Estamos dando una nueva imagen al blog.

Disculpa las posibles molestias que esto pueda causarte. Danos tu opinión sobre el nuevo diseño.
Nos será de gran ayuda.
Gracias.
Mostrando entradas con la etiqueta Autodefensa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autodefensa. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de octubre de 2015

MANUAL-CURSO DE AUTODEFENSA FEMINISTA PARA MUJERES


Documentos adjuntos
curso_de_autodefensa_feminista_de_maitena_monroy.pdf (PDF - 2.5 MB)

Federación Estatal de Organizaciones Feministas








Manual_Curso de Autodefensa Feminista para mujeres

Maitena Monroy




ÍNDICE

UNIDAD 1:

EL GÉNERO Y LA VIOLENCIA.

1.1 Sistema sexo/género.

El sexismo como prejuicio más mantenido en el tiempo.

Causas de perpetuación y herramientas de actuación.


1.2 Tipos de violencia sexista.

Simbólica, estructural y directa.

Errores de abordaje en la violencia de “género”.


UNIDAD 2:ESTRATEGIAS DE DOMINACIÓN.

2.1 Las estrategias directas de dominación.

El cuerpo, la mirada, la definición, la intimidación, la agresión.


2.2 Los cuidados como obligación.

La/s dependencia/s emocional/es. El ideal de amor romántico,

la media naranja (concepto de complementariedad).


UNIDAD 3: PREVENCIÓN Y ACTUACIÓN FRENTE A LA VIOLENCIA.

3.1 Situaciones concretas de agresión o pre-violencia.


3.2 Estrategias de prevención y actuación.


ANEXO I

ELEMENTOS PARA ENTENDER EL CICLO DE LA
VIOLENCIA HABITUAL EN LAS RELACIONES
AFECTIVO-SEXUALES.

ANEXO II

INDICADORES ABUSO VERBAL.

ANEXO III

TEST PARA IDENTIFICAR EL MALTRATO.


2008-2015 Coordinadora Feminista



Texto extraído de: feministas.org

domingo, 23 de agosto de 2015

AUTODEFENSA PARA MUJERES


"Lo opuesto al patriarcado no es el matriarcado,
es la fraternidad entre géneros. 
Todas y todos somos lxs responsables 
de romper las relaciones de poder para 
encontrar un camino hacia la cooperación."



Esta publicación está escrita y pensada por y para mujeres. La información que contiene se basa en las vivencias que, como mujeres de esta cultura, nos acontecen y caracterizan.
La idea de esta publicación no es profundizar las diferencias entre géneros, sino replantearnos cuáles son las formas de reproducción del rol femenino asignado que nos limita, somete e inferioriza.
Es una invitación a la toma de conciencia y al autoreconocimiento para poder empezar a romper con todos estos años de sumisión y trabajar conjuntamente por nuestra autonomía y libertad.

A continuación tratamos de reproducir las bases y herraminetas que construimos en grupo con otras mujeres, añadiendo experiencias personales e indagando en nuestra propia historia.

Las personas que recopilamos esta información fuimos mujeres abusadas sexual y físicamente durante nuestra infancia y a lo largo de nuestras vidas, escribir esto nos hizo remover mucha mierda


¡NINGUNA AGRESIÓN SIN RESPUESTA!
¡NO MÁS VÍCTIMAS NI CÓMPLICES!

Placer y abuso son vivencias opuestas.
Placer y miedo son vivencias opuestas.
Sentirse querida y sentirse usada, son vivencias opuestas.
Sentirse dueña de sí misma y sentirse propiedad de otro/a, son vivencias opuestas

HOMBRE PÚBLICOS, MUJERES PRIVADAS

La cultura construye lo que significa ser hombre y ser mujer, transformando y profundizando las diferencias físicas en diferencias psíquicas y emocionales y borrando las similitudes. Desde niñxs, se nos imponen roles y estereotipos que generan desigualdad para las diferentes sexualidades, encasillandonos en unas y ocultándonos otras... Por ejemplo, todos los juegos de niñas siempre han estado relacionados a ser madres, ser lo más parecidas posible a muñecas de plástico, a los quehaceres domésticos, siendo educadas para dedicarnos al mundo privado, a la casa, a la tutela, a la familia… Los entrenamientos y los juegos siempre fueron más pasivos que los de los niños, por eso no nos debe resultar tan extraño que ellos hayan desarrollado más fuerza a lo largo de sus vidas que nosotras. Sus juegos y cuentos tienen que ver con el mandato que la sociedad impone al hombre: la guerra, la razón, la técnica y el mundo de lo público. De este modo es cómo, sin darnos cuenta, empezamos a reproducir los valores del patriarcado, que tienen que ver con las jerarquías y la competencia entre pares. Para determinar quién es más fuerte y mejor, imponiendo a algunxs por sobre otrxs a la fuerza, en vez de valorar lo que cada persona es capaz de dar o sentir desde sí y cooperar para que todxs podamos desarrollarnos.

¿POR QUÉ ENTRENAR NUESTRO CUERPO?

El desarrollo de la fuerza y la habilidad física siempre fueron actividades por razones culturales mayormente practicadas por hombres. Por esto, no es sorprendente que ellos tengan más fuerza que nosotras. Tal vez, si nos dedicáramos también a la albañilería y los hombres a la educación de lxs niñxs, las cosas serían muy distintas. Conocer las posibilidades de nuestro cuerpo y empezar a desarrollar los músculos (que de hecho tenemos en igual cantidad a los hombres) nos da la posibilidad de sentirnos con mayor seguridad, confianza y autonomía. Además, la actividad física en sí es generadora de salud, renueva, hacer circular la energía y nos otorga mayor equilibrio físico y mental. Romper con el mito que establece que por una cuestión biológica o innata los hombres tienen más fuerza que las mujeres, es tan simple como aprender a prescindir de ellos. Por ejemplo, a la hora de correr un mueble en vez de llamar a un hombre para que lo haga solo, llamar a una amiga y hacerlo entre las dos, es un gran paso. Tanto la fuerza como las actividades culturalmente determinadas para los géneros (masculino/ femenino) son un mito fácilmente abolible. Es tan simple para una mujer aprender a cambiar el cuerito de una canilla, como lo es para un hombre tender la cama o lavar la ropa. El aprendizaje de oficios útiles como electricidad, plomería, etc., y la destreza física aportan a la autonomía e independencia de toda persona. Un dato concreto es saber que se necesita la misma fuerza para levantar cuatro kilos de verduras, que para romper un tabique con un golpe dado en el lugar correcto. Muchas veses no es la fuerza lo que vale a la hora de defenderse, sino la confianza en una misma y la técnica bien utiliizada. Tu primer enemigo sos vos misma. El hecho de establecer vínculos dañinos es una manifestación de cómo te encontrás internamente. Casi todas las mujeres violentadas nos sentimos inseguras, vulnerables, dependientes, sentimos que no podemos solas y que necesitamos de un “otro”. Cuando superamos este sentimiento de autodestrucción e inseguridad y comenzamos a sentirnos seguras, respetándonos a nosotras mismas, construimos relaciones afectivas NO autodestructivas. Muchas veces no nos damos cuenta de lo fuertes que somos como para soportar tanto daño, creyéndonos débiles, sin detenernos a pensar que toda la energía que depositamos en una relación enfermiza, podemos utilizarla en algo que nos haga bien. A partir de esto no dejaremos que nadie que nos rodee nos trate mal, nos controle ni lastime. Ya sea una pareja, novix, amante, marido, familiar, amigx, desconocidx, etc. Hablar para solidarizarnos entre nosotras nos hace comprender que los abusos fueron y son cometidos contra millones de mujeres a lo largo de generaciones, en todas partes del mundo. Romper el silencio y el aislamiento es empezar a quebrar con una larga historia de abusos. La hipocresía, el individualismo y la incomunicación sólo ayudan a mantener y alimentar la cadena de violencia. El silencio nos transforma en cómplices. Y la complicidad con estos hechos hace que sigan sucediendo. Entonces, cuando veas o escuches que alguien está siendo agredidx, en la calle o entre vecinxs, en cualquier ámbito, trata de establecer un vínculo de confianza con la persona que está siendo agredida. Si no la conoces y estás en la calle, puedes disimular y acercarte a preguntar por el nombre de una calle, hablándole a la agredida, si se trata de una vecina puedes tocarle el timbre y pedirle una taza de azúcar. Lo importante es que la persona sepa que vos estás atenta. No deleguemos sólo en el juez de turno o en el tribunal, no esperemos a que la policía reaccione. Porque para dificultar un poco más el laberinto, si una mujer sufre un ataque y pide ayuda en la justicia, corre el riesgo de enfrentarse con algún representante de la justicia machista o con un policía que manda la causa a un archivo gigante y termina aconsejándole a la víctima que vuelva e intente recomponer la situación. Por eso es muy importante saber adónde acudir y formar vínculos de confianza y solidaridad entre mujeres.


