Estamos dando una nueva imagen al blog.

Disculpa las posibles molestias que esto pueda causarte. Danos tu opinión sobre el nuevo diseño.
Nos será de gran ayuda.
Gracias.
Mostrando entradas con la etiqueta Antipatriarcado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antipatriarcado. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de enero de 2016

NOCHE DE REINAS MAGAS....


Si bien la historia oficial nos habla de la próxima llegada esta noche de los tres Reyes Magos, es importante recordar que han ido surgiendo otras informaciones que históricamente han cuestionado dicha versión. El periodista y profesor de la UAB, Pepe Rodriguez nos desvela en su libro Mitos y Tradiciones de la Navidad, cuestiones tales como que no han sido siempre tres los reyes magos a lo largo de la historia o que el rey Baltasar no fue negro hasta el siglo XVI. ¿Porque no pensar por un momento que pudo haber alguna reina maga…?
No sería ninguna locura, puesto que las practicas y las evidencias de determinadas épocas de la historia no ofrecen ningún dato en contra de esta idea.

Así, diversos autores helenos o latinos, mencionan a las mujeres druidas, entre las que destacaría Eponina, sacerdotisa o guardiana de su culto.


En la Bretaña continental, Pomponio Mela recoge al menos a nueve mujeres que tenían la capacidad de emitír oráculos y profetizar el futuro y la mitología egipcia también da cuenta de la presencia de diosas entre las que destaca Isis, la "Gran Maga", diosa Madre, reina de los dioses, diosa de la maternidad y del nacimiento.
Más recientemente hemos sabido de las talladoras de santos de Puerto Rico a las que se llama “santeras”, y que no sólo tallan figuras de los santos reyes sino de las “reinas magas”.

La literatura universal también ha hecho mención al papel de las mujeres en la tradición de los reyes magos. Rubén Darío se pregunta “si en algún viejo libro, o en algún empolvado centón, habéis encontrado algo que se refiera a las mujeres de los tres Reyes Magos que fueron a adorar a Nuestro Señor Jesucristo “. Consultados los sabios, el creador de armoniosos sueños le aconsejó escuchar el cuento de otras tres Reinas Magas. Crista que nació para ser coronada reina de martirio era hija de una virgen y un obrero, y la noche de su nacimiento danzaron y cantaron alrededor del pesebre cien pastores y pastoras. Una estrella apareció sobre el techo del pesebre de mi alma; y, a la luz de esa estrella, llegaron a visitar a la recién nacida tres Reinas Magas.


Venían de países muy lejanos. La primera sobre una asna blanca, toda caparazonada de plata y perlas. La segunda sobre un unicornio. La tercera sobre un pavo real. La recién nacida recibió sus homenajes. La primera le ofreció incienso. La segunda oro, la tercera mirra. Una era la reina de Jerusalén, otra la reina de Ecbatana y la tercera la reina de Amatune.


O podemos quedarnos con la maravillosa versión de Gloria Fuertes en su obra Las Tres Reinas Magas, Gaspara, Melchora y Baltasara que arrodillándose ante el recién nacido recitan a coro ofreciéndole el puchero:


Sopitas de leche 
con pan y escabeche, 
que el Niño que nace, 
verás lo que hace. 

BALTASARA 
Verás cómo ama. 

GASPARA 
Verás cómo crece. 

LAS TRES REINAS 
Llevemos al Niño 
sopitas de leche 
con pan y escabeche... 


¿Os imagináis que estas historias hubieran sido relatadas por alguna mujer que se reconociera feminista? ¿Cuánto habrían tardado los nuevos machistas en vilipendiarla, ridiculizarla o simplemente insultarla?

BEFANA, típica figura de algunas partes de Italia. Su nombre deriva de la palabra epifanía, a cuya festividad religiosa está unida la figura de la Befana. Pertenece por tanto a las figuras folclóricas, repartidoras de regalos, vinculadas a las festividades navideñas.

Feliz Noche de reyes y reinas Magas.





martes, 29 de diciembre de 2015

FEMINISMO CONTRA LA IGNORANCIA


Desde que opté por darle más cabida a las opiniones que vuelcan desconocidos a través de las redes sociales, mi fascinación por la ignorancia que habita en esta realidad paralela no ha hecho más que crecer de forma exacerbada. Cuando tenemos una mayor capacidad de acceder y disponer de información verídica y contrastada gracias al impulso de las nuevas tecnologías, nos hemos convertido en una sociedad apegada al oscurantismo de otras épocas. Una que prefiere mantener una posición soberbia ante el conocimiento, demostrando que eso de “cuanto más mejor” es solo una falacia.


