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jueves, 3 de marzo de 2016

LOS HECHIZOS DE LA HISTORIA

by Cecilia y Javi 

Cuando reflexionamos sobre la mujer, su rol histórico en la sociedad y la forma en la que se ha entendido su libertad, nos encontramos con un sinfín de realidades crueles, de mucha violencia y autoritarismo sobre el género femenino, su cuerpo, su mente y su identidad. Esta vez, hablamos de las “brujas” de Salem.

Ilustración: Javi
En sociedades tradicionalmente patriarcales y dominadas por hombres, las mujeres han sufrido históricamente todo tipo de violaciones a sus derechos. Los métodos de control que fueron utilizados a modo de legitimar un poder y una supuesta superioridad masculina no tenía (tienen) razón de ser. En el día de hoy nos reunimos en torno a esa palabra dura y difícil de comprender tan opuesta a la libertad: CONTROL.
Me interesa en estos renglones analizar la idea de control masculino sobre las identidades, sobre los cuerpos y las mentes de las mujeres desde un punto de vista social, entendiendo que siempre que fue necesario las sociedades establecieron maneras de justificar ciertas desigualdades y desequilibrios culturales, económicos o políticos. En el caso de las mujeres es significativo, pues mientras muchas minorías han logrado hacer valer sus derechos, hoy en día todavía se sigue manteniendo la creencia de que la mujer es el sexo débil, que se debe controlar su sexualidad y que se deben limitar las decisiones que cada una puede tomar sobre su propio cuerpo.

Uno de los fenómenos históricos que más me llaman la atención y que demuestran este irrefrenable deseo del hombre por ejercer el control sobre la mujer es el de aquellos tantisimos juicios que se llevaron a cabo en la ciudad de Salem, Massachussetts (así como también en otras ciudades de ese mismo estado) a fines del siglo XVII. Acusadas de brujería y de prácticas paganas que no coincidían con las religiones puritanas traídas desde Europa, muchas mujeres fueron expuestas a violentos juicios en los cuales hombres y mujeres supuestamente decorosos juzgaban la vestimenta de las jóvenes y decidían sobre su destino: la mayoría terminó siendo condenada a muerte por actos inmorales y de brujería. Solían ser arrestadas y condenadas el mismo día, claro está, sin posibilidad de defenderse o recurrir a ningún tipo de alegato. Varias de ellas antes de ser ejecutadas debieron pasar por histerectomías, operaciones en las cuales se les retiraba brutalmente el útero por considerárselo la fuente de todos los males.

Este caso particular nos habla de una situación excepcional que sin embargo fue la exacerbación de muchos valores que existían en menor medida en otras sociedades y que han dejado sin duda resabios hasta en las comunidades más avanzadas y modernas.
Algunos de ellos son las ideas sobre los poderes mágicos y oscuros que las mujeres pueden desarrollar en perjuicio de otros, sobre lo inmoral de su conducta, sobre lo inadecuado del comportamiento que cae por fuera de los parámetros considerados normales. La verdad es que para las comunidades puritanas como la de Salem estas mujeres representaban el descontrol, el miedo a perder capacidad de gobernarse bajo los valores éticos y religiosos, las licencias sexuales y libidinosas que llevarían a cualquier sociedad al caos absoluto. Ese miedo, esa falta de comprensión, esa necesidad de dirigir los cuerpos y las mentes femeninas justificaron semejante aberración y matanza.


Si bien hoy en día no podemos seguir hablando de una “caza de brujas” propiamente dicha, pongámonos a pensar por un momento, cuántas veces se hacen juicios sobre el comportamiento de las mujeres, sobre su forma de llevar la vestimenta o incluso su forma de relacionarse con otros.
Es común creer que una mujer decidida, que una mujer que no tiene miedo de decir lo que siente, o de disfrutar de los placeres de su cuerpo, es una mujer loca, desequilibrada, que busca llamar la atención y que debe recatarse para vivir en sociedad. Todavía muchas sociedades occidentales creen que la mujer debe guardarse al ámbito privado, por lo tanto aquella que se atreve a romper con ese mandato es una desfasada. Estudiar una carrera, tener una profesión, elegir no tener familia, seleccionar la vestimenta que más resalte su cuerpo, son todas acciones que no cualquier sociedad acepta para una mujer. Esas son también formas ocultas e invisibles de ejercer control sobre la libertad femenina, sobre las decisiones que podamos tomar sobre nuestra propia vida y destino.


Texto extraído de: Proyecto-kahlo

viernes, 11 de diciembre de 2015

LOS LÍMITES DE LA SEXUALIDAD


Las personas somos un conglomerado bio-psico-social. “Bio” es nuestra parte biológica, nuestro cuerpo, nuestras hormonas, etc. “Social” se refiere a todo aquello que aprendemos de la sociedad en la que vivimos: pensamientos, actitudes, creencias, etc. y “psico” implica cómo integramos estos conocimientos en nuestra estructura psicológica. Estos tres aspectos son inseparables: si uno varía, los otros dos le siguen.

