Estamos dando una nueva imagen al blog.

Disculpa las posibles molestias que esto pueda causarte. Danos tu opinión sobre el nuevo diseño.
Nos será de gran ayuda.
Gracias.
Mostrando entradas con la etiqueta Lucha Feminista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lucha Feminista. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de enero de 2017

ESTE 2017 QUEREMOS QUE LAS MUJERES SEAN LIBRES

Y UN AÑO MÁS SEGUIMOS CON EL MISMO DESEO: ¡ESTE 2017 QUEREMOS QUE LAS MUJERES SEAN LIBRES!


Libres de las exigencias que pesan sobre sus cuerpos
Libres de los modelos que buscan definirlas y limitarlas
Libres del acoso y maltrato de los hombres
Libres de relaciones nocivas con otras mujeres 
Libres en su sexualidad y en su forma de sentirse bellas
Libres de las ideas obtusas y decadentes del amor romántico
LIBRES PARA AMAR a quien o quienes quieran
Libres para ser madres y estar presentes
Libres para no serlo
Libres en el respeto y ejercicio de su naturaleza cíclica

LIBRES PARA ANDAR SU CAMINO SINUOSO Y ESPIRAL

Y que los hombres sean sus compañeros
Y que abran sus corazones
Y que se liberen de viejos conceptos
Y que estén dispuestos a ser libres


Y QUE JUNTXS SALGAMOS A LAS CALLES A LUCHAR POR LA LIBERTAD
FELIZ 2017!


Gracias a todas las que estáis ahí, luchando, ya sea en la calle, en vuestros entornos laborales, domésticos, en las redes, en los teatros, entre letras, en la docencia.....

Y GRACIAS, MUCHAS, MUCHASSSSS GRACIAS Y TODO EL APOYO DEL MUNDO A ESAS MARAVILLOSAS LOCAS DEL COÑO, PORQUE SI, PORQUE NOS MOLAN Y PORQUE NINGUNA CAMPAÑA MACHUNA ORGANIZADA POR UNINEURONALES MACHIRULOS NI LA CENSURA DEL FACEBOOK  VAN A PODER CON ELLAS. 
SI NOS TOCAN A UNA NOS TOCAN A TODAS.

SALUD Y ACIERTO EN ESTE 2017!!...Y no lo olvides, ante la duda Tú la viuda





lunes, 25 de enero de 2016

EL SEXISMO QUE OCULTAN LAS PALABRAS


Hoy ya a nadie sorprende oír hablar de la ministra, todo el mundo entiende que la médica es una mujer que ejerce la medicina y no la mujer del médico, y cualquier discurso público que se precie comienza con un señoras y señores, ciudadanos y ciudadanas, candidatos y candidatas… La igualdad legal entre hombres y mujeres y la masiva incorporación de la mujer a todos los ámbitos públicos y privados han modificado la forma de hablar, han feminizado muchos términos referidos a oficios, cargos y profesiones y han forzado cambios expresivos en el lenguaje formal y políticamente correcto. Sin embargo, basta escuchar con intención cualquier conversación cotidiana –da igual que sea banal o profesional–, para descubrir que el lenguaje habitual está lleno de expresiones y estructuras que en el mejor de los casos perpetúan estereotipos que perjudican o invisibilizan a las mujeres y en el peor las denigran.

“Eres una nenaza”, “esto es un coñazo”, “hijo de puta”, “los niños no lloran” son expresiones muy frecuentes y claramente machistas. Pero tampoco es muy igualitario decir “tengo que ir al médico; llamaré a la enfermera para pedir hora” en todas aquellas ocasiones en que no sabemos el sexo de nuestros interlocutores, o “cuando el hombre vivía en cavernas…” para referirse a los seres humanos, o “niños, sacad los cuadernos” en un aula mixta. Las palabras tipa, individua o zorra siguen remitiendo a conceptos que nada tienen que ver con el femenino de tipo, individuo o zorro. Y es habitual escuchar en boca de una mujer “porque uno piensa que…” en lugar de “porque una piensa que…”, o incluso leer que “un joven fue atracado y golpeado por unos gamberros… y su novia también resultó herida”.


“A grandes rasgos podemos decir que hay dos tipos de sexismo en el lenguaje: las bromas, chistes y expresiones machistas, y el derivado del hecho de que el lenguaje tenga unas formas de hablar que oscurecen la presencia de las mujeres y dan prioridad a la realidad de los hombres. El primero es más fácil de controlar, pero el segundo es difícil de corregir porque las reglas gramaticales que han enraizado en el lenguaje son resultado de una sociedad misógina, androcéntrica, que pone al hombre como medida de todas las cosas y utiliza la palabra hombre para referirse a toda la humanidad, padre para hablar de padres y madres, etcétera”, afirma la socióloga Inés Alberdi.

Razón no debe faltarle cuando incluso los lingüistas más conservadores admiten que hay que corregir los usos del lenguaje sexista, evitar el léxico que resulte discriminatorio y feminizar los cargos y profesiones ejercidos por mujeres pero, en cambio, todas las iniciativas encaminadas a dar más protagonismo a las mujeres en el habla que afectan a la gramática suscitan controversia y no terminan de cuajar.

Sin duda el caso más significativo es el uso del masculino genérico. Quienes luchan por erradicar el sexismo del lenguaje rechazan que se utilicen expresiones masculinas para referirse a personas de los dos sexos. Proponen múltiples alternativas: desde el desdoblamiento de los sustantivos –niños y niñas, hombres y mujeres, directores y directoras…–, hasta el uso prioritario de nombres colectivos que hacen referencia tanto a hombres como mujeres –alumnado, profesorado, clientela, adolescencia, licenciatura, infancia, niñez, ingeniería, vejez, jefatura, alcaldía, tutorías, ciudadanía…–, pasando por utilizar quienes –en vez de decir “el que lo vea” usar “quien lo vea” o “quienes juegan al fútbol” en lugar de “los futbolistas, por ejemplo–, evitar el artículo los –y hablar de “jóvenes y ancianos” y no de “los jóvenes y los ancianos”– o incluso emplear el femenino plural como genérico cuando hace referencia a las personas, con ejemplos como “¡juntas podemos!” o “hablar para todas”.

El masculino genérico es el caso más significativo del sexismo en el lenguaje (Rosa Mundet - Propias)

Pero todas estas propuestas tienen multitud de detractores. Tal vez no cuajan porque al menos algunas de ellas no resultan muy operativas. Hay quien encuentra ridículo, artificial y poco eficaz pasarse el día desdoblando sustantivos. “Para mí no es operativo tener que precisar que ayer fui con mis hijos y mis hijas, mis hermanos y mis hermanas al cine, y que hoy he quedado con mis amigos y mis amigas para cenar; la reiteración puede servir para arrancar discursos o escritos oficiales, pero no podemos duplicar la extensión de todas nuestras conversaciones”, expone una de las personas consultadas. “Es cierto que en lugar de decir los españoles consumen podríamos decir la población española, pero la realidad es que nuestras normas lingüísticas reconocen el uso del masculino con sentido inclusivo, para designar a los dos sexos, y no veo razón para no hacerlo”, afirma otra. Tampoco es demasiado bien acogida la propuesta de usar el femenino como genérico. “No podemos escribir y hablar como nos apetezca, ha costado mucho tiempo institucionalizar una lengua para ahora saltarnos las normas”, arguye uno de los detractores.

El uso del femenino para referirse a hombres y mujeres no deja de ser la misma forma de discriminación pero con el otro sexo, pero hay formaciones políticas y grupos de opinión que lo utilizan a modo de protesta y provocación para evidenciar que el lenguaje no es aséptico y que el género de las palabras importa. “Cuando en un congreso mixto de ginecología se habla en femenino y algún ginecólogo se queja porque se siente excluido debe ser que el género sí es importante, así que también debería ser considerado como tal para las mujeres”, ejemplifica la socióloga Marina Subirats.

Su colega Inés Alberdi no alberga ninguna duda de que el género que se usa al hablar trasciende a la gramática. “Hace años una amiga recibió una carta del ayuntamiento de Madrid firmada por el entonces alcalde, Juan Barranco, encabezada por un genérico ‘Querido Luisa’, y decidió contestarla con un ‘Querida Juan Barranco’; la carta molestó mucho, porque aunque se considera que la mujer no debe molestarse cuando se la trata en masculino, el hombre sí se ofende si se le habla en femenino porque existe el convencimiento de que lo masculino es superior”, relata.

