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domingo, 10 de enero de 2016

RÉGIMEN FALOCRÁTICO Y NEOPATRIARCADO

La falocracia prima un órgano por encima del otro, una práctica por encima de otras, una identidad por encimas de las demás. El hetero biovarón con falo, penetrador y masculino será la materialización del neopatriarcado en el régimen falocrático.


Ángel Amaro
Sociólogo y Activista LGTBIQ


En los entresijos de la postmodernidad líquida el régimen ultraliberal redobla sus esfuerzos por presentarnos un “patriarcado soft” o, como bien apunta Alicia Puleo, un “patriarcado de consentimiento”. Un sistema sexo-género más injusto e inhumano que cualquier otro pero con mejor presencia, de cuello blanco.

Cuando la mirada masculina es el centro de lo Social estamos ante el androcentrismo. Un canon masculinista que se convierte en parámetro o vara de medir. Este androcentrismo que etiqueta y cosifica, se desenvuelve en un contexto heterosexista (presunción de heterosexualidad obligatoria), al mismo tiempo que falocrático (mirada fálica como canon y parámetro que evalúa y binariza).


La falocracia prima un órgano por encima del otro, una práctica por encima de otras, una identidad por encimas de las demás. El hetero biovarón con falo, penetrador y masculino será la materialización del neopatriarcado en el régimen falocrático. La falocracia invisibiliza ciertos órganos y empodera otros; estigmatiza unos y sobredimensiona el pene. Es la falocracia la que otorga un estatus al pene por encima de la vagina, al semen por encima del flujo vaginal, al glande por encima del clítoris, al prepucio por encima del himen y a los testículos por encima de los ovarios.

El neopatriarcado hace de la eyaculación femenina un tabú, sólo evidente para las ninfómanas; convierte a la masturbación femenina en una práctica incompatible con el hecho de tener pareja; reduce el aparato sexual de las mujeres a un aparato reproductor propenso a repesiones de legislaciones de turno y moralinas de la Iglesia. Negar el derecho a decidir de las mujeres es el mayor exponente del régimen falocrático.

La batuta coordina, el pináculo se erige, la fuente ensalza, la porra atiza, la tiza apunta, la regla amenaza, el bastón impone, la columna romana rememora… Estamos rodeados cotidianamente de formas fálicas, marketing y elementos falocráticos que los tenemos (generalmente) interiorizados como habituales o socialmente aceptados.


El Imperio Romano levantó columnas en homenaje a los emperadores y sus hazañas, la Iglesia erigió iglesias que se levantaban al cielo con el fin de alcanzar la inmesidad del Reino de los Cielos, el capitalista construye inmensos rascacielos como símbolo de su poder económico, en los parques de las grandes plazas hay potentes chorros de agua que emanan de las fuentes en posición vertical levantándose varios metros y transmitiendo poder, etc.
La falocracia históricamente atribuyó poder/control al falo del hetero biovarón y sumisión/pasividad al resto de órganos (vagina, ano y boca). Expresiones como “que te den por culo”, “que te follen”, “vamos de culo”… son el vivo ejemplo de que la falocracia estigmatiza el sexo anal y el uso sexual que se pueda hacer del ano. Asimismo pasiviza la vagina y reduce a las mujeres a meros objetos sexuales destinados a satisfacer “la infinita actividad sexual” del falo propiedad del hetero biovarón blanco, occidental, masculino y penetrador.

El porno es falocrático (de ahí la aparición del postporno y la deconstrucción crítica que se hace del mismo) porque el pene y la actividad de éste es el que marca el climax de las escenas, la ciencia es falocrática porque es androcentrista y tiene una mirada masculinista, y como no… la publicidad es falocrática porque busca legitimar el canon binarista y castrar la emancipación sexual de las mujeres vendiéndoles cortinas de humo en un manipulado contexto de “liberación sexual”.

El consumismo cae en tópicos sexistas para atraer la mirada del hetero biovarón y recordarle que tiene privilegios biológicos que legitiman cierto estatus quo. La falocracia explica por qué se ve tan mal la ninfomanía, por qué hay gente que culpabiliza a las mujeres en caso de violación, por qué hay quien defiende la trata de personas con fines de explotación sexual, por qué hay quien practica la ablación del clítoris a niñas de diez años, por qué las mujeres siempre tienen que mear sentadas, por qué los condones femeninos son tan poco comercializados, por qué las vaginas siempre están legisladas por códigos penales y los penes no, etc.


En este patriarcado de consentimiento de nada sirve subirse encima de unos tacones si la falocracia se sube en encima de ti y la llevas cargando encima de un lado para otro como una losa bien pesada.


Los valores falocráticos estigmatizan la sexualidad y cuerpos de las mujeres y algunos hombres (no nos olvidemos que los hombres que manifiestan tener actividad sexual anal también son víctimas de la falocracia por “dinamitar” e ir en contra de los “intereses” del falo del hetero biovarón masculino y penetrador).Se puede decir, muy a mi pesar, que el neopatriarcado está asentado en cimientos demasiado sólidos que dificilmente podrán ser aniquilados si no es con un trabajo latente y de largo de recorrido. Sólo una praxis feminista, desde la unidad de acción, podrá dilapidar y deconstruir los valores falocráticos, binaristas, heterosexistas y androcentristas que nutren y dan vida al neopatriarcado del presente.


http://www.diasporaqueer.blogspot.com.es/
Texto extraído de: pikaramagazine.com

viernes, 11 de diciembre de 2015

LOS LÍMITES DE LA SEXUALIDAD


Las personas somos un conglomerado bio-psico-social. “Bio” es nuestra parte biológica, nuestro cuerpo, nuestras hormonas, etc. “Social” se refiere a todo aquello que aprendemos de la sociedad en la que vivimos: pensamientos, actitudes, creencias, etc. y “psico” implica cómo integramos estos conocimientos en nuestra estructura psicológica. Estos tres aspectos son inseparables: si uno varía, los otros dos le siguen.

