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martes, 8 de julio de 2014

SQUIRT: “ENTIÉNDELO Y PROVÓCALO"



Squirt, todas las mujeres soñamos con tenerlo, algunas requieren de entrenamiento y otras simplemente lo tienen en toda relación sexual. Se conoce médicamente el origen del squirt o eyaculación femenina desde el año 2001, cuando se dio a conocer el nombre de próstata femenina, el cual todos conocíamos como Punto G. La próstata femenina vendría siendo la terminación del clítoris dentro de la cavidad vaginal, es decir, el clítoris mide aproximadamente 8 cm y lo podemos estimular por dentro y por fuera.


Si se conocían aproximadamente 8000 terminaciones nerviosas el clítoris, entonces ¿Cuantas terminaciones nevosas ostenta el clítoris en realidad?, ¿De cuanto placer se esta perdiendo una mujer? Al rededor de la próstata se encuentran las glándulas de Skene, capaces de producir el liquido eyaculatorio, estas contienen canales que transportan la eyaculación por medio de la uretra, es por esta razón que la eyaculación femenina se confunde con orinar, lo que me hace pensar en aquella expresión popular: “orinar da placer”. Ok, teniendo esta información ya clara, podemos provocar un squirt.

Para lo que formule un paso a paso, basado en las técnicas propuestas por Alice K. Ladas, quien es terapeuta sexual e investigadora; Annie Sprinkle mi actriz porno favorita y Deborah Sundahl, la gurú de la eyaculación y mi escritora favorita.

1. Se debe tener las piernas bien abiertas, yo me recosté en cama, se me hizo más cómodo y fácil. Estimula el clítoris para llenarlo de sangre y poder palparlo por dentro, para esto, recomiendo el uso de aceites a base de agua, pues estos no alteran el PH de la mujer.
2. Introduce el dedo corazón, el dedo corazón y el índice o el dedo corazón y anular, con la palma hacia arriba, es decir viendo hacia el ombligo, no sumerjas completamente tus dedos, pues el Punto G se encuentra solo a unos centímetros, para se exactos se encuentra detrás del hueso púbico. (Sabes que es el Punto G, porque al mover los dedos hacia el frente, sientes un área acanalada, que al presionar sientes inmediatamente hueso púbico y da sensación parecida a la de ganas de orinar).


3. Debes hinchar el Punto G, hasta volverlo un poco mas grande que el tamaño de una almendra. Esto lo consigues masajeandolo, te recomiendo mover los dedos de manera circular, presionando un poco, da toques rápidos, detente y empuja ligera y extensamente hacia arriba, intentando tocar el hueso púbico. (Es posible que se llegue al orgasmo sin eyacular en este paso, pero es cuestión de ejercitar y entrenar el Punto G)

4. Combina los movimientos anteriores con Kegels, es decir, contrae intermitentemente los músculos pubococcígeos o PC, los músculos con los que se sostiene la orina; es de esta forma que las mujeres normalmente obtienen el orgasmo, pero el orgasmo proviene del clítoris, el nervio pudendo es quien responde y a eso vienen las contracciones y la lubricación abundante en la vagina, pero no hay eyaculación vía uretra.

5. Continua frotando el Punto G, rota el dedo, presiona y conforme se excite, levanta las caderas presionando las nalgas. Sigue y repite los movimientos.
6. Para terminar, saca los dedos o el dedo con rapidez y puja (o pídele que puje), sin dejar de contraer las nalgas y con la cadera elevada; presiona por fuera haciendo círculos con la mano sobre los labios mayores que casi cubren el clítoris, o bien, se puede estimular manualmente el clítoris externo. Si siente que la sensación inminente se escapa, repite. Se necesita de concentración, sentir es lo esencial, va a venir, va a llegar.

Lo importante es que no se piense, es importante que solo se sienta. Entregarse a la sensación y dajarla fluir. No todas las mujeres eyaculan la primera vez que lo intentan, es cuestión de conocerse sexualmente y estimularse frecuentemente.


Algunas personas preguntaran: ¿Para que sirve la eyaculación femenina? o ¿Porque no simplemente tener un orgasmo?. Pues, además de placer puro, de acuerdo al profesor de medicina patológica y forense de la Universidad de Bratislava, Milan Zaviacic, la próstata femenina tiene dos funciones: exocrina, manufacturar, almacenar y emitir el fluido eyaculatorio; y neuroendócrina, producir hormonas y serotonina. Es mas, otros estudios de la Universidad de York en Toronto afirman que su propósito es evolutivo: la uretra y la vagina comparten una pared virtual, el piso del canal uretral es el techo de la vagina, por lo tanto la glucosa de la eyaculación es absorbida por la vagina y crea un ambiente de soporte para el esperma, la reproducción.


VIDEO: ¿Cómo conseguir una eyaculación femenina o squirting?



Y recuerda...."El arte es la eyaculación del impulso".....


Texto extraídos de: amoelsexo.com
http://elsyreyes.com/squirt-room-el-paso-a-paso-para-lograr-una-eyaculacion-femenina/ 
http://www.mundiario.com/articulo/sociedad/squirt-arte-squirting-chorro-placer-orgasmo-femenino/20130907125747010275.html

lunes, 7 de julio de 2014

¿SOY LA QUE ESPERA, ESPERAS, ESPERO?



A que me llames, a que me busques, a que me encuentres. A que me reconozcas, a que me pidas ayuda, a que me valores, a que me preguntes si necesito ayuda.

A que me propongas follar, a que me dejes, a que me digas que me quieres, a que me subas el sueldo, a que me contrates, a que me digas que estoy guapa, a que te fijes en que me he cortado el pelo, a que te acuerdes de mi cumpleaños, a que no te olvides del cumpleaños de tu madre, a que aparezcas en la cita, a que pidas cita en el médico.

Porque eso es lo que hacemos nosotras, no? Esperar.


Como la Bella Durmiente, como Cenicienta, como Blancanieves. Como Penélope, con su bolso de piel marrón, como aquella chica en el muelle de San Blas. Como las madres, como las hijas, como las hermanas, como las mujeres, como las empleadas, como las novias. Esperamos.


A que cambies, a que no cambies, a que no esperes que yo cambie. A que reconozcas mi trabajo, a que me llegue mi momento, a que me toque la vez, a que salgan de la escuela, a que aparezcas en la reunión, a que vengas a cenar.

A que te decidas, a que me acompañes, a que me lo pidas, a que me lo des. Espero.

Porque eso es lo que hacemos nosotras. Esperar...

Porque, si no esperáramos, llamaríamos, buscaríamos, encontraríamos, reconoceríamos, pediríamos ayuda, valoraríamos, preguntaríamos si necesitan ayuda.


Propondríamos follar, dejaríamos, diríamos que les queremos, nos subiríamos el sueldo, contrataríamos, diríamos que estamos guapas, contaríamos que nos hemos cortado el pelo, les recordaríamos nuestro cumpleaños, nos olvidaríamos del cumpleaños de su madre, llegaríamos tarde a la cita, dejaríamos que se pidieran cita en el médico, si se acuerdan.

Y ya no seríamos como la Bella Durmiente, como Cenicienta, como Blancanieves. Como Penélope, con su bolso de piel marrón, como aquella chica en el muelle de San Blas. Como las madres, como las hijas, como las hermanas, como las mujeres, como las empleadas, como las novias. No esperaríamos.
Y no funcionaría el cuento. Y tendríamos que vivir la angustiosa experiencia de ser nosotras mismas.

¿Y eso duele?.



Texto extraído de: Faktoria lila.com