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martes, 29 de diciembre de 2015

FEMINISMO CONTRA LA IGNORANCIA


Desde que opté por darle más cabida a las opiniones que vuelcan desconocidos a través de las redes sociales, mi fascinación por la ignorancia que habita en esta realidad paralela no ha hecho más que crecer de forma exacerbada. Cuando tenemos una mayor capacidad de acceder y disponer de información verídica y contrastada gracias al impulso de las nuevas tecnologías, nos hemos convertido en una sociedad apegada al oscurantismo de otras épocas. Una que prefiere mantener una posición soberbia ante el conocimiento, demostrando que eso de “cuanto más mejor” es solo una falacia.


Resulta que ahora es tendencia eso de declararse no feminista, rechazarlo e incluso denigrarlo, a través de plataformas como Facebook o Twitter. La problemática que enraíza esta actitud es que la mayoría de adeptos a esta nueva filosofía de negación del movimiento feminista son mujeres.

El autor alemán Goethe dijo alguna vez que “el que no sabe llevar su contabilidad por espacio de tres mil años se queda como un ignorante en la oscuridad y solo vive al día”. Algo parecido les sucede a todas estas mujeres que publican su ferviente antifeminismo sin mayor argumento que ese, negando, por lo tanto, a todas esas heroínas históricas que lucharon –e incluso se dejaron la vida- para que hoy nosotras nos beneficiemos de unos derechos que no siempre nos fueron reconocidos en igualdad de condiciones a los hombres por nacer bajo el estigma del género femenino.


Aquí van unas nociones de cultura general. 


Se define el feminismo como un conjunto de ideologías y movimientos que tienen como objetivo la igualdad de derechos entre varones y mujeres a todos los niveles de la vida. Asimismo, se erige como contrapeso ante la dominación y la violencia de los hombres sobre las féminas y la asignación de roles sociales según el género.

Si, por supuesto, en toda ideología existen facciones radicales que, o bien, desvirtúan el propio movimiento con su extremismo dialéctico, o bien, obtienen el mismo resultado por servirse de acciones contundentes cuyo objetivo rel no es otro que el de hacer visible la urgencia de seguir apostando por el movimiento ante una sociedad entumecida. Pero ambas realidades no pueden, en ningún caso, servir como excusa para generalizar. Menos aún para deformar el mensaje y objetivos germinales del feminismo: buscar la igualdad de géneros. Punto.

La altanería que define a la mujer moderna, occidental y olvidadiza roza lo grotesco. Especialmente cuando todavía hay en el mundo millones de mujeres a las que se les niegan muchos derechos fundamentales que nosotras, como ciudadanas de países "democráticos", ya hemos normalizado. Que las mujeres podamos votar, divorciarnos, trabajar, interrumpir de forma voluntaria un embarazo, denunciar a la pareja por violencia dentro del hogar o incluso ser independientes económicamente de nuestros padres o maridos son conquistas introducidas y peleadas por el movimiento feminista; por las valientes figuras que lo respaldaron ante las injusticias de un patriarcado histórico y atroz que todavía se perpetúa en cualquier país en el que nos dignemos a mirar con sentido crítico. 


Ojalá llegue el día en el que el movimiento feminista y sus reivindicaciones no tengan cabida; queden ambos obsoletos. Será el día en el que hombres y mujeres no estén condicionados por su género, sino por una única verdad: su condición de seres humanos que los hace sujetos de una dignidad irrenunciable e inalienable. Mientras tanto, me reafirmo: la ignorancia es un germen, y ante el antifeminismo iletrado e ingrato, apuesto por mi feminismo de igualdad y consecuencia.

Por: Julia Alegre*


Julia Alegre es una periodista española especializada en Cooperación Internacional y Acción Humanitaria. Actualmente desarrolla su trabajo como redactora en Fucsia.co. 
JAlegreB@semana.com

martes, 22 de diciembre de 2015

LOS NIÑOS NO LLORAN: Un acercamiento a la construcción de la masculinidad



Cuando hablamos de heteropatriarcado solemos entenderlo como un sistema de opresión hacia las mujeres que las posiciona en una situación de inferioridad frente al hombre. Sin embargo, en esta concepción olvidamos que, si bien es cierto que nosotras somos las principales afectadas, esto no significa que los hombres no sufran ninguna consecuencia de este sistema desigual. Así, de la misma forma que el patriarcado construye e impone unos cánones y una forma de ser específica para las mujeres, también los hombres (en su posición de machos dominantes) se ven obligados a seguir unas reglas que les conviertan en “hombres de verdad”.


La idea de cómo debe ser un “hombre” es conocida en la actualidad como “masculinidad”, descrita desde el feminismo como la construcción cultural de género que designa el rol de los varones en la sociedad (estrechamente relacionada con la “feminidad”, el papel que el patriarcado otorga a las mujeres). Uno de los elementos claves que conforman la masculinidad es la violencia, y todo lo que ello engloba: desde pensar que se es físicamente más fuerte hasta eliminar los sentimientos en detrimento de la otorgada superioridad de género, pasando por la obtención de poder a través de esa supuesta fuerza.



Esta construcción del hombre como ser fuerte se inicia desde la infancia, con imposiciones como “los niños no lloran, eso es de chicas”. ¿Cuántas veces no habremos oído esa frase? Desde pequeños se nos enseña que los niños no pueden mostrar sus sentimientos, mientras que las niñas deben ser completamente sentimentales.


Esta idea lleva al niño a ocultar todo aquello que no demuestre dureza, fuerza (en el fondo, violencia), convirtiéndose después en un adulto ahogado por sus sentimientos: incapaz de expresar su malestar, acumulará interiormente el dolor y el daño de toda una vida. Este tipo de enseñanzas, sumadas a la capacidad de los niños para imitar todo lo que ven (padres que no lloran, que son fuertes, verdaderos machos), suponen el principio de una formación de la persona completamente condicionada por la presión social y el machismo imperante.


Conforme vamos creciendo, la presión se hace cada vez mayor y comienza a aparecer de forma más evidente. La forma en que actúas, cómo te comportas, todo tiene un significado y, si te sales de los patrones establecidos, unas consecuencias. De esta forma, en la adolescencia la construcción de la masculinidad a través de la violencia se orienta en mayor medida hacia la construcción corporal. Partimos de la base de que el físico, la forma en que nos vemos y nos ven los demás nos afecta en la construcción del género, no solo a las mujeres (concebidas como bellas, delgadas, etc.) sino también a los hombres. La sociedad actual percibe al hombre como un ser de complexión fuerte, que es bueno en los deportes (en especial en el fútbol) y un competidor nato. Los hombres, y en especial los jóvenes, por lo general se relacionan entre sí a través de la competición, intentando demostrar quién tiene más fuerza, quién corre más, quién salta más… en definitiva, quién es el más macho de todos.


