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domingo, 3 de abril de 2016

LAS BASES IDEOLÓGICAS DE LA CONCEPCIÓN DEL "AMOR LIBRE" EN EL ANARCOFEMINISMO


Bakunin formuló que el objetivo político de la disolución del Estado capitalista debía empezar no sólo con la disolución de los aparatos represivos del Estado como suponían Karl Marx y Friederich Engels (cárceles, ejército, policía…), sino también con los ideológicos que reproducían el Estado sin necesidad de control violento y directamente represivo. De entre estas instituciones ideológicas, las que se destacan desde un principio teórico son la familia y el matrimonio. De esta forma Bakunin complementa las teorías marxistas de Friederich Engels sobre la génesis represiva del Estado moderno.

Fue Engels quien hizo la conexión entre el Estado capitalista y el origen de la propiedad privada, la familia y la esclavitud. En El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, formula que la moderna lucha de clases está fundada en la primitiva revolución neolítica, la cual supeditó una nueva organización social a las nuevas necesidades económicas derivadas del usufructo de la tierra. La agricultura y las nuevas propiedades de la tierra hicieron que las sociedades matrilineales dieran paso a la familia nuclear monogámica y patriarcal, desde la cual la mujer debía dar la garantía al hombre de una línea patrilineal que mantuviera intacta la perpetuidad hereditaria de la tierra. Esta unidad social no bastaba para seguir produciendo la rentabilidad de la propiedad, y así, surgió la figura del esclavo. Para asegurar la propiedad del esclavo y de la tierra tuvo que surgir una institución social que protegiera la propiedad privada. Engels sitúa aquí el origen del Estado, una institución surgida para velar por los intereses del propietario de la tierra y del esclavo.

Para subvertir la moderna dialéctica esclavista que explota al proletariado, Engels propone que basta con alternar las condiciones materiales y económicas que fundamentan la explotación del Estado. Aniquilando el Estado capitalista desaparecería la propiedad privada, y así, cesarían las condiciones materiales de explotación humana. Este análisis materialista, si bien fundamenta el origen de la monogamia con la función de la mujer en reproducir la familia patriarcal para así salvaguardar la propiedad privada, no concluye, sin embargo, que esta función de la mujer es tan esclava en reproducir la familia como la del esclavo en producir y reproducir la tierra, la propiedad privada y el Estado.

Los diferentes teóricos fundadores del anarquismo respecto a la liberación de la mujer no son consistentes. Las referencias de Piotr Kropotkin al tema son prácticamente nulas y Pierre Joseph Proudhon demuestra su misoginia en su obra póstuma La pornocracia. Sin embargo, sí encontramos en Mikhail Bakunin teorizaciones donde asocia la lucha de clases con la situación opresiva de la mujer. En este sentido, Bakunin dio un paso más allá del análisis de Engels, concluyendo que la mujer es, en el capitalismo, propiedad privada del hombre, y que mediante el matrimonio y la familia, ésta estaba reproduciendo las condiciones en que se fundamentaba el Estado.


Indica cómo la ideología del Estado capitalista encuentra dos formas de reproducirse en la familia. Por un lado reproduce el paradigma jerárquico, donde el hombre se encuentra en lo más alto, y mediante su posesión jurídica otorgada por el Estado, posee a otro miembro con derechos exclusivos, la mujer, estando los hijos por debajo de ambos. Por otro lado el Estado reproduce su ideología de la propiedad privada de generación en generación mediante el principio de la ley de la herencia, perpetuada de padres a hijos varones (Bakunin, s.d.:127). La mujer, entonces, se encuentra bajo un estado de doble subyugación, estado legalizado por los códigos jurídicos. Ante sus propias premisas, Bakunin arguye, consecuentemente:



La igualdad social con el hombre implica que exigimos, juntamente con la libertad, iguales derechos y deberes para los hombres y las mujeres, o sea, la igualdad de los derechos de la mujer ─ políticos, sociales, económicos ─ con los del hombre; por consiguiente, queremos la abolición de la ley de la familia y del matrimonio, la abolición de la ley tanto eclesiástica como civil, ligadas indisolublemente al derecho de la herencia. (Bakunin, s.d.:127)
A un estadio que nos recordaría el primitivismo comunista de Engels supone antes de la revolución neolítica, Bakunin arguye que no sólo la propiedad privada y el Estado deben ser abolidos, sino también la familia, y como consecuencia lógica, las leyes de herencia y aquellas que regulan el matrimonio jurídico. Por tanto, Bakunin formuló que no sólo se debían alterar las condiciones materiales de explotación de la unidad social que reproducía el Estado, sino las condiciones ideales que regulaban las relaciones entre hombre y mujer: relaciones afectivas, amorosas y sexuales. Así, en la ausencia de código legal ni institución estatal que regule las relaciones entre hombres y mujeres, Bakunin apuesta por lo que él denomina “matrimonio libre”. Según el autor éste es un “régimen natural, basado únicamente en el respeto humano y en la libertad de dos personas: el hombre y la mujer que se aman”. (Bakunin, s.d.:128). Es decir, su único guardián es la sociedad, y ésta velará por su integridad, salud y educación.


El papel de la mujer en la familia y el matrimonio son teorizados, según Bakunin y a eco de Engels, como reproductores fundamentales de la ideología del Estado. El Estado posee unos intereses políticos y económicos que sólo pertenecen a una minoría, la cual se sitúa en lo alto de la jerarquía del Estado. A su vez nacionaliza a todos sus ciudadanos mediante la invención de la nacionalidad, creando un sentimiento patriótico que distorsiona los intereses de la clase productora. Asimismo, esta clase productora reproduce los mecanismos que la oprimen desde el seno de estas dos instituciones, al crear el obrero la jerarquía de poder familiar. Desde esta perspectiva crítica, la preservación del matrimonio y la familia en la clase obrera es crucial, entonces, para asegurar el mantenimiento del estado capitalista, del patriarcado, y de la ideología nacionalista burguesa que los sustenta.


Antonio Prado


Fragmento tomado del prólogo del libro «Matrimonio, familia y estado: escritoras anarco-feministas en la Revista Blanca (1898-1936)», Fundación Anselmo Lorenzo, 2011. El título del artículo no corresponde al original.(N&A)

Texto exteraído de: noticiasyanarquia

jueves, 10 de marzo de 2016

LA CONCEPCIÓN DEL AMOR LIBRE EN EL JOVEN MIJAÍL BAKUNIN

Con 29 años, Mijaíl Bakunin escribía desde París a su hermano Pavel, desarrollando hermosos párrafos acerca de la concepción del amor libre y certeras críticas a la posesión afectiva, «Querer, al amar, la dependencia de aquella persona a la que se ama, es amar una cosa y no un ser humano», añadía el joven ruso posterior fundador del colectivismo anarquista. En 1845 Mijaíl Bakunin aún no constituía un pensamiento anarquista plenamente desarrollado, sin embargo, sus palabras se teñían intensamente del amor a la libertad que años más tarde conformó la esencia del pensamiento del socialismo revolucionario bakuninista sobre el cual el movimiento anarquista mundial sentó las bases. Tomado del Libro «Conversaciones con Bakunin», compilación a cargo de Arthur Lehning, Editorial Anagrama. Es un fragmento de la carta original (N&A)


París, 29 de Marzo de 1845
Mijaíl Bakunin 
a su hermano Pavel


Amo, Pavel, amo apasionadamente; no sé si puedo ser amado como me gustaría serlo, pero no desespero; sé al menos que tiene mucha simpatía por mí; debo y quiero merecer el amor de la que me ama, amándola religiosamente, es decir activamente; ella está sometida a la esclavitud más terrible e infamante; y yo debo liberarla luchando contra sus opresores y encendiendo en su corazón el sentido de su propia dignidad, suscitando en ella el amor y la necesidad de la libertad, los instintos de la rebelión y la independencia, recordándole a ella misma sus sentimientos acerca de su fuerza y sus derechos.

Amor es querer la libertad, la independencia total del otro, es este el primer acto de amor verdadero; es la emancipación completa del objeto al que se ama; verdaderamente no se puede amar más que a un ser perfectamente libre, independiente no solamente de todos los demás sino incluso y sobre todo de aquel de quien es amado y a quien se ama.


