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domingo, 30 de junio de 2013

TÉCNICAS PARA LAMER EL CLÍTORIS

¿Quieres regalar o que te regalen la mejor ración de sexo oral jamás experimentada? Atent@ a los siguientes consejos para juguetear con el clítoris de la forma más placentera.





¿Sabías que la boca es el segundo órgano más utilizado en las relaciones sexuales? En particular la lengua puede dar mucho juego y provocar sensaciones de lo más extremas si se usa adecuadamente. Aunque no existe una técnica única e infalible para dar placer, de la mano de Raquel Traba y su libro Los Placeres de Lola, desvelamos algunos consejos no solo para guiar en la exploración más profunda por la anatomía femenina, sino también, revelamos algunas técnicas para que el juego con tu clítoris sea de alto voltaje. 

Lo primero es encontrar una posición cómoda. Ten en cuenta que si vais a dedicarle un buen rato a esta práctica tenéis que buscar estar cómodos.


Algunas posiciones para tener en cuenta: 



• Ella arrodillada sobre la cabeza de su pareja, bajando su vulva sobre la boca de estx. Puedes poner una almohada debajo de la cabeza de la persona que realiza el cunnilingus para levantarla hasta la altura de la vulva, o una colcha o acolchado doblado debajo del cuerpo de ella para que pueda descansar su peso mientras mantiene elevada la pelvis.

• Ella acostada sobre la cama con sus piernas en el suelo. La pareja entonces se pone de rodillas sobre el suelo entre sus piernas abiertas. En esta postura es recomendable poner almohadas bajo las rodillas y/o pecho de la persona arrodillada o debajo de las caderas de ella para levantarlas hasta el nivel de la boca.

• Acostados de lado unx frente a otrx, con la colocando sus cabezas sobre los muslos del otro.

• Acostados en el suelo de lado, en ángulo recto formando una "T". Ella con la pierna levantada para dar acceso a la zona y la pareja recostando la cabeza sobre el muslo interior de ella. Puede hacerse desde el frente o desde detrás.

• Está la posición tradicional donde ella está tumbada de espaldas con las piernas abiertas y su pareja entre sus muslos. Además de cómodo, puede resultar muy morboso si ella se coloca una almohada debajo de la cabeza, así puede observar a su pareja. También colocar la almohada bajo sus caderas eleva la pelvis y hay un mejor acceso por parte de la boca de la pareja a la zona.


Entrando en faena


Porque no hay nada más comparable a las caricias de la lengua bajando hasta el sexo, ni nada tan intenso y tan íntimo como la boca merodeando por la zona más erógena, ¡Toma nota de los siguientes consejos y a practicar! Porque cada mujer es un mundo, es importante adaptar la técnica de inicio al gusto de cada mujer. La sensibilidad de la vulva y el clítoris determinan qué tipo de estimulación le gusta y a la cual responde más. Hay mujeres que prefieren un toque suave y lento, otras disfrutan más con un toque rápido y firme. 

Lo más recomendable, es iniciar un juego de precalentamiento y tener presente que el clítoris es la guinda del pastel. 

Recuerda que una mujer, con solo imaginar cómo su amante descienda hacia su sexo a través de excitantes insinuaciones, ya empieza a lubricar y su excitación va en aumento por momentos. 

La ruta:

- No busques el clítoris inmediatamente. Si ella no está excitada de forma adecuada su clítoris estará muy sensible o completamente insensible a todas las formas de estimulación. Necesitas esperar para que sus hormonas fluyan y sus genitales se inunden de sangre. La mejor manera es empezar a recorrer con la lengua desde los dedos de los pies, tobillos, muslos, besa las ingles, abre las piernas... hasta ¡La vulva!

- Cuando la vagina está muy lubricada, chorreando y pidiendo más el clítoris va aumentando su tamaño y la lengua de la pareja está lista para entrar en el ruedo. “La lengua debe convertirse en una herramienta omnipresente que se deslice por todos los rincones de la vulva”, dice Raquel Traba.

- Olvídate de atacar el clítoris. Acaricia, besa y lame la parte interna de los muslos. Lame cuidadosamente el área donde se unen la vulva y los muslos. Lame lentamente su monte púbico y sus labios mayores. Tómate tu tiempo. Desliza la lengua a lo largo del surco formado por los labios mayores. Después entre sus labios mayores y menores. Si es posible introduce los labios menores en tu boca y chúpalos. Eso los irá llenando de sangre y aumentando la excitación. Lame el área entre sus labios menores justo fuera de la vagina y el orificio uretral. Si el clítoris está bien definido, desliza su lengua a lo largo de los surcos que lo separan de los labios mayores.

La bienvenida dásela a través de movimientos lentos.





Por fin llegamos a la guinda del pastel ¿Pero como hay que jugar con él? El clítoris es muy sensible, e ir con cuidado es una regla imprescindible.