De hecho Alberdi cree que es la asociación de lo masculino con mayor valor lo que dificulta muchos de los esfuerzos en favor de un lenguaje menos sexista. “Hay mucha gente, mujeres en muchísimos casos, que se resisten a feminizar nombres, cargos u oficios porque parece que cualquier título en femenino vale menos, y que si una mujer se presenta como arquitecto resulta más serio que si dice que es arquitecta”, comenta.


Eulália Lledó, catedrática de literatura catalana y experta en coeducación que lleva años desarrollando las denominaciones de cargos y oficios en femenino para dar visibilidad a las mujeres, se ha topado con esas resistencias. En su catálogo de profesiones de la A a la Z en masculino y femenino, Lledó explica cómo hay quien pone trabas a emplear el femenino en oficios como músico aduciendo que se puede confundir con la música como arte pero no ve ese problema de confusión con objetos o adjetivos cuando se trata de masculinos como frutero, sereno o estadístico, por ejemplo.

Lledó asegura que una de las constantes de cualquier lengua es la facilidad con que admite palabras nuevas para describir realidades o valoraciones nuevas, y también la facilidad con que se desprende en el uso cotidiano de palabras cuando ya no son necesarias. Por eso opina que aunque parezca que es difícil hablar sin resultar sexistas y que algunas alternativas propuestas parezcan farragosas, si la sociedad toma conciencia de que es importante corregir los tic sexistas del lenguaje acabarán abriéndose paso nuevas fórmulas. “Hace un tiempo parecía extraño utilizar palabras como profesorado o alumnado en el ámbito educativo y ahora están muy generalizadas; igual que podemos decir persona, ser humano o ser vivo en lugar de hombre cuando es sinónimo de humanidad y funciona; y decir fiscala en vez de fiscal te sonará mejor o peor pero, como se ha comprobado con el término ministra, al final es una cuestión de hábito”, reflexiona.

Alberdi está convencida de que todos estos cambios para evitar los usos sexistas del lenguaje serían más rápidos si no existieran organismos reguladores de la lengua como la Real Academia Española (RAE) o el Institut d’Estudis Catalans (IEC). “En el mundo anglosajón ha bastado con que hubiese grupos activos que lo planteaban para promover el cambio de que en las reuniones de universidad o de empresa deje de utilizarse el término chairman para referirse a quien las dirige y se utilice chairperson, del mismo modo que se suprimieron los tratamientos de Miss y Mrs para no discriminar a las mujeres frente a los hombres haciendo alusión a su estado civil y ahora se utiliza el neutro Ms; y en Estados Unidos han cambiado mucho los hábitos lingüísticos y muchos libros dedicados a cómo hacer carrera profesional están escritos en femenino precisamente para que no parezca que es cosa de hombres”, ilustra.

Sin embargo, en España son muchas las voces reticentes a promover cambios forzados en el lenguaje, entre ellas, y en el caso concreto del castellano, las de la mayoría de miembros de la RAE que suscribieron el informe sobre Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer que elaboró el académico Ignacio Bosque. Leonardo Gómez Torrego, especialista en gramática normativa y asesor de Fundéu (Fundación del Español Urgente), opina que hay que distinguir entre léxico y gramática. “El léxico ha de ser políticamente correcto y los cambios se pueden impulsar desde la sociedad, sobre todo por parte de los políticos, de tertulianos y de personas relevantes que pueden favorecer y promocionar modificaciones en el uso de las palabras; pero la gramática es aséptica, tiene unas reglas de género masculino y femenino, de singulares y plurales, de tiempos verbales, etcétera que no podemos cambiar por la fuerza, sino que evolucionan con el tiempo, lentamente”, asegura. Por eso tanto Gómez como Bosque rechazan las propuestas de las guías de lenguaje no sexista que conculcan aspectos gramaticales o léxicos del sistema lingüístico.

Magí Camps, responsable de Edición de La Vanguardia, también considera que “ir contra el masculino genérico es ir contra la esencia gramatical de nuestra lengua” y justifica que hablar en masculino para referirse a hombres y mujeres no es sexista, sino la aplicación del género gramatical de las lenguas románicas, donde el masculino actúa además como genérico. “En inglés es más fácil porque hay más nombres colectivos que engloban a los dos sexos, como parents (padres y madres), children(niños y niñas)…”, señala. Para Camps, la forma de dar visibilidad a la mujer al hablar o en los medios de comunicación no es utilizar el femenino, ni desdoblar constantemente los sustantivos o inventar una terminación en @ difícilmente pronunciable, “sino cuidar el enfoque y la inclusión de voces femeninas para hablar de los temas, y feminizar todas las palabras que tienen desinencia, como ministra, ingeniera, música…”.

Teresa Cabré, catedrática de Lingüística y Terminología de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y miembro del Institut d’Estudis Catalans (IEC), coincide en que el sexismo no es un problema gramatical sino social. “El lenguaje refleja la conceptualización de la realidad en nuestra mente, y mientras no cambiemos la percepción no se solucionará el problema por más que tratemos de visibilizar a la mujer al hablar”, enfatiza.


En cambio Marina Subirats cree que, precisamente porque el lenguaje es la representación mental que tenemos del mundo, es relevante nombrar explícitamente a las mujeres al hablar “ya que si no las nombramos normalmente olvidamos su existencia y la diferencia que supone ser mujer o ser hombre en muchos aspectos”. Y precisa que no se trata de nombrar el masculino y el femenino de forma mecánica, como latiguillo dialéctico constante, sino de utilizar el desdoblamiento de género para evidenciar visiones y realidades distintas. “Un ejemplo muy claro es distinguir entre conductores y conductoras cuando se habla de tasa de accidentes, porque es distinta y hay que dar esa otra visión del mundo”, enfatiza.

Cabré, por su parte, considera que la clave es encontrar un equilibrio entre la eficiencia del discurso y el criterio de quien habla, de modo que la ideología de cada cual inclinará más la balanza en un sentido u otro. En su caso, explica, rechaza el uso del femenino genérico por su convencimiento de que “la gramática cambia por evolución, no forzada”, pero también desaconseja el uso generalizado del masculino genérico que lleva a escuchar “porque uno piensa…” de boca de mujeres, cuando pueden decir “una piensa…”.


En realidad, las fórmulas para no resultar sexista al hablar son bastante personales y cada persona tiene la posibilidad de elegir la combinación idónea de igualdad y normativa lingüística con que se siente más cómoda. Magí Camps, por ejemplo, rechaza el uso del femenino genérico “porque sería romper con nuestra gramática” pero afirma que si imparte clases en un aula integrada por 40 chicas y tres chicos se dirige a su auditorio en femenino.

Ignacio Bosque considera que más que hablar de “uso sexista del lenguaje” habría que hablar de “sexismo con el lenguaje”, del comportamiento sexista de las personas usando el lenguaje como instrumento. “Si los organizadores de un congreso convocan a una cena a ‘los participantes acompañados de sus esposas’, estarán siendo marcadamente sexistas, pero si convocan a una cena a ‘todos los participantes en el congreso’ no lo serán porque en la expresión ‘todos los participantes’ están incluidos los hombres y las mujeres”, opina.