Esta es mi profesión de fe política, social y religiosa, éste es el sentido íntimo no sólo de mis acciones y mis tendencias políticas, sino hasta donde puedo de mi existencia particular e individual; porque el tiempo en el que estos dos tipos de acciones podrían ir por separado está ya muy lejos; ahora el hombre quiere la libertad en todas las acepciones de esta palabra, o no la quiere.

Querer, al amar, la dependencia de aquella persona a la que se ama, es amar una cosa y no un ser humano, pues el hombre solamente se distingue de la cosa por la libertad; y si el amor también implicara la dependencia sería lo más peligroso y lo más infamante del mundo, porque reaviva entonces una fuente inagotable de esclavitud y embrutecimiento para la humanidad. Todo lo que emancipe a los hombres, todo lo que al hacerlos entrar en sí mismos suscita en ellos el principio de su vida propia, de una actividad original y verdaderamente independiente, todo lo que les da la fuerza para ser ellos mismos, todo esto es verdad; todo lo demás es falso, liberticida, absurdo.


Emancipar al hombre es la única influencia legítima y bienhechora. ¡Abajo todos los dogmas religiosos y filosóficos, no son más que engaños! La verdad no es una teoría sino un hecho, la vida misma, es la comunidad de los hombres libres e independientes: es la unidad del amor que surge de las profundidades misteriosas e infinitas de la libertad.


Mijaíl Bakunin


Texto extraído de: noticiasyanarquia

lunes, 1 de febrero de 2016

"LIBERTARIAS EN AMÉRICA DEL SUR. DE LA A a LA Z" [Libro Completo]


Para descargar el Libro o leer en línea clic aquí

Obreras, campesinas, maestras, inmigrantes, profesionales, poetas, analfabetas, todas militantes, las mujeres anarquistas fueron olvidadas casi por cien años de la historiografía en general, aun por sus propios compañeros. Poco a poco, bajo el interés académico por los estudios de la mujer a partir de la década de 1960, fue emergiendo la red anarcofeminista que brilló con luz propia en Sudamérica desde fines del siglo XIX. Este trabajo ha buscado recuperar la memoria de esas ilustres desconocidas, salvo contadas excepciones, que se dedicaron en cuerpo y alma a la lucha por su dignidad femenina dentro del pensamiento anarquista, una lucha realizada en forma organizada a través del movimiento, pero poniendo su acento en las reivindicaciones específicas de su género.


Con la entrada de Sudamérica en el mercado internacional de trabajo como productora de materias primas a gran escala, complementario al desarrollo industrial en su apogeo, se incorporará masivamente la mano de obra que incluye ahora a la mujer. En Brasil, la Argentina, Chile, Bolivia y países vecinos el tendido de líneas ferroviarias crea la infraestructura necesaria para trasladar a los puertos los frutos de la tierra. Miles de nativos e inmigrantes constituirán la fuerza de trabajo que pone en movimiento la maquinaria capitalista cuyo crecimiento vertiginoso atrae y aglutina a más y más trabajadores, incluyendo a mujeres y niños. Alrededor de las fábricas, puertos y estaciones ferroviarias florecen las barriadas obreras con sus pocilgas, casas de pensión, conventillos, donde la mujer será su centro protagónico. En el hogar de la nueva familia obrera el poderío masculino tradicional entra en crisis.

En Buenos Aires, San Pablo, Rosario, ahora grandes urbes industriales, se estrena la lucha anarquista llegada con la inmigración europea. Criollos y gringos se adhieren a la “Idea” de la libertad y emprenden su militancia con la apertura de sindicatos, diarios, bibliotecas, centros culturales, escuelas libres y hacen estallar la huelga contra las patronales. Al igual que en Europa y Estados Unidos, surge también aquí el rol combativo de la mujer durante esas luchas sociales.

Siguiendo el modelo de la comunera anarquista Louise Michel y la prédica feminista de la estadounidense Emma Goldman, un puñado de valientes muchachas trabajadoras dan nacimiento en la década de 1890 al anarcofeminismo alrededor de la región del Plata. Sobresalen entre ellas los nombres de Virginia Bolten, Teresa Marchisio, María Collazo, en el corredor anarquista compuesto por Rosario, Buenos Aires, La Plata y Montevideo. Pronto se repetirá esa realidad entre Río, San Pablo y el puerto de Santos, entre Santiago de Chile y el puerto de Valparaíso, en los saladeros de Iquique, entre Lima y El Callao, en el mercado de La Paz. Las organizaciones anarcofeministas se expanden como anillos en el agua tocándose en sus bordes, entran en contacto unas y otras por la escritura, los viajes, los congresos. Se descubre entonces la labor apasionante de estas mujeres a lo largo de un siglo que hemos tratado de recuperar.

El desafío para un Diccionario anarcofeminista de la región ha sido la escasez de documentos sobre esas militantes ya fallecidas, lo cual determina muchas veces la ausencia de fechas. Mucho ha aportado el relato oral de descendientes y compañeros que con entusiasmo y desinterés han ofrecido todo el material de sus recuerdos. La prensa de la época, en especial la femenina, aporta las pistas para el seguimiento de sus vidas, y utilizándose además los trabajos de investigación ya realizados sobre el rastreo de la labor femenina dentro del anarquismo se ha tratado de completar esta memoria. Se agradece entonces especialmente el apoyo recibido del autor boliviano Huáscar Rodríguez García, recuperador de la choledad libertaria, así también como la colaboración incansable que desde Montevideo ofreció Pascual Muñoz.

Un agradecimiento caluroso a la gente de la FLA, que bajo la orientación de Marina Barsuk ofreció su archivo, datos, direcciones, haciendo posible la concreción del diccionario. Y un agradecimiento inmenso y substancial a las históricas militantes de la Biblioteca Popular José Ingenieros, que promediando ya los ochenta años dieron su testimonio desinteresado y entusiasta para la realización de esta memoria.


Cristina Guzzo. 
Buenos Aires, enero 2013





Texto extraído de: noticiasyanarquia

sábado, 19 de diciembre de 2015

¿DEFINICIÓN DEL FEMINISMO PARA ALEJAR PREJUICIOS VARIOS?



No soy guapa, nunca lo fui. Tengo gafas, llevé aparato, mi nariz se redondea más de lo aceptable y mi frente no tiene las medidas ni la forma aceptada. Mis ojos son simples y mi pelo y mis caderas no supieron nacer en la época adecuada: ahora no son más que un problema que alisar o reducir. Mis pechos son desiguales, mi vientre nunca ha sido plano ni mis glúteos firmes. Mi vello es negro y duro, no es rubio, suave e imperceptible.


Odio hacerme fotos pero tampoco nunca pretendí ocultar nada: nunca he hecho dietas, no me he puesto lentillas, no me aliso el pelo ni me dejo flequillo ni me maquillo ni me depilo. Simplemente soy la típica chica inteligente y feucha.

Si alguna vez atraigo a los hombres es por tener una sexualidad abierta y sincera que les lleva a considerarme facilona y esto es así tanto para el hombres más guapo y listo como el más feo y tonto.

Ésa soy yo: la chica lista, fea pero facilona.


Ésa soy yo, me digo. Ésa eras tú, me dicen sin palabras. Ésa soy yo, lo veo con mis ojos.
¿Ésa soy yo?

NO. Y éste no es para mí el feminismo.
No soy lo que han dicho que soy. Ni siquiera soy lo que veo en los espejos, porque desde pequeña me educaron los ojos.

Soy fuerza, carácter, alegría, reflexión continua, curiosidad, sexo puro y pasional, vivacidad y palabras, muchas palabras. Soy un cuerpo que expresa todo esto en vez de ser una proyección de una superficialidad heteroconstruida y vacía.


Sigue sin gustarme hacerme fotos porque esa exterioridad estática no me suele representar: no sé posar porque nunca he sido estática, nunca se me ha dado bien estar quieta. Las fotos no me expresan, pero me gusta mirarme cuando sonrío o cómo me expreso al hablar, abrazar o follar con otros/as.

Mi pelo es rebelde, mi sonrisa impulsiva y mis ojos se abren de sorpresa e ilusión a cada poco. Soy constante y tremendamente cabezota. Soy anarquista, militante y moriría por ello y por cualquiera de mis compañeros/as.


Soy fea porque este mundo marcó unos cánones de belleza que yo no tengo, soy facilona porque este mundo vive en una moral hipócrita y heteropatriarcal que no soporto… pero hace tiempo que en mi relato empecé a construir un mundo nuevo.


Nos vemos en las ruinas, donde todo empieza.