En nuestra sociedad aprendemos que todo se compone de dos elementos extremos que se complementan: hombre-mujer, delicadeza-rudeza, pureza-impureza… No suelen existir los términos medios. Es algo aprendido desde la infancia, y nuestro cerebro se alimenta de ello puesto que necesita esquematizar la realidad para poder aprehenderla. Eso no significa que nuestro cerebro necesite dividir todo en dos opuestos, y mucho menos que uno sea superior al otro. En cambio nuestra sociedad aboga por ello. Los roles opuestos que se asignan a mujeres y hombres hacen que no vivamos con libertad la relación con nuestros cuerpos y menos aún la relación con otros cuerpos.
La tiranía de género se hace patente en nuestra sociedad cuando no puedes (o no debes) elegir determinadas actitudes, prácticas, etc. ¿Te has planteado alguna vez por qué eliges una cosa y no otra? ¿Por qué te gusta una determinada manera de ser y no otra? Seguramente a las preguntas planteadas respondas: “Bueno, si elijo algo es porque me gusta…” A lo que yo te volvería a preguntar: “¿Pero POR QUÉ te gusta?”. Y seguiría incidiendo en esta pregunta porque habitualmente lo que se ve, ya sea en sociedad o en terapias, es que la gente no elige en función de sus preferencias, sino en base a lo que cree que se espera de ellas o han aprendido que tiene que ser así, sin más. Por ejemplo, ¿no has mantenido alguna vez relaciones sexuales cuando no te apetece porque piensas que es lo debes hacer o lo que los demás esperan de ti?, ¿o has pensado en operarte porque una parte de tu cuerpo no te gusta?, ¿o te has obligado a sonreír cuando en realidad te apetecía llorar?


En nuestra sociedad los valores otorgados tradicionalmente a la mujer son los menos valorados y se consideran de segunda categoría. Algunos de estos valores son: discreción, elegir a las parejas pensando en el futuro, responsabilidad, fidelidad, sumisión, disponibilidad o falta de iniciativa. Por otra parte, los valores masculinos (competitividad, iniciativa…) tienen la ventaja de ser considerados mejores socialmente. Pero si nos paramos a analizarlos veremos que muchos de ellos no reportan grandes beneficios. Se espera de los hombres disponibilidad sexual absoluta, se les enseña a dar poca importancia al factor afectivo y tienen que soportar la presión de ser expertos en todos los ámbitos y los responsables del placer de sus parejas.
Cuando una persona no cumple con alguna de las características asignadas a su género, de alguna manera será avisada por su círculo social y, si persiste en su actitud, se le negará reconocimiento social. Ese control sexista es cada vez más sutil, pero sigue existiendo tal y como lo planteas en tu pregunta, y más cuando ahondamos en el terreno de la sexualidad. Para verlo más claro, tan sólo tenemos que imaginar una pareja heterosexual en la que ella tenga más iniciativa y llame más la atención que él. En este caso, la mayoría de comentarios serán parecidos a los siguientes: “Pobrecito”, “Él es muy buena persona”, “A ella se la ve muy marimandona”, etc. Cuando en el caso contrario seguramente no escucharíamos apenas comentarios, puesto que socialmente es lo “normal”. Y, si ahondamos en el terreno sexual, pongámonos en el caso que él eyacula antes de lo que esperaba. El papel de la mujer suele ir encaminado a consolar o quitar importancia, cumpliendo su papel social de comprensiva. En cambio, si ella no tiene un orgasmo, surge la preocupación de él, puesto que supuestamente no cumple las expectativas de experto. En todos los ejemplos, los avisos vienen subrayados por estereotipos: “Marimandona”, “Calzonazos”, “Eyaculador precoz” y “Frígida”.


El problema no son los valores en sí, sino el hecho de no poder elegirlos. Una persona puede no tener iniciativa porque ELIGE no tenerla, pero en el momento en que se convierte en una exigencia, limita su desarrollo personal. Toda esta socialización de género va conformando nuestra sexualidad de tal manera que elegimos lo que elegimos no por libre elección, sino porque es eso lo que tenemos que elegir, sin plantearnos más opciones, porque de existir éstas, apenas las conocemos. Por ello es un proceso complicado cambiar las actitudes asociadas al género, pero no imposible.

Cuántas veces has escuchado: “¡No sé cómo lo hago, pero siempre acabo saliendo con el mismo tipo de persona!” Otra muy habitual: “¡Todos los hombres (o mujeres) son iguales!” Detrás de estas frases se esconde este aprendizaje de género.