En nuestra sociedad aprendemos que todo se compone de dos elementos extremos que se complementan: hombre-mujer, delicadeza-rudeza, pureza-impureza… No suelen existir los términos medios. Es algo aprendido desde la infancia, y nuestro cerebro se alimenta de ello puesto que necesita esquematizar la realidad para poder aprehenderla. Eso no significa que nuestro cerebro necesite dividir todo en dos opuestos, y mucho menos que uno sea superior al otro. En cambio nuestra sociedad aboga por ello. Los roles opuestos que se asignan a mujeres y hombres hacen que no vivamos con libertad la relación con nuestros cuerpos y menos aún la relación con otros cuerpos.
La tiranía de género se hace patente en nuestra sociedad cuando no puedes (o no debes) elegir determinadas actitudes, prácticas, etc. ¿Te has planteado alguna vez por qué eliges una cosa y no otra? ¿Por qué te gusta una determinada manera de ser y no otra? Seguramente a las preguntas planteadas respondas: “Bueno, si elijo algo es porque me gusta…” A lo que yo te volvería a preguntar: “¿Pero POR QUÉ te gusta?”. Y seguiría incidiendo en esta pregunta porque habitualmente lo que se ve, ya sea en sociedad o en terapias, es que la gente no elige en función de sus preferencias, sino en base a lo que cree que se espera de ellas o han aprendido que tiene que ser así, sin más. Por ejemplo, ¿no has mantenido alguna vez relaciones sexuales cuando no te apetece porque piensas que es lo debes hacer o lo que los demás esperan de ti?, ¿o has pensado en operarte porque una parte de tu cuerpo no te gusta?, ¿o te has obligado a sonreír cuando en realidad te apetecía llorar?


En nuestra sociedad los valores otorgados tradicionalmente a la mujer son los menos valorados y se consideran de segunda categoría. Algunos de estos valores son: discreción, elegir a las parejas pensando en el futuro, responsabilidad, fidelidad, sumisión, disponibilidad o falta de iniciativa. Por otra parte, los valores masculinos (competitividad, iniciativa…) tienen la ventaja de ser considerados mejores socialmente. Pero si nos paramos a analizarlos veremos que muchos de ellos no reportan grandes beneficios. Se espera de los hombres disponibilidad sexual absoluta, se les enseña a dar poca importancia al factor afectivo y tienen que soportar la presión de ser expertos en todos los ámbitos y los responsables del placer de sus parejas.
Cuando una persona no cumple con alguna de las características asignadas a su género, de alguna manera será avisada por su círculo social y, si persiste en su actitud, se le negará reconocimiento social. Ese control sexista es cada vez más sutil, pero sigue existiendo tal y como lo planteas en tu pregunta, y más cuando ahondamos en el terreno de la sexualidad. Para verlo más claro, tan sólo tenemos que imaginar una pareja heterosexual en la que ella tenga más iniciativa y llame más la atención que él. En este caso, la mayoría de comentarios serán parecidos a los siguientes: “Pobrecito”, “Él es muy buena persona”, “A ella se la ve muy marimandona”, etc. Cuando en el caso contrario seguramente no escucharíamos apenas comentarios, puesto que socialmente es lo “normal”. Y, si ahondamos en el terreno sexual, pongámonos en el caso que él eyacula antes de lo que esperaba. El papel de la mujer suele ir encaminado a consolar o quitar importancia, cumpliendo su papel social de comprensiva. En cambio, si ella no tiene un orgasmo, surge la preocupación de él, puesto que supuestamente no cumple las expectativas de experto. En todos los ejemplos, los avisos vienen subrayados por estereotipos: “Marimandona”, “Calzonazos”, “Eyaculador precoz” y “Frígida”.


El problema no son los valores en sí, sino el hecho de no poder elegirlos. Una persona puede no tener iniciativa porque ELIGE no tenerla, pero en el momento en que se convierte en una exigencia, limita su desarrollo personal. Toda esta socialización de género va conformando nuestra sexualidad de tal manera que elegimos lo que elegimos no por libre elección, sino porque es eso lo que tenemos que elegir, sin plantearnos más opciones, porque de existir éstas, apenas las conocemos. Por ello es un proceso complicado cambiar las actitudes asociadas al género, pero no imposible.

Cuántas veces has escuchado: “¡No sé cómo lo hago, pero siempre acabo saliendo con el mismo tipo de persona!” Otra muy habitual: “¡Todos los hombres (o mujeres) son iguales!” Detrás de estas frases se esconde este aprendizaje de género.

De hecho, no vemos lo que hay, sino lo que somos. Es decir, tus gustos se definen en función de tus creencias, con lo cual siempre te fijarás en aquellas personas que reafirmen tu idea de cómo tienen que ser las cosas.
Y el mundo está estructurado en función de tus ideas, de ahí por ejemplo que mucha gente tenga que etiquetar como hombre y mujer a parejas gays y lesbianas…No conciben otra visión porque no lo han aprendido. Aún analizando y cambiando tu visión de la sexualidad, se siguen repitiendo los patrones porque algo que se ha aprendido durante toda la vida, no se puede cambiar de un día para otro. Necesitas derrumbar todas las creencias anteriores y empezar un edificio nuevo. Y siempre teniendo en cuenta que los pensamientos y actitudes cambian antes que la acción.

Pero sobre todo, para poder cambiar nuestro modelo de sexualidad hay que replantearse todas las acciones que hacemos sin pensar y ahí veremos cómo reproducimos nuestros aprendizajes castrantes hasta en los más mínimos detalles. Y si no recuerda cuando una amiga tuya te dijo cuántos polvos había echado en una noche contabilizando las eyaculaciones de él o cuando aquel amigo tuyo te dijo que pensaba en otra cosa mientras practicaba la penetración. Para generar el cambio es imprescindible aprender un sano egoísmo, es decir, pasar del esquema de: “Si yo gano, tú pierdes”, al esquema: “Si yo gano, tú ganas”. Pero de este egoísmo hablaremos más adelante…

Mónica Quesada Juan
Texto extraído de: Pikaramagazine

jueves, 3 de septiembre de 2015

HISTORIA DE LA MASTURBACIÓN. Breve Reseña Histórica del Mal llamado "Vicio Solitario".


Autorretrato. Egon Schiele, 1911
La masturbación no es más que la estimulación de los órganos genitales o de zonas erógenas con la mano para proporcionar goce sexual. Cuando esta acción placentera se realiza con otros medios que no sean la propia mano como con juguetes y aparatos, se le llama “masturbación asistida”. Igualmente la masturbación se puede realizar en solitario o en compañía, donde las partes de estimulan mutuamente o como se haya convenido. La masturbación es por ende un acto sexual.