Texto extraído de: portaloaca.com

lunes, 14 de diciembre de 2015

LAS MUJERES EN CAMPAÑA: LA FALSA IGUALDAD EN LAS LISTAS DEL 20-D


La fragmentación del voto provocada por la entrada de los nuevos partidos incidirá en la masculinización del hemiciclo porque las cabezas de lista siguen copadas por hombres. La personalización de la campaña en los candidatos de cada partido invisibiliza a las mujeres.



La legislatura que termina será recordada, entre otras cosas, por ser la más "igualitaria" de la historia de España. Aunque arrancó en 2011 sin alcanzar una participación equilibrada de hombres y mujeres (ellas representaban el 37,5%), las mujeres han acabado superando el 40% del hemiciclo, situándose por primera vez dentro de los porcentajes considerados paritarios. Un hito, sin embargo, que difícilmente se repetirá después del 20 de diciembre. El motivo es que sólo el 34% de las candidaturas presentadas en las 52 circunscripciones electorales está encabezado por mujeres. Los grandes partidos (PP, PSOE, Ciudadanos, Podemos y Unidad Popular-IU) respetan la reforma de la ley electoral que, tras la entrada en vigor de la ley de Igualdad, impone mantener un mínimo del 40% de los puestos para cada sexo en tramos de cinco diputados, pero los primeros puestos de las listas siguen copados por hombres.

Concretamente, las mujeres cabeza de lista representan un 53,5% en el PSOE, un 34,6% en Podemos, un 28,8% en el PP y un 21,% en IU y Ciudadanos. "La dispersión del voto será mayor por la entrada de los nuevos partidos. En algunas provincias, es probable que sólo saquen un representante, de modo que si los hombres ocupan los primeros puestos serán ellos quienes ocupen un escaño y no las mujeres, que están relegadas a los últimos puestos en las listas", explica Núria Fernández, investigadora del Gabinete de Comunicación y Educación de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

Este fenómeno es el causante de casos tan paradójicos como el de la CUP en Catalunya, que pese a tener el feminismo como eje básico de su línea política, es el partido con un menor porcentaje de diputadas (30%) al haber elegido hombres para liderar sus listas en todas las circunscripciones. "Todavía no entendemos la igualdad como un tema de estructura política y social, por eso incluso partidos concienciados caen en la trampa", opina Isabel Muntané, codirectora del Máster de Género y Comunicación de la UAB, que insiste en que "cumplir el 40% que marca la ley no es suficiente: también hay que tener en cuenta el territorio"


De hecho, la directora de la Fundación Mujeres, Marisa Soleto, recuerda que en 2007 las organizaciones feministas ya advirtieron de que la reforma de la ley electoral "no garantizaba un resultado paritario en el hemiciclo", por lo que lamenta que, todavía ahora, algunos partidos "se limiten a aplicar los mínimos que marca la ley".

Al final, como la paridad en las cabezas de lista no está reflejada en la norma, depende únicamente de la voluntad política. Por eso, la directora del Observatorio de Igualdad de Género de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Laura Nuño, pide a los partidos que "abandonen la cultura del simulacro" y sean "honestos y coherentes con sus programas", de modo que, si luchan por la igualdad, favorezcan la representación paritaria en los primeros puestos de sus candidaturas.

Los partidos menos igualitarios, Ciudadanos e IU, justifican la escasa presencia de mujeres en los primeros puestos de sus listas en la elección de sus candidatos por primarias, una "excusa", denuncia Nuño, que pretende hacer creer a la sociedad que "los candidatos a las primarias caen del cielo" cuando en realidad "los proponen los sectores con más fuerza del partido y los eligen hombres. ¿Cuántas mujeres se han presentado a las primarias de estos partidos? Fernández apunta que diversos estudios demuestran que "las mujeres hacen frente a mayores barreras para tener una carrera política debido a restricciones estructurales de unas instituciones diseñadas para beneficiar a los hombres".

Unas dificultades que, al final hacen que ellas "tengan menos experiencia política y parlamentaria, menos opciones para llegar a los altos cargos de los partidos y, en consecuencia, menos visibilidad y menos representación en los medios de comunicación", advierte Muntané.

De izquierda a derecha, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez; el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias; el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y la vicepresidenta del Gobierno y candidata por Madrid al Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, posan del debate televisivo entre los candidatos de PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos. EFE/Ballesteros

Para evitar que queden relegadas a los últimos puestos de las listas, PSOE y Podemos han abogado por las listas cremallera, un mecanismo que ayuda a normalizar la presencia real de las mujeres en las listas, según Fernández: "Pensemos en una candidatura que cumpla con la ley y lleve en sus tres primeros puestos hombres y, en los dos siguientes, mujeres. Aun cumpliendo la norma, puede ocurrir que sólo los tres primeros obtengan un escaño, por lo que las mujeres se quedarían fuera. Las listas cremallera ayudan a solucionar este problema".

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, sin embargo, se manifiesta en contra de este tipo de listas defendiendo que él no cree en las cuotas, sino en los méritos; a lo que Nuño responde que la discriminación entorpece el mérito y mientras exista este "factor corrector", hay que seguir teniéndolo en cuenta. Enrique Gil Calvo, catedrático de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, apunta que el partido naranja "creía que gozaba por anticipado del electorado femenino por ser un partido joven", pero precisamente su opinión sobre las cuotas y sus polémicas propuestas para luchar contra la violencia machista "ensombrecen su apuesta por la igualdad", que demostraron, por ejemplo, con las candidaturas de Inés Arrimadas en Catalunya y Begoña Villacís en la Comunidad de Madrid.

Listas al margen, la realidad es que la espectacularización y la personalización de la campaña hace que el cabeza de lista atraiga toda la atención. Precisamente porque está siendo una campaña netamente masculina, Soleto insiste en que hay que exigir a los partidos que presenten propuestas de mejora para las políticas de Igualdad y que éstas tengan un "impulso constante" para que el interés social no decaiga. Sólo así, explica, se evitará la falsa sensación de que ya no hay desigualdad y que queda poco por hacer. De hecho, la Fundación Mujeres y otras muchas organizaciones feministas han firmado un manifiesto pidiendo a la ciudadanía que no vote a ningún partido que, como el PP, se muestre complaciente con la situación actual.¿Dónde están las mujeres en la campaña?

En cuestiones de paridad, el PSOE es, de lejos, el partido que más en serio se ha tomado la igualdad en las listas. Lleva más mujeres que hombres en los primeros puestos y en la suma de todas sus candidaturas. Sin embargo, la número dos de este partido,Meritxell Batet, no tiene la visibilidad deseada, opina Fernández. "En el debate de El País, Pablo Iglesias estuvo acompañado por su número dos, Íñigo Errejón, pero a Pedro Sánchez no lo acompañó Batet, sino su esposa", ejemplifica.

¿Y dónde están las alcaldesas del cambio, las políticas mejores valoradas por los ciudadanos en el último CIS? Manuela Carmena podría ser un activo femenino importante para Podemos que se sumaría a Irene Montero y Carolina Bescansa, pero la alcaldesa de Madrid ya avisó de que no participaría en la campaña por ser independiente y por querer mantener al Consistorio al margen de la carrera por el 20-D. Sin embargo, en Barcelona, Ada Colau suele acompañar al líder de En Comú Podem, Xavier Domènech.

La voz de las mujeres acostumbra a oírse en campaña en algunos discursos previos a los mítines de los candidatos y en los actos que los propios partidos llaman "de mujeres", en los que se visibiliza, de golpe y específicamente, su trabajo y presencia política. "Parecía que en las elecciones municipales se había abierto una nueva línea, pero se quedó ahí, parece que esa forma femenina de hacer política esté relegada al ámbito municipal, a un nivel que quizás muchos conciben como menos importante", lamenta Muntané.


