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viernes, 15 de enero de 2016

ENEMISTAD Y SORORIDAD: Hacia una nueva cultura feminista, por Marcela Lagarde



El feminismo constituye una cultura que, en su globalidad, es crítica de un sujeto social -las mujeres-, a la sociedad y la cultura dominantes, pero es mucho más: es afirmación intelectual, teórica y jurídica de concepciones del mundo, modificaciones de hechos, relaciones e instituciones; es aprendizaje e invención de nuevos vínculos, afectos, lenguajes y normas; se plasma en una ética y se expresa en formas de comportamiento nuevas tanto de mujeres como de hombres. Como nueva cultura, el feminismo es también movimiento político público y privado que va de la intimidad a la plaza; movimiento que se organiza, por momentos con mayor éxito, para ganar pedazos de vida social y de voluntades a su causa, y para establecer vínculos y encontrar su sitio en otros espacios de la política.

En segundo término, es preciso reconocer en la cultura feminista la diversidad de feminismos que surgen de sus distintos momentos de elaboración de acción, de sus historias y de las particularidades de las mismas mujeres que han participado en y de esta cultura vital. Definen también a los feminismos, las sociedades en que ocurren, sus formas de organización, así como la cultura política prevaleciente entre quienes la enarbolan y quienes la combaten; por cierto, el feminismo se despliega en ambientes democráticos y contribuye a crearlos.

En efecto, hoy es posible reconocer ya una cultura feminista. Es posible también distinguir en ella diversos feminismos, constituidos por las formas específicas en que se organizan el conocimiento y la sabiduría, los lenguajes, los hechos y las experiencias políticas personales y colectivas protagonizadas por las mujeres.


Nuestro feminismo se caracteriza:

a) Por ser una crítica marxista a la historia, incluso a la que han elaborado los marxistas. Y lo es, en dos sentidos: uno antinaturalista que pone en el centro el devenir de la sociedad y la cultura como creaciones sociales y analiza el surgimiento de hombres y mujeres, como productos tardíos y sofisticados en el proceso histórico. Se caracteriza este feminismo marxista, por el esfuerzo en la rehechura de la historia por las mujeres, desde su propio sitio, y devela la estadía de las mujeres en la historia misma.

b) Por ser una crítica etnológica al androcentrismo, a partir de la cual, el feminismo deviene filosofía cuyo eje recoge la diferencia (genérica, erótica, étnica, nacional, lingüística, de edad, entre otras), integra al ser mujer, y permite el análisis de sociedades y culturas genéricamente constituidas.

c) Por incorporar una crítica psicoanalítica de la cultura que considera historia sólo a la racional, a la evidente: es una concepción que devela e incorpora dimensiones psíquicas de la experiencia -como las síntesis entre lo inconsciente, lo preconsciente y la conciencia, entre lo real, lo imaginario y lo simbólico-, a la concepción de la realidad y la considera determinante en la historia.

d) A la definición clásica de lo humano, de lo cultural, por el trabajo, hemos sumado otras actividades creativas: al valor otorgado a la racionalidad, incorporamos el valor de nuestra irracionalidad; a la visión esquemática y autoritaria de la política, enfrentamos una visión de la vida toda, como política; a la separación de cuerpo y mente incorporamos la integración de dimensiones diversas en cada sujeto, que involucran el cuerpo y la mente, los afectos, las actividades intelectuales y la sexualidad erótica y procreadora: construimos sujetos multidimensionales; a la afirmación del progreso de la humanidad respondemos con la idea de la inexistencia de la humanidad debido a la enajenación de los sujetos que nos antagoniza, y a la de progreso respondemos con la demostración de que es éticamente inadecuado y teóricamente inconsistente afirmar el progreso de una humanidad que no existe, entre otros hechos, debido a la opresión patriarcal de las mujeres y a las diversas opresiones con que se combina: las opresiones de etiología clasista, étnica, nacional, religiosa, de edad, así como la no sintetizada opresión de la violencia, y las que surgen de la inminencia de la destrucción de todos por unos cuantos, o de la salvación a cambio de la obediencia.

Como estas aproximaciones a la realidad las mujeres feminizamos, de hecho, las representaciones del mundo e intentamos modificar las formas de vida. Son creaciones colectivas hechas desde el lugar que las mujeres ocupamos en el mundo y hoy son realizadas principalmente por mujeres. Sin embargo, el feminismo es un espacio abierto y se enriquece con hechos que suceden en los lugares más alejados y en los recovecos de la vida social y la cultura: los avances civiles, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, los alcances cada vez mayores de difusión de la palabra, de la voz, de la imagen, la emancipación de otros grupos, todo ello es riqueza de la que nos hacemos cargo.


El feminismo es una voz, es palabra diferente que nombra, enuncia, devela, analiza y duda, son nuevos valores y códigos éticos, y es hedonismo cuyas raíces tienden a la síntesis vital de lo físico, de lo afectivo, de lo intelectual y de lo erótico. El feminismo sintetiza la experiencia histórica de un género en la que cuerpo y mente, cuerpo y afectos, razón y afectos, no están separados: las mujeres somos nuestros cuerpos y nuestra subjetividad.

El feminismo es, en esencia, política en acto. Es una crítica filosófica e ideológica a la cultura política autoritaria y al poder como dominio, y reivindica en acto el poder como derecho a existir, como afirmación de los sujetos por sí mismo.


Como concepción del mundo inacabada y desigual de las mujeres, el feminismo es subjetivo porque expresa sujetos particulares incrédulas de la verdad, del dogma, de la perfección y de la objetividad. Es un conjunto de concepciones con distintos niveles de integración que siempre está por ampliarse; su condición es el cambio. El feminismo incide y surge de las formas diferentes de ser mujer, en cada mujer.


De esta manera, el feminismo se perfila como alternativa a la cultura política porque, en contradicción con las teorías de la revolución, es una de esas revoluciones que en su permanente construcción - desconstrucción no estalla, no irrumpe: ocurre cotidianamente y en su devenir transforma a mujeres y hombres, a las instituciones, a las normas, a las relaciones; enfrenta y desacraliza los fundamentos de tabúes, así como los ritos y los mitos que hacen su representación simbólica.

Desde su parcialidad, el feminismo anticipa la necesaria visión sobre la condición masculina que aún no emerge de los hombres, en tanto género que no puede reivindicarse más como estereotipo de lo humano.

AdjuntoTamaño
Enemistad y sororidad.pdf148.83 KB

Texto extraído de: e-mujeres.net

viernes, 18 de septiembre de 2015

CÓMO SALIR DEL ARMARIO FEMINISTA




Ana Müshell & María Mercromina.