De hecho, no vemos lo que hay, sino lo que somos. Es decir, tus gustos se definen en función de tus creencias, con lo cual siempre te fijarás en aquellas personas que reafirmen tu idea de cómo tienen que ser las cosas.
Y el mundo está estructurado en función de tus ideas, de ahí por ejemplo que mucha gente tenga que etiquetar como hombre y mujer a parejas gays y lesbianas…No conciben otra visión porque no lo han aprendido. Aún analizando y cambiando tu visión de la sexualidad, se siguen repitiendo los patrones porque algo que se ha aprendido durante toda la vida, no se puede cambiar de un día para otro. Necesitas derrumbar todas las creencias anteriores y empezar un edificio nuevo. Y siempre teniendo en cuenta que los pensamientos y actitudes cambian antes que la acción.

Pero sobre todo, para poder cambiar nuestro modelo de sexualidad hay que replantearse todas las acciones que hacemos sin pensar y ahí veremos cómo reproducimos nuestros aprendizajes castrantes hasta en los más mínimos detalles. Y si no recuerda cuando una amiga tuya te dijo cuántos polvos había echado en una noche contabilizando las eyaculaciones de él o cuando aquel amigo tuyo te dijo que pensaba en otra cosa mientras practicaba la penetración. Para generar el cambio es imprescindible aprender un sano egoísmo, es decir, pasar del esquema de: “Si yo gano, tú pierdes”, al esquema: “Si yo gano, tú ganas”. Pero de este egoísmo hablaremos más adelante…

Mónica Quesada Juan
Texto extraído de: Pikaramagazine

sábado, 14 de marzo de 2015

LOS 15 RITUALES SEXUALES MÁS FASCINANTES ALREDEDOR DEL MUNDO

¿CREES HABER SUPERADO TODOS TUS PREJUICIOS SEXUALES?.

En esta sociedad capitalista, nuestros rituales de apareamiento están tan extendidos que tendemos a pensar que son la única gama de formas de relacionarnos sexualmente con lxs otrxs. En la época del Tinder, el poliamor y los encuentros de una sola noche, tenemos la sensación de habernos deshecho de todas las decoraciones y estar acabando uno por uno con nuestros prejuicios sexuales, pretendemos haber encontrado la salida del templo de la sociedad, cuando en realidad seguimos reproduciendo sus rituales, pero sin que sean siquiera más liberales e imaginativos de los que se han practicado en otros lugares y otros tiempos.

En un artículo, Kate Hakala nos revela 15 prácticas sexuales que definitivamente nos harán cuestionarnos la forma en que nos relacionamos sexualmente como seres humanos:

1. En la antigua cultura hawaiana todo el mundo tenía nombres públicos para sus genitales. La realeza y los plebeyos tenían distintos cantos sobre genitales que describían sus órganos literal y figurativamente.

2. En la tribu Sambia de Nueva Guinea, los hombres jóvenes son alejados de las mujeres por un periodo de tiempo en el que deben practicar sexo oral y tragarse el semen de los mejores guerreros, antes de poder acostarse con las mujeres.

3. En las islas Trobriand, de Papua Nueva Guinea, los niños inician su vida sexual entre los 6 y 12 años. Las mujeres son tan "promiscuas" (ejem, eje con la palabreja...), como los hombres y nada de esto implica algún estigma social.



4. Algunos piensan que en el antiguo Egipto, se creía que el crecimiento del río Nilo era causado por las eyaculaciones del dios creador Atum. Debido a esto, los faraones se masturbaban ritualmente eyaculando en el Nilo.



5. La homosexualidad era socialmente importante en la Antigua Grecia, pero solo si se practicaba entre hombres mayores y adolescentes. Era mal vista una relación entre dos hombres de la misma edad y clase social, pues el sexo era un acto de poder y ser pasivo era ser "feminizado" (glups).


6. Los Guajiros de Colombia realizan una danza ceremonial en la cual, si una joven tropieza con un muchacho, deben tener sexo.


7. La homosexualidad masculina y los matrimonios del mismo sexo fueron una practica común por siglos entre miembros de la tribu Siwa de Egipto. Los hombres que no tenían prácticas y actitudes homosexuales eran socialmente marginados.

8. Los habitantes de la pequeña isla de Inis Beag, cerca de la costa de Irlanda, son considerados una de las sociedades más reprimidas sexualmente que han existido. Los adultos deben vestir ropa interior todo el tiempo durante el coito y la gente considera el sexo malo para la salud.

9. La tribu Kreung en Cambodia construye chozas del amor para sus jóvenes cuando alcanzan la adolescencia. Diversos muchachos pasan la noche en las chozas con las jovenes hasta que finalmente encuentran con quien quedarse. El divorcio es ilegal, así que deben pensárselo bien antes de tomar una decisión.