La visión de algunos adolescentes ante esta competitividad, en el caso de que se den cuenta de su existencia, es la de relacionarla con el deseo de sobresalir entre el resto para impresionar a las chicas. De esta forma, el hombre humano hace como el macho animal, compiten entre ellos porque el más fuerte es quien se lleva a las mujeres. No solo encontramos aquí la conversión de la mujer en un objeto, un trofeo que puede ser ganado en una competición; sino que observamos también la presión a la que están sometidos los jóvenes a la hora de “conquistar” a una chica. En vez de enseñarles que cuando se quiere a una persona lo mejor es decírselo, tratarle bien, etc.; se les enseña, primero, que hay que ganar a una mujer y, segundo, que para ganarla hay que demostrar que se es el más fuerte, el más macho. Asumir estos principios, como sucede en la sociedad actual, conlleva a pensar que la violencia del hombre, su masculinidad, no es una construcción social que puede ser modificada, sino que viene dictaminada por la biología. Es decir, nos lleva a biologizar la situación masculina, aceptando que el hombre es violento por naturaleza y la mujer es pasiva y débil por lo mismo, asumiendo con ello la superioridad del hombre.

Es interesante en este punto retomar el tema del deporte, mencionado levemente en el inicio de la construcción corporal dentro de la masculinidad. Desde las clases de educación física hasta la vida adulta posterior, los chicos consideran vergonzoso el hecho de ser vencidos en cualquier ejercicio físico, más aún si la ganadora es una mujer. Vemos por tanto de nuevo la importancia del físico y la fuerza en la formación del género masculino. No obstante, existe un daño mayor para los hombres dentro del deporte y, en concreto, del fútbol: el culto al cuerpo. En la época actual, amar el futbol como deporte estrella es uno de los pilares básicos de la masculinidad, y el sistema se aprovecha de ello para construir mejor esa idea de lo masculino. De esta forma, se nos muestra la figura del hombre perfecto como el futbolista fuerte, musculoso, exitoso, que tiene a todas las mujeres a sus pies, que no se deja ganar por nadie. Esto es lo que ven los niños, los jóvenes y los adultos día tras día y lo que luego tratan de reflejar en su vida. Pero la realidad es que no existen hombres “perfectos” (entendiendo como perfecto lo que dicta el sistema), lo cual lleva a los adolescentes a entrar en una espiral de presión e infelicidad cuando no son lo suficientemente musculosos, no les gustan las mujeres o no se les da bien los deportes. La consecuencia es que unos se convertirán en machos que se presionan a sí mismos por ser como esos deportistas de la tele, mientras que otros se culparán y se sentirán mal por no poder ni tan siquiera acercarse a ese canon de perfección.

El resultado final, tras las imposiciones en la infancia y la adolescencia, es un adulto fuerte, valiente, viril, triunfador, seguro, competitivo… en definitiva, un hombre. Este, forzado por la sociedad a ser de esta manera (a riesgo de ser humillado y marginado), levanta una fachada de macho tras la que se esconde su verdadero ser, ese que le enseñaron que debía estar oculto. Después de un aprendizaje de años y años, las ideas de violencia, fuerza y superioridad están tan arraigadas en el cerebro que el verdadero yo oculto tras la máscara se siente como algo despreciable, en vez de como lo bueno. Es en esta zona donde más vemos las consecuencias negativas que tiene el machismo para los hombres, en ese intento por guardar el equilibrio en ellos mismos. Todo gira en torno al miedo a la exclusión social por salirse de las reglas establecidas: es una lucha constante entre lo que deben ser y lo que verdaderamente son y sienten; entre intentar ser libres y vivir bajo la presión social que no les deja serlo.


Es por esto que una de las acciones básicas para romper con el heteropatriarcado y el machismo es romper con las masculinidades hegemónicas, y no solo con la feminidad; es decir, romper con los esquemas de género, permitiéndonos ser personas, ni hombre ni mujer. Es importante que comprendamos que no somos dos seres que se complementan, es decir, la mujer no le da la parte femenina que no tiene el hombre, al igual que el hombre no le da la parte masculina que no tiene la mujer, y ninguno de los dos tiene algo que el otro jamás podrá tener. Hombre y mujer se reflejan el uno al otro, ambos son masculinos y femeninos al mismo tiempo, porque tanto la masculinidad como la feminidad no son sino simples construcciones sociales cuya única función, en el fondo, es oprimirnos y distanciarnos.


Dedicado a una persona que me recordó que ellos también sufren, haciendo que rescatase este artículo del baúl de los recuerdos.


Nota de la autora: este artículo es sólo una aproximación a la construcción de la masculinidad, por lo que sus ejemplos y temas tratados se deben entender como una pequeña parte de un todo más complejo aún de lo presentado aquí. Es decir, que debido a la falta de espacio me he dejado muchas cosas en el tintero sobre las que trataré de escribir en otra ocasión.


La niña que grita

martes, 1 de diciembre de 2015

Libro completo "EL FEMINISMO EN MI VIDA,HITOS,CLAVES Y UTOPÍAS", por Marcela Lagarde.


Libro editado por el Instituto de las Mujeres del Gobierno Federal de México 


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El Feminismo en mi vida, hitos, claves, y topías, abarca una selección de textos de Marcela Lagarde y de los Ríos, publicados, expuestos o enunciados en diferentes espacios y diferentes países, durante más de tres décadas. Es, pues, –como dice la propia Marcela- un recorrido por la República feminista.

Sororidad, feminismo, amor y sexualidad, ciudadanía y derechos, empoderamiento, violencia, feminicidio, ecofeminismo, igualdad, enemistad, soledad, maternidad; temas abordados desde la antropología feminista y desde la visión de nuestra entrañable Marcela.


Presentación
Instituto de las Mujeres del Distrito Federal Pág.7
Palabras de la autora Pág. 11

Capítulo 1
Las mentalidades y la cultura

• La construcción de las humanas: Identidad de género y derechos humanos Pág. 15
• Amor y sexualidad, una mirada feminista Pág. 43
•¿Qué quiere una mujer? Pág.57
• Las mujeres, el sincretismo y el tiempo Pág. 67
• Feminismo, diversidad sexual y República amorosa Pág. 79
• Mujeres, feminismo y academia Pág. 85


Capítulo 2
Ciudadanía de las mujeres

• La ciudadanía y los derechos humanos de las mujeres Pág. 91
• Claves para la ciudadanía de las mujeres y la democracia genérica. Una mirada feminista Pág. 119
• El empoderamiento y el poderío de las mujeres Pág. 129
• De la generación al género 40 años después Pág. 175


Capítulo 3
Derechos humanos de las mujeres

• El derecho humano de las mujeres a una vida libre de violencia Pág.185
• Delito de feminicidio. Código Penal en el Distrito Federal Pág.233
• Claves feministas para el empodermiento de (los cuerpos) de las mujeres Pág. 241
• Una perspectiva feminista de los derechos humanos de las mujeres Pág. 255
• Ser humanas, el más hondo deseo. Voces de mujeres en el Diálogo Pág. 269
• La belleza y la paz: democracia, género y etnicidad Pág. 275
• Una mirada feminista a la maternidad Pág.287
• En mi geografía, México y España colindan Pág. 293


Capítulo 4
La ciudad de los derechos

• En el ombligo de la luna Pág.301
• El feminismo es un capital político Pág.319


Capítulo 5
El paradigma feminista


• Por una izquierda feminista Pág. 331
• Una mirada ecofeminista al desarrollo humano sustentable Pág. 347
• Claves feministas para la despatriarcalización Pág. 359
• En la mira de los fundamentalismos Pág. 391
• Claves éticas para el feminismo en el umbral del milenio Pág. 407
• Por la igualdad entre mujeres y hombres, para una organización social corresponsable Pág. 427
• Retos de mujeres y hombres al inicio del siglo y del milenio Pág. 435
• Ética feminista, derechos humanos y diversidades Pág. 447