Al principio no retraigas su capuchón. Dale tiempo para excitarse bien. Cuando ella parezca estar lista para explotar desliza hacia atrás su capuchón clitoridiano con los dedos lubricados, (ella puede usar los suyos propios), y lame y chupa su glande clitoridiano, exquisitamente sensible. Hazlo muy suave. 
Hay mujeres que requieren un toque muy ligero, a otras esto les hace cosquillas y necesitan un toque firme pero suave. Otras incluso no pueden tolerar la estimulación directa de su capuchón clitoridiano. 
Chupa suavemente sobre su clítoris; saca suavemente más sangre de él. 
Una vez que encuentres una forma de estimulación que le sea placentera, mantén esa estimulación hasta que ella experimente el orgasmo, si ella quiere. Si ella no puede experimentar el orgasmo, continúa la estimulación mientras sea placentera para ambos. El cunnilingus no necesita incluir el orgasmo para ser muy placentero y satisfactorio. 

Puedes utilizar los labios a la vez que la lengua, o alternar un poco si te cansas. Aprovecha tu nariz tocando suavemente su clítoris mientras te dedicas a sus labios vaginales. También puedes incluir el uso de juguetes para penetrarla, tus dedos, mientras le realizas el cunnilingus. 

5 movimientos de lengua muy satisfactorios son los siguientes:

1. Pon la lengua plana y grande como si fueras a chupar un polo y pásala despacio de arriba a bajo por la vagina.

2. Intercala tres “lentas chupadas de polo” con cinco chupadas rápidas directamente en el clítoris de izquierda a derecha.

3. Intercala tres o más “lentas chupadas de polo” con succiones de clítoris.

4. Succiona el clítoris y déjalo atrapado en la boca mientras le vas dando pequeños golpecitos con la lengua.

5. Finalmente, si a tu pareja le gusta, lame su clítoris mediante toques fuertes y rápidos.





¿Qué significa la reacción de tu chica cuando hace...? 

Este apartado es muy útil para todxs lxs personas que nos estén leyendo en este momento. Metidos en plena faena 
Gracias a Los Placeres de Lola, aquí os desvelamos algunas significados:

¿Empuja tu vulva hasta encajarla dentro de tu boca?...

 Tu chica está pidiendo más presión directa sobre el clítoris.

¿Se hecha para atrás cuando entra en contacto tu lengua con su clítoris?... 

Entonces para el carro y estimula otros lugares de la vulva, ya que lo que tu chica quiere decir, es que el contacto ha sido muy directo.

¿Si mueve las caderas?... 

Si las mueve hacia arriba, demanda que subas un poco la lengua, hacia abajo, entonces debes estimularla situando la lengua un poco más abajo, si las mueve muy rápido, quiere más velocidad...

Así que toma nota y ¡a disfrutar!





Texto extraído  de: Por un orgasmo diario.com

SOY ANARCOFEMINISTA, PORQUE SOY MUJER Y ESTOY VIVA





Así, soy feminista

Soy feminista porque la opresión contra las mujeres es una lucha de ellas mismas y no contemplo, mientras esto no sea posible, la participación del enemigo.
Soy feminista porque estoy más allá del género pero mi enemigo no.
Soy feminista porque el patriarcado daña a los hombres pero mata a las mujeres.
Soy feminista porque desprecio al macho patriarcal,

Pero sobretodo....

- Soy anarco feminista porque desprecio al macho patriarcal disfrazado de libertario


- Soy anarco feminista porque rechazo de manera cruel, despiadada, activa y feroz el patriarcado y a tod@s aquellas que viven en su regazo.

- Soy anarco feminista porque me encuentro insertada en un mecanismo que me concede el falso derecho a elegir después de haberme privado de la facultad de hacerlo.

-Soy anarco feminista porque me niego de manera rotunda a vivir en un estado de permanente inseguridad mental y física.

-Soy anarco feminista porque muerdo rabiosamente la mano que me da de comer, que es la misma que me tortura.

-Soy anarco feminista porque repudio la condena divina al sufrimiento.

-Soy anarco feminista porque actúo contra aquellos que creen que el amor, el sexo, el placer están en venta.



-Soy anarco feminista porque me estremezco al observar aquellas publicaciones que me muestran servil, atada, herida, mutilada, golpeada, sumisa. Esas publicaciones que me cosifican, me fragmentan, me degradan y convierten estas situaciones en sexo para entretener a aquellos que no conocen ni conocerán el placer.

-Soy anarco feminista porque pretendo hacer de la libertad una experiencia real.

-Soy anarco feminista porque la ética del cuidado me pertenece. El cuidado y el afecto a mis iguales y no iguales me dignifican y me mueve a promoverlo.

-Soy anarco feminista porque no reconozco la autoridad.

-Soy anarco feminista porque no pretendo que ningún Estado me defienda, me comprenda y me discrimine positivamente, claro

-Soy anarco feminista porque vivo permanentemente en una prisión llamada género en la que se tortura y se golpea tan brutalmente como en cualquier otra y a la que solo le puedo desear su des construcción y demolición.

Pero sobretodo, soy anarco feminista porque soy puta.

Soy anarco feminista y puta porque practico sexo fuera del matrimonio, porque tengo iniciativa, conocimiento y destreza sexual.

-Soy anarco feminista y puta porque he sufrido la violencia  y no he permanecido apartada como una mercancía defectuosa, sino que he recuperado la fuerza y continuado resistiendo la opresión.

-Soy anarco feminista y puta porque soy obscena, indecorosa, impúdica, libertina. Porque enseño demasiado, digo demasiado, se demasiado, hago demasiado, lucho demasiado, río demasiado, como demasiado, llevo demasiado maquillaje o joyas o perfume, soy excesiva, indiscreta.




-Soy anarco feminista y puta porque soy desarrollada y no simple.

