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domingo, 12 de enero de 2014

ACOSTUMBRAOS A LA PELAMBRERA....8 MANERAS DE PEINARSE EL COÑO DESAFIANDO MODELOS ESTEROTIPADOS

Machos: acostumbraos a la pelambrera

Hablamos con @Lena_Prado y @luzhilda (Filósofa Frívola) sobre la iniciativa #sobaquary y #sobaquember: las fotos de sobacos peludos que están inundando Twitter. 


Por: Marta Delatte



"Ojalá viniera el típico trol que me insulta por los sobacos y le contestarais todas con avatares sin depilar". Así empezó todo. Lena Prado hizo un llamamiento a la comunidad tuitera, @luzhilda lanzó una propuesta al aire, y Twitter se puso las pilas. Luego enseñó la pelambrera.

La iniciativa surge de @luzhilda como parodia de #Movember (hombres luciendo bigote): “se me ocurrió como apoyo a la compa @lena_prado, cuyo avatar tuitero es una foto suya luciendo pelambre con orgullo. La pobre se enfrenta cada día a machirulos que le echan en cara sus pelos”.

@luzhilda pensó que si conseguía que algunas chicas se pusieran un avatar similar sería divertido y gamberro. “Mostraríamos apoyo y daríamos visibilidad a una realidad poco comentada y que sigue aterrando a muchos: las mujeres que, como muchos hombres, hemos decidido no eliminar el vello sobaquil y por eso somos objeto de mofa”.

Más allá de la adolescencia, el bullying se extiende en redes sociales. Por eso las comunidades que se salen de la norma se agrupan en lo que podríamos llamar “manadas”. @luzhilda lo explica así:

“Para las que no venimos de una tradición de asambleas u organizaciones y militancia desde jóvenes, Internet se ha convertido en nuestro espacio de reunión, donde intercambiamos ideas, nos apoyamos y queremos, y nos defendemos de los ataques. Mis hermanas cibernéticas me han enseñado mucho, y quiero creer que nosotras también enseñamos mucho al mundo”.

Las precursoras del movimiento pro-pelo sobaquil saben que por ahora ésta no es una iniciativa para masas: “De momento poca participación, pero de calidad, unas axilas preciosas, como dice Dove. Aún queda mucho mes”.




Desafiando los modelos estereotipados de feminidad y combatiendo la objetivación de la mujer



Descubre los impactantes autorretratos de Rhiannon Schneiderman, una crítica de los estándares de belleza y la objetivación de la mujer


Por: José Necky,

¿No sabes cómo sorprender a tus familiares por Navidad? ¿Estás harta de pasar por la peluquería y que nadie lo note después? ¿Sientes que las mujeres deberían tener su propia versión del célebre bigotillo hipster? La artista Rhiannon Schneiderman tiene la solución.

Esta fotógrafa afincada en Daytona Beach es la autora de 'Lady Manes', una serie de autorretratos que tienen como denominador común los aparatosos peinados del vello púbico. Del afro a una trenza gigante. De la cabellera rubia a las mechas californianas. Las pelusillas y los rasurados ya son cosa del pasado: si quieres llevar lo más trendy en peinados de coño, ya puedes ir pensando en dejarte allí abajo una melena más larga que la de Rapunzel.

No es casual que ironicemos sobre esta hipotética nueva tendencia: el objetivo de la obra artística de Schneiderman es jugar con el lenguaje de la moda y las convenciones de género. Las posturas que ensaya demuestran un saber estar digno de Victoria's Secret. Del mismo modo que los peinados de coño tampoco son desagradables, ni buscan el impacto bizarro que esperamos encontrar en performances de signo postporno. Al contrario, están perfectamente peinados y enlacados, como recién salidos de un anuncio de Pantene.

Schneiderman dice que sus fotografías buscan el 'empoderamiento', y entronca sus reflexiones con el feminismo: se trataba de desafiar los modelos estereotipados de feminidad y combatir la objetivación de la mujer. En una reciente entrevista cita a Lady Gaga como una de las fuentes de inspiración que la llevó a fotografiarse así. Como la cantante, ella también quería reírse de las convenciones de género.

Lo que no sabemos es si, también como Gaga, entendía perfectamente el idilio entre transgresión y marketing: lo único cierto es que ha convertido sus peinados de coño en una noticia.






        







Este manifiesto lo encontré en facebook sin autora, si deseas agregarle mas puntos, ponlos en los comentarios, y los ire añadiendo, para hacerlo aun más completo


Manifiesto por las mujeres reales

Somos mujeres reales y nos gusta, por eso nos unimos a este manifiesto.

