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miércoles, 17 de julio de 2013

EL PODER DE LAS PALABRAS



         La rana es un animal curioso. La naturaleza le ha dotado de aquellas herramientas necesarias para adaptarse, para ser parte de su entorno. Y lo que la ocurre, es que debido a sus habilidades pierde el norte y se diluye, deja de ser ella misma, deja de sentir el peligro a su alrededor, se deja llevar hasta tal punto por sus circunstancias, que es capaz de dejar que su entorno acabe con ella antes de abandonarlo… ¿Te suena? A mí me recuerda a la reacción de muchas mujeres en casos de violencia machista, o en la reacción de muchos hombres que prefieren vivir amargados toda su vida a plantearse cambiar ese entorno que les hace tanto daño. 

       Ya ves, ¿que la quieres cocer? Pues a fuego lento, despacito. Sin que se entere. Usemos la capacidad de adaptación de los seres para manejarlos. Y lo mismo nos ha pasado a las personas durante siglos. Nos han programado, metódicamente, generación tras generación hasta nuestros dias. Días extraños, en los que contamos con los profesionales más válidos y formados, y una tasa de paro que ralla lo absurdo. 

        Tenemos acceso prácticamente ilimitado a cualquier tipo de información… Sin embargo, ni sabemos buscarla, ni sabemos contrastarla, así que nos creemos todo lo que nos cuentan o leemos a pies juntillas, pensando: si lo dicen en la tele, será verdad. El papel de los medios de comunicación nos ha hecho sentirnos conectados e informados. Sin embargo, sufrimos una programación ridícula que nos llega por medio de la manipulación de dicha información: desinformación. Nos dicen lo que quieren que oigamos, nos manipulan sin piedad, y nos dejamos. Porque es mucho más sencillo vivir con la cabeza gacha que echarle valor a la vida y afrontar nuestros pensamientos, trabajar en nuestro ser, en nuestros valores. 

        Nadie se pregunta por qué existen las feministas. Aceptamos, yo la primera, que son una panda de histéricas que sacan de contexto las idas y venidas de las palabras, de los conceptos y los pensamientos. No nos damos cuenta de que las palabras configuran nuestro pensamiento, el cual configura nuestra realidad. 

        Ninguneamos sin piedad el poder de lo que se dice, de lo que se piensa. Nos hablan de holística y nos quedamos con cara de pez. Pero es fundamental ser capaz de ver el todo para comprender el motivo por el que el poder de la publicidad, de los medios, nos tiene en bandeja. No somos conscientes de la verdadera envergadura de su poder, si no somos conscientes de los problemas físicos y psicológicos que pueden llegar a causarnos. Anorexia, bulimia, depresión, rechazo del cuerpo, problemas de autoestima, frustración… 



       No somos conscientes de cómo el capitalismo extremo se ha instaurado en nuestras vidas, haciendo que dejemos de pensar en ser felices para ser propietarios. La única manera de que te sientas bien con tu esclavismo elegido es que tengas el suficiente dinero para comprarte aquello que te hace sentirte un poco menos frustrad@.


 La recompensa material está muy por encima de la recompensa real que puede darte crear tu vida, a partir de tus propios sueños y permitiendo que sólo aquello que realmente te importa configure tu vida y tu realidad. No nos damos cuenta, pero en nuestra mano está el cambiar nuestro estado de ánimo, incluso, nuestra realidad.



     Aprende cómo te manipulan para poner barreras que preserven tu ser de las manipulaciones. No te dejes llevar por aquello que los demás hagan, sino por aquello que te hace sentirte feliz y realizad@. Se sincer@ contigo mism@… ¿¿Sabes una cosa?? La muerte llega. Si, ahí está, esperando que bajes la guardia para que se te pase la vida. No dejes que tu tiempo se consuma sin llegar a amar cada palabra que salga de tu boca.



NO SAQUES ESE TEMA

Convivimos con silencios establecidos sin previo aviso en nuestras vidas. Son temas que no se tocan y que provocan vergüenza o miedo; así que se establece sin pacto alguno, que sean dejadas de lado. 




       Todo el mundo sabe que hay tabúes sociales que no se deben tocar en la calle, cuando hablas con desconocidos o con gente con la que no se tiene mucha confianza. En España tenemos unos cuantos temas que es mejor no sacar. Se me ocurren cosas tan dispares como la independencia de País Vasco o Cataluña, el suicidio, las blasfemias o el sexo en la tercera edad. Si eres la o el valiente que decide aventurarse a hablar de ello, hay una posición, la diversa a la que tenga la mayoría, que es mejor no comentar, aun a riesgo de ser excluida y considerada una extraterrestre rebelde y radical. 

          Aunque no lo parezca, estos tabúes generales que provocan silencios incómodos en este país no son los que me interesan de verdad y de los que me gustaría hablar en este artículo, sino de aquellos de puertas para adentro, los que nos rozan a diario en casa. De esos que no son tan obvios pero que pueden crear malestar en tu día a día. Son nuestros tabúes personales. Esas cosas de las que te sientes incapaz de hablar e tu entorno más íntimo porque sabes que su mención puede causar heridas a tu familia y/o amigxs; o lo peor de todo, a ti mismx. 
¿Sabes a cuáles me estoy refiriendo? 