Enrique Gil Calvo cree que esta ausencia de mujeres en la primera línea y en el contenido de muchos discursos —que no sorprende al electorado— se explica porque la sociedad interpreta que estas elecciones son "excepcionales". "Las mujeres ocupan el enésimo plano; primero está la ruptura del bipartidismo, la regeneración democrática... como siempre, el feminismo puede esperar, primero es la revolución", lamenta

ANNA FLOTATS
Texto extraído de; Publico.es

miércoles, 23 de septiembre de 2015

LA IMPORTANCIA DE TERESA CLARAMUNT EN EL MOVIMIENTO FEMINISTA


El anarcofeminismo es una categoría que sintetiza las demandas libertarias del feminismo con los postulados históricos del anarquismo. Dentro de lo considerado anarcofeminismo existen diferentes tendencias y visiones que se nutren y dialogan en la tarea de señalar y superar la condición doblemente oprimida de la mujer, tanto en las relaciones interpersonales patriarcales como por la explotación capitalista. Las primeras anarcofeministas (fines Siglo XIX), no se consideraban como tales, la categoría anarcofeminismo surgió con posterioridad, (en el último tercio del Siglo XX), como una forma de visibilizar las teorías, sujetos y prácticas por la emancipación femenina desde el anarquismo.En pocas palabras, podríamos decir que el anarcofeminismo es la ética anarquista expresada en el feminismo; es el feminismo contra toda forma de dominación, sea del patriarcado, el Estado, la iglesia o el capitalismo. Las anarcofeministas defienden que no puede existir construcción libertaria sin la asimilación de los principios feministas. De igual modo, una sociedad feminista demandaría para su nacimiento y sostén, el abrazo a los principios libertarios del anarquismo.

Tanto el feminismo como el anarquismo nacen y se desarrollan simultáneamente en contextos de lucha de clases. Ambas tendencias surgen como una crítica al nuevo orden del capitalismo y el Estado liberal. Frente a las revoluciones burguesas del siglo XVIII, el anarquismo gritó: ¡Esta revolución es de los capitalistas y no la del proletariado y las clases oprimidas! En una reflexión similar, el feminismo nos explicó que la emancipación política de la burguesía otorgó mayores privilegios a los hombres, sobre todo a los hombres burgueses, y sometió a las mujeres a la exclusión del hogar y al patriarcado salarial1, dominación económica y política que afectó con mayor fuerza a las mujeres de las clases obreras y campesinas. Dentro de las exponentes más importantes del feminismo anarquista destacan activistas como las estadounidenses Emma Goldman y Voltairine de Cleyre, la francesa Louise Michel, la argentina Virginia Bolten, y en la región ibérica, compañeras como Teresa Mañé ―también conocida con el seudónimo de Soledad Gustavo― y Teresa Claramunt, de quien hablaremos en esta ocasión.

Teresa Claramunt nació en el seno de una familia de clase obrera, el 4 de junio de 1862 en Sabadell, una ciudad ubicada a 27 kilómetros al interior de Barcelona y que para la época presentaba un fuerte crecimiento textil-industrial. Durante sus primeros años de vida, Teresa se mudó a Huesca, pero volvió a su ciudad natal en 1875 2. Desde los 10 años trabajó en un taller junto a su padre, y desde los 13 en una fábrica textil3. En 1883 y con tan solo 21 años, participó en la «huelga de las siete semanas», un conflicto que exigía la reducción de la jornada laboral a diez horas diarias4. Un año más tarde, el 26 de Octubre de 1884, fundó junto a otras obreras la organización «Sección Varia de Trabajadoras anárquico-colectivista de Sabadell», núcleo revolucionario que abogaba por el colectivismo anarquista, que definían como “el trabajo en común, la propiedad colectiva de la tierra y de todos los instrumentos del trabajo y recibir o consumir cada persona tanto como produzca”5. Entre los fines de la organización se contemplaba la reivindicación feminista de “coadyuvar a la emancipación de los seres de ambos sexos”6. En esta organización, Teresa Claramunt propuso, consciente de la importancia de la formación política integral, la necesidad de la educación libertaria entre las obreras y los barrios populares de Sabadell7.

Teresa Claramunt también fue precursora de organizaciones feministas no mixtas. Junto a la anticlerical Ángeles López de Ayala y la espiritista Amalia Domingo Soler, fundó en 1889, la primera organización feminista de España, creada por y para mujeres: «La Sociedad Autónoma de Mujeres de Barcelona», organización que desarrolló prácticas educativas orientadas en los valores anticlericales y libertarios. En el seno de dicha organización, que perduró hasta 1892 y contó con una escuela nocturna de enseñanza laica, se desarrollaron veladas instructivas, conferencias y actividades recreativas8.

Diversos campos del anarquismo y el quehacer social fueron motivo de análisis y escritura para Teresa Claramunt: el anti-clericalismo, el anti-militarismo, la educación libertaria, la solidaridad con los presos, y por supuesto, la emancipación femenina. “La mujer se ha de preocupar por su suerte ―escribía en el periódico Fraternidad―, ha de leer los libros que enseñan, como son las obras ácratas, ha de asociarse con sus hermanas y formar cátedras populares donde aprende a discutir o para ir aprendiendo lo que nos conviene saber. (…) La hermosa acracia, esa idea magna hará justicia a la mujer, para la acracia no existe raza, color ni sexo”9. Teresa Claramunt también incursionó en la dramaturgia con ‘El mundo que muere, el mundo que nace’, trabajo que firmó con el seudónimo de María Sánchez del Valle y que estrenó la Compañía Libre de Declamación, el 14 de marzo de 1896, en el Teatro Circo Barcelonés de la calle Montserrat, rodeado de un contingente de la Guardia Civil10.

El ejercicio político y sindical de Claramunt se desplegó en el contexto de una Catalunya que presentaba un fuerte desarrollo industrial, terreno que propició un nutrido asociacionismo obrero que interactuó con tendencias librepensadoras, anticlericales y republicanas. En 1868 y por encargado de Mijaíl Bakunin, el italiano Giuseppe Fanelli realizó un viaje propagandístico con la tarea urgente de fundar secciones de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) en España. Durante su estadía, Fanelli fundó núcleos de la AIT en Madrid y Barcelona, a la vez que transmitió por primera vez en España las propuestas revolucionarias del anarquismo colectivista y los principios y finalidades del anarcofeminismo, ideas redactadas en el texto atribuido a Mijaíl Bakunin, "El Programa de la Alianza Internacional de la democracia Socialista", en cuyo primer punto abogaba por “la abolición completa y definitiva de las clases y la igualdad social, política y económica de ambos sexos”11.
Fue así como llegaron a España las ideas que influenciaron a Teresa Claramunt y a gran parte del proletariado que se organizó a través de grupos anarquistas de agitación, ateneos, revistas y federaciones anarco-sindicalistas como FRE y luego la FTRE, donde Teresa tuvo una importante participación como organizadora en la industria textil, liderando sindicatos, huelgas, revueltas e infinitos mítines de labor propagandística que cimentaron cultural y orgánicamente a la histórica CNT y a Mujeres Libres, organizaciones protagonistas e impulsoras, junto a la FAI y JJLL, de la revolución anarquista de 1936. Considerando lo anterior podemos constatar que poco y nada de espontaneísmo hubo en la revolución de 1936, y sí muchos años de organización sindical, formación política, difusión y propaganda.

Teresa Claramunt se vio envuelta en una serie de episodios que marcaron toda una época de fuerte persecución contra el anarquismo y el movimiento obrero. En 1893 fue detenida y sometida a un consejo de guerra junto a su compañero Antonio Gurri, criminalizados ambos por ser los supuestos instigadores de las masas tras un acto político en el Teatro Calvo-Vico, donde a Teresa se le había negado el acceso. Claramunt fue entonces condenada a 4 meses de prisión y una multa de 125 pesetas, mientras su compañero fue absuelto por falta de pruebas12. Aquella detención y presidio, marcó el sendero de un largo transitar por juicios, cárcel y destierros.