Sátiro Masturbándose.
Crátera Griega. Siglo VI a.C.
El dato más antiguo que se tiene de la práctica masturbatoria está en el templo megalítico de Hagar Qim, situado en la isla de Malta y corresponde entre 3200-2500 a.C., donde se encontró una figurilla de arcilla de una mujer masturbándose. En Larisa (Grecia) se encontró una figura de la cultura neolítica griega Dimini que representa a un hombre masturbándose.

En la mitología de los antiguos egipcios, el dios Atum se creo a si mismo y posteriormente se masturbó y creo al dios Shu y la diosa Tefnut a partir de su semen. Las crecidas del rio Nilo estaban asociadas a la frecuencia de las eyaculaciones masturbatorias de Atum.

En la Grecia Clásica los falos de madera o cuero acolchado eran comunes y serán denominados “Olisbos”. Estos consoladores antiguos que eran exportados desde la ciudad de Mileto (Asia Menor), eran utilizados para la masturbación. Igualmente los antiguos romanos eran fanáticos de la masturbación y durante las celebraciones de fiestas como la Saturnalia o las Bacanales practicaban la masturbación en grupo.

La Biblia nos relata en Génesis 38:8-10 que el segundo hijo de Judá, Onán, fue obligado a casarse con Tamar, la viuda de su hermano Er y no queriendo procrear con Tamar, Onán optó por masturbarse antes de depositar su semen dentro de su cuñada y ahora esposa. Jehová castigo a Onán quitándole la vida. El onanismo se refiere así a la práctica del “Coito Interruptus” y no a la masturbación. Martin Lutero, mucho más adelante, ligó ambos conceptos, razón por la que hoy en día se habla de onanismo para referirse al acto masturbatorio.

Masturbación. Gustav Klimt, 1913
San Agustín (354–430) enseñaba que la masturbación - contactus partium corporis - y otras formas de relaciones sin penetración eran pecados peores que la fornicación, la violación, el incesto o el adulterio. Consideraba a los primeros como "pecados antinaturales" y a los otros como "pecados naturales". Dos siglos después San Beda o Beda el Venerable (672–735) impuso en su libro “Penitential” siete años de penitencia para aquellas mujeres que fornicaran “per machina”, es decir, ayudadas de falos falsos. Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII en su “Summa Theologiae” cataloga como vicios contra natura la masturbación y la homosexualidad, entre otras conductas. En siglo XIV, el descenso de la población en toda Europa a causa de la Peste Negra motivó que la Iglesia endureciera su postura condenatoria respecto a las prácticas sexuales no procreativas.

En 1532, "las Reglas Penales" del Emperador Carlos V disponían la pena de muerte para los masturbadores, para los homosexuales y para los que utilizaban anticonceptivos. El escritor Pietro Aretino publico en 1534 la obra “Ragionamenti” donde se describe una escena en la que unas religiosas realizan una orgia en un convento durante la cual usan falos de cristal para satisfacerse.

Masturbación Masculina. Edouard -Henri Avril, 1843
En el siglo XVI la prostitución era considerada como una forma de evitar la masturbación y la Iglesia consintió, y en algunos casos protegió, este negocio por largo tiempo. En Inglaterra, el permiso para operar burdeles necesitaba de la autorización de los Obispos de Winchester y luego del Parlamento. En el siglo XVII el Papa Inocencio X condenó a J. Caramuel por argüir en su “Theologia Moralis Fundamentalis” que la masturbación, en algunos casos, podía ser beneficiosa para la salud. En Francia, se acusó a los mentores de Luis XIII de enseñarle a masturbarse, y en este caso el mal era aún mayor, pues el deber de un rey era dejar descendencia.

Masturbación Mutua
Ilustración de 1905 de Martin van Maële.

El siglo XVIII fue de libertinaje en toda Europa y proliferaron las pinturas y dibujos de la práctica del “Vicio Solitario”. Algunos galenos le añadieron un componente patológico a la masturbación y en las ediciones de 1711 del “Tratado sobre Enfermedades Venéreas” del médico John Marten describía los síntomas de algo llamado “enfermedad post-masturbatoria”. En 1716 apareció “Onania, o el abyecto pecado de la auto-polución” donde se aseveraba y alegaba que la autoestimulación genital era resultado de una disfunción y causaba enfermedades y desfiguramiento físico. Samuel Tissot, por su parte, resumió los horrores del onanismo en su libro de 1760 “L’Onanisme, ou Dissertation Physique sur les Maladies Produites par la Masturbation” y extendio, mas que ninguna otra obra anterior, el falso mito de los males de la masturbación en Europa y Norteamérica.

A finales del siglo XVIII en la obra “Opus Diaboli” el historiador Karlheinz Deschner dice: “A falta de hombres”… “las monjas habían de conformarse con aparatos completamente inanimados pero causantes de placer”… “falos artificiales con sus bolsas testiculares llenas de leche que, simulando una eyaculación, derramaban en el momento de máxima tensión, fría o caliente, en la vagina más o menos virginal”. A estos aparatos se le nombro "bijoux de religieuse", y en 1783 Marguerite Gourdan, famosa proxeneta del siglo XVIII fabricaba refinados artificios de consolación y que eran comprados en su mayoría por los conventos franceses.

Templo Khajuraho, India.
La reina María Antonieta en 1793, durante su juicio el acusador publico Tinville hizo declarar al delfín contra su madre y delante del tribunal, el niño acusó a su madre de haberle incitado a la masturbación y haberle obligado a ciertos juegos sexuales.

En el siglo XIX apareció el “Compendio moral salmaticense” (1805) donde se le dedican unas páginas al tema de la polución seminal y la masturbación. Es un texto que recoge las normas morales que respondían a lo que la Curia Romana tenía establecido como referentes para el comportamiento social religioso de la época. En dicho tratado la polución seminal solo es permitida en caso de procreación y por lo tanto la masturbación era condenada.

La muerte de Onán. Franc Lanjscek

En la segunda mitad del siglo XIX en los EE.UU. se inició una guerra en contra del autoerotismo y se creaban movimientos nacionales que exigían a los familiares el espiarse mutuamente para revelar a los masturbadores, los cuales podían ser humillados públicamente, encerrados en manicomios o bien castrados. No obstante, las patentes de inventos relacionados con la satisfacción de las necesidades sexuales (desde una perspectiva médica) comenzaron a aparecer a partir de 1846.

