Estamos dando una nueva imagen al blog.

Disculpa las posibles molestias que esto pueda causarte. Danos tu opinión sobre el nuevo diseño.
Nos será de gran ayuda.
Gracias.

Buscame...

Cargando...

sábado, 4 de mayo de 2013

NO!!!, NO QUIERO SER MADRE

SITUACIÓN 1:


Llevo varios días durmiendo mal debido a una de esas cosas del frío, un ~proceso gripal~, y por lo tanto me encuentro en el momento en que escribo esto bastante irritable y desganada. Soy un deshecho de persona que apenas funciona o piensa con claridad. No puedo evitar entonces acordarme (y compadecerme) de esas mujeres que además son MADRES. Dar de mamar a horas intempestivas, levantarse la primera a hacer desayunos, irse a la cama la última tras asegurarse de que Pablito o Anita han hecho los deberes, se han lavado los dientes y puesto el pijama (a menudo ser la que se lo pone si los hijos muestran vocación porculera).





 Lidiar con una pareja que a menudo piensa que su parte del trabajo es ser niñero o “ayudar un poco” en casa. Igualdad, libertad y fraternidad. Mantenerte cuerda para sobrellevar la propia vida. O lo que quede de ella.


SITUACIÓN 2:

Hace un tiempo tuve una etapa HORRIBLE: mi relación sentimental de hacía años se iba a la mierda de manera inexorable delante de mis ojos y la mayoría de mis amigos estaban desaparecidos, viviendo fuera de España o trabajando en trabajos de mierda con horarios de mierda (ambas cosas a la vez, a menudo). En la universidad no me quedaban amigos y tenía que pasar muchas horas allí. Al susodicho ex apenas le veía el pelo y al final del día resultaba que mis cuerdas vocales permanecían casi intactas hasta el momento de llegar a casa. Fue duro no sólo por el cambio que dio mi vida, si no también por el tedio y la soledad que llegué a sentir.

Una tarde volvía a casa en bus cuando subió una joven madre con su carrito, una chica que podría haber tenido mi edad. Se quedó muy cerca de donde estaba sentada así que tuve oportunidad de observarla a gusto y al principio me llamó la atención lo tierno de la estampa: esa adorable mamá diciendo monerías a su retoño para que se riera, pero luego me di cuenta de que usaba palabras completas en lugar de los galimatías que solemos soltar a los bebés de pocos meses. Lo vi claro: me recordaba a mí al llegar a casa y ver a mi gato (DEP).

No pude evitar montarme la película allí mismo y pensé que, como el bebé era aún muy pequeño, muy probablemente la mujer se encontrase de baja maternal (con suerte) o que tal vez hubiese dejado el trabajo por completo al quedarse embarazada. O peor aún, se había quedado en el paro a causa de su estado.

A lo mejor también vivía lejos de su familia.

A lo mejor no había madre que pudiera hacer de canguro a ratos.

Con este escenario montado en mi cabeza la única situación posible para esa o cualquier otra mujer es pasarse 24 horas al día, 7 días a la semana con un ser totalmente desvalido pero con una apretadísima agenda que consiste en comer, dormir, cagar, comer, dormir, cagar y con algún highlight del tipo “ooooh ¡el bebé ha vomitado!” (Patty Bouvier dixit). 





Aún quedan lejos los días en los que al menos sepa cantar Soy una tetera.

Yo, que en ese momento tenía un máster en soledad y aburrimiento, creí reconocer en ella a un alma afín, alguien tan desesperado por que no se le atrofiasen las cuerdas vocales que no le quedaba más remedio que hablar con su bebé (hello? Is there anybody in there?). Y aceptémoslo, eso está sólo un escalón más arriba de hablar sola.

Me fijo en estas cosas y pienso todo esto porque hace ya un tiempo que he decidido que lo de ser madre no es para mí. Es cierto que la vida es extraña y cambiante y a lo mejor un día veis a una mujer morena con gafas de pasta hablando a un gato niño sentado en su carrito mientras va por la calle y resulta QUE SOY YO pero sinceramente, lo veo poco probable. Mamás hipsters hay muchas y será imposible que me reconozcáis y además está el hecho de que NO quiero ser madre.



