura del asistente sexual para las personas con diversidad funcional, garantizando así la igualdad de derechos y oportunidades para todos. Fue durante la jornada sobre 'Sexualidad, diversidad funcional y la figura del asistente sexual', organizada en Barcelona por la Asociación de Parapléjicos y Grandes Discapacitados Físicos de Cataluña.


Durante la misma se presentó la figura del 'asistente sexual' como un acompañamiento destinado a hombres, mujeres o parejas con algún tipo de diversidad funcional, mayores de edad, que independientemente de su género o elección sexual deciden optar por esta posibilidad.

La psicóloga del Instituto Guttmann Ana Gilabert explicó que la sexualidad es un aspecto central del ser humano durante toda la vida, y apostó por la búsqueda de alternativas "de la forma más imaginativa posible". "La sexualidad, como aspecto positivo y enriquecedor de la vida de las personas, es también patrimonio de todos, y la diversidad funcional o la discapacidad no debe anular este aspecto", subrayó.

Texto extraído de: ecodiario.eleconomista.

lunes, 29 de abril de 2013

POLÍTICAS ANALES..



"El culo es el gran lugar de la injuria, del insulto. Como vemos en muchas expresiones cotidianas, la penetración anal como sujeto pasivo está en el centro del discurso social como lo horrible, lo malo, lo peor. Pero en la actualidad existen culturas que se han reapropiado de ese lugar abyecto y han sabido convertirlo en un lugar productivo y positivo.




ANALOGÍAS

(...)Su historia, sus valores, de cómo lo anal organiza los géneros y las sexualidades, y de cómo está atravesado por criterios de raza, de clase y de poder. Desde la compleja sexualidad anal en la Grecia Antigua hasta la crisis del sida, pasando por las cárceles, el bareback, Freud, las lesbianas butch, los sodomitas, Luis Aragonés, el fist fucking o los osos, este libro traza la genealogía de uno de los espacios menos explorados por la teoría, pero más transitados por la práctica: el espacio anal."


       El sexo anal es un placer que nos está prohibido a todas las personas. Es sucio, indecente, doloroso, homosexual, y poco divertido. De puertas para fuera ya nos lo sabemos, pero en la cama es otra historia:
es el tabú que se rompe con mayor facilidad (y a mayor excitación).
     Somos penetrables / no penetrables; asociando, por su puesto, las mujeres a las que son penetradas. 
Lo femenino, y en todo caso lo poco masculino, siempre es despreciable: a través del rechazo de esta práctica se perpetúa la repulsa de las mujeres y los valores machistas. Ser penetrable es ser sumiso, vulnerable, degradante y estar al servicio del penetrador, así entiendo el rechazo de los machos por abrir su agujero. 



Cuando defiendo el uso de los dildos, defiendo la empoderación de las mujeres a ser sujetos penetradores, a vivir ese papel y a quitar presiones y responsabilidades .


QUE TE DEN POR CULO


     Aunque sea una frase que se use como uno de los peores insultos del mundo, puede ser un auténtico placer si se sabe cómo hacerlo. El sexo anal es uno de los mayores tabúes en el sexo (fuera del mundo gay) y, sin embargo, cosecha grandes adeptos entre los y las heterosexuales y las lesbianas. ¿Por qué, entonces, está tan silenciado?

La idea del ano como una cavidad oscura y sucia, promulgada en gran parte por sectores conservadores de la sociedad, está sumamente extendida.

Unido al hecho de que es la parte por la que se defeca, no invita a priori a explorarlo. Es fácil ponerse en el pellejo de quien opina así, es un lugar que puede albergar suciedad, ser doloroso y nada placentero. Pero os invito, por un momento, a abrir vuestra mente y plantearos por un momento: “igual podría estar bien”.     Tanto si ya eres una experta, como si nunca jamás te lo has planteado, hay algunos consejos que es conveniente tener en cuenta a la hora de practicar sexo anal de una manera segura y placentera.
     En primer lugar, hay que querer probarlo. No os sintáis presionadas por vuestra pareja, la sociedad, o vosotras mismas. Si se está tensa y nerviosa, ten por seguro que va a doler. Es una decisión que tienes que tomar por ti misma, y después en pareja. Debe haber una buena comunicación para poder iniciarse.



