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viernes, 11 de septiembre de 2015

EL DEPORTE VAGINAL

Ilustración: Caribay

Últimamente parece que se ha puesto de moda el deporte: todo el mundo en bici, corriendo y haciendo ejercicio, pero ¿y si proponemos el entrenamiento del suelo pélvico como deporte internacional?
Sería un puntazo y, definitivamente, todas las mujeres lo agradeceríamos.


Como pasa siempre, nos damos cuenta de que queremos entrenar esta parte de nuestro cuerpo cuando ésta empieza a flojear. ¿Qué hay de eso de “más vale prevenir que curar”? Pero alguna de vosotras estaréis pensando: “vale Marta, mucho blablabla pero ¿para qué voy a querer fortalecer mi suelo pélvico exactamente?”

Por muchas razones; entre otras, es el músculo que utilizamos para controlar el flujo de orina, por lo que estaríamos aumentando el control sobre ella. Y, así, nos olvidaremos de usar horrorosas compresas cuando seamos más mayores y que “se nos escape un poquito” al reírnos o estornudar. Seamos serias, está muy bien mearse de risa pero no en el sentido literal .

También es este músculo el que se contrae cuando alcanzamos el orgasmo -es decir la palabra mágica y ya estáis todas atentas, ¿eh? Así me gusta-, por lo que el tenerlo “en forma” hará que nuestros orgasmos sean más intensos. También nos ayudará a alcanzarlos más rápidamente y, además, en el caso de relaciones coitales heterosexuales, podremos “agarrar” más fuertemente el pene de nuestra pareja cuando queramos y así conseguir una mayor excitación. Uhmmm…

En el momento del parto, tener el suelo pélvico trabajado ayudará a que éste vaya mejor y también que la recuperación tras él sea muchísimo más rápida. Así que también debe ser un must para las que decidáis que queréis tener un hijo.

Podemos practicar este deporte de dos formas:
  • La gratuita y trabajada, mediante los ejercicios de Kegel.
  • En la que invertimos una pequeña cantidad de dinero para comprarnos unas bolas chinas o smartballs y hacemos poco más que ponerlas.

Yo, la verdad, soy de las “vagas” que prefieren invertir un poco y ganar comodidad y constancia. Pero aquí os dejo las 2 opciones explicadas para que cada una coja la que más se adapte a su estilo de vida.

Ejercicios de Kegel

  • Vacías la vejiga para que, al hacer los ejercicios, no te entren ganas de ir al baño (un clásico).
  • Contrae los músculos de la vagina durante 3 segundos y luego relájalos. Repite esto 10 veces.
  • Contrae y relaja los músculos lo más rápido que puedas, Repite esto 10 veces.
  • Imagina que sujetas algo con tu vagina, mantén la posición durante 3 segundos y relaja. Repite esto… sí, 10 veces.
  • Imagina que “lanzas” un objeto con tu vagina, como si apretases hacia fuera y mantén esa posición 3 segundos y relaja. Repetir 10 veces.

Haz estos 5 puntos 3 veces al día y en unos meses estarás completamente en forma en cuanto a suelo pélvico se refiere.


Bolas chinas o smartballs

Existen de 1 bola (para personas que han dado a luz o tienen una edad más avanzada o simplemente para aquellas que queráis empezar poco a poco) y de 2. Y el mecanismo se asemeja al uso de un tampón, ya que se introducen en la vagina y también se queda colgando un “hilito” con el que sacarlas luego. La diferencia es que para introducirlas os aconsejaría un pelín de lubricante con base de agua, para que su introducción sea más cómoda.

Las bolas tienen un peso determinado y hacen que los músculos que las rodean tengan que ejercitarse para sujetarlas, siempre y cuando no estemos sentadas ya que, de esa forma, no se trabaja nada. Por lo que no hay que hacer ningún tipo de ejercicio con ellas, simplemente, andar, irte a dar una vuelta, ordenar tu casa, lo que sea mientras estés en posición vertical.

Al principio mi consejo es que te las pongas un par de horas al día hasta que te acostumbres a ellas y te sientas cómoda saliendo de casa con ellas. Luego, lo ideal para una “puesta a punto” sería usarlas unas 6-8 horas al día durante uno o dos meses y, luego ya con usarlas una vez cada 15 días mantenemos el trabajo realizado.

¿Qué os parece? ¿Estáis preparadas para el entrenamiento? ¡Espero que sí!


by Marta G. y Laura F
Texto exteaído de: proyecto-kahlo.com 

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