Resulta que ahora es tendencia eso de declararse no feminista, rechazarlo e incluso denigrarlo, a través de plataformas como Facebook o Twitter. La problemática que enraíza esta actitud es que la mayoría de adeptos a esta nueva filosofía de negación del movimiento feminista son mujeres.

El autor alemán Goethe dijo alguna vez que “el que no sabe llevar su contabilidad por espacio de tres mil años se queda como un ignorante en la oscuridad y solo vive al día”. Algo parecido les sucede a todas estas mujeres que publican su ferviente antifeminismo sin mayor argumento que ese, negando, por lo tanto, a todas esas heroínas históricas que lucharon –e incluso se dejaron la vida- para que hoy nosotras nos beneficiemos de unos derechos que no siempre nos fueron reconocidos en igualdad de condiciones a los hombres por nacer bajo el estigma del género femenino.


Aquí van unas nociones de cultura general. 


Se define el feminismo como un conjunto de ideologías y movimientos que tienen como objetivo la igualdad de derechos entre varones y mujeres a todos los niveles de la vida. Asimismo, se erige como contrapeso ante la dominación y la violencia de los hombres sobre las féminas y la asignación de roles sociales según el género.

Si, por supuesto, en toda ideología existen facciones radicales que, o bien, desvirtúan el propio movimiento con su extremismo dialéctico, o bien, obtienen el mismo resultado por servirse de acciones contundentes cuyo objetivo rel no es otro que el de hacer visible la urgencia de seguir apostando por el movimiento ante una sociedad entumecida. Pero ambas realidades no pueden, en ningún caso, servir como excusa para generalizar. Menos aún para deformar el mensaje y objetivos germinales del feminismo: buscar la igualdad de géneros. Punto.

La altanería que define a la mujer moderna, occidental y olvidadiza roza lo grotesco. Especialmente cuando todavía hay en el mundo millones de mujeres a las que se les niegan muchos derechos fundamentales que nosotras, como ciudadanas de países "democráticos", ya hemos normalizado. Que las mujeres podamos votar, divorciarnos, trabajar, interrumpir de forma voluntaria un embarazo, denunciar a la pareja por violencia dentro del hogar o incluso ser independientes económicamente de nuestros padres o maridos son conquistas introducidas y peleadas por el movimiento feminista; por las valientes figuras que lo respaldaron ante las injusticias de un patriarcado histórico y atroz que todavía se perpetúa en cualquier país en el que nos dignemos a mirar con sentido crítico. 


Ojalá llegue el día en el que el movimiento feminista y sus reivindicaciones no tengan cabida; queden ambos obsoletos. Será el día en el que hombres y mujeres no estén condicionados por su género, sino por una única verdad: su condición de seres humanos que los hace sujetos de una dignidad irrenunciable e inalienable. Mientras tanto, me reafirmo: la ignorancia es un germen, y ante el antifeminismo iletrado e ingrato, apuesto por mi feminismo de igualdad y consecuencia.

Por: Julia Alegre*


Julia Alegre es una periodista española especializada en Cooperación Internacional y Acción Humanitaria. Actualmente desarrolla su trabajo como redactora en Fucsia.co. 
JAlegreB@semana.com

domingo, 13 de diciembre de 2015

MATADLAS A TODAS


Somos cómplices silenciosos de una plaga que nadie se atreve a llamar así.


Hay un momento en La cosa (1982, John Carpenter) en que McReady, el personaje de Kurt Russell, reúne en un círculo —bengala en mano— a todos sus compañeros. “Seguro que no todos sois cosas, algunos debéis de ser humanos porque si no ahora mismo me atacaríais”. Yo también quiero creer que ahí fuera no todos son alienígenas.

Quiero creer que no vivo en un país de cafres, descendientes directos del neandertal, hijos de una tara neuronal que les obliga a asesinar a sus mujeres. Me consolaría saber que todos esos homicidas son una excepción, un simple fallo en la cadena evolutiva, el producto de unos antepasados con graves problemas de adaptación que acabaron transmitiendo sus genes a ejemplares fallidos, machos alfa venidos a menos.