CONFIANZA Y COMUNICACIÓN BASES PSICOLÓGICAS PARA LA AUTODEFENSA


• El miedo y la rabia producen adrenalina en el cuerpo, ésta aumenta la fuerza física y si aprendemos a utilizarla puede ayudarnos a defendernos. El pánico se desarrolla a través de la falta de oxígeno en el cerebro. Para superarlo es necesario que intentes tranquilizarte y respires lentamente tomando aire por la nariz y soltándolo por la boca.

• Confía siempre en tu sensaciones por más que no haya signos explícitos de violencia.

• Toma conciencia de lo que demuestra tu actitud corporal, si no te sentís segura puede que el agresor lo perciba y tome provecho de eso.

• Establece los límites de tu espacio personal y no permitas nunca que sean invadidos.

• Los roles de víctima y de agresor son complementarios. Si te ubicas en el rol de víctima estás confirmando el rol del agresor. 


CONTRA LA VIOLENCIA Y LA OFENSA ORGANICEMOS NUESTRA AUTODEFENSA


La violencia contra las mujeres no sucede sólo en los parques durante las noches de frío. Cada día somos blanco fácil de miradas, comentarios, chiflidos, bromas pesadas, palmadas, etc. En la calle, en los bares, en las comisarías, en el trabajo, en las casas, en la tv y en cualquier lugar adonde estemos. Esta situación cotidiana es el fruto y el alimento de una propaganda cultural que educa un imaginario en el cual la sexualidad y la violencia coinciden. La violencia es un problema social y cultural. La causa radica principalmente en la educación autoritaria en sí (de nuestra cultura patriarcal) de la que todxs y cada unx somos cómplices si no nos replanteamos nuestras “costumbres”.


VIOLENCIA MIRADA, VOZ, CUERPO Y ACTITUD


Muchas son las condiciones culturales con las que nos encontramos día a día las que nos hacen reprimir nuestra voz y expresión y nos incitan a quedarnos en silencio. Trabajemos internamente para que esa voz exprese nuestra bronca, angustia y hartazgo. La voz aumenta nuestra fuerza emocional y física, y es elemental para la autodefensa. Cuantas más mujeres hablemos, gritemos, insultemos y rechacemos los abusos, menos vulnerables seremos frente al agresor. Nuestro cuerpo habla por sí mismo, la actitud corporal que adoptamos demuestra nuestros pensamientos, sentimientos y emociones. Por eso es necesario animarse a adoptar una actitud corporal firme que refleje lo que nos pasa internamente. Si sentimos que sí, es ¡SI!; si sentimos que no, es ¡NO!, y el otro tiene que verlo expresado en todo nuestro cuerpo. Con sólo una mirada se puede decir mucho y la actitud del otro puede cambiar de acuerdo a ella. Es importante registrar si estamos transmitiendo bien nuestros deseos como para poder también identificar cuándo NO son respetados, aún habiéndolos manifestado. Adopta siempre una actitud segura, caminando con firmeza, los hombros hacia atrás, la espalda recta, la mirada al frente, mirando a los ojos, deja que tu voz se escuche, no dudes ni te disculpes todo el tiempo. Si alguien te está molestando no pidas por favor. ¡¡Exigí respeto!!


SUTILEZAS DE LA VIOLENCIA SEXUAL


• Cuando, circunstancialmente se dá dormir con un hombre, y sin vos dar pie, se tiran el lance con una mano desubicada en alguna parte de tu cuerpo, o invadiendo tu espacio, estando despiertos o haciéndose los dormidos.

• El hecho de que a ellos no les pinte usar preservativo, sin importar tanto el embarazo indeseado como todas las enfermedades de transmisión sexual que existen, es una actitud común que demuestra su egoísmo y tu complicidad. Lo más probable es que mientras ellos disfrutan de tu cuerpo, vos estés preocupada pensando (además de disfrutando) en que no se les escape un chorrito de semen adentro, si estás en tus días fértiles, si tomaste la pastilla, si estará por acabar, etc. No pudiendo disfrutar plenamente de tu sexualidad y exponiéndote a consecuencias autodestructivas.

• Cuando actúan como si fuéramos muñecas plásticas y objetos de penetración, imponiéndonos posiciones incómodas y hasta dolorosas, manipulando nuestro cuerpo para su propio placer sin importarles el nuestro.

• Cuando nos inducen de forma abrupta y autoritaria a que les demos placer, cómo y cuándo ellos quieren.

• Cuando no tienen en cuenta su higiene y depilación corporal y sí la nuestra.

• Que tanto las pastillas como cualquier forma de prevención sean tu responsabilidad e impliquen los efectos colaterales en tu salud y no en la suya, sólo porque a él le corta el mambo o no le gusta usar preservativo. Lo que vemos como importante y trascendente es el respeto que vos misma sientas por tu cuerpo, dado que el trato que los demás tengan con vos va a depender del amor propio que vos manifiestes.

Es importante que sepas que:

• Sólo vos y nadie más que vos sos dueña de tu vida y de tu cuerpo.

• Nadie tiene que tomar decisiones por vos.

• Podés cambiar de opinión cuando lo desées y las demás personas deben entenderlo y respetarlo. Por ejemplo, si deseás intimar con alguien en un momento dado y al siguiente cambiás de opinión, la otra persona tiene que aceptarlo le guste o no. • Los golpes jamás pueden ser una demostración de amor. Quien golpea a quien ama necesita ayuda psicológica1 y eso no es algo que vos sola puedas manejar ni resolver. Si algo así te está ocurriendo intentá hablarlo con alguien de tu confianza y acercate a un centro de atención1 . Aunque ames a tu pareja profundamente, es fundamental que tomes conciencia de que tu vida (y la de tus hijas o hijos, si lxs tenés) está corriendo peligro seriamente. Elijamos relaciones de igualdad y respeto que nos hagan sentir escuchadas y donde nuestras necesidades y deseos sean tenidos en cuenta tanto como los de la otra persona.


