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lunes, 5 de enero de 2015

¿QUÉ COMES CUANDO TIENES LA REGLA?



Lo que comes cuando menstrúas es importante. Bueno, en realidad, lo que comes durante todo el ciclo es de vital importancia porque sin duda influye en nuestros niveles hormonales y en el balance de éstos, así como en nuestro ánimo debido al impacto en nuestro cuerpo físico. Sí, la comida es importante. ¿Mucho? pues sí, más de lo que imaginamos y más de lo que nos gustaría. Yo no soy nutricionista. La verdad es que tengo una rabia ancestral a las dietas, bien por salud y mucho más por estética. Nunca he podido mantener ninguna, por muchos beneficios que ésta me trajera. Salvo mi decisión de ser vegetariana (que revoqué hace 2 años) no he sostenido en el tiempo ningún hábito alimenticio estricto. Bueno, sí, comer productos de origen ecológico. Esto sí. Desde hace 5 años. Al principio nos dejábamos un ojo de la cara comprando estos alimentos pero luego aprendimos dónde comprar de calidad y a buen precio. No voy a negar que donde vivo es totalmente asequible y hay mucha oferta, porque al principio no había casi nada y era harto complicado y caro.

Bueno, la historia, la que hoy os quiero contar es lo que como cuando menstrúo y lo que dejo de comer antes de menstruar. Estas claves son para mujeres que, como yo, no toleran las dietas y les sale urticaria de sólo pensar en no poder tomar algo porque alguien lo diga.


Sí, soy una rebelde tontorrona con esto de la comida, lo confieso. Sólo tomo aquello que me apetece y que sé que me va a sentar de fenómenos. Pocas veces como aquello que me va a hacer daño, porque luego el precio es demasiado alto y no tengo ganas de pagarlo. Así que aquí va mi lista:


Aquello que NO como días antes (5 días antes de mi menstruación):


- Fritos



Ni croquetas, ni rabas, ni alitas de pollo ni pescaito frito. Cero fritos. Nuestro hígado tiene que sobre esforzarse lo mínimo pues tiene un largo trabajo en estas fases (premenstrual y menstrual).

- Carnes rojas


Y mucho menos animales hormonados. Las hormonas que inyectan a las vacas llegan a nosotras y alteran nuestro ciclo menstrual. No es una broma de mal gusto, es una realidad de esta sociedad hiperestrógenada. El consumo de lácteos y carnes ecológicas es la única alternativa posible.

- Lácteos no ecológicos


A mí no me sienta bien la leche de vaca. La de cabra la tolero mejor. Lo que ocurre es que soy más quesera que un ratoncillo de bodega. En la fase premenstrual es imposible que no tenga mono de queso. Trato de comer queso de cabra tierno con nueces y miel. Me sienta mejor y “mato el monazo” de queso.

- Alcohol


Vamos a ver. Alcohol como una birra o una copa de vino, pues como que no me la voy a quitar por nada del mundo. Además en esta fase me encanta disfrutar de mi copa de vino tinto (soy bodeguera, lo sé) pero bebidas fuertes como un Gin-tonic (de ésos estilo ensalada que tan de moda están o chupitos (puag)) pues caen mal y para cuando vamos a menstruar caen muuucho peor.

- Cafeína- teína


Todo excitante y estimulante sienta como un tiro a un cuerpo que se dispone al relax. Que es lo que nos ocurre con la progesterona en la fase premenstrual. Para la medicina maya, china y ayurvédica la cafeína y teína dejan el útero frío y un útero frío tendrá problemas y dolores al expulsar el endometrio. Más allá de sus recomendaciones (muy ciertas) podéis hacer la prueba, reduciendo o eliminando el consumo de cafeína- teína (yo la dejo para la preovulatoria y ovulatoria) en la fase premenstrual y menstrual. Sentiréis como el cuerpo trabaja mejor aunque eso sí, viviréis la realidad de ir más lentas y abstractas. Hecho común que nos suele llevar a la ingesta de excitantes.

- Ensaladas, helados o cualquier comida fría


El frío es el enemigo de una menstruación plácida. De esto no tengo ninguna duda. todas las medicinas milenarias lo enseñan, sí, pero no hay nada como la experiencia para asegurarlo. El cuerpo, en esta fase de hibernación, necesita alimentos que pueda procesar fácilmente y que le mantengan en ese estado de relax que precisa para hacer el enorme trabajo de eliminar las toxinas del cuerpo y vivir el proceso de limpieza y renovación de la menstruación.