La bomba del Liceo

A finales del Siglo XIX, el Estado español arremetió con una sanguinaria brutalidad en innumerables ocasiones contra las clases oprimidas y explotadas. Debido a esto, y como una forma de contrarrestar el poder de la burguesía y el Estado, algunos anti-autoritarios actuaron en atentados por motivaciones políticas o deseos de venganza. El 24 de septiembre de 1893, el obrero tipógrafo Paulino Pallás atentó fallidamente contra el capitán general de Cataluña, Arsenio Martínez Campos, con el balance de un muerto y ocho heridos. Como consecuencia de estos hechos, el poder ejecutó a Pallás el 6 de octubre de 1893 13. El 7 de noviembre del mismo año, el aragonés Santiago Salvador, ―según Teresa Claramunt,‘desesperado por el fin de su amigo Pallás, y desesperado también por su triste posición económica’14― lanzó dos bombas Orsini mientras se representaba una ópera en el Teatro Liceo de Barcelona, imponente establecimiento de la Rambla frecuentado por la burguesía. De las dos bombas sólo una explotó, resultando una veintena de personas muertas. Rápidamente se desató una ola de represión y fueron detenidos cientos de anarquistas, entre ellos Teresa Claramunt, quien fue conducida a los calabozos de Montjuïc y poco después puesta en libertad15. No corrieron la misma suerte los anarquistas Archs, Sabat, Sogas, Siserol, Codina y Cepezuelo16, quienes fueron ejecutados por el Estado el 21 de mayo de 1894 en el Castillo de Montjuïc. Otros tantos fueron sometidos a largas condenas17. Santiago Salvador, quien logró escapar luego de la explosión, fue apresado en enero del año siguiente en Zaragoza y finalmente ejecutado por la burguesía con el método del garrote vil. Luego de la bomba al Teatro Liceo, un fuerte ambiente de satanización contra las ideas de acracia y libertad reinó en Catalunya y particularmente en la ciudad de Barcelona. Como suele suceder en estos casos, hubo personas que por el miedo unos y por malas interpretaciones otros, reaccionaron no desligándose del acto sino que rechazando el mote de anarquistas o directamente, renegando del anarquismo. Ante esto, la revolucionaria de Sabadell escribió:

“Muchas veces oigo aberraciones como las siguientes: «Yo era anarquista; pero desde el hecho del Liceo, dejé de serlo». (…) Esos anarquistas que dejaron de serlo por tal o cual causa, y esos otros que han forjado un molde para que de él salgan los anarquistas derechos y perfectos, me hacen mucha gracia. Yo dejé de ser católica, no por las pillerías de algunos curas o gente católica sino porque al tener uso de razón comprendí que el catecismo católico era muy inferior a mi moral y a mis aspiraciones y aunque todos los católicos fueran buenos yo sería atea”18.


El proceso de Montjuïc

Tres años después de los hechos del Teatro Liceo, una nueva escalada represiva marcará tristemente la historia del movimiento obrero y anarquista: El Proceso de Montjuïc, una de las mayores persecuciones de todos los tiempos dirigidas por el Estado y la burguesía contra el anarquismo. El domingo 7 de junio de 1896, en la calle de Canvis Nous de Barcelona, al paso de la procesión religiosa del Corpus, estalló una bomba que causó seis muertos y más de cuarenta heridos de diversa gravedad. Ante esto, se desató una ola gigante de represión. En la cacería contra los libertarios hubo más de 400 detenidos19, entre los que se encontraba el matrimonio Claramunt-Gurri, quienes fueron apresados por la Guardia Civil el 14 de junio de 1896 en su casa de Camprodón (Girona). Las consecuencias del Proceso de Montjuïc fueron devastadoras, el movimiento anarquista en Catalunya fue casi completamente desarticulado. Junto con encarcelar y desterrar a compañeras y compañeros, el poder clausuró revistas como El Productor, La Tramontana y Ciencia Social20. Entre los represaliados no solo había anarquistas, también se encontraban dirigentes sociales de diferentes tendencias. Muchos de los detenidos fueron deportados y otros llevados al Castillo de Montjuïc, donde sufrieron horribles torturas y toda clase de vejámenes. Teresa en un primer momento fue conducida a la cárcel de mujeres de calle Amalia, donde permaneció tres meses bajo la custodia de monjas carceleras21, para posteriormente ser trasladada hasta el cerro de Montjuïc, la montaña maldita. A Claramunt le esperaba un calabozo ‘malísimo, húmedo, lleno de ratones y moscas, el jergón tenía muchos piojos y otros insectos repugnantes’22.


El Juicio se desarrolló a puerta cerrada entre el 11 y el 15 de diciembre de 1896. A pesar de que se buscaba la ejecución 28 personas, finalmente el Estado fusiló el 4 de mayo de 1897 a cinco anarquistas: Ascheri, Más, Nogués, Molas y Alsina. A otros 57 anarquistas se condenó a cadena perpetua, entre ellos figuró Claramunt como la única mujer23. De este modo lo relató luego Teresa Claramunt: "Los oficiales dieron la orden de fuego. Los soldados dispararon contra sus propios hermanos, desheredados como ellos. En el espacio envuelto entre el humo de las detonaciones se multiplicaba este grito de las víctimas: ¡Somos Inocentes! ¡Viva la Anarquía! ¡Muera la Inquisición!" 24.
Meses más tarde el Estado, desprestigiado y presionado por campañas de solidaridad anti-autoritaria, concedió a muchos de los represaliados en El Proceso de Montjuïc, conmutar las condenas por el exilio. Algunos fueron a París, otros a Londres, como es el caso de Teresa Claramunt, quien se detuvo un tiempo en aquella ciudad para luego trasladarse a Francia, desde donde vuelve a Barcelona en 1898. Desde allí continuó su incansable actividad como militante anarcosindicalista, agitadora antiautoritaria y articulista de la prensa ácrata, destacándose como editora de los periódicos anarquistas El Rebelde y El Productor.


El feminismo en Teresa Claramunt

Para Teresa Claramunt, la profunda desigualdad que existe entre hombres y mujeres no se debe a causas naturales sino que es consecuencia de la organización capitalista y patriarcal de la sociedad, en donde gobierna el machismo, el poder del clero, la propiedad privada, el látigo del salario y el Estado. Sociedad mercantil donde las mujeres son peor pagadas que los hombres y muchas veces se ven obligadas a casarse o recluirse en conventos a cambio de una supuesta protección. En este orden social jerárquico, la mujer obrera es doblemente oprimida, tanto por la dominación masculina como por la opresión del capitalismo. "En el taller se nos explota más que al hombre, en el hogar doméstico hemos de vivir sometidas al capricho del tiranuelo del marido, el cual por sólo el hecho de pertenecer al sexo fuerte se cree con el derecho de convertirse en reyezuelo de la familia" 25.

Teresa Claramunt por momentos puede consentir la idea de que los hombres poseen, en general, mayor fuerza física que las mujeres, sin embargo, ello no es una razón de peso ―o éticamente válida desde la subjetividad anarquista― para admitir la superioridad de los hombres, ya que “en el orden moral la fuerza se mide por el desarrollo intelectual, no por la fuerza de los puños. Siendo así, ¿por qué se ha de continuar llamándonos sexo débil?” 26.

En una interesante reflexión acerca de la organización política general de la sociedad, Teresa Claramunt reconoció que ya no vivimos una época en que la fuerza muscular individual asegure el poder político. En el actual estado de cosas, el poder se concentra y distribuye a través de una compleja red de vínculos burocráticos y legales desde la organización jerárquica y piramidal del Estado y sus organismos específicos de represión. Bajo este orden, ―o desorden como diría Piotr Kropotkin― poco importa si los que dirigen el Estado son físicamente fuertes o se encuentran de escasa vitalidad. “Si existiéramos en la época en que la fuerza muscular era signo de poder al cual se sometían los de débil construcción orgánica, claro está que las mujeres seríamos inferiores ya que la Naturaleza ha tenido el capricho de someternos a ciertos periodos que debilitan nuestras fuerzas musculares y hacen que nuestro organismo esté más propenso a la anemia. Mas hoy, por fortuna, ningún poder, ningún valor se le reconoce a la fuerza muscular. En el orden político, una mujer endeble, un niño enfermizo, un neurótico, un tísico o un sifilítico son elevados por la ignorancia a los más altos sitios del poder para dirigir desde allí la nave del Estado”27.

Una importante causa de la dominación de la mujer estriba, según Claramunt, en el absurdo y falso principio de la superioridad masculina. Sobre dicha falsedad se fortalece la sociedad patriarcal que a su vez ha facilitado la organización de una sociedad dividida en clases. La dominación del hombre por sobre la mujer en el ambiente familiar es una práctica que naturaliza las relaciones de dominación en otros ámbitos de la sociedad. Una vez el hombre, padre de familia o marido se acostumbra a dominar, extiende estas prácticas al resto de la sociedad. La familia patriarcal es, por tanto, un importante factor de disciplinamiento que propicia el desarrollo de una sociedad injusta y autoritaria. En palabras de Teresa Claramunt, el “falso y perjudicial principio de la desigualdad ha venido imperando hasta nuestros días, extendiéndose hasta caer en el vergonzoso extremo de dividirse los hombres en clases y subdividirse éstas al infinito, por la separación que crea el torpe afán de excederse cada uno a los demás. Una vez cultivados por los hombres los antagonismos de sexo, los frutos habían de envenenar su espíritu, haciéndoles despóticos y tiranos con sus semejantes. Empezaron siéndolo con las mujeres, por ser más fácil, pero luego el afán de dominar les ha hecho feroces”28.