ABUSOS


Existen diferentes situaciones de abuso hacia la mujer. Si bien no es lo mismo una mirada de deseo en la calle que un manotazo en el culo o algo tan extremo como la penetración forzada, ambas cosas implican un tipo de abuso. La persona que se siente con la libertad de decirte lo que opina sobre vos (si estás linda o no, si tu cola le gusta, si tus tetas son grandes o pequeñas, etc.) está ejerciendo una relación de poder, dando por sentado que puede decirte o hacer con vos lo que desee. No necesariamente ni en todos los casos la violencia implica fuerza física. Todo aquello que alguien ejerce sobre vos en contra de tu voluntad, sin tener en cuenta tus necesidades, deseos y gustos también es violencia.

• Abuso Gestual: miradas lascivas, gestos, mostrar el pene, masturbarse, etc.

• Abuso Verbal: piropos, chiflidos, bromas pesadas (en las que el único que se ríe es el agresor), comentarios despectivos, insultos, gritos, etc.

• Abuso de confianza: ser inducida a hacer lo que la persona abusadora quiere utilizando la confianza existente en la relación.

• Abuso Psicológico: celos, subestimación (decirte que no vas a poder hacer lo que deseás, menospreciarte), humillación, ridiculización, control, amenazas (“Si me dejás me/te mato”, “Me llevo a lxs chicxs”, etc.), culpabilizar, chantajear emocionalmente, etc.

• Abuso Físico: apretones, tirones de pelo, empujones, golpes, etc.

• Abuso Sexual: que te toquen cuando no lo deseás, que la otra persona dé por sentado que el hecho de ser tu pareja lo/a habilita para tener sexo cuando quiera, violación, etc. En muchas ocasiones los abusos también se dan por medio de engaños, mentiras o chantajes. Como cuando te tocan y no se hacen cargo o cuando lo hacen entre risas y juegos, simulando diversión cuando el único que se divierte es el abusador/a.

El violador no es pobre ya que conduce su auto importado.

• El violador no habla mal porque trabaja en una escuela.

• El violador no huele mal, porque se perfuma todos los días para trabajar en su oficina.

• El violador no viste mal porque como los ladrones de guantes blancos, también usa traje.

• El violador no siempre es desconocido porque puede ser parte de tu familia.

• El violador no es el ciruja del barrio porque usa sotana.


ROMPAMOS CON EL ESTEREOTIPO VIOLADOR = MONSTRUO



El violador tiene que dejar de ser clasificado como un hombre retardado, bruto o ciruja. Está comprobado que la mayoría de los casos de violación suceden dentro de la familia. En general, el violador es un marido, un padre, un tío, un abuelo, un novio, un hermano o hermanastro, cualquier persona capaz de establecer un vínculo de confianza o de poder. Este vínculo funciona como generador de vergüenza y culpa, sobre todo cuando todavía somos lo suficientemente indefensas o vulnerables como para poder entender y reaccionar ante lo que está sucediendo. Frente a cualquier situación de violencia lo más importante que hay que saber es que la autodefensa comienza en la relación que tenemos con nosotras mismas. La violencia, al ser parte de la cultura en la que crecemos, es naturalizada y aceptada internamente.

EN EL MUNDO


• Cada año, 2 millones de niñas sufren mutilaciones genitales.

• Por lo menos 1 de 4 mujeres en el mundo sufre maltrato doméstico.

• Cada 12 segundos una mujer es maltratada por su esposo, novio o amante.

• El maltrato ocurre en todas las culturas, edades, razas, nacionalidades y niveles socioeconómicos.

• El maltrato también se presenta en relaciones entre el mismo sexo.

• El 93% de las víctimas de violencia doméstica son mujeres.

• El 64% de todas las mujeres serán maltratadas alguna vez en su vida.

• El 60% de las mujeres golpeadas, son golpeadas en estado de embarazo.

• El 81% de los hombres que maltratan a sus parejas tuvieron padres que abusaban de sus madres.

• El 40% de las mujeres víctimas de intento de homicidio conocen a sus atacantes.

• El 80% de las niñas atacadas sexualmente han sido molestadas o agredidas por hombres tan cercanos como su padre y tan lejanos como su vecino.

• Las golpizas son la mayor causa de heridas en las mujeres -son más frecuentes que los accidentes automovilísticos, asaltos y violaciones todos juntos-. Esta es la principal causa por la que las mujeres son atendidas en las salas de emergencia.

• Sólo el 1% de las mujeres golpeadas en el hogar informa sobre los abusos sufridos.

• El 40% de las mujeres golpeadas por sus propios esposos, llevan por lo menos 20 años soportando este tipo de abusos, con las marcas físicas, emocionales y psíquicas que esto significa.

• En el ámbito laboral 1 de cada 5 días laborables que pierden las mujeres están relacionados con la violencia doméstica.

Dormir "con el enemigo" es una situación que las mujeres viven la mayor parte de las veces en silencio. El silencio habla también de la cercanía del agresor: las estadísticas delictuales revelan que la mayor parte de las mujeres que han sido violadas conocen a sus atacantes. El hogar, entonces, que debiera ser el espacio acogedor, se convierte en el lugar del peligro. ¿Dónde refugiarse? ¿Dónde acudir si todavía los funcionarios actúan según la idea de que detrás del ataque masculino hay siempre una mujer provocadora?

NO CEDER ESPACIOS, NO DEPENDER DE ACOMPAÑANTES, NO RELEGAR NUESTRA LIBERTAD


ESTAS SON ALGUNAS IDEAS PARA CUANDO CAMINES POR LA CALLE SOLA EN LA NOCHE O EN CUALQUIER SITUACIÓN Y TE SIENTAS INSEGURA



Puedes tener encima un objeto de defensa como:

• GAS PIMIENTA. Es un gas que rociado sobre los ojos provoca un enceguecimiento momentáneo. Se vende en los rezagos militares y cuesta alrededor de $ 15, viene enfrascado en un aerosol tan pequeño que podés llevarlo en el bolsillo y tiene una traba de seguridad que al correrla de lugar te permite que el gas salga o no. Su uso es bastante efectivo pero puede ser peligroso si no tomamos las precauciones necesarias para su efectividad deseada.

Cómo utilizarlo: - No lo utilices nunca en espacios cerrados, ni con el viento hacia vos, ya que el gas se expande 3 metros a la redonda y puede dañarte. - Extendé lo más que puedas el brazo para rociarlo sobre los ojos del agresor y alejate del lugar. Si tenés que mantenerte en el sitio, utilizá un pañuelo que tape tu nariz y tu boca para no inhalarlo. - No lo muestres, sacalo justo en el momento en que estés segura de que lo vas a utilizar, ya que el agresor puede utili zarlo en tu contra. - Si vas a recomendárselo a otra persona no olvides nunca pasar esta información.

• Con UN PALO o UNA BOTELLA VACIA en la mano, los automovilistas y peatones molestos temen por su seguridad y la de su auto, ya que pueden suponerte ebria.