-Soy anarco feminista y puta porque soy autónoma, experta y no inocente, alocada.

-Soy anarco feminista y puta porque me adorno, me reafirmo, me visibilizo.

-Soy anarco feminista y puta porque soy sofisticada, inteligente

En definitiva, soy anarco feminista y puta porque soy una mujer y estoy viva.


         La doble opresión de las mujeres requiere una doble lucha y doble organización: por un lado en el movimiento feminista y por otro en las organizaciones anarquistas. Las anarcho-feminstas son la combinación de esta doble organización. Un anarquismo serio debe ser feminista, sino sería un semi-anarquismo patriarcal y no uno verdadero. Es la tarea de las anarco-feministas asegurar la impronta feminista en el anarquismo. No habrá anarquismo sin feminismo. La idea de que el cambio debe empezar hoy día y no en el futuro o después de la revolución es un punto central para el anarco-feminismo. Por ello la revolución es una tarea permanente.

        Debemos de comenzar hoy mismo proyectándonos mas allá de la opresión cotidiana y haciendo algo para romper el modelo aquí y ahora. Debemos actuar autónomamente, sin delegar a ningún líder el derecho para decidir lo que queremos y lo que haremos: debemos tomar decisiones por nosotras mismas en todos aquellos asuntos que nos competen personalmente y reunirnos con otras mujeres para abordar aquellos asuntos propiamente femeninos, y unirnos con los hombres en asuntos comunes.



Recopilación de textos extraídos de: nodo50.org/mujerescreativasComunicado leído en los actos del 1º de mayo de la CNT de Catalunya, 

jueves, 27 de junio de 2013

¿SE PUEDE SER ANARQUISTA SIN SER FEMINISTA? ..CARTA DE JOSEPH DÉJACQUE (1857) ANTE EL SEXISMO DE P.J. PROUDHON





                                
                                       JOSEPH DÉJACQUE
PROUDHON

"Sed pues abierta y enteramente anarquistas, y no un cuarto, un octavo o un dieciseisavo de anarquista, del mismo modo que se es un cuarto, un octavo o un dieciseisavo de agente de cambio"

J.Déjacque a P.J. Proudhon

¿Machista, pero anarquista? Hemos podido leer en un artículo titula "La cadena o las bragas" firmado por el Grupo Libertario de Ivry las siguientes palabras a propósito de Proudhon: "Se puede ser anarquista y defender el peor de los machismos". Es posible, pero lo que no dicen los autores del artículo es si tal declaración es legítima. Joseph Déjacque, hace más de un siglo, era más radical cuando interpelaba así a Proudhon (admirándolo, por otra parte): "No se considere anarquista o séalo hasta el final". Me parece interesante hacer un breve viaje al siglo XIX con el fin de ver cuáles eran por entonces los vínculos entre anarquismo y feminismo. En efecto, si la misoginia de Proudhon ha constituido durante mucho tiempo un referente para la clase obrera, se olvida muy a menudo que en época se elevaron otras voces que fueron comprendidas. Joseph Déjacque o André Léo, respondiendo a las tesis inadmisibles (y no anarquistas) de Proudhon, demostraron hasta qué punto los ámbitos políticos y privados estaban indisociablemente ligados y afirmaron que no se puede uno considerar anarquista si no es feminista. Me parece importante recordar estos viejos debates de hace más de un siglo, porque si con frecuencia nos lamentamos que los anarquistas hayan sido eliminados de la historia oficial, olvidamos también decir que los anarquistas feministas forman parte de la historia del anarquismo...

Los vínculos entre feminismo y anarquismo en el siglo XIX

Si sobre la cuestión del feminismo los anarquistas del siglo XIX han estado por detrás de sus ideas revolucionarias, y si, siguiendo a Proudhon, se oyeron numerosas declaraciones antifeministas en los medios revolucionarios, anarquistas o socialistas, existe no obstante una corriente feminista que se opone, en el seno mismo del anarquismo, a la ideología dominante. Se puede considerar que nace con Joseph Déjacqu, que se enfrenta a Proudhon en el tema de los derechos de las mujeres.


Joseph Déjacque (1821-1864) puede ser considerado discípulo de Proudhon y de Fourier. Pierre Leroux ve en él al principal representante del anarquismo en Francia. En un artículo sobre los orígenes de las teorías socialistas (1885) escribió: "Ya no es Proudhon, en efecto, el que puede representar hoy a esta secta, debido a la conclusión final (la mujer esclava de la autoridad marital) a que ha dado lugar. Hacía falta otro. El estandarte de la libertad está hoy en manos de uno de sus discípulos, de un anarquista mucho más en serio que él. Se trata de Déjacque". En una carta dirigida a Proudhon en mayo de 1857, Déjacque demuestra cómo Proudhon, al negar los derechos de las mujeres, se muestra "igual que sus amos". Déjacque plantea el reto esencial de la igualdad de lso sexos: una revolución que hace desaparecer una forma de alienación pero que deja subsistir otra forma de dominación no es tal. La familia que defiende Proudhon, basada en el orden patriarcal, "concede al patriarcado lo mismo que el gobierno representativo es para la mayoría absoluta". La esclavitud de la mujer tiene consecuencias a la vez directamente políticas (hablamos aquí del principio de autoridad absoluta) y morales: del mismo modo que ningún hombre puede ser libre sin que lo sean los demás, ningún ser masculino podrá considerarse independiente mientras mantenga a las mujeres en situación de inferioridad, porque "quien ha sido amamantado por una esclava tendrá sangre de esclavo en sus venas"- Negar los derechos y la inteligencia de la mujer es reproducir lo que hacen los burgueses y aristócratas cuando niegan los derecho y la inteligencia al proletariado. Joseph Déjacque es uno de los primeros, junto a Proudhon, en reivindicar el término anarquista (tras la revolución de 1848); de origen popular y autodidacta elaboró y publicó, él solo, Le libertaire en el exilio.