Para Teresa Claramunt, “la mujer es y ha sido para el hombre un ser incapacitado para todo y, salvo muy honrosas excepciones, nadie durante tantos siglos la ha defendido de esa usurpación de facultades. Se la ha considerado como eterno niño”29. Paternalismo como superioridad que a su vez se extiende a los hijos, entre hermanos e incluso hasta las mascotas del hogar. “El padre es el primer jefe, ante él nadie chista, luego sigue la madre con parecidas pretensiones despóticas, y como el mal ejemplo cunde los niños mayores ejercen de mandones con los más pequeños, y éstos se desquitan con el perro, el gato y los muebles, cuando no hay otra cosa. ¿Cuántas veces habremos oído a niños pequeños exclamar con coraje: ¡Ah! cuando yo sea grande?...Terribles consecuencias del odioso afán de superioridad”30.

Claramunt piensa que la mujer no debe esperar que el hombre remedie sus males. Ella misma debe emanciparse a través de la instrucción y la asociación. No obstante, el hombre debe facilitar la liberación de la mujer y no relegarla a un oscuro rincón del hogar, estimulando la participación de las mujeres en las distintas actividades de la vida social. En una conferencia impartida en el Ateneo Obrero de Sabadell, así cuestionaba a sus camaradas: “¿No es verdad compañeros que os gusta hablar de unión y de revolución social? Pues bien, si os gusta voy a dirigirme a vosotros, y empezaré diciéndoos: ¿Cómo que en este Ateneo sois más de 300 que os llamáis anárquicos y somos tan pocas las asociadas?, todos tenéis esposa e hijas o hermanas, pues si sois como os llamáis anárquicos, ¿por qué no la traéis a nuestra federación?”31.

En Teresa Claramunt leemos avanzadas descripciones que se acercan bastante a las actuales críticas contra la héteronorma como bastión de disciplinamiento de la sociedad patriarcal. Héteronorma que se transmite a las personas desde muy temprana edad a través de la asignación de roles diferenciados de acuerdo al sexo y género. Observamos así, como en el temprano feminismo anarquista están, como lúcidamente señala Ana Ortiz32, las bases y expresiones críticas del feminismo del último tercio del Siglo XX. De este modo lo aborda Teresa Claramunt:

“A la mujer se la esclaviza desde la infancia, con pretextos de que a las niñas no les está bien ciertos juegos, juegos que fortificarían sus músculos, pero los padres preocupados por una inhumana moral retienen junto a la madre a la niña que sentadita ha de jugar a mamás con sus muñecas. En el colegio igualmente, la niña recibe una educación mucho más deficiente que el hombre ya que entre rezos y labores le hacen emplear todo el tiempo. Cuando ya mujer, continúa presa en las redes del rutinarismo.
Si ama y no se ha fijado en ella el objeto de su amor, debe ahogar en su corazón ese juego magno, vida de la vida. Sólo al hombre le es permitido exponer el estado de su ánimo, sólo al hombre le es permitido declarar su amor, sólo al hombre le es permitido solicitar al ser por el cual siente afinidad. ¡Cruel privilegio! ¡Inhumana desigualdad!”
33.

En el discurso feminista de Teresa Claramunt, la igualdad no significa que todos seamos iguales en el sentido homogeneizante: "La igualdad que queremos los anarquistas no es en lo físico, sino en la satisfacción de nuestras necesidades"34, afirmaba. Dicha noción, típicamente anarcofeminista, supone la igualdad como una relación social que se desarrolla en horizontalidad, donde nadie subyuga al otro y en donde la competencia y la opresión sobre las que se erigen el capitalismo y el patriarcado, son reemplazadas por relaciones sin dominación libremente acordadas.

En 1891 y como consecuencia de la represión durante la huelga general de Zaragoza, Teresa Claramunt fue nuevamente encarcelada y condenada a cuatro años de prisión. Desde entonces su salud, según Soledad Gustavo, empezó paulatinamente a empeorar35. Claramunt murió a la edad de 69 años, el sábado 11 de abril de 1931 en Barcelona, tres días antes de que se declarase la II República. “Teresa Claramunt ha muerto ―escribió Francisco Madrid―. Fue en un momento heroína de la ciudad. Su nombre vagaba por los labios de la gente con la misma devoción que en París se pronunciaba el nombre de Louise Michel36. A su funeral concurrieron miembros de la FAI y diversas delegaciones de la CNT. Federica Montseny, quien consideraba a Teresa Claramunt su segunda madre, expresó: “¡Teresa, Santa y querida Teresa! Has muerto pero vives en el alma, en el pensamiento, en el corazón de cuantos te quisimos, en el corazón de todos tus hermanos, tus hijos ideales; de todos los que profesamos tu misma fe ardiente y militante en el porvenir del hombre y del mundo, en la anarquía, y que de tu vida, de tu ejemplo, toman savia e ímpetu”37.


Consideraciones finales

Se suele decir bastante a la ligera, que el feminismo ha sido un movimiento que tiene un origen burgués. Entrar en esa discusión de forma integral ameritaría otro artículo. Sin embargo, a través de Teresa Claramunt podemos observar que el feminismo obrero y anarquista no solo existió sino que fue un pilar fundamental en las luchas anarquistas y obreras de fines del Siglo XIX y principios del XX. El anarcofeminismo se expresó no sin la oposición por parte del machismo imperante tanto en el movimiento obrero como en las estructuras de dominación constituidas. A pesar de ello, Teresa Claramunt en conjunto con mujeres como Soledad Gustavo, su compañera y amiga, lograron cimentar las bases ideológicas y culturales del anarcofeminismo de la región ibérica, ideas que pronto llegaron a Sudamérica. De hecho, Teresa Claramunt fue presentada en Argentina por el periódico anarcocomunista, fundado por Errico Malatesta y continuado por Fortunato Serantoni, La Questione Sociale38 y publicada en la región chilena por el diario La Agitaciónen 190139.

Actualmente la democracia estatal y el parlamentarismo son presentados a través de los medios de comunicación hegemónicos como las únicas formas de organización políticas posibles y deseables, cuando en los hechos estas formas jerárquicas de organización son funcionales a la dominación del capitalismo y el patriarcado. La institucionalización de las luchas, que no es más que la integración de los sujetos políticos al aparataje estatal, ya sea directamente o por subvenciones, ha provocado una fuerte crisis en los movimientos sociales anticapitalistas y feministas40. En el contexto de la región chilena, tal mecanismo de la clase dominante se puede apreciar con nitidez a través de la integración en los organismos gubernamentales de elementos del movimiento estudiantil que protagonizaron la revuelta del 2011. Dicha integración en el aparataje estatal, ha propiciado una fuerte desarticulación y pérdida de capacidad de movilización de las clases oprimidas y explotadas, y por ende, el fortalecimiento del capitalismo liberal y la mercantilización de la existencia.

Recordar las enseñanzas del feminismo y anarco-sindicalismo de mujeres como Teresa Claramunt ―ya sea directamente de su obra o a través de su influencia en el entorno cultural y político de Mujeres Libres y CNT― es fundamental para adquirir las herramientas teóricas, históricas y prácticas para fortalecer la resistencia contra toda forma de dominación. Será a través del anarcosindicalismo, el apoyo mutuo, la organización comunitaria y horizontal que construiremos las bases para abolir el patriarcado y el capitalismo, y no a través del Estado, el parlamentarismo y el electoralismo burgués como nos ‘invita’ el estatismo y la clase dominante a través de la represión y los medios de comunicación. No acabaremos con las jerarquías creando más jerarquías. No acabaremos con la dominación del patriarcado fortaleciendo a instituciones como el Estado y los parlamentos, que si bien son estructuras posteriores a la organización patriarcal de la sociedad, a la vez nutren y fortalecen el patriarcado consolidando y reproduciendo desigualdades y opresiones expresadas en el trabajo asalariado, la propiedad privada, la militarización de los espacios y trayectos, la destrucción del ecosistema, la mercantilización de las relaciones sociales y el control del cuerpo, y sobre todo en el control del cuerpo de la mujer como máquina reproductora de vida y ganancias para la clase dominante. Por todo lo anterior, el feminismo anarquista se posiciona hoy como un campo amplio de batalla contra los patriarcados y dominaciones. Es a través de las relaciones anarquistas que construiremos un mundo libre en igualdad, pero no esa igualdad liberal como seres igualmente dominados por el Estado y el Capital, tampoco esa igualdad entendida como seres ‘idénticos’ unos de otros, sino que como bien sentenció Claramunt, «La igualdad que queremos los anarquistas no es en lo físico, sino en la satisfacción de nuestras necesidades».


