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jueves, 30 de abril de 2015

EL PRIMERO DE MAYO EN PETROGRADO, por Emma Goldman

Emma Goldman
El primero de mayo en Petrogrado

(Extracto de Viviendo mi vida)



Publicada por vez primera: En inglés, como parte de su autobiografia, Living My Life, en 1931 por Alfred A. Knopf.
Versión en castellano: En Emma Goldman, La Hipocresia del Puritanismo y otros ensayos

Emma Goldman da un mitin en Nueva York el 21 de mayo de 1916.

En 1890 se celebró en América por primera vez el primero de Mayo como el día de fiesta del Trabajo internacional. El Día de Mayo llegó a ser para mí un acontecimiento extraordinario, inspirador como pocos. Ser testigo de la celebración del Primero de Mayo en un país libre era algo con que se podía soñar o desear con vehemencia, pero que quizás nunca se realizaría. Y ahora, en 1920 el sueño de muchos años iba a convertirse en realidad en la Rusia revolucionaria. La impaciencia me devoraba por presenciar pronto el Primero de Mayo.
Fue un día glorioso; al calor del sol primaveral se iban derritiendo los últimos hielos del invierno inclemente. Desde muy temprano sonidos musicales me saludaron, grupos de trabajadores y soldados marchaban por las calles entonando cantos revolucionarios. La ciudad estaba alegremente adornada: la plaza Uritski, frente al Palacio de Invierno, era una masa roja y las calles cercanas un verdadero tumulto de colores. Multitudes compactas se dirigían hacia el Campo de Marte donde yacían los héroes de la Revolución.


Aunque tenía una tarjeta-invitación para la tribuna oficial preferí permanecer entre el pueblo para sentirme una parte de la gran hueste que había llevado a cabo el acontecimiento mundial. Este era su día, el día de su realización. No obstante... parecían peculiarmente tranquilos, abrumadamente silenciosos. No había alegría en su cantar, ni regocijo en su risa. Marchaban mecánicamente, automáticamente respondían a los claqueurs de la tribuna oficial que gritabanHurrah a medida que las columnas pasaban.

Por la noche se iba a verificar un acto público. Mucho antes de la hora anunciada la plaza Uritski, frente al Palacio, y las orillas del Neva hervían de gente, reunida para presenciar el acto al aire libre que simbolizaría el triunfo del pueblo. La pieza constaba de tres partes: la primera describía las condiciones que condujeron a la guerra y el rol de los socialistas alemanes en ella; la segunda reproducía la Revolución de Febrero, con Kerenski en el poder; la última, la Revolución de Octubre.

Celebración del 1 de mayo en la Plaza del Palacio, Petrogrado
Fue una pieza vivida, real, fascinadora. Se representó en los peldaños del que fue Stock Exchange, frente a la plaza. En el escaño más alto se sentaban reyes y reinas con sus cortesanos, a quienes rendían pleitesía militares endosados en vistosos uniformes. La escena representa una recepción de gala: se anuncia que se va a construir un monumento en homenaje al capitalismo mundial.

Hay mucho regocijo y sigue una salvaje orgía de música y danza. Entonces de las profundidades emergen las masas esclavizadas y trabajadoras, sonando sus cadenas tristemente en contraste con la música de arriba. Están respondiendo a la orden de construir el monumento para sus amos: se ven algunos que llevan martillos y yunques; otros tambalean bajo el peso de enormes bloques de piedra o van cargados de ladrillos. Los obreros trabajan penosamente en su mundo de miseria y obscuridad, azotados, para que realicen esfuerzos mayores, por el látigo del capataz de esclavos, mientras arriba hay luz y alegría y los amos están de fiesta. La realización del monumento se señala por amplios discos amarillos levantados en alto en medio del regocijo del mundo que se mueve en la cumbre.

En este momento se ve una banderita flameando abajo, y una pequeña figura que arenga al pueblo. Puños amenazantes se alzan y la bandera y la figura desaparecen para reaparecer en diferentes partes del bajo mundo. Otra vez flamea la bandera roja, ora aquí, ora allá. Poco a poco el pueblo cobra confianza y se vuelve amenazador. La indignación y la angustia crecen, los reyes y las reinas empiezan a alarmarse. Para mayor seguridad se encierran en las ciudades, y el ejército se prepara para defender la fortaleza del capitalismo.

Estamos en agosto de 1914. Los gobernantes están otra vez de fiesta y los trabajadores siguen esclavizados.