• TRANSPORTARSE EN BICICLETA. La bici es una herramienta que brinda autonomía y salud para todas ya que no envenena el aire y te deja en la puerta de tu casa. Además existe una enorme diferencia entre atravesar un lugar de noche en bicicleta y caminando, la velocidad con la que podés andar por lugares indeseados pedaleando no es la misma que a pie.

• LAS LLAVES. Si tenés que golpear, sostené las llaves con el puño cerrado y colocá una de ellas entre el dedo mayor y anular de modo que quede una en punta hacia afuera.

• GRITAR. Que no te averguence ridiculizar al agresor exponiéndolo públicamente y dejando claro que te está molestando.

• GRITAR ¡FUEGO! Si pedimos auxilio el sentido común de la gente es bastante cruel con las mujeres y por lo general no acuden a ayudarnos, el fuego por lo general despierta mayor curiosidad en las personas y temor de que se les queme algo propio, haciéndolas acudir rápidamente.


SI ESTÁS HACIENDO DEDO EN LA RUTA O TE ENCONTRAS EN UNA SITUACIÓN DE ABUSO EN UN AUTOMÓVIL EN MARCHA:

• MANTENÉ LA VENTANILLA UN POCO ABIERTA. Ante cualquier situación de violencia podés abrir la guantera (compartimiento que está por lo general frente al asiento del/a acompañante donde se guardan papeles necesarios, documentación,registros de conducir, etc.), sacar los papeles que allí se encuentren por la ventanilla y amenazar con tirarlos. Esta documentación también puede servirte para guardar los datos del agresor y presentar una denuncia. Otro lugar donde se guardan comúnmente estos papeles personales es detrás del espejo que está frente al asiento del/a acompañante, debajo del asiento del conductor/a, y en el guardapapeles de la puerta del conductor/a. Si hacés dedo nunca salgas sin una navaja o un cuchillo bajo la manga, que para la policía puede ser tranquilamente parte de tu kit de camping.

• INVENTATE UNA ENFERMEDAD CONTAGIOSA. Cuando te empiecen a cargosear y a hablarte de sexo, podés decir que desde que estás enferma lamentablemente no podés tener relaciones, y seguramente los prejuicios, la ignorancia y la exclusión social hacia lxs enfermxs no le permitirán seguir hablando del tema, y les dará miedo tocarte.

PARA DIFERENTES FORMAS DE AGRESIÓN DIFERENTES FORMAS DE REACCIÓN


SI CONOCÉS AL AGRESOR

• Decí NO.

• No te quedes quieta, inmóvil o en silencio mientras ocurre el abuso. Si no podés hacer nada por miedo a un golpe o porque algo internamente te paraliza, por lo menos sé consciente de lo que te está pasando.

• No te calles. Intentá expresarle al/a abusador/a, aunque sea por medio del llanto, que lo que te está haciendo te hace mal.

• Intentá buscar a alguien de tu confianza para hablar. Vos no sos culpable ni tenés ninguna responsabilidad. Lo que te ocurre no es provocado por vos, es el abusador el que debiera sentir culpa y vergüenza. Nadie merece ser abusadx. No existe ningún motivo que justifique al abusador.

• El silencio o intentar olvidar el abuso no son remedios. Al contrario, no sacarte el dolor, la bronca, la culpa o la vergüenza, sólo traen enfermedades.

• No pensés que esta vez va a ser la última, no des más oportunidades a la agresión. La violencia es un lenguaje que una vez que comienza no se termina, renunciá para siempre a comunicarte de esa forma.

SI NO CONOCÉS AL AGRESOR Y ESTÁS EN LA VÍA PÚBLICA

• Gritar fuego (muchas veces pedir ayuda o auxilio no da resultado, en cambio el fuego despierta mayor temor y curiosidad en las personas cercanas haciendo que acudan rápidamente).

• Podés tocar los timbres de las casas que estén a tu alcance, entrar en algún negocio o hacer de cuenta que conocés a cualquier persona que esté cerca acudiendo a ella con un saludo o estableciendo un diálogo.

• Si no te queda otra que golpear a tu agresor/a intentá que sea en lugares que duelan mucho, inmovilicen o desmayen. Éstos lugares son: - Los testículos (patada, rodillazo, piña,apretón, etc.) - Los ojos (piquete, clavar algo, etc.) - La carótide o nuez del cuello (codazo, piña, hundir con los dedos, etc.) - Los oídos (pegar al mismo tiempo con ambos puños cerrados, morder, etc.) - La nariz (piña de abajo hacia arriba, morder, clavar o introducir algún objeto, etc.)

Si te sentís abusada cualquier reacción es válida. Desde correr, gritar, golpear o hasta intoxicar a quien te está agrediendo. Elegí la forma que te sea más útil y con la que te sientas más cómoda. Tené en cuenta que la violencia muchas veces llega a tales extremos adonde es tu vida o la de la otra persona la que está en juego.




Para más información, sugerencias, críticas, aportes, etc., contactanos a la casilla de correo: edicionesdegeneradas@yahoo.com.ar


EDICIONES DEGENERADXS con el apoyo de Feria Nómade
Texto extraído de: nodo50.org

domingo, 22 de febrero de 2015

¿ESPACIOS SEGUROS? EL RETO DE ENFRENTARSE AL PATRIARCADO EN CONTEXTOS MILITANTES

¿Qué es lo que pasa para que mujeres con experiencia política, formación teórica, sensibilidad y armas suficientes reaccionen ante agresiones sexistas precisamente como el patriarcado espera de ellas?


Nagua Alba Goveli y Lucía Alba Martínez



"Era un sábado por la noche después de una asamblea. Tranquilo. Estaba con unas amigas. En un momento dado se unió a nosotras un compañero suyo. Era simpático. Nos tomamos unas cuantas cervezas y fuimos a casa de una de ellas. Era tarde y tuvimos que quedarnos a dormir. Nos quedamos a solas. Sólo había una cama y por no parecer desconfiada acepté dormir con él. Me intentó besar. Le dije que no. Me tocó. Le dije que no. Pareció que lo asumía, pero en cuanto apagamos la luz siguió insistiendo. Le repetí que no quería. Pero hasta las cinco de la mañana no pude dormir porque cada vez que cerraba los ojos tenía sus manos encima. Me dijo que no me entendía y por fin se durmió.”
“Era un compañero al que conocía desde hacía tiempo. Compartíamos espacios de militancia y de ocio. Había tensión sexual pero nunca había ocurrido nada. Una noche no tenía donde dormir y me ofreció su casa. Acepté. Cuando llegué la cama estaba abierta y había una botella de vino en la mesilla. Él me gustaba. Pero estaba cansada y la situación me hacía sentir incómoda. Nos metimos en la cama y le dije que quería dormir. Empezó a tocarme. Le dije que no. Empezó a increparme diciendo que si no quería por qué había ido a su casa. Le dije que no necesitaba justificarme y me di la vuelta para dormir. Siguió tocándome e insistiéndome. Al final accedí. Follamos. Así me dejaría dormir tranquila.”
Resulta muy complicado denunciar a alguien en quien confiabas y en quien además todo tu entorno confía. Sabes que te van a cuestionar, y tú vas a acabar cuestionándote a ti misma.



Estos dos relatos, inspirados en anécdotas propias y de algunas compañeras, son sólo dos ejemplos de algo que vivimos demasiado a menudo. Sabemos que casi todas las mujeres hemos sufrido situaciones parecidas, pero resulta estremecedor pensar hasta qué punto estos episodios se reproducen en espacios que consideramos seguros, es decir, entornos de izquierdas y feministas.



