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martes, 9 de febrero de 2016

AMISTAD EN CRISIS

Se han escrito ríos de tinta sobre las crisis familiares, las crisis de pareja, las políticas, las económicas… Pero, ¿qué pasa cuando una amistad entra en crisis?



Para mí, el cómo se termina una amistad es una especie de misterio insondable. Que una relación amorosa o familiar se acabe, en mi experiencia, suele ser por diferencias irreconciliables de algún tipo; pero si me paro a pensar en todxs aquellxs amigxs que parecía que iban a estar para siempre en mi vida y que ya se han apartado de mi camino, no puedo evitar que un escalofrío recorra mi cuerpo. La relación se terminó, sí, pero en una gran mayoría de los casos no podría decir por qué. La palabra para definir lo que siento ante esto es difícil: es una mezcla entre tristeza, melancolía, rabia y extrañeza. ¿Qué es lo que ocurre para que una amistad se pierda de manera fulminante?

Ilustración: Linde
A veces no tiene por qué ser nada grave, simplemente las personas crecemos, evolucionamos, y nuestros caminos se pueden separar. Pero no puedo evitar que esto deje en mí una especie de nudo en el estómago. Admiro a esa gente que conserva a sus amigos del colegio; esos grupos que han crecido juntos y que, aunque a día de hoy sean muy diferentes, siguen al pie del cañón en el sendero de la vida.

Ilustración : Estrella
De la época del colegio no conservo a ningún amigx íntimo. Gracias a, o en ocasiones, a pesar de Facebook, he podido descubrir qué ha sido de gente que no veo desde hace diez o quince años. No diré que me ha servido para retomar el contacto, pues no ha sido así, pero sé en quién se han convertido. A veces me ha sorprendido el camino que han tomado algunas personas; otras veces me ha dado pena ver quiénes son. Aparte de una quedada hace unos tres o cuatro años con algunxs compañerxs, sólo he quedado con una de mis amigas del colegio para tomar algo. Por suerte, me gustó descubrir que esa chica en concreto seguía siendo una gran persona; y aquella caña que compartimos en un pueblecito de la costa me supo a gloria. Ese tipo de cosas me reconcilian con la vida.


Obviamente es muy difícil retomar el contacto con personas con las que ya no te une nada, o casi nada, aparte de un puñado de buenos recuerdos y unas risas recordando a lxs profes. A veces me pregunto si las redes sociales no sirven nada más que para cotillear sobre lxs demás. Pero ahí siguen, en mi Facebook; interactúo sólo con un par de personas o tres que aportan cosas que me interesan o comparto. Y, otras veces, leo cosas que me hierven la sangre mientras intento entender cómo hace no tantos años esa persona y yo éramos inseparables. Cuántos disgustos por culpa de la herramienta creada por Zuckerberg…

La gente del instituto, con altas y bajas, se ha mantenido más en mi vida. Sí que es verdad que ya no compartimos muchas de las cosas que nos unían, pero el contacto sigue vivo. Me da la impresión de que estoy un tanto fuera del círculo; no sé si porque en los años de la universidad me pude alejar, o porque he cambiado y nos vinculan menos cosas. Sea como fuere, cuando nos juntamos, todo sigue siendo como antaño (palabra que nos encanta); y hace poco, en la boda de una de mis amigas, lo dimos todo hasta las seis de la mañana bailando temazo tras temazo de nuestra época adolescente. No me puedo quejar.


Las pérdidas que más me duelen seguramente sean las que vienen de la universidad. Es en esta etapa, al menos para mí, donde las amistades que entablas conocen a tu verdadero ser. La chica que empezó la universidad ha cambiado durante la carrera, sí, pero no en lo esencial; así que cabe pensar que es más difícil que los cambios que puedas sufrir te alejen de tus amigxs. Nada más lejos de la verdad. Por desgracia, poca gente conservo de la etapa universitaria. Una amistad se debe cultivar, y creo que, en la mayoría de los casos, el no regar la planta ha sido la causa de que esas amistades se terminaran. Por fortuna, sé que hay gente con la que aún puedo contar.

¿Y después? ¿Qué pasa después? Como decía la canción, la vida te da sorpresas, y puedo decir que he hecho al menos un buen amigo tras la universidad. Además, sí que hay alguna amistad que lleva conmigo desde casi la infancia; desde esa época terrible llamada pubertad.