10. En la aldea de Mehinaku en Brasil, los hombres compiten para tener sexo con una mujer dándole obsequios de pescado.

11. Mangaia, una diminuta isla en el Pacífico Sur, es hogar de uno de los primeros y más avanzados programas de educación sexual. A los 13 años los niños se acuestan con mujeres mayores, las cuales les enseñan cómo controlarse y durar más para complacer a una mujer.

12. En la Edad Media, la Iglesia dictaba que la posición de misionero era la única forma adecuada de tener sexo. Elcoito a tergo (hacerlo por atrás, como los animales) era considerada la posición más pecaminosa.

13. Los Aweikoma de Brasil hacen las cosas fáciles y comparten la misma palabra para comer y tener sexo, pues ambas palabras implican meter algo dentro de tu cuerpo. Esto revela además una visión femenina del acto sexual.

14. Algunas tribus en los Himalayas practican la poliandría, costumbre según la cual los hermanos comparten a una misma compañera sexual. Esto para que no haya una sobrepoblación de niños en la escasa tierra que comparten.

15. En las Islas Marquesas, era considerado completamente normal ver a tus progenitores tener sexo.

Texto extraído de: pijamasurf.com

jueves, 25 de diciembre de 2014

EL PLACER AL ALCANCE DE LA BOCA...


¿Dar placer? ¿Recibir placer? La vida nos da la oportunidad de gozar de diferentes placeres. ¡Pero el placer sexual! Es genial ¿A poco no? Bien lo dijo el Dr. William H. Masters “Cuando las cosas no van bien en la cama, tampoco van bien en la sala de estar”. En esta ocasión quiero hablar del placer que podemos dar y recibir con la boca y la lengua; Sexo Oral.



El estudio realizado por Kinsey deja ver que solo la tercera parte de las mujeres en el mundo experimentan o llegan al orgasmo en sus relaciones sexuales. Por esa razón me enfocare en el sexo oral a la mujer ósea el Cunnilingus. Además reforzar esta práctica con los dedos, es una experiencia inigualable.

Por aquello de que las mujeres se les dificultan tener orgasmos, aquí una técnica que comparte , el Dr. Juan Luis Álvarez-Gayou, director y fundador del Instituto Mexicano de Sexología A.C.



También quiero poner en claro para todas las mujeres que me hagan el honor de leer éstas líneas, que ustedes tienen la misma responsabilidad que su pareja, para llegar al orgasmo. Es importante que la guíen. ¡No somos adivinos! Nos pueden capitanear. No es válido creer que solo su pareja es responsable de su placer sexual. Tanto el hombre y la mujer se tienen que hacer responsables de su propio cuerpo, de su placer. Sin dejar de tomar en cuenta a su pareja. La comunicación juega un papel muy importante.


Todas las vaginas son diferentes, por eso es importante la orientación de las mujeres, no es tan fácil tener una técnica universal para llegar al orgasmo. La autoexploración juega un papel importante. La vagina tiene 8,000 terminaciones nerviosas. Estas terminaciones están distribuidas de forma distinta en cada mujer. Lo desigual de las vaginas lo plasmo en una obra el artista plástico británico, Jamie McCartney. Fueron 400 mujeres entre los 18 y 76 años que posaron para él artista. Así dio vida a su proyecto “El gran Muro de la Vagina”. Las modelos son madres e hijas, gemelas, transexuales, mujeres antes y después de dar a luz y otras antes y después de someterse a una labioplastia. El escultor busca con su obra combatir el incremento de las cirugías estéticas en los genitales femeninos. En lo personal pienso igual que McCartney, no hay vaginas feas.






También consideremos que existen ciertos mitos o tabúes. En ocasiones he escuchado en terapia que muchas mujeres no hacen o se dejan hacer sexo oral. Porque creen que eso solo lo hacen las prostitutas, es pecaminoso o inmoral. Disfrutar con el cuerpo de tu pareja y provocar su disfrute de diferentes formas es un derecho que tenemos todas las personas, y nada tiene que ver con el ejercicio de la prostitución. Además desde el concepto de ética de la sexología, no es inmoral aquello que se hace entre personas adultas, que realizan actividades sexuales de mutuo acuerdo.


Otra cosa que nos puede detener para disfrutar del sexo oral es la creencia de que es sucio y antihigiénico. Es verdad que se transmiten diferentes microorganismos, pero en ocasiones los transmitimos más en besos apasionados y profundos. Claro que el aseo personal es importante, lo mejor sería un baño antes, pero si las circunstancias o el tiempo no lo permiten una escapadita rápida, con un baño vaquero, podría dar más seguridad para practicarlo.