Si una noche vamos por la calle y un desconocido, navaja en mano, nos pone contra una pared y nos agrede sexualmente, casi todas somos conscientes de que lo que tenemos que hacer es ir a comisaría y poner una denuncia. Sin embargo, cuando un amigo, un compañero, o incluso nuestra pareja, nos exige hacer algo que hemos dejado claro que no queremos hacer, nuestra reacción suele ser muy distinta. Lo asumimos como algo normal, le quitamos importancia, procuramos olvidarlo.
Y sobre todo, nos sentimos culpables. Doblemente culpables. Primero, porque algo habremos hecho: hemos sido simpaticas con él, puede que incluso hayamos tonteado, hemos ido a su casa, hemos bailado con el toda la noche, tal vez hasta le hayamos dado un beso. Por otro lado, cuando ha comenzado a insistirnos, no nos hemos ido, no le hemos partido la cara, no le hemos dicho todo lo que como feministas radicales le deberíamos haber dicho. Cosa que además hemos hecho mil veces con el imbécil que en el bar se arrima demasiado o con el machirulo que nos suelta un piropo que no es un halago sino una intimidación.


Y sin embargo, al día siguiente, cuando nos sentimos sucias y violentadas, resulta muy complicado tomar la iniciativa. Tomar la iniciativa de denunciar a alguien en quien confiabas y en quien además todo tu entorno confía. Sabes que te van a cuestionar, y tú vas a acabar cuestionándote a ti misma. ¿Estás segura?, ¿y por qué no te fuiste?, ¿no le darías a entender lo que no era?, ¿pero no me dijiste que te gustaba? Seguro que no fue para tanto, estábamos todos borrachos y ya sabes cómo son estas fiestas, todos nos liamos con todos y al final…
¿Estás segura? Lo estaba hasta que me lo han preguntado.¿Por qué fuiste a su casa? Tantas asambleas, tantas cañas debatiendo sobre feminismo me hicieron creer que su casa era un entorno seguro en el que se iba a tener en cuenta lo que a mí me apetecía y lo que no.¿Por qué no te fuiste? Es difícil de saber. Por miedo, por dudar de hasta qué punto yo me lo había buscado…¿Por qué no le partiste la cara? Por pensar que al no tener una navaja en la mano no se trataba de una violación, porque no quería parecer una exagerada.¿No me dijiste que te gustaba? Sí, me gustaba. Pero no así. No cuando empezó a invadir mi espacio, cuando empezó a ignorar mis negativas. Cuando se convirtió en una obligación.


Estamos seguras de que muchas nos sentiremos reconocidas en esto. La pregunta es, qué es lo que pasa exactamente para que mujeres con experiencia política, formación teórica, sensibilidad y armas suficientes reaccionen ante estas situaciones precisamente como el patriarcado espera de ellas.


Como buenas compañeras, comprensivas y solícitas, decidimos darle la oportunidad a nuestro agresor de justificarse, apelamos a su conciencia feminista y esperamos que reflexione. Su reacción suele ser doblemente patriarcal.

“Durante la violación, llevaba en el bolsillo de mi cazadora Teddy roja una navaja (…) que yo sacaba con bastante facilidad en esa época globalmente confusa. (…) Esta noche, la navaja se quedó escondida en mi bolsillo, (…) ni siquiera pensé en utilizarla. Desde el momento en que comprendí lo que nos estaba ocurriendo, me convencí de que ellos eran los más fuertes. Una cuestión mental. Luego me he dado cuenta de que mi reacción habría sido diferente si hubieran intentado robarnos las cazadoras. (…) En ese momento preciso me sentí mujer, suciamente mujer, como nunca me habia sentido antes y como nunca he vuelto a sentirme después. No podía hacer daño a un hombre para salvar mi pellejo. Creo que habría reaccionado de la misma manera si hubiera habido un único chico contra mi misma.”


Este fragmento forma parte de la narración que hace Virginie Despentes de su violación en ‘Teoría King Kong’. Y esto parece contestar a la pregunta que nos hacíamos antes: reaccionamos como se esperaría de una mujer, precisamente cuando nos agreden como mujeres. Más aún cuando esta agresión tiene lugar en un entorno íntimo y que considerábamos seguro, con las defensas bajas y desprovistas del apoyo que nos da el grupo, nuestras compañeras. Nos vemos indefensas, no sólo porque se nos esté agrediendo como mujeres, sino además porque al tratarse de un compañero nos vemos desprovistas de todas nuestras armas y aflora toda esa carga contra la que luchamos día a día y de la que es tan difícil librarse. Nos volvemos sumisas, inseguras y vulnerables, pero al mismo tiempo, compasivas, preocupadas y culpables.Y esto nos lleva al día después, cuando nos vemos en la tesitura de si contarlo, a quién y cómo. Denunciar a un compañero es muy duro. Por todo lo que ya hemos dicho antes, las dudas que suscita tu relato, las dudas que a ti misma te acaba suscitando. El riesgo de que se acabe olvidando y tengamos que convivir con la persona que nos ha agredido. Pero cuando alguna de nosotras decide darle la importancia que debe y da el paso, incluso cuando se la deja de cuestionar, salen a colación nuevos argumentos disuasorios: las consecuencias que tendría para él -pobrecito, ¿vale la pena destruirle la vida por algo así? Deberíamos tener cuidado, no tomar medidas “demasiado drásticas”-. Lo cual se parece sospechosamente al “histérica” o “exagerada” de siempre: toca enfrentarse a una nueva agresión. Al final, en algún sentido, se acaba convirtiendo al agresor en víctima.
A menudo, estos argumentos hacen mella en nosotras. Como buenas compañeras, comprensivas y solícitas, decidimos darle la oportunidad a nuestro agresor de justificarse, apelamos a su conciencia feminista y esperamos que reflexione. Pero resulta que cuando se acusa de machista a un hombre que se dice feminista su reacción suele ser doblemente patriarcal. Parece que el feminismo es una parte más de lo que constituye su ego militante masculino: se siente herido, injustamente tratado o víctima de una malvada conspiración feminazi. Y nosotras, ¡ilusas!, que pensábamos que el feminismo consistía precisamente en deconstruir tus actitudes a través de un proceso de reflexión constante, y no en una medallita que colgarse para ser el militante definitivo. Entonces nos sentimos decepcionadas, frustradas y doblemente inseguras.

Pero luego la inseguridad da paso al cabreo. ¿Por qué no podemos ser simpáticas sin que nos metan mano?, ¿por qué no podemos quedarnos a dormir sin follar?, ¿por qué no podemos denunciarlo sin que se minimice?, ¿de qué sirve construir espacios feministas si el tío que se sienta a nuestro lado en la asamblea es el mismo que por la noche nos va a insinuar que somos unas estrechas?, ¿por qué tenemos que ver cómo en nuestros espacios de ocio supuestamente liberados se reproduce toda la mierda contra la que luchamos?, ¿por qué tenemos que asumir que al ser mujeres ningún espacio es seguro?