Hay que ser muy cobarde muchas veces para ser valiente. Si te pasas la vida aullando, nadie te escuchará cuando estés en el manicomio; como tu alarido, habrá otros tantos. Sé comedida, sé cauta, sé precavida. Sé cobarde muchas veces. Traiciona a tus agallas al menos una vez al día. Bájate la falda, no te hagas la fácil, cuídate esas uñas.

Aprendí a decir sí a todo esto a la edad exacta en la que me di cuenta de que «fácil» y «difícil» eran dos palabras diferentes. «¡Pero si suenan igual! Di-fá-cil», pensaba. A esa edad en la que los lamentos se sobrescriben en la mente y la adolescencia se convierte en un exceso trágico donde se vive o se muere cada día. Y así todas las semanas, todos los meses, todos los años.


Tras ese amilanamiento heredado —y autoimpuesto—, un día me descubrí siendo feminista. De las de «yo creo en la igualdad, pero me gusta llevar falda». ¡Como si fuesen incompatibles! Oh, sí, horror. #YoConfieso. También tuve una etapa de cortocircuitar muy fuerte cuando pensaba: «No necesito un hombre, pero me gusta el papel de Brad Pitt en Leyendas de pasión. Qué hago». Por supuesto, para mí el feminismo era que mi madre, ama de casa, le dijese a mi padre: «Friega tú los platos», y él hiciera caso. Por supuesto, no sabía quién era Simone de Beauvoir ni había leído a Beatriz Preciado, y me parecía impensable que alguien quisiese acostarse con tíos y tías. «¡Vicio, ¡eso es vicio!».

Luego llegó la etapa de la universidad, de rebelarse —sí, eso es más de los quince, yo llego tarde a todo— y de dar lecciones. «Ay, mamá, hay que ser un poquito más feminista, un poquito más abierta, un poquito más leída». Quería ser la feminista perfecta: leerlo todo, conocer al star system, despreciar a las que decían que la comedia romántica era lo más. «¡Pero si hasta hace unos días tu película favorita era Nunca me han besado, maldita hipócrita!», gruñía una voz decrépita a la que yo canibalizaba cada vez más con frases de Judith Butler. Aquello era una droga. «Dale, mami, que estoy suelta como gabete», chillaba mi feminista intelectual interior.


Con la irrefutable sensación de haber alcanzado la verdad absoluta, la coherencia, el feminismo de acero inoxidable, me fui de la cima a la sima con la rapidez con la que pulso el botón de «posponer» el despertador cada mañana. Me retiraron mi carné de feminista. «¿No te parece que esa revista es machista? ¡Alimaña!», me vociferaba la turba tuitera. «El heteropatriarcado te tiene absolutamente comida la cabeza, formas parte del enemigo». Y mi favorita —y más reciente—: «Pienso que Manuela Carmena, Ada Colau y Mónica Oltra no son feministas».

—Pero ellas dice que sí son feministas.

—Ya, pero yo digo que no.

—Ya, pero.


[dramatización de los hechos]

Y esto me devuelve a mi madre, a sus brazos, a esa mujer a la que yo daba charlas en la cocina —como si fuese una catequista doméstica— sobre homosexualidad, y mujeres que no quieren ser conejas paridoras, y bolleras, y acoso sexual. La recordé en la cocina preparándonos la comida a mi hermana y a mí después de toda la mañana limpiando, con los labios arrugados y algo caídos como si llevase media vida despierta y la otra media, con insomnio. Pensé en ella diciéndome: «Tienes que estudiar y prepararte y ser independiente. Nunca dependas de un hombre». Los libros, de repente, me sobraron. El germen de esa revolución por la igualdad que abracé hace años era mi madre. Toda mi vida con ella y había sido incapaz de escarbar en mi memoria, de hurgar hasta quedar con las uñas llenas de tierra, de mancharme.


Por eso me molesta profundamente cuando una mujer le quita el carné de feminista a otra. Cuando decide que no es legítima y pura como para formar parte del club. Mi madre no sabrá qué es el patriarcado ni la heteronormatividad, pero no por ello es menos feminista. ¿Me parece bien que se hagan besadas lésbicas delante de una iglesia? ¡Yo digo sí! ¿Que nos enfurezcamos cuando defendemos el derecho a no tener que aguantar comentarios sexistas por la calle? ¡Adelante! ¿Que mujeres embadurnen de fluidos a otras desde un escenario para romper tabúes sexuales? ¡Viva el pornoterrorismo! ¿Que pongamos a hervir hasta la ebullición nuestras voces cuando nos dicen cómo ser mujer? ¡Contad con mi garganta! La estética, la explosividad, los fuegos artificiales: el feminismo radical, sí, pero no por ello —no siempre— más auténtico.

Me imagino el feminismo como una mujer a la que desmembramos poco a poco. «No eres feminista». Fuera una mano. «Eres machista y no lo sabes». Fuera el brazo. «¿Que el instinto maternal existe? ¡Una aliada del patriarcado!». Fuera el ojo izquierdo. Nos olvidamos de que nuestras madres, nuestras abuelas, nuestras hermanas, nuestras tías, nosotras mismas formamos parte de ese cuerpo. Somos los dientes con los que morder, las uñas con las que arañar, las manos con las que arrancar cabezas, las lenguas y bocas con las que escupir cuando nos dejen sin voz. Si las descuajamos, si excluimos a todas aquellas que no nos parecen feministas y las devolvemos a ese armario del que un día decidieron salir, ¿cómo lucharemos?

Texto extraído de: latribudefrida.com

domingo, 23 de agosto de 2015

AUTODEFENSA PARA MUJERES


"Lo opuesto al patriarcado no es el matriarcado,
es la fraternidad entre géneros. 
Todas y todos somos lxs responsables 
de romper las relaciones de poder para 
encontrar un camino hacia la cooperación."



Esta publicación está escrita y pensada por y para mujeres. La información que contiene se basa en las vivencias que, como mujeres de esta cultura, nos acontecen y caracterizan.
La idea de esta publicación no es profundizar las diferencias entre géneros, sino replantearnos cuáles son las formas de reproducción del rol femenino asignado que nos limita, somete e inferioriza.
Es una invitación a la toma de conciencia y al autoreconocimiento para poder empezar a romper con todos estos años de sumisión y trabajar conjuntamente por nuestra autonomía y libertad.

A continuación tratamos de reproducir las bases y herraminetas que construimos en grupo con otras mujeres, añadiendo experiencias personales e indagando en nuestra propia historia.

Las personas que recopilamos esta información fuimos mujeres abusadas sexual y físicamente durante nuestra infancia y a lo largo de nuestras vidas, escribir esto nos hizo remover mucha mierda


¡NINGUNA AGRESIÓN SIN RESPUESTA!
¡NO MÁS VÍCTIMAS NI CÓMPLICES!