Espero seguir conociendo a gente a la que pueda llamar amiga. De momento, he tenido la suerte de ampliar mi círculo al conocer a otras personas, que en su día llegaron a mi vida por relaciones que ya no existen, contra toda probabilidad se han quedado a mi lado. Y espero ser lo suficientemente inteligente como para solucionar las crisis que pueda tener con mis amistades. Porque una vida sin amigxs, es una vida un poco más triste.



by Eloisa y Marta A.
Texto extraído de: Proyecto-kahlo
Texto extraído de: Proyecto-kahlo

lunes, 1 de febrero de 2016

"LIBERTARIAS EN AMÉRICA DEL SUR. DE LA A a LA Z" [Libro Completo]


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Obreras, campesinas, maestras, inmigrantes, profesionales, poetas, analfabetas, todas militantes, las mujeres anarquistas fueron olvidadas casi por cien años de la historiografía en general, aun por sus propios compañeros. Poco a poco, bajo el interés académico por los estudios de la mujer a partir de la década de 1960, fue emergiendo la red anarcofeminista que brilló con luz propia en Sudamérica desde fines del siglo XIX. Este trabajo ha buscado recuperar la memoria de esas ilustres desconocidas, salvo contadas excepciones, que se dedicaron en cuerpo y alma a la lucha por su dignidad femenina dentro del pensamiento anarquista, una lucha realizada en forma organizada a través del movimiento, pero poniendo su acento en las reivindicaciones específicas de su género.


Con la entrada de Sudamérica en el mercado internacional de trabajo como productora de materias primas a gran escala, complementario al desarrollo industrial en su apogeo, se incorporará masivamente la mano de obra que incluye ahora a la mujer. En Brasil, la Argentina, Chile, Bolivia y países vecinos el tendido de líneas ferroviarias crea la infraestructura necesaria para trasladar a los puertos los frutos de la tierra. Miles de nativos e inmigrantes constituirán la fuerza de trabajo que pone en movimiento la maquinaria capitalista cuyo crecimiento vertiginoso atrae y aglutina a más y más trabajadores, incluyendo a mujeres y niños. Alrededor de las fábricas, puertos y estaciones ferroviarias florecen las barriadas obreras con sus pocilgas, casas de pensión, conventillos, donde la mujer será su centro protagónico. En el hogar de la nueva familia obrera el poderío masculino tradicional entra en crisis.

En Buenos Aires, San Pablo, Rosario, ahora grandes urbes industriales, se estrena la lucha anarquista llegada con la inmigración europea. Criollos y gringos se adhieren a la “Idea” de la libertad y emprenden su militancia con la apertura de sindicatos, diarios, bibliotecas, centros culturales, escuelas libres y hacen estallar la huelga contra las patronales. Al igual que en Europa y Estados Unidos, surge también aquí el rol combativo de la mujer durante esas luchas sociales.

Siguiendo el modelo de la comunera anarquista Louise Michel y la prédica feminista de la estadounidense Emma Goldman, un puñado de valientes muchachas trabajadoras dan nacimiento en la década de 1890 al anarcofeminismo alrededor de la región del Plata. Sobresalen entre ellas los nombres de Virginia Bolten, Teresa Marchisio, María Collazo, en el corredor anarquista compuesto por Rosario, Buenos Aires, La Plata y Montevideo. Pronto se repetirá esa realidad entre Río, San Pablo y el puerto de Santos, entre Santiago de Chile y el puerto de Valparaíso, en los saladeros de Iquique, entre Lima y El Callao, en el mercado de La Paz. Las organizaciones anarcofeministas se expanden como anillos en el agua tocándose en sus bordes, entran en contacto unas y otras por la escritura, los viajes, los congresos. Se descubre entonces la labor apasionante de estas mujeres a lo largo de un siglo que hemos tratado de recuperar.

El desafío para un Diccionario anarcofeminista de la región ha sido la escasez de documentos sobre esas militantes ya fallecidas, lo cual determina muchas veces la ausencia de fechas. Mucho ha aportado el relato oral de descendientes y compañeros que con entusiasmo y desinterés han ofrecido todo el material de sus recuerdos. La prensa de la época, en especial la femenina, aporta las pistas para el seguimiento de sus vidas, y utilizándose además los trabajos de investigación ya realizados sobre el rastreo de la labor femenina dentro del anarquismo se ha tratado de completar esta memoria. Se agradece entonces especialmente el apoyo recibido del autor boliviano Huáscar Rodríguez García, recuperador de la choledad libertaria, así también como la colaboración incansable que desde Montevideo ofreció Pascual Muñoz.

Un agradecimiento caluroso a la gente de la FLA, que bajo la orientación de Marina Barsuk ofreció su archivo, datos, direcciones, haciendo posible la concreción del diccionario. Y un agradecimiento inmenso y substancial a las históricas militantes de la Biblioteca Popular José Ingenieros, que promediando ya los ochenta años dieron su testimonio desinteresado y entusiasta para la realización de esta memoria.


Cristina Guzzo. 
Buenos Aires, enero 2013





Texto extraído de: noticiasyanarquia