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miércoles, 7 de diciembre de 2016

TODXS DEBERÍAMOS SER FEMINISTAS, de Chimamanda Ngozi Adichie


“Reflexión y análisis del texto: Todos deberíamos ser feministas de Chimamanda Ngozi Adichie”

   “Todos deberíamos ser feministas” es la transcripción de una conferencia impartida por Chimamanda Ngozi Adichie en 2012 en TEDxEuston, durante  un simposio anual centrado en África. El texto, que nos acerca a las experiencias vividas por la propia autora, nos coloca frente a hechos reales  que evidencian la desigualdad a la que nos enfrentamos las mujeres sólo por la condición de serlo. Y aunque su discurso tenga como base de referencia su Nigeria natal, salvo alguna excepción comparativa de la situación de la mujer norteamericana,  esos estereotipos y roles de género que denuncia y hace visibles son comunes en todas las partes del planeta. Porque con su narración Ngozi Adichie  nos muestra la permanencia de la configuración machista en la sociedad. Por muy desarrolladas que se crean algunas,  “El machismo no es sólo el pasado histórico. Es también el pasado vital, es decir, nuestra infancia, nuestro día a día... también nuestro presente”.

            Como bien señala, ¿acaso  no son demasiados los obstáculos que están ahí (en cualquier sociedad) y que, por llevar toda una vida instaurados, parecen intrínsecos a nuestra condición humana, incuestionables y no osamos a rechazar ni a abolir? Obstáculos que por otra parte fueron implantados en otro tiempo distinto y muy distante del actual por otra sociedad, pero que a día de hoy siguen vigentes por muchos siglos que pasen y por muchos Louis que nos digan “No entiendo a qué te refieres cuando dices que las cosas son distintas y más difíciles para las mujeres. Tal vez lo fueran en el pasado, pero ahora no. Ahora las mujeres ya lo tienen bien”. Porque todas tenemos algunos Louis que nos dicen ese tipo de cosas para evidenciar nuestra histeria colectiva antipatriarcal, otro de esos estereotipos que nos achacan a las feministas.

            La normalización de los mal llamados Micromachismos está establecida en demasiadas culturas que a día de hoy se creen libres de machismo solo por “permitir” que la mujer pueda estudiar, votar, trabajar…y en definitiva ser explotada doblemente por el sistema capitalista y patriarcal. Pero del tema Micromachismos ya hablaremos, porque no debemos caer en engaño, el patriarcado no solo está instaurado en los sectores conservadores, de derechas, de determinada franja de edad, no. El patriarcado“es la institucionalización del dominio masculino en TODOS los ámbitos de la sociedad “y lo de las Masculinidades conscientes o Nuevas masculinidades como que nos pilla aún muy lejos. 


            Como ella misma explicó decidió hablar  “acerca de cómo los estereotipos limitan nuestro pensamiento y le dan forma…me da la impresión de que la palabra «feminista», y la idea en sí del feminismo, también se ven constreñidas por los estereotipos….. Decidí hablar de feminismo porque es algo muy importante para mí.…”  Y si, la palabra “Feminismo” está sobrecargada de connotaciones negativas, conceptos distorsionados como el fraudulento argumento de  “El feminismo es como el machismo pero al revés” o el famoso “¿Por qué Feminismo y no Humanismo?”,  intereses socio-económicos fruto de años de patriarcado (¿Quién quiere renunciar a sus privilegios?), manipulación con términos inventados por el patriarcado tales como Hembrismo y no sé cuantas falacias más que nos hacen ser vistas a todas como lesbianas mal folladas que no se depilan, feas, gordas, amargadas y potencialmente exterminadoras de hombres, cuando no unas putas díscolas que vamos enseñando los pechos más allá de los mares sin dejar de ser unas mantis religiosas de nuevo potencialmente exterminadoras de hombres…. Vamos, que el Manifiesto SCUM se nos queda corto a día de hoy!.

Ngozi esto lo suaviza más al hablar de esos estereotipos, “Odias a los hombre, odias los sujetadores, odias la cultura africana, crees que las mujeres deberían mandar siempre, no llevas maquillaje, no te depilas, siempre estas enfadada, no tienes sentido del humor y no usas desodorante” , que van de la mano del concepto que se tiene de las feministas con el cual, ni ella, ni yo, ni muchas, nos sentimos identificadas y que le llevaron a autodenominarse irónicamente como “feminista feliz africana que no odia a los hombres y a quien le gusta llevar pintalabios y tacones altos para sí misma y no para los hombres”.