La alimentación influye en el sabor de los fluidos corporales. Así es: los alimentos que consumimos influyen en el gusto del semen y fluidos vaginales. Para lograr un sabor más agradable y que ambos puedan disfrutar a la hora del sexo oral, se recomienda beber mucha agua y reducir el consumo de café y alcohol; alimentarse de frutas cítricas y especialmente frutas naturalmente dulces como melón, mango y manzana; y evitar los alimentos picantes, ajo y cebolla. Aunque creo que existen gustos para todo. El sabor de la vagina puede ser exquisito.


Gracias a los estudios de Masters y Johnson conocemos que existen, 4 fases en la respuesta sexual humana:
- Excitación.
- Meseta.
- Orgasmo.
- Resolución.

En el hombre y la mujer varían de forma importante. En tiempos y duración. Ellas tardan más para llegar a la fase de excitación, especialmente al orgasmo. De unos 15 a 20 minutos en promedio. Pero con el sexo oral, ese tiempo se reduce, a veces de forma sorprendente.



El intercambio sexual o hacer el amor tiene muchos beneficios en nuestra salud. El sexo oral es solo una de sus variantes.

Un estudio realizado por el doctor Adrián Jaime en la Universidad de Harvard en LifeStyle Medicine, determinó que el sexo y el orgasmo pueden mejorar la capacidad respiratoria, beneficiar el sistema cardiovascular, contrarrestar la depresión y la ansiedad, aliviar dolores, proporcionar flexibilidad, fuerza y tono muscular; disminuir los síntomas asociados a la menstruación, la artritis y la osteoporosis y generar beneficios psíquicos. – El proceso se logra debido a que en el acto sexual son liberadas una serie de sustancias bioquímicas que favorecen las posibilidades de lograr una vida más larga y saludable- explico el especialista.
Es posible que quienes tienen sexo regularmente, prolonguen sus vidas hasta en 10 años.
El lubricante natural de la vaginal contiene escualeno, una sustancia que existe en el hígado del tiburón. Éste compuesto orgánico forma parte de nuestros tejidos. Su acción beneficiosa sobre las células lo convierte en un gran antioxidante, fortalece nuestro sistema inmune y reduce el colesterol malo.

También se ha comprobado el aumento de la creatividad, especialmente en las mujeres.

Tomemos en cuenta que debemos identificar, las partes de la vagina. Especialmente el clítoris y el misterioso punto G; con la ayuda de nuestros dedos. Éste punto G es un tejido que se encuentra en la pared frontal de la vagina, a aproximadamente cinco centímetros de su entrada. Es considerado el foco de la máxima excitación en la mujer, siendo su tamaño como el de un frijol. Aquí tienes unas imágenes que te puede aportar al respecto. Recuerda que es importante tener limpias las manos, la vagina es una parte sensible. Siempre es mejor tener las uñas cortas, para evitar dañarla y por higiene.

Existe la eyaculación femenina y también es normal no tenerla. Comento esto porque puede pasar al realizar un buen sexo oral y es importante considerarlo para que no, nos sorprenda en caso de que se suceda; esto será tema de otro texto.


Al final de éste párrafo, te encontraras un relato que realice, con la intención de que te des una idea. Recuerda que es importante la imaginación y dejar fuera toda clase de prejuicios para que ese momento sea una experiencia sin igual. Una amiga me comento – Encontrar alguien que te penetre es muy fácil, pero encontrar a alguien que te haga un buen sexo oral es un tesoro- . También toma en cuenta que “el sitio español de citas extramatrimoniales Victoria Milan, publicó una encuesta para detectar los errores sexuales masculinos que inducen a la infidelidad femenina. Arrojo que el 68 por ciento de las 4 mil encuestadas, aseguraron que son infieles debido, en gran parte, a la falta de buen sexo con su pareja”.

Empecemos…





La habitación huele a deseo. La observo, disfruto tanto verla vestida. Nuestras miradas se cruzan, el apetito de sentir nuestros labios se hace presente. Me abalanzo hacia tu cuerpo. Te tomo de la cintura y subo mis brazos lentamente, sin perder de vista el brillo de su iris. Apenas rozo por los costados tus pechos. Huelo la respiración. Mis manos llegan al cuello. La acerco hacia mí. Apenas la beso, me doy el tiempo de disfrutar los pliegues de sus labios color carmín. Patinan mis besos hacia su cuello. Se deslizan a la oreja, me detengo para decirle esas palabras hermosas que se dicen los enamorados; tan despacio que apenas logran ser audibles. Se te escapa un suspiro, es recibido levemente al pasar mis dientes por tu lóbulo. Te volteo para disfrutar de tu espalda. Junto mi cuerpo al tuyo. Mi nariz se pierde en ese cabello color azabache. Mis dientes encuentran el cuello, beso la nuca. Al tiempo que mis manos desde las caderas suben a los pechos. Tus pezones erguidos, sobresalen del brasier. Mi pulgar y mi índice apenas los tocan. Muero por arrancarte la ropa. Espero a que hagas el primer movimiento.

