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miércoles, 7 de diciembre de 2016

TODXS DEBERÍAMOS SER FEMINISTAS, de Chimamanda Ngozi Adichie


“Reflexión y análisis del texto: Todos deberíamos ser feministas de Chimamanda Ngozi Adichie”

   “Todos deberíamos ser feministas” es la transcripción de una conferencia impartida por Chimamanda Ngozi Adichie en 2012 en TEDxEuston, durante  un simposio anual centrado en África. El texto, que nos acerca a las experiencias vividas por la propia autora, nos coloca frente a hechos reales  que evidencian la desigualdad a la que nos enfrentamos las mujeres sólo por la condición de serlo. Y aunque su discurso tenga como base de referencia su Nigeria natal, salvo alguna excepción comparativa de la situación de la mujer norteamericana,  esos estereotipos y roles de género que denuncia y hace visibles son comunes en todas las partes del planeta. Porque con su narración Ngozi Adichie  nos muestra la permanencia de la configuración machista en la sociedad. Por muy desarrolladas que se crean algunas,  “El machismo no es sólo el pasado histórico. Es también el pasado vital, es decir, nuestra infancia, nuestro día a día... también nuestro presente”.

            Como bien señala, ¿acaso  no son demasiados los obstáculos que están ahí (en cualquier sociedad) y que, por llevar toda una vida instaurados, parecen intrínsecos a nuestra condición humana, incuestionables y no osamos a rechazar ni a abolir? Obstáculos que por otra parte fueron implantados en otro tiempo distinto y muy distante del actual por otra sociedad, pero que a día de hoy siguen vigentes por muchos siglos que pasen y por muchos Louis que nos digan “No entiendo a qué te refieres cuando dices que las cosas son distintas y más difíciles para las mujeres. Tal vez lo fueran en el pasado, pero ahora no. Ahora las mujeres ya lo tienen bien”. Porque todas tenemos algunos Louis que nos dicen ese tipo de cosas para evidenciar nuestra histeria colectiva antipatriarcal, otro de esos estereotipos que nos achacan a las feministas.

            La normalización de los mal llamados Micromachismos está establecida en demasiadas culturas que a día de hoy se creen libres de machismo solo por “permitir” que la mujer pueda estudiar, votar, trabajar…y en definitiva ser explotada doblemente por el sistema capitalista y patriarcal. Pero del tema Micromachismos ya hablaremos, porque no debemos caer en engaño, el patriarcado no solo está instaurado en los sectores conservadores, de derechas, de determinada franja de edad, no. El patriarcado“es la institucionalización del dominio masculino en TODOS los ámbitos de la sociedad “y lo de las Masculinidades conscientes o Nuevas masculinidades como que nos pilla aún muy lejos. 


            Como ella misma explicó decidió hablar  “acerca de cómo los estereotipos limitan nuestro pensamiento y le dan forma…me da la impresión de que la palabra «feminista», y la idea en sí del feminismo, también se ven constreñidas por los estereotipos….. Decidí hablar de feminismo porque es algo muy importante para mí.…”  Y si, la palabra “Feminismo” está sobrecargada de connotaciones negativas, conceptos distorsionados como el fraudulento argumento de  “El feminismo es como el machismo pero al revés” o el famoso “¿Por qué Feminismo y no Humanismo?”,  intereses socio-económicos fruto de años de patriarcado (¿Quién quiere renunciar a sus privilegios?), manipulación con términos inventados por el patriarcado tales como Hembrismo y no sé cuantas falacias más que nos hacen ser vistas a todas como lesbianas mal folladas que no se depilan, feas, gordas, amargadas y potencialmente exterminadoras de hombres, cuando no unas putas díscolas que vamos enseñando los pechos más allá de los mares sin dejar de ser unas mantis religiosas de nuevo potencialmente exterminadoras de hombres…. Vamos, que el Manifiesto SCUM se nos queda corto a día de hoy!.

Ngozi esto lo suaviza más al hablar de esos estereotipos, “Odias a los hombre, odias los sujetadores, odias la cultura africana, crees que las mujeres deberían mandar siempre, no llevas maquillaje, no te depilas, siempre estas enfadada, no tienes sentido del humor y no usas desodorante” , que van de la mano del concepto que se tiene de las feministas con el cual, ni ella, ni yo, ni muchas, nos sentimos identificadas y que le llevaron a autodenominarse irónicamente como “feminista feliz africana que no odia a los hombres y a quien le gusta llevar pintalabios y tacones altos para sí misma y no para los hombres”.

Por todas esas connotaciones negativas del significado de la palabra “Feminista”,  Chimamanda Ngozi Adichie  defiende que “mucha más gente tendría que reivindicar esa palabra” y aboga “por un feminismo sin complejos que incluye la naturalidad incuestionable de que hombre y mujeres deberían tener los mismos derechos y las particularidades que cada uno quiera añadir a su forma de entender los géneros. El problema del género es que prescribe cómo tenemos que ser, en vez de reconocer cómo somos realmente”.

            ¿Por qué algunos de los muchos roles que recaen sobre las mujeres es la dulzura, “ese toque femenino” que reclamaba uno de los subordinados de una jefa,  la falta de rabia y agresividad entendida como ambición o los cuidados del hogar? ¿Por qué nos inculcan a competir entre nosotras en vez de enseñarnos la magnitud y belleza del concepto Sororidad?, ¿Por qué si a una mujer la violan parte de culpa se le achaca a ella?: Demasiado corta, demasiado escote, ¿qué hace caminando de madrugada sola por la calle?, ¿Qué hace sola en una habitación con 4 chicos?.... ¿Acaso la calle no es tan mía como de un hombre y mi cuerpo no me pertenece? ¿Por qué el estigma de la prostitución es de la prostituta y no del cliente que paga por sexo?


Rabia, yo también tengo mucha rabia y me esfuerzo en mi día a día porque no se me note demasiado… ¿Otro rol en el que también caigo? Si, tal vez por la culpabilidad y miedo que nos es inculcado desde la cuna por nacer mujer. Miedo a nuestra libre sexualidad, a nuestra potencialidad, a nuestra inteligencia que debemos “esconder” para “conseguir” marido y no intimidar a los hombres.... Culpa y miedo, a los hombres y a nosotras mismas… ¡Qué bien se lo tiene montado el sistema!


            Siguiendo con el tema del feminismo otra cosa que me llama muchísimo la atención al  respecto, es la “percepción”, está más amable pero igual de errónea, por parte de numerosos sectores de la sociedad de considerar que ser feminista consiste exclusivamente en el reparto de tareas del hogar, o lo que es peor, en que los hombres “ayuden”, sí, “AYUDEN!!!” , en dichas tareas, porque parece ser que la suciedad, el cuidado del hogar, los cuidados en general y demás temas de ámbito doméstico y familiar vienen con nombre de mujer.

 Volviendo al tema de los mal llamados Micromachismos, la autora desde su experiencia nos muestra ciertos hechos cotidianos, que nos evidencian la normalización de los roles y estereotipos de género,  que nos llevan una concepción descafeinada y muy sutil del machismo, tanto que los podemos llegar a considerar pequeños gestos de machismo: los aparcacoches que esperan que paguen los hombres, las/os camareras/os que se dirigen a los hombres invisibilizando a la mujer, las mujeres que se ocupan de labores del hogar, dan las gracias si el hombre las “ayuda” en dichas tareas y ceden en su carrera profesional o en sus sueños para mantener “la paz en el matrimonio”, la niña que saca la mejor nota de clase porque aspira a ser delegada, pero a la profesora se le olvida matizar que sólo los niños varones pueden serlo, el llevar anillo para parecer casada y ser tomada en consideración de una manera seria en el ámbito profesional-laboral.

La autora señala  que “Si hacemos algo una y otra vez, acaba siendo normal. Si vemos la misma cosa una y otra vez, acaba siendo normal. Si sólo los chicos llegan a monitores de clase, al final llegará el momento en que pensemos, aunque sea de forma inconsciente, que el monitor de clase tiene que ser un chico. Si solo vemos hombres presidiendo empresas, empezará a parecernos natural que solo haya hombres presidentes de empresas”.

Y aquí es precisamente donde radica mi crítica a la palabra Micromachismo. La palabra “micro”, es un elemento compositivo que  proviene del idioma griego (‘pequeño’) por lo que es un diminutivo para asignar algo muy pequeño.  Así que para que me aclare con lo de los Micromachismos:  que “los hombres gobiernen el mundo”, como dice la escritora, sería machismo o fruto de una sociedad y mentalidad machista, ¿no?. Que nos violen y maten por ser mujeres a parte de delito sería fruto del androcentrismo imperante que se visibiliza a través del machismo y un ejercicio de poder por parte de los hombres y sometimiento de las mujeres. Pero lo de la amiga que se sacrificó por salvaguardar su matrimonio, lo de las/os camareros y aparcacoches  que piensan que el dinero proviene del hombre, o la vez en la que fue interrogada en un hotel de lujo “porque es impensable que una mujer nigeriana pueda ser una clienta que paga su habitación”, vamos, negra nigeriana igual a prostituta , eso ¿sería solo un “pequeño” machismo?...
¿Perdón?, me he perdido algo?.  En palabras de Diana López Varela, autora del libro “No es país para coños”,  ‘micro’ parece que lo hace más endeble, más pequeñito. Y al final todo es machismo puro y duro. El acoso callejero es machismo; el laboral, también. Hablamos de ‘micromachismos’ para referirnos a cosas que no son tan graves como una violación, por ejemplo, pero las mujeres vivimos empachadas de esos ‘micromachismos’. O como bien explica Alicia Murillo, “No existen los micromachismos, porque no hay violencias invisibilizadas en lo cotidiano, lo que hay son personas invisibilizadas: las mujeres. No somos tontas,  somos perfectamente conscientes y capaces de evidenciar esas violencias,  nuestras abuelas las denunciaban a diario, el problema es que sus quejas nunca  fueron escuchadas con respeto. Y así, en lugar de decir: “las abuelas fueron conscientes de ser las esclavas de la casa y muchísimas de ellas se quejaban por esta injusticia” decimos “se llama micromachismo, porque son violencias machistas pequeñas de las que nadie se da cuenta”. De esta forma la academia mata dos pájaros de un tiro, hace ver que son violencias de “poca importancia” y además deja a las mujeres en un lugar infantilizado, incapaces de evidenciar y describir su situación de abuso por sí solas.”


            Respecto a la base que propone la autora para conseguir la igualdad y cerrar la brecha de géneros cierto es que cambiar la sociedad es tarea tanto de hombres como de mujeres, pero que el patriarcado renuncie a esos privilegios robados a golpe de machismo requiere una ardua tarea de educación y concienciación en la que ambos deben implicarse, y eso supone que una de las partes renuncie a dichos privilegios. Lo que si me gustaría añadir es que aunque la autora entienda que el feminismo no es cosa únicamente de mujeres, matizaría que los hombres feministas deben hacerse con sus espacios no reclamando grupos mixtos feministas sino reclamando su propio hueco dentro de los espacios masculinos. La masculinidad es una jaula muy pequeña sí, pero a los hombres compete esta tarea de abrirla…

            Sinceramente el título el texto “Todos deberíamos ser feministas” es bastante gráfico como para no tener claro que concibe una sociedad igualitaria y dado que es el Feminismo es el movimiento que aboga y lucha por esta igualdad real, resulta más que evidente que Todas y todos deberíamos ser feministas. Aunque he de reconocer que  un “Dame un motivo por el cual no ser feminista” hubiera estado muy bien también….

viernes, 15 de enero de 2016

ENEMISTAD Y SORORIDAD: Hacia una nueva cultura feminista, por Marcela Lagarde



El feminismo constituye una cultura que, en su globalidad, es crítica de un sujeto social -las mujeres-, a la sociedad y la cultura dominantes, pero es mucho más: es afirmación intelectual, teórica y jurídica de concepciones del mundo, modificaciones de hechos, relaciones e instituciones; es aprendizaje e invención de nuevos vínculos, afectos, lenguajes y normas; se plasma en una ética y se expresa en formas de comportamiento nuevas tanto de mujeres como de hombres. Como nueva cultura, el feminismo es también movimiento político público y privado que va de la intimidad a la plaza; movimiento que se organiza, por momentos con mayor éxito, para ganar pedazos de vida social y de voluntades a su causa, y para establecer vínculos y encontrar su sitio en otros espacios de la política.

En segundo término, es preciso reconocer en la cultura feminista la diversidad de feminismos que surgen de sus distintos momentos de elaboración de acción, de sus historias y de las particularidades de las mismas mujeres que han participado en y de esta cultura vital. Definen también a los feminismos, las sociedades en que ocurren, sus formas de organización, así como la cultura política prevaleciente entre quienes la enarbolan y quienes la combaten; por cierto, el feminismo se despliega en ambientes democráticos y contribuye a crearlos.

En efecto, hoy es posible reconocer ya una cultura feminista. Es posible también distinguir en ella diversos feminismos, constituidos por las formas específicas en que se organizan el conocimiento y la sabiduría, los lenguajes, los hechos y las experiencias políticas personales y colectivas protagonizadas por las mujeres.


Nuestro feminismo se caracteriza:

a) Por ser una crítica marxista a la historia, incluso a la que han elaborado los marxistas. Y lo es, en dos sentidos: uno antinaturalista que pone en el centro el devenir de la sociedad y la cultura como creaciones sociales y analiza el surgimiento de hombres y mujeres, como productos tardíos y sofisticados en el proceso histórico. Se caracteriza este feminismo marxista, por el esfuerzo en la rehechura de la historia por las mujeres, desde su propio sitio, y devela la estadía de las mujeres en la historia misma.

b) Por ser una crítica etnológica al androcentrismo, a partir de la cual, el feminismo deviene filosofía cuyo eje recoge la diferencia (genérica, erótica, étnica, nacional, lingüística, de edad, entre otras), integra al ser mujer, y permite el análisis de sociedades y culturas genéricamente constituidas.

c) Por incorporar una crítica psicoanalítica de la cultura que considera historia sólo a la racional, a la evidente: es una concepción que devela e incorpora dimensiones psíquicas de la experiencia -como las síntesis entre lo inconsciente, lo preconsciente y la conciencia, entre lo real, lo imaginario y lo simbólico-, a la concepción de la realidad y la considera determinante en la historia.

d) A la definición clásica de lo humano, de lo cultural, por el trabajo, hemos sumado otras actividades creativas: al valor otorgado a la racionalidad, incorporamos el valor de nuestra irracionalidad; a la visión esquemática y autoritaria de la política, enfrentamos una visión de la vida toda, como política; a la separación de cuerpo y mente incorporamos la integración de dimensiones diversas en cada sujeto, que involucran el cuerpo y la mente, los afectos, las actividades intelectuales y la sexualidad erótica y procreadora: construimos sujetos multidimensionales; a la afirmación del progreso de la humanidad respondemos con la idea de la inexistencia de la humanidad debido a la enajenación de los sujetos que nos antagoniza, y a la de progreso respondemos con la demostración de que es éticamente inadecuado y teóricamente inconsistente afirmar el progreso de una humanidad que no existe, entre otros hechos, debido a la opresión patriarcal de las mujeres y a las diversas opresiones con que se combina: las opresiones de etiología clasista, étnica, nacional, religiosa, de edad, así como la no sintetizada opresión de la violencia, y las que surgen de la inminencia de la destrucción de todos por unos cuantos, o de la salvación a cambio de la obediencia.