Mayte Rius
Texto extraído de: Lavanguardia.com

viernes, 1 de enero de 2016

ESTE 2016 QUEREMOS QUE LAS MUJERES SEAN LIBRES


ESTE 2016 QUEREMOS QUE LAS MUJERES SEAN LIBRES

Libres de las exigencias que pesan sobre sus cuerpos
Libres de los modelos que buscan definirlas y limitarlas
Libres del acoso y maltrato de los hombres
Libres de relaciones nocivas con otras mujeres 
Libres en su sexualidad y ensu forma de sentarse bellas
Libres de las ideas obtusas y decadentes del amor romántico
LIBRES PARA AMAR a quien o quienes quieran
Libres para ser madres y estar presentes
Libres para no serlo
Libres en el respeto y ejercicio de su naturaleza cíclica
LIBRES PARA ANDAR SU CAMINO SINUOSO Y ESPIRAL



Y que los hombres sean sus compañeros
Y que abran sus corazones
Y que se liberen de viejos conceptos
Y que estén dispuestos a ser libres


Y QUE JUNTXS SALGAMOS A LAS CALLES A LUCHAR POR LA LIBERTAD
FELIZ 2016!











martes, 29 de diciembre de 2015

FEMINISMO CONTRA LA IGNORANCIA


Desde que opté por darle más cabida a las opiniones que vuelcan desconocidos a través de las redes sociales, mi fascinación por la ignorancia que habita en esta realidad paralela no ha hecho más que crecer de forma exacerbada. Cuando tenemos una mayor capacidad de acceder y disponer de información verídica y contrastada gracias al impulso de las nuevas tecnologías, nos hemos convertido en una sociedad apegada al oscurantismo de otras épocas. Una que prefiere mantener una posición soberbia ante el conocimiento, demostrando que eso de “cuanto más mejor” es solo una falacia.


Resulta que ahora es tendencia eso de declararse no feminista, rechazarlo e incluso denigrarlo, a través de plataformas como Facebook o Twitter. La problemática que enraíza esta actitud es que la mayoría de adeptos a esta nueva filosofía de negación del movimiento feminista son mujeres.

El autor alemán Goethe dijo alguna vez que “el que no sabe llevar su contabilidad por espacio de tres mil años se queda como un ignorante en la oscuridad y solo vive al día”. Algo parecido les sucede a todas estas mujeres que publican su ferviente antifeminismo sin mayor argumento que ese, negando, por lo tanto, a todas esas heroínas históricas que lucharon –e incluso se dejaron la vida- para que hoy nosotras nos beneficiemos de unos derechos que no siempre nos fueron reconocidos en igualdad de condiciones a los hombres por nacer bajo el estigma del género femenino.


Aquí van unas nociones de cultura general. 


Se define el feminismo como un conjunto de ideologías y movimientos que tienen como objetivo la igualdad de derechos entre varones y mujeres a todos los niveles de la vida. Asimismo, se erige como contrapeso ante la dominación y la violencia de los hombres sobre las féminas y la asignación de roles sociales según el género.

Si, por supuesto, en toda ideología existen facciones radicales que, o bien, desvirtúan el propio movimiento con su extremismo dialéctico, o bien, obtienen el mismo resultado por servirse de acciones contundentes cuyo objetivo rel no es otro que el de hacer visible la urgencia de seguir apostando por el movimiento ante una sociedad entumecida. Pero ambas realidades no pueden, en ningún caso, servir como excusa para generalizar. Menos aún para deformar el mensaje y objetivos germinales del feminismo: buscar la igualdad de géneros. Punto.

La altanería que define a la mujer moderna, occidental y olvidadiza roza lo grotesco. Especialmente cuando todavía hay en el mundo millones de mujeres a las que se les niegan muchos derechos fundamentales que nosotras, como ciudadanas de países "democráticos", ya hemos normalizado. Que las mujeres podamos votar, divorciarnos, trabajar, interrumpir de forma voluntaria un embarazo, denunciar a la pareja por violencia dentro del hogar o incluso ser independientes económicamente de nuestros padres o maridos son conquistas introducidas y peleadas por el movimiento feminista; por las valientes figuras que lo respaldaron ante las injusticias de un patriarcado histórico y atroz que todavía se perpetúa en cualquier país en el que nos dignemos a mirar con sentido crítico. 


Ojalá llegue el día en el que el movimiento feminista y sus reivindicaciones no tengan cabida; queden ambos obsoletos. Será el día en el que hombres y mujeres no estén condicionados por su género, sino por una única verdad: su condición de seres humanos que los hace sujetos de una dignidad irrenunciable e inalienable. Mientras tanto, me reafirmo: la ignorancia es un germen, y ante el antifeminismo iletrado e ingrato, apuesto por mi feminismo de igualdad y consecuencia.

Por: Julia Alegre*


Julia Alegre es una periodista española especializada en Cooperación Internacional y Acción Humanitaria. Actualmente desarrolla su trabajo como redactora en Fucsia.co. 
JAlegreB@semana.com

jueves, 10 de diciembre de 2015

APPTIVISMO: TECNOLOGÍA FEMINISTA PARA DESTRUIR Y HACKEAR AL PATRIARCADO


Bollo sapiens para Orbita Diversa

Hoy vamos a hablar de algunas Apps para smartphones que pueden ayudarnos a combatir todos esos micro y megamachismos cotidianos y que podemos incorporar a nuestro arsenal de armas contra el patriarcado.


Soy consciente de estas herramientas tienen un claro sesgo de status socio-económico: los smartphones son caros y no están al alcance de cualquier persona. Sin embargo, van convirtiéndose gradualmente en una parte más de nuestra vida cotidiana. En particular, España es el país europeo con mayor tasa de uso desmartphones (80% de penetración en 2013). Además, el uso del smartphone alcanza a todos los tramos de edad, estando su uso más extendido entre las capas más jóvenes de la población.


Los usuarios de Android tienen más de 1.3 millones de Apps para elegir, y los de Apple tampoco se quedan cortos con 1.2 millones. Aunque muchas de ellas propagan esterotipos machistas, sexitas, xenófobos y/u homófobos, quiero proponeros algunas Apps que promueven los valores feministas y el respeto hacia la mujer.

Aquí están algunas:


1. GENDER TIMER


Precio: Gratuita
Idiomas: Inglés (pero da igual, su manejo es super intuitivo)
Desarrollador: Kichisaga Leadership AB


GenderTimer está disponible desde hace sólo unos meses pero ya se ha convertido sin duda una de mis aplicaciones feministas favoritas.

Todas las que llevamos puestas las gafas violetas nos hemos dado de bruces en algún momento con la triste realidad: participado en asambleas populares, partidos políticos, sindicatos, asociaciones o cualquier tipo de grupo participativo,por muy feminista y de izquierda que fuera, habrás vivido como, invariablemente, algún macho alfa toma la palabra… y ya no la vuelve a soltar.

Si hablamos de la representación de la mujer en los medios audiovisuales, es evidente que los papeles femeninos están estereotipados, hipersexualizados y ampliamente subrepresentados. Según el Instituto de Geena Davis para el Estudio del Género en los Medios, entre 2007-2012 sólo el 30.8% de los personajes con texto en las 500 películas más taquilleras eran mujeres y sólo el 11% eran protagonistas.

A pesar de todos estos datos, muchos estudios siguen insistiendo que las mujeres tenemos igual participación y representación que los hombres y que, incluso, hablamos mucho más que ellos. Así que si tu hermano o tu compañero de asamblea se niega a creer en esta flagrante inequidad, puedes hacerles un zas en toda la boca con GenderTimer. Esta App te permite calcular fácilmente el número de hombres y mujeres que participan en una reunión (o película, serie, programa de radio, etc.) y cuánto intervino cada sexo. Tanto si estas en casa viendo una peli debajo de la manta, enarbolando cualesquier causa activista o llevando a cabo investigaciones sociológicas de alto nivel, esta es tu App.

Una vez tengas tus resultados, puedes compartirlos públicamente (también en tus redes sociales), y cotillear cómo les está yendo en eso de la igualdad a las asociaciones, agrupaciones políticas y demás usuarios de la App.

Como no, usamos esta App en la última reunión de Órbita Diversa y comprobamos que las chicas orbitantes somos guerreras.



2. NOT BUYING IT


Precio: Gratuita
Idiomas: Inglés (pero da igual, su manejo es super intuitivo)
Desarrollador: The Representation Project


Espero que a estas alturas todas sepaís ya lo que es la cosificación sexual de la mujer y conozcáis al dedillo todas las preguntas que hay que formularse para detectarla en la publicidad. Las más aplicadas también habréis visto el documentalMiss Escaparate, que es un material imprescindible para identificar cómo se construye la desigualdad desde el bombardeo medíatico que recibimos día a día en los medios.

Pues bien, The Representation Project ha creado una App que te permite denunciar el sexismo en la publicidad y promever los medios de comunicación que promueven una visión positiva de la mujer.

