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jueves, 15 de enero de 2015

PRINCIPIOS Y FINALES: Cosas que se aprenden con las rupturas

Comparativamente hablando, quizás sea más interesante analizar cómo se separan las parejas que cómo se conocen. Es verdad que la gente suele hablar mucho más sobre las separaciones que sobre los principios de las uniones.


Los principios y los finales de una relación de pareja suelen estar cargados de intenciones −aunque sean de distintos tipos−. Los principios pueden ser complicados pero la ilusión consigue facilitar su devenir. En muchas novelas y películas se muestran las múltiples y variadas peripecias que tiene que superar una pareja para terminar unida. Luego de eso se dice y se supone que 'vivieron felices y comieron perdices por siempre y para siempre'. Cuando en realidad, la convivencia de la pareja es la prueba de fuego en la relación. Ésta suele determinar si va a funcionar y a sobrevivir, además de la ya cruda prueba del paso del tiempo.

Hoy en día es posible crear contactos y conocer a parejas potenciales de las formas más sencillas que ha habido en la historia de las relaciones. Los tablones de anuncios virtuales proliferan, Internet y los millones de foros que hay por el mundo hacen los principios cada vez más comunes y sencillos. Así, las formas en que 'Chico conoce a Chica' −o 'Chico a Chico', o 'Chica a Chica'− pueden ser cada vez más insólitas.

Los finales también pueden formar historias extraordinarias.



Las razones por las que una relación tiene que terminar o interrumpirse pueden ser variadas y hasta fascinantes. Sin embargo, también es cierto que no siempre los miembros de la pareja tienen una clara idea de qué es lo que pasa. A veces pueden sentir confusión acerca de cómo proceder para disolver −de la mejor manera posible− la que hasta entonces era una historia conjunta. La vida de uno de los miembros de la pareja tiene tanto que ver con la del otro, que es aconsejable que la separación se lleve a cabo cuidadosa y pausadamente. "En tiempo de lluvias no hagas mudanza", reza el dicho. Y en este caso, resulta especialmente cierto.

Desde nuestra perspectiva, creemos importante que la separación de la pareja sea amigable y que, si es posible, se lleguen a acuerdos con los que ambas personas se sientan satisfechas. Lo deseable sería que al perder la pareja no se perdiera también a la persona amiga. Hay muchas formas de terminar.

Las peores situaciones se generan cuando se deja pasar mucho tiempo antes de aceptar que llegó el final. Cuando se deja pasar tanto tiempo, los resentimientos crecen y con ellos la crispación y la ira. Y cuando la pareja está al límite, la gota que desborda el vaso, puede suponer un abrupto y triste final que esa historia de amor no se merecía.

El gran dilema universal




A veces las parejas terminan y no porque ningunx de lxs dos sea unx miserable sino porque el amor se acaba, sí, el amour no es eterno, OJO, que sí lo son otras muchas cosas, como el cariño, el respeto y los planes futuros.

Pero qué pasa cuando esos planes de futuro empiezan a suponer que uno de los dos se aburra MAZO. Las personas en esencia no cambian está claro pero sí evolucionan, y es en ese distanciamiento que se produce al evolucionar de manera diferente cuando surge el gran dilema universal, que no es elegir entre pizza o hamburguesa o cuando darse la vuelta cuando estás tomando el sol es:

CÓMO VOY A HACER ESTO A UNA PERSONA TAN MARAVILLOSA???


Llegados a este punto hay que aclarar que este dilema universal SOLO lo tiene la gente con valores, gente que merece la pena porque la forma de actuar frente al desamor clasifica a las personas en tres tipos:

1. Cobardes con valores. Lo asumen, lo aceptan y se joden. Es temporal en realidad son un tipo 2 que les falta tiempo.

2. Cobardes sin valores. Se callan, hacen como si nada y follan con otros/-as. Es calaña, gente de la que hay que huir incluso como colegas, no respetan nada y tarde o temprano te la jugarán.

3. Gente con valores. Básicamente te quieres morir todo el rato porque no entiendes qué ha pasado para no amar a alguien tan maravilloso pero es así, no le amas y cuando crees que sí porque pasas del sí le quiero al no le quiero como mil millones de veces cada dos minutos y medio apróx. no son dudas, es miedo, lo que tiene ser mortal (si has tenido que pensar si le quieres, no le quieres)

Pues bien gente 3, el desamor como la depilación con cera, mejor del tirón. Prolongarlo solo conseguirá un desgaste emocional tremendo DE AMBOS porque una cosa os voy a decir, cuando se está con alguien “por pena” SE NOTA. Se nota que estás perdiendo a la persona que amas y esto lleva a conversaciones infinitas que no solucionan nada porque cuesta decir el “no te quiero” a quien te mira con ojos de “si me dejas me muero”. Pero ante el desamor hay que dejar sí o sí, porque él se merece quien lo ame y tú mereces amar. No hay más.

*Aclaración (2), la mierda loca esa del más me duele a mí que ti es eso, mierda loca y una mentira como un catedral, que va a ser lo mismo caerse de un bordillo que de un barranco, YA.

