Estamos dando una nueva imagen al blog.

Disculpa las posibles molestias que esto pueda causarte. Danos tu opinión sobre el nuevo diseño.
Nos será de gran ayuda.
Gracias.
Mostrando entradas con la etiqueta Relaciones Afectivas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relaciones Afectivas. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de diciembre de 2015

SOMOS SOLO AMIGXS...(CON DERECHOS)...


Solemos como sociedad, poner títulos a todo, al estudio, al empleo, a la comida y a las relaciones para identificar y asociar.

Hay títulos que todos conocemos, pero no todos los pronunciamos y muy pocos se atreven a vivir, o más bien, los viven pero no los nombran. Amistad para los amigos, sexo para los amantes, compromiso para el noviazgo y para una amistad con sexo pero sin compromiso: amigos con derechos.


Juan comenzó un nuevo trabajo, allí había varias niñas lindas y, al parecer, interesantes, pero entre esas no estaba Valentina, sino la hermana de esta. Juan pasó de una relación laboral a una de amistad con la hermana de Valentina. Sin embargo, llegó una noche, una noche de fiesta, esas fiestas que suelen hacer los compañeros de trabajo para ‘socializar’ (de esas donde el jefe se le declara a la secretaria o viceversa) y a la que un recién llegado jamás se puede negar. Allí, por fin, habla con Valentina…


Valentina y Juan empezaron una nueva relación al tener en común más cosas que el trabajo: la música, esa que une mundos, unió sus vidas, en medio de Gondwana, Alerta y el infaltable Bob Marley. Sus mismos gustos cinéfilos les permitían pasar toda una tarde juntos; esas tardes tan normales, excepto por una, una que incluyó un beso –ese que ambos estaban esperando, pero ninguno se atrevía a dar o pedir- pero todo se congeló ahí…Ahí perfectamente se complementaban Juan y Valentina.

Los encuentros siguieron, porque no los unía un trabajo, los unían sus gustos, su afinidad, sus deseos. Llegó, ese momento, ese donde él se declara, tal cual como en una película rosa y así hubiera podido comenzar la historia de un noviazgo común y corriente, si su pasado no hubiera estado marcado.



Marcado no estaba el silencio que necesitaba Juan, aunque para Valentina eran gritos, el pasado de Juan, ese pasado de hace tan poco, en donde tuvo una relación sentimental con la hermana de ella; con dignidad -esa cualidad que las mujeres tenemos a flor de piel- decide no meterse formalmente con el ex de su hermana, y así como el reggae: ‘relajao’ accedió a llevar una relación sin nombre, una relación no formal, una relación de “amigos con derechos”...



Derechos sexuales, Juan y Valentina disfrutaban de las salidas y pláticas como amigos, pero también disfrutaban de un buen sexo, uno al que Juan define con un “¡Huy, mejor dicho…!” (Se pierde su mirada y seguro se va a un recuerdo, o a otro…), y empieza a tararear Seal it whit a kiss. Se utilizaban sexualmente cada cuanto el uno o el otro, lo pedían, pero no había remordimientos, porque sus encuentros no solo incluían sexo, sino un compartir de sus vidas, de su intimidad....



Intimidad que no estaba definida solo por el sexo, sino porque compartían lo más íntimo de su ser, se compartían el uno al otro. Intimidad que se reflejaba en el refugio que encontró Valentina muchas veces en Juan: era él con quien podía hablar de lo que no podía hablar con nadie, era él quien recibía sus llamadas sorpresas, era él quien siempre la acompañaba a cine o esas tediosas compras, era él quien aguantaba su bipolaridad que afloraba cada 28 días, era él a quien le entregaba su cuerpo; cuerpo que esporádicamente se entregaba a la pasión. No necesitaban de posiciones, juegos, maneras especiales, cada experiencia sin planearla llevaba algo nuevo, algo que lo hacía inolvidable. Se rompía el esquema del reggae, con un susurro al oído “When we play pretened body is on fire” podía comenzar todo, esa entrega, ese desfogue, esos momentos suaves y salvajes, esos que solo les pertenecen a ellos y a su pasado.

Cada uno empezó a tener una relación formal y así como comenzó, terminó ‘relajao’, y hoy, en el futuro de su pasado, Juan ve que fue lo mejor. Aún sigue su amistad con ella, pero es solo eso: amistad, amistad sin derechos, sin derechos a sexo, sin derechos a besos, sin derechos a roce, porque ahora en sus ojos, en su corazón, él puede verla como una hermana.

¿Acaso después de vivir una relación que llega hasta la intimidad sexual, se puede llegar a tener una relación de amistad tan fraternal?


La libertad, esa que reina en siglo XXI, o mejor, esa por la que luchamos, la buscamos a cualquier precio, incluyendo en las relaciones. Venimos de un pasado con matrimonios de esos que ya no se ven, esos de “hasta que la muerte los separe”, seguido de matrimonios con divorcios y más divorcios, por compromisos mal hechos y el afán.



Quizá por el miedo a seguir esta tradición, se derriban argumentos “chapados a la antigua” y se han abierto relaciones sin compromiso como si fuera sinónimo de “sin heridas o daños”. Queremos amar sin entregar el corazón, queremos satisfacción sexual, sin responsabilidad, queremos entrega de otros pero con nuestra libertad, queremos disfrutar del momento sin pensar en un futuro.

Historias que se toman de ejemplo para definir lo que es una relación, pero estas lo definen en palabras, al final el nombre, el título, es lo que menos importa, la definición real, es la vivencial. ¿Qué fue esa relación? ¿Fue amistad? ¿Fue sexo? ¿Fue deseo? ¿Alteración de los sentidos y de los parámetros? ¿Todo en uno?



republicado de bakánika

domingo, 15 de noviembre de 2015

DEJA DE LLORAR POR ESTAR EN LA FRIEND ZONE, ELLA NO LLORÓ CUANDO LA METISTE EN LA FUCK ZONE

LA TRAMPOSA BONDAD DE LOS PAGAFANTAS



“Mira, cuando una chica decide que eres su amigo de repente ya no hay opción de cita. Te conviertes a sus ojos en una especie de ente no sexual. Como un hermano. O una lámpara”.

'Sólo Amigos' (Roger Kumble, 2005)

Beatriz Serrano

Si algo define a Jaimito dentro de sus amigos es sin duda que es un “buen tío”. Un Buen Tío con todas sus letras. Un Buen Tío en mayúsculas. Es el tipo que no bebe un sábado noche para dejar, uno por uno, a todos sus etílicos colegas sanos y salvos en casa. Es el tipo que siempre se ofrece a pagar la primera ronda. El tipo de amigo al que el resto de sus amigos llaman cuando tienen un problema de índole romántica. Jaimito además recicla, ama a los animales –no tiene ninguno, pero comparte muchos vídeos de gatitos -, visita a su abuela cada domingo, dona a una ONG y paga sus impuestos.

Foto: 'Pagafantas' (Borja Cobeaga, 2009)

¿Estás seguro de que eres un buen tío?

No obstante, Jaimito tiene un problema: le gusta una chica. Y no debería ser un problema como tal pero para Jaimito lo es. Porque Jaimito ya ha vivido esta historia un millón de veces y es un tema habitual en su grupo de canallas: “Todas dicen que quieren a un buen tío, pero luego se van con el primer macarra que pasa”, musita mientras observa la espalda de su amada perdiéndose en la distancia encima de una motocicleta. Y ahora le gusta esta chica en concreto. Le gusta muchísimo. La ama con el latir de su corazón y el palpitar de su órgano sexual. Así que queda con ella y se van a pasear. Se van al cine y a cenar. Escucha todas sus historietas de chica y le da consejos de sabueso. Ríen. Comen helado en verano y sopas en invierno. Se dan las buenas noches por whatsapp. Jaimito además le hace regalos. Pequeñas tonterías, pero ¿qué puede hacer él si cada vez que pasa por Tiger encuentra una funda para iPhone de calabazas que le recuerda a ella?

Jaimito ahora tiene dos frentes abiertos. Por un lado su amor le está transformando en una dama dieciochesca que necesita el frío viento del norte para poder respirar. Por otro, su grupo de canallas no deja de decirle que es un Pagafantas y que se dé prisa o la tía le meterá en la Friend Zone. “Y cuando estás en la Friend Zone – dice el más cuñado de sus colegas – ya no hay forma de volver atrás porque se piensan de repente que eres SU AMIGO y van y te cuentan cosas y te hacen partícipe de toda su vida”. Una cosa que es, a todas luces, peor que un castigo en la Edad Media.