Esta App es de fácil manejo – simplemente tienes que elegir uno de los dos hastags #NotBuyingIt (no lo compro) o #MediaWeLike (medios que nos gustan), y navegar por todo el contenido enviado por otros usuarios o etiquetas contenidos tu misma. A partir de ahí, puedes enlazar tu post con Twitter y ver otros posts que se hicieron en las inmediaciones de dónde te encuentres.


¿Para qué sirve esto? Pues para avisar a otros compradores donde no comprar y que negocios apoyar. ¿Quiéres ver que victorias se han conseguido a través de esta plataforma? También puedes. Una de las funcionalidades de esta App te permite recordar todos estos éxitos. Por ejemplo, ¿os acordáis del lamentable anuncio de Veet donde decían a las mujeres que si no se depilaban corrian el riesgo de convertirse en hombres? Pues a través de esta plataforma y a la indignación popular la compañía decidió retiralo del mercado.


3. BUYCOTT


Precio: Gratuita
Idiomas: Inglés, árabe, francés, japonés, ruso, ucraniano
Desarrollador: Buicott Inc.


Siguiendo el mismo principio de que el que compra es el que tiene el poder, Buycott te ayuda a elegir dónde pones tu dinero e imponer un poco de justicia social en el universo.


Lo tuyo son los derechos de las mujeres, de las personas LGTB, la inmigración, el medioambiente… ¡Elije tu causa!

Esta App te permite organizar tu lista de la compra por causas y escanear los códigos de barras para saber dónde va a ir tu dinero, directa o indirectamente.

Si hay alguna compañía en particular que piensas que tu y otros consumidores deberíais evitar o apoyar, simplemente crea una campaña y podrás tener la certeza de que tu dinero sólo irá a donde tu quieres que lo haga.


4. HOLLABACK!


Precio: Gratuita
Idiomas: Inglés, alemán, sami septentrional, español
Desarrollador: RightRides for Women’s Safety


Hollaback! es una organización y movimiento internacional contra el acoso y esta App es el punto álgido de su trabajo. La App te permite reportar y explicar cualquier episodio de acoso callejero, tomar una foto de tus acosadores y subirla a la App y, a través de su función de geolocalización, graba el punto exacto donde ha tenido lugar.

También puedes ver el mapa de tu área y comprobar dónde otras personas han sufrido acoso en ella. En algunas ciudades, la App incluso te permite hacer una denuncia a la policía.


5. ENRÉDATE SIN MACHISMO


Precio: Gratuita
Idiomas: Español
Desarrollador: enredatesinmachismo.com

Esta App, promovida por el Cabildo de Tenerife a través del área de Educación, Juventud e Igualdad y el Instituto Insular de Atención Social y Sociosanitaria (IASS), ha sido destacada como una de las mejores a nivel nacional para la prevención de la violencia de género. Invita a los jóvenes a jugar desbloqueando tres niveles de dificultad y obtener las medallas de cada nivel a través de un lenguaje cercano y ejemplos de su vida cotidiana. Mientras juegan pueden conocer los estereotipos del amor romántico, evitar situaciones de una relación dominante, reflexionar sobre la violencia machista y revisar si su relación afectiva funciona bien.


6. LIBRES


Precio: Gratuita
Idiomas: Español
Desarrollador: Telefónica España junto con el Ministerio de Sanidad e Igualdad


LIBRES es una App dirigida principalmente a mujeres que sufren o han sufrido violencia de género y a cualquier persona que detecte en su entorno una posible situación de maltrato.

La aplicación contiene acceso a textos, teléfonos de ayuda (016, que no deja huella en la factura PERO PARECE SER QUE SI EN EL TERMINAL DE MÓVIL)  , testimonios en vídeos o audios, y enlaces a páginas web, donde se explica qué es la violencia de género, dónde y cómo denunciarla. Además incluye consejos para las mujeres que han sufrido malos tratos.

La particularidad de esta App es que el icono de la aplicación no aparece en el escritorio del teléfono, sino que se camufla en el menú del smartphone para evitar que las parejas de las mujeres sepan que la tienen.


7. MY DAYS


Precio: Gratuita
Idiomas: Inglés (pero da igual, su manejo es super intuitivo)
Desarrollador: Christian Mueller


Ni todas las feministas tienen la menstruación ni todas las que la tienen son feministas, pero uno de los puntos importantes del feminismo es eliminar los estigmas y tabúes con respecto a los procesos fisiológicos femeninos y, en concreto, a la menstruación.

Hay miles de aplicaciones que te permiten grabar las fechas de tus reglas y te dan información sobre en qué momento de tu ciclo te encuentras, cuando empezarás a ovular y cuales son tus días más fértiles. Yo personalmente uso esta porque no es de color rosa ni está llena de mariposas y florecillas, pero puedes investigar a ver si encuentras alguna otra que se adapte más a tus gustos, como Period Tracker, Period Diary, My Calendar y miles otras.


8. FAIRSHARE


Precio: Gratuita
Idiomas: Inglés, francés, alemán, japones, chino y español
Desarrollador: Cape Horizon Pty. Ltd.


Ya sabes cómo va eso de vivir en una casa con varios compañeros de piso o miembros de la familia: hay muchas labores domésticas por hacer y misteriosamente pareces ser siempre tu la que acabas lavando la pila de platos de la fiesta de hace 1 semana, bajando la basura, comprando leche, poniendo la lavadora y limpiando las formas de vida desconocidas que se están generando en el cuarto de baño.

Según la última Encuesta de Empleo del Tiempo elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los hombres dedican cada vez más tiempo a la casa, pero aun así, no llegan y las mujeres dedican dos horas y cuerto más cada día a las tareas domésticas que los hombres.

Debido a la manera en la que los niños y las niñas son socializados durante su desarrollo, empezando por la variedad de juguetes ofrecidos a cada sexo, a menudo es espera que las mujeres hagan la mayor parte del trabajo doméstico y, muchas veces de manera inconsciente, acabamos responsabilizándonos de estas tareas aunque creamos en que se deben repartir equitativamente. Esto se ha terminado con FairShare.

Esta App te permite organizar el trabajo y las responsabilidades domésticas, programas las tareas, hacer listas de la compra compartidas con todos los miembros de la casa y documentar las tareas que se vayan haciendo, incluso anotando cuanto tiempo ha llevado cada una.


9. WOMEN AND GIRLS


Precio: 2.99€
Idiomas: Inglés, árabe, francés, alemán, español, catalán, griego, italiano y un porrón de idiomas más.
Desarrollador: Sand Apps Inc.



La App Women and Girls te permitirá comparar distintos aspectos del progreso de las mujeres en todos los países del mundo usando estadísticas y vistosas gráficas sobre educación, acceso al trabajo, salud y mucho más. ¿Quieres saber cuántas niñas tienen acceso a la educación primaria en Afganistán comparado con la India o cuantas mujeres tienen escaños en el parlamento húngaro? Ahora puedes.

Algunas otras interesantes Apps de este mismo desarrollador te permiten estudiar las tendencias en la población mundial desglosadas por género, edad, dependencias y más, seguir los retos de desarrollo del milenio o seguir el progreso en la lucha contra el VIH/SIDA en el mundo. Ya no tienes excusas para no saber lo que pasa en el planeta en el que vives.


Con todo esto, creo que os habéis podido hacer una idea del tipo de herramientas feministas que los smartphones y tabletas pueden poner a vuestro alcance. Espero que alguna o todas ellas os resulten de utilidad y que podáis compartirlas con cuanta más gente mejor (si lo estás dudando, sí, también debes compartirlas con tu hermano y con ese compañero de asamblea).

Y vosotras, ¿usáis alguna otra App feminista que no haya incluido en el listado? Dejad un mensaje abajo. ¡Me encantaría conocerlas!


Texto extraído de: orbitadiversa

miércoles, 2 de diciembre de 2015

FRAGMENTOS DEL FEMINISMO ANARQUISTA EN BOLIVIA: La choledad anti-estatal


El siguiente texto corresponde a un fragmento del capítulo III, del libro ‘LA CHOLEDAD ANTIESTATAL, El anarcosindicalismo en el movimiento obrero boliviano (1912-1965)’, de Huascar Rodríguez García. Se han suprimido las narraciones por parte de las protagonistas para evitar la reiteración y las notas de prensa. Para consultar el capítulo completo con más información y referencias, pueden hacer clic aquí.