Queremos salir, queremos bailar, queremos emborracharnos, queremos tontear, queremos tocar, queremos besar, queremos ser simpáticas, queremos poder vestirnos como nos dé la gana, queremos quedarnos a dormir sin que esto nos arrebate el derecho a decidir qué nos apetece y qué no nos apetece hacer. Queremos que cuando este derecho nos sea arrebatado, denunciar no sea motivo de más angustia sino lo justo y lo coherente. Queremos, sobre todo, que nuestros compañeros se den cuenta de que lo realmente coherente es que no sea necesaria ninguna denuncia porque no haya agresión alguna. No queremos ser lo que el patriarcado pretende que seamos: queremos ser libres y ser nosotras mismas, signifique lo que esto signifique.



Pero sobre todo, exigimos que un NO sea siempre un NO, sin interpretaciones ni ambigüedades, sin imposiciones ni exigencias. Sólo así podremos seguir construyendo espacios que se parezcan al mundo en el que queremos vivir.


Texto extraído de: Pikaramagazine.com

jueves, 26 de junio de 2014

MANUAL DEL BUEN MACHIRULO...


Dedicado a aquellos que no han pasado de la ESO machirula, 
Educación Secundaria Opresora, y que necesitan una ayudita para perpetuar 
su dominación.

MANUAL BÁSICO DE COMO SER UN MACHIRULO

El machista al uso:
1 - Las mujeres son débiles por naturaleza, no como tú, que llegas reventado a casa de currar mientras ellas trabajan y paren para ti.

2 -Llevar siempre la música alta, tienes que reivindicar tu territorio y tus gustos musicales por encima de las conversaciones absurdas de la gente, si es que las mezclas con el Itunes pueden llamarse como tal.

3 -Comentar en alto tus ligues de finde, las mujeres son eso, un número más en una lista. Y la que no haya caído en tus redes, es una puta, o una bollera, o ambas. A fin de año podrás compararla con tus colegas, y de paso, te daremos un premio en forma de rabo.

4 -Tocar el culo a las mujeres en medio de la discoteca para echarse unas risas con los colegas tras un "no hay huevos", no podéis rechazar una oferta que pone en duda vuestra virilidad. Llorar, balbucear, gritar y llamar loca a la tía que te cruce la cara para que tus amigos te apoyen tras este atentado contra tu integridad.

5 -Está de moda eso de AYUDAR a las mujeres en la casa, es una mierda, pero al menos se debe levantar los pies cuando pasen el aspirador para que no se quejen mucho. Y de vez en cuando meterás un plato en el lavavajillas, no vaya a ser que te hernies de tanto esfuerzo solidario.
6 -Si no pasas al menos 4 fotos o vídeos de mujeres desnudas a la semana, la llamada puede llamarte maricón, y no puedes permitir tal insulto.

7 -El feminismo no es igualdad, si no, se llamaría igualdismo, igualitarismo, igualismo, o cualquier concepto con -ismo, y no hay que creer en movimientos, ni hombres ni mujeres.
Adoptar la tercera vía es la solución. Ni machismo ni feminismo. Ni racismo ni antirracismo. Ni fascismo ni antifascismo.

8 -No puedes permitir que una mujer vaya sola a la barra del bar, sabes que hay otros machos que van a competir contra ti, y no puedes tolerar que tu propiedad se vea cuestionada.
También existe la opción de que te hayas tragado muchas pelis Disney y te creas el héroe de la película que tiene que ir a salvarla de otras amenazas, ya que ella solita no puede.

9 -Cuando te sientes abarca todo el espacio posible mientras te abres de piernas, es tu espacio vital, aunque confluya con el de otras personas, eso es lo de menos, de hecho, debes reivindicar que el suyo también es tuyo. Te lo puedes permitir, eres el ente más importante que camina sobre la faz de la tierra, y tuyo es el derecho a demostrarlo. Además, así de paso pensarán que tienes un rabo enorme. Ni en el Mercadona encuentras un 2x1 así.

10-Vigila a tu novia, ya sea por móvil o cualquier red social. Si te ha dicho que se iba a dormir a las 00:31 y se ha desconectado a las 00:34 debes exigir una explicación, que para eso eres su dueño. Y por redes sociales, fotos, amigos, tablón, twits, lo que sea, debes ser su Watchmen, no vaya a ser que te ponga los cuernos y seas el ridículo de tu manada, además, que el amor romántico patriarcal de por vida no se rompa jamás, estamos programadas para vivir con la misma persona hasta el fin de nuestros días.

11-Cuando tu pareja esté hablando con otro macho, corre a abrazarla o a rodearla por detrás, que el otro macho se sienta intimidado con tu presencia por si tiene oscuras ambiciones. Recuerda, las mujeres son un cacho de carne por el que pelearse.

12 -Nunca muestres tus sentimientos, si quieres llorar aguántatelo, si tienes frío, pon cara de circunstancia, si te acaban de atravesar di que no duele, un macho nunca tiene debilidades, y si las tiene, se ocultan.

13-En el transporte público NUNCA puedes desaprovechar una oportunidad para iniciar el rito de apareamiento, sin ti, la especie se extinguiría, y obviamente necesitas demostrar que eres el macho alfa de la manada y que tus genes son los mejores para perpetuar a la raza humana.

Puedes empezar a hacer flexiones verticales con cualquier barra que te encuentres, o a demostrar lo mucho que has aprendido viendo Pressing Catch simulando una pelea con tus colegas. Si viene acompañado de reclamos de macho que se acercan a los berridos mientras sujetas un cubata en la mano, demuestras ser el más malo del vagón. La atención lo es todo, intenta de cualquier manera que todas las personas te estén mirando todo el rato, sea para bien o para mal. Si es para mal, ya si eso convocas a tus Rohirrim para pegar o amedrentar a quien ose no caer ante tus encantos viriles.

14 -No te cortes, si ves a una mujer en medio de la calle, sabes que necesita tu opinión sobre su físico para seguir existiendo, es lo único que nos preocupa en esta vida, lleva mucho tiempo viviendo, y necesita un piropo tuyo para poder levantarse al día siguiente y recrearse a sí misma por la noche cuando se mire al espejo.

Debes convertir su autoestima en la estima creada a base de lo que nos digan los demás, y sobre todo, los hombres, que para eso son el género superior. No te cortes con los topicazos, como "GUAPAA, RUBIAA, MORENA, BUENORRA".
Puede que seas un machirulo que crea que los piropos salidos de las obras ya es mainstream, o puede que ya no veas últimamente muchas obras, y como quieres aparentar que eres muy sensible, utilices eufemismos como "hola, mira que me mola mazo tu estilo, ¿me das tu Whatssap? Tú tío, tú sí que vales, la caballerosidad patriarcal ante todo.

15- Cuantas más veces te rasques el rabo para recordarnos que lo tienes ahí, mejor, pero disimula, que no parezca un tick ni nada similar.

16- Escupe continuamente, es otra forma de marcar territorio y de demostrar que eres el más malo del barrio, aunque no te quede saliva y ya tengas que tirar de pollos. Y haz todo el ruido que puedas en el proceso. Es necesario.

17- Opina sobre toda mujer que veas con tus amigos, aunque no venga a cuento. Debes ser el primero en soltar alguna burrada. Recuerda que la vida es una competición y las mujeres sólo están para desfilar delante vuestra.

18- Cuando vayas en coche no puedes permitir que una mujer te adelante. Mete quinta y estréllate si hace falta, ha sido por culpa de esa histérica que no sabe conducir.

