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domingo, 22 de junio de 2014

ESO DE AHÍ ABAJO... ¿?



Todos sabemos lo que es un pene y todos sabemos que se llama pene, pero a la hora de hablar de los genitales femeninos, de repente nos quedamos en blanco, decimos “ahí abajo” o en el mejor de los casos decimos “vagina”. Pero no, no se llama vagina, se llama vulva.

¿Imaginas que confundiéramos los testículos con el pene? – Mmm, es que no tengo muy claro como se llama eso alargado que cuelga ahí abajo, testículo ¿no?.- Inconcebible ¿verdad?

Empecemos por llamar a las cosas por su nombre.

Todos sabemos que la picha, polla, rabo, nabo… es el pene y que los huevos son los testículos. Pues “lo de ahí abajo” de las mujeres, coño, chocho, chichi almeja, conejo, higo, toto, y un largo etc, se llama oficialmente vulva.
La vagina es otra cosa, es el conducto cilíndrico que va desde la vulva hasta el cuello del útero, es decir, forma parte de los genitales internos.

La vulva son los genitales externos, formados por los labios mayores, los labios menores, el clítoris, el monte de venus (mons pubis) y el vestíbulo.


Y ¿porque confundimos la vagina con la vulva?


Pues muy sencillo, la poca educación sexual que hemos recibido ha sido siempre enfocada al sistema reproductor, nada que ver con la sexualidad como fuente de disfrute, con lo cual, lo que importa es saber que existe un canal por el que hay que introducir el pene para que se de la fecundación. Otro de los grandes motivos es el tema del “coitocentrismo”, del que hablare muchas veces.


¿Que es el “coitocentrismo”?


Pues eso, la obsesión con centrarnos en el coito como única y verdadera práctica sexual. Con lo cual, lo que aquí importa es que haya un pene erecto y un agujero donde meterlo, llámese vagina.

Y ahora que ya sabemos que la vulva se llama vulva ¿que me dices? ¿te gusta la tuya? ¿alguna vez has cogido un espejo para observarte? ¿te da vergüenza de que tu amante te la mire detenidamente? ¿que piensas? ¿que sientes? ¿la cuidas? ¿la mimas?¿ piensas que es de todo menos bonita, que parece eso que le cuelga a los pavos? ¿piensas que es demasiado oscura y arrugada, demasiado grande, asimétrica, rara, poco agradable a la vista? ¿demasiado pegajosa y poco higiénica?


Vamos mujer, déjate de tonterías, la vulva es como una flor, tus labios menores son como alas de mariposa, todas las mariposas son hermosas, incluso las de enormes alas.

Esto es muy poético, pero es cierto. ¿Que coño es eso (nunca mejor dicho) del embellecimiento de genitales? Resulta que ahora está de moda recortarse los labios para que la vulva resulte mas vistosa y limpia. ¡No tiene sentido! no tiene sentido mutilar una parte tan sumamente sensible de tu cuerpo y cuya principal función es proporcionarte placer. Con esta operación estética se pierde sensibilidad táctil, se sacrifica a costa de resultar mas coquetas a los ojos del hombre. Ya está bien por Dios, bastante tenemos ya con las tetas de silicona, ¡¡dejemos las vulvas en paz!! ¿A que huelen las nubes? Pues yo no lo se, yo lo que se es que el coño huele a coño y punto, no a nubes.

Tu vulva es hermosa, acéptalo, aprende a mirarte con otros ojos, deja de ser tan critica, deja la vergüenza a un lado. Tu vulva es como tiene que ser, ni mas ni menos. Cuídala como cuidas al resto de tu cuerpo y muéstrala sin pudor.


Eva Nogales. Psicóloga. Especialista en sexología y género.

Aqui os dejo una web muy completa que contiene cientos de imágenes de genitales femeninos e información sobre la anatomía de la vulva, entre otras cosas:
- The-Clitoris.com: Imágenes - Anatomía de la vulva


Texto extraído de: sexualidadcreativa.com

viernes, 13 de junio de 2014

MASTURBACIÓN FEMENINA: ¿TÉCNICAS E INSTRUCCIONES?...