De pronto llega el Día D: Jaimito sale de su casa ready to kill. Ha quedado con la chica y se dice que esta noche es la noche. Y quedan y beben y él se lanza y ella le hace una pequeña cobra –porque le tiene mucho cariño – y le dice que no, que no siente lo mismo y que le ve como un amigo. Las alertas se disparan. FRIEND ZONE aparece con luces de neón en sus ojos, sobre el rostro de ella y por todo el bar. Y juraría que a 20 metros fuera de allí hay una manifestación donde todo el mundo lleva carteles y banderas donde pone FRIEND ZONE. Jaimito descubre que sus amigos tenían razón. Y como va un poco pedo, argumenta eso de que las tías no quieren a los buenos tíos, que qué injusta es la vida, por el amor de Dios, que entonces por qué todas esas cenas y películas y por qué lleva la funda de iPhone de calabazas. Y para ella la respuesta es sencilla: porque somos amigos.

Vamos a sostenerlo aquí por un nanosegundo: si la única razón por la que estabas siendo adorable y amable con la chica en cuestión era porque querías conseguir algo a cambio…¿estás completamente seguro de que sigues siendo Un Buen Tío, Jaimito?


No hay más preguntas, señoría.

El concepto Friend Zone es peligroso y unilateral: ¿no podría cabrearse ella porque la has metido en la Love Zone? ¿O en la Fuck Zone? La Friend Zone sostiene que si eres majo y amable con una chica, esa chica eventualmente se convertirá en tu follamiga o en tu amigovia o en tu novia formal. La Friend Zone juega en una dinámica de poder por la que una persona tiene que recompensarte por un acto –la amistad- que creía altruista. Como si tu amiga fuese una máquina tragaperras en un casino que conforme metas más monedas más posibilidades tienes de ganar. La Friend Zone otorga al interesado el papel de víctima por el mero hecho de que la otra persona no esté interesada en él del mismo modo. Cuando lo cierto es que nadie elige de quién se enamora. Y eso juega en una doble dirección. Porque en el concepto de la Friend Zone se esconde el hecho de que el poder lo tiene el interesado, mientras que la otra persona debería responder como el interesado espera –o desea- que responda. Y qué aburrida sería la vida sin sobresaltos.


Pero quizás lo más insultante de la Friend Zone es la manera en la que devalúa la amistad. Como si el llamar a alguien “amigo” tuviese poca o menos calidad que el ponerle otra etiqueta. Se valora a la otra persona por lo que puede ofrecerte y no por lo que es. Y la amistad no debería infravalorarse. Porque el amigo es el que te recoge borracho a las cinco de la mañana. El que te llevará una petaca el día de tu boda y el que te dejará su hombro en los funerales. Tu camarada, tu ángel de la guarda, tu confidente y tu centinela. Ynadie estipula que ese papel deba desempeñarlo, sí o sí, otro hombre.
Quizás te identifiques con Jaimito. Es posible que un enorme sentimiento de empatía te haga aliarte con él. Puede ser que en algún momento te hayan roto el corazón. Que alguien te haya rechazado. Y también es posible que tú hayas rechazado a alguien porque no veías a esa persona con la lente con la que te veía a ti. El rechazo es algo horrible y duele, pero va a suceder. Y eso no convierte a la otra persona en una mala persona. Es simplemente una persona a la que no le interesas. La única mala persona aquí, amigos, es el idiota de Jaimito.


Texto extraído de: revistagq.com

viernes, 30 de octubre de 2015

HAZME EL HUMOR

El sexo, si es con risas y divertido, mucho mejor. La sexóloga Marta G. conecta el humor y el sexo en una interesante reflexión.

Ilustración: Maite
¿Qué es lo que quieres en esta vida? Si te encontrases la maravillosa lámpara mágica y el genio te ofreciese 3 deseos, ¿qué pedirías? Muchas personas tirarían del clásico: salud, dinero y amor, que está fenomenal, pero creo que hay algo que se nos escapa y se nos olvida, algo que mejorará nuestra salud, nos ayudará cuando el dinero falle y alimentará al amor: el humor.

Si es importante el humor en nuestra vida diaria ya no os quiero ni contar en las relaciones de pareja, ya que las dificultades se hacen menos “cuesta arriba” cuando puedes afrontarlas desde un punto de vista positivo.


Lo que hay que recordar siempre es que el humor tiene 2 caras, una positiva y otra negativa y hay que tener cuidado con cuál utilizamos porque a veces lo convertimos en un arma arrojadiza para lanzar mensajes negativos. Expreso mi hostilidad, pongo a parir a tu amigo, por ejemplo, y luego digo “jaja, solo bromeaba”. Ya… claro… Y es que a veces bajo el estandarte del humor podemos llegar a decir cosas que, de otra manera, igual nos costaría decir pero no por ello van a sentar mejor. De hecho, probablemente sienten peor.

Mucha gente se ha acostumbrado a utilizar la ironía y el sarcasmo como medio de comunicación, lo cual está fenomenal pero puede llegar a ser un problema si esa se convierte en la única forma de mostrar lo que sienten.


Sin embargo, hay muchas veces que ese “escudo” nos puede ayudar a tratar temas que normalmente no sacamos por inseguridades a la hora de saber qué posición tiene nuestra pareja sobre ello. Por ejemplo: P. siempre ha querido casarse pero no sabe si L. quiere o no y le da miedo sacar el tema por lo que P. le dice “¿que te gustaría más? ¿casarte en la playa o en la montaña?” dejando unos segundos para ver su reacción y, si lo necesitase, poder sacar el escudito y añadir “te he asustado, ¿eh? jajajaja”.


¿Y qué me decís del humor y el sexo? Sin pasarnos de payasillxs, para no salir de la clave erótica, el humor puede ser un gran compañero de cama. Un juego, unas risas pueden ser de lo más erótico y también pueden ayudar a romper el hielo en determinados temas.

A veces las personas se toman tan en serio el sexo que su cara transparenta concentración, como si estuviesen desactivando una bomba y aún no hubiesen decidido si cortar el cable rojo o verde – tic-tac, tic-tac -, y es que parece que se nos ha inculcado que cuando hacemos algo entre risas es como si lo respetásemos menos. ¡Ja! Seguro que hay más personas desnudas en estos momentos manteniendo relaciones sexuales por una conversación divertida y distendida que por una mirada seria e intimidante.


Seguro que a más de a unx de vosotrxs os ha pasado alguna vez que estás con una persona que te gusta y que basta que salga una conversación en la que os estéis riendo, veas su sonrisa, su mirada y el pensamiento que te invade de los pies a la cabeza es “te comía a besos de arriba a abajo en este momento, ñam ñam ñam”, ¿verdad? Pues os digo un secreto, y que no salga de aquí, esos momentos no son exclusivos de esa primera fase de coqueteo-jugueteo, instantes como esos puede haber, y muchos, en nuestra relación de pareja, independientemente de los días, meses, años, que paséis juntos. Mi teoría es: la pareja que ríe unida permanece unida.


Y es que esta vida ya tiene bastantes cosas negativas como para que nos regodeemos en ellas y vivamos en modo drama ON. Es verdad que a veces nos parece que “todo es complicado”, pero el humor siempre nos dará unas herramientas para hacerlo todo más llevadero, para ver las cosas desde un prisma más positivo, al fin y al cabo, la vida puede ser maravillosa y está en nuestras manos.

Así que, dejemos los malos rollos de lado, hagámonos adictos a ese chute de endorfinas que acompaña la risa y el placer, juguemos con nuestra pareja, busquemos esos momentos de miradas cómplices y digámonos muy muy muy serios el uno al otro: 0101

Texto extraído de: Proyecto-kahlo

sábado, 17 de octubre de 2015

NO ME DIGAS NENA


No me digas que soy bonita. No me interesa que te guste mi apariencia. Soy más que mi apariencia. Lo que vale de mí está adentro. Es complejo, rebuscado, confuso y en muchas ocasiones contradictorio.

La llama que enciende mis pasiones tiene sed. Sed de conversaciones intensas, pláticas interesantes, discusiones calurosas y cuestionamientos que me hagan pensar, ahondar más en los misterios de este mundo tan absurdo y esta vida tan valiosa y a la vez tan efímera.


No me invites una copa. Invítame a conocer mundos nuevos, a explorar nuevos horizontes. Invítame a descubrir de lo que somos capaces. Invítame a soñar. No me agarres la cintura. Toma mi mano. Apriétala. Hazme sentir viva. Recuérdame que las manos de los seres humanos son como piezas de un rompecabezas, que embonan, que están hechas apara sostenerse unidas.

No me beses con lujuria. Bésame con pasión, con respeto, con entrega. No olvides el
sabor de mi boca. Recuerda que con esa lengua pronuncio las palabras para expresar lo que pienso y lo que siento. Que con esa boca defiendo a la persona desvalida y grito a todo pulmón, para que el mundo escuche mi voz, junto con las voces de mis hermanos y mis hermanas, y sepa que queremos un mundo justo, un mundo unido.