Como estas aproximaciones a la realidad las mujeres feminizamos, de hecho, las representaciones del mundo e intentamos modificar las formas de vida. Son creaciones colectivas hechas desde el lugar que las mujeres ocupamos en el mundo y hoy son realizadas principalmente por mujeres. Sin embargo, el feminismo es un espacio abierto y se enriquece con hechos que suceden en los lugares más alejados y en los recovecos de la vida social y la cultura: los avances civiles, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, los alcances cada vez mayores de difusión de la palabra, de la voz, de la imagen, la emancipación de otros grupos, todo ello es riqueza de la que nos hacemos cargo.


El feminismo es una voz, es palabra diferente que nombra, enuncia, devela, analiza y duda, son nuevos valores y códigos éticos, y es hedonismo cuyas raíces tienden a la síntesis vital de lo físico, de lo afectivo, de lo intelectual y de lo erótico. El feminismo sintetiza la experiencia histórica de un género en la que cuerpo y mente, cuerpo y afectos, razón y afectos, no están separados: las mujeres somos nuestros cuerpos y nuestra subjetividad.

El feminismo es, en esencia, política en acto. Es una crítica filosófica e ideológica a la cultura política autoritaria y al poder como dominio, y reivindica en acto el poder como derecho a existir, como afirmación de los sujetos por sí mismo.


Como concepción del mundo inacabada y desigual de las mujeres, el feminismo es subjetivo porque expresa sujetos particulares incrédulas de la verdad, del dogma, de la perfección y de la objetividad. Es un conjunto de concepciones con distintos niveles de integración que siempre está por ampliarse; su condición es el cambio. El feminismo incide y surge de las formas diferentes de ser mujer, en cada mujer.


De esta manera, el feminismo se perfila como alternativa a la cultura política porque, en contradicción con las teorías de la revolución, es una de esas revoluciones que en su permanente construcción - desconstrucción no estalla, no irrumpe: ocurre cotidianamente y en su devenir transforma a mujeres y hombres, a las instituciones, a las normas, a las relaciones; enfrenta y desacraliza los fundamentos de tabúes, así como los ritos y los mitos que hacen su representación simbólica.

Desde su parcialidad, el feminismo anticipa la necesaria visión sobre la condición masculina que aún no emerge de los hombres, en tanto género que no puede reivindicarse más como estereotipo de lo humano.

AdjuntoTamaño
Enemistad y sororidad.pdf148.83 KB

Texto extraído de: e-mujeres.net

jueves, 14 de enero de 2016

LECTURA OBLIGATORIA: SOLEDAD Y DESOLACIÓN, por Marcela Lagarde




La soledad es la emancipación necesaria.

Nos han enseñado a tener miedo a la libertad; miedo a tomar decisiones, miedo a la soledad. El miedo a la soledad es un gran impedimento en la construcción de la autonomía, porque desde muy pequeñas y toda la vida se nos ha formado en el sentimiento de orfandad; porque se nos ha hecho profundamente dependientes de los demás y se nos ha hecho sentir que la soledad es negativa, alrededor de la cual hay toda clase de mitos.
Esta construcción se refuerza con expresiones como las siguientes ¿te vas a quedar solita?, ¿ Por qué tan solitas muchachas?- hasta cuando vamos muchas mujeres juntas-. La construcción de la relación entre los géneros tiene muchas implicaciones y una de ellas es que las mujeres no estamos hechas para estar solas de los hombres, sino que el sosiego de las mujeres depende de la presencia de los hombres, aún cuando sea como recuerdo.




Esa capacidad construida en las mujeres de crearnos fetiches, guardando recuerdos materiales de los hombres para no sentirnos solas, es parte de lo que tiene que desmontarse. Una clave para hacer este proceso es diferenciar entre soledad y desolación. Estar desoladas es el resultado de sentir una pérdida irreparable. Y en el caso de muchas mujeres, la desolación sobreviene cada vez que nos quedamos solas, cuando alguien no llegó, o cuando llegó más tarde. Podemos sentir la desolación a cada instante.


Otro componente de la desolación y que es parte de la cultura de género de las mujeres es la educación fantástica par la esperanza. A la desolación la acompaña la esperanza: la esperanza de encontrar a alguien que nos quite el sentimiento de desolación. La soledad puede definirse como el tiempo, el espacio, el estado donde no hay otros que actúan como intermediarios con nosotras mismas. La soledad es un espacio necesario para ejercer los derechos autónomos de la persona y para tener experiencias en las que no participan de manera directa otras personas.

Para enfrentar el miedo a la soledad tenemos que reparar la desolación en las mujeres y la única reparación posible es poner nuestro yo en el centro y convertir la soledad en un estado de bienestar de la persona. Para construir la autonomía necesitamos soledad y requerimos eliminar en la práctica concreta, los múltiples mecanismos que tenemos las mujeres para no estar solas. Demanda mucha disciplina no salir corriendo a ver a la amiga en el momento que nos quedamos solas.


La necesidad de contacto personal en estado de dependencia vital es una necesidad de apego. En el caso de las mujeres, para establecer una conexión de fusión con los otros, necesitamos entrar en contacto real, material, simbólico, visual, auditivo o de cualquier otro tipo. La autonomía pasa por cortar esos cordones umbilicales y para lograrlo se requiere desarrollar la disciplina de no levantar el teléfono cuando se tiene angustia, miedo o una gran alegría porque no se sabe qué hacer con esos sentimientos, porque nos han enseñado que vivir la alegría es contársela a alguien, antes que gozarla. Para las mujeres, el placer existe sólo cuando es compartido porque el yo no legitima la experiencia; porque el yo no existe.

Es por todo esto que necesitamos hacer un conjunto de cambios prácticos en la vida cotidiana. Construimos autonomía cuando dejamos de mantener vínculos de fusión con lxs otrxs; cuando la soledad es ese espacio donde pueden pasarnos cosas tan interesantes que nos ponen a pensar. Pensar en soledad es una actividad intelectual distinta que pensar frente a otrxs.

Uno de los procesos más interesantes del pensamiento es hacer conexiones; conectar lo fragmentario y esto no es posible hacerlo si no es en soledad. Otra cosa que se hace en soledad y que funda la modernidad, es dudar. Cuando pensamos frente a los otros el pensamiento está comprometido con la defensa de nuestras ideas, cuando lo hacemos en soledad, podemos dudar. Si no dudamos no podemos ser autónomas porque lo que tenemos es pensamiento dogmático.

Para ser autónomas necesitamos desarrollar pensamiento crítico, abierto, flexible, en movimiento, que no aspira a construir verdades y esto significa hacer una revolución intelectual en las mujeres. No hay autonomía sin revolucionar la manera de pensar y el contenido de los pensamientos. Si nos quedamos solas únicamente para pensar en los otros, haremos lo que sabemos hacer muy bien: evocar, rememorar, entrar en estados de nostalgia.

El gran cineasta soviético Andrei Tarkovski, en su película “Nostalgia” habla del dolor de lo perdido, de lo pasado, aquello que ya no se tiene. Las mujeres somos expertas en nostalgia y como parte de la cultura romántica se vuelve un atributo del género de las mujeres. El recordar es una experiencia de la vida, el problema es cuando en soledad usamos ese espacio para traer a los otros a nuestro presente, a nuestro centro, nostálgicamente. Se trata entonces de hacer de la soledad un espacio de desarrollo del pensamiento propio, de la afectividad, del erotismo y sexualidad propias.


En la subjetividad de las mujeres, la omnipotencia, la impotencia y el miedo actúan como diques que impiden desarrollar la autonomía, subjetiva y prácticamente. La autonomía requiere convertir la soledad en un estado placentero, de goce, de creatividad, con posiblidad de pensamiento, de duda, de meditación, de reflexión. Se trata de hacer de la soledad un espacio donde es posible romper el diálogo subjetivo interior con los otros y en el que realizamos fantasías de autonomía, de protagonismo pero de una gran dependencia y donde se dice todo lo que no se hace en la realidad, porque es un diálogo discursivo.

Necesitamos romper ese diálogo interior porque se vuelve sustitutivo de la acción ; porque es una fuga donde no hay realización vicaria de la persona porque lo que hace en la fantasía no lo hace en la práctica, y la persona queda contenta pensando que ya resolvió todo, pero no tiene los recursos reales, ni los desarrolla para salir de la vida subjetiva intrapsíquica al mundo de las relaciones sociales, que es donde se vive la autonomía. Tenemos que deshacer el monólogo interior.

Tenemos que dejar de funcionar con fantasías del tipo: “le digo, me dice, le hago”. Se trata más bien de pensar “aquí estoy, qué pienso, qué quiero, hacia dónde, cómo, cuándo y por qué” que son preguntas vitales de la existencia. La soledad es un recurso metodológico imprescindible para construir la autonomía. Sin soledad no sólo nos quedaremos en la precocidad sino que no desarrollamos las habilidades del yo. La soledad puede ser vivida como metodología, como proceso de vida.

Tener momentos temporales de soledad en la vida cotidiana, momentos de aislamiento en relación con otras personas es fundamental. y se requiere disciplina para aislarse sistemáticamente en un proceso de búsqueda del estado de soledad. Mirada como un estado del ser – la soledad ontológica – la soledad es un hecho presente en nuestra vida desde que nacemos. En el hecho de nacer hay un proceso de autonomía que al mismo tiempo, de inmediato se constituye en un proceso de dependencia.

Es posible comprender entonces, que la construcción de género en la mujeres anula algo que al nacer es parte del proceso de vivir. Al crecer en dependencia, por ese proceso de orfandad que se construye en las mujeres, se nos crea una necesidad irremediable de apego a los otros. El trato social en la vida cotidiana de las mujeres está construido para impedir la soledad. El trato que ideológicamente se da a la soledad y la construcción de género anulan la experiencia positiva de la soledad como parte de la experiencia humana de las mujeres.


Convertirnos en sujetas significa asumir que de veras estamos solas: Solas en la vida, solas en la existencia. Y asumir esto significa dejar de exigir a los demás que sean nuestros acompañantes en la existencia; dejar de conminar a los demás para que estén y vivan con nosotras.

Una demanda típicamente femenina es que nos “acompañen” pero es un pedido de acompañamiento de alguien que es débil, infantil, carenciada, incapaz de asumir su soledad. En la construcción de la autonomía se trata de reconocer que estamos solas y de construir la separación y distancia entre el yo y los otros.


Texto extraído de: vrdelafuente

martes, 1 de diciembre de 2015

Libro completo "EL FEMINISMO EN MI VIDA,HITOS,CLAVES Y UTOPÍAS", por Marcela Lagarde.


Libro editado por el Instituto de las Mujeres del Gobierno Federal de México 


elfeminismoenmivida_marcelalagarde.pdf
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El Feminismo en mi vida, hitos, claves, y topías, abarca una selección de textos de Marcela Lagarde y de los Ríos, publicados, expuestos o enunciados en diferentes espacios y diferentes países, durante más de tres décadas. Es, pues, –como dice la propia Marcela- un recorrido por la República feminista.

Sororidad, feminismo, amor y sexualidad, ciudadanía y derechos, empoderamiento, violencia, feminicidio, ecofeminismo, igualdad, enemistad, soledad, maternidad; temas abordados desde la antropología feminista y desde la visión de nuestra entrañable Marcela.


Presentación
Instituto de las Mujeres del Distrito Federal Pág.7
Palabras de la autora Pág. 11

Capítulo 1
Las mentalidades y la cultura

• La construcción de las humanas: Identidad de género y derechos humanos Pág. 15
• Amor y sexualidad, una mirada feminista Pág. 43
•¿Qué quiere una mujer? Pág.57
• Las mujeres, el sincretismo y el tiempo Pág. 67
• Feminismo, diversidad sexual y República amorosa Pág. 79
• Mujeres, feminismo y academia Pág. 85


Capítulo 2
Ciudadanía de las mujeres

• La ciudadanía y los derechos humanos de las mujeres Pág. 91
• Claves para la ciudadanía de las mujeres y la democracia genérica. Una mirada feminista Pág. 119
• El empoderamiento y el poderío de las mujeres Pág. 129
• De la generación al género 40 años después Pág. 175


Capítulo 3
Derechos humanos de las mujeres

• El derecho humano de las mujeres a una vida libre de violencia Pág.185
• Delito de feminicidio. Código Penal en el Distrito Federal Pág.233
• Claves feministas para el empodermiento de (los cuerpos) de las mujeres Pág. 241
• Una perspectiva feminista de los derechos humanos de las mujeres Pág. 255
• Ser humanas, el más hondo deseo. Voces de mujeres en el Diálogo Pág. 269
• La belleza y la paz: democracia, género y etnicidad Pág. 275
• Una mirada feminista a la maternidad Pág.287
• En mi geografía, México y España colindan Pág. 293


Capítulo 4
La ciudad de los derechos

• En el ombligo de la luna Pág.301
• El feminismo es un capital político Pág.319


Capítulo 5
El paradigma feminista


• Por una izquierda feminista Pág. 331
• Una mirada ecofeminista al desarrollo humano sustentable Pág. 347
• Claves feministas para la despatriarcalización Pág. 359
• En la mira de los fundamentalismos Pág. 391
• Claves éticas para el feminismo en el umbral del milenio Pág. 407
• Por la igualdad entre mujeres y hombres, para una organización social corresponsable Pág. 427
• Retos de mujeres y hombres al inicio del siglo y del milenio Pág. 435
• Ética feminista, derechos humanos y diversidades Pág. 447


Capítulo 6
Feminismo en primera persona

• Enemistad y sororidad entre mujeres: hacia una nueva cultura feminista Pág. 461
• Nostalgia del amor cabalgado Pág. 493
• Epistemología feminista para la formación de lideresas Pág. 497
• Sororidad Pág. 543
• Pacto entre mujeres, sororidad Pág. 557
• De la desolación a la soledad Pág. 571
• Sabores y sinsabores. Experiencias de una diputada feminista Pág. 577
• Sinergia feminista por los derechos humanos de las mujeres Pág. 593
• Las mujeres latinoamericanas en el umbral del milenio: diversidad cultural y encrucijadas políticas Pág. 613
• Rebeldías y alternativas latinoamericanas Pág. 635


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Extraído de: Mujeresenred

domingo, 15 de marzo de 2015

FONDO DE ARMARIO PARA UNA BIBLIOTECA FEMINISTA

Repasamos la historia del movimiento, de Wollstonecraft a Beatriz Preciado, porque como dijo alguien, “qué diferente hubiera sido la historia de las mujeres si no hubiese sido escrita por hombres"

Lo que diga Alison Bechdel

El movimiento feminista ha recorrido un largo camino. Desde la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, escrito en 1791 como respuesta a la Declaración de los Derechos de los Hombres y del Ciudadano que excluía a la mitad de la población hasta el nuevo feminismo combativo de Caitlin Moran o Pussy Riot, se ha analizado desde todos los ángulos el comportamiento de las mujeres contra los corsés de lo “correcto”, lo apropiado y lo imposible.