“Es uno de los temas que menos hablamos las mujeres. Y aunque parezca increíble, muchas ni siquiera saben cómo hacerlo. Pudor, vergüenza, sentirse ridículas o preguntarse “para qué” son algunas de las razones que pueden llevar a más de alguna a probar poco o a ni siquiera intentarlo”

Sílvia Bejar


“El fenómeno humano de la masturbación ha sido literalmente deshecho, ensuciado, destrozado hasta el punto que muchas personas viven hoy este hecho humano normal y simple con todo este terror de siglos encima” 

Efigenio Amezúa
“Siéntate con las piernas cerradas”, “No te toques ahí”, “Eso es de cochinas” son algunas de las frases que ilustran el tipo de educación sexual que muchas niñas reciben desde tempranas edades. Estas representaciones de enorme poder, entre otras, actúan como sustrato en el inconsciente social reproduciendo mandatos violentos de género y dificultando el disfrute de la experiencia autoerótica de niñas y mujeres.

No es de extrañar entonces, que a pesar de que la masturbación dejó de ser considerada “parafília[1]” o “perversión” a partir de la mitad del siglo XX, todavía hoy, haya mujeres que no se atrevan a reconocer que se masturban, o peor aún, que no lo hagan por desconocimiento o tabú[2].

La finalidad de este escrito consiste en repensar el concepto de masturbación para incorporar esta práctica en el seno de una perspectiva positiva e integral de la sexualidad, así como cuestionar algunos de los mitos que la acompañan, especialmente a la femenina; insistiendo en la forma en que las creencias en torno a esta han mediado en nuestras actitudes y maneras de practicarla.


En concreto deseamos que esta sección contribuya a que cada vez más mujeres se apropien de sus cuerpos, tengan un mayor conocimiento de estos y de su capacidad de goce en la experiencia autoerótica, que ninguna mujer deje de experimentar y conocer su cuerpo de forma autónoma y liberadora. Compartiremos además muchas de las técnicas que las mujeres utilizamos para masturbarnos ofreciendo así, de forma amena, un sinfín de posibilidades para quien quiera saborear.

Las sociedades ejercen todas un control sobre la conducta sexual de sus ciudadanos partiendo del orden sexual establecido en cada una de ellas. Uno de los dispositivos más potentes es y ha sido siempre el considerar perjudiciales o patológicas aquellas prácticas e intereses sexuales que no obedecen a los dictados de una estructura sexual normativa que en este caso es coitocéntrica, heterosexual y reproductiva. La homosexualidad, la masturbación, el sexo anal y oral también fueron en su día percibidos como poco saludables, incluso como trastornos mentales. Aunque esta percepción ha cambiado bastante, sin embargo acarrea ciertos vestigios que todavía hoy soportamos.

Vicio solitario, sexo manual, amor en solitario, descargas ilegales,… o algunas más modernas, como autoerotismo, hacerse una paja, machacársela, hacerse un dedo, etc. Son algunas de las expresiones que pueden ayudar a dibujarnos la historia de la masturbación, que como podemos imaginar ha tenido diferentes miradas en distintos momentos, lo que ha modelado nuestras creencias, sentimientos y actitudes hacia ella.

Hagamos un breve repaso de la mano de Georgina Burgos antes de continuar. La escritora, resume en su libro[3] la práctica de la masturbación a lo largo de la historia desde los griegos hasta nuestros días:

Hacia el siglo II d. De C., Galeno pensaba que la masturbación era eficaz para la salud corporal ya que servía para descargar el exceso de esperma tanto en hombres como en mujeres. Se creía, idea que se mantendría hasta finales del siglo XVII, que las mujeres eran hombres incompletos. Ambos, hombres y mujeres correspondían al mismo sexo[4], siendo la mujer un hombre del revés, imperfecto, de manera que en los ovarios también se fabricaba esperma. Era común la práctica de masajes vulvares y clitoridianos para eliminar los fluidos corporales como terapia médica (obviamente el fin no era saciar el deseo sexual). Dejando de lado la medicina, los griegos consideraban la masturbación, no un pecado ni una práctica inmoral, pero si algo propio de mujeres, niñxs y en general población con escaso status y reputación social.

A lo largo de la Edad Media sin embargo, y aunque el adulterio o la sodomía eran agravios mayores, la masturbación pasó a ser pecado al oponerse a Dios y sus postulados.

El perjuicio mayor padecido por la masturbación llegó sin embargo junto a las creencias que la relacionaban con el deterioro físico y mental, con la salud del cuerpo humano. Esta nueva concepción sobre la masturbación vinculada a la enfermedad fue penetrando lentamente en la ciudadanía. La profesión médica caminó de la mano con la moral judeocristiana divulgando ideas como que la masturbación imposibilitaba las relaciones matrimoniales al causar eyaculación precoz, infertilidad o impotencia. Se habló igualmente del síndrome postmasturbatorio que afectaba al sistema nervioso de las mujeres pudiendo provocar convulsiones, melancolía e histeria[5].