He preguntado a unas cuantas personas y he decidido hacer una pequeña lista con los tabúes más comunes en su día a día. 

Familiares (secretismos telenovelescos)La muerte de un ser cercano: no se habla de su muerte ni de esa persona nunca, como si no hubiese existido. 
Algún familiar que haya provocado mucho daño por algo que ha hecho en el pasado a otro/s miembro/s de la familia: ocurre como antes; no se menciona a esta persona para nada. 
Hija mia tu no necesitas ser una niña buena

Sexualidad (la reina de todos los tabúes): De dónde vienen los niños y las niñas: por el ombligo, de París, la cigüeña, papá pone la semillita a mamá… Vamos que los bebés son de todo, menos naturales. 
La masturbación femenina: un tema delicado incluso con tus mejores amigas y amigos. Es como si fuese una leyenda urbana, nadie sabe (o no quiere saber) si se da o no, así que mejor no preguntárselo. Por cierto, si alguien quiere pasárselo bien y aún no lo ha leído, aquí está el link a Manual de la buena Masturbadora) , 
La menstruación: lo duro que puede ser descubrir sola los cambios que va produciendo en tu cuerpo y no poder hacer preguntas sobre ello. Folla con la regla.Salud libre
Homosexualidad, bisexualidad: Silvia hija, el abuelo no puede saber que Carolina es tu novia, hay que presentarla como una amiga. 


Política-historia-sociedad (es que tú no entiendes; cuando crezcas lo comprenderás y cambiaras de opinión): 
Etapa franquista: cómo vivieron aquellos años, como se sintieron, si se sentían oprimidos o no, si fue duro o no… Mejor olvidar el pasado, vaya.  Mujeres de petrer en la II RepublicaGuia para mujeres solteras de 1938,
Política con la familia: cuando eres de otro pensamiento o ideología distinta a la del resto de los parientes, es mejor estar bien calladita o calladito, no vaya a ser que te coman junto a los langostinos de Navidad. 
Activismo político, activismo feminista, activismo social: lo radical y rebelde que puedes parecer a ojos de tus allegados cuando se quiere luchar y transmitir aquello en lo que se cree. Mujer y memoria historica

Pareja (tus padres siempre te verán como un pequeño pollito que nunca debería crecer): Tener muchos novios o novias: porque todo el mundo sabe que eso es de guarrillas lagartas. Guarros no, evidentemente, ellos son campeones o machotes, o simplemente no son nada, que es lo que debería ser para todo el mundo.Amor libre o sexo libre 
Padres que se niegan a que tu pareja y tú durmáis en la misma cama aunque llevéis viviendo juntos desde hace años. 
La convivencia extramarital con tu pareja, aunque tengo que decir, opinión personal, que esta poco a poco va desapareciendo.Living apart together 
Tener o no tener hijos sin estar casadxs. Esta no, esta sigue ahí bien fuerte. No no quiero ser madreMaternidad subversiva y libre,

Intimidades y confianza (eso es para el psicólogo): 
Sentimientos: ¿Cuántas veces habéis tenido con vuestra familia una conversación sobre emociones? ¿Habéis decidido no compartir con algún amigx un estado emocional por temor a que se rían de ti o a que piensen que eres unx pesadx?Hijas enfermas del patriarcado 
Pedir perdón, por favor, dar las gracias: suena estúpido, lo sé, pero a veces hay tanta confianza que de verdad da asco. 
Cualidades y defectos personales: eso de fomentar la autoestima y de hablar de lo que no se nos da bien para poder mejorarlo es de cafres.Sobre la autonomia como excusa 



Preocupaciones: problemas personales (económicos, de trabajo…) que se esconden y que podrían afectar a los componentes de tu entorno. 

Especial hablar con el sexo masculino (si es que, ¡no nos entienden!): Complejos físicos. 
Sexualidad femenina: a ver qué cara me ponen si les hablo de menstruación.(Sangro, pero no muero!!) 
Sentimientos y emociones: en el mundo masculino son como la masturbación femenina; todo el mundo sabe que no existen. Documental sobre la masturbacion
¿Os suena de algo en vuestras vidas? 

       La verdad es que no me preocupan tanto los tabúes en sí, sino el porqué de cada uno ¿Qué hay detrás de cada tema que hace que no se quiera hablar de ello? Los porqués pueden ser muchos y muy variados: por vergüenza, por el qué dirán, por no decepcionar, por una educación completamente diversa a la tuya, la tradición establecida, las creencias religiosas, las malas experiencias vividas… Pero el que creo fundamental y que en cierta manera podría abarcar todos los porqués, es el miedo. El miedo a enfrentarse a unx mismx, a enfrentarse al otro y a enfrentarse al cambio. El miedo a lo desconocido siempre va bien agarradito de nuestra mano y es un obstáculo que se ha de empezar a superar. Se piensa que los cambios nos podrán traer consecuencias negativas, pero es ese miedo el que nos impide ver que dentro del silencio hay muchos caminos que se podrían recorrer para hablar de todas esas cosas que nos preocupan. 
        Se puede elegir no hablar y estar más tranquilx, pero siempre quedará el peso de sentirse incómodx, de las posibles mentiras y de no poder establecer una relación completamente sana con las personas que te importan. 