Cincuenta y cuatro mujeres han sido asesinadas hasta el día de hoy(pos desgracia  tal vez cuando este artículo caiga en vuestras manos sean más las ASESINADAS) . Sus asesinos son presuntos, los cadáveres no. Cincuenta y cuatro víctimas en once meses. Si un grupo terrorista musulmán hubiera reivindicado cincuenta muertes en España en menos de un año no habría lugar en el infierno en el que pudieran esconderse. Aquí los agresores se esconden a plena vista: se mofan en Twitter, persiguen en Facebook, acosan por email. Algunos los justifican. Son los del «algo habrá hecho», los del «la culpa es de la ley que criminaliza al hombre», los de la jauría con vocación de piara donde uno ve los rostros de ciertos tertulianos. Los de «¿y las denuncias falsas qué?», como si un asesinato fuera el equivalente conceptual al falso testimonio. Llamamos “feminazis“ a las que nos molestan (lo que demuestra un dominio peripatético de los condicionantes históricos y del régimen nacionalsocialista en general), “maricones” a los que se solidarizan con ellas y “tontos” a los que abogan por un gran pacto de estado contra la violencia de género o simplemente protestan.

Seguimos el protocolo a rajatabla, eso sí: guardamos un minuto de silencio, ponemos la bandera a media asta, hacemos una manifestación. Y así hasta la próxima. Silencio, bandera, manifestación. Si le diéramos al fast forward eso sería todo lo que veríamos: una muerte tras otra, seguida de un silencio, una bandera a media asta y una manifestación.


Hace unas semanas vimos a tres de los presuntos responsables de las muertes por cortesía de la prensa: uno era un ricachón que abusaba de las drogas, el otro un ejemplar de gimnasio, el tercero un don nadie que se calzó un pasamontañas y unos guantes de látex para apuñalar a su mujer en plena calle. El primero ejecutó a su familia antes de pegarse un tiro; el segundo está en busca y captura después de matar a su exnovia y una amiga de esta; al tercero le cogieron en la calle, cuando ya había matado.

Ninguno de ellos, a pesar de su presunto tormento, escogió acabar con su propia vida antes de tomar la de los demás. Ninguno fue a la tienda a comprar una soga y se fue en silencio, sin molestar: todos tomaron la decisión de matar.
Porque podían. “La maté porque era mía”, dicen sin ambages. Cincuenta y cuatro mujeres han perdido la vida porque cincuenta y cuatro hombres no aceptaron que ellas podían hacer lo que les diera la gana con sus vidas. Ellas pueden dejarnos, manipularnos, amarnos o largarnos, y eso no puede ser, por supuesto, piensa el homínido, metido en un círculo de pensamiento que a veces comparte abiertamente con los colegas. Porque este es un país de hombres, de muy hombres, y no vamos a permitir que ellas hagan lo que les de la gana. ¿Qué se habrán creído? Y sí, esto no es México, ni Finlandia.

No somos seres de luz, ni espíritus libres, ni criaturas piadosas. Somos cómplices silenciosos de una plaga que nadie se atreve a llamar así. Cada vez que un hombre insinúa la responsabilidad colectiva que deberíamos asumir por el continuo menosprecio que sufre la mujer en nuestro país, una avalancha de insultos sepulta al majadero y le recuerda que aquí mandan los tipos de pelo en pecho y verbo ligero. Aquí somos muy machotes y hay que decirlo tantas veces como convenga.

Llegados al punto en que estamos ahora, donde muchas (muchas más de las que creemos) viven en el pánico más estruendoso sin que nadie mueva un dedo para aliviarlas, va siendo hora de escoger bando, más que nada para saber cuántos somos y cuántos son ellos. No hay equidistancia posible, no cuando las apuñalan, queman, disparan y humillan. No caben las contemporizaciones, , los eternos blablablá de los politicastros de turno o las excusas de baratillo que acaban resumidos en un «es que es muy complejo».


Tampoco caeré en la tentación de pensar que en otros sitios esto no pasa. Esto pasa en todas partes, pero este es el país en el que vivo, ese que presume de haber cerrado etapas y superado heridas y en el que un niño de doce años puede soltarle en la televisión pública a una niña de la misma edad “las chicas ya sabéis limpiar genéticamente” y que a todo el mundo le parezca hilarante.

Ya no basta con decir basta y mirar de lejos, entornando los ojos. Sabiendo como sabemos que a más muertes menos sensibilización, quizás deberíamos empezar a practicar el noble arte de quitarnos de encima a todos aquellos machos que reducen el asesinato, la tortura y la persecución a un simple “vete a saber qué ha pasado en realidad”.


El asesinato es injustificable (soltar estas perogrulladas en pleno siglo XXI es ciertamente vergonzante, pero comprarse un arma para matar a tus hijos y a tu mujer porque te van mal las cosas puede que sea un poquito peor), el odio a las mujeres es repugnante y la creencia de que alguien (quien sea) es de nuestra propiedad fue abolida hace muchos lustros. Nos cargamos la esclavitud (por lo menos eso dijimos) pero la seguimos practicando. No las atamos con cadenas, nos limitamos a rociarlas con alcohol y acercarles un mechero (hace unas semanas, un chaval de veinte años, España) o a advertirles de lo que pasará si se les ocurre contradecirnos. Seguimos con “el mujer tenía que ser” y el “saliendo así vestida, ¿cómo no le va a pasar algo?”. Seguimos riéndonos con los piropos de los babosos y considerando a las mujeres por la amplitud de su escote y la extensión de su minifalda: las que follan mucho son unas putas; los que follan mucho, unos conquistadores.