Capítulo 6
Feminismo en primera persona

• Enemistad y sororidad entre mujeres: hacia una nueva cultura feminista Pág. 461
• Nostalgia del amor cabalgado Pág. 493
• Epistemología feminista para la formación de lideresas Pág. 497
• Sororidad Pág. 543
• Pacto entre mujeres, sororidad Pág. 557
• De la desolación a la soledad Pág. 571
• Sabores y sinsabores. Experiencias de una diputada feminista Pág. 577
• Sinergia feminista por los derechos humanos de las mujeres Pág. 593
• Las mujeres latinoamericanas en el umbral del milenio: diversidad cultural y encrucijadas políticas Pág. 613
• Rebeldías y alternativas latinoamericanas Pág. 635


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Extraído de: Mujeresenred

miércoles, 11 de noviembre de 2015

LA ANARQUÍA EXPLICADA A LXS NIÑXS (1931), José Antonio Emmanuel


“…Débiles y pequeños, los niños son, por eso mismo, sagrados…”

Eliseo Reclus

N. B. P.

Este folleto está escrito para contestar a la pregunta que nos han formulado varios camaradas: ¿Cómo educaré a mis hijos? Pregunta que ya esperábamos y a la que respondemos ateniéndonos a los dictados de la Razón y de la Ciencia.
Dedicado a los hijos del proletariado español, esperamos que, estas páginas –modestamente escritas– orientarán la educación de nuestra infancia en un sentido verdaderamente renovador.
A los padres y a los maestros nos dirigimos para que –en el hogar y en la escuela– propaguen las sanas doctrinas de una educación donde se destierre todo fanatismo y se aspire a libertar a la infancia de la nefanda opresión que sobre ella se ejerce.
Por culpas de unos y otros, la educación ha quedado estancada en un marasmo de servidumbre, de la que debe salir redimida y reconfortada. Sean estas breves páginas estímulo para todos.

EL GRUPO EDITOR

La Anarquía explicada a los niños

A los Hijos del Proletariado Español

I ¿QUÉ ES LA ANARQUÍA?

ANARQUÍA, queridos niños, es la doctrina que no conformándose con la organización que se ha impreso a la humanidad, desde los tiempos en que empezaron a crear la Sociedad, intenta dar una constitución a la vida basada en los principios sacrosantos del amor universal y de la solidaridad humana.
Su misión es hacer cesar la desigualdad reinante entre los seres que los divide en pobres y ricos, explotados y explotadores, esclavos y dominadores.
Que la Vida sea tal cual debe ser: la libre manifestación de las facultades, la espontaneidad de los actos, la liberación final destruyendo las causas que se oponen a que la sociedad se base en la más plena libertad y en la más absoluta independencia.
Entre las causas que la Anarquía quiere destruir por considerarlas nocivas y perjudiciales al desarrollo libre del individuo y de la colectividad puedo enumerar las siguientes para que no olvidéis nunca que, al combatirlas, laboramos por el bienestar de todos.

El MILITARISMO es la fuerza armada de que se valen los que se han apoderado de la vida, para imponer sus injusticias y cimentar sus maldades. Esta fuerza no retrocede ni ante el crimen; arma a los seres entre sí, los lanza contra los que, como vosotros, como vuestros padres, vuestros hermanos, han hecho del trabajo una virtud. Cuando nos rebelamos a este modo de proceder, cuando nos alzamos contra la injusticia que con nosotros se comete, caen sobre nosotros. No contentos con querernos destruir, suscitan guerras, diezman la humanidad, y los crímenes se amontonan en el camino que recorremos.
La anarquía opone a esta fuerza bruta, la Paz. El anarquista no quiere la guerra, se opone a la guerra, ansía la paz, porque es el punto fundamental de su doctrina salvadora. Considera a todos los seres hermanos; no quiere fronteras que nos separen, sino corazones que se fundan en un solo amor: la emancipación total y absoluta de los seres humanos. Las armas del anarquismo es el libro, es el trabajo, es la palabra. Con éstas combate la fuerza organizada del militarismo y con ellas triunfará sobre los carniceros y devoradores de hombres. Con el libro, con el trabajo, con la palabra llama a todos, haciéndoles ver que sobre la fuerza bruta se alza la fuerza de la idea cuyo triunfo final no puede discutirse.

El CLERICALISMO es la farsa de que se han rodeado los usurpadores de la vida para demostrar que sus imposiciones, sus tiranías, sus opresiones son justas y agradables a un “dios” que se han forjado para revestir de bondad sus actos. Con este “dios” se dirigen al corazón de los creyentes, y rodeándole de un fausto y un lujo inusitados en los templos que le han erigido, dirígenle oraciones y preces para hacer creer a todos que son los directores de la vida, los organizadores de la vida, y que la sociedad constituida cae en pecado de no seguir a este dios, los mandatos de este dios, las tiránicas órdenes de este dios. Sobre todo, se apodera de vosotros, queridos niños, para atemorizaros con los fabulosos tormentos de un infierno y los goces de un cielo que habéis de ganar supeditándoos a los que representan a este dios en el mundo. A los que no le siguen, a los que se apartan de ellos asqueados y rebelándoseles, los declaran “enemigos” y frente al poder de su dios, a la omnipotencia de su dios, crean el demonio que tienta al hombre, a la mujer, a vosotros mismos condenándonos a penas eternas de un fuego infinito.
Para afianzarse, para asegurar su dominio en el mundo y sobre todos los seres, llama en su auxilio al militarismo que tiene organizada la vida eN ejércitos dispuestos a hacer triunfar el principio divino. La Anarquía opone a este poder omnímodo, a este poder absoluto, a esta potestad terrorífica, la cultura por la Ciencia. La ciencia, que es el ordenado conocimiento de la vida, descubre las leyes porque se rigen los mundos y la sociedad; investiga que todo lo atribuido a dios, lo innato a dios, es falso y erróneo; que sólo existe una ley que derroca la ley divina, que destruye la omnipotencia divina: la ley natural del progreso humano. En virtud de este progreso se llega fácilmente a contemplar la vida en toda su pureza; que la tierra no es la morada de dios, ni el templo de dios; que el ser humano no tiene origen divino, sino que aparecimos en el mundo en virtud de hondas e incesantes transformaciones evolutivas en el organismo animal hasta llegar a nuestra especie; que el fin del mundo tampoco está sujeto a los providenciales destinos de dios, sino que la ciencia fija su fin de un modo racional y de acuerdo con las leyes naturales.
La Anarquía destruye las religiones porque son absolutistas, despóticas, crueles y sanguinarias. Y contra ellas quiere preservaros, queridos niños, para que os rebeléis al temor de ser condenados, al miedo de ser castigados, al placer de ser premiados. El castigo y el premio sólo pueden existir en la sociedad burguesa creada por los religiosos y los militarizantes. Sólo existe una recompensa: la del deber cumplido con la Vida, de ser útiles a los semejantes y de coadyuvar a implantar la nueva sociedad donde no existen odios, ni rencores, ni clases, ni vanidades, ni tiranías.