Porque la organización de las mujeres es pues así:
nosotras mismas defendernos, nosotras mismas manejarnos.

Petronila Infantes*


Transversalmente a todo lo que ocurría desde la guerra del Chaco, la actividad de los sindicatos anarquistas de mujeres fue adquiriendo un rol protagónico y vanguardista generando diversas luchas autónomas en la etapa de cooptación y clientelismo del sindicalismo paraestatal y en la época de la restauración oligárquica. En efecto, la guerra ocasionó que las mujeres participen más activamente en la fuerza laboral y las convirtió en el sostén de gran parte de los hogares plebeyos, además de que las cholas fueron históricamente, casi por definición, un sector que habitualmente participó en actividades económicas que rebasaban el ámbito doméstico. Así, en el contexto de crisis inflacionaria y de abastecimiento que siguió a la guerra, las mujeres trabajadoras mestizas vinculadas con el artesanado estaban en mejores condiciones para una labor de reorganización rememorando la experiencia del Sindicato Femenino de Oficios Varios, es decir de la primera Federación Obrera Femenina (FOF).


El Sindicato de Culinarias



El proceso que desembocará en la reestructuración de la FOF se inicia con el nacimiento del Sindicato de Culinarias (SC) el 15 de agosto de 1935 en La Paz, organismo surgido a raíz de una prohibición municipal decretada a fines de julio, que proscribía a las cholas subir a los tranvías bajo el pretexto de que incomodaban a las “señoras” rasgándoles las medias con sus canastas y ensuciando sus costosos vestidos. Este hecho generó una reacción indignada entre las trabajadoras cocineras, quienes se concentraban masivamente en los mercados cuando iban a realizar las compras, y a partir de esta prohibición y la consiguiente movilización muchas cholas de los mercados se vincularon estrechamente con la recién reestructurada FOL, al punto que varias terminaron emparejadas con algunos folistas, como fue el caso de “Peta” que conoció a José Mendoza precisamente en el conflicto de los tranvías. En este trance también fue importante el asesoramiento que las antiguas cholas anarquistas brindaron a las nuevas sindicalistas, siendo así que “Peta” y otras resultaron convirtiéndose en discípulas de las experimentadas Catalina Mendoza –conocida simplemente como “Cata”– y Rosa Rodríguez.

La idea de internacionalismo y organización anarcosindical de “Peta”, constituida en la principal dirigente e impulsora del SC, era bastante clara y nos muestra la consolidación definitiva, en la mentalidad trabajadora, de la necesidad de evolucionar del mutualismo al sindicalismo.

Después de haber ganado en el conflicto de los tranvías con la municipalidad, el SC inició otra lucha contra la imposición de un denominado “carnet de sanidad” entre fines de octubre y principios de noviembre del mismo año. Ocurre que la guerra también había despertado temores sobre la propagación de enfermedades venéreas, fiebre tifoidea, malaria y otros males contagiosos por el retorno de miles de soldados y desertores de modo que, en alianza con el sistema médico vigente, los distintos gobiernos de la época empezaron a insistir en la higiene pública, enfocando su atención, sobre todo en la clase obrera y en las mujeres cholas (Larson 2004: 81). Como parte de esta política las elites, apoyadas por el gobierno, decidieron exigir un documento de salud a las cocineras o empleadas domésticas que debía tramitarse luego de un oprobioso chequeo médico en la “Policía de Higiene” –dependiente de la Policía Municipal–, que al mismo tiempo se encargaba del control médico de las prostitutas.

El SC también se opuso férreamente al carnet de identidad, debido a los cobros de dinero y también por las convicciones contra el control estatal que tenían las y los anarquistas. En el marco de esta lucha, a fines de 1935, las miembras del SC libraron un breve forcejeo con los agentes de seguridad del palacio de gobierno a los que vencieron y burlaron, logrando ingresar por la fuerza hasta el despacho del presidente.

Si a fines de 1935 las culinarias vencieron el intento de carnetización gubernamental, la lucha contra el carnet de salud se extendió hasta 1936 y ante esto el SC planteó que los patrones, en su condición de adinerados y por su disponibilidad de médicos personales, fueran quienes se encargaran de los chequeos necesarios al personal de las casas.

Durante la segunda mitad de 1936 algunos grupos de hombres culinarios intentaron adherirse a la organización, pero fueron rechazados debido a la cohesionada identidad femenina y radical del SC; frente a esto los cocineros se organizaron por su lado afiliándose a la FOT.

Ejerciendo su autonomía el SC, según se tiene dicho, asistió al Congreso Obrero de noviembre de 1936 con la intención de presentar sus demandas específicas, las cuales fueron adoptadas como resoluciones del evento. A partir de ahí su actividad fue creciendo así como el número de sus afiliadas entre mancapayas (vendedoras de comida en las calles y mercados), cocineras y empleadas domésticas gracias a la insistente labor de propaganda y sindicalización casa por casa que llevaba a cabo Peta; pero pese a ello pocas mitanis (empleadas indígenas sojuzgadas bajo relaciones de servidumbre en las labores) pudieron ser incorporadas al sindicato.

Hay que destacar que en aquella época existían distintos niveles de jerarquía en el personal encargado de las labores domésticas dentro los círculos de las clases dominantes y de las embajadas. Las culinarias que trabajaban en estos ámbitos por lo general sólo cocinaban, hecho que les facilitó mayor libertad de acción y mejores condiciones para asistir a eventos y reuniones.
En otras palabras las culinarias, al ser vendedoras de servicios especializados a la oligarquía, tenían un estatus laboral relativamente elevado en relación a otros trabajadores.

Esta condición duró con altibajos hasta 1952, pero no evitaba que en algunas ocasiones las trabajadoras culinarias sufrieran violencias simbólicas y físicas, tanto en las casas donde prestaban servicios como en las calles.

A pesar de todas las dificultades que tuvieron que atravesar, las culinarias generaron un fenómeno muy peculiar con su organización: si a un principio el sindicato era mal visto y rechazado por quienes contrataban a estas mujeres, posteriormente la susceptibilidad cambió y las cocineras sindicalizadas se convirtieron en las más requeridas y garantizadas por su honestidad y sobre todo por la calidad de su trabajo. Dicho de otra forma, la indudable importancia de la comida en la vida social fue lo que dio relevancia al SC en la aristocracia paceña alimentada por las cholas.

Además, como advierte Paredes Candia (1992: 239, 240), las cholas fueron las auténticas creadoras de la “cocina boliviana” inventando la mayoría de los platos llamados “criollos” e imponiendo buena parte de la comida que se ingiere en el occidente del país. Evidentemente, satisfacer los exigentes gustos de las elites no era cosa fácil, por lo que la comida elaborada por las miembras del SC no podía no ser de alta calidad. Así el sindicato, que a un principio aparentó ser perjudicial para sus afiliadas, pronto se convirtió en una verdadera ventaja que aseguraba una fuente permanente de empleo invistiéndose además de un gran prestigio y reconocimiento social.

La paradoja de trabajar en las casas de la oligarquía, y a la vez ser agitadora anarquista, ocasionó a Peta más de un incidente con sus contratantes. En una ocasión hasta el propio prefecto de La Paz, para quien trabajó por un tiempo, tuvo que sacarla de la cárcel pues de otro modo se quedaba sin comida.

El paulatino nacimiento de otros sindicatos femeninos impulsados por el SC y afiliados a la FOL ocasionó nuevos conflictos, especialmente en los mercados, y costó mucha represión e incluso la muerte de una trabajadora de base llamada Francisca Loayza.

En 1937, recordando los dos años de su fundación, el SC emitió un manifiesto redactado por Peta que, aparte de repasar las luchas libradas hasta ese momento, expresaba la imagen de proletarias que las culinarias tenían de sí mismas debido a su carácter de trabajadoras asalariadas.