Placer y abuso son vivencias opuestas.
Placer y miedo son vivencias opuestas.
Sentirse querida y sentirse usada, son vivencias opuestas.
Sentirse dueña de sí misma y sentirse propiedad de otro/a, son vivencias opuestas

HOMBRE PÚBLICOS, MUJERES PRIVADAS

La cultura construye lo que significa ser hombre y ser mujer, transformando y profundizando las diferencias físicas en diferencias psíquicas y emocionales y borrando las similitudes. Desde niñxs, se nos imponen roles y estereotipos que generan desigualdad para las diferentes sexualidades, encasillandonos en unas y ocultándonos otras... Por ejemplo, todos los juegos de niñas siempre han estado relacionados a ser madres, ser lo más parecidas posible a muñecas de plástico, a los quehaceres domésticos, siendo educadas para dedicarnos al mundo privado, a la casa, a la tutela, a la familia… Los entrenamientos y los juegos siempre fueron más pasivos que los de los niños, por eso no nos debe resultar tan extraño que ellos hayan desarrollado más fuerza a lo largo de sus vidas que nosotras. Sus juegos y cuentos tienen que ver con el mandato que la sociedad impone al hombre: la guerra, la razón, la técnica y el mundo de lo público. De este modo es cómo, sin darnos cuenta, empezamos a reproducir los valores del patriarcado, que tienen que ver con las jerarquías y la competencia entre pares. Para determinar quién es más fuerte y mejor, imponiendo a algunxs por sobre otrxs a la fuerza, en vez de valorar lo que cada persona es capaz de dar o sentir desde sí y cooperar para que todxs podamos desarrollarnos.

¿POR QUÉ ENTRENAR NUESTRO CUERPO?

El desarrollo de la fuerza y la habilidad física siempre fueron actividades por razones culturales mayormente practicadas por hombres. Por esto, no es sorprendente que ellos tengan más fuerza que nosotras. Tal vez, si nos dedicáramos también a la albañilería y los hombres a la educación de lxs niñxs, las cosas serían muy distintas. Conocer las posibilidades de nuestro cuerpo y empezar a desarrollar los músculos (que de hecho tenemos en igual cantidad a los hombres) nos da la posibilidad de sentirnos con mayor seguridad, confianza y autonomía. Además, la actividad física en sí es generadora de salud, renueva, hacer circular la energía y nos otorga mayor equilibrio físico y mental. Romper con el mito que establece que por una cuestión biológica o innata los hombres tienen más fuerza que las mujeres, es tan simple como aprender a prescindir de ellos. Por ejemplo, a la hora de correr un mueble en vez de llamar a un hombre para que lo haga solo, llamar a una amiga y hacerlo entre las dos, es un gran paso. Tanto la fuerza como las actividades culturalmente determinadas para los géneros (masculino/ femenino) son un mito fácilmente abolible. Es tan simple para una mujer aprender a cambiar el cuerito de una canilla, como lo es para un hombre tender la cama o lavar la ropa. El aprendizaje de oficios útiles como electricidad, plomería, etc., y la destreza física aportan a la autonomía e independencia de toda persona. Un dato concreto es saber que se necesita la misma fuerza para levantar cuatro kilos de verduras, que para romper un tabique con un golpe dado en el lugar correcto. Muchas veses no es la fuerza lo que vale a la hora de defenderse, sino la confianza en una misma y la técnica bien utiliizada. Tu primer enemigo sos vos misma. El hecho de establecer vínculos dañinos es una manifestación de cómo te encontrás internamente. Casi todas las mujeres violentadas nos sentimos inseguras, vulnerables, dependientes, sentimos que no podemos solas y que necesitamos de un “otro”. Cuando superamos este sentimiento de autodestrucción e inseguridad y comenzamos a sentirnos seguras, respetándonos a nosotras mismas, construimos relaciones afectivas NO autodestructivas. Muchas veces no nos damos cuenta de lo fuertes que somos como para soportar tanto daño, creyéndonos débiles, sin detenernos a pensar que toda la energía que depositamos en una relación enfermiza, podemos utilizarla en algo que nos haga bien. A partir de esto no dejaremos que nadie que nos rodee nos trate mal, nos controle ni lastime. Ya sea una pareja, novix, amante, marido, familiar, amigx, desconocidx, etc. Hablar para solidarizarnos entre nosotras nos hace comprender que los abusos fueron y son cometidos contra millones de mujeres a lo largo de generaciones, en todas partes del mundo. Romper el silencio y el aislamiento es empezar a quebrar con una larga historia de abusos. La hipocresía, el individualismo y la incomunicación sólo ayudan a mantener y alimentar la cadena de violencia. El silencio nos transforma en cómplices. Y la complicidad con estos hechos hace que sigan sucediendo. Entonces, cuando veas o escuches que alguien está siendo agredidx, en la calle o entre vecinxs, en cualquier ámbito, trata de establecer un vínculo de confianza con la persona que está siendo agredida. Si no la conoces y estás en la calle, puedes disimular y acercarte a preguntar por el nombre de una calle, hablándole a la agredida, si se trata de una vecina puedes tocarle el timbre y pedirle una taza de azúcar. Lo importante es que la persona sepa que vos estás atenta. No deleguemos sólo en el juez de turno o en el tribunal, no esperemos a que la policía reaccione. Porque para dificultar un poco más el laberinto, si una mujer sufre un ataque y pide ayuda en la justicia, corre el riesgo de enfrentarse con algún representante de la justicia machista o con un policía que manda la causa a un archivo gigante y termina aconsejándole a la víctima que vuelva e intente recomponer la situación. Por eso es muy importante saber adónde acudir y formar vínculos de confianza y solidaridad entre mujeres.


CONFIANZA Y COMUNICACIÓN BASES PSICOLÓGICAS PARA LA AUTODEFENSA


• El miedo y la rabia producen adrenalina en el cuerpo, ésta aumenta la fuerza física y si aprendemos a utilizarla puede ayudarnos a defendernos. El pánico se desarrolla a través de la falta de oxígeno en el cerebro. Para superarlo es necesario que intentes tranquilizarte y respires lentamente tomando aire por la nariz y soltándolo por la boca.

• Confía siempre en tu sensaciones por más que no haya signos explícitos de violencia.

• Toma conciencia de lo que demuestra tu actitud corporal, si no te sentís segura puede que el agresor lo perciba y tome provecho de eso.

• Establece los límites de tu espacio personal y no permitas nunca que sean invadidos.

• Los roles de víctima y de agresor son complementarios. Si te ubicas en el rol de víctima estás confirmando el rol del agresor. 