“A mi novia le gustaba mucho el tema del sexo anal, ya lo había practicado antes. A mi me ponía nerviosa, no quería intentarlo. Un día me convenció y lo probamos y me encantó. Creo que es importante que se haga con confianza y que la otra persona no te obligue, sino que te convenza de una forma sensual” (Alba, 39).

     En segundo lugar, ¡relájate! El ano es un músculo que con la tensión se contrae, impidiendo cualquier tipo de penetración. El músculo pubococcígeo (musculatura que rodea tanto la vagina como el ano) necesita de la relajación para expandirse. Tú misma puedes contraer y relajar ese músculo en cualquier ocasión (en casa, en el tren) para controlarlo mejor en el momento de la relación (si no sabes cuál es, cuando estés miccionando, corta la orina). Para practicar sexo anal, además, tienes que dedicarle tiempo a la relación sexual, añadir mucho juego previo, caricias, besos, etc. Tu pareja incluso puede masajearte los glúteos para una mayor relajación.


     El siguiente paso sería estimular la zona anal con el dedo o con la lengua (según los gustos de cada una) para ir relajándola.

“A mi me pierde el sexo anal. Cuando una chica me gusta me encanta sentir su lengua en mi ano y viceversa. Pero aún hay gente muy cerrada con este tema y que ni siquiera quiere intentarlo” (Magdalena, 28).

     Cuando lo creamos conveniente, usaremos lubricante en el dedo y lo introduciremos lentamente (si no estás segura, sé tú la que guíe a tu pareja; recuerda, la comunicación lo es todo). Las uñas deben estar bien cortadas y limpias para una mayor seguridad; si usas un guante de látex puedes evitar el riesgo de una pequeña herida y de la suciedad. Si vemos que todo va bien, podemos continuar con otro dedo, untado también en lubricante. Si queremos seguir, podemos utilizar algún juguete de un tamaño pequeño, y podremos ir aumentando su tamaño según lo demande la persona. Finalmente, podréis llegar a usar un arnés o un juguete más grande, según lo que os guste. Es muy aconsejable usar preservativo en cualquier juguete, será mucho más fácil limpiarlo y evitaremos posibles infecciones. Y, si alguna lo prueba con un hombre, siempre preservativo. Cero tolerancia en este aspecto.
     Aunque parezca muy sencillo y rápido, no debe ser así. Puede que en la primera sesión sólo consigáis un dedo, y estará genial. Lo importante es no forzarse a nada, ni obtener dolor. El objetivo es obtener placer, no importa cuánto tiempo le tengas que invertir.

Asimismo, los consejos que nunca deberás olvidar son:




-La higiene es un don que hay que cultivarlo. Por favor, tanto para practicar sexo anal como cualquier práctica sexual, la higiene es la clave.

-El lubricante es tu amigo, no escatimes nunca con él (si comienza a secarse, echad más o empezará a doler).

-La paciencia es una virtud, 
practícala. Ve despacio en todo momento y avanza sólo si estás segura de que no te dolerá. Ante cualquier signo de dolor, para.

-Si se fuerza, se producirán microfisuras que resultan dolorosas y que pueden ser foco de infecciones.

-Nunca, jamás, en tu vida, después de introducir algo en el ano lo hagas en la vagina sin antes lavarlo correctamente. La cavidad anal contiene heces (en ocasiones podéis encontrar algún resto al sacar un juguete) y bacterias. Son extremadamente infecciosas si se meten en la vagina.

-Por supuesto, si alguna de las dos personas tiene una ITS (infección de transmisión sexual), habrá que extremar las precauciones (preservativos, guantes de látex, etc.). Si tenéis alguna duda, hay muchas asociaciones que pueden solventarlas.

       Las sensaciones que produce el sexo anal son diferentes de las que proporciona la vagina o el clítoris. Si se practica bien, puede ser muy placentero para algunas personas. Recuerda relajarte y lubricar bien la zona y podrás disfrutar de una experiencia única. Si, pese a todo, no te ha convencido, hay multitud de prácticas sexuales que pueden enriquecer tu vida sexual. Simplemente, no te limites por cuestión de mitos y tabúes.

Y si te has decidido, pues ¡que te den por culo y que te guste!
Aida Castaño y  J. Sáez
Textos extraídos de:Mirales , Acidademente