Las Floristas


A mediados de la década de los 30 muchas mujeres de los estratos pobres incursionaron en los mercados buscando generar más ingresos para su economía desgastada por la crisis y la guerra. Con el repentino engrosamiento del sector de vendedoras surgió la demanda de construcción de nuevos espacios de venta, más aún cuando, a fines de 1935, un desborde del río Choqueyapu arrasó con todo el antiguo mercado que hasta entonces había funcionado en inmediaciones de la Plaza San Francisco: la riada causó la muerte de una treintena de personas y la mayoría eran vendedoras de flores e hijos de éstas (Dibbits y Volgger 1989: 21). Tal desastre generó una gran indignación en las mujeres que quedaron sin puestos de trabajo y a la vez impulsó, en mayo de 1936, la conformación de la Unión Femenina de Floristas (UFF) bajo la dirigencia de Cata Mendoza. Esta nueva organización centró sus esfuerzos inicialmente en la realización de las gestiones necesarias ante la alcaldía para que se construyan nuevos mercados, los que fueron levantados finalmente entre 1937 y los primeros años de la década de los 40. La demanda de mercados fue muy sentida por estas mujeres porque gran parte de ellas eran “senteras”, es decir vendedoras asentadas en las calles, razón por la que a menudo sufrían los atropellos de las autoridades municipales que las exaccionaban y reprimían debido a la “ilegalidad” de la venta callejera. Pero la UFF no se limitó a exigir mercados, también contribuyó, junto con el SC, a la formación de nuevos sindicatos nacidos entre 1938 y 1940.

Dicha apertura y adaptabilidad hizo que las floristas continúen organizadas aún después de la desaparición de la FOL, constituyéndose en la base de la FOF durante la última etapa de vida de la matriz femenina.


Mercados, abusos y desabastecimiento



Después de varias solicitudes y reclamos la gradual construcción de nuevos mercados paradójicamente resultó contraproducente para las vendedoras pobres, ya que con el pretexto de la existencia de los mercados la alcaldía dispuso el desalojo de quienes vendían en las calles. La disposición era evidentemente injusta pues la gran demanda de lugares de venta excedía la disponibilidad que los mercados ofrecían, además de que la distribución de los nuevos puestos favoreció a ciertas cholas potentadas que tenían estrechos contubernios con las autoridades, produciéndose así una serie de abusos contra las recoveras sindicalizadas. Tal situación provocó grandes movilizaciones de las vendedoras más pobres durante agosto de 1938, quienes vivían diariamente bajo la amenaza del desalojo de las calles donde ofrecían sus productos.

Pero las mujeres que organizaron estas protestas no estaban solas en su lucha: pronto encontraron acogida en el local de la FOL y su movilización halló eco en la prensa popular de la época.

La dirigencia folista se identificó rápidamente con las demandas de las organizaciones femeninas y en el afán de apoyarlas denunció enérgicamente los abusos infligidos por violentos gendarmes municipales, abusos que iban desde detenciones en celdas mojadas hasta la destrucción de productos, llegando incluso al robo de altas sumas de dinero.

El manifiesto concluía con varias exigencias como la venta libre de frutas, flores y verduras en los lugares callejeros de costumbre, la rebaja del centaje –una suerte de impuesto– para el abaratamiento del precio de los productos, la devolución del dinero y de los artículos robados y destruidos y finalmente la destitución de los gendarmes represores.

Dos años después los conflictos continuaron y los distintos sindicatos femeninos se dieron cuenta que ya tenían la fuerza suficiente para aglutinarse en una organización matriz propia; fue entonces cuando decidieron refundar la antigua FOF durante alguna fecha desconocida de 1940, manteniendo la afiliación a la FOL pero llevando una vida autónoma en sus decisiones y acciones.

A los diversos sindicatos de recoveras se sumó un grupo de contrabandistas agrupadas bajo el nombre de Sindicato de Viajeras al Altiplano (Peredo 2001: 91), en cuya constitución la colaboración de Cata fue de gran importancia. Dicha organización, que logró reunir a más de un centenar de afiliadas, nació para defender a las viajeras de los atropellos que sufrían por parte de autoridades aduaneras y camineras.

Este singular sindicato era nómade ya que se desplazaba actuando tanto en la ciudad de La Paz como en los caminos y en la frontera con Perú. Las viajeras también hicieron gestiones ante las autoridades para reparar carreteras y caminos, y de este modo mejorar sus condiciones de viaje porque concebían su actividad como un servicio a la colectividad. Esto se ve en su exigencia para acceder al derecho de aguinaldo como todos los demás trabajadores.

La siguiente lucha femenina de magnitud se desarrolló a raíz del encarecimiento de los precios en los productos del campo y en los artículos de primera necesidad entre 1940 y 1941. El fenómeno de la escasez de productos –junto a la elevación del costo de vida característica de la etapa postbélica– se debió básicamente a la disminución de la labor agropecuaria, resultado directo de la movilización del campesinado en la guerra del Chaco.

Este encarecimiento que favorecía a los terratenientes fue adjudicado a la supuesta especulación de las recoveras, por lo que las autoridades desataron una nueva ola de agresiones contra ellas, generando por supuesto malestar e inquietud: el último mes de 1940 la FOF entregó un pliego petitorio a la Cámara de diputados en el que se pedía alguna respuesta sobre el tema de la especulación y se rechazaba un nuevo intento de implantar los carnets de identidad y de sanidad.

El diario Inti del 13 de diciembre comprueba esto señalando además que la FOF en ese momento contaba con cinco mil mujeres afiliadas. Pero como las autoridades no respondieron a las demandas la federación femenina decidió en asamblea recurrir al propio presidente Peñaranda mediante una carta elaborada en marzo de 1941.
La indiferencia gubernamental continuó, como también continuaron la represión y las exacciones de que eran objeto las vendedoras por parte de los policías municipales, situación que provocó finalmente otra “toma” del palacio de gobierno.

Peñaranda no tuvo otra opción que acceder a una entrevista personal con las aguerridas cholas para escuchar directamente sus demandas y preocupaciones.

La FOF planteaba que se tomen medidas para que los hacendados vendan al por menor sus productos y que lo hagan directamente al público, y también exigía la rebaja de un 50% en todos los artículos de primera necesidad. Sin embargo las autoridades soslayaron estas demandas y las radicalizadas cholas amenazaron con decretar una huelga de gran magnitud; entonces Peñaranda anunció que se entrevistaría nuevamente con las sindicalistas, pidiendo que para esta oportunidad vayan solamente unas cuantas mujeres del pueblo y no toda la Federación, como lo hicieron en pasados días (Inti 23 de marzo de 1941, cit. en Dibbits y Volgger 1989: 37).

Empero, después de la segunda reunión el presidente indicó que no quería ningún control sobre la venta de los productos del campo, obviamente para no afectar los intereses de los terratenientes. De esta manera no se tocaron las causas de fondo del problema de la subida de precios y continuaron los abusos, las multas y la especulación que beneficiaba claramente a los comerciantes mayoristas, a las maestras mayores y a los latifundistas.

La FOF entonces no tuvo otro camino que dirigir sus esfuerzos contra los efectos de la crisis, es decir contra los ultrajes y maltratos de que eran víctimas las sindicalistas a manos de la policía municipal. En esta lucha defensiva ganaron la batalla contra el intendente municipal Max Murillo Bocángel, conocido por sus abusos, quien ante la presión de la FOF tuvo que renunciar a su cargo en abril de 1941.
Otra demanda planteada por la FOF durante aquél año fue la construcción de guarderías gratuitas, necesidad muy sentida entre las trabajadoras, particularmente en las integrantes del SC, quienes a través del envío de oficios a la Cámara de diputados consiguieron que se construyan las llamadas
“casas-cuna”.

Durante el tercer mes de 1943 se libró una nueva lucha, esta vez contra el intendente Alejandro Irusta igualmente acusado de malos tratos, personaje al que las mujeres de la FOF también hicieron renunciar mediante movilizaciones y denuncias que costaron grandes esfuerzos y el apresamiento de Cata Mendoza. Sucede que en esta ocasión los envíos de cartas a las autoridades estuvieron acompañados de una huelga en los mercados que ocasionó la intervención de las fuerzas represivas y un gran escándalo, dado que las cholas tiraron agua jabonosa en las calles empedradas y empinadas por donde bajaban algunos policías cuyos caballos resbalaron arrojando a sus jinetes. El conflicto vanguardizado por la UFF causó la alarma de las clases dominantes.