CONTRA LA VIOLENCIA Y LA OFENSA ORGANICEMOS NUESTRA AUTODEFENSA


La violencia contra las mujeres no sucede sólo en los parques durante las noches de frío. Cada día somos blanco fácil de miradas, comentarios, chiflidos, bromas pesadas, palmadas, etc. En la calle, en los bares, en las comisarías, en el trabajo, en las casas, en la tv y en cualquier lugar adonde estemos. Esta situación cotidiana es el fruto y el alimento de una propaganda cultural que educa un imaginario en el cual la sexualidad y la violencia coinciden. La violencia es un problema social y cultural. La causa radica principalmente en la educación autoritaria en sí (de nuestra cultura patriarcal) de la que todxs y cada unx somos cómplices si no nos replanteamos nuestras “costumbres”.


VIOLENCIA MIRADA, VOZ, CUERPO Y ACTITUD


Muchas son las condiciones culturales con las que nos encontramos día a día las que nos hacen reprimir nuestra voz y expresión y nos incitan a quedarnos en silencio. Trabajemos internamente para que esa voz exprese nuestra bronca, angustia y hartazgo. La voz aumenta nuestra fuerza emocional y física, y es elemental para la autodefensa. Cuantas más mujeres hablemos, gritemos, insultemos y rechacemos los abusos, menos vulnerables seremos frente al agresor. Nuestro cuerpo habla por sí mismo, la actitud corporal que adoptamos demuestra nuestros pensamientos, sentimientos y emociones. Por eso es necesario animarse a adoptar una actitud corporal firme que refleje lo que nos pasa internamente. Si sentimos que sí, es ¡SI!; si sentimos que no, es ¡NO!, y el otro tiene que verlo expresado en todo nuestro cuerpo. Con sólo una mirada se puede decir mucho y la actitud del otro puede cambiar de acuerdo a ella. Es importante registrar si estamos transmitiendo bien nuestros deseos como para poder también identificar cuándo NO son respetados, aún habiéndolos manifestado. Adopta siempre una actitud segura, caminando con firmeza, los hombros hacia atrás, la espalda recta, la mirada al frente, mirando a los ojos, deja que tu voz se escuche, no dudes ni te disculpes todo el tiempo. Si alguien te está molestando no pidas por favor. ¡¡Exigí respeto!!


SUTILEZAS DE LA VIOLENCIA SEXUAL


• Cuando, circunstancialmente se dá dormir con un hombre, y sin vos dar pie, se tiran el lance con una mano desubicada en alguna parte de tu cuerpo, o invadiendo tu espacio, estando despiertos o haciéndose los dormidos.

• El hecho de que a ellos no les pinte usar preservativo, sin importar tanto el embarazo indeseado como todas las enfermedades de transmisión sexual que existen, es una actitud común que demuestra su egoísmo y tu complicidad. Lo más probable es que mientras ellos disfrutan de tu cuerpo, vos estés preocupada pensando (además de disfrutando) en que no se les escape un chorrito de semen adentro, si estás en tus días fértiles, si tomaste la pastilla, si estará por acabar, etc. No pudiendo disfrutar plenamente de tu sexualidad y exponiéndote a consecuencias autodestructivas.

• Cuando actúan como si fuéramos muñecas plásticas y objetos de penetración, imponiéndonos posiciones incómodas y hasta dolorosas, manipulando nuestro cuerpo para su propio placer sin importarles el nuestro.

• Cuando nos inducen de forma abrupta y autoritaria a que les demos placer, cómo y cuándo ellos quieren.

• Cuando no tienen en cuenta su higiene y depilación corporal y sí la nuestra.

• Que tanto las pastillas como cualquier forma de prevención sean tu responsabilidad e impliquen los efectos colaterales en tu salud y no en la suya, sólo porque a él le corta el mambo o no le gusta usar preservativo. Lo que vemos como importante y trascendente es el respeto que vos misma sientas por tu cuerpo, dado que el trato que los demás tengan con vos va a depender del amor propio que vos manifiestes.

Es importante que sepas que:

• Sólo vos y nadie más que vos sos dueña de tu vida y de tu cuerpo.

• Nadie tiene que tomar decisiones por vos.

• Podés cambiar de opinión cuando lo desées y las demás personas deben entenderlo y respetarlo. Por ejemplo, si deseás intimar con alguien en un momento dado y al siguiente cambiás de opinión, la otra persona tiene que aceptarlo le guste o no. • Los golpes jamás pueden ser una demostración de amor. Quien golpea a quien ama necesita ayuda psicológica1 y eso no es algo que vos sola puedas manejar ni resolver. Si algo así te está ocurriendo intentá hablarlo con alguien de tu confianza y acercate a un centro de atención1 . Aunque ames a tu pareja profundamente, es fundamental que tomes conciencia de que tu vida (y la de tus hijas o hijos, si lxs tenés) está corriendo peligro seriamente. Elijamos relaciones de igualdad y respeto que nos hagan sentir escuchadas y donde nuestras necesidades y deseos sean tenidos en cuenta tanto como los de la otra persona.


ABUSOS


Existen diferentes situaciones de abuso hacia la mujer. Si bien no es lo mismo una mirada de deseo en la calle que un manotazo en el culo o algo tan extremo como la penetración forzada, ambas cosas implican un tipo de abuso. La persona que se siente con la libertad de decirte lo que opina sobre vos (si estás linda o no, si tu cola le gusta, si tus tetas son grandes o pequeñas, etc.) está ejerciendo una relación de poder, dando por sentado que puede decirte o hacer con vos lo que desee. No necesariamente ni en todos los casos la violencia implica fuerza física. Todo aquello que alguien ejerce sobre vos en contra de tu voluntad, sin tener en cuenta tus necesidades, deseos y gustos también es violencia.

• Abuso Gestual: miradas lascivas, gestos, mostrar el pene, masturbarse, etc.

• Abuso Verbal: piropos, chiflidos, bromas pesadas (en las que el único que se ríe es el agresor), comentarios despectivos, insultos, gritos, etc.

• Abuso de confianza: ser inducida a hacer lo que la persona abusadora quiere utilizando la confianza existente en la relación.

• Abuso Psicológico: celos, subestimación (decirte que no vas a poder hacer lo que deseás, menospreciarte), humillación, ridiculización, control, amenazas (“Si me dejás me/te mato”, “Me llevo a lxs chicxs”, etc.), culpabilizar, chantajear emocionalmente, etc.

• Abuso Físico: apretones, tirones de pelo, empujones, golpes, etc.

• Abuso Sexual: que te toquen cuando no lo deseás, que la otra persona dé por sentado que el hecho de ser tu pareja lo/a habilita para tener sexo cuando quiera, violación, etc. En muchas ocasiones los abusos también se dan por medio de engaños, mentiras o chantajes. Como cuando te tocan y no se hacen cargo o cuando lo hacen entre risas y juegos, simulando diversión cuando el único que se divierte es el abusador/a.

El violador no es pobre ya que conduce su auto importado.