Te desabrochas el primer botón de la blusa. ¡La señal que tanto anhelaba! La cargo, aprisiona mi cintura con las piernas. Me envenena el oído con palabras dulces. Apenas escucho – hazme el amor -. La sangre me hierve, su saliva me paraliza. Quisiera Ipso facto rasgarte la ropa y penetrarte. Como diría Cerati – Estoy desesperado, soy tan vulnerable a su amor-. Pero debo alinearme a tu ritmo, a tu respiración. Tu espalda en la cama. Por fin desnudamos tu torso. Beso tus pechos. Siento como los pulmones se empiezan acelerar. Bajo a tu abdomen y con la punta de mi lengua, trazo una línea perfecta en tu costado. La piel se eriza. Tomas mi cabeza y la empujas hacia tu sexo. Por un momento me resisto, insistes y cedo. Me escabullo hasta tus rodillas. Las acerco a mis orejas. Resbalo mis manos bajo tu falda. Toco la orilla de tu ropa interior y la jalo casi al inicio de tus pompis, previniendo mis siguientes movimientos. De forma espontánea, alzas las caderas. Mi cara se precipita hacia tu sexo, resbalando mis dedos por tus muslos. La obscuridad de la falda apenas deja ver tu ropa interior; con mis dientes la jalo. Te las quito, el movimiento desprende tu olor. Te respiro y se enloquecen mis glándulas salivales. Esconderme bajo tu falda, nos envuelve en un toque de misterio. Beso tu entrepierna, entre abro la boca y con mis dientes apenas te rasguño. Con la punta de mi nariz rozo tus labios vaginales. Siento tu calor, respiro y te soplo despacio. Siento como contraes tu vagina. Tus manos aprietan con fuerza mi espalda. Te quitas la falda y mis manos te acarician los pechos. Nuestras miradas se cruzan.

Llego a tu sexo y con mis dedos abro tus labios. Se asoma erguido tu clítoris; mojo mi pulgar y lo toca suavemente en movimientos circulares. Saco mi lengua y la presiono sobre tu perineo; la subo hasta la entrada de la vagina. Bajo y subo, se escapan sonidos acompañados de lentos rasguños en mi espalda. Separo tus labios con la punta de la lengua. Los exploro, los hago míos. Abres más tus piernas. Mis manos disfrutan de tus pezones y me acaricia tu respiración entrecortada. Meto mi lengua en tu vagina, siento tu calor, tu sabor y tu esencia me seduce. Tu clítoris se asoma reclamando mi ausencia. Mi boca succiona tus labios, despacio zigzagueo mi lengua. Tus flujos vaginales hacen su entrada, los veo. Mi lengua se vuelve un pincel, alrededor de tu clítoris realizo un círculo, casi perfecto como el de Leonardo Da Vinci, rápido y en un solo movimiento. Aprietas tus pompis. Presiono y acaricio tus pechos firmes y redondos. Regreso al perineo y lo beso con desesperación. Alzas las caderas y acomodo la almohada debajo, para tenerte más cerca de mí. Entra y sale mi lengua de la vagina. Me tomas la mano y la llevas a tu clítoris, me resisto, lo empiezo a besar; siento su dureza en mis labios. El dedo de en medio hace el arribo a tu vagina. Alzas tu cadera y empiezas a retorcerte. Se agrega mi dedo índice a la fiesta. La fuerza de tus manos, presionan mis labios en tu clítoris; las vocales se hacen presente en la punta de mi lengua. Sonidos involuntarios escapan de tu boca. Mis dedos entran y salen a veces rápido a veces lento. Toco tu punto. Lo exploro. Saltas y cierras las piernas. Las abres, tus fluidos fluyen. La temperatura aumenta. Quito mis dedos y te penetro con mi lengua en varias ocasiones. Exploro desesperado tus labios, los muerdo y tus fluidos se mezclan con mi saliva. Tomas mi nuca y la subes a tu clítoris; mi lengua y labios juegan con él. Mis dedos regresan a tu punto. Movimientos circulares lo envuelven. Intercalo rapidez con dureza, lentitud con delicadeza. Disfruto la suavidad de tu vagina. Con mi otra mano no dejo de acariciarte los pechos.

Succiono tu clítoris y mis movimientos con los dedos aumentan, siento tu humedad. El sudor recorre tu piel. Te empiezan a temblar las piernas.