Por todas esas connotaciones negativas del significado de la palabra “Feminista”,  Chimamanda Ngozi Adichie  defiende que “mucha más gente tendría que reivindicar esa palabra” y aboga “por un feminismo sin complejos que incluye la naturalidad incuestionable de que hombre y mujeres deberían tener los mismos derechos y las particularidades que cada uno quiera añadir a su forma de entender los géneros. El problema del género es que prescribe cómo tenemos que ser, en vez de reconocer cómo somos realmente”.

            ¿Por qué algunos de los muchos roles que recaen sobre las mujeres es la dulzura, “ese toque femenino” que reclamaba uno de los subordinados de una jefa,  la falta de rabia y agresividad entendida como ambición o los cuidados del hogar? ¿Por qué nos inculcan a competir entre nosotras en vez de enseñarnos la magnitud y belleza del concepto Sororidad?, ¿Por qué si a una mujer la violan parte de culpa se le achaca a ella?: Demasiado corta, demasiado escote, ¿qué hace caminando de madrugada sola por la calle?, ¿Qué hace sola en una habitación con 4 chicos?.... ¿Acaso la calle no es tan mía como de un hombre y mi cuerpo no me pertenece? ¿Por qué el estigma de la prostitución es de la prostituta y no del cliente que paga por sexo?


Rabia, yo también tengo mucha rabia y me esfuerzo en mi día a día porque no se me note demasiado… ¿Otro rol en el que también caigo? Si, tal vez por la culpabilidad y miedo que nos es inculcado desde la cuna por nacer mujer. Miedo a nuestra libre sexualidad, a nuestra potencialidad, a nuestra inteligencia que debemos “esconder” para “conseguir” marido y no intimidar a los hombres.... Culpa y miedo, a los hombres y a nosotras mismas… ¡Qué bien se lo tiene montado el sistema!


            Siguiendo con el tema del feminismo otra cosa que me llama muchísimo la atención al  respecto, es la “percepción”, está más amable pero igual de errónea, por parte de numerosos sectores de la sociedad de considerar que ser feminista consiste exclusivamente en el reparto de tareas del hogar, o lo que es peor, en que los hombres “ayuden”, sí, “AYUDEN!!!” , en dichas tareas, porque parece ser que la suciedad, el cuidado del hogar, los cuidados en general y demás temas de ámbito doméstico y familiar vienen con nombre de mujer.

 Volviendo al tema de los mal llamados Micromachismos, la autora desde su experiencia nos muestra ciertos hechos cotidianos, que nos evidencian la normalización de los roles y estereotipos de género,  que nos llevan una concepción descafeinada y muy sutil del machismo, tanto que los podemos llegar a considerar pequeños gestos de machismo: los aparcacoches que esperan que paguen los hombres, las/os camareras/os que se dirigen a los hombres invisibilizando a la mujer, las mujeres que se ocupan de labores del hogar, dan las gracias si el hombre las “ayuda” en dichas tareas y ceden en su carrera profesional o en sus sueños para mantener “la paz en el matrimonio”, la niña que saca la mejor nota de clase porque aspira a ser delegada, pero a la profesora se le olvida matizar que sólo los niños varones pueden serlo, el llevar anillo para parecer casada y ser tomada en consideración de una manera seria en el ámbito profesional-laboral.

La autora señala  que “Si hacemos algo una y otra vez, acaba siendo normal. Si vemos la misma cosa una y otra vez, acaba siendo normal. Si sólo los chicos llegan a monitores de clase, al final llegará el momento en que pensemos, aunque sea de forma inconsciente, que el monitor de clase tiene que ser un chico. Si solo vemos hombres presidiendo empresas, empezará a parecernos natural que solo haya hombres presidentes de empresas”.