La historia de las mujeres es necesariamente radical, no sólo por su resistencia a la norma y su politización de lo doméstico y de lo íntimo sino porque es una historia alternativa a la historia: como dijo alguien, “qué diferente hubiera sido la historia de las mujeres si no hubiese sido escrita por hombres". Aquí recogemos algunos de los libros que podemos considerar imprescindibles para comprender la historia y evolución del feminismo, el momento en el que se encuentra ahora y su motivo de lucha actual.

Olympe de Gouges, el cómic

Los textos fundacionales


Hablando de hegemonía, fue durante la Revolución Francesa que se redactó la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, un título donde no cabe una arroba. Como respuesta, Olympe de Gouges redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791), uno de los primeros documentos históricos que aboga por la emancipación de la mujer y pide la igualdad de derechos y mismo tratamiento legal y jurídico tanto para hombres como para mujeres.

Posiblemente le sirvió de inspiración a la famosa Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792) de Mary Wollstonecraft, para quien "el matrimonio no se considerará nunca sagrado hasta que las mujeres, educándose junto con los hombres, no estén preparadas para ser sus compañeras, en lugar de ser únicamente sus amantes".

Sobre legislación, Reforma o Revolución de la gran Rosa Luxemburgo sigue siendo un libro clave para entender que el feminismo es también una lucha de clases, y tampoco hay que olvidar la contribución de Clara Campoamor y F ederica Montseny al marco legislativo. Las dos escribieron regulación pionera en torno a los derechos de la mujer, incluyendo el derecho al aborto. Y, con cierta inclinación por la ironía, podríamos incluir el Manual de socialismo y capitalismo para mujeres inteligentes de George Bernard Shaw para navegar las aguas políticas actuales que, como todo lo nuevo, tiene al menos una reencarnación anterior. Porque el sistema capitalista aplasta a la mujer y no se puede conseguir una sociedad igualitaria y feminista si dejamos que esta estructura social, económica y política rija nuestras vidas.

Un regalo más ligero para no iniciadas: Olympe de Gouges es una novela gráfica de Catel Muller y Jose-Louis Bocquet.


Gloria Steinem te lo dice bien clarito

Segunda ola: Lo personal es político


El segundo sexo (1949) se preguntaba por primera vez algo que en su momento parecía exótico pero tocó tecla con las señoras: ¿Qué significa exactamente ser mujer? Simone de Beauvoir reflexiona sobre las construcciones de género: somos mujeres ¿porque nacemos mujeres o por qué nos construyen mujeres? La francesa plantea que la mujer debe reconstruir su identidad propia, lejos de lo que quieren los demás que seamos.

Inspirada por este libro, Betty Friedan escribe La mística de la femineidad en 1963, un análisis sociológico del retrato mediático que hacen las revistas femeninas de la mujer ideal. Friedan descubre que, en la generación posterior a la victoria sufragista, las revistas dejan de celebrar a la mujer independiente con carrera y profesión para centrar la felicidad femenina en la consecución de otros valores: el marido rico, la figura esbelta, la ropa cara, la cocina moderna y dos niños perfectos. Como consecuencia, las mujeres pueden ir a la universidad pero lo hacen para encontrar marido. En este orden de cosas, sólo "las feas" consiguen acabar la carrera, embarcándose en una vida yerma y carente de afecto. Así nace la vampírica "mujer de carrera" que intenta robarle el marido a sus dulces congéneres.

La revolución de la Política sexual


Decían que la televisión acabaría con la cultura pero, como hoy ya sabemos, lo que trajo fue la guerra, dejando que libros radicales llegaran a las masas gracias a tres amazonas de carisma peculiar. En Política Sexual, Kate Millet argumenta que lo político afecta a lo personal y, por ende, a las relaciones sexuales. El libro ahonda en cómo las estructuras del sistema patriarcal afectan también a las estructuras existentes en cualquier relación, y encuentra sus ejemplos en el cánon literario: D.H. Lawrence, Henry Miller, Norman Mailer y -contra el canon- Jean Genet.

El famoso Intercourse (coito) de Andrea Dworkin declara que, en una sociedad en la que todo está estructurado para que las mujeres estén subordinadas a los hombres, el sexo es sólo otra pieza más para perpetuar esta subordinación. Este argumento, y su lucha particular contra la recién llegada industria pornográfica, fue reducido a una de sus frases más desafortunadas, "Toda penetración es violación”, dejando así en un segundo plano el verdadero debate. Que incluye, por cierto, el derecho al aborto, el acceso a los anticonceptivos y las expectativas de cuidados en torno a la maternidad, la vejez y la enfermedad, debate liderado por la vaca sagrada Gloria Steinem.

Reacción. La guerra no declarada contra la mujer moderna cierra el círculo de Betty Friedan. Donde ésta señalaba la reacción mediática contra el movimiento sufragista, Faludi detecta el mismo proceso en los años 90, cuando los medios y el cine manufacturan un sinfin de estereotipos negativos contra "la mujer de carrera" (¿se acuerdan de Glenn Close en Atracción Fatal?). Años más tarde llega su heredera pop con Female Chauvinist Pigs: Women and the Rise of Raunch Culture de Ariel Levy, donde habla del síndrome de abeja reina, esas mujeres que todos conocemos cuya práctica habitual incluye reforzar las estructuras patriarcales para ser la única mujer poderosa en su entorno, poniéndole la zancadilla a todas las demás. En todas las empresas hay una, todo el mundo sabe quién es.

Hadalay, la bella sin alma (o qué)

Queer y Cyberfeminismo: la anatomía no es identidad


Desde que un psicólogo neozelandés llamado John William Money se inventara la palabra género en 1947, la parte más radical del movimiento ha trabajado para separar la identidad sexual de la anatomía. El movimiento Queer estalla en Francia y en Estados Unidos en los 90, en plena crisis del sida, y rechaza las categorías de control de lo privado como "homosexual", "gay" y "lesbiana" y la psiquiatrización de las preferencias identitarias, íntimas y sexuales para reclamar la identidad sexual independiente a la ley, la sociedad y la familia.

Entre las más interesantes están la fundadora Judith Butler y la propia Beatriz Preciado, sin duda uno de los cerebros más interesantes del ensayo en español, aunque ninguneada -precisamente- por la elección de sus temas. En Cuerpos Que Importan, Butler coge la Historia de la sexualidad de Foucault y se la lleva al feminismo, con resultados electrizantes. Y en su Manifiesto contra-sexual, Preciado teje un sólido manifiesto contra los prejuicios sexuales, enlazando la producción tecnológica y farmacológica con la imposición de identidades convenientes basadas en lo físico, lo social y lo tecnopolítico. Más ligero pero no menos interesante, hay que leerse los comics de Alison Bechdel, desde su obra maestra Fun Home, hasta la reedición de su famosa tira cómica, Lo indispensable de unas lesbianas de cuidado.

Variante de la misma semilla y entretejido con esta, el movimiento Cyberfeminista explotó en los 90 con dos textos: Un manifiesto cyborg: ciencia, tecnología, y feminismo socialista a finales del siglo XX de la "feminista, más laxamente neomarxista y postmodernista" Donna Haraway y Ceros y Unos de Sadie Plant, un ensayo que sólo podía envejecer mal (como todos los hijos de su época, comoMatrix) pero que reclamó el lugar de las mujeres en el desarrollo científico y desenterró a la santa del movimiento: Ada Lovelace, hija del poeta Lord Byron, madre del lenguaje de programación.

Caitlin Moran: How to be a woman

Tercera Ola: Tetas y cerebro


Para empezar, un regalo para aquellos que declaran que el feminismo ya no tiene sentido porque las mujeres han conseguido el reconocimiento, la emancipación y el derecho al aborto que tanto ansiaban y sólo les queda ganarse todo lo demás.Manifesta: Young Women, Feminism and the Future , de Jennifer Baumgardner y Amy Richard explica por qué el feminismo no ha muerto, cómo se entiende en el siglo XXI y cuáles son sus luchas, que son muchas y variadas. En la misma línea, El Futuro del Feminismo de Sylvia Walby desmonta los argumentos por la defunción y/o irrelevancia del movimiento, recordando lo mucho que nos queda para alcanzar algo parecido a una igualdad de oportunidades.

Aclarado esto, vamos con las chicas. Aunque no lo parezcan, son herederas de Beauvoir y plantean nuevos modelos de ser mujer en un mundo falsamente lleno de posibilidades. No soy ese tipo de chica, de Lena Dunham y Cómo ser mujer,de Caitlin Moran no dan lecciones de cómo son o deben ser las mujeres. Se dedican a escribir lo que les atormenta, les apasiona, cuáles son sueños y qué obstáculos han encontrado en su camino para conseguirlos. Y asuntos de importancia severa: cómo nos relacionamos las mujeres con nuestro cuerpo. Y con la comida. Y con los hombres, las amigas y la familia.

Es el fenómeno “ Tits and wits” (tetas y cerebro): se puede ser mujer, apasionada de la moda, independiente, inteligente y emprendedora y también tener tetas. Funcionan por el mismo motivo por el que funcionó su antepasada francesa; porque refleja las dudas, los miedos y las posibilidades de su generación.

Quita de allá esas estrellas

¿Por qué nos enamoramos de gente que no nos merece? ¿Qué nos hace renunciar a cosas por amor? La socióloga Eva Illouz se ganó el cielo con Por qué duele el amor, donde analiza los atributos de valor que otorgamos a la adoración ajena y que desaparecen con la ruptura, con el consiguiente dolor espantoso en El consumo de la utopía romántica, se dedica a desmontar los mitos del amor romántico, incluyendo lugares comunes como el beso bajo la lluvia. En el mismo género, la Crítica del pensamiento amoroso, de Mari Luz Esteban, explica cómo nuestra forma de entender el amor afecta a los comportamientos y relaciones que tenemos con todo lo demás, ya sean relaciones de amor, de clase social o de etnia. Esto afecta a la construcción de identidades y, por tanto, de sujetos.

Finalmente, en La construcción socio-cultural del amor romántico, Coral Herrera disecciona las emociones, preguntándose si se tratan de un fenómeno biológico o una construcción social. Herrera hace una reflexión de cómo las emociones están predeterminadas por mitos, relatos y estereotipos que hemos ido interiorizando poco a poco hasta que los hemos asumido cómo algo innato.

Economías radikales


Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria de Silvia Federici (2004) es uno de los textos estrella de los últimos años. Profesora en la Hofstra University de Nueva York, Federici ofrece una revisión historica de Marx y del capitalismo desde una perspectiva feminista. Entre otras cosas, el libro enlaza la famosa caza de brujas con la usurpación de bienes a mujeres por parte de la Iglesia. No es casual que haya más brujas en aquellos lugares donde una mujer puede heredar legalmente bienes familiares- como Euskadi- y por tanto acumular tierras o casas sin necesidad de casarse. De aquí el mito de la bruja que vive sola en una casa en mitad del bosque.

Con idéntico espíritu -y no en vano en la misma editorial- Amaia Orozco propone una Subversión feminista de la economía, donde se establece el género como "una variable clave que atraviesa el sistema socioeconómico, es decir, no es un elemento adicional, sino que las relaciones de género y desigualdad son un un eje estructural del sistema, el capitalismo es un capitalismo heteropatriarcal." ¡No olvides leer nuestra entrevista!

Finalmente, un libro radical sobre una economía muy sumergida: en Dónde está mi tribu, Carolina León reflexiona sobre la maternidad y la crianza, con especial y doloroso énfasis en el asunto de la lactancia y la borrosa raya que separa la responsabilidad de una madre de la prisión.

Atención: las bellas ninfas de Waterhouse no son de fiar

Brujas: Manifiestos literarios


Si hay un precedente -y olvidamos la Antígona de Sófocles porque la escribe un señor- tendrá que ser Cristina de Pizán y La Ciudad de las Damas (1405). En el contexto de la "Querella de las Mujeres", un debate teológico sobre la supuesta inferioridad del sexo femenino, Pizán imagina una ciudad medieval diseñada y habitada por mujeres, arropada por el renacentismo y amurallada contra el patriarcado bruto, chovinista y apestoso de ahí fuera.

Seis siglos más tarde, en Una habitación propia (1929), Virginia Woolf interviene juiciosamente en lo doméstico para ofrecer "una opinión sobre un punto sin demasiada importancia: que una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas". Y donde la mujer -aunque no sea escritora- pueda ser ella misma, con sus extrañezas y sin interrupciones.

Más impactante -aún hoy o, quizá, sobre todo hoy, es la relectura que hace Jean Rhys de Jane Eyre. En Ancho mar de los sargazos (1960) Rhys literalmente hackeaa la vaca sagrada de Charlotte Brontë, recreando la biografía de un personaje aparentemente secundario: la primera mujer del señor Rochester, que vive encerrada y oculta en el ático de su siniestra mansión victoriana. Reivindicación postcolonial donde las haya, manifiesto feminista atemporal, es imposible volver a leer a Brontë -o cualquier literatura decimonónica- de la misma manera. Eso sin mencionar lo maravillosamente escrito que está.