Con tus manos me presionas la cabeza, con jalones de cabello. Tu cara voltea para todos lados desesperada. La humedad, desliza mis dedos como peces en el agua. Tu clítoris fue secuestrado por mi boca. Me ves. Tus pupilas dilatadas, sorprendidas gritan mi nombre. Se escapan palabras entrecortadas. El corazón se desborda. Gemidos y gritos nos envuelven. En un instante los músculos se tensan y rasguñas el cielo. Un suspiro profundo acompaña una posible tranquilidad. Saco mis dedos. Me abrazas. Beso tus pechos sensibles. Relajas el cuerpo. Despacio regreso a tu sexo. Ahora succiono tus labios, al tiempo que regresan mis dedos a tu humedad. Sorprendida me ves con mezcla de asombro y petición. Mis labios se enfrentan a tu clítoris. Regresan las contracciones una y otra vez. ¡No puedes más! Gritas, jadeas la desesperación se apodera de ti. Saboreo tus fluidos. Me imploras que pare. Tu cuerpo se desvanece.

Me incorporo, te abrazo por la espalda. Tu respiración es tranquila y serena. Mi piel se fusiona con tu sudor. Suspiras y te beso. Descansas en mis brazos y acaricio tu cabello…



Recuerda que el sexo oral es un arte y como todo arte, la práctica hace al maestro.



Carlos Dorado

martes, 8 de julio de 2014

SQUIRT: “ENTIÉNDELO Y PROVÓCALO"



Squirt, todas las mujeres soñamos con tenerlo, algunas requieren de entrenamiento y otras simplemente lo tienen en toda relación sexual. Se conoce médicamente el origen del squirt o eyaculación femenina desde el año 2001, cuando se dio a conocer el nombre de próstata femenina, el cual todos conocíamos como Punto G. La próstata femenina vendría siendo la terminación del clítoris dentro de la cavidad vaginal, es decir, el clítoris mide aproximadamente 8 cm y lo podemos estimular por dentro y por fuera.


Si se conocían aproximadamente 8000 terminaciones nerviosas el clítoris, entonces ¿Cuantas terminaciones nevosas ostenta el clítoris en realidad?, ¿De cuanto placer se esta perdiendo una mujer? Al rededor de la próstata se encuentran las glándulas de Skene, capaces de producir el liquido eyaculatorio, estas contienen canales que transportan la eyaculación por medio de la uretra, es por esta razón que la eyaculación femenina se confunde con orinar, lo que me hace pensar en aquella expresión popular: “orinar da placer”. Ok, teniendo esta información ya clara, podemos provocar un squirt.

Para lo que formule un paso a paso, basado en las técnicas propuestas por Alice K. Ladas, quien es terapeuta sexual e investigadora; Annie Sprinkle mi actriz porno favorita y Deborah Sundahl, la gurú de la eyaculación y mi escritora favorita.

1. Se debe tener las piernas bien abiertas, yo me recosté en cama, se me hizo más cómodo y fácil. Estimula el clítoris para llenarlo de sangre y poder palparlo por dentro, para esto, recomiendo el uso de aceites a base de agua, pues estos no alteran el PH de la mujer.
2. Introduce el dedo corazón, el dedo corazón y el índice o el dedo corazón y anular, con la palma hacia arriba, es decir viendo hacia el ombligo, no sumerjas completamente tus dedos, pues el Punto G se encuentra solo a unos centímetros, para se exactos se encuentra detrás del hueso púbico. (Sabes que es el Punto G, porque al mover los dedos hacia el frente, sientes un área acanalada, que al presionar sientes inmediatamente hueso púbico y da sensación parecida a la de ganas de orinar).


3. Debes hinchar el Punto G, hasta volverlo un poco mas grande que el tamaño de una almendra. Esto lo consigues masajeandolo, te recomiendo mover los dedos de manera circular, presionando un poco, da toques rápidos, detente y empuja ligera y extensamente hacia arriba, intentando tocar el hueso púbico. (Es posible que se llegue al orgasmo sin eyacular en este paso, pero es cuestión de ejercitar y entrenar el Punto G)

4. Combina los movimientos anteriores con Kegels, es decir, contrae intermitentemente los músculos pubococcígeos o PC, los músculos con los que se sostiene la orina; es de esta forma que las mujeres normalmente obtienen el orgasmo, pero el orgasmo proviene del clítoris, el nervio pudendo es quien responde y a eso vienen las contracciones y la lubricación abundante en la vagina, pero no hay eyaculación vía uretra.

5. Continua frotando el Punto G, rota el dedo, presiona y conforme se excite, levanta las caderas presionando las nalgas. Sigue y repite los movimientos.
6. Para terminar, saca los dedos o el dedo con rapidez y puja (o pídele que puje), sin dejar de contraer las nalgas y con la cadera elevada; presiona por fuera haciendo círculos con la mano sobre los labios mayores que casi cubren el clítoris, o bien, se puede estimular manualmente el clítoris externo. Si siente que la sensación inminente se escapa, repite. Se necesita de concentración, sentir es lo esencial, va a venir, va a llegar.