Tengo la firme convicción de que si nos saltásemos nuestros propios temores, buscando los porqués de cada tabú, y los pusiéramos en evidencia para intentar solventar los miedos de la otra persona, podríamos llegar a un encuentro común, ganando conjuntamente en confianza y libertad. 

PALABRAS QUE DUELEN 

A fuerza de repetirse, las palabras pueden causar un daño irreparable en nosotr@s.

Ilustración: Estrella 

       A lo largo de mi vida he recibido muchos insultos. A pesar de todos los motes que me pusieron durante mi infancia y de los años que han pasado, no he olvidado ninguno de ellos. Ni tampoco cómo me hicieron sentir.Dolían muchísimo, mucho más que los empujones en una pelea en el patio del colegio, o que una patada en la espinilla recibida durante una dura entrada de un defensa en los partidos de fútbol en clase de gimnasia. 
        Una simple palabra podía derrumbar toda mi confianza, construida pasito a pasito, como si un vendaval tirara abajo un castillo de naipes. Recuerdo risas a mi costa, apodos crueles y comparaciones odiosas. Siempre se dice que l@s niñ@s son crueles, y yo misma me he metido con algún compañer@ de escuela alguna vez, seguro. Son peleas y roces diarios que ocurren. Pero cuando una se convierte en el blanco de palabras dañinas día tras día, durante años, las consecuencias se hacen notar. En mi caso, llegan hasta hoy mismo.

        Recuerdo que cada año nos hacían un test psicológico en el colegio. En él se evaluaban nuestras capacidades intelectuales y también nuestro estado emocional. Mi autoestima siempre tiraba a la baja, y se vislumbraba que había algo que no me hacía feliz. Durante uno de los cursos, cuando tenía unos nueve años, todas las semanas iba junto a algun@s de mis compañer@s a una sesión con la psicóloga del colegio. Allí nos proponían ejercicios para mejorar nuestra autoimagen y para que ganásemos confianza. Todo eso se deshacía en pedazos cuando recibía el siguiente insulto.

         Por suerte, los años hicieron que la madurez se sobrepusiera a la crueldad, y pasaron muchos años en los que me sentía cómoda en mi entorno y nadie me insultó, ni siquiera cuando entré nueva e inocentona en un instituto en el que no conocía a nadie. Parecía que todas esas malas experiencias eran cosa del pasado y sólo se quedarían en mis recuerdos más tristes. Pero no. Aprendí que hay gente que simplemente busca dañar. Que una puede estar en la calle tomando algo con sus amig@s y que un chico puede acercarse a ti, con intenciones de ligar, para terminar haciendo un comentario ofensivo sobre tu cuerpo y alejarse entre risas con sus amigotes. Que puedes ir por la calle a la salida del trabajo y que dos chicos que van haciendo el tonto con un megáfono lo utilicen para convertirte en el hazmerreír de la gente que pasa por la calle. Que en uno de los días más especiales de mi vida, el de mi graduación, me volví llorando a casa mientras mi chico me consolaba porque unos indeseables me insultaron a gritos, una vez más. Simplemente por ser como soy. Simplemente por ser gorda.

         Creo que la gente no es consciente del daño que puede hacer un insulto o una mala palabra. Imagina llamar esquelética o palillo a una chica que lucha contra la anorexia, maricón a un chico que sufrió acoso en la escuela por ser homosexual, o gorda a una chica que tiene muchos problemas para adelgazar. Aunque todas esas experiencias nos hagan más fuertes, cada nuevo insulto puede suponer un paso atrás y traer consigo una serie de recuerdos desagradables.

        A mí personalmente, cada nuevo insulto me hace perder confianza en mí misma, pero, sobre todo, en los demás. Llevo toda mi vida luchando para conseguir que todos esos insultos que me afectaron tanto dejen de afectarme.Batallo cada día para que mi aspecto no condicione mi forma de comportarme con los demás, e intento no achacar las cosas negativas que me ocurren a mi aspecto físico; porque a veces puede que influya para mal, pero no siempre es así. Y tengo que aprender a relativizar las cosas.

         Sé que puedo conseguir que esos insultos dejen de perseguirme. Aunque aún haya momentos de flaqueza, poco a poco voy dejando los sentimientos negativos atrás. Y me quiero. Y, sobre todo, mido mis palabras para no herir al resto de la gente porque una palabra puede hacer más daño que el más grande de los bofetones.



by Eloisa y Estrella 


Textos estraídos de: proyecto-kahlo.com

3 comentarios :

  1. No imaginas hasta donde me identifico con vos....

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  2. eres una hermosa.....
    pues nuestra belleza se mide en la fuerza y el amor.
    no en el peso, ni el tamaño de las tetas, esa es la mentira que debemos borrar de nuestras cabezas y corazones.
    muchas gracias por tus palabras un abrazo muy fuerte....

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