Perpetuamos y empeoramos el discurso generacional que arrastraban nuestros abuelos, cuando la abuela se quedaba en casa y el abuelo se ganaba el sustento. Y lo peor de todo es que nos da igual. En general. Con poquitas excepciones. Algunas feminazis, algunos maricones y algunos tontos. Nadie ha levantado la voz. Quizás por miedo, puede que por indiferencia, chi lo sá?


El otro día, después de que El Mundo publicara una carta de una mujer, Sara Calleja, que había decidido suicidarse ante el acoso de su expareja, a uno se le caía el alma a los pies al leer los comentarios de los lectores. Ya sabemos que la narrativa de un artículo ya no se acaba con el punto final del texto sino que empieza donde arranca el primer comentario y que es ahí donde se dirime la suerte del texto. Estoy seguro de que en este, como en aquel, podremos leer un sinfín de operetas quejosas sobre lo malvada que es la fémina, la cantidad de denuncias falsas que justificarían hasta el asesinato de Ghandi, amén de descalificaciones de ligeras a gruesas y recordatorios de lo bien que tratamos a las señoras en España los días laborables. Porque eso es lo mejor: lo activos que son los perseguidores del sentido común. Si setenta u ochenta mujeres mueren al año asesinados por su pareja en nuestro país podría decirse que tenemos un grave problema estructural con la violencia de género, verdad? Si ochocientas mujeres han muerto desde 2005 incluso podríamos arriesgarnos y afirmar que no es un hecho coyuntural sino sistémico, ¿no?


Después de la mencionada carta en El Mundo, el periódico consiguió hablar con la juez del caso, una señora que afirmaba no tener ningún instrumento a su alcance para evitar finales como este. Lo mejor llegaba al final, cuando se le preguntaba si estaba satisfecha con su trabajo: «Sí. Desde el momento que nos entró la primera denuncia, Sara estuvo totalmente protegida».

Quizás ese es el problema: que fingimos ser ciegos y sordos. O —quién sabe— puede que en realidad lo seamos.

Toni García
Texto extraído de: lamarea.com

jueves, 10 de diciembre de 2015

APPTIVISMO: TECNOLOGÍA FEMINISTA PARA DESTRUIR Y HACKEAR AL PATRIARCADO


Bollo sapiens para Orbita Diversa

Hoy vamos a hablar de algunas Apps para smartphones que pueden ayudarnos a combatir todos esos micro y megamachismos cotidianos y que podemos incorporar a nuestro arsenal de armas contra el patriarcado.


Soy consciente de estas herramientas tienen un claro sesgo de status socio-económico: los smartphones son caros y no están al alcance de cualquier persona. Sin embargo, van convirtiéndose gradualmente en una parte más de nuestra vida cotidiana. En particular, España es el país europeo con mayor tasa de uso desmartphones (80% de penetración en 2013). Además, el uso del smartphone alcanza a todos los tramos de edad, estando su uso más extendido entre las capas más jóvenes de la población.


Los usuarios de Android tienen más de 1.3 millones de Apps para elegir, y los de Apple tampoco se quedan cortos con 1.2 millones. Aunque muchas de ellas propagan esterotipos machistas, sexitas, xenófobos y/u homófobos, quiero proponeros algunas Apps que promueven los valores feministas y el respeto hacia la mujer.

Aquí están algunas:


1. GENDER TIMER


Precio: Gratuita
Idiomas: Inglés (pero da igual, su manejo es super intuitivo)
Desarrollador: Kichisaga Leadership AB


GenderTimer está disponible desde hace sólo unos meses pero ya se ha convertido sin duda una de mis aplicaciones feministas favoritas.

Todas las que llevamos puestas las gafas violetas nos hemos dado de bruces en algún momento con la triste realidad: participado en asambleas populares, partidos políticos, sindicatos, asociaciones o cualquier tipo de grupo participativo,por muy feminista y de izquierda que fuera, habrás vivido como, invariablemente, algún macho alfa toma la palabra… y ya no la vuelve a soltar.