Si bien la movilización a la larga consiguió su objetivo, es decir la renuncia del intendente Irusta ocurrida recién en junio, el precio fue el apresamiento de Cata quien, identificada como la máxima instigadora de las protestas, fue duramente apaleada por los carabineros durante su detención y luego encerrada en una de las clásicas celdas vacías y mojadas instaladas en los antros policiales. Ante esto José Mendoza, totalmente indignado, se hizo presente en la policía acompañado de algunos folistas para reclamar la libertad de su hermana, pero allí se le informó que ella debía cumplir un arresto de varios días. José expresó sus reparos ante tal determinación y los policías tuvieron que sacarlo a golpes en medio de un ruidoso tira y afloja entre los folistas y los agentes del orden. El periódico La Noche, atento a toda acción “subversiva”, publicó en sus páginas un comentario acusando a José de “faltar a la autoridad”, al mismo tiempo que la Radio América informaba, mediante la voz de un cura, sobre la “indisciplinada y revoltosa actitud” del carpintero folista en las oficinas de la policía.

A partir de estos sucesos la casa de José se mantuvo rodeada de agentes y carabineros que lo vigilaron y hostilizaron durante más de una semana mientras la Radio América continuaba acusando al carpintero de agitador y de omiso. Por su parte José envió una carta al director de La Noche denunciando el arresto injusto y los maltratos que sufrió su hermana, y a la vez solicitando el cese de la campaña mediática contra su persona. Dicha carta fue publicada en el periódico La Calle correspondiente al 7 de abril de 1943, tras lo que la situación se relajó un poco.

Con todas estas acciones podemos ver cómo los mercados se convirtieron en los espacios más importantes para las actividades sindicales de la FOF, siendo también los lugares principales de confrontación contra los agentes del Estado a los que las mujeres organizadas resistieron y derrotaron en más de una ocasión.


Del amor, la combatividad y la solidaridad


Un nuevo frente de acción de la FOF fue la lucha por la conquista de ciertos derechos para las mujeres, como el derecho al divorcio absoluto y la plena igualdad entre hijos legítimos e hijos naturales, planteamientos que no tardaron en provocar el escándalo entre beatas y mujeres católicas de las clases dominantes.

Respecto de las relaciones de pareja y de la independencia de las mujeres frente a los hombres, varias integrantes de la FOF, por ejemplo Peta y Cata, se destacaron por su modo libertario de pensar y vivir su cotidianidad. En el caso de Peta, ella se había casado cuando era muy joven y su marido, un canalla, desapareció dejándola con dos hijos; pero después de esa experiencia decidió practicar el “amor libre” con José Mendoza.

Estas convicciones ampliamente difundidas entre las mujeres de la FOF estaban estimuladas por las prédicas ácratas y pronto tuvieron eco en los hombres folistas quienes muchas veces se sentían interpelados e incómodos, aunque entre éstos existían también algunos radicales como el peluquero Francisco Carvajal…

Al parecer el discurso anarquista hizo que las relaciones entre hombres y mujeres sean respetuosas y horizontales, como señala Peta. No obstante, ello no impedía en algunos casos discusiones abiertas en el seno de la FOL, como cuando Rosa Rodríguez se opuso a su marido, Carlos Calderón, en una votación interna durante 1936 sobre una posible alianza con la FOS, instancia departamental de la CSTB.

La autonomía de las mujeres fue tan plena que en 1946, estando la FOL en su último proceso de reorganización, algunos dirigentes manifestaron la sospecha de que la FOF estaba actuando “fuera de la norma sindical libertaria”, sospecha registrada en un libro de actas rescatado por Lehm y Rivera.

Esto revela que no todos se sentían cómodos con la vitalidad organizativa de las mujeres. Sin embargo la importancia de la combatividad femenina en el movimiento fue reconocida, admirada y apreciada por varios dirigentes folistas.

Debido a la combatividad de las mujeres folistas los socialistas de la FOS, estrechamente vinculados con los regímenes de Toro y Busch, intentaron en más de una ocasión cooptarlas para su organización.

Las pretensiones de los dirigentes de la FOS para cooptar a las mujeres anarquistas continuaron. A consecuencia de esto el SC sufrió una división en 1944 ocasionada por Felipa Ramírez, cocinera convencida por los socialistas que formó otro sindicato de culinarias afiliándolo a la FOS; mas el nuevo organismo no pudo arrastrar tras de sí al grueso de las miembras del SC original y tuvo una trayectoria irrelevante. Debido a la existencia de la entidad femenina paralela, el SC anarquista cambió de nombre en 1945, denominándose desde entonces Sindicato Cultural de Culinarias.

Por otro lado, y al igual que en el resto de los sindicatos anarquistas, la rememoración de los primero de mayo tenía un gran arraigo en las mujeres de la FOF, fecha que también servía para recaudar fondos haciendo efectivo el principio de autogestión y autonomía económica que pregonaban los libertarios. En esa lógica la FOF preparaba escarapelas rojinegras, estampitas de la organización y algunos comestibles para la venta durante el día recordatorio de los mártires de Chicago. Los primero de mayo eran considerados sagrados por anarcosindicalistas como Felipa Aquize, quien asumía una actitud agresiva pateando las canastas de las mujeres que trabajaban durante aquella fecha sin rememorarla. Efectivamente, las mujeres folistas asumían un papel importante en las movilizaciones del primero de mayo.

Incluso cuando la FOL y la FOF dejaron de existir algunas dirigentas, particularmente Felipa Aquize, continuaron acudiendo sagradamente a las concentraciones de los primero de mayo hasta cuando eran ancianas. Al mismo tiempo esa fecha era aprovechada para realizar veladas culturales en las que se preparaban números musicales y sesiones teatrales apoyadas por jóvenes artistas entre los que se destacaba Líber Forti.

Muchos de estos eventos eran organizados por el “Centro Cultural Libertario Manko Cápac”, una suerte de coalición cultural de los y las anarcosindicalistas que funcionó desde fines de la década de los años 30. Pero hay que precisar que las actividades culturales desarrolladas por la FOF y la FOL no se circunscribían únicamente a los primero de mayo, pues se realizaban igualmente durante los cambios de directivas o en los aniversarios de los sindicatos.

Siguiendo la línea folista de la educación popular la FOF funcionó a la vez como una escuela y organizó su biblioteca con una gran diversidad de libros que, por el incentivo y ayuda de distintos compañeros y compañeras, servían para alfabetizar a las mujeres que no sabían leer ni escribir.

La FOF también participó de la “Semana de la Cultura Femenina” durante noviembre de 1944 organizada por la Federación de Sociedades de Cultura Femenina, entidad que supuestamente aglutinaba a mujeres de diversa extracción social, pero que estaba compuesta básicamente por sufragistas liberales y ramas afines. En este evento surgió un conflicto cuando las cholas libertarias iban a presentar su ponencia, debido a la rivalidad del sindicalismo marxista femenino liderizado por Angélica Ascui, quien tenía el deliberado propósito de monopolizar la representación de las trabajadoras. Pese a las discrepancias y a la hostilidad de las “señoras” la FOF se hizo oír, planteando que el oficio de culinaria sea reconocido como profesión y que se debía efectivizar de una vez por todas el trabajo de ocho horas para el sector.
Casi tres años después el gobierno de Hertzog dio a conocer la posibilidad de que el voto para las mujeres fuera una realidad, falsa promesa que emocionó por un momento a grupos de feministas y sufragistas aristócratas. Frente a este espejismo la FOF se manifestó en los siguientes términos:

También en esta oportunidad, la Federación Obrera Femenina […] da el grito de alerta a la mujer boliviana, y denuncia la trampa que tiende la burguesía para deslumbrar con su oropel a las clases verdaderamente sometidas […]. La tal trampa consiste en la concesión del cacareado voto femenino, que al igual que el masculino, tenderá a que los pobres elijamos a los pastores de siempre, gobernantes al fin, que legislarán y ordenarán para conservar las cadenas que hoy nos aplastan […]. Venid, todas las mujeres esclavas del Estado, del Capital, del Clero, hagamos y formemos la gran masa compacta que izando muy alto la libertaria enseña Roja y Negra, vayamos a la conquista de una sola Patria Grande, donde todos serán hermanos, compañeros, sin amos, sin leyes y sin autoridad (“F.O.L.”. Nº 1. Primero de mayo de 1947).