• El violador no habla mal porque trabaja en una escuela.

• El violador no huele mal, porque se perfuma todos los días para trabajar en su oficina.

• El violador no viste mal porque como los ladrones de guantes blancos, también usa traje.

• El violador no siempre es desconocido porque puede ser parte de tu familia.

• El violador no es el ciruja del barrio porque usa sotana.


ROMPAMOS CON EL ESTEREOTIPO VIOLADOR = MONSTRUO



El violador tiene que dejar de ser clasificado como un hombre retardado, bruto o ciruja. Está comprobado que la mayoría de los casos de violación suceden dentro de la familia. En general, el violador es un marido, un padre, un tío, un abuelo, un novio, un hermano o hermanastro, cualquier persona capaz de establecer un vínculo de confianza o de poder. Este vínculo funciona como generador de vergüenza y culpa, sobre todo cuando todavía somos lo suficientemente indefensas o vulnerables como para poder entender y reaccionar ante lo que está sucediendo. Frente a cualquier situación de violencia lo más importante que hay que saber es que la autodefensa comienza en la relación que tenemos con nosotras mismas. La violencia, al ser parte de la cultura en la que crecemos, es naturalizada y aceptada internamente.

EN EL MUNDO


• Cada año, 2 millones de niñas sufren mutilaciones genitales.

• Por lo menos 1 de 4 mujeres en el mundo sufre maltrato doméstico.

• Cada 12 segundos una mujer es maltratada por su esposo, novio o amante.

• El maltrato ocurre en todas las culturas, edades, razas, nacionalidades y niveles socioeconómicos.

• El maltrato también se presenta en relaciones entre el mismo sexo.

• El 93% de las víctimas de violencia doméstica son mujeres.

• El 64% de todas las mujeres serán maltratadas alguna vez en su vida.

• El 60% de las mujeres golpeadas, son golpeadas en estado de embarazo.

• El 81% de los hombres que maltratan a sus parejas tuvieron padres que abusaban de sus madres.

• El 40% de las mujeres víctimas de intento de homicidio conocen a sus atacantes.

• El 80% de las niñas atacadas sexualmente han sido molestadas o agredidas por hombres tan cercanos como su padre y tan lejanos como su vecino.

• Las golpizas son la mayor causa de heridas en las mujeres -son más frecuentes que los accidentes automovilísticos, asaltos y violaciones todos juntos-. Esta es la principal causa por la que las mujeres son atendidas en las salas de emergencia.

• Sólo el 1% de las mujeres golpeadas en el hogar informa sobre los abusos sufridos.

• El 40% de las mujeres golpeadas por sus propios esposos, llevan por lo menos 20 años soportando este tipo de abusos, con las marcas físicas, emocionales y psíquicas que esto significa.

• En el ámbito laboral 1 de cada 5 días laborables que pierden las mujeres están relacionados con la violencia doméstica.

Dormir "con el enemigo" es una situación que las mujeres viven la mayor parte de las veces en silencio. El silencio habla también de la cercanía del agresor: las estadísticas delictuales revelan que la mayor parte de las mujeres que han sido violadas conocen a sus atacantes. El hogar, entonces, que debiera ser el espacio acogedor, se convierte en el lugar del peligro. ¿Dónde refugiarse? ¿Dónde acudir si todavía los funcionarios actúan según la idea de que detrás del ataque masculino hay siempre una mujer provocadora?

NO CEDER ESPACIOS, NO DEPENDER DE ACOMPAÑANTES, NO RELEGAR NUESTRA LIBERTAD


ESTAS SON ALGUNAS IDEAS PARA CUANDO CAMINES POR LA CALLE SOLA EN LA NOCHE O EN CUALQUIER SITUACIÓN Y TE SIENTAS INSEGURA



Puedes tener encima un objeto de defensa como:

• GAS PIMIENTA. Es un gas que rociado sobre los ojos provoca un enceguecimiento momentáneo. Se vende en los rezagos militares y cuesta alrededor de $ 15, viene enfrascado en un aerosol tan pequeño que podés llevarlo en el bolsillo y tiene una traba de seguridad que al correrla de lugar te permite que el gas salga o no. Su uso es bastante efectivo pero puede ser peligroso si no tomamos las precauciones necesarias para su efectividad deseada.

Cómo utilizarlo: - No lo utilices nunca en espacios cerrados, ni con el viento hacia vos, ya que el gas se expande 3 metros a la redonda y puede dañarte. - Extendé lo más que puedas el brazo para rociarlo sobre los ojos del agresor y alejate del lugar. Si tenés que mantenerte en el sitio, utilizá un pañuelo que tape tu nariz y tu boca para no inhalarlo. - No lo muestres, sacalo justo en el momento en que estés segura de que lo vas a utilizar, ya que el agresor puede utili zarlo en tu contra. - Si vas a recomendárselo a otra persona no olvides nunca pasar esta información.

• Con UN PALO o UNA BOTELLA VACIA en la mano, los automovilistas y peatones molestos temen por su seguridad y la de su auto, ya que pueden suponerte ebria.

• TRANSPORTARSE EN BICICLETA. La bici es una herramienta que brinda autonomía y salud para todas ya que no envenena el aire y te deja en la puerta de tu casa. Además existe una enorme diferencia entre atravesar un lugar de noche en bicicleta y caminando, la velocidad con la que podés andar por lugares indeseados pedaleando no es la misma que a pie.

• LAS LLAVES. Si tenés que golpear, sostené las llaves con el puño cerrado y colocá una de ellas entre el dedo mayor y anular de modo que quede una en punta hacia afuera.

• GRITAR. Que no te averguence ridiculizar al agresor exponiéndolo públicamente y dejando claro que te está molestando.

• GRITAR ¡FUEGO! Si pedimos auxilio el sentido común de la gente es bastante cruel con las mujeres y por lo general no acuden a ayudarnos, el fuego por lo general despierta mayor curiosidad en las personas y temor de que se les queme algo propio, haciéndolas acudir rápidamente.


SI ESTÁS HACIENDO DEDO EN LA RUTA O TE ENCONTRAS EN UNA SITUACIÓN DE ABUSO EN UN AUTOMÓVIL EN MARCHA:

• MANTENÉ LA VENTANILLA UN POCO ABIERTA. Ante cualquier situación de violencia podés abrir la guantera (compartimiento que está por lo general frente al asiento del/a acompañante donde se guardan papeles necesarios, documentación,registros de conducir, etc.), sacar los papeles que allí se encuentren por la ventanilla y amenazar con tirarlos. Esta documentación también puede servirte para guardar los datos del agresor y presentar una denuncia. Otro lugar donde se guardan comúnmente estos papeles personales es detrás del espejo que está frente al asiento del/a acompañante, debajo del asiento del conductor/a, y en el guardapapeles de la puerta del conductor/a. Si hacés dedo nunca salgas sin una navaja o un cuchillo bajo la manga, que para la policía puede ser tranquilamente parte de tu kit de camping.