Si hablamos de la representación de la mujer en los medios audiovisuales, es evidente que los papeles femeninos están estereotipados, hipersexualizados y ampliamente subrepresentados. Según el Instituto de Geena Davis para el Estudio del Género en los Medios, entre 2007-2012 sólo el 30.8% de los personajes con texto en las 500 películas más taquilleras eran mujeres y sólo el 11% eran protagonistas.

A pesar de todos estos datos, muchos estudios siguen insistiendo que las mujeres tenemos igual participación y representación que los hombres y que, incluso, hablamos mucho más que ellos. Así que si tu hermano o tu compañero de asamblea se niega a creer en esta flagrante inequidad, puedes hacerles un zas en toda la boca con GenderTimer. Esta App te permite calcular fácilmente el número de hombres y mujeres que participan en una reunión (o película, serie, programa de radio, etc.) y cuánto intervino cada sexo. Tanto si estas en casa viendo una peli debajo de la manta, enarbolando cualesquier causa activista o llevando a cabo investigaciones sociológicas de alto nivel, esta es tu App.

Una vez tengas tus resultados, puedes compartirlos públicamente (también en tus redes sociales), y cotillear cómo les está yendo en eso de la igualdad a las asociaciones, agrupaciones políticas y demás usuarios de la App.

Como no, usamos esta App en la última reunión de Órbita Diversa y comprobamos que las chicas orbitantes somos guerreras.



2. NOT BUYING IT


Precio: Gratuita
Idiomas: Inglés (pero da igual, su manejo es super intuitivo)
Desarrollador: The Representation Project


Espero que a estas alturas todas sepaís ya lo que es la cosificación sexual de la mujer y conozcáis al dedillo todas las preguntas que hay que formularse para detectarla en la publicidad. Las más aplicadas también habréis visto el documentalMiss Escaparate, que es un material imprescindible para identificar cómo se construye la desigualdad desde el bombardeo medíatico que recibimos día a día en los medios.

Pues bien, The Representation Project ha creado una App que te permite denunciar el sexismo en la publicidad y promever los medios de comunicación que promueven una visión positiva de la mujer.

Esta App es de fácil manejo – simplemente tienes que elegir uno de los dos hastags #NotBuyingIt (no lo compro) o #MediaWeLike (medios que nos gustan), y navegar por todo el contenido enviado por otros usuarios o etiquetas contenidos tu misma. A partir de ahí, puedes enlazar tu post con Twitter y ver otros posts que se hicieron en las inmediaciones de dónde te encuentres.


¿Para qué sirve esto? Pues para avisar a otros compradores donde no comprar y que negocios apoyar. ¿Quiéres ver que victorias se han conseguido a través de esta plataforma? También puedes. Una de las funcionalidades de esta App te permite recordar todos estos éxitos. Por ejemplo, ¿os acordáis del lamentable anuncio de Veet donde decían a las mujeres que si no se depilaban corrian el riesgo de convertirse en hombres? Pues a través de esta plataforma y a la indignación popular la compañía decidió retiralo del mercado.


3. BUYCOTT


Precio: Gratuita
Idiomas: Inglés, árabe, francés, japonés, ruso, ucraniano
Desarrollador: Buicott Inc.


Siguiendo el mismo principio de que el que compra es el que tiene el poder, Buycott te ayuda a elegir dónde pones tu dinero e imponer un poco de justicia social en el universo.


Lo tuyo son los derechos de las mujeres, de las personas LGTB, la inmigración, el medioambiente… ¡Elije tu causa!

Esta App te permite organizar tu lista de la compra por causas y escanear los códigos de barras para saber dónde va a ir tu dinero, directa o indirectamente.

Si hay alguna compañía en particular que piensas que tu y otros consumidores deberíais evitar o apoyar, simplemente crea una campaña y podrás tener la certeza de que tu dinero sólo irá a donde tu quieres que lo haga.


4. HOLLABACK!


Precio: Gratuita
Idiomas: Inglés, alemán, sami septentrional, español
Desarrollador: RightRides for Women’s Safety


Hollaback! es una organización y movimiento internacional contra el acoso y esta App es el punto álgido de su trabajo. La App te permite reportar y explicar cualquier episodio de acoso callejero, tomar una foto de tus acosadores y subirla a la App y, a través de su función de geolocalización, graba el punto exacto donde ha tenido lugar.

También puedes ver el mapa de tu área y comprobar dónde otras personas han sufrido acoso en ella. En algunas ciudades, la App incluso te permite hacer una denuncia a la policía.