El CAPITALISMO es la sociedad organizada en el egoísmo brutal y antihumano, detentando el poder absoluto sobre la humanidad que produce y trabaja, aprovechándose del esfuerzo común para crear riquezas y privilegios sin los cuales no podría vivir. Erige un poder para sostenerse, funda los estados, divide a los hombres en naciones; sus tentáculos se clavan en las entrañas de la tierra para sacar el dinero que monopoliza y distribuye inicuamente; penetra en todos los ámbitos, desde el taller y la fábrica hasta el acaparamiento absoluto de vidas y haciendas, dicta leyes y las impone para robustecerse y consolidarse; señor absoluto de las existencias, no repara en medios para desnaturalizar el trabajo, atribuirse la producción, regularizar la vida a base de la usurpación y la violencia. Amo y señor del organismo social, tiene al “clericalismo” porque le ayuda en sus nefandos designios y cuenta con el “militarismo” porque le sostiene y le sirve de apoyo. Quiere que su “ley” sea acatada y obedecida por todos: cuenta para ello con los sicarios y escribas para hacerla cumplir. A esto llama su mandato: a esto da el nombre de poder.
Pero la Anarquía, queridos niños, se levanta contra este modo deconcebir la vida y se rebela a esta manera de organizar la existencia. La Anarquía aspira a suprimir todas estas causas que sumen a la humanidad en el letargo del opio. No quiere estados que, por el solo hecho de existir, llevan en sí desigualdades irritantes e injusticias cruentas. Al dinero opone el libre cambio de productos; al trabajo remunerador para los privilegiados, opone el trabajo distribuido a cada cual según sus fuerzas; al egoísmo insano de los poderosos, opone que las necesidades de cada uno sean cubiertas con arreglo a las necesidades de todos. A la ley opresora, opone la ley del amor. Al egoísmo, opone la tesis de que la tierra pertenece al que la trabaja y produce.
Esto es la Anarquía, amados niños. Esto, y mucho más que no puedo explicaros en estas breves páginas, pero el tiempo os irá enseñando y la vida os irá descubriendo.
La Anarquía quiere que investiguéis el origen de todas estas desigualdades, el por qué de todas estas injusticias; que os capacitéis para que comprendáis que la vida que vivís, reflejo de la vida amarga de vuestros padres, no es así, ni puede ser así. La vida es belleza; la vida es la justicia; la vida es la paz y el bienestar.

La Anarquía os pone en el camino de conseguirlo y obtenerlo; y, pues sois los mas débiles, los más inocentes de esta malhadada organización, que sepáis rebelaros a cuanto os oprime y aprisiona. No estáis solos. Hay quien lucha por sacaros de la amargura que os rodea, de las zarzas que hieren vuestras carnes, de los venenos que se filtran en vuestros corazones puros y sagrados.
Estos no os ofrecerán templos, ni os harán adorar divinidades, ni pondrán el temor en vuestros espíritus, ni corromperán vuestras conciencias encenagándolas con el dolo y el engaño. Alzad los ojos, mirad a vuestro entorno. La hora de las alegrías sanas, de la felicidad y de la paz llega para vosotros.
La Anarquía acelera esta hora, esta alegría, esta felicidad, esta paz que aún no tenéis.

II ¿CÓMO LLEGAR A LA ANARQUÍA?


La Anarquía, queridos niños, os facilita el camino para llegar a ella. Cuenta con la Escuela, el Sindicato y el Ateneo Cultural. Vamos a explicaros estas tres poderosas fuerzas a las que tendréis que acudir siempre.

La Escuela 

Comprenderéis, fácilmente, que no podemos referirnos a la escuela burguesa y reaccionaria en donde hasta ahora os han hecho asistir. Nuestra escuela, la escuela que os ofrecemos, no es la cimentada a base de necias y estultas enseñanzas, sino la escuela racionalista.
Es preciso que sepáis que nuestra escuela tiene un fundamento científico que es el que ha de orientar vuestras vidas. Vuestro maestro, el único tal vez a quien debéis agradecer sus esfuerzos por educaros, definía esta escuela diciendo, que secundaba el desarrollo espontáneo de vuestras facultades buscando libremente la satisfacción de vuestras necesidades físicas, intelectuales y morales.
He nombrado a Ferrer. Estudiad su vida, seguid su labor y erigidle en vuestro apóstol y guía. A él se debe la escuela racionalista que, para honra de la humanidad, creó en esta España. Desterró de la escuela las tres farsas de que antes os hablaba: el militarismo, el clericalismo y el capitalismo. Hizo penetrar la ciencia en el cerebro de los otros niños que con él se educaban e infiltró la razón en los corazones. Él hizo sagrado vuestro derecho a instruiros y educaros fuera del antro de las viejas escuelas y de los maestros apergaminados. Él desterró de vuestras mentes la idea de la divinidad y la reemplazó por el culto a la justicia y la bondad. Él abrió la cárcel de las ideas para convertirla en lugar agradable y deleitable. Él vio en vosotros lo que la humanidad debe ver en vosotros: el germen de la humanidad nueva.
Honrad a Ferrer siguiendo sus doctrinas redentoras. Era anarquista Ferrer; es decir, luchaba contra las potentes fuerzas clericales, militaristas y capitalistas que convierten la sociedad en un caos informe de ignominia. Así debéis aprender a luchar. Iniciaos en esta doctrina salvadora y de vosotros mismos surgirá el mundo nuevo que estamos construyendo.
Es hora que sepáis que si no os redimís, si no os libertáis en la escuela costará trabajo redimiros y libertaros cuando seáis grandes. La redención debe empezar en vosotros. Por eso, la Anarquía os da la Escuela. Que vuestros maestros se compenetren también de esta altísima verdad. De no ser así, quedaríais abandonados a vuestras escasas fuerzas y, por culpa vuestra, caeríais en brazos de los que esclavizan la vida.
La escuela os ha de enseñar a ser rebeldes, rebeldes de esta sociedad corrompida y desgraciada. Los enemigos de vuestros padres, de vuestros hermanos son y serán los enemigos vuestros. La causa de vuestro malestar y vuestra amargura también pesa sobre los que os dieron el ser y viven con vosotros. Debéis uniros a nosotros en esta lucha santa de la que depende cese, en absoluto, nuestro dolor y nuestra infelicidad.
No os queremos resignados; quede la resignación para los maestros burgueses y las cárceles escolares que rigen.
La escuela que os da la Anarquía es la de la libertad. Hay tres libros que os ayudarán a conseguirla. Tres libros que han educado a tres generaciones. Tres libros que deben quedar en vuestras escuelas como guiadores y conductores de vuestras vidas: El dolor universal, La Conquista del Pan y La Montaña. Sus autores son tres luces que aún brillan: Sebastian Faure, Pedro Kropotkine y Eliseo Reclus. Estos tres nombres no lo olvidéis. Al llegar a los doce años no pueden faltar en la biblioteca que iréis engrandeciendo. Ellos os darán a conocer las causas de vuestros sufrimientos, el origen de vuestra esclavitud en el trabajo, los gérmenes de la vida y de la existencia, la historia de la tierra. En ellos aprenderéis a vencer las dificultades que se os presenten en la lucha, la fortaleza para resistirla y la esperanza en el porvenir. Que sean vuestros primeros pasos en la vida: báculo preciado para vuestro progreso.