No tomes mi corazón como tu posesión. No es tuyo. Nunca lo será. Siéntete afortunado de que lo comparta contigo. Mi posesión más valiosa, mi vitalidad, está en tus manos. Cuídala, porque no te pertenece. No intentes conquistarme. Jamás seré propiedad tuya, ni de nadie más. Han habido muchxs antes de ti y todxs han intentado colonizarme. Déjame ser libre, mía, pero compartida.

Cuando llore, no me tengas lástima, no seas condescendiente. No me digas qué hacer, ni que todo estará mejor. Ya sé que todo pasa. No quieras pensar por mí, ni sentir por mí. Cuando llore, abrázame. Acaríciame. Recuérdame que no estoy sola. Que tú también lloras. Que está bien llorar.Cuando me equivoque, no me humilles. Recuérdame que soy más que mis errores. Que no soy blanco o negro, que tengo en mí cientos de matices al igual que tú. No me digas que soy perfecta. No me subas a un pedestal porque me voy a caer. No me encierres en una jaula de oro. Veme por lo que soy. No lo que crees que soy o lo que quieres que sea.

Por último, ámame. Ámame como soy. Con mis miedos y mis pasiones. Con mi luz y mi oscuridad . Con mis días alegres y mis días de dolor, tristeza y amargura. Cree en mí. En mi capacidad de amarte. Siempre.
Y nunca olvides que juntxs seremos invencibles.


Texto extraído de: utterlydisclosed

lunes, 28 de septiembre de 2015

CINCO MUJERES FEMINISTAS FRENTE AL AMOR


Virginia Wolf


“El amor es una ilusión, una historia que una construye en su mente, consciente todo el tiempo de que no es verdad, y por eso pone cuidado en no destruir la ilusión.”

El Grupo de Bloomsbury , al que pertenecía, liberó el sexo de toda culpa y vergüenza. Virginia tuvo una aventura con Clive, el marido de su hermana, Vanesa. Las dos hermanas estuvieron en el foco de muchos tríos. Virginia había crecido traumatizada por los abusos sexuales cuando era niña de su hermanastro y se sentía naturalmente inclinada por las mujeres mayores que ella. Antes de aceptar a Leonard, había rechazado a numerosos pretendientes. Más tarde tuvo un amor apasionado con Vita Sackville. La admiración de Vita Sackville por Virginia Wolf se desbocó desde el primer momento. “Adoro a Virginia. Pocas veces he quedado tan prendada de alguien. La cabeza me da vueltas pensando en ella”. Las anotaciones íntimas de Virginia no fueron tan entusiastas: “No es muy de mi gusto severo: recargada, bigotuda, con los colores de un periquito y toda la soltura de la aristocracia, pero sin el genio del artista”. Les costó dos años alcanzar cierta intimidad y varios más admitir que se querían. Fueron amantes y vivieron su relación con libertad. Se acostaron por primera vez en diciembre de 1925. Su amor continuó de modo intermitente, durante tres años, sin perjudicar aparentemente a sus maridos. Virginia no era una mujer sensual, pero, aunque estaba enamorada de su marido, en el que confiaba más que en nadie en el mundo, había confesado abiertamente que le atraía su propio sexo”. De hecho, su relación con Leonard era casi asexual. “Qué placer sería poder tener amistad con mujeres: ¡una relación tan secreta y privada comparada con las relaciones con los hombres!” había escrito en su diario.

Sin embargo, antes de hundirse en las aguas del río Ouse, Virginia había escrito a Leonard en su despedida “Queridísimo, si alguien hubiera podido salvarme, habrías sido tú. Pero no tenía derecho a destrozarte la vida. Juntos hemos sido todo lo felices que pueden ser dos personas”.Su suicidio para no hacer sufrir a los seres que la rodeaban fue su verdadera prueba de amor.


Alexandra Kollontai


Alexandra Kollontai es una de las defensoras del Amor Libre. 

Según su análisis, el amor ha surgido del instinto biológico de la reproducción, pero a través de milenios de vida social y cultural se ha espiritualizado para convertirse en un complejo estado emocional, así, el amor se puede presentar bajo la forma de pasión, de amistad, de ternura maternal, de inclinación amorosa, de comunidad de ideas, de piedad, de admiración, de costumbre y cuantas maneras imaginemos. Hasta el punto de que “no parece fácil que una sola persona pueda satisfacer la rica y multiforme capacidad de amar que late en cada ser humano”. Alexandra invitaba a las mujeres a consumir la sexualidad como un vaso de agua, quebrando así con las viejas relaciones sexuales que eternizaban la opresión de la mujer. Todo tipo de unión por amor era válido, a excepción del que podía poner en peligro la salud y la prostitución. Criticaba el derecho de propiedad no sólo sobre el cuerpo, sino también acerca del alma del compañero, la costumbre de “dominar” al ser amado o bien de hacerse su esclavo”. Alexandra defiende la unión libre entre dos personas. Esta unión se debe basar en el mutuo respeto a la individualidad y la libertad del otro y por tanto rechaza la subordinación de la mujer dentro de la pareja y la hipocresía de la doble moral. Para ella los seres humanos viven aislados en una sociedad donde las opciones de una vida libre para las mujeres son tan limitadas que la soledad moral en la que viven hace que éstas se aferren con enfermizo apego al hombre. Kollontai propone una sociedad basada en la solidaridad, el compañerismo y la igualdad de sexos, donde una Mujer Nueva inicie una auténtica revolución sexual donde no se acepte la subordinación a los valores, deseos, conceptos y hábitos de los varones que siguen dominados por una cultura patriarcal que ha fomentado durante siglos hábitos de autosatisfacción y egoísmo, y entre estos, el de someter el “yo” de la mujer.

Emma Goldman


Fueron muy pocas las mujeres de su época las que llegaron a repudiar el puritanismo como ella. Emma estaba convencida de que el sexo era «tan vital como la comida y el aire", y subrayó la contradicción que existía en el hecho de que las mujeres fueran obligadas por una parte a ser asexuadas y por otra, a vender su cuerpo a través del matrimonio o la prostitución pública. Simbolizó durante su época las posiciones de autonomía femenina, de amor libre, de una total falta de prejuicios. Emma llegó hasta asumir la defensa de los homosexuales, algo que casi ningún revolucionario notorio de su tiempo se atrevió a hacer. En su formación revolucionaria, Emma fue antes feminista radical que anarquista. Para Emma era mucho más importante el factor ideológico y creía que el centro del problema radicaba en el machismo, en el hecho de que los hombres eran “tiranos inconscientes" y la sumisión actuaba sobre las mujeres como un «tirano interno". La mujer estaba educada para ejercer como tal “Casi desde la infancia, escribió, las jóvenes aprenden que el más alto objetivo en la vida es el matrimonio", eran incapacitadas para el goce sexual, por lo cual «la vida de estas muchachas se destruye por la frustración". En el momento en que la mujer contempla la sexualidad de igual a igual que el hombre, sistemáticamente es tratada como alguien monstruoso o enfermizo. Hasta los hombres más avanzados se sienten incómodos ante mujeres así y actúan sin excepción en plan dominante. Por eso, Emma tiene claro que la emancipación de la mujer será obra de la mujer misma: El desarrollo de la mujer, su libertad, su independencia, deben de surgir de ella misma, y es ella quien deberá llevarlos a cabo. Primero, afirmándose como personalidad y no como mercancía sexual. Segundo, rechazando el derecho de cualquiera que pretenda ejercer sobre su cuerpo; negándose a engendrar hijos, a menos que sea ella quien los desee; negándose a ser la sierva de Dios, del Estado, de la sociedad, de la familia, etc., haciendo que su vida sea más simple, pero también más profunda y más rica. Es decir, tratando de aprender el sentido y la sustancia de la vida en todos sus complejos aspectos, liberándose del temor a la opinión y a la condena pública.
En cuanto a las relaciones amorosas de Emma podemos citar varias, sin embargo las más importantes fueron Johann Most, cuya personalidad atrajo fuertemente a Emma durante cierto tiempo y pasó a ser además de su discípula, su amante. Esto no duró mucho y Emma empezó a cuestionar ambos roles. La ruptura entre Johann y Emma no tardó en producirse. El lugar que había dejado vacío Johann no tardó en ser ocupado y esta vez por dos hombres a la vez. Alexander Berkman, que desde entonces pasó a ser su compañero casi inseparable, y un pintor también de origen ruso con los que estableció un menage a trois que transcurrió sin incidentes internos dignos de mención, pero que al puritanismo norteamericano le pareció el colmo de la perversidad.