• INVENTATE UNA ENFERMEDAD CONTAGIOSA. Cuando te empiecen a cargosear y a hablarte de sexo, podés decir que desde que estás enferma lamentablemente no podés tener relaciones, y seguramente los prejuicios, la ignorancia y la exclusión social hacia lxs enfermxs no le permitirán seguir hablando del tema, y les dará miedo tocarte.

PARA DIFERENTES FORMAS DE AGRESIÓN DIFERENTES FORMAS DE REACCIÓN


SI CONOCÉS AL AGRESOR

• Decí NO.

• No te quedes quieta, inmóvil o en silencio mientras ocurre el abuso. Si no podés hacer nada por miedo a un golpe o porque algo internamente te paraliza, por lo menos sé consciente de lo que te está pasando.

• No te calles. Intentá expresarle al/a abusador/a, aunque sea por medio del llanto, que lo que te está haciendo te hace mal.

• Intentá buscar a alguien de tu confianza para hablar. Vos no sos culpable ni tenés ninguna responsabilidad. Lo que te ocurre no es provocado por vos, es el abusador el que debiera sentir culpa y vergüenza. Nadie merece ser abusadx. No existe ningún motivo que justifique al abusador.

• El silencio o intentar olvidar el abuso no son remedios. Al contrario, no sacarte el dolor, la bronca, la culpa o la vergüenza, sólo traen enfermedades.

• No pensés que esta vez va a ser la última, no des más oportunidades a la agresión. La violencia es un lenguaje que una vez que comienza no se termina, renunciá para siempre a comunicarte de esa forma.

SI NO CONOCÉS AL AGRESOR Y ESTÁS EN LA VÍA PÚBLICA

• Gritar fuego (muchas veces pedir ayuda o auxilio no da resultado, en cambio el fuego despierta mayor temor y curiosidad en las personas cercanas haciendo que acudan rápidamente).

• Podés tocar los timbres de las casas que estén a tu alcance, entrar en algún negocio o hacer de cuenta que conocés a cualquier persona que esté cerca acudiendo a ella con un saludo o estableciendo un diálogo.

• Si no te queda otra que golpear a tu agresor/a intentá que sea en lugares que duelan mucho, inmovilicen o desmayen. Éstos lugares son: - Los testículos (patada, rodillazo, piña,apretón, etc.) - Los ojos (piquete, clavar algo, etc.) - La carótide o nuez del cuello (codazo, piña, hundir con los dedos, etc.) - Los oídos (pegar al mismo tiempo con ambos puños cerrados, morder, etc.) - La nariz (piña de abajo hacia arriba, morder, clavar o introducir algún objeto, etc.)

Si te sentís abusada cualquier reacción es válida. Desde correr, gritar, golpear o hasta intoxicar a quien te está agrediendo. Elegí la forma que te sea más útil y con la que te sientas más cómoda. Tené en cuenta que la violencia muchas veces llega a tales extremos adonde es tu vida o la de la otra persona la que está en juego.




Para más información, sugerencias, críticas, aportes, etc., contactanos a la casilla de correo: edicionesdegeneradas@yahoo.com.ar


EDICIONES DEGENERADXS con el apoyo de Feria Nómade
Texto extraído de: nodo50.org

lunes, 20 de octubre de 2014

NUEVO FEMINISMO?, ¿ESTAMOS TONTXS O QUÉ?





Cada vez que escucho este término me ocurre como a Will Smith, Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger cuando están salvando el mundo, explota una bomba y todo se queda en silencio menos un pitido, un agudo y molesto pitido.

Miro a mi alrededor entrecerrando los ojos, agachando la cabeza con una mano en el oído y la otra palpando el aire, pero al parecer soy la única que lo oye y todos me observan estupefactos. Vale, he quedado como una idiota, ¿pero es que a nadie más le chirría esta asociación de palabras?

Hagamos una prueba: "nuevo pacifismo", "nueva igualdad", "nueva democracia", "nueva libertad"... lo siento, pero no le veo el sentido.

Y es que nos encanta ponerle la etiqueta de nuevo a todo y estrenar como quien estrena zapatos o camiseta. Porque lo viejo ya no tiene valor. Pero resulta que en este caso, el de los movimientos sociales y en concreto el feminismo lo que han conseguido otras (sí esas que estuvieron antes, las antiguas) tiene muchísimo valor. Y lo digo yo que soy miss-impaciencia y miss-me-canso-de-todo, pero a Cleopatra lo que es de Cleopatra: si hoy tenemos ciertos derechos es porque otras abrieron el camino y lo hicieron muy bien y con mucho esfuerzo.

Seamos sinceros y reconozcamos que en este caso usar el prefijo nuevo es como usar Aquaplast, esa masilla que sirve para tapar un agujero y que aquello quede aparente por si vienen visitas a casa. El agujero en cuestión tiene nombre, se llama animadversión generalizada hacia la palabra "feminismo". Esa palabra que parece que tienes que decir bajito y casi disculpándote, la misma de la que reniegan las celebrities cool, también algunas políticas, periodistas y escritoras, la que te tacha en lugar de ensalzarte, la que te convierte en bruja, nazi, desquiciada y hace que te salgan músculos y pelos por todo el cuerpo nada más pronunciarla. Esa que te da pereza explicar una y otra vez en cada conversación (marchando un link gratuito a la definición de "feminismo"), la misma que hay que quitarse de encima porque te encasilla... y es que no nos importa etiquetarnos en la 38, pero si se trata de feminismo, no gracias. Que sepáis todos los que os declaráis no feministas que estáis haciendo alarde de vuestra ignorancia en público (de eso y de ser malas personas).


Dicen que la palabra tiene mala fama, mala prensa o mala cara. Todos sabemos que en cualquier movimiento hay posturas más o menos radicales, pero querer caracterizar al feminismo con la imagen de mujer amargada y resentida es como decir que futbolero es el que tira bengalas en el estadio, un poco de perspectiva por favor.

Algunos proponen inventar otro término, como si se tratara de una nueva marca de bebidas refrescantes con logotipo y todo, pero cuidado, eso significaría dar la razón a todos los que se empeñan en denostar al feminismo como algo negativo, sepultar a todas las mujeres comprometidas que levantaron el estandarte de la igualdad, invisibilizarlas a ellas y a sus logros que hoy son nuestros. Me resisto, no es justo.



Habría que inventar unos cuadernillos de caligrafía que ayuden a normalizar la palabra "feminista" o qué se yo, lanzar un concurso a diseñadores gráficos que la redibujen, a escritores y cantantes que nos devuelvan el deleite de recitarla y escucharla. Contratar al mejor departamento de marketing para que la vuelva a poner en valor, a un experto en Photoshop, o al coacher del nuevo Papa que la remonta seguro.

