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lunes, 12 de octubre de 2015

NOTAS PARA UNA CARTOGRAFÍA SEXUAL DE LA CONQUISTA


Por : Mónica Eraso J.

Ilustración de Theodor De Bry, 1592Colección Biblioteca Municipal Mario Andrade, Sao Pablo.



El relato mítico del origen de los dioses, el
cosmos y los hombres, es siempre bisexual entre las grandes
culturas amerindianas y no exclusivamente patriarcal como
entre los semitas, por ejemplo

Enrique Dussel



Escribo desde el fin del mundo, desde el agujero donde se aloja el behind the scenes de la civilización occidental, habitado por sirenas y perras bicéfalas, por caníbales y sodomitas de piel oscura, por mujeres que se cortaron los senos y por hombres lactantes. No tenemos acceso a sus nombres. Escribo en la única lengua que siento propia y con ella dibujo un mapa para recorrer mi cuerpo, que no es blanco, ni de medusa, ni de amazona; un cuerpo que no es fálico, ni caníbal, ni conquistador, ni conquistado, y es también todos los anteriores.

LA PORNO JUNGLA


El año en que nací se estrenaba Holocausto Caníbal, una película que batió el record mundial de censura hasta la fecha. Sangre, sexo e hiperrealidad en low-definition, la película narra la historia de 4 cineastas italianos que vienen a América para realizar un documental sobre las comunidades indígenas en el Amazonas. La ficción documental que aparece dentro de la película se encarga de revivir los viejos mitos europeos con los que los navegantes y conquistadores se encontraron al llegar al“Nuevo Mundo”: canibalismo, amazonas, sexualidad desenfrenada, brutalidad y salvajismo primitivo.
En hora y media asistimos al descuartizamiento de cuerpos indígenas, empalamientos, incendios de aldeas, asesinato de animales entre otras escenas sangrientas, que sitúan a la película en un limbo entre lo gore y lo snuff. Los personajes de los documentalistas, desarrollo del ego conquiro1, parecieran no tener límite alguno para saciar su apetito representador. Su vocación documental utiliza la violencia extrema como disparador de las imágenes que luego van a grabar con el fin de presentar un material edgy en la televisión europea. El símil entre los jóvenes documentalistas y los viejos conquistadores parece narrar el desarrollo de una misma voracidad por dominar lo que se construye como el otro.

Minuto 57. Mientras dos de los documentalistas violan a una mujer Yacumo, otro de ellos dice: -“no filmes, no es una película porno, idiota” –“no sería mala idea, la porno jungla”, responde el hombre de la cámara. La discusión entre lo que se puede y lo que no se puede mostrar tiene lugar por primera y única vez en la ficción documental durante esta escena.

Si consideramos la película como una prolongación cinematográfica de la lógica de la conquista, esta escena, nos abre varias preguntas; ¿cómo se relacionan pornografía y colonialidad? Tanto las películas Gore como las porno están dentro de ese tipo de imágenes en movimiento que provocan reacciones involuntarias en el cuerpo del espectador, nauseas o excitación, por ejemplo. ¿Cómo se relacionan pornografía y colonialidad? ¿Cuáles son las diferencias entre pornografía y documental etnográfico como géneros cinematográficos? ¿Qué lugar jugaron las representaciones de la sexualidad indígena en las narrativas coloniales? ¿Los imaginarios sexuales sobre los indígenas pueden ser considerados como parte de los mitos fundacionales de la modernidad?

Holocausto Caníbal, nos ubica temporalmente dentro de las producciones cinematográficas realizadas durante lo que Beatriz Preciado llama la era del Capitalismo Farmacopornográfico que se caracteriza por poner la gestión política y técnica del sexo y la sexualidad en el centro de la acumulación capitalista, (Preciado, 2008). Preciado muestra cómo el sexo se ha convertido en la materia prima de la tercera fase del capitalismo, proponiendo denominar esta tercera fase como La era Farmacopornográfica por la referencia a los “procesos de gobierno biomolecular (Farmaco) y semiótico-técnicos(-porno) de la subjetividad sexual (Preciado, 2008, p. 32) y nos dice también que podemos rastrear sus orígenes al inicio de la modernidad, que si tomamos por cierta la tesis de Dussel, empieza en 1492.