5. ENRÉDATE SIN MACHISMO


Precio: Gratuita
Idiomas: Español
Desarrollador: enredatesinmachismo.com

Esta App, promovida por el Cabildo de Tenerife a través del área de Educación, Juventud e Igualdad y el Instituto Insular de Atención Social y Sociosanitaria (IASS), ha sido destacada como una de las mejores a nivel nacional para la prevención de la violencia de género. Invita a los jóvenes a jugar desbloqueando tres niveles de dificultad y obtener las medallas de cada nivel a través de un lenguaje cercano y ejemplos de su vida cotidiana. Mientras juegan pueden conocer los estereotipos del amor romántico, evitar situaciones de una relación dominante, reflexionar sobre la violencia machista y revisar si su relación afectiva funciona bien.


6. LIBRES


Precio: Gratuita
Idiomas: Español
Desarrollador: Telefónica España junto con el Ministerio de Sanidad e Igualdad


LIBRES es una App dirigida principalmente a mujeres que sufren o han sufrido violencia de género y a cualquier persona que detecte en su entorno una posible situación de maltrato.

La aplicación contiene acceso a textos, teléfonos de ayuda (016, que no deja huella en la factura PERO PARECE SER QUE SI EN EL TERMINAL DE MÓVIL)  , testimonios en vídeos o audios, y enlaces a páginas web, donde se explica qué es la violencia de género, dónde y cómo denunciarla. Además incluye consejos para las mujeres que han sufrido malos tratos.

La particularidad de esta App es que el icono de la aplicación no aparece en el escritorio del teléfono, sino que se camufla en el menú del smartphone para evitar que las parejas de las mujeres sepan que la tienen.


7. MY DAYS


Precio: Gratuita
Idiomas: Inglés (pero da igual, su manejo es super intuitivo)
Desarrollador: Christian Mueller


Ni todas las feministas tienen la menstruación ni todas las que la tienen son feministas, pero uno de los puntos importantes del feminismo es eliminar los estigmas y tabúes con respecto a los procesos fisiológicos femeninos y, en concreto, a la menstruación.

Hay miles de aplicaciones que te permiten grabar las fechas de tus reglas y te dan información sobre en qué momento de tu ciclo te encuentras, cuando empezarás a ovular y cuales son tus días más fértiles. Yo personalmente uso esta porque no es de color rosa ni está llena de mariposas y florecillas, pero puedes investigar a ver si encuentras alguna otra que se adapte más a tus gustos, como Period Tracker, Period Diary, My Calendar y miles otras.


8. FAIRSHARE


Precio: Gratuita
Idiomas: Inglés, francés, alemán, japones, chino y español
Desarrollador: Cape Horizon Pty. Ltd.


Ya sabes cómo va eso de vivir en una casa con varios compañeros de piso o miembros de la familia: hay muchas labores domésticas por hacer y misteriosamente pareces ser siempre tu la que acabas lavando la pila de platos de la fiesta de hace 1 semana, bajando la basura, comprando leche, poniendo la lavadora y limpiando las formas de vida desconocidas que se están generando en el cuarto de baño.

Según la última Encuesta de Empleo del Tiempo elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los hombres dedican cada vez más tiempo a la casa, pero aun así, no llegan y las mujeres dedican dos horas y cuerto más cada día a las tareas domésticas que los hombres.

Debido a la manera en la que los niños y las niñas son socializados durante su desarrollo, empezando por la variedad de juguetes ofrecidos a cada sexo, a menudo es espera que las mujeres hagan la mayor parte del trabajo doméstico y, muchas veces de manera inconsciente, acabamos responsabilizándonos de estas tareas aunque creamos en que se deben repartir equitativamente. Esto se ha terminado con FairShare.

Esta App te permite organizar el trabajo y las responsabilidades domésticas, programas las tareas, hacer listas de la compra compartidas con todos los miembros de la casa y documentar las tareas que se vayan haciendo, incluso anotando cuanto tiempo ha llevado cada una.


9. WOMEN AND GIRLS


Precio: 2.99€
Idiomas: Inglés, árabe, francés, alemán, español, catalán, griego, italiano y un porrón de idiomas más.
Desarrollador: Sand Apps Inc.



La App Women and Girls te permitirá comparar distintos aspectos del progreso de las mujeres en todos los países del mundo usando estadísticas y vistosas gráficas sobre educación, acceso al trabajo, salud y mucho más. ¿Quieres saber cuántas niñas tienen acceso a la educación primaria en Afganistán comparado con la India o cuantas mujeres tienen escaños en el parlamento húngaro? Ahora puedes.

Algunas otras interesantes Apps de este mismo desarrollador te permiten estudiar las tendencias en la población mundial desglosadas por género, edad, dependencias y más, seguir los retos de desarrollo del milenio o seguir el progreso en la lucha contra el VIH/SIDA en el mundo. Ya no tienes excusas para no saber lo que pasa en el planeta en el que vives.