Pero no fue el único, a finales del siglo XIX, que insistió en la construcción de la igualdad entre hombres y mujeres como condición del anarquismo. En la "conquista del pan" (1892), Kropotkin insiste en la alienación producida por el trabajo doméstico, y se enfrenta explícitamente a los revolucionarios que quieren la liberación del género humano sin trabajar por los derechos de la mujer. Mencionaremos igualmente a André Léo, una de las escasas feministas [francesas] cercanas al anarquismo. Ella no sólo lucha en el terreno de las leyes, sino también en el de las mentalidades. Lejos de limitarse a exigir el sufragio universal, se opone sobre todo a los revolucionarios poco consecuentes: los revolucionarios de la calle son muchas veces reaccionario en sus hogares. Ataca, por tanto, al sistema patriarcal en "La mujer y las costumbres". En "Monarquía o libertad" escribe en respuesta a las tesis misóginas de Proudhon, donde denuncia a los llamados partidarios de la libertad que se convierten en déspotas cuando entran en sus casas, y afirma que un Estado en el que la mujer está oprimida no puede ser sino autoritario.


Este género de críticas ha sido largamente recogido en los periódicos de la época, especialmente en los de Jean Grave. La Revolté, por ejemplo, reproduce el 17 de febrero de 1889 una carta de un lector que se indigna porque "los peores revolucionarios [ciertos revolucionarios] son soberanos no sólo en el hogar y a la mesa, sino también en la cama, donde transforman a sus mujeres en prostitutas": En Le Trimard, en 1896, el escritor anarquista Mécislas Golberg denuncia el hecho de que la mujer haya sido situada en el rango de la propiedad, e invoca a los revolucionarios: "Nosotros, seres sociales y antifamiliares, debemos ante todo hacer a la mujer consciente de su fuerza social". Golberg va más allá al esbozar una visión radicalmente distinta de la sexualidad. A diferencia de otros colectivos poco inclinados a abordar los problemas de la vida sexual, los anarquistas consideran a menudo la liberación sexual como parte de la emancipación integral del individuo. En sus "Cartas a Alexis (historia sentimental de un pensamiento)" podemos leer, en el capítulo titulado "Del amor", lo siguiente: "El amor es el sentimiento que una voluntad extraña nos da de nuestra propia voluntad. A menudo se produce entre personas de sexo distinto, otras veces entre gentes del mismo sexo. Eso importa poco en el fondo [...] yo creo que hombre y hombre, o mujer y mujer pueden también formar una unidad. Es ridículo creer que toda división de la materia viva establece contradicciones".


Vemos, pues, que incluso en el siglo XIX, hay suficientes anarquistas conscientes del vínculo entre política y sexualidad, que han comprendido la necesidad de un feminismo anarquista, para poder dispensar de esta tema a Proudhon.


Caroline Granier
(Le monde libertaire) www.nodo50.


Del ser humano masculino y femenino

(Extractos de un carta a P. J. Proudhon)
Esta carta apareció en Les libertaires, firmada por Joseph Déjacque en mayo de 1857. Se inscribe en la polémica desencadenada por la publicación en la Revue philosophique de un artículo de Jenny d’Hericourt, "M. Proudhon et la question des femmes" (El señor Proudhon y la cuestión de las mujers) en diciembre de 1856. La carta de Proudhon a la que alude Dèjacque se publicó en esta misma revista en enero de 1857.




[...] ¿Es verdaderamente posible, célebre propagandista, que bajo su piel de león haya tanta burricie? [...]
Su nerviosa y poco flexible lógica en las cuestiones de producción y consumo industriales no es más que una endeble caña sin fuerza en las cuestiones morales de la producción y consumo. Su inteligencia, viril, plena para todo lo que ha traicionado al hombre, es como si estuviera castrada para lo que trata de la mujer. Cerebro hermafrodita, su pensamiento tiene la monstruosidad del doble sexo bajo el mismo cráneo, del sexo-luz y el sexo-oscuridad, y se desarrolla y se retuerce en vano sobre sí mismo sin poder llegr a parir la verdad social [...]

Cito sus palabras:


"No, señora, usted no sabe nada de su sexo; usted no conoce ni la primera palabra de la cuestión que usted y sus honorables coaligadas agitan con tanto ruido y tan poco éxito. Y si usted no la comprende; si en las ocho páginas de respuestas que da usted a mi carta hay cuarenta razonamientos falsos, eso se debe precisamente, como ya le he dicho, a su imperfección sexual. Por esta palabra, cuya exactitud no puede reprocharse, entiendo la calidad de su entendimiento, que no le permite captar la relación de las cosas si nosotros, los hombres, no se las hacemos tocar con el dedo. Hay en ustedes las mujeres, tanto en cerebro como en el vientre, cierto órgano incapaz por sí mismo de vencer su inercia innata, y que sólo el espíritu masculino puede hacer funcionar, cosa que no logra siempre. Ese es, señora, el resultado de mis observaciones directas y positivas: lo dejo a su sagacidad obstetricia y para que calcule, para su tesis, las consecuencias incalculables [...]"