El Sindicato

La Anarquía, una vez salidos de la Escuela, no os podrá dejar abandonados. A medida que crecéis, a medida que avanzáis –ya jóvenes–, os hace continuar la lucha acrecentando vuestra rebeldía. Os dio una escuela para que supieseis y conocieseis el mundo en que vuestros ojos se abren; os hizo ver la desigualdad, os mostró dónde radica el egoísmo, dónde está la maldad, dónde se oculta nuestro eterno enemigo. Os lo mostró, os lo hizo veR para que os preparaseis a combatirle y derrotarle. Conseguido esto, abre las puertas de otra organización: el Sindicato.
Si en la infancia tuvisteis una escuela, en la juventud no os faltará otra: la escuela del proletario. Los mismos enemigos que os cercaron de niños, los mismos enemigos os cercan ahora. Precisa un organismo de lucha, un hogar a donde acudáis a refugiaros para recobrar la fe, para robustecer el ideal y centuplicar las fuerzas que debéis acumular para la batalla decisiva y final. Las mismas angustias, las mismas amarguras que os asediaban de niños, os asedian de hombres. Entrad en él; cobijaos en él. Unidos todos, identificados todos, resistiremos mejor. Sed fieles y solidarizaros con el compañero, hermano vuestro en lucha y en rebeldía.
Esta nueva escuela –escuela de la vida–, no la abandonéis. Junto a vuestros padres, seguid luchando por un mundo mejor.

El Ateneo

Para que en esta lucha titánica no perdáis ni la fe, ni el entusiasmo, la Anarquía os brinda una tercera escuela donde se practica la lucha por la cultura. Son los Ateneos libertarios, complemento de los Sindicatos, guiadores de los Sindicatos, conductores de los militantes.
No sólo es la lucha por el mejoramiento material la que debe unirnos, es también la lucha por la cultura la que debe solidarizarnos. Aquellas ansias que sentíais en la escuela por adquirir conocimientos, aquí las debéis continuar, ensanchándolas, aumentándolas, intensificándolas.
Ya veis, pues, como la Anarquía vela por vosotros, queridísimos niños.

III ¿CÓMO HACERNOS DIGNOS DE LA ANARQUÍA?


Para que os identifiquéis con la Anarquía, para que dignifiquéis vuestra vida, debéis cumplir estos postulados ácratas.

§ 1. Ayuda
No te desentiendas jamás de los que luchan como tú, de los que sufren como tú. Son hermanos tuyos. En la escuela los tuviste a tu lado. Ahora, los tienes en el taller, en la fábrica, en las minas, aún sedientos de justicia. Dondequiera que veas un hermano tuyo, ayúdalo. Por encima de las fronteras alzadas por los privilegios, tiende tu mano a todo el que es víctima de la sociedad actual burguesa.

§ 2. Apoya
Al que vacile, infúndele alientos; al que se desespere por ver lejano el triunfo, dale ánimos. La ayuda mutua es un deber sagrado y universal.

§,3. Copia lo bello
No imites lo perecedero, lo efímero. Todos los males, ahuyéntalos y aléjalos de ti: son aún la herencia de la imperfección humana a que estamos encadenados. Por encima de este caos de ignominia, levanta tus ojos a la belleza de la Vida.

§4. Labora
Todo es trabajo en la naturaleza y tu misión es contribuir, en la medida de tus fuerzas, a la perfección de este trabajo, No te resignes a ser siervo de la máquina, ni esclavo del músculo. Dignifica el trabajo, embellécelo, purifícalo.

§ 5. Estudia
Que el libro sea tu mejor amigo, tu consejero, tu guía. Nunca sabremos bastante. Quien añade ciencia, añade anarquía. Investiga por ti mismo, aclara los misterios que te rodean. Instrúyete, edúcate. Esta es la única herencia que debes dejar en la Vida.

§ 6. Ama
La ciencia no pone piedras en el corazón. Un amor puro y humano hace penetrar en nosotros. Por alejados que estén, por distanciados que se hallen, cada ser es un amado nuestro.

§ 7. Protege
Quien mucho ama, mucho ayuda. Al ser débil, protégelo. Al anciano, al inválido, al enfermo, nos une mucho más amor porque son débiles. Ese pobre anciano que ves, fue fuerte como tú, valeroso como tú; ese doliente inválido también fue como tú. Piensa que puedes ser como ellos; piensa que el trabajo burgués te envejecerá y te enfermará. ¡Protégelos! Piensa en los que no están con nosotros: en los presos; Por luchar, por defendernos, no tienen libertad. ¡Acuérdate de ellos!

§ 8. Cultiva

La tierra es tu madre; el campo es tu sustento. Sazonados frutos y óptimas cosechas recogeremos si los cultivamos. No dejes ninguna tierra estéril. Da a la tierra el cuidado que necesita para que te alimente y te haga vivir. En el mundo ideal, siembra ideas, esparce pensamientos, escribe y acciona. En el mundo real, que la semilla caiga en toda la tierra que, bien abonada y preparada, fecundará la semilla y la convertirá en flor y en fruto.

§ 9. No tengas esclavos
Aspira a ser libre y que las ansias de tu libertad abrase a todos. No esclavices a nadie. Ni pájaros, ni ningún ser viviente puedes encerrarlos impunemente. Abre las puertas de todas las jaulas, lima las rejas de todas las cárceles, donde –como el pájaro enjaulado– seres humanos sufren y padecen.
Sé libre y haz libres, contigo, a los demás. Abre las puertas de tu corazón para que salgan de él todos los vicios, todos los defectos que lograron filtrarse. Sé libre y sé puro: ni tengas esclavos, ni te conviertas en esclavo.

§10. Trabaja
Trabaja y lucha la Anarquía te dice. Antes te dijeron: Trabaja y reza. Deja los rezos, deja las oraciones. Sólo hay una oración que no debes olvidar nunca: la del trabajo. Trabaja por el bien de la Humanidad, para que cesen los dolores, para que terminen los sufrimientos, para que la amargura se aleje para siempre. Sé feliz en una humanidad feliz. Sé libre en una humanidad libre. Esto es la Anarquía, queridos niños. ¡Bienaventurados, vosotros, si la comprendéis y la practicáis!
Empiece, pues, para vosotros la visión de una vida nueva de purezas y bondades.

∗ La anarquía explicada a los niños. Barcelona, Ediciones BAI, 1931 (Tip. Cosmos), 15 p. (Bibl. Internacional, 6), 20 cts.

viernes, 21 de agosto de 2015

¿CÓMO INFLUYE TU INFANCIA EN TU VIDA SEXUAL?

Lo que nuestrxs madres y padres hablan o callan y sus actitudes en pareja ayudan a constituir el ser sexual que somos y la relación con nuestro cuerpo. Responde estas preguntas para identificar tu huella erótica.