Los miembros de la Segunda Internacional están confabulados con el poder. Permanecen sordos al alegato de los trabajadores que piden los salven de los horrores de la guerra. Entonces los acordes del God save the king anuncian la llegada del ejército inglés. Es seguido por soldados rusos con fusiles y artillería y una procesión de enfermeras y tullidos, el tributo para el Moloch de la guerra.

El siguiente acto describe la Revolución de febrero. Banderas rojas aparecen por todas partes, automóviles blindados se atacan entre sí. El pueblo asalta el Palacio de Invierno y arría el emblema de la mansión del Zar. El gobierno de Kerenski asume el poder y el pueblo es arrastrado otra vez a la guerra. Entonces viene la maravillosa escena de la Revolución de Octubre, con soldados y marineros que marchan a lo largo del amplio espacio que se extiende ante la construcción de mármol blanco. Saltan a los peldaños del palacio, hay una breve lucha y las masas lanzan vítores de triunfo. LaInternacional flota en el aire; sube más alto y más alto en exultantes estruendos de alegría. Rusia es libre; los trabajadores, soldados y marineros anuncian la nueva era, el comienzo de la comuna mundial.

Enormemente conmovedor fue este acto. Pero la inmensa masa permaneció silenciosa. Sólo un débil aplauso se oyó de la gran muchedumbre. Yo estaba confundida. ¿Cómo explicar esta sorprendente falta de respuesta? Cuando le hablé a Lisa Zorin acerca de ello dijo que el pueblo había vivido la Revolución de Octubre y que la representación teatral era un pálido reflejo de la realidad de 1917.


Pero mi pequeña vecina comunista me dio una versión diferente: El pueblo ha sufrido tantas desgracias desde octubre de 1917, dijo, que la revolución ha perdido todo significado para él, La pieza tuvo la virtud de hacer su dolor más acerbo.


Título: El primero de mayo en Petrogrado
Autor/a: Emma Goldman
Fecha: 1920
Fuente: Recuperado el 13 de junio de 2013 desde kclibertaria.comyr.com
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Texto extraído de: theanarchistlibrary.org

miércoles, 29 de abril de 2015

MUJER, DIOS Y PATRIA - Luisa Bustencio

Periódico Verba Roja. Chile 1920. Mujeres anarquistas del 1900


Cuando estaba sujeto al yugo maternal, se me impartían ciertas enseñanzas y algunos consejos, entre los cuales recuerdo este: "La madre debe entregar sus hijos a la patria para que sostenga su honor y defienda su integridad". En el colegio, otra mujer con el título de profesora, siguió enseñándome deberes, ocultándome la verdadera noción de las cosas, para atrofiar mi cerebro con los mitos Dios y Patria: la religión del crimen y el culto de la muerte.
El miedo a lo sobrenatural y la estrofa patriótica, hábilmente puesta en juego por educacionistas oficiales, extinguieron en mí todo raciocinio y así como la noche rogaba, transida de miedo para aplacar las cóleras divinas, los himnos y marchas patrióticas, me embriagaban haciéndome desear ser madre para brindar mis hijos a la grandeza de la patria.

Hoy la realidad de las cosas y la experiencia adquirida en jornadas de la vida, me han demostrado claramente que en la casa y en la escuela, me educaron para ser un instrumento inconsciente, llamada a perpetuar las injusticias sociales.Emancipada del cura, mi fantasía no se forja fantasmas diabólicos, al contrario, osada y libre, ha comprendido la belleza del ideal libertario, a la realización del cual aporto mi humilde contingente.


No seré la madre que vea a mis hijos conquistar laureles con el crimen ni que los ofrezca por holocausto al patriotismo, de ese engaño que germina en el cerebro de los ignorantes, inculcado por aquellos que medran con el dinero y la sangre del pueblos. Prefiero verlos lejos de mí, antes de verlos arrastrados en los pudrideros llamados cuarteles, muñecos de la disciplina, se convierten en "asesino" de sus semejantes y sostienen con la punta de sus bayonetas a esta sociedad injusta y criminal.


¡Madres! Seguid mi ejemplo: se os repite Dios y Patria, pues ni Dios ni Patria; porque ambos han sido inventados por tiranos para esclavizar a los pueblos; en cuanto a vuestros hijos, educadlos en la escuela racionalista para que mañana combatan por la revolución social."


Luisa Bustencio

Periódico Verba Roja. Chile 1920. Mujeres anarquistas del 1900


(el título del artículo no es el original)

Texto extraído de: noticiasyanarquia.