Aquello que COMO siempre en mi fase menstrual:


- Té Chai calentito


Ya en la fase premenstrual me tomo de una a dos tazas de rico chai sin té. Esta infusión lleva cardamomo, clavo, canela, jengibre y pimienta negra en grano. Da muchísimo calor que es justo lo que necesitamos para vivir una menstruación suave. El calor es indispensable y el mejor aliado de nuestro cuerpo (el frío no es nada recomendable pero yo sé que una coca cola bien fresquita es lo mejor del mundo -sí, yo también detesto a los señores de la coca cola pero me gusta un montón y vivo en ese amor- odio). Durante la fase premenstrual y menstrual el chai calentito es un remedio valiosísimo para regular la menstruación y llenar de calor nuestro cuerpo. Podéis comprar los ingredientes (cultivarlos sería lo más mejor) en la herboristería de vuestro barrio o bien comprarla ya hecha. La marca Yogi Tea tiene el Classic que es ecológico, equilibrado y está muy bueno.

- Sopa miso calentita


Para las freaks de la nutrición (mucha macrobióticas) esta sopa es mano de santa. Yo la compro ya elaborada porque no soy de cocinar demasiado (mucho menos cuando voy a menstruar pues las ganas son nulas). Es ligerita de tomar y sienta de maravilla. Alivia la sensación de pesadez y nos deja calmaditas. Suelo tomar una que lleva jengibre pues así sumo más calorcito a la ecuación (además que me vuelve loca). Viene en sobre monodosis con lo que puedo guardarla par el siguiente ciclo.

- Agua


El agua nos ayuda en este proceso. Siempre agua del tiempo, nunca fría. Ayudamos así a nuestros riñones que, junto con el hígado, son los responsables de la limpieza de toxinas que se lleva a cabo en la fase premenstrual y menstrual.

- Cacao


Hablo de cacao no de chocolate con leche y azúcar. El cacao, sobretodo el día o 2 días antes de la “regla” nos ayuda a subir el ánimo si éste está muy alterado. Nos llena el cuerpo de endorfinas y nos permite estar más optimistas si es que estamos buceando en nuestras grandes sombras y nos estamos quedando sin oxígeno. Chocolate con un 75% de cacao mínimo es lo mejor de lo mejor par estos casos. Podemos fundirlo con agua calentita o leche ecológica caliente y tomarnos una taza.

- Noodles


Sí. Lo confieso, fan de los noodles con sopita. Pero no de los noodles que venden ahora con cantidades ingentes de glutamato. Los del súper precocinados, no. Podéis comprar esta pasta oriental en el súper y hacerla con la sopita miso; o bien podéis hacerlo con espaguetis corrientes y molientes con la sopa miso. Sienta fenomenal y vamos cogiendo energía para la fase preovulatoria.

- Tortilla francesa



Es decir tortilla de dos huevos ecológicos. Podéis ponerle pechuga de pavo (si es pavo ecológico mucho mejor) o atún pero queso no es recomendable. Los lácteos en esta fase es mejor evitarlos.

Y bien, esto es lo que (no) como en éstas fases. Claro que más de una vez hago excepciones pero sé que, en mi caso, todo es más sencillo si me alimento de este modo en estos momentos. Sobretodo si voy a tener que hacer un esfuerzo que “no debiera” en estas fases, lo equilibro alimentándome mejor. Sin duda se trata de que cada una encuentre su equilibrio. Os confieso que soy de muy buen comer, con lo que en la fase preovulatoria mantengo hábitos más- menos saludables pero según avanzo a ovulatoria soy de comer contundente. Sinceramente, mis 4 mujeres tienen apetencias propias. Es cierto que en la fase premenstrual tendemos a tener apetencia por las “guarrerías”, la comida basura y demás. Es un tema hormonal que yo enfoco del siguiente modo:

Estamos tan poco acostumbradas a parar, a bajar a nuestro Inframundo, que buscamos salvavidas en los carbohidratos y en los azúcares. En lugar de lidiar con nuestra rabia y nuestras angustias nos las tragamos entre tostadas de mantequilla con queso y azúcar. Hemos aprehendido a llenarnos la boca para seguir calladas. Untamos nuestras penas y las sazonamos. Cuando cambiamos estos hábitos (cuesta mucho porque cualquier prohibición le sienta fatal a la Señora Premen) no nos queda otra que hacer algo con nuestra mala leche. Ya no nos la tragamos, ya es momento de destruir para construir lo que realmente nos hace bien.

Y hasta aquí los consejos culinarios de hoy. Ya entro en mi fase preovulatoria y vuelvo a soñar con pucheritos de lentejas


Texto extraído de: elcaminorubi.com

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