Con todo esto, creo que os habéis podido hacer una idea del tipo de herramientas feministas que los smartphones y tabletas pueden poner a vuestro alcance. Espero que alguna o todas ellas os resulten de utilidad y que podáis compartirlas con cuanta más gente mejor (si lo estás dudando, sí, también debes compartirlas con tu hermano y con ese compañero de asamblea).

Y vosotras, ¿usáis alguna otra App feminista que no haya incluido en el listado? Dejad un mensaje abajo. ¡Me encantaría conocerlas!


Texto extraído de: orbitadiversa

miércoles, 25 de noviembre de 2015

VIOLENCIA MACHISTA....¡Y DE ESTADO!


Otro 25 de noviembre conmemorando el Día Internacional para la erradicación de la violencia hacia la mujer, violencia machista y patriarcal... ¿y?.. ¿Qué ha cambiado de un año para otro? En 10 años, contabilizadas por distintas organizaciones, ha habido más de 900 víctimas de violencia machista. ¿Es eso normal? No: Mientras rendimos homenaje en un simbólico día como el 25N a todas las mujeres ASESINADAS por el hecho de ser mujeres, en los hogares la realidad continúa y cabe preguntarse hasta qué punto estamos haciendo algo para frenar tal despotismo patriarcal.

Vivimos en sociedad y no debemos limitarnos a consternarnos ante la muerte de la víctima, es necesario respaldar a la familia que se esconde tras la brutalidad de las agresiones y visibilizar. Necesitamos reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos y qué estamos creando entre todos y todas legalizando las agresiones a todos los niveles de nuestra vida: doméstico, laboral, social, emocional, económico... sin que nadie haga nada. 
Y ahora observamos cómo el poder se hace cada vez más cómplice de esta sinrazón potenciando las desigualdades que dan lugar a las agresiones, tanto físicas como psicológicas, que sufrimos las mujeres. Reformas que no son otra cosa más que una manera de institucionalizar los ataques sobre las mujeres; fortalecer las diferencias y poner a las mujeres en una posición de indefensión no solo ante sus parejas, también ante la sociedad y la ley.


Añadimos, pues, a estas agresiones, los ataques por parte del Estado como violencia machista. 
¿Qué ha supuesto, si no, la reforma de la ley del aborto, de la Ley de Dependencia, los cambios de legislaciones laborales o los recortes sociales? Si no teníamos suficiente con las humillaciones, vejaciones y malos tratos por parte de nuestros compañeros o ex compañeros, ahora el Estado, ese que dice ampararnos, nos condiciona y oprime solo por el hecho de ser mujeres. Eso sí, vendiéndonos que vivimos en democracia.


Detrás de cada una de estas leyes incumplidas y de todas aquellas que se proponen ahora para mermar nuestros derechos se observa una clara voluntad de los poderes, políticos, sí, pero también económicos e incluso religiosos de volver a reproducir la separación de roles por sexos, haciendo regresar a las mujeres a la reclusión de los hogares, haciéndolas responsables gratuitamente de los cuidados, y convirtiéndolas en víctimas de las frustraciones de sus parejas, padres, hermanos... como en los viejos tiempos.
Nos encontramos ante una violencia que el Estado ejerce sobre las mujeres de forma indemne y legalizada, y por eso exigimos y gritamos ¡basta ya!. Basta ya de retrocesos, de malversación, de engaños, de estafa y de crisis. 
Por eso decimos: basta ya de violencia de Estado.


lunes, 9 de noviembre de 2015

DICEN QUE ODIO A LOS HOMBRES...


Dicen que odio a los hombres, y lo dicen hombres que justifican que otros hombres ejerzan la violencia contra las mujeres con las que conviven, que aceptan que el hombre imponga autoridad y respeto, que entienden la masculinidad como una actitud dominante y controladora, que prefieren ocultar sus emociones y sentimientos, porque dicen que mostrarlos los debilita; hombres que reducen su fortaleza a lo que dé de sí la masa muscular. Para ellos, defender esa masculinidad es amar a los hombres.

Dicen que criminalizo a los hombres porque señalo a los hombres violentos, porque me niego a que esos agresores me utilicen a mí y al resto de los hombres como argumento para utilizar su violencia y sus privilegios; y lo dicen quienes les dan la razón con su silencio y sus palabras. Nosotros no somos como esos otros hombres, ni nuestro silencio los va a amparar. Defender la violencia en los hombres para ellos no es criminalizarlos, es protegerlos.