Y aquí es precisamente donde radica mi crítica a la palabra Micromachismo. La palabra “micro”, es un elemento compositivo que  proviene del idioma griego (‘pequeño’) por lo que es un diminutivo para asignar algo muy pequeño.  Así que para que me aclare con lo de los Micromachismos:  que “los hombres gobiernen el mundo”, como dice la escritora, sería machismo o fruto de una sociedad y mentalidad machista, ¿no?. Que nos violen y maten por ser mujeres a parte de delito sería fruto del androcentrismo imperante que se visibiliza a través del machismo y un ejercicio de poder por parte de los hombres y sometimiento de las mujeres. Pero lo de la amiga que se sacrificó por salvaguardar su matrimonio, lo de las/os camareros y aparcacoches  que piensan que el dinero proviene del hombre, o la vez en la que fue interrogada en un hotel de lujo “porque es impensable que una mujer nigeriana pueda ser una clienta que paga su habitación”, vamos, negra nigeriana igual a prostituta , eso ¿sería solo un “pequeño” machismo?...
¿Perdón?, me he perdido algo?.  En palabras de Diana López Varela, autora del libro “No es país para coños”,  ‘micro’ parece que lo hace más endeble, más pequeñito. Y al final todo es machismo puro y duro. El acoso callejero es machismo; el laboral, también. Hablamos de ‘micromachismos’ para referirnos a cosas que no son tan graves como una violación, por ejemplo, pero las mujeres vivimos empachadas de esos ‘micromachismos’. O como bien explica Alicia Murillo, “No existen los micromachismos, porque no hay violencias invisibilizadas en lo cotidiano, lo que hay son personas invisibilizadas: las mujeres. No somos tontas,  somos perfectamente conscientes y capaces de evidenciar esas violencias,  nuestras abuelas las denunciaban a diario, el problema es que sus quejas nunca  fueron escuchadas con respeto. Y así, en lugar de decir: “las abuelas fueron conscientes de ser las esclavas de la casa y muchísimas de ellas se quejaban por esta injusticia” decimos “se llama micromachismo, porque son violencias machistas pequeñas de las que nadie se da cuenta”. De esta forma la academia mata dos pájaros de un tiro, hace ver que son violencias de “poca importancia” y además deja a las mujeres en un lugar infantilizado, incapaces de evidenciar y describir su situación de abuso por sí solas.”


            Respecto a la base que propone la autora para conseguir la igualdad y cerrar la brecha de géneros cierto es que cambiar la sociedad es tarea tanto de hombres como de mujeres, pero que el patriarcado renuncie a esos privilegios robados a golpe de machismo requiere una ardua tarea de educación y concienciación en la que ambos deben implicarse, y eso supone que una de las partes renuncie a dichos privilegios. Lo que si me gustaría añadir es que aunque la autora entienda que el feminismo no es cosa únicamente de mujeres, matizaría que los hombres feministas deben hacerse con sus espacios no reclamando grupos mixtos feministas sino reclamando su propio hueco dentro de los espacios masculinos. La masculinidad es una jaula muy pequeña sí, pero a los hombres compete esta tarea de abrirla…

            Sinceramente el título el texto “Todos deberíamos ser feministas” es bastante gráfico como para no tener claro que concibe una sociedad igualitaria y dado que es el Feminismo es el movimiento que aboga y lucha por esta igualdad real, resulta más que evidente que Todas y todos deberíamos ser feministas. Aunque he de reconocer que  un “Dame un motivo por el cual no ser feminista” hubiera estado muy bien también….

jueves, 25 de junio de 2015

EL ACOSO CALLEJERO, VISIBILIZADO POR LA TECNOLOGÍA MÓVIL

La tecnología móvil se alza como arma utilizada por mujeres para combatir el mal llamado piropo callejero. 


Distintas propuestas en varios países (España, México, Argentina) visibilizan una ‘costumbre’ que denigra y violenta a la mujer en todo el mundo.

ActitudFem

“No es piropo, es acoso”. Esta frase tan simple y tan certera resume de forma contundente el sentimiento de todas las mujeres que sufren el mal llamado piropo callejero. Un mujer sola -o con compañía- caminando por la calle sabe que se expone a que su indumentaria, su modo de andar, su pelo o su mirada sea susceptible de ser comentada y ‘valorada’ por alguno de los hombres que se vaya cruzando en su camino. Esto no responde a un tipo de cultura específica, es denominador común a todas las mujeres en casi cualquier rincón del planeta.