Hay muchas razones de peso que me han llevado a decidirme por la opción libre-de-niños. Para empezar, me resisto a que la sociedad me vea como una incubadora con patas, que se me considere, por el hecho de tener útero, una “pre-embarazada”. ¿Creéis que exagero? Los movimientos “pro-vida” entre otros están totalmente de acuerdo con esa afirmación. ¿Y soy la única que ha oído decir aquello de que debería tomar B12 “para preparar mi cuerpo de cara al futuro embarazo” independientemente de mis planes reproductivos?

Aún recuerdo aquella clase de gimnasia de 6º de EGB en la que mi profe dijo que hacer abdominales era especialmente importante para las chicas para cuando fuéramos mamás el día de mañana. Por si se os escapa el detalle, en 6º de EGB tenía 11 años, la regla aún no me había venido y la que era prácticamente un feto era yo, que todavía era una cría.

Dejando aparte casos individuales del tipo “a mi primo siempre le dicen que…”, ¿oís que a los chicos se les dé este tipo de consejo? “Deberías reducir el consumo de alcohol y tabaco ya que puede afectar a la calidad de tu esperma ¡y luego ya verás!” Huy sí, ya verás tú… Pero bueno,boys will be boys, y aquí no pasa nada. Es muy normal encontrarte a ese hombretón que tiene muy claro que lo de ser padre no es para él (si acaso, el tío molón) y la sociedad lo mira y piensa “SOLTERO DE ORO”. Total, hoy en día puede comer huevos cualquiera, no hace falta ser padre para eso y los niños no son para todo el mundo.

No son para todo el mundo, a no ser que tengas VAGINA. Betty Friedan ya hablaba del “problema que no tiene nombre”, pero dejadme que dé una vuelta de tuerca más: los niños son aburridos y pesados. Si no lo queréis decir en voz alta no pasa nada, pero a vosotros mismos no os podéis mentir. Admitámoslo, está el nacimiento porque ¿HOLA, NUEVA VIDA?, después está cuando el bebé empieza a hablar porque abandona su estado animal y empieza a ser algo más persona, y luego cuando empieza a andar, nuestro primer acto de independencia. Para algunos, los hitos se acaban ahí, otros continuamos y hasta acabamos en twitter y cosas así.

Mientras llegamos a eso tenemos que crecer y, DE VERDAD, la infancia es un lugar sobrevalorado, lleno de tiempos muertos, pataletas, sinsentidos y olores nauseabundos. La infancia se parece mucho a un bar un sábado por la noche: de manera ocasional encuentras a alguien interesante con el que mínimo puedes tener una conversación y tal vez conectar pero lo más probable es que estés rodeada de gente borracha perdiendo la dignidad.

Mujer, ¿no te gusta? ¿Es qué estás muerta por dentro? No, no es eso. Un sábado, dos sábados, puedo decidir no salir y hacer otras cosas. Cuando te conviertes en madre ya no hay vuelta atrás. Es más, ¿lo de los bares? Olvídate. En cuanto tengas un bebé, olvídate de eso y mucho más. Olvídate de todo, sobre todo de ti misma.

A las mujeres se nos educa desde tiempos inmemorables para resignarnos y anteponer las necesidades de los demás a las de una misma. 




En última instancia mi deseo de no ser madre obedece a librarme de esa “maldición”; quiero atender mis propias necesidades, cultivar aquello que me hace feliz y así convertirme en mejor persona. La maternidad es algo serio, bonito pero duro, y un compromiso de por vida que choca con mis planes. Antes de que me llames egoísta, piensa un momento: ¿me lo llamarías igualmente si fuese un hombre?

A lo mejor sí que me lo llamarías, a lo mejor piensas que soy una niñata malcriada que necesita un par de hostias. Puede que tengas razón pero ya sabes, me criaron así.