Se utilizaron innumerables artilugios y sistemas para evitar la masturbación y sus consecuencias llegando incluso a métodos como la cauterización y ablación del clítoris en las niñas y mujeres. En la época en la que se creía que existía un único sexo esto hubiera sido inconcebible, no así cuando se confirma que son dos sexos distintos y que ni el clítoris ni el orgasmo femenino poseen funciones reproductoras ya que el placer femenino no era importante y se relacionaba más bien con “el pecado y la degeneración física y moral” (21, Burgos, G.). Estos inhumanos procedimientos coexistieron con la masturbación terapéutica a través de masajes manuales y vibradores como método para aliviar la histeria a lo largo de los siglos hasta incluso el siglo XX.

Más tarde con Freud y el psicoanálisis, la masturbación se transformaba en una práctica apropiada en la etapa del desarrollo sexual de lxs adolescentes. Se abandonó la idea de que las prácticas masturbatorias eran producto de enfermedades y pecados siempre y cuando no se llevasen a cabo en la edad adulta, ya que indicaba inmadurez, degeneración o alguna falla en el desarrollo sexual.

Ya en el siglo XX, gracias a profesionales como Alfred Kinsey en los años 40-50 o como el matrimonio Masters y Johnson en los 60, las creencias alrededor de la masturbación de antaño fueron relegadas por aquellas que defendían que la actividad no era nociva en absoluto y que incluso mejoraba las funciones sexuales. Pero aunque hacia los años 60 comenzaron a defenderse ideas más saludables y abiertas sobre esta práctica, en pleno 2014 el onanismo sigue siendo tabú en la mayoría de los contextos y sigue existiendo un enorme desconocimiento alrededor de la masturbación femenina.

Si bien la masturbación antaño considerada práctica prohibida, pecaminosa y pervertida con el paso del tiempo ha ido adquiriendo un carácter más permisivo y positivo, todavía se trata de una práctica tabú y de segundo orden. Existe aún cierta negativa a tratar la masturbación abiertamente, mucho desconocimiento y falsas creencias a su alrededor, además de estar revestida de una falsa tolerancia. Se sigue considerando una práctica secundaria, propio de quienes no tienen pareja o como manifestación de rechazo o insatisfacción dentro de la pareja. Además, como sucede con otros muchas áreas de la vida, las normas sociales en cuestiones relativas a la masturbación, y a la sexualidad en general, son bien distintas aún para hombres y mujeres, siendo ésta práctica mayormente censurada en las mujeres que en los hombres. El deseo y las necesidades sexuales de las mujeres no ha sido considerado en una tradición androcéntrica que concibe la sexualidad únicamente para la reproducción.

En mi trayectoria docente con jóvenes he podido comprobar como sólo en raras ocasiones las chicas reconocen que se masturban, no así los chicos, pudiendo sentirse estos incluso ovacionados por ello; a menudo preguntan[6] las formas en las que se masturba una chica o se escuchan aseveraciones como que masturbarse es de guarras. Los prejuicios alrededor de la sexualidad femenina y, más en concreto, sobre la masturbación femenina son colosales todavía, existiendo en el discurso común cierta tendencia a pensar que “las mujeres no necesitamos masturbarnos”, que “las mujeres somos más pasivas sexualmente que los hombres” o que “tenemos menos libido”. Otro mito extendido es el de la media naranja que comprende a las personas como seres incompletos que necesitan encontrar a su otra mitad para sentirse plenas formando la pareja ideal, tan extendido y aceptado en la sociedad occidental, influye decisivamente en la manera en la que leemos las relaciones emocionales y sexuales de pareja. Creernos que tenemos una única persona predestinada con la que nos compaginaremos a la perfección una vez nos encontremos, implica suponer la idealización de realizar cada una de las actividades juntxs y un acoplamiento perfecto también en las relaciones sexuales. De la misma forma, no se concibe el disfrute sexual sin esa persona que supuestamente forma una unidad con la otra, relegando la masturbación a aquellxs que no han descubierto aún su media naranja.