Aquí va un intento: feminista rima con lista, optimista, detallista y contorsionista.

Confieso que recibo emails de muchas mujeres que dicen que en mi trabajo por fin han encontrado un feminismo con el que se identifican y me halaga, pero en realidad no creo en un nuevo feminismo. Hay nuevas formas de expresión, nuevos canales y nuevos tonos. Unas se desnudan y utilizan su cuerpo como elemento activo y de protesta, otras se disfrazan para hacer visible a la mujer en determinados sectores, otras usan el grafiti, y una servidora, a través del humor y la ironía anima a las mujeres de toda España a acudir a los Registros a solicitar la propiedad de su cuerpo. Todas son formas válidas, loables y valientes. Me quito el sombrero ante cualquier mujer que desde el contexto que sea aporte de una manera activa su granito de arena a la causa (y digo activa porque quejarse desde el sofá o despotricar en las redes sociales no cuenta). Habrá quien lo haga con mejor o peor atino, quien se identifique más con unas que con otras, pero no les restemos ni un ápice de mérito porque lo tienen: se arriesgan y se exponen, hacen cosas.

Soy feminista y lo digo con orgullo. Y cada vez que lo afirmo destaco el trabajo de todas las mujeres y todos los hombres que persiguieron y que persiguen el mismo sueño: la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.


Ojalá llegue el día donde el papel de Will Smith, Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger también sea interpretado por mujeres que salvan el mundo. Hasta entonces seguiremos necesitando el feminismo.

Texto extraído de: yolanda-dominguez

martes, 15 de abril de 2014

POR QUÉ ME IMPORTA QUE TU NOVIO/MARIDO/PAREJA TE TRATE COMO UNA MIERDA

Pues me importa. Y mucho.



Aún quedan especímenes que creen que son el rey dentro de su castillo y que su esposa les debe algo menos que obediencia. La tienen a sus órdenes, se quejan de lo que hacen mal (cuando ellos no mueven un dedo), creen que las tareas del hogar son cosa de ella y se pasean por su matrimonio (o noviazgo) como si fueran el gallo del corral. 





Ellas les consienten este comportamiento, bien porque crean que se lo merecen (baja autoestima), porque siempre ha sido así (es como si pensasen que son tan tontas que no pueden pensar por sí mismas), porque es su forma de quererle ( esto es la antesala a los malos tratos) o porque creen que el amor es esto: un podio donde ellas siempre están en el segundo escalón.

¿ Qué sucede con estos hombres? 



Cerebro en sitio incorrecto
Que no contentos con ejercer este poder sobre sus mujeres, quieren ejercerlo sobre las demás. Cuando salen por las puertas de su casa se comportan como todas las mujeres como se comportan con la suya. Así que sí: me importa mucho cómo tú lidies con estos energúmenos porque cuando se alejan de ti, somos las demás las que los soportamos. Mientras estos hombres sigan teniendo un sólo lugar donde se puedan comportar como un dictador, querrán seguir siéndolo con el resto del mundo y si yo voy a sufrir las necedades de estos individuos, que sepas, que probablemente no te guste lo que veas.




Son hombres que, como tienen a sus esposas escondidas bajo esa especie de tutela de menores de edad, se creen que las demás vamos a hacerles caso simplemente porque ellos son el hombre. Te hablan con prepotencia, nunca tienen tu palabra por válida, buscan la de tu novio o la de otro hombre. Creen que tú vas a tolerar el lenguaje, las bromas que usan con su pareja y que no vas a ver nada malo en su comportamiento.

Pues os equivocáis. No todas las mujeres somo como la vuestra. Algunas despertamos hace mucho tiempo y nos dimos cuenta que no somos ni más ni menos que vosotros. No os consentimos ni una mala palabra, ni una broma ni una tontería. No nos callaremos ante la necesidad que sentís de propagar vuestro poder más allá de vuestras casas.


Por eso me importa que tú no consientas ese trato: porque si luego lo va a hacer conmigo, no te extrañe que mi mente busque cómo se comporta contigo. Porque tarde o temprano me daré cuenta de todo. Y eso llevará un conflicto, sobre todo si somos personas cercanas.

Leer Artículo: "ÉL NUNCA ME PEGÓ, NO LE HIZO FALTA"


Porque mientras tú consideres que todo el normal y yo no, quizá veas que algo falla y ese fallo sólo está en dos direcciones: o es mío o es tuyo.




Texto extraído de: mujerteniasqueser.wordpress

domingo, 2 de marzo de 2014

LA DEMONIFICACIÓN DE LAS FEMINISTAS, EL HEMBRISMO Y EL MITO DE MEDUSA (La Gorgona)

Texto de Vanessa Rivera de la Fuente


Es innegable la influencia de la Grecia clásica en la cultura occidental, motivo por el cual un sin número de símbolos de su mitología conviven en la actualidad con nuestros paradigmas, estereotipos y prejuicios, de estos no se han podido escaparse los movimientos feministas quienes han tenido que librar una feroz batalla en contra de la propaganda machista que ha utilizado símbolos ampliamente difundidos para descalificarlos y crear rechazo y temor hacia ellos.

El siguiente artículo trata de una forma muy interesante la propaganda antifeminista, la existencia del hembrismo y la finalidad de los movimientos feministas. Espero que la lectura del mismo sea de su agrado.



Pensaba poner una foto ilustrativa de la propaganda Antifeminsita que se puede encontrar en esta sociedad heteropatriarcal, pero haciendo una búsqueda en Google he visto tal cantidad de barbaridades que me he visto incapaz de mostrar alguna de ellas.
Me he encontrado desde una apología a la misoginia como "liberación", un "feminista, calla la puta boca y enséñame las tetas" hasta un enorme cartel colgado de un puente en el que se podía leer: "No a la psicopatía, no al feminismo"
Espero que entendáis que me niegue a darle bola a ese tipo de mensajes...Pero haberlos haylos



RESUCITANDO A LA GORGONA: EL MITO DEL HEMBRISMO


En la mitología griega, una Gorgona era un despiadado monstruo femenino. Su poder era tan grande que cualquiera que intentase mirarla quedaba petrificado, por lo que su imagen se ubicaba en todo tipo de lugares, desde templos a cráteras de vino, para propiciar su protección. Se decía que había tres gorgonas, Medusa, Esteno y Euríale, y que la única mortal de ellas, Medusa, tenía serpientes venenosas en lugar de cabellos. Las gorgonas son a veces representadas con alas de oro, garras de bronce y colmillos de jabalí. Llevaba un cinturón de serpientes, entrelazadas como una hebilla y confrontadas entre sí. La única manera de matarla, era cortarle la cabeza.
¿Espeluznante no? Pues la misma sensación genera en las personas el mito moderno asociado al desarrollo del feminismo: La Hembrista. Siendo un mito “comme il faut” nunca nadie la ha visto pero todos y todas les tienen terror. Es la suma de todos los miedos del patriarcado y de las mismas mujeres. Comprendamos: en una sociedad vanidosa, nadie quiere ser un monstruo, todas quieren posar de heroínas apolíneas y a algunas activistas tibias les va bien eso de defender los derechos pero mientras no les arruine la imagen ante las corporaciones patrocinadoras.