1. Porque no existe un único modelo de mujer. Todas somos, por suerte, diferentes.
2. Porque la belleza real tiene mil caras.
3. Porque no importa que vistamos una 38, una 40 o una 44… ¡Lo que importa es que sepamos dar la talla!
4. Porque si la arruga es bella en la ropa, ¿por qué no en la piel?
5. Porque nos valoramos por lo que somos y lo que hacemos. Y hacemos mucho como amas de casa, médicas, estudiantes o ministras.
6. Porque nos gusta la moda y lo que más se lleva es ser una misma. Queremos disfrutar y ser felices como somos.



Texto extraído de: playgroundmag.net, playgroundmag.net

viernes, 10 de enero de 2014

RAZONES PARA AMAR A UNA MUJER REVOLUCIONARIA



Para amar a una mujer LIBERTARIA se necesita gallardía y coraje y una sobre dosis de importaculismo ,porque sepan bien que a las libertarias la sociedad siempre las sataniza, las estigmatiza y les ponen todo tipo de rótulos, desde el mas popular como es el rotulo de "PUTA", pasando por rótulos como "amargada" ,"insolente", "desadaptada", "problemática" y no falta quien se escuda en su moral para roturarla de " Libertina y pecadora " así que oigan muy bien una LIBERTARIA es una mujer para amar sin prejuicios , sin juicios de valor, sin cadenas ,sin mentiras con toda ella a una libertaria la amas completa o mejor no la ames porque ella no puede con la tibieza de un amor mediocre una libertaria exigirá siempre el calor de un amor autentico 

(Mar Candela -ideologa feminismo artesanal)

Foto: Adipositivity


Una mujer revolucionaria
es capaz de sentir en lo más hondo,
cualquier injusticia
cometida contra cualquiera,
en cualquier parte del mundo.

Una mujer revolucionaria
se indigna con más frecuencia,
concibe preguntas todos los días,
grita más fuerte,
llora más alto,
desea con más ansias,
quiere más resuelta,
siente más profundo.

Una mujer revolucionaria sabe mirar mas allá
de la estética preconcebida
por las revistas de moda
y concursos de mercancías mujeriles,
porque es más femenina que las determinaciones del mercado.

Una mujer revolucionaria
sale a parir las jornadas
con sus botas de campaña,
el segundo sexo en su espalda,
la libertad en los labios,
las razones debajo de sus cabellos.

Una mujer revolucionaria
es más hermosa
que las muñecas de plástico,
más atractiva que los destellos de los fugaces reflectores,
más sensual que los caprichos tendenciales del momento.

Una mujer revolucionaria
huele a pólvora,
gases lacrimógenos,
tierra,
montaña,
río,
flores silvestres,
soles de inviernos,
ecos del jardín,
frutas del caribe.

Una mujer revolucionaria
siente más y gasta menos,
sonríe desde los huesos,
besa hasta el delirio,
se entrega sin equipajes de mano
ni reservas de divanes de cuero.

Una mujer revolucionaria
siempre está dispuesta al romance
sin importar la incitación
de los manuales de la familia
y los hogares prominentemente
seguros y a salvo.

Una mujer revolucionaria
hace el amor con el corazón
puesto al lado izquierdo de la cama
y su alma colgada sobre el dosel.

Una mujer revolucionaria
es el eslabón doblemente más alto
de la especie humana,
y no hacen falta
muchas más razones
para amarla
hasta la locura,
hasta el cosmos,
hasta la muerte,
hasta un millón de veces
más allá del infinito.


Adal Hernández



Porque éste es el lema de la Revolución: ¡Atrévete a amar!


Una revolución sin pasión es una revolución zombie.


Por ello el amor puede ser una fuente inagotable de poder. ¿Quién no mataría por dar de comer a sus hijos, por el marido injustamente preso, por el padre desahuciado, por el amante asesinado en la guerra, por el amigo explotado…? Sólo se lucha por quien sea ama y se quiere. De ahí que el sistema económico que nos alberga trate de destruir ese tipo de afectos tan poderosos que pueden ponerle en jaque. De ahí que le interese vender las relaciones superficiales y esporádicas, las relaciones basadas en la utilidad en vez de aquellas basadas en el conocimiento y el cariño. Porque el amor puede ser un arma de destrucción masiva para el capitalismo.

El capitalismo nos dice: amaos para tener placer, amaos para obtener una determinada posición, un determinado nivel de vida; pero jamás os dirá: amaos para ser vosotros mismos, incluso mejores de lo que vuestro propósito se hubiera atrevido pensar.
Los ideales sirven al amor, no al contrario.