19- No es machismo, es hacer chistes sobre las mujeres y soltar continuamente topicazos sobre ellas, no entienden nada, no tienen humor las que se ofenden. Putas locas. Se quejan de que hagan humor sobre su opresión y encima no se rían.

20- Si tu ex pareja te ha dejado, debes dejar constancia tu indignación. Lloriqueos, difamaciones, contar su vida personal y convencer a todo cristo de que ella es una zorra que te ha maltratado psicológicamente.

21- Cuando te sientas ofendido recurre al argumento de "ya, pero las mujeres.../ también hay mujeres machistas" para justificar tu opresión y que no parezca tan grave a pesar de que no entiendas las causas y consecuencias de cada una. No falla.

22- Justificar todas tus actitudes homófobas con un "si yo tengo amigos gays". Gracias por aclararnos que puedes convivir en el mismo círculo que estos enfermos durante un corto período de tiempo.

23- Si conoces a una bollera, debes pedirle opinión sobre todas las tías que pasen, y repetir constantemente chistes sobre tijeretas, lo único que te enseñó el porno heteropatriarcal.

24- Follar es meter el rabo, y punto, el resto es masturbación. Que se note la falocracia, que sin los hombres no hay sexo.

25- Una persona trans no es ni mujer ni hombre, será lo que tú digas que sea, o lo que te parezca.

26- Los gays pueden ser gays, pero de puertas de casa para dentro. Que salgan a la calle con pluma, ni de coña. Que parezcan normales, por favor, no como esos hombres que van subidos en carrozas el Día del Orgullo. Mola más ver a los de la Selección en su bus. Eso sí que es virilidad.

27- ¿Si hay un Día de la Mujer por qué no hay un Día del Hombre? ¿Y por qué un Día del Orgullo Gay? ¿Hay que sentirse orgullosa? Tú eres hetero y no te sientes orgulloso, aunque lo reivindiques día a día.

28- En toda relación hay un pasivo y un activo si eres gay. Si eres bollera, una hace de hombre, y otra de mujer, no puede existir una relación sin que haya un papel de hombre, que no podemos vivir sin esa figura.

29- Cuando veas a una mujer haciendo algo, apártala, que ella no sabe, no puede pensar por ella misma. Pero luego llama a tu madre para ver si encuentra algo que has perdido.

30- Debes exaltar todas las peleas en las que te has metido, y exagerarlas a ser posible. Que nadie olvide tus hazañas, como asfixiar a un cocodrilo con tus hercúleos brazos o simular cualquier batalla sacada de una peli de Tarantino.

31- Los gays no están oprimidos, de hecho, les contratan los primeros para ir a Telecinco o ser dependientes de alguna tienda. Nada tiene que ver que les utilicen como maniquíes de escaparate.

32- Las mujeres no están oprimidas, entran gratis a las discotecas mientras que a los hombres os cobran. Son unas privilegiadas por ser utilizadas como reclamo para que los babosos acudáis en masa a por ellas.

33- Si una mujer ha sido violada, es que iba provocando. Ponerse faldas cortas es de guarras. Y largas, de estrechas.


34 -Saca a relucir tu apartamento en la playa, dinero ... para que todas las mujeres presentes puedan rezar hacia ellos al menos 5 veces al día. Una vez conseguida la pieza a cazar siempre podrás hacerte el ofendido diciendo que se aprovecharon de tu desinteresada generosidad.


35- Quieres tener dos hijos, o tres, los que hagan falta para reivindicar que no eres un eunuco y que tus genes son unos campeones. Da igual que tengas a la mujer como máquina de hacer y criar bebés.

36- El hijo es tuyo por lo tanto también debes decidir sobre abortar o no. Para ir a reuniones escolares, criarles, vestirles, bañarles, alimentarles, etc, ya si eso que lo haga SU MADRE.
Esas cosas que hacen que se te salte una lagrimilla...jajaja

37- Acoso es lo que tú digas, no lo que esa chica a la que estás baboseando diga, al igual que racismo es lo que un blanco diga, y no lo que ese negro que curra en el campo de algodón quiera.

38- Si una mujer te dice que no quiere ser madre, recuérdale que dentro de unos años se le despertará un misterioso reloj biológico que le impulsará a la maternidad, no deben olvidar que han llegado a esta vida para parir. La naturaleza les obliga, y si no, ya estás tú para hacerlo.

39- Las lesbianas y gays no pueden tener hijas ni adoptarlas, serían un experimento, no se sabe cómo saldrían, podrían infectarlos y todo. Y deben tener un padre y una madre, aunque el padre sólo aparezca a la hora de reclamarlos.

40- La custodia compartida debería ser obligatoria, lo que dicen esas feminazis de que sólo el 8% de los padres que se divorcian la piden es un mito. Los niños no estarían desatendidos por unos padres que no quieren cuidarles, hay una repartición igualitaria total del trabajo reproductivo y doméstico hoy en día.

41- Y POR ENCIMA DE TODO, ANTE LA DUDA...MIENTE SIEMPRE: A TI, A ELLXS...


lunes, 16 de junio de 2014

EL DUELO PATRIARCAL


Una noche en un bar cualquiera...

un tipo intenta colarse en una cola de baño, entendemos que de manera involuntaria, pero muy observador se ve que no es. La chica que se situaba delante de mi, le dice: “No, perdona, esto que ves aquí, es la cola”.
El tipo contesta: “Ya, sois todo tías, yo voy al baño de los tíos”. Sí, perras. Existe ese especímen, que odio, de machoestúpidos que ni siquiera comparten contigo el baño aunque esté tan concurrido que mujeres y hombres entren a los baños que queden libres aleatoriamente -Oh, no!, Vaya un desacato a las leyes de género!!. ¡¡Llamen a las autoridades patriarcales!!-.
Es como que el macho se ancla en la norma del género a través de la fuerza y la imposición, y las mujeres que también hay las que no quieren entrar a los baños “masculinos” se anclaran por pudor. Un tío se resiste a que entres a SU baño. Le toca a ÉL. La chica prefiere entrar al que le ha sido asignado, “el baño de los chicos está demasiado sucio”.

Pero no perdamos el hilo, que os va a encantar. Le contesto yo: “este baño es unisex, así que a la cola”. Nos dice que se la suda, que no se va. Le apremio: “corre, que se te cuelan”.

El tipo, border en principio, deviene machirulo, y nos suelta: “Yo mearé donde me salga a mi de mis santos cojones”.

Le suelto: “Y antes que yo no meas porque no me sale a mí de mi santísimo coño, a la cola”.

Atención al momentazo: “¿A que te meo ahí?” -señalando el suelo del baño-. Me río en su cara, es inevitable, se lo ha buscado, y le digo: “¿ME?. ¿Soy tu chacha y voy a tener que limpiarte la meada? Tú mismo, pero antes de mi, y de estas chicas, no pasas, te pones a la cola o meas donde te parezca”.

Con su gran capacidad para el debate, la comprensión y la reculación, el macho alfa amenaza con marcar su territorio: “¿A que te meo en lo alto?”.
Contesto, con un nivel de empoderamiento considerable, dadas las características del machirulo de libro que tenía ante mis ojos: “¿Qué, es tu fantasía sexual? Prueba. Tú méame en lo alto a ver qué es lo que te pasa”.
Se achanta. Va como a marcharse, pero vuelve, y, por favor, mucha atención al proceder machirulo dieciochesco: “Dime dónde está tu colega y nos vemos fuera”. Sí. No llegó a abofetear mi cara con un guante como los lores británicos de los que habla Jane Austen, pero fue un desafío a duelo en toda regla.