En 2010, Holly Kearl, estadounidense experta en violencia sexual, publicaba uno de los pocos libros que existen sobre el acoso callejero: “Stop Street Harassment. Making Public Places Safe and Welcoming for Women”. En él arroja una serie de datos extraídos de sus años de estudio en los que afirma que el 80% de 811 mujeres entrevistadas dijeron que constantemente tienen que mantenerse alertas cuando caminan por la calle. El 50% tienen que cruzar de acera y buscar rutas alternativas hasta sus destinos. El 45% siente que no pueden ir solas a lugares públicos y el 26% miente sobre tener pareja para que los acosadores las dejen en paz. El 19% ha tenido que cambiar de trabajo solo para evitar la zona donde han sido acosadas. La legislación no lo recoge ni lo contempla y en ocasiones es considerado como algo cultural y por tanto normalizado.


Móvil en mano


A falta de una regulación, en los últimos años han surgido iniciativas feministas para enfrentar y visibilizar el acoso callejero y la utilización de las nuevas tecnologías ha sido clave para su difusión y apoyo.

Una de las propuestas más controvertidas y polémicas que pueblan la red ha sido El cazador cazado de la activista feminista y actriz multidisciplinar Alicia Murillo (la adoramos.... y mucho). La actriz, cantante, activista....., armada con la cámara de su móvil, enfrentaba cara a cara al acosador callejero, o ‘piropeador’, para luego colgarlo en su blog junto con sus reflexiones, muchas veces irónicas y con un humor cínico, sobre por qué es un práctica cotidiana de agresión sexista.

Extracto de vídeo de 'El cazador cazado'

“Viví fuera mucho tiempo y cuando regresé a Sevilla me di cuenta de que no estaba dispuesta a seguir tolerando esas agresiones verbales callejeras”, cuenta Murillo.

“En mayo de 2012 comencé el proyecto con la intención de hacer visible el rostro del agresor y de que esos insultos no quedaran impunes”. La reacción no se dejó esperar. En septiembre de ese año, la activista y sus vídeos alojados en YouTube fueron blanco de críticas y de ataques por parte de varios usuarios de la web forocoches, llevando a cabo una acción para que dichos vídeos fueran eliminados del sitio.

“Ese día pasé a tener 2.600 visitas cuando yo no llegaba a 50 diarias. A partir de ahí, fueron tantas las denuncias que YouTube me lo retiró y penalizó mi canal” explica Murillo. “El ataque de 'machirulos' me ha beneficiado más que perjudicarme porque me ha dado una publicidad tremenda. Tanto es así que el propio YouTube me mandó otro mail dándome la enhorabuena por el éxito de mis vídeos e invitándome a poner publicidad. Una incoherencia abrumadora”.

Censura de YouTube

Todas contestatarias


El proyecto de Alicia Murillo no es el único que pretende hacer de freno, o por lo menos concienciar de la gravedad, del acoso callejero. Iniciativas como Hollaback!que inició su andadura en Estados Unidos en 2011 contra esta forma de violencia sexual se ha extendido por países como India, Sudáfrica o Turquía.

En América Latina, el sitio web de Hollaback! Atrévete explica que el proyecto está dedicado a erradicar el acoso en la calle utilizando las tecnologías de internet y los teléfonos móviles. “La explosión de la tecnología móvil nos ha dado una oportunidad sin precedentes para acabar con el acoso en las calles y con ella, la oportunidad de brindar atención a un importante reto en materia de derechos de la mujer y del colectivo LGBT alrededor del mundo”, dice el movimiento en Buenos Aires.

Desde Argentina también, la actriz y comediante Malena Pichot, con intensa presencia en internet -casi medio millón de seguidores en Twitter-, utiliza su serie de sketches "La loca de mierda" para parodiar de forma sarcástica y algo violenta, la respuesta que se merecen los acosadores callejeros.

Malena Pichot en "La loca de mierda" parodiando el acoso callejero


Mientras tanto, Hollaback! en Ciudad de México advierte que la violencia contra las mujeres y las minorías sexuales "rara vez se denuncia y es culturalmente aceptada". Como declaran en su web Hollaback AtréveteDF! rompe el silencio que ha perpetuado la violencia sexual a nivel internacional, afirmando que “cualquier tipo de violencia de género es inaceptable. Creamos un mundo donde tenemos una opción y, más importante aún, una respuesta”. Las webs y blogs de Hollaback están llenas de historias de acoso.

Es sobrecogedor comprobar la cantidad ingente de mujeres que han sufrido el acoso callejero y como decía la directora de Pikara Magazine, June Fernández en una entrevista que no se llegó a publicar en SModa por causas ‘desconocidas’’: “Es una práctica normalizada y quien la hace le mueve más la necesidad inconsciente de reafirmar su virilidad que el deseo de relacionarse con la mujer a la que acosa”.