Claramente inspiradas en esta corta pero impactante novela, las académicas Sandra Gilbert y Susan Gubar publican La loca del desván: escritoras y la imaginación literaria del siglo XIX en 1979, cuya intención y contenido se explica por sí misma. Como complemento, dos estudios sobre el origen del mito de la "mujer fatal": Ídolos de perversidad: la imagen de la mujer en la cultura de fin de siglo, de Bram Dijkstra y Las hijas de Lilith, de Erika Bornay.

En estos dos libros imprescindibles se explica cómo el movimiento de demonización literal de las mujeres corre paralelo al de su proceso de emancipación, desde su papel en la Revolución Francesa hasta su incorporación al mercado laboral. El arte y la literatura decadentista se llena de vampiras, gorgonas, serpientes y sirenas, que se anteponen a la dulce criatura doméstica con sus insaciables apetitos sexuales y sus rituales demoníacos. Para una lectura más moderna de rol de la mujer en el arte, la literatura y la política, recomendamos leer cualquier cosa de la brillante y viperina Camille Paglia, estrella de los 90, hoy injustamente olvidada pero más necesaria que nunca.

Texto extraído de: eldiario.es

domingo, 22 de septiembre de 2013

MANIFIESTO SCUM POR VALERIE SOLANAS


SOCIEDAD PARA LA ELIMINACIÓN DE LOS HOMBRES

(Society for Cutting Up Men)




Valerie Solanas 


La vida en esta sociedad es, en el mejor de los casos, un completo aburrimiento, y en ningún aspecto relevante, para las mujeres que permanecen siendo personas cívicas, responsables, y en búsqueda de emociones; a menos que se derroque el gobierno, se elimine el sistema monetario, se instituya la completa automatización y la destrucción del sexo masculino.

Es ahora técnicamente posible reproducirse sin la ayuda de los hombres (o, en este asunto, mujeres) y producir solamente mujeres. Debemos empezar inmediatamente. Retener a los hombres no tiene ni siquiera el dudoso propósito de la reproducción. El macho es un accidente biológico: el gen Y (masculino) es un gen X (femenino) incompleto, es decir, tiene una serie incompleta de cromosomas. En otras palabras, el hombre es una mujer inacabada, un aborto andante en estado de gen. Ser macho es ser deficiente, emocionalmente limitado; la masculinidad es un error orgánico y los hombres son lisiados emocionales.

El hombre es completamente egocéntrico, atrapado dentro de sí mismo, incapaz de sentir empatía o de identificarse con otros, de sentir amor, amistad, afecto o ternura. Él es una unidad completamente aislada, que no puede compenetrarse con nadie. Sus respuestas son enteramente viscerales, no cerebrales: su inteligencia es un mero instrumento al servicio de sus manejos y necesidades; él no puede experimentar una pasión o interacción mental; sin poder relacionarse con nada además de sus propias sensaciones físicas. Él es un muerto viviente, un pedazo insensible, incapaz de dar o recibir placer o felicidad; consecuentemente, en el mejor de los casos, es un aburrimiento total, una mancha inofensiva, pues solamente aquellos capaces de la absorción en otros pueden ser encantadores. Él está atrapado en una zona crepuscular en la mitad del camino entre los humanos y los simios, siendo mucho peor que los simios, pues a diferencia de ellos posee una variedad de sentimientos negativos – odio, celos, desprecio, asco, culpa, vergüenza, duda – y más aún, plena conciencia de lo que es y lo que no.

A pesar de ser enteramente físico, el macho ni siquiera es apto para ser reproductor. Aún asumiendo una destreza física, que pocos hombres tienen. Primero, no puede acceder a la sensualidad, a la lujuria, al humor; en cambio es consumido por la culpa, la vergüenza, el miedo y la inseguridad, sentimientos arraigados en la naturaleza masculina, que ni él entrenamiento más ilustrado podría más que minimizar. Segundo, el placer que alcanza está cerca de la nada, y tercero, él no está sintiendo empatía con su pareja, sin embargo, se encuentra obsesionado con cómo se desenvuelve, convirtiéndolo todo en una gran actuación, en la realización de un buen trabajo técnico. Llamar a un hombre animal es halagarlo; él es una máquina, un consolador andante. Se dice a menudo que los hombres usan a las mujeres. Usarlas, ¿para qué? Seguramente no para sentir placer.

Devorado por la culpa, la vergüenza, los miedos y las inseguridades y obteniendo, si tiene suerte, una casi perceptible sensación física, el macho está, nada menos que, obsesionado con el sexo. Él nadaría a través de un río de mocos, ancho y profundo como una cavidad nasal, a través de millas de vómito, si cree encontrar ahí una vagina amigable esperándolo. Él se acostaría con una mujer que desprecia, con cualquier arpía desdentada, y más aún, pagaría por la oportunidad. ¿Por qué? Para aliviar la tensión física no es una respuesta, ya que en ese caso la masturbación es suficiente. Tampoco para lograr satisfacción personal; pues aquello no explica acostarse con cadáveres y bebes.

Completamente egocéntrico, incapaz de relacionarse, de identificarse, y sentirse lleno con una sexualidad vasta, persuasiva y difusa, el macho es psíquicamente pasivo. Como odia su pasividad, la proyecta en la mujer, definiendo su hacer como activo, y proponiéndose luego probar que lo es (probar que él es un Hombre). Sus principales medios para intentar demostrarlo es tener relaciones sexuales (un Gran Hombre con un Gran Pene desgarrando una Gran Vagina). Como está intentando probar un error, debe ‘hacerlo’ una y otra vez. Tener relaciones sexuales es entonces, un intento desesperado y compulsivo, de demostrar que él no es pasivo, no es una mujer; aunque lo sea y quiera serlo.
Siendo una hembra incompleta, el macho se pasa la vida intentando consumarse, volverse mujer. Trata de hacerlo a través de una búsqueda constante, fraternizando e intentando vivir una fusión con las mujeres, reclamando como suyas todas las características femeninas – fuerza emocional e independencia, fortaleza, dinamismo, decisión, tranquilidad, objetividad, asertividad, coraje, integridad, vitalidad, intensidad, profundidad de carácter, afirmación del yo, etc. – y proyectando en las mujeres todos los rasgos masculinos – vanidad, frivolidad, trivialidad, debilidad, etc. Sin embargo, podría decirse, que el macho tiene una superioridad evidente sobre las mujeres – las relaciones públicas. (Él ha hecho un trabajo brillante al convencer a millones de mujeres, que los hombres son mujeres y las mujeres son hombres). La demanda masculina de que las mujeres encuentren su realización a través de la maternidad, no es sino un reflejo sexual de lo que ellos piensan los satisfacería si fuesen mujeres.

Las mujeres, en otras palabras, no tienen envidia del pene; los hombres sienten envidia de la vagina. Cuando el hombre acepta su pasividad, se define como mujer (los hombres al igual que las mujeres piensan que los hombres son mujeres y las mujeres son hombres), y se convierte en travesti, pierde el deseo de sexo (o de cualquier otra cosa en ese ámbito; se realiza como travesti) y se hace remover el pene. Entonces, adquiere un sentimiento sexual continuo y difuso de ‘ser mujer’. El sexo, es para el hombre, una defensa contra su deseo de ser mujer.

Él es responsable por:

LA GUERRA

La compensación normal del hombre por no ser mujer es sacar su Gran Arma, extremadamente inadecuada. Como sólo la puede sacar un número limitado de veces; cuando lo hace es a escala masiva, para probar al mundo entero que es un ’Hombre’. Al no tener compasión o habilidad para comprender o identificarse con otros, busca probar que su masculinidad vale una cantidad interminable de mutilaciones y sufrimiento e innumerables vidas, incluyendo la suya – haciendo de su propia existencia una nimiedad, prefiere morir con un resplandor de gloria a permanecer sombrío por cincuenta años más.

SIMPATÍA, CORTESÍA Y “DIGNIDAD”

Cada hombre sabe, en el fondo, que es un pedazo de mierda insignificante. Dominado por un instinto animal que lo avergüenza profundamente; desea, no sólo no expresarse, sino ocultar su totalidad física, egocéntrica, y el odio y desprecio que siente por el resto de hombres y que sospecha, ellos sienten por él. Teniendo un sistema nervioso crudamente construido y fácilmente irritable por la menor muestra de emociones o sentimientos, el macho trata de imponer un código ‘social’ que asegure una perfecta necedad, inalterable por el rastro más ligero de sentimientos o de alguna opinión enervante.

Él utiliza términos como ‘copular’, ‘comercio sexual’, ‘tener relaciones con’ (para los hombres decir relaciones sexuales es una redundancia), acompañados de gestos artificiosos.


DINERO, MATRIMONIO Y PROSTITUCIÓN, TRABAJO Y PREVENCIÓN DE UNA SOCIEDAD AUTÓMATA

No hay una razón humanamente aceptable para el dinero, o para que alguien trabaje más de dos o tres horas a la semana. Todos lo trabajos no – creativos (prácticamente todos los trabajos hoy ejecutados) pudieron haberse automatizado hace bastante tiempo, y en una sociedad sin ningún sistema monetario todos podríamos tener lo mejor de lo que cada uno quiere. Pero hay razones inhumanas y machistas para querer mantener dicho sistema:

1. La Vagina: Dejando de lado su persona altamente inadecuada, abrumado por una ansiedad intensa y por una soledad honda y profunda, su ser vacío y desesperado quiere vincularse a cualquier mujer con la tenue esperanza de completarse, en la creencia mística de que por tocar oro se convertirá en oro, el hombre busca con avidez la continua compañía de las mujeres. Estar acompañado por la hembra más abyecta es preferible a estar consigo mismo o con otros hombres, que sólo sirven para recordarle su repulsividad.
Pero las mujeres, a menos que sean muy jóvenes o estén enfermas, deben ser obligadas o sobornadas para estar en compañía masculina.

2. El proveer al macho, incapaz de relacionarse, la ilusión de utilidad, le permite tratar de justificar su existencia cavando hoyos y llenándolos. El ocio horroriza al macho, quien no tendrá nada más que hacer que contemplar su grotesco ser. Incapaz de relacionarse o de amar, el hombre debe trabajar. Las mujeres ansían actividades absorbentes, emocionantes y significativas, pero por falta de la oportunidad o de la habilidad para realizarlas, prefieren la ociosidad o gastar su tiempo según su propia elección – dormir, comprar, jugar bowling, billar, cartas y otras, respirar, leer, pasear, soñar despiertas, comer, jugar con ellas mismas, tomar píldoras, ir al cine, hacerse autoanalizar, viajar, criar perros o gatos, caminar en la playa, nadar, mirar TV, escuchar música, decorar sus casas, hacer jardinería, tejer, salir a clubes nocturnos, bailar, visitar lugares, ´expander sus mentes` (tomando cursos), y absorbiendo ´cultura` (lecturas, juegos, conciertos, películas ´artísticas`). Por esto, muchas mujeres, aún asumiendo completa igualdad económica entre ambos sexos, hubieran preferido vivir con machos o meneando sus traseros en la calle, es decir, teniendo la mayor cantidad de tiempo para ellas mismas, a gastar muchas horas del día haciendo trabajos aburridos, estultos, no –creativos para alguien más, funcionando como menos que animales, como máquinas, o, en el mejor de los casos — si puede conseguir un ´buen` trabajo – comandando un montón de mierda. Entonces, lo que liberaría a las mujeres, del control masculino sería la total eliminación del sistema laboral remunerado, más no el logro de igualdad económica con los hombres.

3. Poder y control. No siendo el amo en sus relaciones personales con mujeres, el macho alcanza su poderío por la manipulación del dinero y todo lo controlado por éste, en otras palabras, todo y todos.

4. El amor substituto. Incapaz de dar amor o afecto, el hombre da dinero. Lo hace sentir maternal. La madre da leche; él da pan. Él es el proveedor del Pan.

5. Proveer al macho una meta. Por su imposibilidad de disfrutar el momento, el hombre necesita algo a lo cual aferrarse, y el dinero le ofrece una meta eterna e interminable: Sólo piense en lo que se podría hacer con 80 trillones de dólares – ¡inviértelo! ¡Y en tres años tendrías 300 trillones de dólares!!!

6. Proveer las bases para la mayor oportunidad del hombre de controlar y manipular – la paternidad.

PATERNIDAD Y ENFERMEDAD MENTAL (miedo, cobardía, timidez, humildad, inseguridad, pasividad):

La madre quiere lo que es mejor para los hijos; Papi sólo quiere lo que es mejor para Papi, eso es paz y tranquilidad, satisfacer sus ilusiones de dignidad (‘respeto’), un buen reflejo de sí mismo (status) y la oportunidad de controlar y manipular, o, si es un padre ‘iluminado’, de ‘dar orientación’. Además da la mano de su hija, a la que quiere sexualmente en matrimonio – pues las otras partes son para él. El Papi, a diferencia de la Madre, nunca puede entregarse a sus hijos como debe, porque busca a toda costa, preservar la ilusión del hombre decidido, de una fortaleza inquebrantable, de razón y fuerza permanentes. El no interferir nunca en el camino de uno lo conduce a la falta de confianza en su habilidad de poder con el mundo y a una aceptación pasiva del estatus quo. La madre ama a sus hijos, aunque algunas veces se enoje, pero el enojo desaparece rápidamente y aún cuando existe, no excluye el amor y la aceptación básica. El Papi emocionalmente enfermo no ama a sus hijos; él simplemente los aprueba – si son ‘buenos’, eso es, si son amables, ‘respetuosos’, obedientes, subordinados a su voluntad, callados y no dados a muestras de temperamento indignos que serían demasiado alterantes para el sistema nervioso masculino fácilmente perturbable de Papi – en otras palabras, son vegetales pasivos. Si no son ‘buenos’, él no se enoja – no si él es un padre moderno y ‘civilizado’ (el anticuado, loco total es preferible, pues es tan ridículo que puede ser fácilmente ignorado) – pero expresa más desaprobación, un estado que, a diferencia del enojo, perdura y descarta una aceptación básica, dejando al niño con el sentimiento de insignificancia y de una obsesión permanente por ser aceptado, siendo el resultado el miedo al pensamiento independiente, que nos lleva a la inconvencional, desaprobación de opiniones y de modos de vida.
Para que el niño gane la aprobación de Papi debe respetarlo y ya que Papi es basura, la única manera de asegurar su respeto es sólo permaneciendo alejado a través del distanciamiento, y actuando bajo el precepto de que ‘la familiaridad genera desprecio’, que es, por supuesto, la verdad si uno es despreciable. Siendo reservado y distante, él puede permanecer desconocido, misterioso, y por lo tanto inspirar miedo (‘respeto’).