Texto extraído de: Normajeanmagazine

4 comentarios :

  1. Te entiendo perfectamente. Yo lo que peor llevo son mis padres y mi novio más que la sociedad en general. Mi novio dice que en el futuro le gustaría tener tres hijos. Le he dicho que se busque un buen empleo para adoptarlos o una buena madre porque ni pienso parir ni pienso dedicarle mi vida solamente a cuidarlos 24 horas al día (a no ser que él quiera ser el amo de casa). Y luego están mis padres. Parece ser que si su hija no tiene nietos, el propósito de sus vidas se queda vacío. Uno sólo tiene hijas para que le den nietos por lo visto.

    Y yo encima le añado un plus a estas "preocupaciones" externas. No quiero tener hijos porque no sabría criarlos para evitar que esta sociedad machista les corrompa. No quiero ver como mis hijas son tratadas como objetos o como mis hijos tratan a las chicas como objetos. Y sé que no sería capaz de evitar que eso pasara porque no depende sólo de mí (mi novio ya piensa que soy un poco paranoica con el tema del feminismo...).

    Pero sé que en el mundo hay más chicas como yo, que prefieren (al menos de momento), no tener descendencia y centrarse en ellas mismas y eso da fuerzas. ¿Egoísmo? No entiendo porqué. Es igual de egoísta tener un hijo y luego desentenderte de él. Yo veo mi decisión más responsable.

    ResponderEliminar
  2. Creo que la maternidad esá sobrevalorada. Me parece perfecto que las mujeres que deseen ser madres lo hagan. La sociedad debe entender o más bien se lo tenemos que hacer entender, que no por el hecho de ser mujeres tenemos que ser madres. A mí también me han llamado egoísta porque externé mi postura al respecto desde que era jovencita, aunque desde siempre lo pensé así, pero la verdad no me siento egoísta en lo absoluto, al contrario, siento que es una decisión responsable y consciente. Actualmente ya ando cerca de los 40 años y el famoso instinto maternal no ha llegado, así que yo creo que es definitivo y además hace mucho que decidí no casarme porque los hombres que he conocido, todos quieren tener hijos y yo no estoy dispuesta a hacer algo que no es para mí. Eso sí me parecería egoísta, que un niño tenga una madre que en realidad nunca quiso ser madre. Todos los niños deben llegar a la vida de las personas que los anhelan porque eso hace que tengan mayores posbilidades de ser queridos y por lo tanto felices, en lugar de sentirse un estorbo en algún momento de su niñez o más allá de esa etapa. La maternidad y la paternidad deben ser exclusivas para las personas que tengan vocación para criar, educar y formar a otro ser humano y no todos la tenemos, hay que aceptarlo y al hacerlo, evitaremos y nos evitaremos mucho sufrimiento innecesario y muchos problemas a toda la sociedad.

    ResponderEliminar
  3. Coincido plenamente, el adjetivo egoísta está muy lejos de esta elección de vida, creo que en realidad marca una postura de respeto. Por otra parte creo que el instinto maternal no existe, ser madre es un deseo, el instinto lo tienen los animales y nosotros los humanos podemos elegir a conciencia! Verdaderamente respeto esta decisión como también respeto la de ser madre pero me parece que aún falta educación, ya que cuando una mujer dice que quiere tener hijos todos la felicitan, en cambio si dice que no desea ser madre entonces la juzgan como si esa decisión fuera algo malo. Saludos!

    ResponderEliminar
  4. Blanco sobre negro exactamente lo que pienso. que alivio chica! No, no quiero que un hijo me llene la vida porque no tengo agujeros! ya me gusta como es, y es muy guapa!!!!
    No estoy segura de si lo que más me agobia es un hijo, o específicamente el tópico de "madre 24 horas, 365 dias for ever". mi madre no se olvidó de ella misma, reservó siempre una burbuja particular (y si, egoísta) y por eso la adoro y la admiro! Lo sé, lo que más me agobia es el modelo de madre moderna, es decir: con un hijo/a tirano que teóricamente se basa en un amor taaaaaaan grande que ni los educan.
    Y me agobian los niños maleducados, caprichosos, demandantes hasta chuparte la sangre y muy (muy) sobrevalorados.
    Un poco de educación de la de siempre con una luz de modernidad. Y al que no le guste... ya el tiempo (y esos futuros adultos) dirán...

    ResponderEliminar