Masturbación. Impresión Shunga del siglo XIX por Kunisada.

En 1885 el Doctor Charles K. Mills propuso la circuncisión de los varones como cura para la masturbación, y diez años después se empezó ya a practicar la circuncisión neonatal en EEUU y Reino Unido para prevenirla. Por otra parte, a las chicas a las que se les descubría consolándose se les practicaba en ocasiones la clitoridectomía.

Representación del Dios Egipcio Atum
El doctor John Harvey Kellogg recomendaba en 1888 que para prevenir la masturbación en los niños era necesario servir cereales fríos en lugar de calientes para el desayuno, vendarles los genitales o atarles las manos al poste de la cama durante la noche. En 1899, el sexólogo británico H. Havelock Ellis desmitificó los males de la masturbación, pero no seria secundado hasta unas décadas mas tarde.

En el siglo XX aparecieron los primero masturbadores eléctricos, pero eran utilizados para curar diversas enfermedades y aliviar todo tipo de dolencias, no era utilizados para el placer sexual. En la década de los 20 los vibradores empezaron a aparecer en las películas eróticas, perdiendo así su naturaleza estrictamente medicinal.

Acuarela por Johann Nepomuk de 1840 donde se 
representa la masturbación mutual.
El estigma o mala fama de la masturbación va decayendo durante este siglo, principalmente en el ámbito medico. El famoso Informe Kinsey de 1948 causo cierta conmoción social al revelar que la masturbación era una práctica común y habitual, tanto entre los hombres como entre las mujeres. Sin embargo en Alemania en 1969, unos científicos pidieron a un grupo de hombres que se masturbaran cada cierta cantidad de horas durante dos años para comprobar si se evidenciaban trastornos físicos o mentales. En 1983, el Vaticano publico el documento “Orientaciones educativas sobre el amor humano”, donde se indica que la masturbación es un grave desorden moral.

En 1994, en una conferencia sobre el SIDA financiada por la ONU, la jefa del Cuerpo Comisionado del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos, Dra. Joycelyn Elders, dijo que tal vez la masturbación debería ser enseñada en las escuelas, como una parte de los programas educativos escolares sobre sexualidad. Por estas declaraciones el presidente Bill Clinton le pidió que renunciara al cargo, cosa que no hizo, pero finalmente fue cesada de su puesto.

La masturbación es una actividad común y sana, la autoestimulación sexual es un hecho que desde la misma historia del hombre ha existido y esta ligada firmemente al conocimiento y descubrimiento de nuestra sexualidad. Masturbarse no es dañino ni físicamente o psicológicamente, al menos que se convierta en una obsesión o se presenten sentimientos fuertes de culpa después de la autocomplacencia.

En la actualidad, con las enfermedades como el SIDA, Papiloma Humano, Hepatitis C y otras de contagio sexual, los científicos y especialistas médicos la recomiendan como una alternativa sexual.

Por Félix Esteves
Texto extraído de: minimosymaximos

miércoles, 2 de septiembre de 2015

SOY FEMINISTA, SOY HETEROSEXUAL Y NO FOLLO


Querencias:

Quiero tontear, quiero seducción, quiero jugar, quiero follar, investigar, quiero compartir ternura, buenas conversaciones, disfrutar de ello y tener orgasmos en el común.

Por todo lo anterior me declaro jodida, o más bien, no jodida. ¿Con quién coño hago esto? (lo de las buenas conversaciones lo tengo, pero no de las de "en pelotas y entre polvo y polvo, tan divinas ellas)

Si, se que el deseo se construye, como casi todo. También sé, que me viene de lujito darle caña en este sentido al mío. Y si, cual pardilla y en mi línea, trato de pasarme ciertas ideas en las que creo por el cuerpo. Me digo una y otra vez (a modo de mantra) que ganaría mucho haciendo mas amplio mi desear. No me cabe ninguna duda. Pero mientras me recito mantras, yo, sigo queriendo sexoafectivizar cuerpos leídos hombres. Y me siento subnormal, ésto, para no variar. Mi heterosexualidad me oprime, me oprime enormemente. Hay una maravillosa frase que versa así: "El eje del mal es heterosexual". Y si, lo es. Ahí estoy yo y constreñida en mi desear.


Se que está feo hablar de porcentajes, pero si digo que no soporto al 90 por ciento de los tíos y sus masculinidades normativas, no exagero. Tengo momentos de mayor tolerancia al machirulismo. Etapas en las que claudico un poco y apago de algún modo mi vena lúcida, crítica y capaz de darme lo que realmente me gusta y me apetece. Éstas son épocas de flojera, de no fuerza, de dolores de más o soledades excesivas, en las que caigo en cierta mendicidad sexoafectiva... En estas rachas, mi machirulómetro, se queda en modo " mayor tolerancia a las aberrantes microviolencias cotidianas asumidas como normales" Y ésta, la de ahora, desde luego que no es de ese tipo. Pero sí es la etapa del ¡Qué ganas tengo de tonteo, investigación, diversión en este sentido, sexo, etc.! E insisto, me atraen los culetíos (cuerpos leídos tíos) Y la inmensa mayoría de los que yo conozco son unos jodidos machirulos.


Creo que por el momento estoy condenada a la abstinencia. Me repatea, por ejemplo, el hecho de ver a un tipo que se ha hecho un mínimo curro feminista y descubrirme emocionada por ello. Me siento patética ahí. Sobre todo en el momento en el que me doy cuenta, en el cotidiano, que se siguen reproduciendo las mismas mierdas patriarcales (seguimos, quiero decir) ¿Quién se emociona por nuestro curro, por nuestro empoderamiento, por nuestra capacidad de poner límites o nuestro pedir exactamente lo que queremos y no conformarnos con mierdas desde la complacencia? NADIE. Al contrario, a nosotras, a las feministas, se nos machaca, se nos cuestiona constantemente, se nos rechaza, señala, etceterísima. Y por supuesto, no se nos suele desear (casi se me olvida nombrar esto) Nosotras cortamos el rollito (su rollito, claro), provocamos gatillazos.

Quizás, la cosa vaya de ajustar expectativas y centrar esfuerzos nuevamente en lo que yo me puedo currar, desde el adentrico. Mis construcciones y deconstrucciones, vaya, porque lo que es en mi desear actual, la cosa está bien no jodida, y no parece que el panorama que encuentro de culetíos vaya a cambiar mucho visto lo observado.