A esto hay que añadirle las marcadas diferencias de género. La socialización emocional y sexual de las niñas y mujeres ha venido tradicionalmente acompañado de mensajes erróneos, machistas y negativizadores que poco han ayudado al buen desarrollo de nuestro autoerotismo. Frente a estos mitos y falsas creencias, desde aquí nos decantamos por la idea de que cada unx de nosotrxs somos ya una persona completa, autónoma. Defendemos la imagen positiva de la masturbación que nos permita disfrutarla para aprovecharnos de sus beneficios.
“Es una práctica valiosa de la vida sexual de la persona, desde los más tempranos días de la vida, hasta los últimos, pudiéndose decir que no solamente no es inocua, sino que constituye una buena manera de descubrir el funcionamiento del cuerpo y sus respuestas ante determinadas estímulos, ayudando a elaborar un concepto positivo de la sexualidad”
Mercedes Oliveira

Es necesario abandonar los estereotipos que relacionan esta actividad con la perversión, con personas con incapacidades de relación social incluso con la deslealtad a la pareja, para desterrar las culpas y los miedos que la han rodeado. Porque la masturbación, vivida libre y satisfactoriamente, es una práctica válida y positiva que potencia el autoconocimiento. Favorece el conocimiento de nuestro propio cuerpo lo que beneficia igualmente a las relaciones sexuales. Investigar con tu cuerpo, conocerlo, experimentar sus deseo y ritmos permite disfrutarse, quererse y enriquecer la vida sexual de cada unx.
Desde Gogara compartimos esta definición sobre masturbación o autoerotismo que ofrecen desde la Fundación Sexpol[7]
“ Autoestimulación corporal o mental a través de cualquier sentido y/o la imaginación con la intención de provocar placer erótico”.
Esta otra, “Autoestimulación, es decir, la obtención del placer a través de las caricias o frotamiento de los genitales u otras partes del propio cuerpo” de Félix López y Antonio Fuertes (1989) define más claramente la idea que existe en el imaginario colectivo sobre la práctica masturbatoria aunque sólo contempla el sentido del tacto dejando de lado el resto de los sentidos que igualmente son susceptibles de desencadenar placeres.
Esto no deja de ser consecuencia de una restringida tradición cultural que no atiende a que finalmente es nuestra mente quien interpreta un tocamiento o estimulación corporal siendo la imaginación y las fantasías una herramienta eficaz y habitual; y que evidentemente por medio de cualquier sentido (gusto, oído, vista, olfato además del tacto) podemos estimular nuestra pasión. De la misma manera y aunque seguramente la tendencia mayoritaria de la práctica autoerótica sea mediante el tacto con los genitales, no podemos omitir el hecho de que cualquier zona corporal es apta para sentir.



TÉCNICAS DE MASTURBACIÓN FEMENINA

Existen tantas formas de masturbarse como personas, de manera que cualquier intento de enumerar las maneras o técnicas existentes en las que las mujeres podemos masturbarnos resultará un resumen impreciso frente a la compleja y rica realidad de esta práctica, como todo en la vida vaya.

Sea como fuere, me parece divertido e instructivo señalar aquí algunas técnicas masturbatorias más comunes así como algunas propuestas menos convencionales o sonadas[8].

La estimulación del Clítoris y la vagina acariciando o frotando el clítoris y alrededores es la forma más popular de autoerotismo femenino. (El 78% de las mujeres teniendo en cuenta las cifras del Informe Hite). Generalmente se lleva a cabo con las manos, o con los dedos pero también con vibradores. Eso si, existen infinidad de variantes en posturas, preponderancias, intensidades y objetos usados.

En este vídeo sobre masturbación femenina, realizado por tres alumnas de Grado de Enfermería de la Universidad Rey Juan Carlos. 2011, podemos visualizar algunas de estas modalidades:
. Estimulación clitoriana directa.
. Sobre los labios vaginales.
. Sobre la ropa.
. Con movimiento rotativo.
. Estimulación clitoriana con penetración vaginal intermitente.
. Estimulación con penetración vaginal continua.
. Estimulación con penetración vaginal al orgasmo.
. Estimulación palmar: talón en clítoris y dedos en vagina.
. Estimulación clitórico/vulvar tumbada sobre el vientre.
. Penetración vaginal acostada acostada sobre el vientre.
. Estimulación clitoriana empujando objeto suave. Se trata de frotarse con una almohada, cojín o bulto de ropa. Acostada y con el movimiento de tus caderas de forma que el objeto suave presione tu clítoris.
. En suspensión: empujando contra objeto. Por ejemplo el brazo de un sofá o cualquier otro mueble contra el que poder restregarse.
. Estimulación del punto G. La introducción de los dedos o de un dildo en la vagina puede ayudar a ubicarlo y estimularlo.
. Estimulación clitoriana con chorro de agua. Puedes seleccionar un chorro de la ducha y dirigirlo hacia tu clítoris dejando que caiga el agua incluso alternando con diferentes temperaturas.
. Estimulación anal. El ano es igualmente una zona muy sensible que puedes estimular usando los dedos o juguetes y con ayuda de lubricante para facilitar.
. Estimulación del clítoris, la vulva o cualquier otra part de tu cuerpo con una pluma, un pincel o con tejidos u objetos de distintas texturas.
. Puedes acercarte o sentarte sobre la lavadora y aprovechar el centrifugado para estimularte.