La desaprobación de ‘escenas’ emocionales nos lleva a temer las emociones fuertes, a temer nuestra propia ira y odio. El miedo a la ira y al odio cambian con la falta de confianza en nuestra habilidad de lidiar con el mundo y cambiarlo, o siquiera de afectar de la manera más leve nuestro propio destino, lo cual nos conduce a la creencia irracional de que el mundo y la mayoría de personas en él son buenas y que los entretenimientos más banales y triviales son demasiado divertidos y profundamente placenteros.

El efecto de la paternidad específicamente en los machos, es hacerlos ‘Hombres’, eso es, altamente defensivos a todo impulso de pasividad, de mariconada, y a todo deseo de ser mujer. Cada chico quiere imitar a su madre, ser ella, fusionarse con ella, pero Papi se los prohíbe; él es la madre; él logra fusionarse con ella. Así que le enseña al chico, a veces directamente, otras no, a no ser maricón, a actuar como un ‘Hombre’.

El chico, cagado de miedo y ‘respetando’ a su padre, lo complace, se vuelve justo como Papi, modelo de masculinidad, el viejo- ideal Americano—parásito heterosexual de buena conducta.

El efecto de la paternidad en las mujeres es hacerlas hombres – dependientes, pasivas, domesticas, animalísticas, inseguras, buscadoras de la aprobación y la seguridad, cobardes, humildes, ‘respetuosas’ de la autoridad del hombre, cerradas, carentes de intereses, medio- muertas, triviales, débiles, convencionales, insípidas y completamente despreciables. La hijita de Papi, siempre tensa y de miedo, en un entorno de temor (‘respeto’), no sólo está en discapacidad de ver el vacío detrás de la imagen, sino que acepta la definición del hombre como ser superior, y la definición de la mujer, de sí misma, como inferior; es decir, como hombre, que, gracias a su Papi, ella lo es realmente.

La expansión de la paternidad es un resultado general del aumento de la riqueza que la paternidad necesita para prosperar, eso ha causado el aumento general de la inconciencia y el descenso de las mujeres en los Estados Unidos desde 1920. La asociación cercana de afluencia de la paternidad ha llevado a la mayor parte de chicas a ser las chicas incorrectas; principalmente, a las ‘privilegiadas’ de clase media, haciéndolas ‘educadas’.

El efecto de los padres, en suma, ha sido corroer al mundo con la masculinidad. El hombre tiene un tacto de Midas negativo – todo lo que toca lo torna a mierda.

Supresión de la Individualidad, Animalismo (domesticidad y maternidad), y funcionalismo:

El hombre es sólo un montón de reflejos condicionados, incapaz de una respuesta mentalmente libre, él está amarrado a las condiciones tempranas determinadas completamente por sus experiencias pasadas. Sus primeras experiencias son con su madre, lo cual lo ata a lo largo de su vida a ella. Nunca se vuelve completamente claro para él que no es parte de su madre, que él es él y ella es ella.

Su necesidad más grande es ser guiado, refugiado, protegido y admirado por Mamá (los hombres esperan que las mujeres adoren lo que los hace retroceder de horror – ellos mismos) y, siendo completamente físicos, anhelan invertir su tiempo (eso no es invertir ‘en el mundo exterior’ defendiéndose severamente contra su pasividad) sumiéndose a actividades animales básicas – comiendo, durmiendo, cagando, relajándose, y siendo reñidos por mamá. La hija de Papi, pasiva, hueca, siempre ansiosa de aprobación, de una felicitación y de ‘respeto’; reduce fácilmente a Mamá a cualquier pedazo de basura pasando; estúpida ministradora de necesidades físicas, apaciguadora del fastidioso simio, elevadora de su ego ínfimo, apreciadora de lo contemplable: una botella de agua caliente con tetas.

La reducción a animales de las mujeres del segmento más bajo de la sociedad así como para la ‘privilegiada, educada’, es la moción de la humanidad donde Papi reina supremo. Ha sido tan minuciosamente trabajada para trataron de aliviar la pena laboral, es así que decidieron mentir a la nación más avanzada en los años 20tes presentando bebes masticando Hawai en sus tetas. No es por el bienestar de los niños que los ‘expertos’ les dicen a las mujeres que Mamá se debe quedar en casa y ser humillada en el animalismo, sino para el bienestar de Papi. Él necesita de las tetas para sostenerse; para disfrutarlas en lugar de los dolores laborales (medio muerto, el necesita un estímulo terriblemente fuerte que lo haga responder).

Reducir a la mujer a un animal, a una Mamá, a un macho, es necesario tanto por razones psicológicas como prácticas: el hombre es un mero miembro de las especies, intercambiable por cualquier otro macho. No tiene ninguna individualidad bien sentada más que los ítems que lo intrigan, lo que está fuera de ti mismo que lo absorbe, con lo que está en relación. Completamente auto–absorbido, capaz de estar en relación sólo con su cuerpo y sus sensaciones físicas, los hombres se diferencian entre ellos sólo en el grado y en la manera en que intentan defender su pasividad y su deseo de ser mujer.

La individualidad femenina, de la cuál él está sumamente atento, pero la que no comprende y con la que no es capaz de relacionarse o ser emocionalmente codicioso, lo asusta o lo enoja llenándolo de envidia. Entonces él la niega y procede a definir a cada quien en términos de funciones de uso, asignándose a sí mismo, por supuesto, las funciones más importantes—doctor, presidente, científico –por tanto proveyéndose de una identidad, si no de una individualidad, trata de convencerse a sí mismo y a las mujeres (él tiene más éxito convenciendo a las mujeres) que la función femenina es tolerar, criar niños y relajarse, confortar y estimular el ego del hombre; que su función es hacerse intercambiable por cualquier otra mujer. En realidad, la función femenina es relacionarse, disfrutar, amar y ser irreemplazable; la función femenina es producir esperma. Ahora tenemos bancos de esperma.

En realidad, la función femenina es explorar, descubrir, inventar, resolver problemas, hacer bromas, música – todo con amor. En otras palabras, crear un mundo mágico.

PREVENCIÓN DE LA PRIVACIDAD:

A pesar de que el hombre, avergonzado de lo que es y casi de todo lo que hace, insiste en la privacidad y en el secreto de su vida en todos los aspectos, él no tiene ninguna consideración real de la privacidad. Siendo vacío, un ser incompleto y dividido, no siendo apto para disfrutar y necesitando la constante compañía femenina, no encuentra en absoluto nada incorrecto en entrometerse en los pensamientos de las mujeres, aún siendo un completo extraño, en cualquier lugar y a cualquier momento. Más bien se siente indignado y agredido cuando es menospreciado por hacer eso, así como está confundido por su vida, no puede entender por qué alguien preferiría mucho más un minuto de soledad a la compañía de cualquier imbesil de por ahí . Deseando convertirse en mujer, él se esfuerza por estar constantemente alrededor de ellas, lo más cercano a convertirse en una, así que crea una ‘sociedad’ basada en la familia- una pareja hombre – mujer y sus hijos, (La excusa perfecta para la existencia de la familia), que virtualmente viven uno encima del otro, viola inescrupulosamente los derechos de la mujer, su privacidad y sanidad.


AISLAMIENTO, SUBURBIOS, Y PREVENCIÓN DE LA COMUNIDAD:

Nuestra sociedad no es una comunidad, sino una aproximación a meras colecciones de unidades de familias aisladas. Desesperadamente inseguro, temiendo que su mujer lo vaya a dejar si está expuesta al contacto con otros hombres o con cualquier vida remotamente parecida, el macho busca aislarla del resto y de la pequeña civilización, así que la lleva a los suburbios, una colección de parejas que se auto- absorben al igual que a sus hijos. El aislamiento le permite tratar de mantener su pretensión de ser individual, convirtiéndose en un ‘individualista duro’, un solitario, comparando la no – cooperación y la soledad con la individualidad.

Hay todavía otra razón para que el hombre se aísle a sí mismo: todo hombre es una isla. Atrapado dentro suyo, emocionalmente aislado, incapaz de relacionarse, el hombre siente horror por la civilización, la gente, las ciudades, las situaciones que requieren una habilidad para entender y relacionarse con las personas. Así que como un conejo asustado, él pequeño idota de papi se refugia, arrastrando su trasero al salvajismo con él, a los suburbios, o en el caso del hippie— ¡su salida, Hombre! –a la postura de la vaca donde él puede coger y respirar sin ser molestado y pasar el rato con sus abalorios y su flauta.

El ‘hippie’, cuyo deseo de ser un ‘Hombre’, un ‘individualista duro’, no es tan fuerte como el hombre promedio, quien, además, está emocionado por la idea de tener bastantes mujeres a su disposición, se rebela contra la aspereza de una vida como sostén de una familia y contra la monotonía de una mujer. En nombre del compartir y la cooperación, él forma una comuna o tribu, que, a pesar de su unión y también por ella misma, no es más comunidad que la ‘sociedad’ normal. (La comuna, siendo la extensión de familia, es la extensión de la violación de los derechos de la mujer, su privacidad y sanidad)

Una comunidad verdadera consiste de individuos – no simples miembros de especie, no parejas—respetando su individualidad mutua y su privacidad, y al mismo tiempo interactuando entre ellos mental y emocionalmente – espíritus libres con una relación libre entre ellos— co-operando mutuamente para lograr fines comunes. Los tradicionalistas dicen que la unidad básica de la sociedad es la familia; los ‘hippies’ dicen la tribu; nadie menciona al individuo.

El ‘hippie’ divaga sobre la individualidad, pero no tiene una mejor concepción de ella que cualquier otro hombre. El desea regresar a la Naturaleza, al salvajismo, al hogar de animales peludos y feroces siendo él uno de ellos, lejos de la ciudad, donde se vea un vago rastro de civilización para vivir al nivel primario de las especies, ocupando su tiempo en actividades no- intelectuales y simples como la ganadería, el sexo y los trabajos manuales. La actividad más importante de la comuna, sobre la cual ella se basa, es la promiscuidad. El ‘hippie’ es seducido por la comuna principalmente por el prospecto de una libertad sexual (vagina a disposición) – la principal comodidad compartida, obtenida sólo por preguntar; pero, cegado por la ambición, él falla al anticiparse a todos los hombres con los que la tiene que compartir, o por celos o por ser poseso; el deseo de tenerla toda para sí mismo lo consume.

Los hombres no pueden co-operar para lograr un fin común, porque el fin de cada hombre es tener todas las vaginas para él. La comuna, por esto, está condenada al fracaso; cada ‘hippie’, en pánico, va a agarrar al primer inocentón que lo saque y se lo lleve fuera de los suburbios lo más rápido que pueda. El hombre no puede progresar socialmente, sino que simplemente oscila, de acá para allá, del aislamiento al pandillaje.


CONFORMIDAD:

Aunque él quiere ser un individuo, se asusta de cualquier cosa de sí mismo que sea ligeramente diferente de otros hombres, pues le causa sospechas de no ser realmente un ‘Hombre’, de ser pasivo y totalmente sexual, una idea bastante enervante. Si otros hombres son “A” y él no, él no debe ser un hombre; sino un maricón. Así que trata de afirmar su ‘Hombría’ siendo como todo el resto. Las diferencias en otros hombres, al igual que en él mismo, lo amenazan; significa que ellos son maricones a los que tiene que evadir a cualquier precio, así que trata de asegurarse la uniformidad de todo el resto.

El hombre se atreve a ser diferente al grado que acepta su pasividad y su deseo de ser mujer, su mariconada. Lo más lejos que un hombre logra llegar es a ser un travestido, pero él es, aunque diferente de otros hombres, exactamente igual a todo el resto travestís; como el funcionalista, él tiene una identidad – él es mujer. Trata de delimitar todos sus problemas – pero aún ninguna individualidad. No completamente convencido de ser mujer, altamente inseguro de no ser suficientemente femenina, conforma compulsivamente al estereotipo del hombre-hecho, terminando como nada más que un fajo artificial de amaneramientos.

Para estar seguro de su ‘Hombría’, el macho debe ver que la hembra sea claramente una ‘Mujer’, el opuesto del ‘Hombre’, eso es, la mujer debe actuar como una maricona. Y la hija de Papi, cuyos instintos femeninos fueron dolorosamente arrancados fuera de ella cuando era pequeña, debe fácil y servicialmente adaptarse a su rol.

AUTORIDAD Y GOBIERNO:

No teniendo noción de bien y mal, no teniendo conciencia, lo que solamente puede ser ítem de tener una habilidad de relacionarse con los demás… no teniendo fe en su ser no – existente, siendo innecesariamente competitivo, y por naturaleza, incapaz de cooperar, el macho siente necesidad de una supervisión externa y de control. Así que crea autoridades – curas, expertos, jefes, líderes, etc – y el gobierno. Deseando que la mujer (Mamá) lo guíe, pero incapaz de aceptar este hecho (él es, después de todo, un Hombre), queriendo jugar a ser mujer, tratando de usurparle su función de Guía y Protectora, busca que todas las autoridades sean hombres.

No hay razón por la que una sociedad constituida por seres racionales capaces de relacionarse entre ellos, completos y sin tener ninguna razón natural para competir, deba tener un gobierno, leyes o líderes.

FILOSOFÍA, RELIGIÓN Y MORALIDAD BASADOS EN EL SEXO:

La incapacidad del hombre de relacionarse con alguien o con algo hace de su vida pueril y sinsentido (la idea fundamental de macho es que la vida es absurda), así que inventa la filosofía y la religión. Siendo vacío, el mira al exterior, no solamente por el deseo de supervisar y controlar, sino por la añoranza de salvación y de un sentido de vida. Siendo la felicidad para él imposible en esta tierra, inventa el Cielo.

Para un hombre, por su falta de habilidad para relacionarse con otros y su ser totalmente sexual, lo ‘incorrecto’ sería la ‘licencia’ sexual’ atractiva a prácticas sexuales pervertidas, que no le permitan defenderse de su pasividad y su sexualidad total; pues si esta fuese satisfecha, destruiría la ‘civilización’, ya que la ‘civilización’ está basada enteramente en la necesidad masculina de defenderse a sí mismo contra estas características. Para una mujer (según los hombres), lo ‘incorrecto’ es cualquier comportamiento que induzca a los hombres a una ‘licencia’ sexual – lo cual originaría la no complacencia de las necesidades masculinas sobre las suyas y la negación a ser un maricón.

La religión no sólo provee al hombre una meta (el Cielo) y lo ayuda a tener a las mujeres atadas a él, sino que le ofrece rituales a través de los cuales puede intentar expiar la culpa y la vergüenza que siente al no defenderse lo suficiente contra sus impulso sexuales; en esencia, la culpa y la vergüenza por ser hombre.