Aprender a cambiar las cosas



El proyecto de “El cazador cazado” ha mudado de piel y de las calles y de internet ha pasado a convertirse en un taller para mujeres que quieren aprender a enfrentarse a este tipo de acoso. Con dinámicas que van desde analizar cómo utilizan las mujeres el espacio público hasta aprender a sacar una respuesta asertiva ante estos comportamientos.

“Nadie nos va a defender y todo lo que hay alrededor en cuanto a instituciones u otras personas que nos puedan ayudar son coyunturas favorables a la autodefensa pero en realidad y en última instancia, quienes nos vamos a defender somos nosotras mismas”, explica Alicia Murillo. “El taller está dedicado a llevar ese mensaje, es importante que exista una sociedad concienciada por supuesto, y que haya leyes, pero al final vas a estar tú sola frente a tu agresor”.

Caminar tranquilas por la calle sin recibir los supuestos piropos por parte de algunos hombres es un derecho y visibilizarlo como una práctica de violencia sexista es un deber. “Hacernos responsable de nuestros cuerpos y su seguridad y enfrentarnos a los agresores es un deber moral”, concluye Murillo.

Texto extraído de : eldiario.es

sábado, 10 de agosto de 2013

POLYAMOR O POLIFAKE? EL MARICHULO INFILTRADO


Por Brigitte Vasallo
 .
manzana podridaAcabo de leer un post de Alicia Murillo que comienza así: “Es el machito queer, el machito gafapasta, hay muchos ¿Sigo?… el machito cresta, el machito anarquista, el machito okupa, el machito, al fin y al cabo. El mismo de siempre. Es tu padre con 40 años menos, pero igual de misógino o más. De todos me parece el más peligroso porque es un verdadero infiltrado. Tienen acceso a asambleas, están entre nuestros contactos en las redes sociales, participan en nuestros debates y conocen nuestras estrategias de acción social porque están literalmente camuflados”

En el mundo polyamoroso sabemos bien de qué habla Alicia (besos y aplausos): lo llamamos “polyfake“. Son las personas que se acercan al polyamor porque les da una cobertura filosófica, política, ética y guay a la misma mierda de siempre: ir a su bola y sembrando cadáveres a su paso. Se les distingue porque ponen especial énfasis en algunos términos relacionados con el polyamor, pero nunca ponen el acento en otros. Adoran hablar de “amor libre“, “amor sin obligaciones” y “sexo a tutiplén” pero olvidan que, para que esto se convierta en algo nuevo, para que realmente tenga materia que reivindicar, a todos estos términos hay que añadir la honestidad, la sinceridad y el cuidado de las personas con las que te relacionas ni que sea esporádicamente. De lo contrario, es lo que se ha hecho toda la vida: poner cuernos, engañar, mentir, herir… el perfecto “mentir, follar, morir” de Celine.

El polyamor, efectivamente, piensa las relaciones sin términos de obligatoriedad. Pero las obligaciones en el polyamor, como en el anarquismo al que está tan íntimamente ligado, no te las ponen los demás: te las pones tú misma. Es un compromiso, para empezar, contigo, con tus principios, con tu manera de estar en el mundo, con tus propios límites y con tus necesidades. 




Es necesario un alto grado de autocrítica y también es necesario saberse y reconocerse como una persona que quiere y necesita afectos y que quiere ser honesta con los mismos. Y, a partir de aquí, es un compromiso de horizontalidad con el mundo. Amor libre, sí, pero para todxs. Respeto sí, pero para todxs. No instrumentalización, sí, pero para todxs. Y eso incluye que las personas con las que te relacionas sepan en todo momento qué tipo de relación están estableciendo con ellas. Aún a riesgo de que la relación acabe (es lo que tiene la libertad). 
El polyamor, al fin, lo que propone es crear vínculos amorosos no posesivos, basados en el compromiso con los pactos que estableces con cada persona, sean cuales sean. Establecidos desde la sinceridad: sin engaños, sin medias verdades, sin deshonestidades. Fidelidad a los pactos, y lealtad a las personas.