Instrucciones para masturbarse

“Comience por deshilachar los sentidos ácidos de su camiseta. Lama pausadamente cada rincón de sus decencias y absorba todas las fragancias hasta que el decoro se convierta en caramelo y la lluvia acompase sus latidos. Aderezca su piel con feromonas y transporte esa música a lo largo de su cuello, su torso y espalda. Nutra su mirada de espejos desenfocados; y cuando desde el campanario la acústica de su matriz implore a los feligreses atención, añada tres cucharadas soperas de libidinosa tempestad. Continúe palpando espontáneamente sus entrañas sin dejar de remover los vapores que exhale. Sobretodo, no respete los consejos y apague el telediario. Ríase del porno tradicional mientras canta una nana, un irrintzi, un gregoriano, o lo que usted prefiera. Recomendamos comerse la boina y quitarse el chocolate de las uñas, para disminuir la hiperventilación y no agitar a las vecinas que riegan sus atardeceres. Con sus manos amase el flujo sanguíneo, suba el volumen, arañe la almohada, nivele la presión del agua y espolvoree sus mamas. Maúlle, brinque, escriba un par de poemas e invente dragones sin espinas. No olvide rociarse con jengibre y contornear ilustraciones labiales hasta que su pelvis rezume una sonrisa ancha. Repítalo al menos una vez por semana, antes de que la sopa se enfríe y a los ladridos se los lleve la corriente”.

Itsasne Gaubeca


Bibliografía

. Los placeres de Lola, Raquel Traba, Aguilar, 2008.
. La masturbación femenina, Georgina Burgos, Vecchi ediciones, 2012,
. Tu sexo es tuyo, Sylvia de Béjar, 2004.
. El informe Hite, Shere Hite, 2002, Punto de lectura.
. Las mujeres como agentes revolucionarios del cambio. Shere Hite, 2001, Vindicación Feminista.
. Vídeo sobre masturbación femenina, realizado por tres alumnas de Grado de Enfermería de la Universidad Rey Juan Carlos. 2011.
. Artículos de la Fundación Sexpol. Ana Irene Sierra Sánchez e Isabel Vicario Molina.
. Tuguiasexual.com[1] Una parafilia (del griego παρά, pará: ‘al margen de’, y φιλία, filía: ‘amor’) es un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la cópula, sino en alguna otra cosa o actividad que lo acompaña. (De Wikipedia)
[2] Sobra decir que cada mujer y cada persona deberá hacer lo que más le plazca siendo igualmente legítima la opción de no masturbarse si eso le hace sentir mejor.
[3] La masturbación, de ediciones Vecchi, S.A, 2012, Barcelona.
[4] A pesar de pertenecer a un mismo sexo a los hombres y las mujeres se les asignaban roles muy diferenciados.
[5] Dedicaremos otros capítulos al tema de la Histeria.
[6] Somos conscientes de estas dudas y cuestiones de la juventud porque a partir de juegos y propuestas lxs jóvenes han podido plasmarlas libre y anónimamente.
[7] Ana Irene Sierra Sánchez e Isabel Vicario Molina de la Fundación Sexpol.
[8] Información derivada de la bibliografía que señalo en el artículo así como de la experiencia vital y colectiva como mujer.


Texto extraído de: gogaratalleres.wordpress

jueves, 24 de octubre de 2013

ENTREVISTA AL CLÍTORIS

Un médico entrevistó al órgano femenino....

El órgano femenino admite que no es fácil hablar de él. "Soy el más estigmatizado y perseguido".


Contrario a lo esperado, no fue difícil contactar al clítoris para esta entrevista. Bastó una llamada y una invitación a sentarse en el banquillo de los órganos para que aceptara. “Y eso –dice este órgano eminentemente femenino- que no estoy acostumbrado a que los periodistas me busquen… Es más, me da la impresión de que también me evitan”. Dice vivir sorprendido por el resquemor que genera en muchos la sola mención de su nombre y asegura, sin titubear, que “soy el órgano más estigmatizado y perseguido de la historia, sobre todo en ciertas culturas, tal vez porque fui creado para cumplir con una única función: proporcionar placer”.