Dicen que olvido a los hombres porque no hablo de la violencia que sufren por parte de las mujeres, y lo dicen quienes callan los homicidios y agresiones que sufren los hombres por parte de otros hombres, porque esa violencia es cosa de hombres, comentan; y lo dicen los que históricamente han ignorado las otras violencias, también las que ejercen las mujeres contra los hombres, porque nunca les ha importado el hombre vencido, eso ya es para ellos una razón suficiente que demuestra que no eran hombres de verdad. Son los mismos hombres que ahora no soportan que las mujeres venzan con la justicia, y salgan de la violencia de género en la que antes permanecían atrapadas con su pasividad y silencio. Para ellos, recordar la igualdad y la justicia es olvidar a los hombres.

Dicen que los hombres pierden con la igualdad, y lo dicen los que prefieren mantener la injusticia de los privilegios y los abusos sobre los derechos arrebatados a las mujeres con tal de ser más hombres. Y también dicen que quienes trabajan por la igualdad viven de ella, y lo dicen quienes viven y matan en nombre de la desigualdad, los que siempre buscan el enfrentamiento, y los que no quieren entender que la única recompensa de la igualdad es la convivencia en paz, también para ellos, sus hijas y sus hijos.

Dicen que no quiero a los hombres, y lo dicen hombres que niegan el afecto y el amor de los hombres si no se corresponde con el modelo heterosexual que han decidido como masculino, y dirigido a establecer relaciones desiguales de abuso con el amor como argumento. Para ellos, querer a los hombres es hacerlos machos y viriles.

Dicen que rechazo la paternidad de los hombres, y lo dicen los mismos que justifican que un maltratador es un buen padre, aquellos que han guardado silencio sobre la desigualdad que aleja a los hombres de las responsabilidades del cuidado y el afecto de los hijos e hijas, hombres que disfrutan cada día de un 34% más de tiempo de ocio mientras que las madres de sus hijos dedican un 26% más de tiempo al cuidado, y un 97% más a las tareas domésticas, sin renunciar al trabajo fuera del hogar (Barómetro CIS, abril 2014). Pedir el tiempo y las circunstancias para poder ejercer la paternidad responsable desde el principio para ellos es rechazar la paternidad de los hombres. Lo dicen quienes creen que esa responsabilidad de ser padres comienza con la separación.

Dicen que rechazo que los hombres sean víctimas de la cultura, y lo dicen quienes presentan a las mujeres con la vestimenta tradicional de la perversidad y la maldad para hacerlas responsables de todos los males, especialmente de lo que le afectan a los hombres.
Los mismos que a pesar de los 600.000 casos de violencia de género y los 60 homicidios de mujeres al año, manipulan los datos para, en lugar de insistir en todo lo que aún se necesita para evitar la impunidad de los hombres violentos y el abuso de los interesados, intentan presentar la realidad de la violencia contra las mujeres como "denuncias falsas". Los mismos que piden acabar con la ley que lucha contra la violencia de género para que todo sea como siempre ha sido en el silencio y la impunidad. Estos hombres dicen que los hombres son "víctimas de la cultura", pero no dicen que la cultura ha sido creada por hombres y sobre referencias masculinas para darle privilegios a ellos.

Por eso digo que el machismo, además de someter, agredir y asesinar a las mujeres, también es malo para los hombres. Lo es por esa forma de entender la masculinidad como un ejercicio diario y constante de poder, por esa manera de mirar al mundo y a las personas como amenaza, por esa competición que cada hombre establece consigo mismo y contra todos los demás. El machismo presenta a los hombres como precio de su propia vida. Es cierto que les da la calderilla de la violencia para conseguir susnecesidades diarias, pero al final terminan pagando ese importe en ausencia de todo lo demás.

La soledad a la que tanto temen esos hombres de verdad es una consecuencia de su propia identidad construida sobre ese machismo de camaradería aparente y traidor, que busca más el poder en cada hombre que a la persona que hay en él.

Esos hombres machistas dicen mucho desde el posmachismo, pero callan ante cada golpe, ante cada abuso, ante cada discriminación que sufren las mujeres, y callan y se esconden ante cada homicidio que otros hombres cometen desde su hombría. Critican a las mujeres y a muchos hombres por cambiar para alcanzar la igualdad, pero no critican a los hombres que no cambian para permanecer en el abuso y la violencia.


Esos hombres que tanto dicen y tanto callan podrán decir lo que quieran; lo que tantas y tantas personas (mujeres y hombres) decimos para alcanzar la igualdad queda en cada palabra que compartimos, con ellos también, y por más que lo intenten no podrán manipularlas ni cambiarlas, como tampoco pueden evitar que cada día haya más hombres que rechazan el machismo y busquen la igualdad.

Extraído de : miguelorenteautopsia