Cuando hacemos poly-picnics entre amigxs que llevan años construyendo vínculos polyamorosos siempre acaba saliendo el tema de lxs polyfakes. Una amiga, en pleno ataque de gracia, lanzó una definición estupenda: “seres que no pueden establecer una relación sana y, por tanto, establecen cinco enfermizas“. A la práctica, polyamorosxs que le ponen los cuernos a sus parejas (por kafkiano que suene), polys que no aceptan que lxs dejen y se vuelven acosadores, polys que manipulan y ponen en peligro las demás relaciones de sus parejas….




Como polyamorosa practicante, escarmentada pero también convencida, me parece que si el polyamor no consiste en construir una red de personas que nos cuidemos unas a otras, no vale la pena lucharlo. Volvamos a la monogamia y dediquémonos a hacer orgías. El polyamor tiene que se capaz de cambiar los esquemas desde dentro, desde el centro mismo. Desde ese lugar que los polyfakes no saben ni que existe porque, simplemente, es más cómodo seguir así. Dándoselas de radicales con gestos que, en el fondo, no suponen riesgo alguno.

La pelota que lanzo al tejado de Alicia es: ahora que lo sabemos, y ahora que nos atrevemos a decirlo en voz alta ¿qué hacemos para neutralizarlos?

No os perdáis su estupendo artículo de Alicia:

El machirulo infiltrado



Imagen del proyecto Memes Feministas: 



Que no crea en la dualidad hombre/mujer no significa que no crea en la dualidad persona privilegiada/discriminada por el patriarcado debido a sus genitales. Esto tan sencillo, que de obvio da casi pena decirlo, resulta ser el trabalenguas traidor del machito moderno. Es el machito queer, el machito gafapasta, hay muchos ¿Sigo?… el machito cresta, el machito anarquista, el machito okupa, el machito, al fin y al cabo. El mismo de siempre. Es tu padre con 40 años menos, pero igual de misógino o más. De todos me parece el más peligroso porque es un verdadero infiltrado. Tienen acceso a asambleas, están entre nuestros contactos en las redes sociales, participan en nuestros debates y conocen nuestras estrategias de acción social porque están literalmente camuflados.
A veces son el novio de una de nosotras. El mecanismo, en esos casos, suele desarrollarse de la siguiente manera: el muchacho, que nunca se interesó por la situación de la mujer en la sociedad, conoce a la muchacha activista (que normalmente le da diez mil vueltas en cuestiones de inteligencia, elocuencia y preparación teórica y práctica en temas sociales y, en general, en la vida) y es entonces cuando en el interior del sujeto surge el cortocircuito: “mierda, el feminismo es un área donde socialmente no la puedo anular porque queda feo y porque el entorno no me lo va a permitir”. La solución viene entonces por aprenderse cuatro frases de la Beauvoir y decir que ha leído mucho sobre el tema, abrirse un blog o algo parecido y desde allí hacerse el abanderado de la causa pro-derechos de las prostitutas, a favor del aborto libre y gratuito, de la lactancia materna y maternidades subversivas o cualquier otra cosa guay que mole mogollón. Curiosamente, nunca trabaja las nuevas masculinidades. 



 Pero si se quedaran en eso no habría problema, lo que ocurre es que, tarde o temprano, llega la frase en forma de imperativo: “lo que las mujeres debéis hacer… los colectivos feministas tienen que…”. Comienzan entonces a intentar gestionar una lucha ajena, una lucha que no han sufrido y ya sabemos todxs lo que ocurre con las luchas no vividas. En privado, el “machirulo-novio-molón-moderno-ay qué preocupado estoy por los derechos de mi chorba” no suele hacer el huevo en casa o habla faltando el respeto a su pareja o cree que cocinar es hacer la paella del domingo o que lxs hijxs se alimentan del aire o todo junto.


Otro espécimen es el cutre-queer (término acuñado por las mujeres deMemesFeministas a quienes saludo efusivamente desde aquí, hola amores). Son individuos que aprovechan la teoría queer para infiltrarse. Bajo la consigna “el género es una construcción social” dejan de cuestionar su posición favorecida de persona con pene y barba. Algunos incluso se hacen pasar por personas transexuales y aseguran estar hormonándose pero por alguna razón nunca les cambia el cuerpo, ni pierden vello, ni cambian de voz (sí, así de mal está la peña). La mayoría de ellos visten, hablan y se comportan como la sociedad espera que un hombre vista, habla y se comporte. Son verdaderos privilegiados por el sistema patriarcal cuando van a una entrevista de trabajo o vuelven a casa a las 4 de la mañana sin riesgo a que lo agredan. Gozan de todos los privilegios patriarcales pero no se les puede recordar porque se ofenden mucho, les “tortura” esta posición social de opresor que les ha tocado vivir. No soportan que nadie les hable de sus genitales y si osas llamarlo “hombre” la furia de los dioses machirulos recaerá sobre ti. Eso sí, ellos te hablan mal, usan también de forma sistemática el imperativo y el tono paternalista lo camuflan con el “nena”, “mona”, “cielo”, “cariño” que tan queer y delicado lo hace parecer.