Susan Sontag


Susan Sontag dijo que había “amado a hombres y mujeres .A la edad de 17 años, tras un noviazgo de diez días se casó con Philip Rieff. El matrimonio entre Sontag y Rieff duró ocho años, se divorciaron en 1958. Desde entonces sostuvo relaciones con Harriet Sohmers, una escritora y modelo estadounidense con la que convivió tras una intensa relación en París en 1957. Entre los años cincuenta y los setenta fue amante de la dramaturga cubana María Irene Fornés. Los últimos años de su vida mantuvo una relación sentimental con la fotógrafa Annie Leibovitz. Leibovitz declaró que Susan había sido una de las personas más influyentes de su vida. Fue lo más lejos que ambas llegaron no sólo a la hora de declararse homosexuales sino de reconocer que mantenían una relación que iba más allá de la amistad. El pudor y silencio de Sontag acerca de sus relaciones amorosas quizá se pueda definir en esta frase:
“Amar duele. Es como entregarse a ser desollado y saber que en cualquier momento la otra persona podría irse llevándose tu piel”.


Simone de Beauvoir


Simone de Beauvoir y Jean Paul Sastre se conocieron en París en 1929. Ella tenía 21 años y él 24. Simone de Beauvoir fue una niña solitaria, apegada a su padre, quien le enseñó el amor por los libros y el conocimiento. Jean Paul Sartre siempre vivió como un niño consentido y ególatra que de adulto buscó refugio en las mujeres, el alcohol, las drogas y la filosofía. La solitaria y el ególatra convirtieron su relación en un ejemplo de libertad y modelo de ruptura con las formas de vida burguesas tradicionales. Fueron unas de las parejas más polémicas del siglo XX. Se trataron de usted durante más de 50 años, nunca vivieron juntos, se negaron a contraer matrimonio y tener hijos, y es conocida la liberalidad con la que ambos aceptaban que el otro miembro de la pareja mantuviera relaciones con terceras personas.
Simone de Beauvoir escribió:


“El día en que sea posible para la mujer amar, no por debilidad sino por fortaleza, no escapar de sí misma sino encontrarse a sí misma, no humillarse sino reafirmarse, ese día el amor será para ella, como es para el hombre, una fuente de vida”.


Texto extraído de: mujericolas.blogspot.com

miércoles, 26 de agosto de 2015

CELOS, CAUSAS Y POSIBLE CURA, por Emma Goldman

Emma Goldman
Celos, Causas y posible cura


Texto extraído de "La hipocresía del puritanismo y otros ensayos"

Nadie en absoluto capaz de una intensa vida interior consciente, necesita tener la esperanza de escapar de la angustia mental y el sufrimiento. El dolor, y a menudo la desesperación, por la llamada idoneidad eterna de las cosas son los compañeros más persistentes de nuestras vidas. Pero estos sentimientos no llegan a nosotros de la nada, sino a través de las malas acciones de la gente. Éstas condicionan nuestro propio ser, en efecto, están entrelazadas a través de miles de gruesos y suaves hilos con nuestra existencia.

Es absolutamente necesario que nos demos cuenta de esto, porque la gente que no deja escapar la noción de que su desventura se debe a la debilidad de sus compañeros, nunca puede superar el odio y la maldad mezquina que constantemente culpa, condena y acosa a aquellos por algo que es inevitable, como parte de sí mismos. Esa gente no llegará a las alturas de una verdadera humanidad al que el bien y el mal, la moral y la inmoralidad, no son sino términos limitados a las emociones humanas en el mar de la vida.


El filosofo del “Más allá del Bien y el Mal”, Nietzsche, en este momento se le ve como el perpetrador del odio nacional y la destrucción de ametralladoras; pero solo los malos lectores y malos alumnos lo interpretan así. “Más allá del Bien y el Mal” significa más allá de la persecución, más allá de juicios, más allá de matar, etc. “Más allá del Bien y el Mal” abre a nuestros ojos a lo más profundo de la afirmación individual combinada con el entendimiento de otros que no son como nosotros, que son diferentes.

Con eso no me refiero al torpe intento de la democracia de regular las complejidades del ser humano a través de la igualdad externa. La visión de “Más allá del Bien y el Mal” apunta a la derecha de uno mismo, a la personalidad de uno. Tales posibilidades no excluyen el dolor del caos de la vida, pero excluyen la rectitud puritana que sienta juicio sobre todos, excepto uno mismo.

Resulta evidente que el más completo radical (y es que hay muchos que no poseen sentido común) debe aplicar este profundo reconocimiento humano de la relación entre el amor y el sexo. Las emociones sexuales y el amor están entre las más intimas, las más sensibles e intensas expresiones de nuestro ser. Están tan relacionadas con los rasgos físicos y psíquicos individuales que cada romance acabaría en un romance independiente como ningún otro. En otras palabras, cada amor es el resultado de las impresiones y características que las dos personas involucradas le dan. Cada relación amorosa debe, por su misma naturaleza, permanecer como un romance privado. Ni el estado, ni la iglesia, ni la moral, ni la gente deben meterse con eso.

Desafortunadamente este no es el caso. La relación más íntima es objeto de prohibiciones, regulaciones y coerciones, sin embargo estos factores externos son absolutamente ajenos al amor, y por lo tanto llevan a eternas contradicciones y conflictos entre el amor y la ley.

El resultado de esto, es que nuestra vida amorosa se mezcla con la corrupción y la degradación. El “Amor Puro” tan aclamado por los poetas, es hoy en día matrimonio, divorcio y disputas, de seguro un raro espécimen. Con el dinero, estatus social y posiciones como criterios para el amor, la prostitución es inevitable, incluso si se cubre con un manto de legitimidad y moralidad.

El mal más prevaleciente de nuestra mutilada vida amorosa son los celos, a veces descritos como “El Monstruo de Ojos Verdes” que miente, engaña, traiciona y mata. La noción popular es que los celos son innatos y por lo tanto no se pueden erradicar del corazón humano. Esta idea es conveniente para aquellos que carecen de la habilidad y la astucia para profundizar en la causa y el efecto.


Angustia por un amor perdido, por el hilo roto que le daba continuidad del amor. El dolor emocional ha inspirado las más sublimes palabras, profundos puntos de vista y la exaltación poética de un Byron, Shelley, Heine y otros de su tipo. ¿Pero alguien podrá comparar este dolor con lo que comúnmente se llama celos? Son tan diferentes como la sabiduría y la estupidez. Como el refinamiento y la tosquedad. Como la dignidad y la coerción brutal. Los celos son lo opuesto al entendimiento, a la simpatía, a un sentimiento de generosidad. Los celos no le aportan nada al individuo, no lo hace grande y fino. Lo que hace es cegarlo con ira, atormentarlo con sospechas y herirlo con envidia.

Celos, las contorsiones de lo que vemos en las comedias y tragedias matrimoniales, son invariablemente de un solo bando, intolerantes acusadores, convencidos de su propia rectitud y de la maldad, crueldad y culpa de sus victimas. Los celos no intentan entender, su deseo es castigar, tan severamente como les sea posible. Esta noción está incorporada en el código de honor, representada como un duelo o una ley no escrita. Un código que sostiene que la seducción de una mujer debe ser expiada con la muerte del seductor, incluso donde la seducción no tuvo lugar. Donde ambos han cedido voluntariamente a la tentación más profunda, el honor solo se restaura cuando hay sangre derramada, sea la de él o la de ella.

Los celos están obsesionados con la posesión y la venganza. Están acorde con todas las leyes punitivas sobre los estatutos que se adhieren a la barbárica noción de que una ofensa, que es a menudo simplemente el resultado de los males sociales, debe ser adecuadamente castigada o vengada.

Se puede encontrar una fuerte discusión contra los celos en los escritos de historiadores como Reclus, Morgan y otros, como en las relaciones sexuales entre la gente primitiva. Cualquiera que esté familiarizado con sus trabajos sabe que la monogamia es una versión tardía del sexo que tuvo lugar gracias a la domesticación y apropiación de la mujer, lo que ha creado un monopolio sexual y la inevitable sensación de celos.


En el pasado, cuando los hombres y mujeres se entremezclaban unos con otros sin la intervención de leyes ni moral, no podía haber celos, porque el principio se basa en la presunción de que el hombre tiene un monopolio sexual sobre cierta mujer y vice-versa. En el momento en que alguien se atreve a ir mas allá de este recinto sagrado, los celos estarán al alza. Bajo estas circunstancias es ridículo decir que los celos son perfectamente naturales. De hecho, es el resultado artificial de una causa artificial, más nada.