La pasividad es el dragón que cada mujer debe matar en su búsqueda de la independencia
 La emancipación o la no emancipación de la mujer, la emancipación o la no emancipación del hombre ¿qué quiere decir? ¿Es que -naturalmente- puede haber derechos para uno que no lo sean para el otro? ¿Es que el ser humano no es el mismo ser humano en plural que en singular, en femenino que en masculino? [...]


Plantear la cuestión de la emancipación de la mujer a la vez que la cuestión de la emancipación del proletario, hombre-mujer o, por decir la misma cosa con otras palabras, hombre-esclavo -carne de harén o carne de taller- se comprende, y es revolucionario; pero poner esa cuestión en relación con el hombre-privilegio, ¡oh! entonces, desde el punto de vista del progreso social carece de sentido, es reaccionario. Para evitar cualquier equívoco, habría que hablar de emancipación del ser humano. En estos términos, la cuestión queda completa; plantearla de este modo es resolverla: el ser humano, en sus rotaciones de cada día, gravita de revolución en revolución hacia su ideal de perfectibilidad, la libertad [...]


Su entendimiento, atormentado por las pequeñas vanidades, le hace ver la posteridad del hombre-estatua, erigido sobre el pedestal-mujer como hombre-patriarca, de pie ante la mujer-sirviente.


Escritor fustigador de las mujeres, siervo del hombre absoluto, Proudhon-Heynau, que tiene por látigo la palabra, como el verdugo croata, y parece disfrutar de todas las lubricidades de la codicia al desvestir a sus bellas víctimas sobre el papel del suplicio y flagelarlas con sus invectivas. Anarquista a medias, liberal y no libertario, exige usted el libre cambio para el algodón y otras naderías y preconiza sistemas de protección del hombre contra la mujer en la circulación de las pasiones humanas; clama contra las altos barones del capital y quiere reedificar la alta baronía del hombre sobre el vasallo mujer; filósofo con anteojos, ve al hombre por el cristal de aumento y a la mujer por el reductor; pensador afectado de miopía, no sabe distinguir más que lo que deja tuerto en el presente o en el pasado, y no puede descubrir nada de lo que está arriba o a distancia, la persepctiva del devenir: ¡es usted un inválido! [...]

¡Ah! Si en este mundo hay tantas criaturas hembras abyectas y tan pocos hombres y mujeres ¿a qué recurrir? Dandin-Proudhon, ¿de qué os quejáis? Vosotros lo habéis querido...

Y no obstante, está usted provisto, lo reconozco, de formidables ataques al servicio de la Revolución. Ha llegado hasta la médula del tronco secular de la propiedad, y ha hecho volar lejos los resplandores, ha despojado de su corteza el objeto y lo ha expuesto en su desnudez a la mirada de los proletarios; ha hecho resquebrajarse y caer a su paso, del mismo modo que las ramas secas o las hojas, los impotentes rebrotes autoritarios, las teorías renovadas de los griegos del socialismo constitucional, incluida la vuestra; ha arrastrado con usted, en la carrera de fondo a través de las sinuosidades del futuro, toda la jauría de los apetitos físicos y morales. Ha hecho camino. Se lo ha hecho hacer a otros. Está cansado y querría descansar; pero las voces de la lógica están ahí y le obligan a seguir con sus deducciones revolucionarias, a seguir hacia adelante, bajo el riesgo de, si desdeña el anuncio fatal, sentir las zancadillas de los que pueden destrozarle [...] En el terreno de la verdadera anarquía, de la libertad absoluta, existiría sin contradicción la diversidad entre los seres, habría personas en la sociedad de distinta edad, sexo o aptitudes: la igualdad no es la uniformidad. Y esta diversidad de todos los seres y de todos los instantes es justamente lo que hace imposible cualquier gobierno, cualquier constitución o contracción. ¿Cómo comprometerse por un año, por un día, o por una hora, cuando en una hora, un día o un año se puede pensar de forma totalmente diferente al momento en que uno se ha comprometido? Con la anarquía radical habría mujeres, como habría hombres, de mayor o menor valor relativo; habría niños como habría ancianos; pero todos indistintamente serían seres humanos y serían igual y absolutamente libres de moverse en el círculo natural de sus atracciones, libres de consumir y producir como les conviniera sin que ninguna autoridad paternal, marital o gubernamental, sin que ninguna reglamentación legal o restrictiva pudiera alcanzarles.

En una sociedad así comprendida -y debe usted comprenderla de este modo si alardea de ser anarquista- ¿qué tiene que decir sobre la inferioridad sexual de la mujer o del hombre entre los seres humanos?