Por: Luisa Torres Tobar, sexóloga

La mayoría de nosotrxs estamos fuertemente influidos por las actitudes que vimos y experimentamos siendo niñxs. En la infancia, nuestrxs madres y padres diariamente nos envían mensajes contundentes respecto al valor, deseabilidad y desenvolvimiento de nuestra sexualidad y lo expresan verbalmente o no, dependiendo de la comodidad o incomodidad que sienten respecto a su propia sexualidad. Y, justamente, la forma en la que vivimos nuestra sexualidad surge de esa historia personal. ¿Qué modelo de relación sexual te proporcionaron tus progenitores?


Ellxs, además de proporcionarnos modelos de relación sexual, tienen diversas actitudes respecto al modo de su actuar sensual y sexual con su pareja.


Es importante preguntarse sobre el contacto físico en el núcleo de la familia, ¿entre familiares había abrazos espontáneos o más bien poco contacto físico? ¿Experimentaste el contacto como algo positivo de afecto o es algo incómodo? Además de nuestra familia, las actitudes culturales también tienen una profunda influencia en la sexualidad, tanto si las aceptamos como si nos rebelamos contra ellas.

A continuación encontrarás una serie de preguntas que te ayudarán a comprender tu historia sexual y huella erótica. Responde a cada una y reflexiona de qué forma han marcado tu desarrollo sexual. Luego podrás comprender la forma como te relacionas con los demás y cómo vives tu propia sexualidad.

De adultx:
-¿Qué momentos de tu vida recuerdas que sentiste más deseo o más placer?
-¿Qué lugares, momentos del día o compañerxs te han excitado más?
-¿En qué se parecen y en qué se diferencian específicamente esos momentos de tu vida actual?

De niñx:
-¿Qué actitudes hacia la sexualidad y hacia el cuerpo prevalecían en tu familia durante tu infancia y adolescencia?
-¿Tuviste la oportunidad de hablar con tu madre y/o padre sobre temas de sexualidad? ¿Ellxs se mostraban abiertos a hablar sobre el tema?
-¿Cómo fue tu primera experiencia sexual?
-¿Cómo han influido esas experiencias en tu visión actual de tu cuerpo y tu vida sexual?

Y ahora…
En tu vida actual, ¿qué cosas aumentan o disminuyen tu deseo?
Si pudieras diseñar la situación erótica perfecta, ¿cómo seria?


Una educación sexual represiva durante la pubertad puede generar disfunciones sexuales y otro tipo de problemas en la edad adulta

Si queremos saber por qué tenemos relaciones personales de buena o mala calidad tanto con mujeres como con hombres, con frecuencia necesitamos analizar cómo se construyeron los moldes de nuestra identidad sexual y cómo tomaron forma los patrones por los cuales nos desenvolvemos cuando interactuamos con el resto de personas.


Tenemos que ver cómo fuimos modelados, es decir, cómo aprendimos e internalizamos las cuestiones del sexo y las relaciones personales a través de nuestra infancia y adolescencia.

Esas experiencias son las que determinan cómo escogemos pareja y nos relacionamos con el resto de personas hoy, que eres una persona adulta o joven. Usualmente, lxs terapeutas proponen estas cuestiones a sus pacientes y les piden determinar si son verdaderas o falsas en sus propias vidas; haz el ejercicio tú también:

-lo que sé y recuerdo de mi infancia temprana, las demostraciones físicas de afecto fueron siempre fuente de comodidad y amor (por ejemplo, ¿recuerdas a tu madre o padre dándote las buenas noches con un beso mientras te acostaban? ¿tienes recuerdos tempranos de ser cargado y abrazado por uno de tu padre/madre?)

-Mi padre/madre tienen diferentes modos de mostrar su afecto hacia mis hermanxs y hacia mí (por ejemplo, en varios casos, los papás se sienten más cómodos jugando “fuerte” con los niños que con las niñas)

-Al crecer, mis padres se prodigaron siempre afecto unx al otrx (¿recuerdas a tu padre/madre abrazándose o besándose? ¿parecían estar físicamente cómodos y conectados? ¿o estaban fríos y distantes?)

-Mi padre/madre emplearon medios físicos de disciplina (¿alguno de tus padres te castigó alguna vez con un cinturón o con la mano? ¿cuál era el método usual? ¿lo solía hacer sólo unx de ellxs?
 ¿el contacto físico ha sido algo que has asociado más con el castigo que con el afecto en tu niñez?)

-Cuando fui creciendo, mi padre/madre se sentían menos cómodos mostrándome afecto (¿tu padre/madre se mostraron más lejanos mientras transitabas en la adolescencia? ¿notaste alguna diferencia en cómo tu madre o padre interactuaba físicamente contigo?)

Sea que tus respuestas sean “verdadero” o “falso”, esta información puede ofrecer información valiosa sobre tus actuales puntos de vista sobre la sexualidad. La escritora Aline Zoldbrod, en su libro Sex Smart, analiza cómo la niñez forma la vida sexual adulta y divide los ambientes caseros en que crecimos en siete tipos, basándose en cómo se trataban los temas sexuales en ellos. ¿Puedes identificar tu propio hogar en alguno de estos tipos?

El ambiente ideal
En este hogar, la curiosidad sexual es alentada, las respuestas sobre el sexo son respondidas con información apropiada de acuerdo a la edad del niño o la niña y la privacidad e independencia son respetadas y cultivadas activamente.

El ambiente predominantemente cuidado
Es similar al ambiente ideal, aunque con algunos grandes baches. Por ejemplo, si un padre/madre o hermanx sufre de períodos intermitentes de depresión o enfermedad, o un divorcio o nuevo matrimonio causa un quiebre en el funcionamiento perfecto del ambiente ideal.

El ambiente evasivo
En este escenario, los padres generalmente evitan el tema del sexo y crean un ambiente en el cual preguntar sobre asuntos sexuales es incómodo. Esto está relacionado frecuentemente con las familias en las que los padres/madres no son abiertamente afectuosxs unx con otrx, incluso si sí lo son con sus hijxs.

El ambiente negativo
En un hogar así, el sexo no matrimonial no sólo es evitado sino tratado como inmoral. Este ambiente puede convertirse en terreno fértil para la homofobia, misoginia y problemas sexuales posteriores, incluyendo miedo a la masturbación, incapacidad para las mujeres de lograr un orgasmo o eyaculación precoz en los hombres.

El ambiente de abuso
 Este hogar se caracteriza por el contacto sexual inapropiado entre un padre/madre e hijx, este contacto inapropiado sí constituye abuso sexual, incluso si el/la niñx no lo reconoce como tal o lo bloquea. Sea que este abuso ocurra sólo una vez o varias veces a lo largo de período de tiempo, o es realizado por un miembro de la familia inmediata, de la familia extendida o amigxs o conocidxs, el crecer en un ambiente abiertamente sexual puede provocar un gran daño a largo plazo que impida mantener relaciones sexuales adultas y equilibradas posteriormente. Desde el miedo a la intimidad hasta la ira, falta de deseo o promiscuidad, el superar los daños causados por crecer en este ambiente requiere tiempo, trabajo y terapia profesional.



No podemos cambiar de dónde hemos venido, pero sí podemos cambiar el ambiente que creamos para nuestrxs hijxs.