Texto extraído de: elfeminismoenelcuerpo

viernes, 28 de agosto de 2015

PONGAMOS QUE HABLO DE SEXO

¿Qué es la sexualidad?, ¿es deseo?, ¿es placer?, ¿es intimidad?, ¿es necesidad? En el artículo de hoy hablamos de sexo y diversidad funcional. Doble tabú. ¿Quién da más?.

Ilustración de Emma Gascó/ Diagonal

Puedes seguir leyendo aunque no tengas ningún tipo de discapacidad, incluso aunque no tengas sexo, porque lo que planteo aquí es cómo romper la figura de la sexualidad entendida como algo exclusivamente ligado a la genitalidad. Ese es el referente en el que se suele pensar, pero hay más. Sí amigxs, hay más.

Empiezo a interesarme por el tema a raíz de conocer el proyecto de verkami Yes We Fuck a través de una de las notificaciones que me llegan por twiter. La iniciativa nace como subversivo para sacudir el imaginario colectivo sobre la sexualidad y la diversidad funcional. A través de una serie de videos que se pueden ver en su web y que formarán parte de un futuro documental, mostrarán de una manera explícita otro tipo de sexualidad.


En el imaginario colectivo se piensa en la prostitución como alternativa a poder dialogar física y emocionalmente con un cuerpo desnudo. Pero hay otras opciones y ese es el caso de Tandem Team Barcelona. Se trata de una asociación que pone en contacto a personas que quieren poner a disposición su sexualidad con personas con diversidad funcional. Me cuentan que para ellxs la sexualidad es un baile donde dos personas conversan alrededor del placer y el deseo. Hay quien puede pensar que “el hecho de tener un cuerpo inmóvil o no normativo nos priva del derecho a ejercer nuestra sexualidad. La realidad nos dice, sin embargo, que las personas tienen la necesidad de expresarse de esta forma”. El colectivo se ha encontrado con una realidad donde hay una necesidad fisiológica que no puede ni debe cumplir la familia.

El problema es que entendemos el sexo como algo ligado exclusivamente a la genitalidad, dejando de lado la erótica, por ejemplo. Nia (seudónimo), -asistenta sexual- nos hablaba de ello aquí: “Lo que siempre hay es conducta erótica, y existen miles de maneras de vivirla, cada persona tiene su propia erótica, todas son igual de válidas. Todo nuestro cuerpo es erótica, sin olvidarnos de nuestro órgano más poderoso, ¡el cerebro! Una mirada, besos, caricias una conversación erótica... todo es tener sexo”.


Se trata de entender la sexualidad como toma de conciencia individual, conectarse con las personas no sólo de una manera física, sino buscar otras maneras de relacionarnos, no ligadas a los patrones heteronormativos. El cerebro tiene además la capacidad de adaptarse y construir reacciones nerviosas como cuenta Francesc Granja -uno de los fundadores de Tandem- en su libro “Vivir el Sexo”.

“La mayoría de lxs que no tienen una diversidad funcional no nos aceptarían a lxs que sí la tenemos” dice Andrea Barjadí en uno de los testimonios de Yes We Fuck. Sandra Candelas y Susana Werneuil, de Tensiones Colectivas explican que la trampa reside en que no son vistos como sujetos sexuados ni eróticos. Y a ello añadimos que “el posible estigma parte que desde fuera se ha decidido que necesitan un programa específico de educación y asistencia sexual porque son sujetos especiales, y mientras el resto seguimos viendo discapacidades y anormalidades”.


Tandem Team explica que vivimos en una sociedad con un “sistema de cuerpos diez” que rechaza a los cuerpos no normativos al no considerarlos competitivos para el rendimiento sexual-coital y la reproducción. “Este hecho genera gran cantidad de miedos y problemas de autoestima en las personas con diversidad funcional, las cuales, en ocasiones, llegan a construir un concepto de sí mismos asexuado” especialmente por “la percepción de su persona que los demás puedan tener”. ¿Después de todo si negamos la condición sexuada de una persona no la estamos negando como persona?
Pregunto a Sandra y Susana si creen que necesitamos una educación sexual abierta a todo tipo de colectivos para personas diversas. Me responden que “el actual modelo de educación tendría que empezar a sustituirse por otro que erradique las situaciones de abuso, explotación, desigualdad y cosificación que con motivo de la sexualidad siguen dándose. En ese sentido no basta con hacer educación con las personas con diversidad funcional si no re-educamos en sexualidades a todo el mundo o más bien, en diversidades y en la erótica de las mismas desmontando trampas del sistema”.
Sobre si la asistencia y acompañamiento sexual tienen un fin terapéutico me contestan con una cuestión que me hace reflexionar. Consideran que este tipo de servicio puede resolver una situación que se vive como un problema puntual. “La negación o las dificultades en el acceso a una dimensión que se considera básica tiene impactos sobre la persona, pero si el problema es social y no individual, la solución no pasa por la asistencia técnica, el pago de servicios, no poder resolverlo en espacios cotidianos de la persona”. Resuelve momentos concretos, pero “¿tiene entonces que acudir la persona a una asistencia de este tipo toda su vida?”.

Espero que con este texto seamos capaces de entender la importancia de reivindicar y repensar la sexualidad en el colectivo de la diversidad funcional, así como la diversidad dentro de la sexualidad. Porque se puede follar a pesar de ir en una silla de ruedas o tener los brazos chiquitos o las piernas curvadas, o los ojos cerrados o los oídos tapados.


Texto extraído de: eldiario.es

viernes, 7 de agosto de 2015

LIBERTAD, IGUALDAD Y PROMISCUIDAD: COMO SER UNA PUTA REVOLUCIONARIA, Théroigne de Méricourt

O la excitante y desgraciada vida de Théroigne de Méricourt, a quien se le atribuye el 'Catecismo libertino' de la revolución francesa


"Una puta es una muchacha que, habiéndose despojado de todo pudor, no se ruboriza al entregarse a los placeres sensuales y carnales con los hombres".

Esta definición pertenece al Catecismo libertino para muchachas de vida alegre y señoritas que decidan ejercer esa profesión, publicado por primera vez en 1791. Este texto se le atribuye a la revolucionaria Théroigne de Méricourt, de quien se edita ahora La furia, un completo estudio que incluye este manual para ser una buena prostituta.