Desafortunadamente, no son solo los matrimonios conservadores los que están saturados con esta noción del sexo monopolizado; las llamadas uniones libres también son victimas. Podría decirse que esta es otra prueba más de que los celos son un rasgo innato. Pero debe tenerse en cuenta que el sexo monopolizado ha sido transmitido de generación en generación y se ha plasmado como la base de la pureza de la familia y del hogar. Y justo cuando la iglesia y el estado vieron el sexo monopolizado como la única forma de asegurar los lazos maritales, ambos han justificado los celos como una legítima de defensa para la protección del derecho de propiedad.

Ahora, mientras la mayoría de la gente ha superado la legalidad del sexo monopolizado, pero no ha superado sus hábitos y tradiciones. Por eso, han sido tan cegados por el “Monstruo de Ojos Verdes” como sus vecinos conservadores al momento en que sus posesiones están en juego.

Un hombre o mujer lo suficientemente libre y maduro para no interferir ni armar un alboroto por las atracciones externas de la pareja seguro será despreciado por sus amigos conservadores y ridiculizado por los más radicales. Será llamado degenerado o cobarde; con mucha frecuencia se le imputaran motivos materiales menores. Estos hombres y mujeres serán objeto de chismes y chistes de mal gusto por el solo hecho de que le conceden a sus esposas, esposos o amantes, derechos sobre sus propios cuerpos y expresiones emocionales sin montar escenas celosas ni amenazas de muerte al intruso.


Hay otros factores que influyen en los celos: La vanidad del hombre y la envidia de la mujer. El hombre, en materia de sexo, es un impostor, un fanfarrón, que siempre se jacta de sus hazañas y éxitos con las mujeres. Insiste en adoptar el papel de conquistador, ya que se le ha dicho que la mujer quiere ser conquistada, que les gusta ser seducidas. Haciéndole sentir como el único huevo en el granero, o el toro que debe chocar los cuernos con otro para ganar a la vaca, su vanidad y arrogancia se sienten heridos de muerte en el momento en que un rival aparece en escena, que aun entre los llamados hombres refinados, continua siendo el amor sexual de la mujer, que debe pertenecer solo a un amo.

En otras palabras, el casi extinto monopolio sexual junto con la irreverente vanidad del hombre en 99 casos de 100 son los antecedentes de los celos.

En el caso de la mujer, el miedo económico de ellas y sus niños y la penosa envidia hacia otras mujeres que obtienen gracia en los ojos de su acompañante, invariablemente crea celos. En justicia a las mujeres, desde hace siglos, la atracción física era su única carta sobre la mesa, por eso, necesita envidiar el encanto y valor de otras mujeres que amenazan quedarse con su propiedad preciada.

Lo más grotesco de todo es que hombres y mujeres pueden llegar a ser violentamente celosos de aquellos quienes no les importan. No es el amor ultrajado, sino la envidia y vanidad los que se pronuncian contra este “terrible mal”. Y es probable que la mujer nunca haya amado al hombre del que ahora sospecha y espía. Probablemente ella nunca ha hecho un esfuerzo por mantener ese amor. Pero en el momento en que un competidor aparece, ella empieza a valorar su propiedad sexual para defender lo que de otra forma seria vil y cruel.

Obviamente, los celos no son un resultado del amor. De hecho, si fuese posible investigar muchos casos de celos, seria muy probable encontrar que mientras menos gente esta imbuida en un gran amor más violento y competitivo serán los celos. Dos personas unidas por una armonía interna no tienen miedo ni pretenden perjudicar la confianza mutua y la seguridad que se tienen si uno u otro tiene atracciones externas, y sus relaciones no terminaran en una vil enemistad, como pasa con mucha gente. No serán capaces, ni se esperará, que acepten la elección de su pareja en la intimidad de sus vidas, pero eso no le da a ninguno el derecho de negar la necesidad de la atracción.

Como discutiré la variedad y la monogamia en dos semanas, no hablaré sobre eso aquí, solo diré que ver a personas que aman a más de una persona como perversos y anormales es ser muy ignorante.
Ya he discutido varias causas de los celos a las que debo agregar la institución del matrimonio, que la Iglesia y el Estado proclaman como “Lo que los une hasta que la muerte los separe”. Esto es aceptado como el modo más ético de vivir y de hacer las cosas.

Con el amor, en todas sus variantes y cambios, encadenado y estrecho, no es de extrañar que los celos surgieran. Que más que maldad, sospechas y rencor pueden surgir cuando un hombre y una mujer son oficialmente unidos con “De ahora en adelante son uno en cuerpo y alma”. Solo vean a cualquier pareja unida de esa manera. Dependiendo uno del otro para cada pensamiento y sensación, sin intereses ni deseos individuales, y pregúntate a ti mismo si esa relación no se tornará odiosa e insoportable con el tiempo.

De una manera u otra las cadenas se cortan, y como las circunstancias que llevaron a esto son bajas y denigrantes, no sorprende que se saque a relucir las características y motivaciones más mezquinas y perversas del ser humano


En otras palabras, la intervención legal, religiosa y moral son los padres de nuestra innatural vida sexual y amorosa, y de eso es que los celos se han ido alimentando. Es el látigo que castiga y tortura a los pobres mortales por su estupidez, ignorancia y prejuicios.

Pero nadie necesita justificarse a si mismo por ser una víctima de estas condiciones. Es muy cierto que todos caemos bajo el peso de inicuos acuerdos sociales bajo coerción y ceguera moral. Pero no somos individuos conscientes, ¿De quién es el deber de llevar verdad y justicia a los asuntos humanos? La teoría de que el hombre es un producto de estas condiciones ha llevado solo a la indiferencia y a una lenta aceptación de estas condiciones. Aun así, todo el mundo sabe que la adaptación a un modo de vida injusto y no saludable solo fortalece ambas cosas, mientras el hombre, el así llamado “Corona de la Creación”, equipado con la habilidad de pensar y ver por encima de todo para emplear sus poderes de iniciativa, se debilita, se vuelve más pasivo, más fatalista.

No hay nada más terrible y fatal que profundizar en las entrañas de nuestros seres queridos y de uno mismo. Solo ayudará a romper los delgados hilos de afecto que aun hay en la relación y finalmente nos llevara hasta el último surco, que es lo que los celos intentan prevenir, la aniquilación del amor, la amistad y el respeto.


Los celos son un medio inútil para preservar el amor, pero es un medio bastante útil para destruir el respeto hacia nosotros mismos. Para la gente celosa, como los adictos, es llegar a lo más bajo y al final solo inspiran asco y desgracia.

La angustia por la pérdida de un amor o un amor no correspondido entre la gente que es capaz de tener finos pensamientos no volverá tosca a esa persona. Aquellos que son sensibles y delicados solo tienen que preguntarse a si mismos si pueden tolerar una relación obligatoria y un enfático NO se obtendría como respuesta. Pero mucha gente sigue viviendo cerca del otro, aunque hace tiempo dejaron de vivir juntos–una vida lo suficientemente fértil para las operaciones de los celos, cuyos métodos van desde abrir la correspondencia privada hasta el asesinato. Comparado con estos horrores, el adulterio abierto parece un acto de coraje y liberación.

Un fuerte escudo contra las vulgaridades de los celos es que el hombre y la mujer no son uno en cuerpo y espíritu. Son dos seres humanos con diferentes temperamentos, sentimientos y emociones. Cada uno es un pequeño cosmos de si mismo, envuelto en sus propios pensamientos e ideas. Sería glorioso y poético si estos dos mundos se fusionaran en libertad e igualdad. Incluso si esto dura poco tiempo valdría la pena. Pero el momento en que estos dos mundos son forzados a estar juntos, toda la belleza y fragancias no dejan más que hojas muertas. Quien entienda esto tendrá en cuenta que los celos están dentro y no les permitirá cargar con una espada de Damocles sobre él.

Todos los amantes hacen bien en dejar las puertas de su amor bien abiertas. Cuando el amor pueda ir y venir sin miedo a encontrarse con un perro guardián, los celos rara vez crecerán porque aprenderá que donde no hay llaves ni candados no hay lugar para sospechas y desconfianza. Dos elementos que hacen que los celos prosperen.

_______________________________________________________________________________________ 

Manuscritos y Archivos de la División La Biblioteca Pública de Nueva Yor Astor, Lenox y Tilden Fundaciones 

El Texto original en ingles se encuentra en el suguiente Linkhttp://dwardmac.pitzer.edu/anarchist_archives/goldman/jealousy.html

viernes, 21 de agosto de 2015

¿CÓMO INFLUYE TU INFANCIA EN TU VIDA SEXUAL?

Lo que nuestrxs madres y padres hablan o callan y sus actitudes en pareja ayudan a constituir el ser sexual que somos y la relación con nuestro cuerpo. Responde estas preguntas para identificar tu huella erótica.