Son infliltrados y no se me ocurre un nombre mejor para definirlos. Engañan a colectivos enteros y terminan comportándose como verdaderos gallos de corral. Por este tipo de asuntos es esencial el segregarnos. Las mujeres y personas transgénero y transexuales, como conjunto discriminado por el patriarcado, debemos tener nuestros espacios no mixtos. Por este tipo de asuntos entiendo que haya colectivos que den voz pero no voto a los hombres (creo recordar que es el caso de las Indignades en Barcelona, corregidme si me equivoco). Y quien no lo entienda que no espere explicaciones porque no las debemos.


Estemos atentas, compañeras, el enemigo duerme en las camas de las maltratadas y comparte casa okupa con las activistas.


martes, 9 de abril de 2013

EMPODÉRATE TÚ, SI ERES TAN LISTA


Oráculo de Delfos

No me gusta que me exijan, ya me exijo yo. No me gusta, me pone muy nerviosa ¿O es que tú te crees que a mí no me cuestan trabajo las cosas? No, ya, pero a ti se te pasa rápido, tú eres muy fuerte.




 Las putas hacen un trabajo como otro cualquiera, todo está en el tema del estigma, pero por lo demás es igual que cualquier otro trabajo. También prostituyes tu mente y tu cuerpo 8 h. diarias delante de un ordenador. Es lo mismo. Vamos a exigirles a las putas que se empoderen porque el estigma es una muestra de lo miserable y reprimida que está la gente con el tema del sexo y ellas en cambio no lo están. Ellas son mejores, pueden con todo. Ea, ya está, que las putas se empoderen, coño, con dignidad, Nerea, y si alguna sale vomitando de un coche donde acaba de practicar una felación es porque no está empoderada. Qué chunga la tía, uy, qué antigua. Que salgan a la calle y si alguna se tapa la cara en las manifas la criticamos por cobarde e incoherente con su discurso, desde nuestro cómodo sofá queer o de la igualdad. 
Alicia, empodérate, que tú no eres monógama, no flaquees que como estás tan convencida de que la fidelidad impuesta es una herencia judeo-cristiana, pues eso, que ya con teorizarlo podemos exigirte que no tengas celos si se folla a alguien por ahí porque entonces sería confuso lo que predicas. Las mujeres es lo que tenemos, que valemos más que ellos, tiramos para adelante con todo mientras nuestros hombres nos miran desde sus masculinidades obsoletas, cuestionadas, masculinidades en crisis, muy tiernos ellos, muy de llorar porque son hombres sensibles, mientras nos dicen: sí, estoy tan flojo, lucho tan poco y a la vez te admiro tanto que ni dura se me pone. Contigo. Con la universitaria del 5º me hago unas pajas espectaculares. Pero tú es que puedes con todo y por eso encima es culpa tuya todo esto, lo mal que lo estoy pasando y tal, el que no se me levante, en fin todo. Tú eres responsable porque para eso haces. Tú haces cosas todo el rato, yo no. Es que lo haces todo tan bien que me anulas. Y si no es culpa tuya por lo menos todo te cuesta menos que a mí. Todo, para ti es fácil. Pero sigue partiéndote los cuernos que me voy al bar a seguir ignorándote. 

  Cómo somos las mujeres, las empoderadas más y las empoderadas y feministas todavía mejores. Las mejores. Perfectas. Perfectas. Perfectas. Las amigas nos admiran mucho y las desconocidas nos tratan como al oráculo de Delfos. El oráculo de Delfos era, simplemente, un pozo, unos vapores que dejaban a la peña narcotizada.

PD: De vez en cuando, preguntadme cómo estoy.



Alicia Murillo
Texto extraido de: A través del espejo de Alicia