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sábado, 23 de agosto de 2014

LAS "TÍAS BUENAS"...

Yo lo he intentado. Pero mucho. En serio...
He tratado de comer sano, de hacer deporte, de querer para toda la vida, de reproducirme, de aprender a cocinar, de hablar más bajo, de querer sexo sólo cuando hay alguien conocido en mi cama, de vestirme de colores suaves, de juntar las piernas, de gritar menos, de llorar más, de beber menos, de dormir más, de comer menos, de sonreír más... Pero no me ha salido.

Juro que he tratado con todas mis fuerzas de ser buena. Estar buena. Parecer buena. Pero no he podido.
Porque, a veces, las cosas que no deberían, me gustan, me apetecen, me las como, me las quedo, me las bebo, me las compro, me las guardo, me las follo...
Porque a veces, las cosas que me deberían gustar me deprimen, me aburren, me ponen triste, me dan asco.

Y he dedicado mucho tiempo, mucha energía, mucho dinero, mucha esperanza, a ser una mujer “como dios -o el patriarcado- manda”. Con curvas proporcionadas, compañías sexuales que se cuenten con los dedos de la mano, ropa de entretiempo, revistas de decoración, voz dulce, maquillaje discreto, regímenes saludables y aficiones que impliquen una aguja (no hipodérmica, claro).

Y ya me he cansado de que no me salga. No me sale parecerme a las de los anuncios de café instantáneo, a la que mis tías esperaban encontrar en las comidas familiares, a la que el tipo del banco quisiera dar una hipoteca, a la que la casera decente quisiera alquilar el piso, a la que los tíos encorbatados quieren llevar a cenar, a la que las dependientas quieren vender bragas blancas, a la que la policía quiere defender y no reprimir, la que cabe en las tallas que ponen en el escaparate.

Las malas, las inoportunas, las descaradas, las desubicadas, las desagradables, esas me salen mejor.
Y así, consigo menos cosas, pero son cosas que me gustan. Las que consiguen las tías buenas, con sus sonrisas oportunas, sus curvas adecuadas, sus posturas apropiadas... esas, me deprimen, me aburren, me ponen triste, me dan asco.

O envidia, vete tú a saber...

Me rozan los muslos


Al andar. Desde pequeña. En verano, a veces, tengo que echarme talco donde se juntan para que no me escueza. Y tengo el culo gordo. Y las piernas. Y durezas en los pies. Y pelos donde no debe ser.Y me están saliendo arrugas, canas, manchas. Que a veces se mezclan con los granos. Y suelo tener ojeras. Y no tengo los dientes blancos, ni están todos en fila, ni son exactos.

Por eso soy perfecta. La perfecta borrega asustada que se pasará la vida tratando de que le quede distancia entre las piernas, de que sólo algunas de sus curvas sean convexas, de que no haya en su cuerpo rastro de pelos, granos, manchas, pieles muertas... Que comprará cosas, revistas, cremas. Que se avergonzará de su cuerpo y querrá el de otras, y se culpará de no tenerlo. Que lo esconderá como pueda, por miedo a escuchar la mirada ajena. Que se sentirá vieja, fofa, fea. Que se creerá invisible, inquerible, infollable, despreciable...

O igual no soy tan perfecta. Igual soy una mujer grande, en una autoestima pequeña. Igual me pierdo todo lo que dicen estos ojos, porque los uso sólo para buscarme nuevos rincones fofos. Igual estoy desperdiciando el tiempo, empeñada en que no se me note por fuera. Igual me despierto un día de estos, y me rindo y pierdo la batalla imbécil de soñar con estar buena.

Y entonces, igual, empiezo a entender que para sentir fuego en el pecho no hace falta tener las tetas tiesas. Que para morder con placer no hace falta tener una boca tierna, que lo que importa es mover el culo al bailar, al correr, al pedalear, al follar, no las dimensiones que tenga. Que mi cuerpo es mi única arma para ser, no un solar en el que acumular mis mierdas. Que para disfrutar de que te acaricien el pelo, no hace falta currarse una preciosa melena.


Igual un día entiendo que no hay nada valioso en la belleza, que es sólo un invento de quienes no les conviene que me quiera. Porque dejaría de comprar, de esconderme, de juzgarme, de envidiar. Y entonces me sentiría libre y valiente y dueña de mis pies, de mi culo, de mis tetas, de mis pelos, de mis curvas, de mi coño, de mis piernas. Y usaría mi cuerpo para vivir, no para envolverlo en complejos y cremas. Y sería mucho más feliz. Y eso, en este mundo, no cuela.


Mi cuerpo, tu cuerpo, nuestros cuerpos..

Es tu única herramienta de comunicación con el mundo. Es la única vía que tienes para oler, saborear, escuchar, tocar, viajar, sentir dolor, placer, calor, miedo...
De hecho, lo único que tienes, en realidad, es tu cuerpo.


Tiene curvas, rectas, pelos, marcas, heridas, postillas, arrugas, granos, manchas. Como todos los cuerpos.

Abrazamos, deseamos, lamemos, mordemos, acariciamos, amamos, admiramos, envidiamos, echamos de menos otros cuerpos. Y esos cuerpos tienen -a veces- tripas redondas, pechos pequeños, muslos grandes, lorzas, arrugas, manchas, granos, pelos... Pero abrazamos, deseamos, lamemos, mordemos, acariciamos, amamos, admiramos, envidiamos, echamos de menos esos cuerpos.


¿Cómo podemos no amar el nuestro? ¿Cómo han podido convencernos de que no nos guste nuestro cuerpo?