¿Por qué se llama así?

Mi nombre tiene origen en la palabra griega kleitoris, que significa “pequeña elevación”. Y déjeme decirle que aunque me llamo así desde que me conozco, durante diez siglos se ocultó mi existencia…

¿Y eso por qué?

Créame que durante la Edad Media, e incluso mucho más allá de la época moderna, hablar de mí se consideraba pecado. Entienda usted que habito en una parte del cuerpo femenino que aún hoy genera sonrojos.

¿Y cuál es la razón?

Empiezo por decirle que soy el único órgano humano que tiene como propósito exclusivo el de proporcionar placer. Si a eso sumamos que este placer está ligado a lo sexual y a la figura femenina, tan minimizada y oprimida durante tanto tiempo, pues ya se puede imaginar la que se arma cuando mi nombre sale a flote…

Pero con el pene pasa lo mismo…

No… Ni se le ocurra comparar. Del falo, que no es un órgano exclusivo para el placer (pues también tiene fines reproductivos), hasta se han levantado monumentos; su figura no es ajena para nadie. Si invita a alguien a que se imagine la figura de los dos órganos, la del pene viene a la mente de inmediato… Para la gente ni siquiera tengo forma.

Ya que estamos en éstas, ¿cómo es usted?

Muchas personas piensan que soy un pene pequeño, y aunque soy un vestigio de la formación de dicho órgano, están muy equivocados. Soy como una Y invertida de tejido eréctil (cuerpos cavernosos que se llenan de sangre cuando se estimulan). Mi tamaño varía, pero lo que se ve es una especie de glande que mide, en reposo, medio centímetro más o menos. En estado de erección puedo hasta triplicar mi tamaño.

¿Cómo así que erección?

Sí, señor, no se aterre. En ese centímetro escaso tengo ocho mil terminaciones nerviosas muy sensibles, más del doble de las que tiene el pene; el estímulo desencadena una serie de reacciones que hacen que estos cuerpos cavernosos se llenen de sangre, me aumenten el tamaño y multipliquen mi sensibilidad… No es para menos: estoy conectado con más de 15 mil terminaciones nerviosas en la región pélvica. Mejor dicho, soy la llave maestra de un complejo, pero maravilloso, mecanismo de placer… Y disculpe que me eche tantas flores.

A ver: usted es el vestigio de un pene, tiene nombre masculino, pero es ciento por ciento femenino. ¿Eso no le causa problemas de identidad?

(Risas) Todo lo contrario. Soy por antonomasia la identidad femenina, en todas las hembras mamíferas. Quizá por eso he sido tan estigmatizado.

¿Se siente perseguido?

Hoy no tanto, pero qué tal si le digo que da pena revisar los libros de anatomía de veinte años para atrás. Pensaban que yo no era sino la parte externa, lo que se ve, cuando en realidad soy diez veces más de lo que aparecía en las revistas médicas y algunos consultorios.

¿Qué tiene usted que ver con el orgasmo?

Le reitero que soy un órgano de placer y no exagero si le digo que soy responsable de por lo menos ocho de cada diez orgasmos. En lo demás intervienen otras partes del cuerpo, pero ese no es mi asunto.

Tengo una curiosidad: ¿Es cierto que los señores tienen orgasmos más rápido porque usted es demasiado exigente y pide mucho tiempo?

Veo, por su sonrojo, que no solo le ha pasado, sino que tampoco me conoce. Déjeme darle una cifra: si me tratan como se debe yo puedo responder en un lapso de uno a cuatro minutos. Lo noto incómodo, mejor pregunte otra cosa…



¿Es cierto que a usted también lo afecta la impotencia y que se deteriora con el tiempo?



Más que sonrojarse muérase de la envidia: crezco con el tiempo y en la menopausia puedo multiplicar mi tamaño. Y por esa razón soy responsable de que las señoras reporten desde esas edades un sexo glorioso, que deja a los hombres boquiabiertos.

Una mujer puede vivir sin usted…

Eso no es cierto. Que algunos salvajes piensen que como mi función es el placer hay que extirparme, para controlar, someter y limitar el derecho de las mujeres a sentir, no cambia la esencia de lo que es: una mutilación criminal, que las hace sufrir profundamente. Pero le cuento algo: esos que me cercenan tampoco me conocen y no logran sacarme del todo. Basta un poco de mí para cumplir con mi función, que es dar placer. Ahí sí que me esmero. Y lo digo con mucho orgullo.

¿Quiere decir algo más?