Sin embargo, si analizamos la cuestión en estricto rigor, ni la Hembrista – ni la feminista radical- existen como seres diabólicos que deambulan por ahí tratando de petrificar hombres con la mirada. Son leyendas urbanas pertenecientes a la mitología patriarcal rebozada en el caldo de la ignorancia supina.


CAZANDO AL MITO HEMBRISTA


Al googlear el término “Hembrismo” la mayoría de las definiciones son bastante escuetas al señalarlo como opuesto al machismo. Poca definición y mucha polémica genera el término. Pero bueno, respetando la “definición” el hembrismo sería lo opuesto al machismo, ergo, para saber de que se trata, hay que ver que es el machismo. Le dejo los siguientes párrafos a Wikipedia:

El Machismo, expresión derivada de la palabra “macho“, se define en el DRAE como la “actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres”.

El machismo engloba el conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a justificar y promover el mantenimiento de conductas percibidas tradicionalmente como heterosexualmente masculinas y, también, discriminatorias contra las mujeres.

Gracias Wikipedia. De lo dicho se deduce, que el machismo son actitudes, ideas y conductas socializadas, es decir de común reconocimiento y ampliamente aprendidas, con un fuerte apoyo de la tradición, por lo tanto aceptadas. El machismo entonces, cuenta con un sistema ideológico-simbólico que permite su reproducción.

Si el Hembrismo es lo contrario del machismo, sería tentativamente: “un conjunto de actitudes y creencias destinadas a justificar y promover el mantenimiento de conductas percibidas como héterosexualmente femeninas y también, discriminatorias contra los varones”.

Ok, si cuando hablamos de machismo, nos referimos a una manera de entender las relaciones de género y a la vez, a un sistema que apoya dicha concepción y por su parte, el Hembrismo sería la respuesta equivalente al machismo… ¿Dónde está el sistema cultural, la práctica social, el respaldo de la tradición, la estructura de apoyo que permite la reproducción de supuesto Hembrismo?

Como dice Beatriz Gimeno sobre el mismo concepto: “¿Hay un movimiento, una ideología, un pensamiento, una teoría, unos textos…que defienda que los hombres deben ser sometidos a la desigualdad en la que nos hayamos las mujeres? ¿Que deben ser despojados de sus derechos económicos o políticos, que deben cobrar menos, que se merecen ser objeto de violencia por parte de las mujeres; que deben ser recluidos en sus casas, salir del mundo laboral, del espacio público?”.


Otro elemento a considerar: El Hembrismo, supuestamente, contribuye a mantener conductas heterosexualmente femeninas; sin embargo, siempre que calificamos a alguien de hembrista lo hacemos por que esa mujer ha mostrado conductas asociadas a lo masculino: violencia, agresividad, sentido de la competencia, ambición de poder, etc. La contradicción evidente de esto confirma la impronta machista en la raíz del concepto.

Ah bueno, dirá alguien “pero hay mujeres que le pegan a sus maridos o que compiten con otras mujeres o que piensan en favorecer a los hombres…” Seguro que las hay, pero no son Hembristas. Decir que existe el Hembrismo es sostener que existe un sistema de dominación destinado a subyugar a los hombres, apoyado por las leyes, financiado por la banca global, controlando el poder político y los medios de comunicación para cosificar a los hombres y usar su imagen para vender electrodomésticos; afirmar que existe el Hembrismo, es sostener que existe una ideología operando en la sociedad que promueve el maltrato y la discriminación hacia los varones, es afirmar que el Patriarcado se acabó y se cambió por otro sistema de discriminación transversal hacia la otra parte de la humanidad.

Sabemos que eso no es así. Lo que existe es el Patriarcado. Las mujeres que son violentas o no tienen sororidad o compiten por el poder sin escrúpulos, probablemente tienen una lógica patriarcal en su manera de ver el mundo pero no son Hembristas son, lisa y llanamente, patriarcales, opresoras, sin solidaridad de género; son, en resumen, reproductoras del machismo, como la mayoría de las mujeres, de manera consciente o no.

Cuando existe violencia de la mujer hacia el varón, tampoco es Hembrismo: es violencia, revanchismo, sentimientos de venganza. No existe la violencia estructural de parte de las mujeres hacia los hombres. El machismo sí tiene respaldo cultural, ideológico, simbólico. Si decimos que el Hembrismo es la respuesta al Machismo, deberíamos encontrar un sistema que promueva desigualdad transversal para los varones a nivel político, económico, socio-cultural ¿Dónde está ese sistema? No existe. Si existiera, no podría funcionar, porque quienes se supone deben administrarlo, las mujeres, están sufriendo violencia, discriminación y sometimiento en distintos ámbitos de la vida debido al patriarcado o bien tratando de liberarse de la opresión de este.


La Gorgona, en su poder temible, era también una sagaz protectora. No le cortemos la cabeza, mejor comencemos a usar la propia. El Hembrismo y la Hembrista son mitos convenientes del patriarcado que dividen a los oprimidos, en este caso las mujeres, debilitando así su fuerza. Es un producto de la añeja pero siempre efectiva estrategia del “divide y vencerás”, el cuento del “Cuco” que nos contaban de niños para que no desobedeciéramos.
No olvidemos que a los que dominan, les gusta decirles a los dominados cual es su lugar y mientras los dominados se mantienen ahí, los consideran nobles y buenos; pero cuando estos se rebelan, ya les parecen resentidos,delincuentes y peligrosos;entonces inventan mitos para que el resto sienta miedo de su propia libertad: la hembrista, la feminista radical,el negro resentido, el indio ladrón, etc. Algunos mitos se inventan para perpetuar el sometimiento de muchos a favor de unos pocos, y fomentar el miedo al poder de autonomía y acción que a cada ser humano corresponde por derecho.

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Desde este blog queremos pedir disculpas a la autora de dicho texto, Vanessa Rivera de la Fuente porque en un principio atribuimos la autoría del artículo a una página que solo se limitó a reproducirlo sin citar a la autora. Desde aquí nuestras más sinceras disculpas. La finalidad de este blog es visibilizar y difundir los textos feministas haciendo frente común al patriarcado.
Salud!