1. El libro: Catecismo libertino


Escrito en plena revolución francesa, y con la mirada puesta en la igualdad entre sexos, el texto se encuentra a mitad de camino entre la lujuria y un ácido humor sobre los hombres. Todo comienza con una oración a María Magdalena. A la patrona de las putas se le pide que la principiante llegue a conseguir una gracia tan célebre en París como la que la santa poseía en Judea.

Pero el Catecismo libertino es por encima de todo un pragmático manual profesional. Uno de sus consejos más útiles es aquel que no olvida el bolsillo de la interesada. Aunque sea revolucionaria, libidinosa y autónoma, al fin y al cabo esto es una empresa.

Veamos. Cuando el cliente entra en la habitación, la prostituta "con una mano sutil debe desatascar el botón del calzón mientras que con la otra debe sostener el miembro ya excitado por los primeros tocamientos. Es en ese instante cuando ella debe aprovechar para reclamar su salario, que el fornicador se apresurará a otorgar". Y es que sin sangre en la cabeza el tiempo es más que oro.


Contra el cliente tacaño, especialmente si es clérigo, la puta debe tener presente la frase "yo vivo del coño como usted del altar". Una puta astuta puede ser ingenua una o dos veces si luego se toma la revancha con veinte clientes.

¡Ah! Y en la habitación de una experta no debe faltar una buena fusta con los colores de la bandera de Francia, por si "la actitud perezosa de la verga" del cliente solo encontrase provocación en remedios violentos. Si treinta azotes patrióticos no sirven, "deberán emplearse los látigos y las disciplinas con alfileres".

Decrépito, libidinoso, fornicador, bobo, calzonazos o enclenque son otras maneras, según el texto, de llamar a los clientes. También se advierte a las prostitutas acerca de las condiciones de salud e higiene del solicitante: "Si se da cuenta de que el calzón parece un mapa geográfico, es signo inequívoco de que la verga está enferma".


También leemos un sorprendente ataque contra el preservativo, que en esa época era una funda de piel de cordero usado contra la sífilis. Este artilugio "no gusta mucho a las mujeres ardientes en el coito ya que el gozo se mitiga en ambas partes y hace falta una imaginación muy viva para mantener la excitación en este tipo de fornicio".

Con respecto a la edad de jubilación de la profesional en cuestión, depende. "Las rubias deben dejar el negocio antes que las morenas por ser más propensas al aflojamiento de sus carnes". Aunque el texto fija la edad de retiro en los 40 años, "una decrepitud lívida y las arrugas florecientes" son señales de que hay que ir pensando en actualizar el Infojobs del siglo XVIII.

El Catecismo libertino es hijo de un momento político en el que la libertad también tenía que haber estado en la cama. Pero, ¿qué mujer estaba detrás de este manifiesto en favor del orgasmo progresista?

2. El mito: histérica de ojos de fuego


Casi todo lo que conocemos sobre la autora procede de sus enemigos. Ni siquiera los historiadores se ponen de acuerdo sobre si Théroigne de Méricourt es la autora del Catecismo libertino o no.

Sus enemigos, en el intento de hacerla parecer una feminista histérica, fueron los que deformaron su vida hasta desdibujar la frontera entre mito y realidad. La temían.

De ella se dice que sirvió de modelo para la abanderada de La libertad guiando al pueblo, el archiconocido cuadro de Delacroix. Unos años más tarde, el poeta Baudelaire la describiría en Las flores del mal como "amante de las matanzas, excitando al asalto a un pueblo sin calzado, con las mejillas y los ojos de fuego".

3. La amenaza: feminista armada


Théroigne siempre incomodó al poderoso. Odió a la monarquía de Luis XVI. Por supuesto, participó en la toma de la Bastilla de 1789.

Después, se posicionó contra el proceso de violencia que llevaría al poder al misógino Robespierre. Ella quería la unidad de todas las facciones contra la reacción conservadora. La consigna era clara: que radicales y moderados dejasen de pelear entre ellos y que los clubes femeninos acabasen formando un ejército de amazonas armadas que defendiesen la revolución.

La relación entre derechos de la mujer e Ilustración era, digamos, difícil. Basta un dato para dejar en evidencia para quién estaban pensados los derechos "revolucionarios". En 1789 se proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano; sin embargo, las mujeres francesas no pudieron votar hasta 156 años después.

En mitad de la espiral de violencia interna en el movimiento revolucionario, Théroigne fue un día rodeada en plena calle. La desnudaron y la azotaron en público. La acusaban de moderada y poco radical por sus críticas a los jacobinos. En ese momento comenzó su descenso a la locura.

4. La mujer: razón o muerte



Era 1793, el año en que el Terror jacobino de Robespierre se hizo con el poder. Una de las primeras medidas de aquel gobierno "radical" fue prohibir los clubes femeninos: la mujer debía volver a casa, al ámbito privado. Y aunque María Antonieta perdió físicamente la cabeza aquel mismo año, nuestra protagonista la perdió de una manera aun más dolorosa.

Decepcionada hasta el aislamiento, se encerró en casa por donde se cuenta que paseaba desnuda y arrojándose cubos de agua helada por la cabeza. Finalmente, sería internada en el manicomio de Salpétriére, donde pasaría los últimos 20 años de su vida.

Cuando murió, totalmente ida, en 1817, en Francia había de nuevo un rey, Luis XVIII. Fue impuesto por la reacción conservadora que Théroigne había identificado como el verdadero enemigo de la revolución dos décadas atrás.

Perder la razón la salvó de la guillotina.

Eso es justo lo que Théroigne tenía: la razón.

Lo más parecido a un machista conservador es un machista revolucionario

Texto extraído de: playgroundmag.net 

miércoles, 4 de febrero de 2015

BESA A TODOS LOS SAPOS QUE PUEDAS




Otro intento de relación sentimental fallido. Otra persona que prometía y se quedó solo en una promesa. Otro momento de frustración en el que pensar que no existe un hombre (o mujer) para ti. Tiempo perdido...

Esos son algunos de los pensamientos que nos invaden cuando uno de nuestros amores pasajeros decide usar su billete de vuelta, y nos deja en la estación con cara de tontas. Porque no todos los amores nacen para ser épicos ni para durar toda la vida, y eso, amigas, es algo bueno. En serio.