Sí: me aburre que hablen de mí sin conocerme; con esta entrevista no busco salir del clóset, sino que empecemos a hablar de una parte vital del cuerpo humano sin tanto tabú y sin tanto sonrojo. Y que me llamen a los cuatro vientos por mi nombre: ¡Clí-to-ris!




Por Carlos Francisco Fernández- asesor médico de El Tiempo
Texto extraído de: primerahora.com

sábado, 5 de octubre de 2013

20 DATOS QUE NO SABÍAS SOBRE EL CLÍTORIS


¿Sabías que entre el 50 y el 75% de las mujeres alcanzan el orgasmo por medio de estimulación del clítoris, con o sin penetración vaginal?, descubre otros interesantes datos aquí.



Foto: Archivo


El clítoris para muchos aún resulta un tabú a la hora de hablar del cuerpo femenino y su papel en la sexualidad de la mujer.

Aquí una recopilación de datos que seguro muchos desconocen sobre este órgano femenino.



1. El clítoris es el único órgano humano cuyo único propósito es dar placer (contrario al pene, que tiene fines reproductivos).



2. El clítoris está hecho de tejido eréctil que se endurece durante la estimulación sexual y se relaja después del orgasmo.

3. Entre el 50 y el 75% de las mujeres alcanzan el orgasmo por medio de estimulación del clítoris, con o sin penetración vaginal.

4. El clítoris no se deteriora con el tiempo, incluso se hace más grande. Al final de la pubertad, el clítoris de una chica habrá duplicado su tamaño. Para cuando una mujer tiene 32 años, su clítoris es casi cuatro veces más grande que cuando tenía 20 menos. Después de la menopausia, el clítoris es siete veces más grande que al nacer, lo cual podría explicar que las mujeres mayores reporten tener sexo tan glorioso.

5. Además de la punta del clítoris, una mujer tiene tres zonas erógenas dentro y alrededor de la vagina que se conectan y estimulan al clítoris. Estas incluyen al punto G, pero también al A y U.


6. Los exploradores del sexo del Tao Chino, le llaman al punto G “la perla negra”.

7. El clítoris está presente en todas las hembras mamíferas. El más grande jamás registrado es el de las hienas, que dan a luz, orinan y tienen orgasmos por medio de su clítoris.


8. El clítoris es mucho más grande de lo que imaginas. En promedio mide entre 8 y 12 cm de largo y 6 cm de ancho.

9. La habilidad de una mujer para alcanzar el orgasmo y su intensidad no tiene nada que ver con el tamaño, forma o color de su clítoris.






10. La parte externa del clítoris es la que podemos ver. Esta cuenta con 8,000 terminaciones nerviosas, el doble que el pene promedio.

11. Estas terminaciones se comunican con una red de 15, 000 terminaciones más en la región pélvica completa. Esto significa que al contrario de lo que dijo Freud, los orgasmos del clítoris no son inferiores a los vaginales, sino que técnicamente todos ocurren gracias al clítoris.

12. El resto del clítoris es interno y se conecta por medio de un conducto conocido como corpus cavernosum. Este se compone de un par de estructuras de tejido eréctil que cuando se levantan, envuelven y aprietan los lados de la vagina como si le dieran un abrazo.

13. El corpus cavernosum se extiende y se separa en dos ramas o alas conocidas como curs, que crean una estructura en forma de Y. Cuando estas son estimuladas, se llenan de sangre y pasan de apuntar a las caderas hacia la columna vertebral.

14. Debajo de las alas, al lado de la apertura vaginal están los vestíbulos del clítoris, conocidos como bulbos vestibulares. Estas estructuras en forma de saco de tejido eréctil se encuentran debajo de la labia majora. Al igual que corpus cavernosa, se llenan de sangre con la excitación, lo cual encierra la apertura vaginal, incrementa su dureza y empuja a la vulva hacia afuera. La sangre se queda atrapada, lo que provoca la erección del clítoris. Con el orgasmo, la sangre se libera al sistema circulatorio en espasmos orgásmicos.



15. El clítoris ha sido descubierto y perdido por siglos. En 1559, el anatomista italiano Realdo Colombo aseguró haber descubierto el clítoris. Siglos después fue redescubierto por Kinsey en los años 50, después por Masters y Johnson en los 60 que reconocieron su importancia en ayudar a las mujeres a tener un orgasmo.


16. Pero no fue hasta 1998 cuando la uróloga australiana Helen O’Connell realizó estudios de imagen por resonancia magnética en voluntarias, que finalmente se vio la anatomía completa del clítoris.