Escuche, maestro Proudhon, no hable de la mujer o, antes de hablar, estúdiela; vaya a la escuela. No se considere anarquista, o séalo hasta el final. Háblenos, si quiere, de lo conocido y lo desconocido, de Dios que es el mal, de la Propiedad que es el robo. Pero cuando hable del hombre, no haga de él una divinidad autocrática, porque yo le responderé: ¡el hombre es el mal! No le atribuya un capital de inteligencia que no le pertenece por derecho de conquista, por el comercio del amor, riqueza usurera que le viene por entero de la mujer, que es el producto de su dueño; no lo engalane con los despojos de otro, porque entonces yo le responderé: ¡La propiedad es un robo! [...]

Sea más fuerte que sus debilidades, más generoso que sus mezquindades; proclame la libertad, la igualdad, la fraternidad, la indivisibildad del ser humano. Diga eso: es por salud pública. Declare a la humanidad en peligro; convoque en masa al hombre y a la mujer para que rechacen fuera de las fronteras sociales los prejuicios invasores, proponga un dos y tres de septiembre contra esa alta nobleza masculina, esa aristocracia del sexo que querría llevarnos al Antiguo Régimen. Diga eso: ¡Es necesario! Dígalo con pasión, con genio, fúndalo en bronce, hágalo retumbar... y habrá logrado mérito para los demás y para usted.

Joseph Déjacque

(copiado y extraído de la edición impresa de Tierra y Libertad -marzo 2004-)



martes, 25 de junio de 2013

EL MITO DE LA MEDIA NARANJA...POR QUÉ EN EL MUNDO ACTUAL NO COMPENSA TENER PAREJA

Estar casado cada vez tiene menos funciones, y está más cuestionado. (Corbis)



Luis Muiño


Martha Beck y Raymond Fernández iniciaron su idilio a mediados de los cuarenta, unos años después del rodaje de Casablanca, una de las cumbres del mito del amor romántico en el mundo moderno.

Martha era una mujer que sufría problemas glandulares y se llevaba mal con su físico. Por culpa de su obesidad no encontraba trabajo como enfermera –su profesión- y acabó preparando cadáveres para los entierros. Tuvo dos hijos con dos hombres diferentes que la abandonaron, inventó una historia de héroe militar que fue publicada en los periódicos para uno de los padres y, al final, intentó encontrar una salida psicológica en el mundo de las novelas románticas…

Raymond creía ser un hombre superior: era muy guapo y estaba convencido de que sus poderes paranormales –decía practicar vudú– le permitían dominar a los demás controlando sus pensamientos. Le encantaba seducir a mujeres que se sentían solas… 



     Cuando se conocieron, establecieron un extraño vínculo. Él –que antes se dedicaba a seducir a mujeres vulnerables y sacarles todo el dinero que podía– embaucaba señoras. Martha mientras, se hacía pasar por hermana de Raymond y sufría en silencio. Después,las mataban y se hacían con todo su dinero. En el juicio posterior solo se pudieron demostrar tres asesinatos, pero se sospecha que hubo diecisiete víctimas más.



Los asesinos de los corazones solitarios” –así fueron bautizados por los medios- son un ejemplo extremo de hasta dónde podía llevar la necesidad compulsiva que había en aquella época de seguir en pareja costara lo que costara. Para estas personas, su vínculo justificaba cualquier conducta. Raymond murió diciendo: "Quiero gritarlo: ¡¡Amo a Martha!! ¿Qué saben los demás sobre el amor?". Martha recordando: "Mi historia es una historia romántica. Sólo aquellos torturados por el amor saben lo que quiero decir [...].”



Mantenemos vínculos largos porque nos empeñamos





Una irónica definición popular dice que la pareja es una reunión de dos personas que se unen para resolver problemas que no tendrían si no estuvieran juntas. De hecho, la razón por la que compensa permanecer emparejados siempre ha sido ésa: los seres humanos mantenemos vínculos afectivos largos con otra persona porque nos empeñamos en hacerlo. En el 2007, la revista colombiana Pensamiento Psicológico publicó un estudio para ver qué factores unían a aquellas parejas que continuaban su idilio más allá de una década. 




Y encontraron que no había relación estadísticamente significativa entre satisfacción marital y ciertos valores supuestamente importantes: tipo de vínculo establecido, filiación religiosa común, nivel socioeconómico similar, etc. El único factor que predecía realmente la estabilidad en pareja era el atractivo que el concepto en sí tuviera para las personas. Simplemente: aquellas que tenían una percepción positiva de este tipo de relación duraban más.

La pareja cerrada tradicional ha sido una 'buena inversión' en muchas sociedades



“Casarse es terminar una serie de pequeñas tonterías con una gran estupidez”, “emparejarse significa quedarse con la mitad de derechos y duplicar los deberes”, “nos alegramos en las bodas y lloramos en los funerales porque no somos la persona involucrada”, “el matrimonio crea más 'extraños compañeros de cama' que la política”… El imaginario colectivo está lleno de advertencias sobre las pocas posibilidades de que consigamos recompensas vitales en una pareja estable. Sin embargo, parece que hasta ahora han existido compensaciones que hacían perdurar ese vínculo.

