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sábado, 12 de abril de 2014

EMMA GOLDMAN, LA MUJER CONTRA LA INJUSTICIA SOCIAL

De "enemiga de Estados Unidos" a pionera de la libertad y la diversidad.
Retrato de Emma GoldmanAutor desconocido-
Public Domain US - Wikimedia Commons
Perseguida, difamada, odiada y temida por quienes no querían oír hablar de igualdad de derechos humanos, Emma Goldman empezó a ser reconocida muy recientemente como una de las mujeres más importantes para la libertad e igualdad de derechos de las mujeres.

Le tocó vivir en una época puritana y misógina, donde las mujeres eran solo una propiedad del hombre, unos seres considerados sin ideas propias ni derechos propios, que existían en una sociedad patriarcal y paternalista. Pionera entre las mujeres que alzaron la voz ante ese sistema social, Emma Goldman padeció en sus carnes y durante toda su vida el haberse atrevido a defender los derechos de las mujeres, los desfavorecidos y los homosexuales.

La película de 1981 Rojos(Reds), producida, dirigida y protagonizada por Warren Beatty, retrató entre sus protagonistas a Emma Goldman, a quién interpretó la actriz Mauren Stapleton. Pero la vida de la verdadera activista libertaria fue mucho más compleja y dura.

Del gueto a América

Emma Goldman nació en 1869, en una familia judío-ortodoxa de la localidad de Kaunas, en Lituania. Perteneciente en la época al Imperio Ruso, Lituania sufrió la represión política tras el asesinato del zar Alejandro II y Kaunas se convirtió en uno de los guetos para judíos del territorio ruso. La familia Goldman se trasladó a San Petersburgo, huyendo de las penurias del gueto, cuando Emma contaba once años de edad.

A los 15 años, Emma se enfrentó a su padre por no querer contraer el matrimonio concertadopor su familia. Para escapar del irrespirable ambiente familiar, emigró a Estados Unidos con su hermanastra.

Trabajó en una fábrica, donde se dio cuenta de la explotación laboral a la que eran sometidos los obreros estadounidenses, y ahí empezó su concienciación de los problemas sociales. La muerte en Chicago de cuatro anarquistas, condenados a la horca por motivos ideológicos, convenció a la joven Emma de la necesidad de luchar por los derechos de la clase obrera.


Se casó con un emigrante ruso, para conseguir la nacionalidad estadounidense, pero la unión duró menos de un año, aunque no existió divorcio. Emma se marchó a Nueva York, donde conoció a célebres activistas anarquistas, como Alexander Berkman, a quien apoyó en la época en que fue acusado de intentar asesinar al influyente empresario Henry Clay Frick, famoso por su dureza en el trato con sus empleados. Berkman fue encarcelado por ese delito, y Emma entró de esa forma en la lista negra de las autoridades, como “peligrosa revolucionaria”.

Promotora y amante de una gran actriz


En 1905, Emma conoce a la actriz Alla Nazimova, recién llegada de Europa donde había tenido gran éxito con sus actuaciones en el teatro. Dispuesta a promocionarla en Nueva York, Emma convirtió un viejo establo en un teatro improvisado para la compañía de su nueva amiga, a donde convenció para que acudieran a importantes representantes y empresarios del mundillo teatral. La Nazimova impresionó de tal modo a los hombres influyentes, que ese fue el principio de su lanzamiento a lo que sería una fulgurante carrera en Estados Unidos, solo oscurecida por la sombra de los rumores sobre su lesbianismo. Algunas fuentes aseguran que Emma Goldman y Alla Nazimova fueron amantes, hasta que se interpuso en la relación la guionista y poetisa Mercedes De Acosta, con la que la actriz rusa tuvo un ardiente romance. Otros aseguran que Emma Goldman dejó a su amante, cansada de sus múltiples infidelidades con otras mujeres.

Firme propulsora del feminismo, del derecho a elegir y de la igualdad de todas las orientaciones sexuales, promulgó aún en contra de sus propios compañeros de ideas que “el mayor derecho de cualquier persona es el de amar y ser amada”, en defensa de la homosexualidad, rechazada y condenada entonces por todo el mundo. Defendió a Oscar Wilde, mal considerado en Estados Unidos por su conocida aunque no reconocida homosexualidad.


Enemiga del estado y voz de los oprimidos


Emma Goldman, metida de lleno en la lucha libertaria, fue encarcelada varias veces por su defensa a ultranza de los derechos de los trabajadores, de la homosexualidad (tabú muy arraigado y extendido en la sociedad en esa época), de los derechos de las mujeres y la defensa de la anticoncepción, y hasta por ser partidaria de la libertad de credo, incluido el ateísmo.

Desde el año 1893, fue detenida y encarcelada por actos reivindicativos o acusada de instigar a los trabajadores en huelga a continuarla. En una de esas ocasiones, en 1901, fue detenida con otras nueve personas, bajo la sospecha de haber colaborado en el intento de asesinato del presidente McKinley. Emma, al ser detenida, se defendió preguntando qué culpa tenía de que un loco- el autor del magnicidio, León Czolgosz- malinterpretara sus palabras.

Desde 1906 y hasta 1917, Emma Goldman edito una revista llamada Madre Tierra (Mother Earth), donde se hacía eco de sus proclamas revolucionarias. Consiguió hacer conocer en Estados Unidos los libros de Henrik Ibsen; y escribió diversas obras sobre anarquismo, así como su propia biografía, titulada Viviendo mi vida.

Goldman volvió a ser detenida y encarcelada en 1917, por estar en contra del servicio militar. En 1920, las autoridades estadounidenses acordaron expulsarla del país. El entonces presidente de la audiencia que la deportó, John Edgar Hoover, la llamó “una de las mujeres más peligrosas de Estados Unidos”.

De vuelta en Rusia, la lucha continúa

En Rusia, Emma Goldman vivió y participó en las disputas de anarquistas y comunistas por permanecer unidos o no. Desilusionada de quienes había considerado sus aliados en las ideas, el Partido Comunista, y en total desacuerdo con los métodos represivos y totalitarios de quienes gobernaban la incipiente URSS, plasmó su gran decepción en varios escritos y acabó emigrando a Canadá, solo dos años después de volver a territorio ruso.


Feminista y libertaria hasta la médula, apoyó a la República Española durante la guerra civil de 1936, en contra del golpe de estado fascista del general Franco. Para ello, viajó a Londres y a Madrid, y conoció y fue una profunda admiradora del anarquista español Buenaventura Durruti, a quien dedicó un emotivo artículo al conocer su muerte.Tras el final de la guerra civil española, en 1939, Emma volvió a Toronto, donde continúo con su militancia de anarquista, feminista y pro derechos humanos hasta su muerte, en 1940. Poco tiempo antes de fallecer, dio un mitin histórico que reunió a 25.000 personas. Tras su muerte, fue trasladada a Estados Unidos, donde siempre quiso volver, y enterrada en Chicago.


Por Lola Romero
Texto extraído de:lesbianas.about

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