@tierrarevuelta 

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(1) Silvia Federici en el Libro Calibán y la Bruja, desarrolla el concepto de Patriarcado Salarial o también llamado Patriarcado del salario. Lo explica como el proceso de exclusión de las mujeres del salario y que a su vez propició más poder a los hombres sobre las mujeres. La proliferación del trabajo asalariado generó la falsa idea de que el trabajo doméstico y reproductivo no es un trabajo, cuando en la práctica es un trabajo fundamental para el desarrollo económico. Este proceso no solo se expresó en los trabajos asalariados sino que también en las relaciones monetarias del artesanado, "política, que hacía imposible que las mujeres tuvieran dinero propio, creó las condiciones materiales para su sujeción a los hombres y para la apropiación de su trabajo por parte de los trabajadores varones". (Silvia Federici, El Calibán y la Bruja)
(2) Teresa Claramunt, La virgen roja barcelonesa - María Amalia Pradas Baena (Pág. 28) De ahora en adelante: TC, Lvrb, Mapb.
(3) Teresa Claramunt. Des de l’altra banda de la «perfecta casada». La dona sotmesa al «tirano de blusa y alpargata» – Laura Vicente Villanueva https://patagonialibertaria.files.wordpress.com/2015/01/teresa-claramunt191192-263616-1-pb.pdf
(4) TC, Lvrb, Mapb, Pág. 23.
(5) La asociación de la muger, Los Desheredados, Sabadell, 1-XI-1884, TC, Lvrb, Mapb, pág. 164
(6) Ibíd.
(7) “La compañera Teresa Claramunt y con admirable sentido práctico propuso un medio de comunicarse: la enseñanza mutua sin gastos ni dilaciones, reducidos a que por turnos y en las primeras cuatro horas de la mañana de cada día festivo pasen las compañeras de cada calle a casa de la que estando más instruida dirija a las demás, así en labores como en administración de casa, lectura, escritura, cuentas, etc. Esta valerosa catalana mereció el aplauso unánime de las compañeras, aprobándose su proposición”. (Ibíd.)
(8) TC, Lvrb, Mapb, Pág. 111
(9) A la mujer –Fraternidad, Gijón, 23-X-1899 (TC, Lvrb, Mapb, Pág. 186)
(10)“Según informa La Tramontana (20 de marzo de 1896), el estreno de la obra fue una auténtica «fiesta proletaria», y la representación tuvo lugar con el local rodeado por las fuerzas de la Guardia Civil; una vez finalizado el acto, desde el Gobierno Civil se determina la detención de la autora, que no prosperó inicialmente, pero que se produciría unos meses más tarde al ser detenida en Camprodon por la supuesta implicación en el atentado de Canvis Nous (Ibíd. Pág. 120)
(11)Programa y Estatutos de la Alianza de la Democracia Socialista – Mijaíl Bakunin: “Este texto, muy influenciado por Bakunin y sus compañeros, fue la base de la creación de la Internacional en España entre 1870 y 1872. De hecho, es casi una traducción literal del “Programa de la Alianza Internacional de la democracia Socialista” creada en 1868 (documento traído por Fanelli a España) reproducido por James Guillaume en el tomo I de “L’Internationale”, pp. 132-133, en 1905” Frank Mintz https://miguelbakunin.wordpress.com/2008/07/24/programayestatutos/
(12)TC, Lvrb, Mapb (Pág. 47)
(13)Ibíd. (Pág. 49)
(14)Bombas patronales – Por Teresa Claramunt (Compilado en TC, Lvrb, Mapb, Pág. 239)
(15)TC, Lvrb, Mapb (Pág. 49)
(16)Desde la inquisición al terrorismo - El Rebelde, Barcelona, 14-III-1908 (Compilado TC, Lvrb, Mapb, Pág. 295)
(17) Ejecuciones en Montjuïc – Página de CNT Puerto Real http://puertoreal.cnt.es/bilbiografias-anarquistas/4667-ejecuciones-en-montjuic.html
(18)Suplemento de la Revista Blanca, núm. 56, Madrid, 9-VI-1900 (Compilado en TC, Lvrb, Mapb, Pág. 131)
(19) Antología Documental del Anarquismo Español Volumen 1:De la Primera Internacional al Proceso de Montjuic (1868-1896) III.2 (Pág. 60)
(20)Teresa Claramunt, La virgen roja barcelonesa - TC, Lvrb, Mapb, Pág. 50)
(21)Las mujeres anarquistas y la represión de fines del siglo XIX en Barcelona (1893-1900) Antoni Dalmau i Ribalta
(22)Fragmento del relato de Teresa Claramunt de su estancia en el castillo de Montjucïc, recogido en: SEMPAU, Ramón, op. cit., pp. 383-390. (Citado en TC, Lvrb, Mapb, Pág. 52.
(23) El resultado de la sentencia en: BO I SINGLA, I., op. cit., pp. 147-150. (Citado en TC, Lvrb, Mapb, Pág. 55.
(24)El Productor, Barcelona, 29-III-1905 (Compilado en TC, Lvrb, Mapb, Pág. 264)
(25)A la mujer – Por Teresa Claramunt, Fraternidad, Gijón 23-X-1899- Compilado en TC, Lvrb, Mapb, Pág. 186)
(26)Ibíd.
(27)Ibíd.
(28)La mujer, Consideraciones generales sobre su estado ante la prerrogativa del hombre – Por Teresa Claramunt. Biblioteca de El Porvenir del Obrero, S.A., Mahón, 1905 –(compilado en TC, Lvrb, Mapb, Pág. 199)
(29)Ibíd.
(30)Ibíd.
(31) Conferencia impartida en el Ateneo Obrero de Sabadell. Los Desheredados, Sabadell, 13-II-1885 (compilado en TC, Lvrb, Mapb, Pág. 166)
(32) Video-conferencia ‘Cátedra de Pensamiento Anarquista: Anarcofeminismo y Heteropatriarcado’http://www.portaloaca.com/videos/charlas/9457-video-catedra-de-pensamiento-anarquista-anarcofeminismo-y-heteropatriarcado.html
(33) ‘De la mujer’, por Teresa Claramunt. Humanidad Libre, Valencia, 8-III-1902 , Compilado en TC, Lvrb, Mapb, Pág. 193)
(34)Teresa Claramunt - Igualdad - El Porvenir del Obrero, Mahón, 27-III-1906 (Compilado en Ibíd. Pág. 282)
(35)Revista Blanca. Barcelona, 1. Mayo 1931 (Disponible Hemeroteca Digital ‘Biblioteca Nacional de España’ http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0002923086& )
(36)«La Virgen Roja», Por Francisco Madrid, La Noche, Barcelona, 11-IV-1931. (Citado en TC, Lvrb, Mapb, Pág. 94)
(37)«Teresa Claramunt, o una vida heroica», Por Federica Montseny, El Luchador, 24- IV-1931. (Citado en C, Lvrb, Mapb, Pág 94)
(38) La Questione Sociale, periódico fundado por Errico Malatesta, inicialmente en Italia y luego en Argentina por el mismo Malatesta. Posteriormente será re-editado en Argentina por Fortunato Serantoni. En sus páginas se señalará en 1894: “De ahora en adelante la sección castellana de la Questione Sociale habrá por colaboradores los principales escritores anarquistas de España, entre ellos los compañeros Juan Montseny, José Prat, Ricardo Mella, Anselmo Lorenzo, y nuestras valientes compañeras Soledad Gustavo, de Reus, y Teresa Claramunt, de Barcelona”. (La Questione Sociale: rivista mensile di studi sociali, nro. 6, 15 de diciembre de 1894.) Citado por Laura Fernández Cordero en «Queremos emanciparos: anarquismo y mujer en Buenos Aires de fines del XIX» Revista Izquierdas, III, 6 (2010)https://patagonialibertaria.files.wordpress.com/2014/12/queremosemanciparos.pdf
(39)Diario La Agitación. Chile: 1901. Mujeres anarquistas del 1900. Teresa Claramunt: "De molde” https://www.nodo50.org/mujerescreativas/Teresa%20Claramunt.htm
(40) Para profundizar al respecto, recomiendo consultar el libro ‘Revolución en Punto cero’ de Silvia Federici.