Hay que destacar igualmente que la represión y el desprecio colonial de que eran víctimas las cholas libertarias estimuló sus relaciones de solidaridad: la organización no era solamente su instrumento de lucha, sino también una fuente de apoyo para las compañeras que caían enfermas o que atravesaban por cualquier problema.

La gran cohesión anarcosindicalista se debía a las profundas relaciones afectivas entre las integrantes de la federación femenina, lo que dio a la organización una sólida unidad en todas sus acciones. Así se explica cómo las militantes de la FOF resistieron los intentos de división que pretendió llevar a cabo el brazo efectivo del sindicalismo paraestatal materializado en la FOS. Además, los estrechos vínculos que las cholas sindicalistas desarrollaron entre sí crearon también un ambiente de familia, pues sus hijos e hijas eran considerados “sobrinos” y “sobrinas” de todas, de modo que los niños también las llamaban “tías”. Sobre el mismo tema es igualmente notorio que los lazos de solidaridad de las mujeres folistas desterraron de sus círculos de influencia al individualismo competitivo y mercantil tan característico en muchas vendedoras de los mercados actuales.

Respecto de la independencia organizativa, podría creerse que los sindicatos femeninos estaban subordinados a las instancias masculinas de la FOL desde donde aparentemente se elaboraba la doctrina y las consignas que eran repetidas mecánicamente por las mujeres. Pero una mirada avizora de los testimonios nos muestra claramente que las folistas asimilaron la doctrina a su modo y la adaptaron a su propia realidad. Y es que, siendo menos susceptibles a las discusiones teóricas del anarquismo, las cholas llevaron adelante sus luchas de forma casi espontánea, partiendo de necesidades y vivencias básicas, inmediatas y cotidianas, como por ejemplo el derecho al transporte público, la necesidad de nuevos espacios de trabajo en los mercados, el reconocimiento a los hijos naturales y legítimos, el derecho al divorcio y la prioridad de detener la violencia de las autoridades municipales. Hay que tener en cuenta también que el funcionamiento orgánico de la FOL estaba basado en el principio anarquista del federalismo según el cual cada federación es autónoma, premisa que evidentemente se llevó a la práctica con la FOF y con la Federación Agraria Departamental (FAD) de la que hablaré en el siguiente capítulo. Esta relación de horizontalidad se ve reflejada en las convocatorias para varias movilizaciones en las que la FOF, la FOL y la FAD aparecen a un mismo nivel jerárquico. Entonces, lejos de un utilitarismo de los sindicatos masculinos sobre la FOF, lo que existía era una estrecha relación recíproca y de apoyo mutuo, fortalecida por lazos sentimentales y de parentesco establecidos entre varios miembros de las distintas organizaciones libertarias.

A propósito, también es pertinente señalar que hubo presencia femenina en la máxima dirección de la FOL; por ejemplo en 1930 Rosa Rodríguez ocupó la secretaría de relaciones laborales y en 1940 Peta la secretaría de actas. En otras palabras podría decirse, con Ximena Medinaceli (1989: 162), que el activismo y la identidad ideológica de estas mujeres implicaron la pertenencia a una organización inicialmente femenina, y por ampliación –sólo después– a una organización matriz que fue mixta y englobaba a todos. Si bien es cierto que una influyente actuación masculina colaboró con la organización de las mujeres en momentos constitutivos, tanto en 1927 con la primera FOF, como en 1935 con el nacimiento del SC, también hay que considerar que paulatinamente las trabajadoras se “liberaron” de esta influencia para volverse a encontrar con los hombres en condiciones más horizontales, convirtiéndose incluso en la vanguardia de la FOL durante la primera mitad de los años 40, cuando eran ellas quienes encabezaban ciertas movilizaciones mientras los varones las seguían por detrás. Sin duda fue esta actitud valiente y desenfadada lo que posibilitó a las dirigentas el reclutamiento de centenares de mujeres que asistieron disciplinadamente a reuniones, actos y veladas culturales durante varios años. Además, las diversas vicisitudes y triunfos del movimiento anarcosindical femenino transformaron profunda y significativamente las existencias de sus integrantes, al punto de que en algunos casos las activistas abandonaron parcialmente el sinfín de responsabilidades domésticas de sus hogares en aras de un más efectivo servicio a las luchas sociales, pues estas luchas hicieron de la FOF una instancia que mejoró la calidad de vida de sus afiliadas.

Por otra parte, como señala Larson (2007: 371), desde la primera década del siglo XX las elites dominantes necesitaron responder a las necesidades del incipiente orden capitalista convirtiendo a los campesinos y cholos en trabajadores disciplinados, imponiendo el control municipal sobre el espacio público y las “invasoras” economías populares, y extendiendo el control sobre las formas de organización familiar, las prácticas sexuales, la instrucción moral y la higiene. Tales políticas, que no resultaron del todo efectivas, siguieron existiendo después de la guerra del Chaco y fueron resistidas por el anarcosindicalismo femenino con relativo éxito. Por ello la FOF se convirtió en la vanguardia popular de una agitada plebe urbana que empezó a disputar a las autoridades el espacio público y el control de las economías informales.

En fin, todo lo anteriormente narrado sólo constituye una síntesis de los distintos avatares de las cholas anarquistas, personas sencillas que lograron construir un inédito y combativo movimiento el cual, en algunas manifestaciones, llegó a contar con la presencia de hasta cinco mil mujeres, según ciertos periódicos de la época. Pero evidentemente no se trataba de un movimiento cualquiera, ya que sus actuaciones y demostraciones públicas acarrearon no pocos escándalos entre la asombrada población señorial de La Paz acostumbrada a ver a las cholas únicamente como sirvientas y mitanis. De hecho, las clases dominantes paceñas pronto se sintieron impotentes y temerosas ante el gran despliegue de autovaloración y autoafirmación de las folistas, que se enorgullecían de su condición india-mestiza, desafiando así a toda la sociedad racista y patriarcal del momento. Fue precisamente la identidad chola, atravesada por dimensiones de etnia, clase y género, la que imprimió a las luchas de estas mujeres el sello único que las caracterizó y las diferenció de otros movimientos.

Por todo lo dicho puede decirse que las cholas libertarias consiguieron en su tiempo una importante posición social como nunca antes –ni después– lo hiciera ningún otro grupo de trabajadoras en el país.


*Petronila Infantes nació en La Paz el 29 de junio de 1911 y murió el 8 de octubre de 1991. Culinaria de profesión y conocida simplemente como “Peta”, Infantes fue una de las más destacadas cholas anarquistas cuya extraordinaria capacidad organizativa fue muy importante para la FOL: en 1935 fundó el Sindicato de Culinarias y en 1940 reorganizó junto a otras mujeres la segunda FOF, entidades que serían la base de la central anarcosindical desde el fin de la guerra hasta 1946. Se casó muy joven y producto de esa unión problemática tuvo dos hijos (Alicia y José Enrique), pero no mucho después escapó de su marido. Años más tarde fue compañera sentimental de José Mendoza, con quien también tuvo otras hijas.La reconstitución de los sindicatos libertarios femeninos se inicia el mismo año de la conclusión de la guerra, en 1935, y va a desembocar en el restablecimiento de la FOF. Como sugieren Dibbits y Volgger (1989: 9,10) hay que recordar y diferenciar las dos etapas generales de esta federación: primero la FOF fundada por Rosa Rodríguez, Catalina Mendoza y Susana Rada –entre otras– en 1927, cuyas actividades se vieron interrumpidas por la guerra del Chaco, y después la FOF refundada en 1940 y existente hasta 1965 de la que hablaré a continuación. Esta segunda FOF se caracteriza por dos subetapas: 1) hasta 1952 cuando todavía estaba afiliada a la FOL y 2) cuando desaparece la FOL y la federación femenina se afilia a la Confederación de Gremiales –adherida a la COB (Central Obrera Boliviana)– existiendo hasta 1965.

Texto extraído de; noticiasyanarquia