Cosas que se aprenden con las rupturas:


Ya seas tú la persona dejada o la ‘dejadora’, las rupturas duelen casi tanto o más que un cólico nefrítico y aún encima estas ni con Buscapina pueden tratarse. Cuando estás en plena espiral del dolor es complicado ver la luz y hay días en los que llegas a pensar que esos pinchacitos en el estómago han llegado para quedarse y jamás te abandonarán.



Tras unas cuantas semanas de montaña rusa y otras pocas semanas de tener que ir corriendo al baño de la ofi a echar unas lagrimillas, llega el ansiado momento. Esa mañana en la que te levantas y ya no hay kleenex a tu alrededor. Ese día en el que te acuestas y te das cuenta de que no has pensando en él/ella ni en la pupa que te hace durante un solo segundo. ¡Mission acomplished! ¡Prueba superada! En uno de esos procesos de duelo anoté todas esas cosillas que me han ayudado a sentirme mejor. Quizás a las que ahora mismo todavía estéis en plena vorágine de sentimientos y locura os sirvan de algo

- Tu trabajo/hobby/pasión, puede salvarte la vida. Tener obligaciones es lo mejor que te puede pasar aunque en ese momento exacto lo concibas como un coñazo. Tú preferirías quedarte en casa llorando antes que ir a trabajar, claro. Pero lo cierto es que estar ocupado es una bendición en estos casos.

- La ruptura te obligará a salir de tu zona de confort, y eso es bueno, lo creas o no. Te verás obligada a centrarte en ti misma y demostrarte que eres fuerte sin tener a nadie al lado.




- Las relaciones están formadas por dos personas y no siempre tú eres el culpable de todo. Es importante que dejes de pensar ‘y si no le hubiera dicho’, y si, y si, y si… Si habéis llegado a este punto y ninguno de los dos ha reculado, cualquier martirio posterior es innecesario.

- A la nostalgia hay que ponerla a raya. Está bien bucear entre fotos a lágrima viva los primeros días, pero no lo prolongues en el tiempo. Soy la primera a la que le gusta regodearse en su propio dolor a veces y retozarme en el lodo de los recuerdos, pero he aprendido a frenarlo cuando ya me estaba haciendo más mal que bien. Guarda las fotos, mete en caja todos sus recuerdos y deja que la vida continúe sin su presencia constante. ¡Lo agradecerás!


- A Rey muerto, Rey puesto. MENTIRA. La herida no curará si no dejas de ponerle tiritas, y más si estas tiritas son de los chinos.

- El amor no muere de un día para otro. Da igual el daño que te hayan hecho, el sentimiento positivo no desaparecerá el día que te pusieron los cuernos o te dijeron ‘hasta aquí’. Y eso, hasta cierto punto, no es malo. A mi me gusta pensar que todas esas experiencias maravillosas que un día disfrutaste con tu pareja ya te pertenecen, os pertenecen solo a los dos, y eso no habrá ruptura o broncón que te lo arrebate. En tu memoria siempre podrás acudir a ese primer beso que te robó junto a una máquina de tabaco y sonreír reviviendo las mariposas en el estómago.


- Tu familia y tus amigxs son más importantes de lo que piensas. Cuando estás en plena crisis existencial, cosas tan simples como coger el teléfono pueden darte perezón. Deja que te cuiden, deja que lxs tuyxs se preocupen por ti y te traigan bolsas de chuches o se inventen findes en la sierra para airearse. Ellxs te darán el único cariño que realmente necesitas en cada momento.

- Amar es un verbo no un sustantivo. El amor es una acción, no un concepto emocional. Parece una chorrada, pero si todos lo tuviéramos claro desde el principio nos ahorraríamos tantísimos quebraderos de cabeza…

- La gente no cambia. Y si eres de las mías (una especie de adicta a las causas perdidas), tampoco. El día que asumes que ni tú ni nadie conseguirá que X se ponga en el lugar de la gente y deje ser un/a egoísta de mierda, respirarás tranquila. Créeme.

- Tu felicidad no depende de nadie que no seas tú. Condicionar tu estado anímico a tener pareja y estar bien con ella es lo peor que puedes hacer. Redescubre tus aficiones y el gustito que da disfrutar de tu soledad de vez en cuando.

- La frase de ‘hay muchos peces en el mar’ es REAL. Esa sensación que renace tras una ruptura de que eres tú y solo tú la persona que elegirá con quién estar, y que hay cientos y cientos de personas para ti ahí fuera… eso es indescriptible. Un subidón de adrenalina que te hace sentir vivo y que quizás te haga llorar, pero de felicidad.


- Nada es para siempre, pero el dolor tampoco. Te levantarás un día y por fin podrás verlo todo con perspectiva. Ya no duele y no solo eso, tendrás toda la vida por delante y un montón de aventuras nuevas por descubrir que quizás en pareja jamás habrías experimentado. Ha llegado el momento de poner en la pared ese póster que tanto te gusta: ‘the best is yet to come’.



Textos extraídos de: yofollecontigo. y weloversize.com

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