Con las imágenes del Holocausto Caníbal mordiéndome las neuronas y corroyendo mi ubicación temporal, propongo revisar las representaciones de la sexualidad indígena durante la conquista y posterior colonización de América como mitos fundacionales de la modernidad y por lo tanto también de esa tercera fase del capitalismo. Sodomía, lubricidad, cambio de roles, cuerpos desnudos, tetas erguidas, sífilis, ritos exóticos, canibalismo, lujuria, bebida en exceso, adoración al diablo, prácticas contranatura, son algunas de las características con los que se describe a los habitantes del Abya Yala. Las representaciones corporales del indígena en clave de salvajismo sexual, van a ser fundamentales para representar a las nacientes naciones europeas como castas, católicas y civilizadas.

BACK Y FORWARD, NORTE Y SUR.


Si bien la modernidad suele entenderse como un fenómeno intraeuropeo que resulta de las transformaciones económicas de finales de la edad media, Dussel nos va a proponer una versión distinta: no existe modernidad sin colonialidad. Los procesos tanto de “descubrimiento” como de conquista y colonización, van a ser constitutivos (y no simplemente anecdóticos) de esa nueva formación planetaria (Dussel, 1992). El pensador argentino nos propone una fecha concreta para situar el inicio de la modernidad : el 12 de Octubre de 1492.

«La modernidad no es un fenómeno que pueda predicarse desde Europa considerada como un sistema independiente, sino de una Europa concebida como centro. Esta sencilla hipótesis transforma por completo el concepto de modernidad, su origen, desarrollo y crisis contemporánea y, por consiguiente, también el contenido de la modernidad tardía o posmodernidad. De manera adicional quisiera presentar una tesis que califica la anterior: la centralidad de Europa en el sistema-mundo no es fruto de una superioridad interna acumulada durante el medioevo europeo sobre y en contra de las otras culturas. Se trata, en cambio, de un efecto fundamental del simple hecho del descubrimiento, conquista, colonización e integración (subsunción) de Amerindia. Este simple hecho dará a Europa la ventaja comparativa determinante sobre el mundo otomano-islámico, India y China. La modernidad es el resultado de estos eventos, no su causa. Por consiguiente, es la administración de la centralidad del sistema-mundo lo que permitirá a Europa transformarse en algo así como la «conciencia reflexiva» (la filosofía moderna) de la historia mundial... Aún el capitalismo es el resultado y no la causa de esta conjunción entre la planetarización europea y la centralización del sistema mundial» (Dussel,1999:148-149).

La construcción de Europa como central, no se daría solo en términos económicos, sino también en términos culturales, sexuales y epistemológicos. Así la retórica de la civilidad europea se construyó en oposición al salvajismo Americano y Africano. Lo no europeo, se representa como un bárbaro sexual de libido animal, como un cuerpo desnudo frente al cuerpo conquistador vestido, como un objeto de estudio frente al que lo describe.


PROTO-PORNOGRAFÍA COLONIAL.


Para los comienzos del siglo XVI las imágenes y descripciones de cuerpos desnudos y de sexo explícito, que eran poco comunes en Europa, aparecían frecuentemente en las Crónicas de Indias.

Ilustración de Theodor de Bry, de cómo Balboa echa a varios indios culpables de Sodomía a los perros, para que estos los dilacrasen.

Estos relatos, tanto escritos como visuales, se permiten una descripción detallada de cuerpos humanos y no humanos, naturaleza y costumbres, pues, en teoría tenían como fin, crear una imagen lo más exacta posible de lo que se encontraba en el “Nuevo Mundo”, una especie de brazo poético del ejercito conquistador. Uno de los temas más recurrentes en las crónicas de Indias, es la desnudez de sus habitantes. “La oposición entre vestido y desnudo permite articular la diferencia entre civilizado y salvaje, humano y animal, que hace de la privacidad y la ropa un privilegio de las sociedades occidentales…”2. Esta reiteración no es casual, en la construcción de mundo que se estaba produciendo, no sería posible imaginar a Europa como La Civilización, sin antes, construir a lxs habitantes de los territorios a conquistar como corporalidades otras, el zoom a estas sexualidades supuestamente exuberantes y raras, se sitúa en esta lógica de poder. Sin embargo, la ética del conquistador no piensa la dominación solamente en términos territoriales o económicos, la dominación es también corporal y sexual, Emanuel Amodio dice que la poética de la sexualidad indígena no siempre cumplía la función para la que supuestamente estaba destinada : “la iconografía americana ocupó un lugar en el circuito icónico destinado a la mirada "erótica" de los estamentos acaudalados de la sociedad europea, italiana sobre todo, del siglo XVI”.3 Cumpliendo a la vez con el ánimo de descripción del territorio y la población a colonizar y con la taréa de seducir a los posibles hombres conquistadores que debían cumplir esa misión, la conquista y el genocidio se narraban en términos proto-pornográficos:

“siendo sus mujeres lujuriosas hacen hinchar los miembros de sus maridos de tal modo que parecen deformes y brutales y esto con un cierto artificio suyo y la mordedura de ciertos animales venenosos; y por causa de esto muchos de ellos lo pierden y quedan eunucos.”4

“Las mujeres (…) aunque andan desnudas y son libidinosas, no tienen nada defectuoso en sus cuerpos, hermosos y limpios (…). Una cosa nos ha parecido milagrosa, que entre ellas ninguna tuviera las tetas caídas, y las que habían parido, por la forma del vientre y la estrechura, no se diferenciaban en nada de las vírgenes, y en las otras partes del cuerpo parecían lo mismo (…)”5

“Mientras estaba en la barca, hice cautiva a una hermosísima mujer caribe, que el susodicho Almirante me regaló, y después que la hube llevado a mi camarote, y estando ella desnuda según es su costumbre, sentí deseos de holgar con ella. Qui se cumplir mi deseo pero ella no lo consintió y me dió tal trato con sus uñas que hubiera preferido no haber empezado nunca. Pero al ver esto (y para contártelo todo hasta el final), tomé una cuerda y le di de azotes, después de los cuales echó grandes gritos, tales que no hubieras podido creer tus oídos. Finalmente llegamos a estar tan de acuerdo que puedo decirte que parecía haber sido criada en una escuela de putas”.33

Chicas lascivas, tetas erguidas, vaginas estrechas, cuerpos de mármol oscuro, escuelas de putas, mujeres siempre listas para “solenizar venereas fiestas” las descripciones de las indígenas no tienen desperdicio. Los conquistadores aunque castos y cristianos se sienten más que invitados, obligados a narrar con detalle las festividades en las que tomaron parte.

De acuerdo con Anne MacClintock, “Mucho antes de la era del imperialismo Victoriano, África y las Américas se habían convertido en algo que podríamos llamar porno-trópico para la imaginación Europea, una fantástica linterna mágica de la mente, en la que los europeos proyectaban sus miedos y sus deseos sexuales reprimidos.”6


La representación de América como paraíso porno-tropical, es un elemento clave para entender la conquista. El mito de la mujer amerindia como lasciva y el hombre amerindio como poco viril, eunuco, o sodomita, hace de la figura del conquistador un sujeto necesario para completar el desventurado triángulo. La misma conquista es una metáfora sexual donde el hombre civilizado se toma por la fuerza un territorio que considera virgen. Así como la leyenda de El Dorado atraía a nuevos jóvenes ávidos de metal a las Américas, una especie de leyenda sexual, atraía jóvenes ávidos de cumplir sus fantasías negadas en Europa, el surplus de la explotación sexual.

La imagen, se convirtió en una herramienta fundamental de esta proyección sexo-colonial. MacClintock describe cómo en las pinturas alegóricas del siglo XVI América y África se representan con mujeres desnudas, mientras que Asia y Europa, con mujeres vestidas. En estas metáforas el conquistador no solo debe poseer el cuerpo de las mujeres amerindias y africanas, sino que es por medio de la subyugación de sus cuerpos, que llegará conquistar también el territorio. El grabado América de Jan Van der Straet condensa el carácter sexual del proceso de dominación de los cuerpos indígenas. María Lugones describe cómo en éste grabado “la mujer indígena extiende una mano atrayente que insinúa sexo y sumisión… Vespucio, en una entrada casi divina, tiene como destino inseminarla con sus semillas masculinas de civilización, fecundar el páramo y reprimir las escenas rituales de canibalismo que se retratan como fondo de imagen… Los caníbales parecen mujeres y están asando una pierna humana haciéndola girar mientras está suspendida en un artefacto que la atraviesa”.7

No es casual que la alegoría de América, retome a la figura de Vespucio, el mismo que con su pluma dejó en evidencia la relación atracción/repulsión que le producían las mujeres indígenas, atracción sexual, repulsión a su cultura y a sus costumbres, Vespucio es el macho dominador que siente que la violencia que ejerce es un proceso civilizatorio. El proceso de conquista y colonización de América funcionaron como dispositivos de subjetivación.Jan Van der Straet. Imágen de Américo Vespucio con alegoría de América. Obra de finales de los años 1570.

La subjetividad dominadora (el ego conquiro) que se construye durante la conquista , es además un ego fálico8 (Dussel), que reafirma su posición de superioridad mediante la inferiorización de los hombres indígenas y la seducción o violación de las mujeres amerindias. La conquista de América aparecía como una ocasión ideal para crear las bases de la masculinidad moderna: guerrera, cristiana, viril y con la necesidad de demostrar constantemente su potencia sexual, la subjetividad hegemónica de la modernidad/colonialidad.