Los antropólogos materialistas -Marvin Harris es un ejemplo- han intentado definir esas razones. La pareja cerrada tradicional ha sido una “buena inversión” en muchas sociedades, según estos investigadores, porque  

 aseguraba la sexualidad –era la forma más sencilla de mantener relaciones cotidianamente sin necesidad de pasar cada vez por todos los rituales de seducción-, proporcionaba una forma segura de mantener las normas sociales –al otorgar autoridad a dos personas cuando se convierten en padres- y aumentaba la probabilidad de que el traspaso de la herencia se hiciera a personas con las que se comparten los genes,estableciendo quiénes son los padres legales de los hijos y creando un fondo común de propiedad para ellos. Evidentemente, estas razones tuvieron mucho sentido a lo largo de la historia de la humanidad: los documentos históricos y literarios insisten continuamente en estos tres puntos cuando hablan del vínculo matrimonial. Sin embargo, cabría preguntarse si hoy en día siguen siendo tan importantes esos elementos.

Desde el punto de vista estrictamente materialista, la pareja no tiene porque ser la mejor inversión en la actualidad. Por una parte, en una sociedad con mayor apertura sexual, nuestras posibilidades de relaciones íntimas son mayores fuera de un vínculo estable
(la frase “follas menos que un casado” demuestra que todos lo sabemos). Por otra parte, la trasmisión de la autoridad y la norma social ha dejado de ser una prioridad para muchas personas… Y es una imposibilidad para casi todo el mundo: ni el cónyuge ni los hijos nos respetan mucho hoy en día. Y a nivel económico, el emparejamiento es una mala inversión: como reza un proverbio escocés, “no merece la pena casarse por dinero, porque se pueden conseguir préstamos más baratos”. Las estadísticas muestran que los singles –en España hay más de tres millones de personas "impares" en la actualidad- disponen de ingresos significativamente superiores a los individuos casados del mismo tramo de edad. Las empresas dirigen en muchas ocasiones hacia ellos sus campañas, porque saben que los no emparejados tienen más dinero y gastan más en cultura, viajes, lectura y espectáculos. 


Evitando el matrimonio durante toda la historia


        En el siglo XVIII español se puso de moda tener un “cortejo”, un amigo íntimo que tenía entrada libre en el hogar, charlaba con la esposa de asuntos diversos, la acompañaba a la iglesia y la aconsejaba sobre su forma de vestir o maquillarse mientras el marido vivía su vida y apenas aparecía. 


Este curioso “vínculo a tres bandas” es una más de las muchas formas distintas de relacionarnos que los humanos hemos utilizado a lo largo de los tiempos. El amor cortés en la Edad Media (una relación en la que era esencial ser rechazado por la persona amada) o las parejas que caducan cada año de ciertas tribus amerindias, son también modelos de vínculo que han utilizado muchas personas durante ciertas épocas y que hoy nos resultan extraños. Los seres humanos tendemos a olvidar que las razones por las que una sociedad fomenta una forma u otra de vínculos afectivos son de supervivencia, no psicológicas. Toda sociedad establece, en función de lo que sea más adaptativo, reglas que definen en qué condiciones deben darse las relaciones sexuales, el embarazo, el nacimiento y la cría de hijos. Por supuesto, esas reglas son distintas según la época y la situación social. 


La pareja monógama es una construcción como otra cualquiera.

La relación monógama estable empieza a desmitificarse


Los tiempos están cambiando en lo que respecta a la concepción de los vínculos en el imaginario colectivo: la relación monógama estable empieza a desmitificarse. El psicólogo Carlos Yela García recoge en su libro El amor desde la psicología social algunas de las quimeras en las que se basaba la permanencia de estos vínculos. 



El “mito de la media naranja” (escogemos a alguien a quien estamos predestinados y eso garantiza la mejor elección posible), el “mito del libre albedrío” (nuestros sentimientos amorosos son tan íntimos que no están influidos de forma decisiva por factores sociales, culturales o biológicos ajenos a nuestra voluntad), el “mito de la omnipotencia” (“el amor lo puede todo”, la unión amorosa otorga una fuerza especial que permite superar todos los obstáculos imaginables) y “el mito de la pasión eterna” (el amor pasional de los primeros meses puede y debe perdurar tras miles de días -y noches- de convivencia) son cada vez más cuestionados. Y esto hace que revisemos el “mito de la pareja”, la idea de que el amor romántico debe conducir a una unión estable y permanente.

La ciencia también cuestiona esas bases utópicas. En The myth of monogamy, por ejemplo, la psiquiatra Judith Eve Lipton y el psicólogo David Barash recogen datos que demuestran que la fidelidad sexual (otro de los conceptos importantes en este tema) es solo una cuestión social. En su libro citan numerosos ejemplos que demuestran que, en la naturaleza, es prácticamente inexistente: las pruebas de ADN son concluyentes. Como nos recuerdan estos dos científicos, desde el punto de vista evolutivo es claro que a los machos de todas las especies les conviene “esparcir” sus espermatozoides en el mayor número posible de lugares. Por eso, sus cuerpos (incluyendo, por supuesto, sus hormonas y sus cerebros, base de su comportamiento) están diseñados para la promiscuidad: los machos de casi todas las especies son fácilmente excitables por los estímulos novedosos. Y según Lipton y Barash, a las hembras les ocurre algo similar en algunas especies… como, por ejemplo, la humana. De lo contrario no serían explicables rasgos físicos que parecen destinados a que las mujeres tengan muchas parejas sexuales.La sociedad supera, poco a poco, el “síndrome del Arca de Noé”, el patrón uniforme en que nos encorsetaba un mundo estructurado por y para parejas. En los últimos treinta años el número de singles en nuestro país ha crecido en un 350%. En la actualidad, aproximadamente diez millones de españoles (un 23% de la población) no tienen una relación estable de pareja. Y lo previsible es que el número de personas que prefiere participar en solitario en el juego de la vida aumente, ya que la media europea se sitúa actualmente en un 30% de la población.