La mayoría de hombres, completamente cobardes, proyectan sus debilidades inherentes en las mujeres, etiquetándolas como debilidades femeninas y se creen a sí mismos tener las fortalezas de las mujeres; la mayoría de filósofos, no tan cobardemente, lidian con el hecho de las carencias existentes en los hombres, pero todavía no pueden enfrentar de que estas sólo estén en los hombres. Así que etiquetan la condición masculina como Condición Humana, después de su problema de la nada, que los horroriza, como un dilema filosófico, por esto dan altura a su animalismo, grandilocuentemente etiquetan su nada como ‘Problema de identidad’, y proceden a hablar pomposamente sobre la ‘Crisis del individuo’, la ‘Esencia del ser’, la ‘Existencia precediendo la Esencia’, los ‘Modos Existenciales del Ser’, etc. etc.

Una mujer no solamente no cuestiona su identidad e individualidad, sino sabe instintivamente que lo incorrecto sólo es herir a los demás, y que el significado de la vida es el amor.

PREJUICIO (racial, étnico, religioso, etc.):

El macho necesita víctimas sobre las cuales pueda proyectar sus sentimientos e inadecuaciones y descargar su frustración de no ser mujer. Las discriminaciones indirectas tienen la ventaja práctica de aumentar sustancialmente la piscina de vaginas disponible para los hombres de la cima.

COMPETENCIA, PRESTIGIO, ESTATUS, EDUCACIÓN FORMAL, IGNORANCIA y CLASES ECONÓMICAS Y SOCIALES:


Teniendo un deseo obsesivo de ser admirados por mujeres, pero sin un merecimiento intrínseco, el macho construye una sociedad altamente artificial permitiéndose apropiar de la apariencia de valioso a través del dinero, prestigio, clase social ‘alta’, grado, posición profesional y conocimiento y, derribando a otros hombres profesional, social, económica y educacionalmente.

El propósito de una educación ‘superior’ no es el de educar sino el de excluir a la mayor cantidad de personas de varias profesiones.

El macho, totalmente físico, incapaz de una compenetración mental, aunque capaz de entender y de usar el conocimiento y las ideas, no puede relacionarlas, ni comprenderlas emocionalmente: él no valora ese conocimiento de ideas para su bienestar propio (son sólo los medios para los fines) y, consecuentemente, no siente necesidad de compañeros mentales, de cultivar la potencialidad intelectual de los otros. Por el contrario, el macho tiene un interés personal por la ignorancia; les da a los pocos hombres eruditos un límite separándolos de los demás, pues el hombre sabe que un hombre culto, conciente de una población femenina significaría el fin del hombre.

Las mujeres sanas y vanidosas quieren la compañía de iguales a los que puedan respetar y disfrutar; los machos y las hembras enfermas, inseguras, desconfiadas de ellas mismas, ansían la compañía de gusanos.

Ninguna revolución social genuina puede ser lograda por los machos, ya que los hombres de arriba quieren el status quo y los de abajo quieren ser los hombres de arriba. El ‘rebelde’ masculino es una farsa; esta es la sociedad masculina, hecha para satisfacer sus necesidades. Él nunca está satisfecho, porque no es capaz de estarlo. Últimamente, contra lo que el ‘rebelde’ masculino se está rebelando es ser hombre. El macho sólo cambia cuando la tecnología lo fuerza, cuando no tiene opción, cuando la ‘sociedad’ alcanza el estado donde él tiene que morir o cambiar. Nosotros estamos en ese estado ahora; si las mujeres no ponen sus traseros en marcha rápido, todas nosotras también podemos morir.

LA PREVENSIÓN DE LA CONVERSACIÓN:

Por ser completamente egocéntrico e incapaz de relacionarse con nada fuera de sí mismo, la ‘conversación’ de los hombres, cuando no es sobre ellos, es un constante zumbido impersonal, eliminando cualquier valor humano. La ‘conversación intelectual’ masculina es un intento forzado y compulsivo de impresionar a las mujeres.

La hijita de Papi, pasiva, voluble, respetuosa e intimidada por los machos, le permite imponer su charla atrozmente aburrida. Eso no es tan difícil para ella, como la tensión y la ansiedad, la falta de serenidad, la inseguridad y la incertidumbre sobre sí misma, la duda de sus propios sentimientos y la sensación de que Papi le ha inculcado sus percepciones superficiales y la ha vuelto incapaz de ver que el balbuceo masculino es sólo balbuceo; como el esteta ‘apreciando’ una mancha etiquetada como ‘Gran Arte’, ella cree que ella está convencida de disfrutar aquello que la aburre como mierda. No sólo permite que el balbuceo la domine, sino que adapta su propia conversación de acuerdo a él.

Entrenada desde la infancia a la amabilidad, a la cortesía y a la ‘dignidad’, en la complacencia de la necesidad masculina de su animalismo disfrazado, ella es obligada a reducir su propia ‘conversación’ a una charla corta y a una evasión insípida de cualquier tema fuera de lo completamente trivial—o es ‘educada’ para discusiones ‘intelectuales’, eso es, discursos impersonales en distracciones irrelevantes—el Burdo Producto Nacional, El Mercado Común, la influencia de Rimbaud en la pintura simbolista. Tan adepta es a complacer, que eventualmente esto se convierte en su segunda naturaleza y ella continúa satisfaciendo al hombre hasta cuando sólo está en compañía femenina.

Aparte de complacerlo, su ‘conversación’ está tan limitada por su inseguridad de expresar opiniones originales y pervertidas y por la absorción en sí misma basada en dicha inseguridad, que dicha conversación se ve impedida de ser encantadora. La amabilidad, cordialidad, ‘dignidad’, inseguridad, y auto- absorción son difícilmente propicias para la intensidad y el ingenio, cualidades que hacen de una conversación digna de su nombre. La cual es poco prolífera, pues sólo mujeres completamente confiadas en ellas mismas, arrogantes, extrovertidas, orgullosas, mentalmente fuertes son capaces de una conversación maliciosa, intensa, e ingeniosa.

LA PREVENCIÓN DE LA AMISTAD (Amor):


Los hombres sienten desprecio por ellos mismos, y por el resto de hombres a los cuales contemplan más que casualmente y de los que ellos no piensan que son mujeres, (por ejemplo analistas ‘compasivos’ y ‘Grandes Artistas’) o agentes de Dios; además de por todas las mujeres que los respetan y complacen: las inseguras, ávidas de aprobación, contemplativas, las hombres- mujeres que sienten desprecio por ellas mismas y por todas las mujeres como ellas: las mujeres seguras de sí mismas, cambiantes, que buscan emoción, sienten desdén por los hombres y por las hombres- mujeres contemplativas. En resumen, el desprecio es la orden del día.

El amor no es dependiente del sexo; pero la amistad, y por lo tanto, el amor, no puede existir entre dos hombres, entre hombre y mujer, o entre dos mujeres, si una o ambas personas es un macho sin cerebro, inseguro, y complaciente; como en la conversación, la vida sólo puede existir entre dos mujeres, seguras, de libre pensamiento, independientes, ambiciosas; ya que la amistad está basada en el respeto, no el desprecio.

Hasta entre las mujeres ambiciosas la amistad profunda rara vez ocurre en la adultez, como casi todas ellas están atadas a los hombres para sobrevivir económicamente, o atascadas en buscar la salida a través de la jungla y en tratar de mantener sus cabezas sobre la masa amorfa.

El amor no puede florecer en una sociedad basada en el dinero y en el trabajo sin sentido: este requiere una completa libertad tanto económica como personal, porque sino se pierde el tiempo y la oportunidad de comprometerse en actividades intensas, fascinantes, emocionalmente gratificantes que, cuando las compartimos con la gente que uno respeta, conllevan a la amistad. Nuestra ‘sociedad’ provee prácticamente ninguna oportunidad de comprometerse en dichas actividades.

Habiendo desnudado al mundo de la conversación, la amistad y el amor, el macho nos ofrece estos substitutos irrisorios:

EL GRAN ARTE Y LA CULTURA

El macho “artista”, tiende a resolver el dilema de no poder vivir ni ser mujer, construyendo un mundo sumamente artificial; en el cual, él mismo se heroíza; desplazando las características femeninas para, reducir a la mujer a roles limitadísimos e insípidamente subordinados; en otras palabras, queda minimizada a ser un hombre.

La finalidad artística que posee el macho, no es comunicar (al tratarse de un ser vacío, no tiene nada por decir) sino, disfrazar su brutalidad recurriendo al simbolismo y a la oscuridad (temas “profundos”). La mayoría de las personas, particularmente las “instruidas”, carentes de confianza hacia sus propios juicios, humildes, respetuosas de la autoridad (papá lo sabe mejor) aprenden fácilmente a creer que; la oscuridad, la evasividad, la incomprensibilidad, la ambigüedad, el ser indirectos y el tedio, son símbolos o señales de la profundidad y la iluminación.

El “Gran Arte” es la prueba que los hombres son superiores a las mujeres, que los hombres son mujeres, siendo casi todo etiquetado bajo el nombre de “gran arte”, como cuando las antifeministas son aficionadas a recordarnos todo lo que fue creado por los hombres. Sabemos pues, que el gran arte es fenomenal porque las autoridades masculinas así lo han establecido y manifestado y no podemos afirmar lo contrario, cuando solamente aquéllos que poseen la sensibilidad exquisita, muy superior a la nuestra, pueden apreciar la bazofia que disfrutan.

Apreciar es todo lo que sabe hacer el hombre “educado”, pasivo e incapaz; carece de la imaginación e ingenio que debe probar para salir del paso; incapaz de crear sus propias diversiones, de crear un mundo pequeño por él mismo, para afectar en lo mas mínimo su ambiente, debe aceptar lo que le es dado; no logrando crear o relacionarse, actúa de espectador. La absorción de la cultura es un intento desesperado y frenético de pasarla bien y divertirse en un mundo aburrido, de escapar al horror de una existencia estéril, insignificante y tonta. La cultura provee al ego del incompetente una dádiva pacificadora, a través de la cual, se racionalizan y justifican las expectativas inertes; pueden sentirse orgullosos de poseer la habilidad para apreciar las cosas más sublimes, de ver una joya donde sólo hay mierda (quieren ser admirados por admirar). Carecen de confianza en su capacidad de poder cambiar algo, resignados al status quo, tienen que ver la belleza en la mierda, porque mierda es todo lo que alguna vez tendrán.

La veneración del Arte y la Cultura – Además de desplegar a muchas mujeres a la actividad aburrida, pasiva que las distrae de actividades más importantes y gratificantes, de asociarse a habilidades activas; nos conduce a una intrusión continua de nuestra sensibilidad a disertaciones pomposas sobre la belleza de los tiempos. Esto permite que el artista sea mostrado como único poseedor de sentimientos superiores, percepciones, visiones y juicios, socavando así la confianza de mujeres inseguras en el valor y validez de sus propios sentimientos, visiones y juicios.

El macho, teniendo una sensibilidad muy limitada y, por consecuencia percepciones, visiones y sentimientos mínimos, necesita del artista para que lo guíe y lo instruya sobre lo que realmente es la vida. Pero el artista hombre, siendo totalmente sexual, incapaz de interesarse en algo más allá de su propia sensación física, teniendo nada para expresar fuera de su concepto vano y absurdo sobre la vida, no puede ser un artista. ¿Cómo puede decirnos sobre todo lo que es la vida alguien que no es capaz de vivir? El hombre artista es sólo una contradicción en sus términos. Un degenerado puede solamente producir arte degenerado. El verdadero artista es siempre seguro de sí mismo. El verdadero artista es cada mujer segura y sana, y en una sociedad de sexo femenino, el arte (la única Cultura), será el de las mujeres orgullosas, excéntricas que buscan afirmarse sobre sí y sobre todo lo demás en el universo.

SEXUALIDAD

El sexo no forma parte de una relación: por el contrario, es una experiencia solitaria, no creativa, una manera grosera de perder el tiempo. La mujer fácilmente puede –más de lo que imagina—condicionar y restringir su impulso sexual, dejándola completamente libre, fresca y cerebral para perseguir las relaciones y actividades realmente valiosas; pero el macho, que parece incitar sexualmente a la mujer y que trata constantemente de seducirla, estimula aquéllas altamente excitadas a introducirse al frenesí de la lujuria, incitándola a un abismo sexual del cual muy pocas logran escapar. El macho lascivo excita a la mujer lujuriosa; tiene que hacerlo—cuando la mujer trascienda su cuerpo, se eleve por encima del animalismo, el macho, cuyo ego se limita a su falo, desaparecerá.

El sexo es el refugio de la brutalidad. Cuanto más estúpida la mujer, más profundamente arraigada estará en la cultura del macho, en otras palabras, cuanto más simpática, más sexual. Las mujeres más bellas de nuestra sociedad provocan delirio en los maniacos sexuales. Pero, al ser sólo excepcionalmente encantadoras, evitan, por supuesto, el limitarse únicamente a follar; prefieren hacer el amor, crear una comunión a través de los cuerpos y establecer la compenetración sensual; las literarias están preparadas para las palpitaciones de Eros, y consiguen un embrague sobre el universo; las religiosas logran una comunión espiritual con el sensualismo divino; las místicas se unen con el principio erótico y se fusionan con el Cosmos, y las cabezas ácidas hacen contacto con sus células eróticas.

Por otra parte, aquellas mujeres menos arraigadas en la cultura del macho, las menos hermosas, aquéllas almas groseras y simples que reducen el coger a coger, las demasiado infantiles para el mundo adulto de los suburbios, hipotecas, trapeadores y caca de bebé, demasiado egoístas para criar hijos y maridos. Demasiado salvajes para dar importancia a las opiniones de los demás sobre ellas, muy arrogantes para respetar a papá, a los grandes o a la profunda sabiduría de los ancianos; confían solamente en su instinto animal, que equipara la cultura con un gallinero, cuya única diversión es el de ser vagabundos de emociones, gozos y excitación, culminando en escenas inquietantes y repugnantes; violentas brujas dispuestas a atropellar a todo aquel que las irrite, quienes no temen apuñalarlo en el pecho si supieran que con ello podrían deshacerse de él, en otras palabras, aquellas que por los patrones de nuestra cultura son SCUM…estas mujeres son frescas, cerebrales y sexualmente desinteresadas.