Despreciar tu cuerpo es como avergonzarte de la tierra en la que has nacido, de la familia en la que te has criado, de tu gente, de lo que eres.
Si no te gusta tu cuerpo, no puedes gustarte, ni quererte, porque tu cuerpo es la forma en que te relacionas con el mundo.

Cuida tu cuerpo para vivir más, para sentirte mejor, para explotar de él todas las capacidades de disfrutar y experimentar que encierra. Pero no cuides tu cuerpo para responder a la idea que te han impuesto de lo que es un cuerpo que merece ser querido.
Tus curvas, tus rectas, tus arrugas, tus marcas, tus heridas, tus manchas, tus pelos, son lo que tu eres. Y si te pasas la vida huyendo de ellas, no vas a conseguir quererte nunca. 
Y entonces te convencerán de que necesitas dietas, cremas, depilaciones, operaciones, aparatos, maquillajes, fajas, rellenos, para que te quieran. Y así quererte un poco.Pero nadie puede relacionarse desde la libertad y la felicidad con el mundo, si no le gusta la herramienta que utiliza para hacerlo.

Coge ese cuerpo, desnudo en el espejo, y míralo como miras los cuerpos que quieres, que deseas, que abrazas, que admiras, que envidias. Olvídate de todos los mensajes que dicen cómo debería ser y aprende a moverte con él por el mundo, contenta y orgullosa.

Y no dejes que nadie, nunca, se meta con tu cuerpo.


Textos extraídos de: Faktorialila.com

viernes, 15 de agosto de 2014

POR UN ABORTO LIBRE, PÚBLICO Y GRATUITO.

MANIFIESTO DE CGT A FAVOR DEL ABORTO.
POR UN ABORTO LIBRE, PÚBLICO Y GRATUITO.
FUERA EL ABORTO DEL CÓDIGO PENAL

En este contexto de crisis del sistema, cada vez más retrógrado en el plano económico, laboral, social, político y jurídico, ante la estafa que vivimos, las mujeres sufrimos día a día las consecuencias del ataque brutal por parte del capitalismo financiero y patriarcal: brecha salarial, bajos salarios, contratos a tiempo parcial y precarios, recortes en dependencia y servicios sociales, mayor porcentaje de exclusión social y pobreza, economía sumergida, doble jornada laboral, violencia machista, reducción de servicios en la salud reproductiva, abortos blancos o involuntarios como consecuencia de la falta de salud laboral. Al sistema le da igual las personas enfermas ya que se encarga de no cuidarlas, mostrando su verdadero rostro de desprecio por la vida, esencialmente de las personas y colectivos más desfavorecidos.
Esta pérdida y retroceso en las conquistas laborales y sociales da pie a que tanto el gobierno como la Conferencia episcopal y la Iglesia católica intenten imponer con más fuerza SU modelo de mujer perfecta en SU modelo de familia perfecta: una mujer meramente reproductora, casada, heterosexual, sumisa y obediente a su marido y que no tiene capacidad para pensar por sí misma.

La Conferencia Episcopal perjudica gravemente la salud 
Por lo tanto, una vuelta atrás en todas las conquistas por las que tanto hemos luchado. Este modelo se materializa, hoy día, con el anteproyecto de reforma de la Ley del aborto que el gobierno nos quiere imponer a las mujeres, con amenazas, metiéndonos el miedo, criminalizando nuestra lucha por la emancipación, ejercitando el abuso de poder, el autoritarismo y la violencia de estado.
Desde CGT, luchamos por la despenalización del aborto y defendemos el derecho de las personas a decidir libremente sobre su sexualidad, sobre su modelo de familia y en general, sobre su vida. El derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y sobre su maternidad no debe recaer en nadie más que en ellas mismas. 

PORQUE MI CUERPO ES MÍO Y YO DECIDO. NO NOS CANSAREMOS DE REPETIR:

· Despenalización total del aborto en todo el Estado: sin plazos ni supuestos; para todas, menores, migrantes...;
· Libre capacidad de decisión de las mujeres en la gestión de su cuerpo: ni gabinetes psicológicos ni sobres informativos ni días de reflexión.
· Impulsar los recursos públicos y de calidad, en igualdad de condiciones en todas las Comunidades Autónomas.
· Creación de centros públicos de planificación familiar, con formación para jóvenes y anticoncepción gratuita.
· Inclusión en los currículos escolares de materias que traten la raíz de la violencia machista directa, la igualdad y de las relaciones afectivas y sexuales.

BASTA YA DE CRIMINALIZAR NUESTRAS PROTESTAS
PROTESTAMOS PORQUE TENEMOS DERECHO. NO SOMOS CRIMINALES
BASTA DE UTILIZAR LA MORAL Y LA RELIGIÓN PARA JUSTIFICAR EL DOMINIO PATRIARCAL


SÍ AL ABORTO. NO A LOS ABORTOS INVOLUNTARIOS POR CONDICIONES LABORALES PENOSAS Y TÓXICAS


RECHAZAMOS UNA DIVISIÓN SEXUAL DEL TRABAJO

DENUNCIAMOS LA HIPOCRESÍA DE QUIENES DEFIENDEN EL DERECHO A LA VIDA DEL “NO NACIDO” Y MIRAN PARA OTRO LADO PARA NO CUIDAR LA VIDA DE LAS PERSONAS NACIDAS

NO TENEMOS MIEDO. SEGUIREMOS EN LA LUCHA



Texto extraído de: Rojo y negro: Eje Violeta