Por: Luisa Torres Tobar, sexóloga

La mayoría de nosotrxs estamos fuertemente influidos por las actitudes que vimos y experimentamos siendo niñxs. En la infancia, nuestrxs madres y padres diariamente nos envían mensajes contundentes respecto al valor, deseabilidad y desenvolvimiento de nuestra sexualidad y lo expresan verbalmente o no, dependiendo de la comodidad o incomodidad que sienten respecto a su propia sexualidad. Y, justamente, la forma en la que vivimos nuestra sexualidad surge de esa historia personal. ¿Qué modelo de relación sexual te proporcionaron tus progenitores?


Ellxs, además de proporcionarnos modelos de relación sexual, tienen diversas actitudes respecto al modo de su actuar sensual y sexual con su pareja.


Es importante preguntarse sobre el contacto físico en el núcleo de la familia, ¿entre familiares había abrazos espontáneos o más bien poco contacto físico? ¿Experimentaste el contacto como algo positivo de afecto o es algo incómodo? Además de nuestra familia, las actitudes culturales también tienen una profunda influencia en la sexualidad, tanto si las aceptamos como si nos rebelamos contra ellas.

A continuación encontrarás una serie de preguntas que te ayudarán a comprender tu historia sexual y huella erótica. Responde a cada una y reflexiona de qué forma han marcado tu desarrollo sexual. Luego podrás comprender la forma como te relacionas con los demás y cómo vives tu propia sexualidad.

De adultx:
-¿Qué momentos de tu vida recuerdas que sentiste más deseo o más placer?
-¿Qué lugares, momentos del día o compañerxs te han excitado más?
-¿En qué se parecen y en qué se diferencian específicamente esos momentos de tu vida actual?

De niñx:
-¿Qué actitudes hacia la sexualidad y hacia el cuerpo prevalecían en tu familia durante tu infancia y adolescencia?
-¿Tuviste la oportunidad de hablar con tu madre y/o padre sobre temas de sexualidad? ¿Ellxs se mostraban abiertos a hablar sobre el tema?
-¿Cómo fue tu primera experiencia sexual?
-¿Cómo han influido esas experiencias en tu visión actual de tu cuerpo y tu vida sexual?

Y ahora…
En tu vida actual, ¿qué cosas aumentan o disminuyen tu deseo?
Si pudieras diseñar la situación erótica perfecta, ¿cómo seria?


Una educación sexual represiva durante la pubertad puede generar disfunciones sexuales y otro tipo de problemas en la edad adulta

Si queremos saber por qué tenemos relaciones personales de buena o mala calidad tanto con mujeres como con hombres, con frecuencia necesitamos analizar cómo se construyeron los moldes de nuestra identidad sexual y cómo tomaron forma los patrones por los cuales nos desenvolvemos cuando interactuamos con el resto de personas.


Tenemos que ver cómo fuimos modelados, es decir, cómo aprendimos e internalizamos las cuestiones del sexo y las relaciones personales a través de nuestra infancia y adolescencia.

Esas experiencias son las que determinan cómo escogemos pareja y nos relacionamos con el resto de personas hoy, que eres una persona adulta o joven. Usualmente, lxs terapeutas proponen estas cuestiones a sus pacientes y les piden determinar si son verdaderas o falsas en sus propias vidas; haz el ejercicio tú también:

-lo que sé y recuerdo de mi infancia temprana, las demostraciones físicas de afecto fueron siempre fuente de comodidad y amor (por ejemplo, ¿recuerdas a tu madre o padre dándote las buenas noches con un beso mientras te acostaban? ¿tienes recuerdos tempranos de ser cargado y abrazado por uno de tu padre/madre?)

-Mi padre/madre tienen diferentes modos de mostrar su afecto hacia mis hermanxs y hacia mí (por ejemplo, en varios casos, los papás se sienten más cómodos jugando “fuerte” con los niños que con las niñas)

-Al crecer, mis padres se prodigaron siempre afecto unx al otrx (¿recuerdas a tu padre/madre abrazándose o besándose? ¿parecían estar físicamente cómodos y conectados? ¿o estaban fríos y distantes?)

-Mi padre/madre emplearon medios físicos de disciplina (¿alguno de tus padres te castigó alguna vez con un cinturón o con la mano? ¿cuál era el método usual? ¿lo solía hacer sólo unx de ellxs?
 ¿el contacto físico ha sido algo que has asociado más con el castigo que con el afecto en tu niñez?)

-Cuando fui creciendo, mi padre/madre se sentían menos cómodos mostrándome afecto (¿tu padre/madre se mostraron más lejanos mientras transitabas en la adolescencia? ¿notaste alguna diferencia en cómo tu madre o padre interactuaba físicamente contigo?)

Sea que tus respuestas sean “verdadero” o “falso”, esta información puede ofrecer información valiosa sobre tus actuales puntos de vista sobre la sexualidad. La escritora Aline Zoldbrod, en su libro Sex Smart, analiza cómo la niñez forma la vida sexual adulta y divide los ambientes caseros en que crecimos en siete tipos, basándose en cómo se trataban los temas sexuales en ellos. ¿Puedes identificar tu propio hogar en alguno de estos tipos?

El ambiente ideal
En este hogar, la curiosidad sexual es alentada, las respuestas sobre el sexo son respondidas con información apropiada de acuerdo a la edad del niño o la niña y la privacidad e independencia son respetadas y cultivadas activamente.

El ambiente predominantemente cuidado
Es similar al ambiente ideal, aunque con algunos grandes baches. Por ejemplo, si un padre/madre o hermanx sufre de períodos intermitentes de depresión o enfermedad, o un divorcio o nuevo matrimonio causa un quiebre en el funcionamiento perfecto del ambiente ideal.

El ambiente evasivo
En este escenario, los padres generalmente evitan el tema del sexo y crean un ambiente en el cual preguntar sobre asuntos sexuales es incómodo. Esto está relacionado frecuentemente con las familias en las que los padres/madres no son abiertamente afectuosxs unx con otrx, incluso si sí lo son con sus hijxs.

El ambiente negativo
En un hogar así, el sexo no matrimonial no sólo es evitado sino tratado como inmoral. Este ambiente puede convertirse en terreno fértil para la homofobia, misoginia y problemas sexuales posteriores, incluyendo miedo a la masturbación, incapacidad para las mujeres de lograr un orgasmo o eyaculación precoz en los hombres.

El ambiente de abuso
 Este hogar se caracteriza por el contacto sexual inapropiado entre un padre/madre e hijx, este contacto inapropiado sí constituye abuso sexual, incluso si el/la niñx no lo reconoce como tal o lo bloquea. Sea que este abuso ocurra sólo una vez o varias veces a lo largo de período de tiempo, o es realizado por un miembro de la familia inmediata, de la familia extendida o amigxs o conocidxs, el crecer en un ambiente abiertamente sexual puede provocar un gran daño a largo plazo que impida mantener relaciones sexuales adultas y equilibradas posteriormente. Desde el miedo a la intimidad hasta la ira, falta de deseo o promiscuidad, el superar los daños causados por crecer en este ambiente requiere tiempo, trabajo y terapia profesional.



No podemos cambiar de dónde hemos venido, pero sí podemos cambiar el ambiente que creamos para nuestrxs hijxs.

Texto extraído de: fucsia.cocuidatusalud

viernes, 14 de agosto de 2015

EMMA GOLDMAN: ANARQUÍA Y LA CUESTIÓN SEXUAL (1896)

Publicado en The Alarm, 27 de Septiembre de 1896

Traducción al castellano: @rebeldealegre


El obrero, cuya fuerza y musculatura son tan admiradas por los pálidos y enclenques hijos de los ricos, y que sin embargo cuya labor apenas le trae suficiente como para mantener al lobo de la inanición tras la puerta, se casa solo para tener una esposa y ama de casa, quien debe trabajar como esclava desde la mañana hasta la noche, quien debe hacer todo esfuerzo por mantener bajos los gastos. Sus nervios están tan cansados por el continuo esfuerzo por hacer que el lamentable salario de su esposo les sustente a ambos, que se torna ella irritable y ya no logra esconder su deseo de afecto por su señor y amo, quien, ay! pronto llega a la conclusión de que sus esperanzas y planes se han perdido, y entonces comienza prácticamente a pensar que el matrimonio es un fracaso.