17. La mayoría de los libros de texto, especialmente los publicados antes de 1998 no tienen una representación adecuadas del clítoris, donde solo aparece la parte externa. En realidad el volumen del tejido eréctil es 10 veces mayor del que aparece en los consultorios médicos y los libros.

18. Hace poco menos de cuatro años, los investigadores franceses Dr. Odile Buisson y Dr. Pierre Foldès crearon el primer sonograma completo en 3D del clítoris estimulado.

19. La mayor parte de la pornografía muestra la acción del clítoris como mera estimulación previa al sexo, más que la forma primordial de alcanzar el orgasmo femenino como una manera integral de la penetración.



20. Contrario a la creencia generalizada, las mujeres no se tardan más en tener un orgasmo que un hombre. La mayoría de las mujeres del estudio de Kinsey alcanzaron uno en cuatro minutos con mera masturbación, un tiempo similar al de los hombres estudiados.
POR: Ana Cecilia Escobar

Texto extraído de: vanguardia.com

domingo, 7 de abril de 2013

DOCUMENTAL: EL CLÍTORIS, ESE GRAN DESCONOCIDO




El clítoris es el órgano eréctil que se encuentra en la parte superior de la vulva de la mujer. Etimologicamente clítoris en latín significa Llave.

¿Para qué sirve el clítoris? ¿A qué se parece? ¿Cómo funciona? Este documental descubre todo lo que siempre quiso saber sobre este infravalorado órgano, símbolo del placer femenino. Lejos de tabúes y convencionalismos sociales, médicos, sexólogos y expertos en el tema analizan las claves de la sexualidad femenina...



Con más de ocho mil nervios, el clítoris es la parte de la mujer que contiene más terminaciones nerviosas de todo el cuerpo, incluso más que la lengua o el pene masculino. Es el único órgano del cuerpo que sirve sólo y exclusivamente para proporcionar placer a la mujer y que pese a cumplir un cometido tan especial ha sido repetidamente olvidado por la ciencia y la medicina durante toda la historia. Al parecer, no posee una evidente función para el proceso de la reproducción.

 A través de este interesante documental, conoceremos en profundidad y a través de los testimonios de mujeres, médicos, psicólogos y terapeutas sexuales, todo sobre este desconocido y muchas veces repudiado órgano.
El documental pretende informar sobre uno de los órganos menos conocidos del cuerpo humano, el clítoris, buen aliado de las mujeres. En ‘El clítoris: ese gran desconocido’ nos lo muestran mientras nos cuentan los mecanismos del placer femenino.

El documental hace un repaso de los aspectos históricos relacionados con el tema, la medicina, la anatomía, y también otros, como la ablación, el lesbianismo, la ninfomanía, transexualidad, masturbación, promiscuidad, educación sexual, placer… En resumen, cuanto conviene saber sobre elclítoris para comprender a fondo todas sus posibilidades.


Si queréis saber un poco más sobre este pequeño miembro –bueno, no tan pequeño, ya que parece que mide 8cm de media- y cuál es el mecanismo que produce los orgasmos femeninos, este es el documental que hay que ver.







 ¿EL CLÍTORIS TIENE ERECCIÓN?

Somos conscientes de los cambios que se producen en el pene cuando el hombre está excitado. De hecho, en internet podemos ver infinitud de fotos de penes erectos.


Sin embargo, llevaba tiempo intentando encontrar fotos que enseñaran claramente los cambios que se producen en la vulva. La teoría sonaba muy bonita escrita en papel, pero quería tener la oportunidad de mirar, de comparar la vulva durante las diferentes etapas.

Masters & Johnson describieron cuatro fase en la respuesta sexual: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Resumiendo, la meseta sería la continuación de la fase de excitación, el orgasmo es el momento de mayor excitación mediante el cual se libera la tensión acumulada durante las fases anteriores, y la resolución es la vuelta al estado de reposo. 




En las siguientes fotos podeis observar los cambios en que se producen en la vulva durante estas fases. 

Como una imagen vale más que mil palabras, ahí van:




1. Vulva antes de la estimulación sexual
2. Vulva durante la fase de excitación


3. Vulva durante la fase de la meseta
Esta fotografía muestra la textura de la pared frontal de la vagina cuando la
próstata está llena de fluido. El área rodeada por el óvalo está normalmente dentro
de la vagina y no se ve a simple vista. Esta mujer está usando sus manos
y músculos pélvicos para hacer que esta área sea visible.





Texto extraido de www.lilithsexuality.com , Documental: El clítoris, ese gran desconocido