Besar sapos es un deporte que está muy infravalorado, cuando en realidad, tiene muchas ventajas.Aprendes de los errores, conoces gente, y vives experiencias vitales que te ayudan a ser la persona que eres. Y no, esto no es un bulo de estos de “viva el positivismo”. Es total y absolutamente cierto.

Tengo muchas amigas que nunca han estado realmente solteras “en busca de compromiso”, que han pasado de relación larga a relación larga sin intervalos ni paradas, o que prácticamente llevan con la misma persona desde parvulitos. Qué suerte, pensaréis, no han tenido que pasar porque les rompan el corazón, ni por sentirse solas, ni por la desesperación de acudir a mil citas, ni por esos momentos de rayada de me llamará o no me llamará, que pasas casi una vez al mes, como la regla. Pues sí, es cierto, pero todo en esta vida tiene sus pros y sus contras, y también se han perdido lo que es tontear con todos los chicos que quieras, las locuras de los amores de una sola noche, los amores de verano, el aprender la lección y el saberse mucho más fuerte después del duelo de una ruptura, el no depender de nadie para hacer las cosas y tomarte tu tiempo para conocerte a ti misma. En definitiva, puede que se hayan perdido parte del proceso de crecer, de madurar emocionalmente, de lo que es la vida. Y eso, el día que te planteas si tu pareja es realmente con la que vas a pasar toda la vida, pasa factura, porque amiga, a veces aparecen las dudas. Y es que cuando conoces lo que hay fuera, sabes valorar mucho más con lo que te quedas.



Es cierto que a veces el amor te llega cuando eres joven, y si la cosa fluye, ¿qué haces? ¿Lo dejas? No, claro que no, la vida de cada persona es distinta, y si a ti te ha ido bien de esa manera, no tienes motivos para preguntarte si podría haber sido mejor de otra forma. La cuestión es que muchas veces idealizamos tanto ese amor para toda la vida que alargamos relaciones por miedo a arriesgarnos a lo diferente, o creamos una dependencia existencial hacia los hombres, enlazando noviazgo con noviazgo, sin que a veces estos tengan mucho sentido.

Cuando me enfrento a un folio un blanco, al final, por pura inercia, lo acabo rellenando de mis propias vivencias (un poco maquilladas, eso es cierto, porque de imaginación también se vive). Las palabras aparecen solas, y de alguna forma reflejan cosas que por algún motivo me han marcado, para bien y para mal, los momentos de euforia y los de depresión profunda. Los hombres tóxicos, el tíos que resultó que tenían novia, los amores no correspondidos, el amigo que pensabas que era algo más pero que no lo era, el que ibas a ver los sábados al bar pero que el lunes no te llamaba, el que te hizo enloquecer, y simplemente te dejo a solas con tu locura. Si mi vida hubiera sido una balsa de agua, no tendría nada que escribir, nada que aportar, nada de lo que haber aprendido. Si no hubiera besado muchos sapos, no sería la persona que soy hoy, porque no habría aprendido de las desilusiones ni habría tenido nuevos motivos por los que ilusionarme.


Os contaré un secreto. Esa persona especial, al final, el día en que dejas de buscarla, simplemente llega. Quizás no para toda la vida, pero sí para un largo periodo de vuestra existencia. Entonces, te darás cuenta, de que ahora que tienes eso que ansiabas, tienes además la suerte de no echar nada de menos, de no tener asuntos pendientes. Incluso, tendrás una mayor capacidad comparativa en cuanto a las personas, y en cuanto a los sentimientos (vale, y sí, también en cuanto al sexo). Porque de los errores se aprende, y a base de tropiezos, una empieza a distinguir lo que es solo pasión de lo que es algo más emocional, de lo que es un compañero, a lo que es dependencia, de lo que es un amor, a lo que es solo una obsesión. A base de besar sapos, una acaba por saber lo que vale la pena y lo que no, y encima, sin que te pueden quitar lo ‘bailao’, y eso, créeme, es de todo, menos una pérdida de tiempo. Por eso, si acabas de besar un sapo, no te angusties, y disfruta, que hay algunos, que al menos manejan muy bien la lengua.




Texto extraído de: weloversize.com

sábado, 21 de septiembre de 2013

¿EL PORNO QUE NOS MERECEMOS?

María Llopis

Vuelvo de mis vacaciones de mes y medio en el sudeste asiático, bronceada, con los chakras abiertos de par en par y con plena conciencia de mi condición de turista occidental privilegiada, para encontrarme en mi inbox con una proposición que me sorprende: escribir un artículo sobre la pornografía en Occidente. Me sorprende que todavía interese reflexionar sobre la pornografía.

En una de las cabañas de playas lejanas donde tuve el placer de pernoctar en mi viaje, concretamente en Nagari Sungai Pinang, me encontré con un libro que amablemente había dejado el occidental turista que me precedía. Un libro al que se ha calificado como porno para mamás, best seller porno y demás porno chorradas. Se llama 50 sombras de Grey. Me lo leí en dos tardes y ofrecí el ejemplar para la hoguera en la playa del último día. Si se califica un libro como 50 sombras de Grey como pornografía en un medio periodístico, el porno ya no tiene sentido. Me explico. 50 Sombras de Grey no es pornografía, es una novelita rosa de pésima calidad literaria. Y punto. Pero hoy en día está de moda llamar a cualquier cosa pornografía. Publicar un titular en el periódico con la palabra "porno" en la sección de cultura funciona. Ensayos sobre la experiencia pornográfica ganan premios nacionales. Los centros de arte acogen muestras sobre la relación entre arte y pornografía. La pornografía ya es cultura popular. Las tesis doctorales sobre pornografía se suceden. La pornografía ya no asusta a nadie. Las feministas hacen porno. Tu abuela hace porno.
Hubo un tiempo en el que el feminismo se rebeló contra la pornografía. Se decía que generaba violencia contra la mujer.


Que era sexista y machista y que representaba a las mujeres como objetos sexuales. Ojalá. Ojalá la culpa fuera del porno y erradicándolo acabáramos con una sociedad sexista. Sería tan sencillo.
El feminismo adoptó el lema punk de "hazlo tú mismo". Decidió que si no te gusta el porno que ves, ábrete de piernas y haz tu propio porno.