Lo importante es que no se piense, es importante que solo se sienta. Entregarse a la sensación y dajarla fluir. No todas las mujeres eyaculan la primera vez que lo intentan, es cuestión de conocerse sexualmente y estimularse frecuentemente.


Algunas personas preguntaran: ¿Para que sirve la eyaculación femenina? o ¿Porque no simplemente tener un orgasmo?. Pues, además de placer puro, de acuerdo al profesor de medicina patológica y forense de la Universidad de Bratislava, Milan Zaviacic, la próstata femenina tiene dos funciones: exocrina, manufacturar, almacenar y emitir el fluido eyaculatorio; y neuroendócrina, producir hormonas y serotonina. Es mas, otros estudios de la Universidad de York en Toronto afirman que su propósito es evolutivo: la uretra y la vagina comparten una pared virtual, el piso del canal uretral es el techo de la vagina, por lo tanto la glucosa de la eyaculación es absorbida por la vagina y crea un ambiente de soporte para el esperma, la reproducción.


VIDEO: ¿Cómo conseguir una eyaculación femenina o squirting?



Y recuerda...."El arte es la eyaculación del impulso".....


Texto extraídos de: amoelsexo.com
http://elsyreyes.com/squirt-room-el-paso-a-paso-para-lograr-una-eyaculacion-femenina/ 
http://www.mundiario.com/articulo/sociedad/squirt-arte-squirting-chorro-placer-orgasmo-femenino/20130907125747010275.html

miércoles, 19 de marzo de 2014

¿PORNO PARA MUJERES?, ¿MÁS SEXUALIDAD Y MENOS SEXO?





79% de las mujeres afirma haber visto porno a solas... ¿Con qué objetivo y qué diferencia tiene con el que está dirigido por y para hombres?.



Cuando se explora el porno para mujeres se encuentra que hay más masajes, caricias, besos y Cunnilingus. Pero no sólo eso, en el porno para mujeres los tiempos son otros, hay mucho más tiempo para la auto estimulación vaginal, la imagen está más cuidada y los cuerpos se acercan más a la realidad. Lo que no quita que también haya pasión y morbo, pero lo que se encuentra es más contexto y, sobretodo, una visión igualitaria a la hora del sexo.


Según un estudio realizado por el Departamento de Educación Sexual de PRIME Argentina*, el 79% de las mujeres afirma haber visto películas porno sola sola.Las historias suelen ser muchísimo más creíbles, con argumentos más elaborados y no todo gira alrededor de la penetración. En el porno tradicional, el hombre es el protagonista y la mujer es una herramienta que se limita a satisfacerlo. Este es el giro que el porno femenino propone: la protagonista es la mujer.

El 33% de las mujeres cree que mirar películas porno motiva sus fantasías. También nos encontramos con que las mujeres se despiertan maquilladas, peinadas y excitadas a las 6 de la mañana, u hombres que tienen una erección desde antes de bajarse los pantalones y con miembros bastante por encima de los tamaños de la media. No deja de ser ficción, pero en general es mucho más realista.

También hay menos cachetazos, gargantas profundas, colegialas, músculos y siliconas. Puede que haya algo de todo esto, pero no en exceso, como en el porno tradicional.
El porno dirigido por mujeres y orientado al público femenino puede ser más romántico, pero siempre es más glamoroso.

Erika Lust, referente del porno femenino

Una de las directoras y productoras de cine erótico que está revolucionando la industria con su punto de vista femenino es Erika Lust, licenciada en Ciencias Políticas y autora de cuatro libros, tres cortos y cuatro largometrajes. Sus películas son más cercanas a las fantasías femeninas que las del porno tradicional.

Mirar porno femenino es una experiencia que los hombres no deberían dejar de tener, porque es una muy buena forma de  entender el punto de vista de la mujer y comprender que la sexualidad es muy distinta a lo que sugiere el porno tradicional.




El 54% de las mujeres afirma que mirar porno suma a la relación de pareja
Igualmente, es importante no caer en el clásico “el auto y el fútbol para el nene, la muñeca y la cocina para la nena”, “el porno hard para los hombres y el porno soft para las mujeres”. Lo esenciales tener opciones y poder elegir qué es lo que queremos. Un día podemos ver una película de acción, otro día una romántica, luego una porno tradicional y en otro momento una porno romántica. Seguramente podamos concluir en que en la variedad está la diversión.

En el porno dirigido y orientado a las mujeres, erotismo y pornografía se unen para acercarnos un estímulo que, además de excitarnos y darnos ideas, puede ser una gran fuente de inspiración sexual.




El autor es sexólogo del Departamento de Educación Sexual de preservativos PRIME Argentina.

*Estudio realizado por el Departamento de Educación Sexual de PRIME Argentina, sobre una base de 660 mujeres.



Por Patricio Gómez Di Leva

Texto extraído de: rouge.perfil.com