En este Periódico Teresa Claramunt publicó el escrito 'De la Mujer'



miércoles, 15 de julio de 2015

LA ANARQUÍA TIENE NOMBRE DE MUJER


Julián Vadillo Muñoz


Si algo distinguió al movimiento obrero junto a su capacidad organizativa y sus movimientos por la mejora de las condiciones de la vida de la clase trabajadora, fue la ingente labor intelectual que realizó. Una labor que hizo surgir una cultura, la cultura obrera, que fue contraposición a la cultura burguesa dominante. Esta labor llevó al obrerismo al desarrollo de imprentas, escuelas, centros de formación y alfabetización, fundación de editoriales, etc., que ponían al alcance de los obreros los conocimientos que la sociedad del momento les negaba. Lo que generó fue esa cultura y centros de socialización, modos de comportamiento que anticipaban el modelo social que querían implantar.

Pero esta labor tuvo a los anarquistas como los aventajados en los primeros momentos. La impronta cultural nunca la perdió el anarquismo pues ponía prácticamente al mismo nivel sus reivindicaciones en el mundo del trabajo y sus deseos de formación de la clase obrera. Eso explica la gran cantidad de periódicos, revistas y libros anarquistas que circularon en el últimos tercio del siglo XIX e inicios del siglo XX. Aunque las posiciones avanzadas del liberalismo o el socialismo también pusieron en marcha iniciativas progresista, las apuestas de los anarquistas siempre daban un paso más. La implicación del anarquismo en el desarrollo de las escuelas laicas, de proyectos de más amplio alcance como la Escuela Moderna o en la apuesta editorial fue más que evidente.

Y en todo ese proceso de formación de la cultura obrera y libertaria la participación de la mujer fue fundamental. Sin sus aportaciones al movimiento anarquista internacional sería imposible entender el desarrollo del propio movimiento anarquista. A diferencia de otros movimientos políticos e incluso de otros movimientos dentro del obrerismo, la mujer fue pieza fundamental en el anarquismo tanto en su labor organizativa como en su labor cultural.

Un primer ejemplo sería la figura de la francesa Louise Michel. Maestra de formación es uno de los mejores ejemplos de convinación de lucha política y avance por la cultura que para los anarquistas formaba parte de un mismo cuerpo. Así podemos ver a Louise Michel combatiendo en las barricadas de la Comuna parisina en 1871, colaborando para la reorganización educativa en la propia Comuna, aprendiendo la lengua de los aborígenes en su destierro, fundando periódicos, encabezando manifestaciones contra el paro y el hambre, etc. Una muestra de lo que significaba para una mujer el anarquismo a finales del siglo XIX. Sus acciones y su legado se puede asimilar a muchas otras mujeres del anarquismo como Nathalie Lemel, Jeanne Hachette o Elizabeth Dmitriev entre muchas otras.

Otro ejemplo de ese desarrollo cultural en el anarquismo es Emma Goldman. A Goldman la podemos seguir fundado sindicatos en EEUU, participando en periódico, contribuyendo al avance de la educación racionalista en EEUU, participando de forma activa en la Revolución rusa, contribuyendo a escribir y rescatar las páginas de la historia del anarquismo, etc.

Pero se nos podría decir que hablamos en muchas ocasiones de personas vinculadas a los medios intelectuales de la época. Sin embargo las integrantes de extracción obrera también participaron de forma igual en el desarrollo cultural e intelectual del anarquismo. Ponemos como ejemplo a Teresa Claramunt. Obrera del textil, su contribución no se ciñó exclusivamente a la organización obrera (la primera mujer que organizó una asociación obrera de carácter exclusivo de mujeres) sino que también estuvo presente en la fundación de periódico y en el desarrollo de iniciativas de carácter educativo para el anarquismo.

Una mención especial. Teresa Mañé (o Soledad Gustavo)

150 aniversario del nacimiento de Teresa Mañé

Debido a que en este 2015 se cumplen 150 años de su nacimiento, merece la pena recordar a una mujer que es el mejor ejemplo de relación entre cultura y anarquismo. Teresa Mañé, más conocida como Soledad Gustavo, tiene la desventaja histórica de haber estado entre dos personajes determinantes en la historia del anarquismo: Juan Montseny (Federico Urales) – su marido – y Federica Montseny – su hija – . Sin embargo acercarnos a la figura de Teresa Mañé es conocer el verdadero motor de la familia Montseny en todos los proyectos que realizaron desde finales del siglo XIX hasta el final de la Guerra Civil en 1939.

Teresa Mañé nació en el pueblo de Cubelles en 1865. Nació en el seno de una familia acomodada y vinculada al republicanismo federal lo que determinó la ideología de la propia Teresa. De formación maestra, Teresa Mañé comenzó a dar clases en la Escuela Laica de Vilanova i la Geltrú, fundando posteriormente la Escuela Laica de Reus y formando parte de la Confederación de Maestros Laicos. No fueron cuestiones fáciles, ya que recibieron ataques de los sectores clericales de la zona.

Su pasión por la enseñanza y el laicismo no fue la única contribución de Teresa Mañé. También comenzó a colaborar con periódico como El Productor o La Tramontana. Alli comenzó a tomar contacto con las plumas más importantes del anarquismo: José Llunas, Anselmo Lorenzo, Fernando Tarrida de Mármol, etc. Participó en el II Certamen Socialista con un trabajo sobre el amor libre y fue entusiasta seguidora del “anarquismo sin adjetivos” de Tarrida de Mármol.

En 1891 se casó con Juan Montseny. Y esa unión hizo nacer multitud de proyectos de profundo calado para el anarquismo. Tras los agitados años que median entre el atentado de Pallás y la bomba de Cambios Nuevos, los Mañé-Montseny se trasladaron a Madrid y allí hicieron nacer el proyecto periódistico y cultural que probablemente es más importante en la historia del anarquismo: La Revista Blanca. Por sus páginas escribieron las plumas más importantes del anarquismo internacional y de la intelectualidad de la época. Un proyecto que pasó por dos etapas. La primera entre 1898 y 1905, año del nacimiento de Federica, y la segunda entre 1924 y 1936. Junto a ella nació también la colección de “La novela ideal”, pero también otros proyectos como el “Suplemento de la Revista Blanca” o el periódico “Tierra y Libertad”

Teresa Mañé es también autora de numerosos folletos teóricos que dio una importante aportación al anarquismo español. Textos como El amor libre, La sociedad futura, A las proletarias, El sindicalismo y la anarquía o Política y sociología son breves pero importantes aportaciones al cuerpo teórico del anarquismo español. También, gracias a Teresa Mañé, se conoció en España obras de escritores como Octave Mirbeau, George Sorel, Jean de la Hire o Louise Michel, por las traducciones que realizó del francés al castellano.

Aunque la labor productiva de Soledad Gustavo se concentra entre 1891 y 1905, posteriormente tuvo también importantes aportaciones a través de la prensa, las traducciones citadas y en ser el verdadero motor intelectual y administrativo de los proyectos de los Mañé-Montseny.

No fue una vida exenta de polémicas. Teresa Mañé cochó con algunos militantes de la época. La familia Mañé-Montseny fue acusada en ocasiones de exceso de intelectualismo. Además fueron polémicas sus posiciones, por ejemplo, respecto a la Primera Guerra Mundial, enmarcandose de forma más cercana a las posiciones de Kropotkin o de Ricardo Mella en un anarquismo “aliadófilo”.

Pero es indudable la labor y la aportación de Teresa Mañé a la cultura anarquista. Sus aportaciones durante la Segunda República fueron más modestas y durante la Guerra Civil inexistentes. La llegada de las tropas franquistas a Barcelona hizo que Teresa Mañé tuviese que huir falleciendo pocos días después en Perpiñán.

La historia de Teresa Mañé es la historia de muchas otras mujeres. Ella solo es un ejemplo a unir a otras como Lucía Sánchez Saornil, Federica Montseny, Mercedes Comaposada, Soledad Estorach, Libertad Ródenas, Concha Liaño, Amparo Poch Gascón, Antonia Fontanillas, Suceso Portales y un largo etcétera. Pero era necesario rescatar a Teresa Mañé en su 150 aniversario.




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