Feminismo pro-sex, movimiento postporno, pornografía feminista, porno hecho por mujeres. Las políticas feministas más radicales y los posicionamientos anticapitalistas empezaron a producir material sexualmente explícito que ha tenido una gran aceptación en el mundo del arte y la cultura. Y entonces la industria del porno se inventó el porno para mujeres, que viene a ser algo similar a la literatura para mujeres, es decir, un sinsentido. Material pornográfico en el que se vende una sexualidad femenina estereotipada y ridícula, una sexualidad en la que la iluminación es suave y ellas llevan ropa de marca.
Afortunadamente también hay buen porno dentro del mainstream. Como dice Lydia Lunch en el documental Mutantes. Feminismo porno punk de Virginie Despentes, si vas a una tienda de música y escoges cualquier cosa al azar, probablemente sea una mierda. Con el porno pasa lo mismo, hay que conocer y saber elegir. Porque la pornografía es un reflejo de nuestra sociedad sexuada. Todas nuestras miserias se ven reflejadas en ella. Vivimos en un mundo en el que la violencia contra la mujer es asumida como parte de nuestro día a día. Esto es Occidente. Y no hay nada mejor ahí fuera. Por eso me sorprendo cuando descubro sociedades como los Mosuo, una sociedad matriarcal que cuenta 56.000 personas y que se encuentra entre las provincias de Yunnan y Sichuan, en el sudoeste de China.



En la sociedad Mosuo, a las mujeres se les construye un cuarto propio cuando cumplen los 13 o 14 años. Ese cuarto tendrá una puerta al interior de la casa y otra al exterior. Durante la noche, ella puede invitar a quien quiera a compartir su lecho. La única condición es que su amante se vaya al alba. Puede tener el mismo amante durante años o puede cambiar cada noche. Se considera que esta es su intimidad. Los hijos que pudiera concebir durante su vida serán criados en la casa familiar. No existe el matrimonio. No existe la paternidad tal y como la conocemos. Los hombres ejercen de padres de los hijos de sus hermanas. La paternidad biológica no es relevante. La palabra utilizada para denominar al padre y al tío es la misma.
Lo que me llama la atención poderosamente de este tipo de organización social es la libertad sexual de las mujeres y la libertad sexual de la sociedad en general. Es fácil darse cuenta de la utilidad primaria del matrimonio en Occidente: el control de la sexualidad de la mujer. El hombre puede saber con seguridad quiénes son sus hijos biológicos y así legarles su patrimonio. Y es un sistema relativamente reciente. Surgió con la agricultura, la ganadería y, por supuesto, la propiedad privada. Hace apenas unos 10.000 años.
El feminismo adoptó el lema punk de "hazlo tú mismo". Decidió que si no te gusta el porno que ves, ábrete de piernas y haz tu propio porno. Feminismo pro-sex, movimiento postporno, pornografía feminista, porno hecho por mujeres.

Yo creo que tener un hijo de padre desconocido supone la acción esencial feminista hoy en día. O más bien la acción esencial feminista sería la paternidad múltiple. Sentir como propios y cuidar de todos los niños de nuestra comunidad. Ejercer de padres en plural.


Es fundamental que tengamos en cuenta la conexión entre capitalismo salvaje y control de la sexualidad de la mujer. Esta crisis económica en la que nos vemos sumergidos es una consecuencia lógica de un sistema que ha primado la avaricia y el poder sobre la sexualidad placentera y el bienestar de las criaturas. Como dicen Christopher Ryan y Cacilda Jethá en su libro En el principio era el sexo (publicado por Paidós recientemente), es nuestra condición fuertemente sexuada lo que nos hace humanos. El resto de los animales, o la gran mayoría, follan cuando están en celo, con fines reproductivos. Y cuanto más abundante y múltiple es la vida sexual de una especie, más armoniosa y pacífica es su convivencia. Se nos ha vendido el matrimonio y la monogamia sexual como nuestro estado natural, cuando es el estado natural del capitalismo.
La brillante teórica española Casilda Rodrigáñez va más allá, señalando como problema fundamental la represión del deseo materno y el estado de sumisión inconsciente al que nos lleva. El embarazo, el parto y la crianza son estadios sexuales de la mujer. Hay mujeres que viven partos orgásmicos, sí, que se corren al parir. Mientras el resto de nosotras se retuerce de dolor. Aquí hay algo que no funciona. Que no tiene sentido. Aquí hay algo por lo que merece la pena luchar.
Vayamos a la raíz del asunto, que no es tan difícil. Mientras nos aporrean en Neptuno y donde haga falta, somos capaces de reconocer la violencia del estado y no lo somos tanto para identificar la violencia que se ejerce hacia la mujer y consecuentemente hacia nuestra sociedad. Vengo de Sumatra, en Indonesia. He conocido una sociedad matriarcal de unos cuatro millones de habitantes, los Minangkabau, en la que la violencia hacia la mujer es sencillamente inadmisible. Me daba vergüenza hablar de la realidad de mi país. En mi país a las mujeres las pegan y las violan. Las mujeres y sus hijos son asesinadas por sus parejas. Bienvenido a Occidente.


A mí no me preocupa que la pornografía mainstream sea sexista. Me parece lógico. Tenemos el porno que nos merecemos. Antes yo era una chica más optimista, pensaba que creando otro tipo de imaginario sexual, podríamos cambiar el mundo. Pero tenemos que identificar la crisis real a la que nos enfrentamos. Un importante hombre del país es, o al menos lo fue, un gran aficionado al sexo anal con los miembros de su propio género, pero se vio obligado a casarse y tener hijos para poder continuar con la carrera que le ha llevado a donde está. Y que nos ha llevado a todos a donde estamos. Esta organización social que vivimos en Occidente y que hemos exportado tan eficazmente al resto del mundo está basada en la represión de nuestra sexualidad y en la acumulación de bienes materiales a toda costa. El dinero no da la felicidad, dicen, pero ayuda si formas parte de una sociedad capitalista.

La felicidad es vivir en una sociedad en la que podamos colmar todas nuestras necesidades sexuales y afectivas, en la que se prime el bienestar de las criaturas, en la que la acumulación indiscriminada de bienes no sea el fin último. Porque hay para todos. No tengamos miedo. Vivamos en la abundancia. Que la pornografía sea lo que siempre debiera haber sido, un sencillo juego que refleja nuestra sana curiosidad por explorar el sexo.



Texto extraído de : alasbarricadas.org