Es esta la subjetividad que mira, describe y representa los cuerpos indígenas (en el limbo entre lo humano y lo animal, según su propia lógica) pero que extrae su propio cuerpo del mapa que representa. De lxs indígenas las crónicas nos cuentan todo sobre su piel, su color, su textura, sus pocos vestidos, sus ornamentos sexuales, su lascivia, sus prácticas, sus ritos eróticos, sus comidas, sus creencias. Sobre los cronistas, sabemos por las crónicas que son hombres vestidos con trajes de metal, escribanos sin cuerpos. Ni los ojos que ven ni las manos que escriben se evidencian en los textos, textos que miran sin ser mirados. Esta es la narrativa que extrae el lugar desde donde se mira, ese conocimiento etéreo de la modernidad.

Trabajos como el Museo Travesti del Perú9 de Giuseppe Campuzano, nos han permitido ver que la resistencia indígena y chola ha sido también una resistencia sexual -que se ha mantenido viva durante los últimos quinientos años- estos trabajos ponen en evidencia cómo desde esta mirada supuestamente marginal, el entendimiento del concepto mismo de historia muta necesariamente. Las historias que se han escrito desde el cuerpo, como nos ha enseñado el feminismo, se despojan de ese carácter supuestamente imparcial que se impuso desde la episteme moderna occidental y lo contrarrestan desde microhistorias locales incorporadas. Estas historias caníbales hacen tambalear la episteme moderna y con ello, la forma de entender y construir el mundo. Por suerte para nosotrxs el canibalismo, como el feminismo, se propaga a través de la materia.


REFERENCIAS

-AMODIO, Emanuele, Formas de alteridad.Formas de la alteridad. Construcción y difusión de la imagen del indio americano en Europa durante el primer siglo de la conquista de América. Quito, Ed. Abya Yala, 1993.
-DURÁN, Lucio, Entre la espada y el falo: la mujer americana bajo el conquistador europeo. Heredia, EUNA, 1999

-DUSSEL, Enrique. FILOSOFIA ETICA LATINOAMERICANA, De la Erótica a la Pedagógica 6/III Edicol, México DF.1977

-DUSSEL, Enrique. 1942 El encubrimiento del otroHacia el origen del "mito de la modernidad". Plural Editores-Facultad de Humanidades UMSA, La Paz, Bolivia. 1992

-FOUCAULT, Michel, HISTORIA DE LA SEXUALIDAD I

La Voluntad de Saber

-LUGONES, María. Colonialidad y Género, Tabula Rasa no.9 Bogotá July/Dec. 2008

-MORA Rodriguez, Luis Adrian, La conquista del sexo. Senderos: revista de ciencias religiosas y pastorales 31 (94), 427-438

-PRECIADO, Beatriz. Testoyonki. Espasa. 2008

-QUIROS LEIVA, Dennis. Indios, sodomitas y demoniacos: Sumario de la Natural Historia de la Indias de Gonzalo Fernández de Oviedo. Revista InterCambio, Año 2, Número II. 2003

-RIVERA CUSICANQUI, Silvia. Ch’ixinakax utxiwaUna reflexión sobre

prácticas y discursosdescolonizadores, 1a ed. - Buenos Aires : Tinta Limón, 2010.

80 p. ; 17x10 cm. - (Tinta Limón)

-VESPUCIO, Américo, El Nuevo Mundo. Cartas relativas a sus viajes y descubrimientos, Estudiopreliminar de Roberto Levillier. Trad. Ana María R. de Aznar, Buenos Aires, Nova, 1951

1 En Filosofóa ética Latinoamericana, De la Erótica a la Pedagógica 6/III (1977)Enrique Dussel plantea que para la formación de la modernidad, la naciente subjetividad del ego conquiro (yo conquistador) jugó un papel fundamental, en tanto que es la primera subjetividad moderna, aquella que impone su individualidad moderna a otras personas .

2 Beatriz Preciado, Pornotopía.

3 Emanuele Amodio, Formas de alteridad.

4 Vespuccio, 1951:181, citado por Durán Luzio, Ibid: 32

5 Vespuccio, Ibíd: 183-185, citado en Durán Luzio, Ibid: 34)

6 Anne MacClintock, Imperial Leather.

7 María Lugones, Colonialidad y género.

8 “La erótica estará antropológica, meta-física y éticamente destituida por una dominación que atraviesa toda nuestra historia y que es vigente hoy en nuestro mundo dependiente”(Dussel La erótica latinoamericana p.50).

9 http://www.revistavozal.org/?p=633

Texto extraído de; revistavozal.com

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