Libres del decoro, la amabilidad, discreción, de la opinión pública, la moralidad, del respeto a idiotas, siempre horribles, sucias, viles, las SCUM arriban… a todas partes…a todas partes… a todas partes, lo han visto todo –cada parte– han hecho todo – la escena de mierda, la escena de lesbiana, todo el tinglar, el coito, la chupada, la del coño y de la verga, han presenciado todos los números habidos y por haber, han paseado todas la calles y se han tirado a todos los puercos… es necesario haber experimentado la cópula hasta hartarse para profesar la anti-cópula, y las SCUM han vivido toda clase de experiencias, y ahora están preparadas para un nuevo espectáculo; quieren vibrar, despegar, surgir. Pero SCUM no prevalece, aún permanece en la zanja de nuestra “sociedad”. Y si la bomba no estalla, la sociedad reventará por sí sola hasta llegar a la muerte.

EL ABURRIMIENTO

La vida en una sociedad hecha por y para criaturas que cuando no son horrorosas y deprimentes, son completamente aburridas; sólo puede ser, si no siniestra y deprimente, absolutamente tediosa.

LA RESERVA, LA CENSURA, LA SUPRESIÓN DE CONOCIMIENTOS E IDEAS Y LAS REVELACIONES


El miedo más horroroso, profundamente arraigado y secreto de cada hombre es el descubrir que no es mujer, sino un macho, un animal infrahumano. Aunque la amabilidad, la belleza y la dignidad son suficientes para impedir la revelación de la verdad a un nivel personal, el hombre, para evitar que se descubra la impostura general del sexo masculino como un todo, y mantener su antinatural posición dominante en la sociedad, recurre a:

1. La Censura. Respondiendo reflexivamente a trabajos y frases aisladas en vez de reaccionar inteligentemente a los significados en conjunto, el macho tiende a prevenir que se despierte y se descubra su brutalidad, censurando no sólo la “pornografía”, sino también cualquier obra que contenga “palabras sucias” sin importar el contexto en que sean empleadas.

2. La Supresión de todas las ideas y conocimientos que puedan exponerlo o amenazar su posición dominante en la sociedad. Muchos datos psicológicos y biológicos son suprimidos ya que prueban la grotesca inferioridad del hombre a la mujer. También el problema de la enfermedad mental nunca podrá ser resuelto mientras el hombre mantenga el control y el poder, porque, en primer lugar, los hombres tiene un interés adquirido en ello (sólo las mujeres que tienen poca capacidad cerebral, pueden permitir hasta el mínimo intento de control por parte del macho), y en segundo lugar, el macho se niega a admitir, que como padre, es causante del origen de las enfermedades mentales en nuevas generaciones.

3. Las Revelaciones. El deleite principal en la vida del macho – en caso de que esta criatura, tensa y horrorosa, sea capaz de deleitarse con algo – es el de exponer y denunciar a los demás. No importa mucho cómo sean sacados a la luz, mientras sean expuestos; así, distrae la atención que pueda recaer sobre sí mismo. Exponer a otros como agentes enemigos (comunistas y socialistas) es uno de sus pasatiempos favoritos; de esta manera, retira cualquier tipo de amenaza contra sí, contra su país y contra el mundo Occidental. (La mierda no está en el; sino en Rusia).

LA DESCONFIANZA




Incapaz de comprender a los demás de sentir cariño o lealtad, centrado en sí mismo, el macho no le halla sentido a la jugada limpia; cobarde, necesita agradar a la mujer constantemente para obtener su aprobación, siempre al borde –falso- para que su brutalidad y su condición de macho no sean descubiertas, por la necesidad constante de ocultarse debe mentir permanentemente; estando vacío, no tiene honor ni integridad, ignora lo que representan esas palabras. En resumen, el macho es traidor, y la única actitud apropiada en una sociedad machista es el cinismo y la desconfianza.

LA FEALDAD

Siendo totalmente sexual, incapaz de dar respuestas cerebrales o estéticas, absolutamente materialista y avaro, el hombre, además de imponer el “Gran Arte” al mundo, ha decorado sus ciudades sin paisajes, con horrendos edificios (por dentro y por fuera), horribles decoraciones, carteleras, autopistas, automóviles, camiones de basura y, con mayor notoriedad, su propia identidad putrefacta.

EL ODIO Y LA VIOLENCIA


El hombre vive consumido por la tensión, por la frustración que le produce el no ser mujer, el no ser capaz de conseguir satisfacción o placer de ningún tipo; vive carcomido por el odio – no por el odio sensato que es dirigido aquellos que insultan o abusan de uno—sino por el odio irracional, indiscriminado… odio, en esencia, contra su propia inútil y mediocre identidad.

La violencia, además de probar que él es un “hombre”, sirve de salida para su odio y, además, – el macho sólo siendo capaz de las reacciones sexuales, necesita estímulos muy fuertes para animar su personalidad medio muerta- lo suministra con una emoción poco sexual.


LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE

Todas las enfermedades tienen cura, y el proceso de envejecimiento- muerte es atribuido a la enfermedad; es posible, por lo tanto, nunca envejecer y vivir eternamente. A decir verdad, los problemas del envejecimiento y la muerte podrían ser solucionados dentro de algunos años si, un golpe científico -supremo y enorme- fuera puesto sobre el problema. Sin embargo, esto no ocurrirá mientras se siga dando todo lo que el macho ha establecido, porque:

1. Los científicos machos, que son demasiados, huyen de las investigaciones biológicas, aterrados con el descubrimiento de que los hombres son mujeres, y que sus programas de investigación demuestran una marcada preferencia por los objetivos viriles, la guerra y la muerte.
2. El desaliento en potencia de muchos científicos de las carreras tecnológicas por la rigidez, el tedio, el costo, el consumo del tiempo, y la exclusividad injusta de nuestro sistema educativo “superior”.
3. La Propaganda diseminada por profesionales machos inseguros, que protegen sus puestos celosamente, con el propósito de que solamente una reducida y muy selecta élite esté preparada para comprender los conceptos científicos abstractos.
4. La falta de confianza que provoca el sistema paterno, orienta a muchas jóvenes talentosas a renunciar a convertirse en científicas.
5. La automatización es insuficiente: Ahora existe una profusión de datos que, si los ordenamos y correlacionamos, revelarán la cura para el cáncer y algunas otras enfermedades; posiblemente la clave de la vida misma. Pero los datos son tan numerosos que requieren computadoras de alta velocidad para poder coordinarlo todo. La institución de computadoras permanecerá interminablemente retrasada bajo el sistema del control machista, ya que el hombre siente horror ante la posibilidad de ser reemplazado por las máquinas.
6. El sistema monetario necesita nuevos productos. Los pocos científicos que no están trabajando en programas mortíferos, están atados a realizar investigaciones para las corporaciones donde trabajan.
7. A los hombres les gusta la muerte –les excita sexualmente y, aunque por dentro ya están muertos, desean morir.
8. El prejuicio del sistema monetario para los científicos menos creativos. La mayoría de los científicos son de familias por lo menos relativamente prósperas donde papá es el supremo gobernante.

Incapaz de un positivo estado de felicidad, que es lo único que puede justificar la propia existencia; el macho como máximo está relajado, cómodo, neutral, y esta condición es sumamente efímera, cuando el aburrimiento, un estado negativo, lo invade es, por lo tanto, condenado a una existencia de sufrimiento, aliviado solamente por prolongaciones ocasionales, fugaces momentos de tranquilidad, que puede lograrse solamente a expensas de una mujer. El hombre, por su naturaleza, es una sanguijuela, un parásito emocional y, en consecuencia, no está apto, éticamente, para vivir; pues nadie tiene el derecho a vivir a costa de otra persona.

Así como los seres humanos tienen un derecho prioritario a la existencia sobre los perros (por ser mucho más evolucionados y tener una conciencia superior), igualmente la tienen las mujeres sobre los hombres. La eliminación de cualquier macho es, un acto de bondad y justicia, supremamente beneficiosa para las mujeres tanto como un acto de piedad hacia los hombres.

Sin embargo, este asunto moral podría resultar académico por el hecho de que el macho se está eliminando gradualmente así mismo. Además de participar en las consagradas guerras y en los disturbios raciales recopilados por la historia, los hombres se vuelven cada vez más maricas o se consumen por medio de las drogas. La mujer, le guste o no, tomará el mundo a su cargo, aunque sólo sea porque debe hacerlo, pues el hombre, por razones y propósitos prácticos, dejará de existir.

El aceleramiento de esta tendencia, se debe al hecho de que los hombres están adquiriendo una visión más clara y egoísta de sus intereses; se están dando cuenta de que el interés femenino está dentro de su propio beneficio, que pueden sobrevivir solamente a través de ellas y que cuanto más la mujer esté animada a vivir, a realizarse, a ser una mujer y no un macho, más próximos ellos se sentirán a lo que realmente es la vida; han llegado a percibir que es más fácil y satisfactorio vivir a través de ella, que tratar de ser ella y usurpar sus cualidades, declarándolas propias, desplazando a las mujeres y afirmando que son hombres. El fámulo –marica- que acepta su virilidad, es decir su pasividad y sexualidad total, su feminidad, también prefiere que las mujeres sean verdaderamente femeninas, ya que de esta manera, resulta más sencillo para el macho ser femenino. Si los hombres fueran sabios, tratarían de buscar la manera de convertirse en verdaderas mujeres, realizarían intensas investigaciones biológicas, que los llevarían, a través de operaciones del cerebro y el sistema nervioso, a realmente ser transformado en mujer; tanto en la psiquis, como en el cuerpo.

Es un problema saber si deberá continuar el uso de mujeres para fines reproductivos o si tal función se realizará en un laboratorio: ¿qué pasará cuando cada mujer, a partir de los doce años, tome habitualmente la píldora y no se produzcan más descuidos involuntarios? ¿Cuántas mujeres aceptarán deliberadamente quedar embarazadas? No, Virginia, las mujeres no sólo gozan criando como yeguas, a pesar de lo que digan la masa de mujeres robot sometidas a un lavado de cerebro. Cuando la sociedad esté constituida por la conciencia plena, la respuesta será nula. ¿Cierto porcentaje de mujeres debería ser apartado a la fuerza para servir de yeguas de crianza para la especie? Obviamente esto no servirá. La respuesta es la producción de bebés en un laboratorio.

En cuanto al asunto de continuar o no la reproducción del género masculino, ya no es un problema; ya que el macho, de la misma manera que la enfermedad, ha existido entre nosotros siempre y no debería seguir existiendo. Cuando el control genético sea posible – y pronto lo será – se da por entendido que debemos producir solamente seres enteros, completos, no con defectos físicos o deficiencias, incluyendo las emocionales, como la virilidad. Así como la producción deliberada de personas ciegas sería inmoral, también lo es la producción deliberada de lisiados emocionales.

¿Por qué producir incluso mujeres? ¿Por qué debe haber futuras generaciones? ¿Cuál es el propósito? Cuando el envejecimiento y muerte sean eliminados, ¿por qué continuar reproduciendo? ¿Por qué debemos preocuparnos por lo que va a ocurrir cuando estamos muertos? ¿Por qué preocuparse de que haya una generación más joven que nos suceda?

Al final el curso natural de los eventos, de la evolución social, estará en manos del sexo femenino y, posteriormente, cesaría la producción de machos así como al de mujeres.

Pero SCUM está impaciente; SCUM no se consuela con la idea de que las futuras generaciones crecerán; SCUM quiere actuar ya, viviendo para sí. Y, si la mayoría de mujeres fueran SCUM, podrían adquirir el control completo de este país en pocas semanas, retirándose de la fuerza laboral, paralizando así a la nación entera. Las medidas adicionales, que serían suficientes para afectar totalmente la economía y todo lo demás, sería que las mujeres se declararan externas al sistema monetario, que saquearan los almacenes en vez de comprar en ellos y se negaran a obedecer toda ley incordiante. Las fuerzas policiales, guardia nacional, el Ejército, la Marina y marines fusionados, no podían aplastar una rebelión de más de la mitad de la población, particularmente cuándo está protagonizado por mujeres, absolutamente imprescindibles para ellos.

Si todas mujeres abandonaran a los hombres, se negaran a tener algo que ver con alguno de ellos – todos los hombres, los del gobierno, y la economía nacional, se desplomaría completamente. Incluso sin dejar a los hombres, las mujeres que son conscientes de la extensión de su superioridad y de su poder sobre hombres, podrían adquirir el control completo sobre todo en algunas semanas, podrían someter completamente a los hombres. En una sociedad cuerda, el macho trotaría obedientemente detrás de la mujer. El macho sería dócil, sujeto a la dominación de cualquier mujer empeñada en dominarlo. El macho, a decir verdad, quiere desesperadamente, ser sometido por mujeres, vivir bajo la autoridad de su mamá, quiere entregarse a sus cuidados. Pero ésta no es una sociedad cuerda, y la mayoría de las mujeres no están conscientes de lo que realmente son en relación con los hombres.

El conflicto, por lo tanto, no es entre mujeres y hombres, sino entre SCUM -mujeres dominantes, seguras, osadas, violentas, arrogantes, egoístas, independientes y orgullosas, quienes se consideran capaces de gobernar el universo, mujeres que han luchado contra viento y marea hasta alcanzar los límites de esta sociedad y que están listas para hacerla girar sobre a algo mucho más desenfrenado- y; las “hijas de papá”, amables, pasivas, complacientes, educadas, dignas, subyugadas, temerosas, dependientes, grises, angustiadas, ávidas de aprobación, desconcertadas ante lo desconocido, quienes quieren quedarse atrás con los simios, que se sienten seguras solamente con papá, con un hombre fuerte y grande del cual depender, necesitan ver una cara fofa y peluda en la Casa Blanca, demasiado cobardes para afrontar la realidad horrorosa de qué es un hombre, qué es papá, quien se ha acostumbrado a vivir con los cerdos, quien se ha adaptado al animalismo, quien se siente superficialmente cómodo con éste y no conoce otra forma de “Vida”, quien se ha reducido a su mente, ideas y visiones para encajar al nivel del macho; quién, carece de juicio, imaginación e ingenio puede tener valor solamente en una “Sociedad” machista, con un lugar en el sol (o mejor, en el légamo), como cluecas, reforzadoras del ego, relajadoras , rechazadas por otras mujeres, que proyectan sus deficiencias, su virilidad en todas las mujeres, a las que considera como gusanos.

SCUM es demasiado impaciente como para esperar a que se produzca el deslavado de cerebro de millones de estúpidas que hay. ¿Por qué deben las mujeres impetuosas continuar arrastrándose con dificultad de manera sombría al mismo tiempo que las mujeres-macho? ¿Por qué deben estar entrelazados el destino de los seres capaces y de los tarados? ¿Por qué deben las activas e imaginativas tolerar y tener en cuenta a las pasivas y mediocres? ¿Por qué deben ser confinadas a la alcantarilla las dependientes (que necesitan a papá) con las independientes? Un pequeño comando de SCUM podría encargarse del país en un año apoderándose del sistema, destruyendo la propiedad, y el homicidio de forma progresiva y selectiva.