LA CADENA SE VUELVE MÁS Y MÁS PESADA


A medida que los gastos se vuelven mayores en vez de menores, la esposa, que ha perdido toda la pequeña fortaleza que tenía en el matrimonio, de igual modo se siente traicionada, y la constante preocupación y temor de la inanición consume su belleza en corto tiempo después del casamiento. Se desanima, abandona sus tareas domésticas, y como no hay lazos de amor y simpatía entre ella y su esposo como para darles fuerzas para enfrentar la miseria y la pobreza de sus vidas, en vez de aferrarse el uno al otro, se separan más y más, y se impacientan más y más con las faltas de cada cual.
El hombre no puede, como el millonario, ir a su club, pero va a un salón e intenta ahogar su miseria en un vaso de cerveza o whiskey. La desafortunada compañera de su miseria, que es demasiado honesta como para buscar el olvido en los brazos de un amante, y demasiado pobre como para permitirse cualquier recreación o diversión legítima, permanece en medio del entorno escuálido y mantenido a medias que llama hogar, y lamenta agriamente la locura que le llevó a ser esposa de un hombre pobre.
Sin embargo no hay modo en que se separen.


PERO DEBEN AGUANTÁRSELAS.


Por mortificante que sea la cadena que en sus cuellos ha sido puesta por la ley y la Iglesia, no debe ser rota a menos que aquellas dos personas decidan permitir que lo sea.
Fuese la ley lo suficientemente misericordiosa como para concederles libertad, cada detalle de su vida privada debe ser llevada a la luz. La mujer es condenada por la opinión pública y su vida completa es arruinada. El temor a esta desgracia con frecuencia le hace colapsar bajo el gran peso de la vida de casada sin atreverse a introducir una sola protesta contra el indignante sistema que la ha destrozado a ella y a tantas de sus hermanas.
Los ricos lo aguantan para evitar el escándalo — los pobres por el bien de sus hijos y el temor a la opinión pública. Sus vidas son una larga seguidilla de hipocresía y engaño.
La mujer que vende sus favores está en libertad de abandonar al hombre que la compra en cualquier momento, mientras “la respetable esposa” no se puede liberar de una unión que le es mortificante.
Todas las uniones no naturales que no son santificadas por el amor son prostitución, ya sea sancionadas por la Iglesia y la sociedad o no. Tales uniones no pueden tener más que una influencia degradante tanto en la moral como en la salud de la sociedad.


EL SISTEMA TIENE LA CULPA

El sistema que obliga a las mujeres a vender su femineidad e independencia al mejor postor es una rama del mismo vil sistema que le da a unos pocos el derecho a vivir de la riqueza producida por su prójimo, el 99 por ciento de los cuales debe esforzarse y trabajar como esclavo temprano y tarde por apenas lo suficiente para mantener unidos alma y cuerpo, mientras los frutos de su trabajo son absorbidos por unos cuantos vampiros ociosos que se rodean de todo el lujo que la riqueza pueda comprar.
Miremos por un momento dos imágenes de este sistema social decimonónico.
Miremos los hogares de los adinerados, aquellos palacios magníficos cuyo costoso amoblado pondría a miles de hombres y mujeres necesitados en circunstancias confortables. Miremos a las fiestas y cenas de estos hijos e hijas de la riqueza, una sola corrida de las cuales alimentaría a cientos de hambrientos para quienes una comida llena de pan remojado en agua es un lujo. Miremos a estos religiosos de la moda mientras pasan sus días inventando nuevos modos de goce egoísta — teatros, bailes, conciertos, paseos en yate, corriendo de un lado del mundo al otro en su búsqueda demente por regocijo y placer. Y luego giremos por un momento y miremos a quienes producen la riqueza que paga estos disfrutes excesivos y artificiales.


LA OTRA IMAGEN


Mírenlos arreados en sótanos oscuros y húmedos, donde nunca tienen un respiro de aire fresco, vestidos con retazos, llevando sus cargas de miseria de la cuna a la tumba, sus hijos corriendo por las calles, desnudos, con hambre, sin nadie que les ofrezca una palabra de amor o un cuidado con ternura, creciendo en la ignorancia y la superstición, maldiciendo el día de su nacimiento.
Miren estos dos asombrosos contrastes, ustedes moralistas y filántropos, y díganme a quién hay que culpar por ello! ¿A aquellas que son conducidas a la prostitución, ya sea legal o no, o a aquellos que conducen a las víctimas a tamaña desmoralización?
La causa yace no en la prostitución, sino en la sociedad misma; en el sistema de desigualdad de la propiedad privada y en el Estado y la Iglesia. En el sistema legalizado de robo, asesinato y violación de mujeres inocentes y niños desamparados.


LA CURA PARA EL MAL.


No será hasta que este monstruo sea destruido que nos desharemos de la enfermedad que existe en el Senado y todos los cargos públicos; en las casas de los ricos como también en los miserables caserones de los pobres. La humanidad debe hacerse consciente de su fuerza y sus capacidades, debe ser libre de comenzar una nueva vida, una mejor y más noble vida.
La prostitución nunca será suprimida por los medios empleados por el Rev. Dr. Parkhurst y otros reformistas. Existirá mientras exista el sistema que la engendra.
Cuando todos estos reformistas unan sus esfuerzos con quienes están luchando por abolir el sistema que engendra este crimen de toda descripción y erigir uno basado en la equidad perfecta — un sistema que garantice a cada miembro, hombre, mujer, o niño, los frutos totales de su labor y un derecho perfectamente igual a disfrutar los dones de la naturaleza y a alcanzar el más alto conocimiento — la mujer será auto-suficiente e independiente. Su salud ya no será aplastada por el esfuerzo y la esclavitud sin fin, ya no será víctima del hombre, y el hombre ya no poseerá pasiones y vicios nada saludables y antinaturales.


EL SUEÑO DE UNA ANARQUISTA


Cada cual entrará al matrimonio con fuerza física y confianza moral mutua. Cada cual amará y estimará al otro, y ayudará a trabajar no solo por su propio bienestar, sino, siendo felices ellos mismos, desearán también la felicidad universal de la humanidad. La prole de tales uniones será fuerte y sana de mente y cuerpo y honrará y respetará a sus padres, no por que sea su deber hacerlo, sino porque los padres lo merecen. Serán instruidos y cuidados por la comunidad toda y serán libres de seguir sus propias inclinaciones, y no habrá necesidad de enseñarles el servilismo y el vil arte de asediar a sus semejantes. Su propósito en la vida será, no obtener poder por sobre sus hermanos, sino ganarse el respeto y la estima de cada miembro de la comunidad.


DIVORCIO ANARQUISTA.

Si la unión de un hombre y una mujer probase ser insatisfactoria y desagradable para ellos, se separarán de manera tranquila y amistosa, y no viciarán las diversos vínculos del matrimonio continuando con una unión incompatible.
Si, en vez de perseguir a las víctimas, los reformistas de hoy unen sus esfuerzos para erradicar la causa, la prostitución ya no deshonrará más a la humanidad.
Reprimir a una clase y proteger a otra es peor que la demencia. Es criminal. No aparten sus cabezas, ustedes hombres y mujeres morales.
No permitan que su prejuicio les influya: miren el asunto desde un punto de vista imparcial.
En vez de ejercer su fuerza inútilmente, unan las manos y ayuden a abolir el sistema corrupto y enfermo.
Si la vida conyugal no les ha despojado el honor y el respeto por sí mismos, si no tienen más que amor por quienes ustedes llaman sus hijos, deben, por su propio bien como por el de ellos, buscar la emancipación y establecer la libertad. Entonces, y solo entonces, los males del matrimonio cesarán.


FIN

Publicado en The Alarm, 27 de Septiembre de 1896.
Extraído de: rebeldealegre

martes, 9 de junio de 2015

LA DIFERENCIA ENTRE QUERER, AMAR O ESTAR ENAMORADX


Recientemente le pregunté a una persona a la que no hacía mucho que conocía y con la que supuestamente había iniciado un breve proceso de conocimiento más allá del aquí y ahora, que qué era para él estar enamorado....y he de confesar que me aterró tanto la respuesta que di gracias a las fuerzas más divinas de que no se hubiera enamorado de mi. Su respuesta fue que el estar enamorado en su caso es estar pensando ¡¡TODO!! el día en la otra persona y estar bien solo cuando se está con ella y cuando no,  pues estar mal o no estar feliz ( en ese momento de la conversación ya me había bloqueado y no podría citar textualmente lo que dijo) ...Qué idea más oscura y enfermiza del amor, pensé...pero luego comprendí que el suyo no es un caso aislado y que son muchas las personas que no distinguen entre la idea de amor romántico y la de amar en libertad plena y consciente.

Desde los entornos, lecturas y actividades feministas en las que me muevo, tenemos claros, o eso parece, conceptos tales como amor romántico o patriarcal, camaradería amorosa, apegos....pero ¿qué ocurre cuando cambiamos de entorno y lo que a nosotrxs no nos hace falta ni matizar se convierte en una disonancia indefectible?   ¿Por que desde espacios tales como este blog no nos dedicamos a reflexionar, aunque sea muy de vez en cuando, desde un punto de vista menos "elaborado" del que acostumbramos las compañeras y compañeros que llevamos años recuestionándonos el patriarcado en sus múltiples facetas?. Es difícil renunciar a tomar como referentes a lxs clásicxs Emma Goldman,   Emile Armand, Evelio Boal, a nuestra querida Coral Herrera,... pero alguna vez debemos "empezar de cero" también.