Texto extraído de: fucsia.cocuidatusalud

lunes, 17 de agosto de 2015

LA PUTA GRACIA



Algunas cosas no tienen ni puta gracia.

Que publicaciones de humor que se consideran de izquierdas y transgresoras, sigan considerando divertido mandarnos a las mujeres a fregar o a mamar, no tiene gracia. Porque el humor tiene que ser subversivo y políticamente incorrecto, pero frivolizar con la sumisión de las mujeres es igual de gracioso que hacer chistes sobre los negros.



Que el peor insulto que se nos ocurra para la gente que nos está robando el disfraz de estado del bienestar, sea aludir a la dudosa reputación de sus madres -a las que acusamos de promiscuas de pago o trabajadoras del sexo, depende de quién lo juzgue- no tiene gracia. Porque estigmatizar a las mujeres que no han tenido otro remedio -o sí- que sacar partido económico de nuestra subordinación sexual, es igual de gracioso que humillar a la gente que tiene que hacer los trabajos que no nos gustan a quienes todavía podemos elegir. Tanto como llamar a alguien “hijo de limpiadora”, “hija de conservera” o “hijo de jornalera”.

Que el ministro del interior de esta pantomima de democracia encuentre puntos de comparación entre el terrorismo y el derecho de las mujeres a decidir como adultas libres sobre nuestra sexualidad, nuestro cuerpo y nuestro deseo de maternidad, no tiene gracia. Porque criminalizar la idea de que las mujeres podemos hacer con nuestro cuerpo lo que nos de la gana, la idea de que nuestra vida y nuestra libertad están por encima de las creencias religiosas de una minoría fanática, es tan divertido como burlarse de la inquisición o de la lapidación de adúlteras.





Que una empresa haya creado un maniquí para practicar el “tiro a la exnovia”, que sangra y todo, no tiene gracia. Porque frivolizar la violencia contra las mujeres, que mata más que el cáncer o los accidentes de tráfico, o el terrorismo, es como quitarle importancia al genocidio nazi o al canibalismo.


Pero hay gente a la que estas cosas le siguen haciendo gracia.

Hay gente que no ha entendido que considerar graciosa cualquier forma de violencia contra las mujeres, cualquier forma de subordinación de las mujeres, es una manera de legitimar ambas cosas. Porque ni la violencia ni la subordinación existirían si no fuera porque hay un sistema social, cultural -compuesto por personas- que las legitima. Con la complicidad, con la ignorancia, con el silencio, con la risa...

Texto extraído de: faktorialila.com

martes, 11 de agosto de 2015

¿ EL BURKA DEL VERANO?


De La hija del Patriarcado se ha hecho feminista (geniales!!)

Esta es la entradita prevacacional dedicada con todo mi aburrimiento y hartazgo profundo, a todas aquellas personas que aún se creen que pueden opinar sobre qué hacemos, cómo hacemos y cuándo hacemos las mujeres con nuestro cuerpo, en este caso, con nuestras tetas. A todas esas personas les invito a que se metan en sus asuntos, que seguro que encuentran temitas con los que entretenerse este veranito.

Por si aún no se han enterado, nuestras tetas, señores y señoras vigilantes voluntarixs del patriarcado, no son de su incumbencia. Nos la trae al pairo lo que les provoque. Simplemente, no nos importa.

Algunos consejitos:

- Procuren ustedes ahorrarse comentarios respecto a nuestras tetas, tapadas, libres al viento, etc.

- Cuídense de faltarnos al respeto con sus miradas invasivas u obscenas.

- Esfuércense, señores cerdos de mierda, por no acosar ni agredir, les aviso que somos muy recelosas de nuestra libertad, también corporal, por cierto, y estamos bien empoderadas. 

La cosa es que, resulta, que tenemos cerebros y lenguas ágiles para colocar a lxs faltonxs en su sitio a la velocidad del rayo; además, disponemos dos buenos brazos y dos buenas piernas para defendernos; también llevamos tijeras, si, de esas con las que nos arreglarnos las uñas, por ejemplo. Y si, son exactamente esas que usted está visualizando (afiladitas y puntiagudas); y algunas, además tenemos la suerte de portar buenas cámaras y teléfonos con internet, mediante los cuales hacemos públicas, al instante, las cotidianas aberraciones que solemos experimentar por hacer lo que nos sale del coño.


Así que con claridad, expongo:

-MIS TETAS SON MÍAS, insisto. Y hago con ellas, exactamente lo que me sale del moño. 

-Si no les gusta, si les ofende, si les traumatiza, NO MIREN. Es su problema, no el mío. 

-Si les gusta mucho, miren sin acosar, sin invadir y procuren que no me de cuenta. Procúrenlo mucho (recuerden todo lo que tengo para defenderme cuando me siento faltada o agredida) Si, esfuércense, porque aunque no lo crean señorxs voluntarixs, se puede mirar a alguien y no faltarle al respeto. 

-Si se excitan, búsquense un lugar privado en el que masturbarse o hacer lo que tengan que hacer. 

Pero repito, no me molesten con lo que les ocurre, porque no me interesa lo más mínimo.

Y por todo esto y mucho más, NO, ESTE VERANO TAMPOCO ME VOY A PONER EL BURKA PARA TETAS.



NOS TIENEN MIEDO PORQUE NO TENEMOS MIEDO

Texto extraído de: elfeminismoenelcuerpo

domingo, 9 de agosto de 2015

EL ANARQUISMO, EL PATRIARCADO Y MANOLO....

Cuando lxs anarquistas hacemos una crítica a la sociedad actual y de todo aquello que coarta nuestra libertad y desarrollo como seres humanos, solemos centrar el discurso en el sistema económico capitalista, en la función del Estado y en el papel de las religiones como sostén de ambos. Solemos dejar al margen lo que supone el vivir dentro de un sistema Patriarcal.

Consideramos muy importante este análisis porque este sistema es anterior al capitalismo y al propio principio del Estado, sobreviviendo a todo tipo de cambios de estructura social y revoluciones. Desde la Atenas clásica de Pericles, pasando por el feudalismo, el antiguo régimen, hasta el capitalismo, de Estado o no, o cualquier tipo de régimen totalitario, han funcionado dentro del sistema patriarcal.

El principio fundamental del sistema patriarcal es la desigualdad, la superioridad básica del hombre sobre la mujer. ¿Cómo es posible que éste haya resistido a todo tipo de cambios? ¿dónde radica la dificultad de acabar con este sistema?

No nacemos con un esquema predeterminado para vivir. Debemos aprender casi todo. El aprendizaje modela nuestros pensamientos, nuestras motivaciones y emociones, nuestras personalidades y actitudes. Desde el lenguaje se nos asigna un lugar y un estatus determinado, este lenguaje lo adquirimos cuando aún no tenemos capacidad para darnos cuenta de ello y cuando alcanzamos edad suficiente para entenderlo lo tenemos tan interiorizado que no vemos la necesidad de cuestionarlo.