SCUM se hará miembro de la fuerza eculatoria; conseguirán trabajos en las diversas clases de desempleo. Por ejemplo, las vendedoras SCUM no cobrarán por mercancía; las operadoras de teléfono SCUM no lucrarán con las llamadas; las oficinistas y operarias SCUM, además de escoger su trabajo, destruirán equipo en secreto. Las SCUM “destrabajarán” sistemáticamente hasta ser despedidas, después buscaran un nuevo empleo para así sabotearlo.

SCUM tomará por asalto a conductores de autobús, taxistas y vendedores de billetes de los subterráneos; operará autobuses y taxis y distribuirá billetes al público de forma gratuita.

SCUM destruirá todos los objetos inútiles y perjudiciales – automóviles, escaparates, el “Gran Arte”, etc.

Con el tiempo SCUM se encargará de los medios – radio y redes de televisión – relevando de sus trabajos a todos aquellos empleados que podrían impedir la entrada de SCUM a los estudios de transmisión.

SCUM se arremeterá contra las parejas mixtas (macho – mujer) que encuentre a su paso y las desmantelará.

SCUM matará a todos hombres que no sean miembros de las tropas auxiliares masculinas de SCUM. Los hombres miembros de las tropas auxiliares, son aquéllos que están trabajando diligentemente para eliminarse, hombres que, sin considerar sus motivos, hacen bien, hombres que niegan las reglas del juego de SCUM. Algunos ejemplos son: hombres que matan a hombres; científicos biólogos que están trabajando en programas constructivos, estando en contra de la guerra biológica; periodistas, autores, editores, escritores y productores que diseminan y promueven las ideas que darán como resultado el logro de los objetivos SCUM; los maricas que, con su ejemplo llameante, animan a otros hombres a desmachizarse y así volverse relativamente inofensivos; hombres que dan cosas constantemente – dinero, servicios; hombres que dicen la verdad (ninguno lo ha hecho), que ponen a mujeres “derechas”, que revelan la verdad sobre sí, que dan oraciones para repetir como un loro, que dicen que el objetivo principal en la vida de una mujer, debe ser el aplastar al sexo masculino (para ayudar a los hombres a desempeñar esta tareas, SCUM dirigirá Sesiones Miérdicas, en las cuales, cada macho dará un discurso que comenzará con la oración: “Soy una mierda, un mojón de mierda humilde “, luego pasará a poner en una lista todos los aspectos de su mierdicidad. Su recompensa será la oportunidad de confraternizar después de la sesión durante una hora entera y seguida con las SCUM presentes. Las mujeres serán invitadas a las sesiones para ayudar a aclarar cualquier duda y malentendido que puedan tener sobre el sexo masculino; fabricantes y promotores de libros y películas pornográficas, etc, que conducirán el día cuando todo lo que se mostrará en la pantalla será el chupar y el Coger (los machos, como las ratas siguiendo al demagogo, serán atraídos a su juicio final, estarán agobiados y sumergidos y se ahogarán al final en la carne pasiva que son); narcotraficantes, que están acelerando la decadencia masculina.

Ser miembro de las tropas auxiliares, es una condición necesaria pero no suficiente para ser de la lista de indultados de SCUM; no es suficiente hacer el bien para salvar sus traseros insignificantes; asimismo, los hombres deben evitar el mal.

Algunos ejemplos de los tipos más odiosos o perjudiciales son: violadores, políticos y todos los que están a su servicio (defensores, miembros de partidos políticos, etc) cantantes y músicos malísimos; Presidentes de juntas; sostenes de la familia; arrendadores; propietarios de restaurantuchos que tocan la música ambiental “Grandes artistas”; los cobardes; policías; magnates; científicos que trabajan sobre programas de muerte y destrucción o para la industria privada (prácticamente todos los científicos); mentirosos y farsantes; los disc-jockeys; hombres que se entremeten de la manera más leve sobre cualquier mujer extraña; hombres de bienes raíces; corredores de bolsa; aquellos hombres que hablan cuando no tienen que hacerlo; hombres que se sientan ociosos en la calle y estropean el paisaje con su presencia; comerciantes; artistas plagiadores; los sucios; los moscones; hombres que de la manera más trivial dañan a la mujer; todos los hombres en la industria de la publicidad; psiquiatras y psicólogos, clínicos, autores deshonestos, periodistas, editores, escritores, etcétera.; censores sobre ambos niveles (públicos y privados); todos los miembros de las fuerzas armadas, incluyendo reclutas (LBJ y McNamara dan órdenes, pero los militares de servicio las realizan) y particularmente pilotos (si la bomba cae, LBJ no la arrojará; un piloto sí). En el caso de un hombre, cuyo comportamiento puede considerarse tanto malo como bueno, una evaluación subjetiva y completa de su persona, será hecha para determinar si su comportamiento es, en el balance, bueno o malo.

Resulta muy tentador coger a la mujer, a los “Grandes artistas”, a los mentirosos y farsantes etc. al mismo tiempo que a los hombres, pero eso sería inconveniente, pues no quedaría nadie. Todas las mujeres poseen algo que, en mayor o menor grado, huele a podrido, pero esto se debe a toda una vida de convivencia con el hombre. La eliminación de los hombres, pondrían a las mujeres en condiciones favorables. Ellas son mejorables; los hombres no (aunque su comportamiento pueda cambiar). Cuando SCUM se deshaga de ellos, alcanzarán la perfección con mayor rapidez.

Cuando elimine el sistema, el saqueo, la pareja; destruya y asesine, SCUM ganará reclutas. Ganará material humano de élite – las activistas duras (pendejas, saqueadoras y destructoras) para luego dar paso a la élite de la élite – las asesinas-

Abandonar no es la respuesta, la solución no es dejar que todo se derrumbe, dar por el culo al sistema sí. La mayoría de mujeres viven marginadas: nunca estuvieron integradas. Vivir al margen da el control a esas pocas que no abandonaron; marginarse es exactamente lo que quieren que hagamos los líderes establecidos; es jugar en las manos del enemigo; refuerza el sistema en lugar de socavarlo, ya que está basado completamente sobre la inactividad, en la pasividad, la apatía y en la retracción de la masa de mujeres. Abandonar, sin embargo, es una solución excelente para los hombres, y SCUM los eliminará con entusiasmo.

Buscar en uno mismo la salvación, contemplar el interior, no es la solución, como la gente desertora nos lo ha hecho creer. La felicidad está fuera de uno, y se encuentra al interactuar con otros. El olvido del propio yo debe ser el objetivo de cada uno, no la identidad – absorción. El macho, capaz solamente de esto último, hace una virtud de la culpa irremediable y pone a la identidad – absorción, como un Bien Filosófico, y consigue que parezca profundo.

SCUM no formará parte de un piquete, se manifiesta, marcha o ataca para intentar alcanzar sus fines. Tales tácticas son solamente útiles para damas bonitas, refinadas; que, escrupulosamente lo llevan a cabo porque poseen la garantía de su inutilidad. Además, solamente las mujeres-machos, decentes y con una vida limpia, entrenadas para sumergirse en su propia especie, se confunden con la masa y la muchedumbre. SCUM está constituido por individuos; SCUM no es una masa, una muchedumbre. Solamente el número de personas estrictamente necesario llevarán a cabo las acciones SCUM. Además, SCUM, al ser frío y egoísta no expondrá su cabeza; para que sea de las damas, de clase media, bonitas, privilegiadas y educadas con una estima alta por papá y policías. Si SCUM alguna vez marcha, estará sobre la superficie estúpida y repugnante del presidente; si SCUM alguna vez ataca, estará en la oscuridad con una hoja de seis pulgadas.

SCUM operará criminalidad en contra de una base de resistencia pasiva (aquellos que estén en desacuerdo con infringir la ley abiertamente) sin miedo de ir a la cárcel para llamar la atención sobre la injusticia. Tales tácticas reconocen la rectitud del sistema en conjunto y son usadas sólo para modificar ligeramente las leyes específicas. SCUM está en contra del sistema entero, contra la idea de ley y gobierno. SCUM nace para destruir el sistema, no para conseguir ciertos derechos dentro de él. También, SCUM – siempre egoísta, siempre fresco – aspirará a evitar la detección y el castigo. SCUM será furtivo, turbio, taimado (aunque los homicidios de SCUM serán siempre reconocidos).

Tanto la destrucción como el asesinato serán selectos y discriminados. SCUM está contra los tumultos – enloquecidos e indiscriminados, sin un objetivo claro, que resultan en muchos casos perjudiciales para sus propios partidarios. SCUM nunca instigará, apoyará o participará en los tumultos de ninguna clase o de cualquier otra forma de destrucción indiscriminada. SCUM acechará a su presa, furtivamente, imperturbable y se instalará silenciosamente para la misma. La destrucción nunca provocará bloqueos de carreteras (necesarias para el transporte de comida o otros suministros esenciales), contaminación o corte de la provisión de agua, bloqueo de calles y tráfico, hasta el punto de que las ambulancias no puedan pasar; o impedir el funcionamiento de hospitales.

SCUM seguirá destruyendo, saqueando, desorganizando y matando, hasta que el sistema laboral-monetario deje de existir y la automatización sea completamente instituida o, hasta que las mujeres necesarias cooperen con SCUM para hacer la violencia superflua y así conseguir los objetivos de una manera pacífica, es decir, hasta que suficientes mujeres no trabajen o abandonen sus puestos de trabajo, empiecen a saquear, dejen a los hombres y se nieguen a obedecer todas las leyes inapropiadas para una sociedad realmente “civilizada”. Bastantes mujeres engrosarán las filas, pero tantas otras, que se rindieron hace mucho ante el enemigo, que se adaptaron a las restricciones y a las limitaciones del animalismo, al machismo; que les gusta, no saber qué hacer con la libertad; que continúan siendo aduladoras, serviles, así como los campesinos en los arrozales, se quedarán campesinos en arrozales cuando un régimen derribe otro. Algunas se enfurruñarán y echarán sus juguetes y trapos de cocina al piso, pero SCUM, continuará imponiéndose, imperdurable, sobre ellas.

Una sociedad totalmente automatizada puede conseguirse rápidamente una vez que haya demanda pública para ella. Los planos son ya existentes, y esta construcción tomará solamente algunas semanas con millones de personas trabajando en ella. Aun suprimiendo el sistema monetario, todos se sentirán felices de construir, ayudar y conseguir la sociedad automatizada. Señalará el origen de una era nueva y fantástica, y una atmósfera de fiesta será la que acompañará la construcción de la misma.

La supresión del dinero y la institución completa de la automatización, son objetivos básicos para todas las reformas de SCUM; sin estas dos, las demás resultarían imposibles; con ellas las otras tendrán lugar rápidamente. El gobierno, colapsará automáticamente. Con la automatización completa será posible que cada mujer pueda votar por medio de una máquina electrónica instalada en su casa. Debido a que el gobierno está casi completamente ocupado regulando los acontecimientos económicos y legislando contra los temas confidenciales, la eliminación de bastos de dinero y con él, la de los machos que desean legislar la “Moral”, esto significará que prácticamente no habrá nada que votar.

Después de la eliminación de las finanzas, ya no habrá más necesidad de matar a hombres; serán desmantelados del único poder que tienen sobre las mujeres psicológicamente independientes. Podrán imponerse solamente sobre las aduladoras, quienes disfrutan el ser sometidas. El resto de las mujeres estarán ocupadas solucionando aquellos problemas sin resolver -antes de planear su programa para la eternidad y la utopía – Se renovarán los programas educativos con el propósito de que millones de mujeres puedan ser capacitadas dentro de algunos meses para el trabajo intelectual de alto nivel que, requiere años de entrenamiento; ahora (esto puede ser hecho muy fácilmente puesto que el objetivo es educar y no perpetuar un minoría académica e intelectual); solucionar los problemas de la enfermedad, la vejez y la muerte; y rediseñar totalmente nuestras ciudades y habitaciones. Muchas mujeres continuarán pensando (durante un tiempo) que los hombres les interesan, pero cuando se acostumbren a la sociedad feminista y se inserten en sus proyectos, llegarán a entender la total inutilidad y banalidad del macho.
Los pocos hombres que queden en el planeta, podrán arrastrar sus días mezquinos. Se hundirán en las drogas o se travestirán, observando a la mujer poderosa en acción, como espectadores pasivos, intentando vivir por delegación. Las mujeres consentirán esto generosa y servicialmente; no los lastimarán ni en la forma más leve y esa, es una manera maravillosamente amable y humana de tratar a su prójimo desafortunado y minusválido. Se podrán reproducir en la pradera de vacas con las aduladoras, o podrán ir al centro suicida más cercano donde, rápidamente, y sin sufrimiento (en las cámaras de gas) podrán morir silenciosamente.

Antes de que se instituya la automatización, antes de que los hombres sean sustituidos por las máquinas, el macho debe ser útil a la mujer, atenderla, satisfacer sus caprichos, obedecer cada mandato, ser totalmente servil con ella, adoptar una actitud de perfecta obediencia, tan en contra a la situación alabeada y degenerada que tenemos en estos tiempos; no solamente no existir en lo absoluto, atestando al mundo de su ignominiosa presencia, sino que se dejan lamer el culo por la masa de mujeres que se postran ante ellos, los millones de mujeres que adoran piadosamente al Becerro de Oro, el perro que guía al amo sobre una correa, cuando en realidad, de no ser un marica travesti, lo más aceptable para el hombre es postrarse ante la mujer, como un esclavo. Los hombres racionales quieren ser aplastados, pisoteados, exterminados y masticados, tratados como la mugre que son (perros callejeros), y confirmar su carácter repulsivo.

Los hombres enfermos e irracionales, aquellos que intentan defenderse contra su repugnancia, cuándo ven a SCUM correr sobre ellos, se aferrarán a la hembra de senos grandes, pero las tetas no los protegerán contra SCUM; la Gran mamá se aferrará al Gran papá, que estando en un rincón, al verse la cara de idiota, se cagará en sus enérgicos y dinámicos pantalones. Sin embargo, los hombres que son racionales no patalearán, lucharán o levantarán un angustioso escándalo, sólo se recostarán, relajados, disfrutando la función dejándose llevar por las olas hasta su fatal extinción.


Fuente: http://tania.blogia.com