Yo pasé de feminista contestona que se está meando a ser la Hydra de Lerna mata-machirulos en cuestión de segundos. Estoy segura de que se me multiplicaron las cabezas y comencé a echar fuego por las fauces.

-”Qué pasa, que me quieres pegar una hostia a mi, pero como soy mujer, no te atreves? ¿Lo que quieres es que mi macho, que ni siquiera está presente, responda por mi y tú puedas así resolver este conflicto de honor?”. Tanta complejidad argumentativa le abrumó, y solo acertó a volver a amenazarme: -”Si fueras un tío te reventaba la cabeza”. Le insté a que lo hiciera, de verdad, al grito de ¡Machote! ¡Valiente!, pero no hubo manera. Se fue con el rabo entre las piernas, y me refiero a su falo, no sin antes escupir un poco, mirar con odio patético y soltar algún que otro insulto, lo típico.

Quizás haya sido mejor así, porque las chicas de la cola, cuando el tipo se fue, hicieron piña y me dijeron: “te llega a tocar y lo matamos entre todas”. No sé cómo tomarme eso. Mientras sucedía el altercado, no abrieron la boca. Pero también agradezco que no interviniesen con esa bienintencionada pero poco crítica actitud paternalista que ya he sufrido alguna que otra vez del tipo “no te pongas a su nivel” o “no te metas en esos líos” o “no le busques la boca”. Está claro, para mi, cada vez más: defenderse es una opción sexuada. Y al machirulo le chocó que yo lo hiciera. Que me mostrara la fuerte en mi territorio. Mi pis es tan importante como tu pis, así de simple y de grotesco. Su poder se vio cuestionado, su derecho, anulado. Aunque esto es una mera suposición, pues el tipo podía haber sido un machote cualquiera al que le gusta pelearse con todos los gallitos que se le cruzan, creo que el machirulo en principio se sintió amenazado por esa actitud de fuerza de las que estábamos en la cola, que, eso sí, no se movieron de su sitio, miraban fijas hacia él, no temieron, al menos que se viera, en ningún momento. No le permitimos ejercer su voluntad, sobretodo yo.
Era más bien una cuestión de honor, como luego se traduce de su interés por solventar el problema fuera del garito y con un hombre que me acompañase. Yo no soy igual a él, eso lo dejó claro, no me considera ni siquiera equivalente, sino inferior y por eso, no canaliza la violencia hacia mi más que a través de mi acompañante varón. “No se les pega a las nenas” es un código bien aprendido por el manual del buen machirulo, es una frase de crianza que mamá y papá no dejan de repetir. A veces se acompaña de “a las nenas, besitos”. Wow. Toda una declaración de intenciones.

La violencia del varón hacia la mujer está terriblemente condenada por una de las vertientes del pensamiento machista, la de la protección, la del paternalismo, que sólo comparte con la vertiente de la violencia física contra las mujeres el prisma de nuestra supuesta inferioridad. Así pues, un hombre afrentado, por muy machirulo que sea, no suele agredirte a ti, que eres mujer, sino que busca a tu referente varón, a tu tutor, al que guarde tu honor, excepto que se trate de un maltratador sexista, claro, pero ésta no es necesariamente la categoría a la que nos estamos refiriendo aquí.
Hablando de mi machirulo, su honor manchado requería una limpieza pública, pero eso son asuntos que se arreglan entre hombres, y este es el principal mecanismo que nos ha alejado, históricamente, de la violencia, y por ende, de la autodefensa o incluso el ataque a nosotras las mujeres. Yo no tengo potestad para defenderme por mi misma, supone el machirulo. Por eso se ve tan nervioso, insultante e incómodo con mi reacción de emplear su mismo lenguaje descarado y violento. Quien debe defenderme a mi, es mi hombre, pero yo soy una mujer sola -es decir, sin varón que me avale, pues a mi se me ha negado también como mujer mi derecho a la autorrepresentación, y mi figura no vale tanto como la de un igual-, mi hombre no está y yo rehuso buscarle, por lo que el machirulo se ve absolutamente descolocado y frustrado ante la imposibilidadde inflingirme castigo.

La violencia es su privilegio, es su poder. Yo me rebelé, me defendí, contesté, cuestioné su supremacía sobre mi. Lo que para algunxs fue “ponerme a su altura” para mi fue un ejercicio de resistencia política y antipatriarcal. Quienes se escudan en el “no tenías que haberle contestado, le enciendes más”, no son más que defensorxs del discurso de la no violencia, un discurso domesticador que esconde un juego de poder en el que elx dominante siempre lo seguirá siendo mediante su uso de la violencia y la pasividad delx dominadx ante la misma, lo que a su vez nos lleva a la anulación de la capacidad de respuesta. Así mismo, subyace una lectura de género clara en la que una mujer sublevada ante lo establecido, un sujeto mujer no pasivo y erigida con armas violentas ante una agresión cualquiera es lo incorrecto, lo condenable y lo impropio.
Es fácil recurso desde las mujeres -y hacia las mujeres mucho más- la defensa de la no violencia porque desde hace cientos de años y con vagas excepciones puntuales que habría que analizar, nuestra intrahistoria ha sido el relato de la sumisión, el silencio y la victimización. Pero es injusto. E inmoral desde el punto de vista feminista, pues perpetuaríamos roles de género que pretendemos criticar por otro lado. Al patriarcado le beneficia el “es mejor no hacer caso” o el poner la otra mejilla. En definitivas cuentas, el argumento de la no violencia sólo beneficia al opresor y deja sin opción alx oprimidx. Y yo no quiero ser una oprimida.
Es impactante, en el plano de la praxis, el uso que hacen algunos machos de la violencia como muestra de su hegemonía, como si de un animal cualquiera que debe imponerse a otro/a para su supervivencia, se tratase, y en verdad es así. El macho vertebra toda su identidad, toda su existencia, mediante sus atributos masculinos tradicionales. Si no muestra sus atributos, nada puede legitimar su pertenencia a la masculinidad. Si no se impone, si no saca las garras, si no lucha mediante la violencia que la masculinidad ha privatizado, muere el macho. El macho no aprecia tanto su vida o su integridad física como la salvaguarda de su orgullo y su honor, y en el empleo de la fuerza bruta está implícita la defensa y la exhibición pública de esos valores como la bravura, el carácter, la fuerza. Son los últimos coletazos del estereotipo del guerrero, el mito del macho dominante que pelea por no morir y que se reproduce en constantes procederes tanto políticos como cotidianos.

Pero con una feminista has topado, querido.

La próxima vez, igual te lo piensas dos veces. Porque si me llega a tocar un pelo, respondo. Igual me hace más daño él a mi que yo a él en este caso, ya que era bastante corpulento, pero mi satisfacción y mi empoderamiento al pensar que un machirulo lleva un moratón en la cara que le ha hecho esta “guarra” que escribe -así me llamó, no os sorprendáis por mi sordidez-, eso… eso, hermanas, no tiene precio.


Texto extraído de: ventepakamchatka.wordpress.com