Allá vamos...

Tardé mucho tiempo en aprender la diferencia entre estar enamorado de alguien y realmente amar a esa persona. lo confieso, yo también crecí  con cuentos de hadas e historias de amor que me enseñaron a creer que enamorarse y amar a alguien eran la misma cosa. Pero esto no podía estar más lejos de la realidad.
Estar enamorado de alguien y amar realmente a esa persona son dos cosas completamente diferentes.

Mucho se ha hablado del tema de querer, amar y estar enamorado, y suelen confundirse los términos como si se tratara de lo mismo. En primer lugar, querer, amar y enamorarse son tres cosas distintas. 

Querer es un sentimiento que nos impulsa a dirigir nuestro cariño y aprecio a una persona, a un objeto, a un lugar e inclusive a una situación. 
Amar en cambio va mucho más allá del querer, es un acto, es Ser, es principalmente aceptación pura, libre de juicio, y cuando experimentamos amor, nos elevamos, nos conduce a un elevado estado de conciencia. 
Enamorarse o estar enamorado en cambio, es una obsesión que no tiene que ver con amar y muy pocas veces con querer. Enamorarse implica apego e ilusión, una proyección en alguna situación, persona o cosa, donde se hacen coincidir artificialmente características de un modelo idealizado en la mente del que sufre la obsesión o enamoramiento y el objeto real. Es por eso que erróneamente se dice que el amor es ciego. El amor no es ciego, ciego nos hace estar enamorados porque ensoñamos en lugar de apreciar. A las relaciones de parejas es a las que más se asocia el enamoramiento, aunque también podemos enamorarnos de un objeto o de una idea, es decir, obsesionarnos con un objeto al que le atribuimos características especiales.

 A diferencia del enamoramiento, cuando amamos apreciamos las cosas, las ideas o las personas tal como son, sin idealizarlas. Es diferente al querer, porque se aceptan las ideas, cosas o personas sin intentar cambiarlas o dominarlas, se aceptan con sus virtudes y debilidades. El enamorado, dada su obsesión, proyecta su ilusión en el otro, haciéndole coincidir artificialmente con las características de alguien que sólo existe en su mente (una construcción previa). Suele exacerbar los atributos que considera positivos y, justifica, niega o ignora aquellas características que obvia y pero que luego, con el tiempo, considerará “defectos”. El enamoramiento tiende a durar poco porque el rigor del día a día va desvaneciendo la niebla de la ilusión que impide ver quien lo padece, y poco a poco, al pasar la “ceguera”, empieza a percibir aquellos aspectos que siempre estuvieron allí pero que habían sido pasados por alto, aquellos que jamás observó o tomó en cuenta. 

¿Porqué amar es más que un sentimiento? 

Porque amar va más allá del querer, es una perspectiva en la que se reconoce al otro como un individuo valioso en toda su dimensión, incluyendo la que no somos capaces de apreciar. Amar implica vernos reflejados en el otro, de verlo y reconocer sus atributos, su cualidades, sus características como potencial de lo que somos. Amar implica la aceptación más allá del juicio que califica o condena. A través del amor, observamos y disfrutamos la plenitud de Ser y es el punto de comunión que nos conecta con todos y con todo. . 
Otras de las características del amor es la confianza, la Fe, la intención, la acción, el comprender y el aprendizaje. El amor nos eleva y nos hace mejores personas. Cuando se dice que el amor es sufrimiento, debemos entender la palabra “sufrimiento” como experiencia , un acto que se vive, y no confundir el término con el significado que normalmente se da a la palabra “sufrimiento”, que significa dolor y que es producto del apego o necesidad de querer poseer o dominar lo que se piensa que se tiene. 


En una relación puede darse querer y enamoramiento. En una relación como esa, el querer busca controlar al otro y el querer, dominarlo y poseerlo. El enamoramiento es lo que impulsa el deseo desmedido por querer estar con esa persona sin respetar su espacio, ya que nuestra mente supone, erróneamente, que estando con esa persona somos felices. De esta forma, el enamoramiento termina siendo un intenso apego. 
El enamoramiento y el querer también suelen venir acompañados de celos, lo cual también es nocivo para las relaciones. El querer, en su aspecto de control, busca cambiar a la pareja, o nos entristeceremos o molestaremos si no hace lo que quermos, o si se aleja físicamente, o si reclama su espacio, en fin, es otra manifestación de apego que nos impulsa por egoísmo a buscar satisfacer nuestras necesidades

Cuando estás enamorado de alguien, quieres tener a esa persona. Cuando amas a alguien, necesitas a esta persona.


Estar enamorado se trata de querer tener parte de la otra persona. Es creer que esta persona es tan maravillosa, que quieres que él o ella sean parte de tu vida. Parte de ti. Cuando te enamoras de alguien, sientes una necesidad intensa de consumir tiempo junto a esa persona.
Estar enamorado es creer que necesitas a alguien para ser feliz.
No quieres tenerlo, o más bien, no te basta con tenerlo. Necesitas a esa persona para vivir una vida feliz y saludable. Tu felicidad, literalmente, depende de eso.
Necesitas que esta persona sea parte de tu vida de una u otra forma, no porque quieras ser dueño de parte de este ser humano, sino porque quieres darle a él o a ella una parte de ti mismo: amar a alguien es sentir que valen tanto como para entregarles parte de ti.

No se trata de apropiación, se trata de querer lo mejor para esa persona: algo que, a veces, involucra dejarlos ir.

Cuando estás enamorado de alguien, tus emociones siempre están al 100%. Cuando amas a alguien, los sentimientos van y vienen


Te sientes como si estuvieses flotando sobre una nube. Te sientes así sólo con estar enamorado de esta persona, y es una sensación que no quieres dejar ir.
Nadie quiere dejar de sentir algo así, y ese es el problema: llega un momento en que te bajas de la nube.
Amar a alguien no es tanto sobre las emociones, tiene más que ver con los pensamientos.
Pensar en alguien, querer lo mejor para ellos, hacer lo que puedas para hacerlos felices y preocuparte de ellos tanto, o más, de lo que te preocupas de ti mismo: eso es amor. Las emociones que vienen con el proceso son beneficios adicionales.
Una vez que pasas la etapa de simplemente estar enamorado de alguien a comenzar a amarlos, tienes que aprender a dejar ir esta sensación de estar en una nube y aprender a vivir con emociones menos estridentes.


Cuando estás enamorado de alguien, crees que te importa esa persona más de lo que en realidad es. Cuando amas a alguien, te preocupas de esa persona más de lo que te das cuenta


Enamorarse es mucho más fácil que amar. Cuando estás enamorado, los químicos presentes en tu cerebro y cuerpo te hacen sentir como si esta persona fuera la mejor persona del mundo.
Crees que este ser humano es la persona más increíble con la que jamás te hayas encontrado. Lamentablemente, esta forma de pensar acaba cuando pasa el enamoramiento.
Es fácil reconocer cuándo estás enamorado porque te hace sentir una necesidad constante. Por otro lado, amar, no te da recordatorios tan constantes.Cuando realmente amas a alguien, dichos momentos de separación y pérdida te sobrepasan con la emoción. Muchas veces las personas olvidan cuánto aman a alguien, o a veces no se dan cuenta, hasta que la vida los obliga a recordar.

Cuando estás enamorado, puedes desenamorarte de esa persona. Cuando amas a alguien, nunca dejas de amarlo


Si puedes enamorarte de alguien entonces ya saber que puedes, igual de fácil, desenamorarte de esa persona.Estar enamorado, y todo lo que se relaciona con el amor romántico, es en su mayoría el resultado de lo que nuestra mente elabora. Nos permitimos enamorarnos al ver de manera romántica al individuo así como también a la relación. Cuando estás enamorado, la realidad no siempre es lo mismo que tú ves.
Amar a alguien es algo que te define: define quién eres. Quienes nunca nos dejan son las personas a quienes amamos.
Pueden irse, o salir debido a otras razones de nuestra vida, pero nunca se van de nuestra mente. Su recuerdo nos provoca emociones fuertes. Su presencia en nuestras vidas tiene una influencia tan importante en nosotros que, debido a ellos, somos personas diferentes.
Cuando amas a alguien, no puedes dejar de amar a esa persona, ya que requeriría dejar de amar a una parte de ti mismo.



Textos extraídos de aquí. de allá, de upsocl.com, de reflexionessenoixelfer