Las experiencias vividas ya en los primeros cinco años de nuestra vida hacen que configuremos un marco de referencia, a través del cual organizamos e interpretamos la información recibida. Así es como se van formando nuestros esquemas mentales. Entre los esquemas los hay muy poderosos, como los referidos a la masculinidad y la feminidad.
La tipificación genérica (qué significa ser hombre o mujer), está fuertemente influida por los roles de genero propios de nuestra sociedad (conductas que se esperan de un hombre o de una mujer), ya que ajustamos nuestra conducta a lo que se espera de nosotros, reforzando con ello nuestra propia tipificación.

Es un circulo vicioso difícil de romper, se diría que estamos colonizadxs desde dentro de nosotrxs mismxs. Que esto suceda así es importante para el afianzamiento de los poderes de los diferentes sistemas que históricamente han circulado.


No se puede hablar del papel de la mujer sin hablar del de los hombres, porque estas han sido educadas y se les ha asignado un espacio en relación al hombre, ellas tienen que ser "así" para que ellos respondan a lo que el poder explotador necesita: "maquinas de producir más y mejor".

"¡Los hombres no lloran!, ¡vaya destrozabragas que está hecho mi niño!, ¡mira que fuerte y grande! ..."

Porque claro, las maquinas no tienen sentimientos, son duras y siempre saben lo que hay que hacer, y desde luego no se reproducen, ni tienen que cuidar de su prole. Por eso el hombre tiene dificultad para expresar sus sentimientos y emociones; la ternura, los afectos, los sueños, los miedos, todo lo que tiene que ver con su mundo interno. Y reproduce en el hogar lo que vive en el mundo externo; relaciones de dominación. Cuanto más machacado este más vuelca su agresividad en su pareja y sus hij@s (las maquinas tienen válvulas de escape y el sistema se hace cómplice de esto).
Este producto, diseñado por y para el poder, necesita personal de mantenimiento y aquí entra el papel de la mujer, a ella le corresponde cuidar, alimentar y restaurar las máquinas productoras, además de producir nuevas maquinas que vayan supliendo a las de desecho (y eso al ritmo que también interese) y para ello es adiestrada en la ternura, comprensión, generosidad, solidaridad... valores que hacen posible el cuidado de los otros, y que si se extrapolasen a la sociedad en general, la Revolución Social estaría cantada.

Pero quien hizo la ley hizo la trampa, y estos valores han sido inculcados en las mujeres junto con la sumisión y el "instinto maternal". "Tus hijos son tuyos", la propiedad de la prole, que hace que viva la familia como un reino cerrado, tras cuyas puertas se terminan todos aquellos atributos asignados a la mujer.

Las mujeres como primeras sufridoras de este sistema patriarcal son también las que inician la lucha contra la sociedad machista, organizándose y denunciando la situación de sometimiento que viven. Algunos avances se han conseguido gracias a esto, pero, como siempre, no es oro todo lo que reluce. El sistema ha asimilado y prostituido esta lucha.

"Los planes de igualdad" enmarcados en los esquemas de siempre: dominadores/as / dominadxs han "animado" a "romper esquemas" a las mujeres que luchan por hacerse con el terreno que las corresponde, por participar en la sociedad, pero, eso sí, asumiendo valores machistas: ¡Hay que ser tan competitivos o más que ellos! Engordar las filas del ejército, de los cuerpos policiales y represivos. ¡Ah! Y que no se olvide la participación en la política, que todo lo endulza, para que no se vea tan claro el veneno.

¡Mujeres así son las que interesan! Se podría seguir y seguir escribiendo, porque podríamos abordar la falta de concienciación de los hombres.

Es sabido que el patriarcado también a ellos les perjudica, que la libertad del género humano no será posible sin su abolición.

¿Dónde está la lucha de los hombres? Y más concretamente, ¿dónde está la lucha de los anarquistas aquí?.

No compañeros, no es sólo la discriminación de la mujer lo único que hay que superar. No es un problema de las mujeres con el que únicamente os tenéis que sentir solidarios, es una lucha de todos y todas.

Ahora bien, si decimos que la indiferencia del hombre está en que no le interesa cuestionar a fondo un sistema que le otorga privilegios, habremos dicho la mitad de la verdad.

Si repasamos como han sido educados, veremos la dificultad para que éstos emprendan un análisis serio, y mucho más para luchar por romper el corsé que les atenaza, porque: "-Mira, Manolo, los hombres si lloran, tienen miedo y sienten inseguridad, y no siempre se les empina en el momento que quieren..., así que tú, Manolo, que vives todo esto en lo callado de tu porte de Macho bien plantáo, no reprimas tu realidad de ser humano, y reconoce que eres tan tonto como ella, y que como ella te dejas pisar y que pisándola lo único que haces es hundirte más y más".


El temor a reconocer esto, es lo que al hombre le lleva a no ver que pasa dentro de él, a engañarse y seguir dejándose engañar...

No nos engañemos, aunque se terminase con el Capital y el Estado, mientras exista el Patriarcado, la sociedad que surgiera sería igualmente injusta y desigual.


Salud compañeros y compañeras.
Grupo Albatros (FAI-Madrid)

Texto extraído de : alasbarricadas.org y portaloaca.com

miércoles, 20 de mayo de 2015

"¡CÓMO VAN A SER MASCULINOS LOS PELOS DEL CHOCHO!"





La ilustradora Rocío Salazar ha decidido no volver a depilarse, pero la presión social es tremenda. Con esta colección de entrañables viñetas lanza su grito al mundo y nos hace replantear la importancia de nuestros pelitos

El asunto del pelo se ha convertido en una verdadera guerra. Nada levanta más pasiones y nada enfrenta más a los seres humanos que el eterno debate sobre si las mujeres deben o no someterse a la depilación. Da igual que las revistas de moda o las famosas salgan de vez en cuando a defender “lo natural”, porque pronto nosotras mismas nos olvidaremos de ello y correremos al salón de belleza más cercano para que nos arranquen los cuatro pelos que nos han salido, y que podrían resultar muy incómodos y vergonzosos si alguien nos los descubriera.

Pero, ¿y si no vuelvo a depilarme? Esa es la pregunta que se hizo la ilustradora Rocío Salazar cuando decidió comenzar su serie de viñetas en las que reivindica no sólo su pelo, sino también su derecho a decidir, su derecho a no pasarlo mal cada vez que un poco de cera como lava ardiendo roza y estropea su piel, o su derecho a sentirse feliz con sus decisiones estéticas sin que un hombre listillo, o peor, una mujer listilla venga a decirle…

¡Que eso es antihigiénico!
¡Que el pelo es el acabóse!
¡Que cuánto asco!
¡Que así no debería salir a la calle una mujer moderna!

Rocío Salazar desgrana con muchísimo humor algunas de las escenas más típicas a las que muchos hemos de enfrentarnos cuando el calor aprieta y cuando las piernas tienen que salir al sol. Un mapa corporal con las zonas de dolor más extremas, un tierno cartel en el que la protagonista besa los pelitos de sus piernas, una serie de preguntas que son muy sencillas, y a la vez muy tiernas, y que nos ayudan a comprender la estupidez que nos define cuando de temas estéticos hablamos. O como ella misma dice: “¡CÓMO VAN A SER MASCULINOS LOS PELOS DEL CHOCHO!”


A peludxs puede que nos ganen muchos animales. A contradictorixs... no nos vence nadie.


























Texto extraído de: Playgroundmag.net