Si deja de compensar mayoritariamente, la pareja se convertirá en un vínculo entre los muchos posibles. Y será una opción a lo que solo se acogerían aquellos que, de verdad, han encontrado una persona con la que merezca la pena quedarse largo tiempo.




si no es así no olvides que



Texto extraaído de:  Elconfidencial.com

viernes, 21 de junio de 2013

SOBRE LA AUTONOMÍA COMO EXCUSA ANARCOMACHO



           La "autonomía" es un concepto presssioso presssioso. Ha sido analizado un montón desde los feminismos, además, para arrojar luz e imaginar otras formas de concebir a las mujeres como seres libres de sujeciones y dependencias. 



También es un concepto básico para pensar muchos movimientos sociales, sobre todo a partir de los 70, y analizar su relación con la horizontalidad, la participación, la independencia de las instituciones, etc. En la historia del anarquismo es fundamental. 




            Pero nos da miedito cuando se hacen lecturas perversas del concepto que se acercan un poco mucho al individualismo neoliberal o al sujeto emprendedor y sin vínculos que promueve el capitalismo. Se trata de una lectura facilona y aprovechada que a menudo realizan nuestros amiguitos anarcomachos para no reconocer sus privilegios ni responsabilidades y eximirse, como buen macho, de cuidar a otrxs y pensar en otra cosa que no sea ÉL. 



Así, conciben el ser autónomo como un ser del todo independiente (aunque todxs necesitemos cuidados), hecho a sí mismo (ja! como si no fuéramos fruto del contexto y las relaciones), todopoderoso, superman y, por supuesto, superior. Campeón, rey de la pista, chulo de mierda.




          Volvemos pues, al sujeto hegemónico: un tipo aparentemente fuerte, que no expresa sentimientos ni fragilidad, cuyo mundo gira en torno a su persona, que invisibiliza las tareas de otrxs -otras- para que él pueda ser quien es (algo así como el "trabajador champiñón" de Amaia P. Orozco: un trabajador que, según el modelo neoliberal, nace de la nada, plup! sin nadie detrás que cocine, limpie, cuide... para que él pueda ser un sujeto productivo óptimo para la generación-acumulación de capital).

       Contemplamos estupefactas cómo los anarcomachitos que nos rodean se aprovechan también de propuestas feministas como el poliamor o las relaciones abiertas sin cuestionar las jerarquías ni el carácter patriarcal del amor romántico para seguir así el mandato "donjuanero" y promiscuo de la masculinidad hegemónica sin modificar un ápice su manera heterosexista de establecer relaciones.



O cómo, cuando establecen relaciones más estables con chicas, hacen uso del concepto "autonomía" para eludir la demanda de cuidados por parte de ellas. "Tía, éste es mi espacio, me agobias, yo soy yo y tú eres tú, vale?" O sea. En fin. Gracia nos hacen, por cierto, las rabietas que se pillan cuando la situación ocurre a la inversa, donde evidencian todas sus inseguridades y complejos.

           Estamos hasta el coñamen de que estos especímenes pululen tanto por nuestros espacios "liberados". Anarcomachos, al paredón!!! Apestáis.



Texto extraído de:  Alasbarricadas.org

COMO HABLAR CON IDIOTAS SOBRE EL ABORTO SIN MORIR EN EL INTENTO




             La realización de esta guía para la supervivencia en conversaciones sobre el aborto ya se hacía más necesaria que nunca. Analizaremos los distintos tipos de argumentadores y de argumentos, para poder reconocerlos en seguida ,y no acabar con un tic nervioso o una erupción cutánea.


El machista-lenninista o anarcomacho (también femiListo).


          Este espécimen abunda por doquier. Le reconocerás porque el comienzo de su argumentación comienza con “yo comparto vuestra lucha” o “yo soy feminista”, por lo que también tiene voz en este asunto. Te dará datos históricos del comienzo del patriarcado y la historia del aborto (falsos), te citará a Marx o a Engels y te intentará convencer de que el patriarcado no existe, es simple lucha de clases. En el caso de que reconociera la existencia del sistema patriarcal, jamás se identificará como benefactor del mismo, en todo caso como una víctima más.




Algunos también cuestionan que consideremos nuestros úteros propiedad privada ¡LIBERALES DE LOS OVARIOS!

El machirulo camuflado

         Fácil de reconocer porque a los dos minutos de comenzar la conversación, no lo puede aguantas más y vomita términos como: feminazis, hembristas, falsas feministas o el ya trillado “gente como tú hace mucho daño al feminismo”. 



Es un machirulo camuflado, no hay nada que hacer. La saliva que te vas a ahorrar en dialogar que le llegue a la cara en forma de un buen gapo.

El morboso-sádico

¿Qué pasa que os gusta ver abortos? ¿Os gusta ver como trocean fetos?

No, como tampoco me gusta ver operaciones de apendicitis, colonoscopias, neumonectonías y ver cagar a tu primo el del pueblo, luchemos por ilegalizarlo.



El filósofo metafísico

Te argumentará sobre la vida, su significado, cuando termina y cuando acaba. Querrá invitar a un médico al debate para que te lo cuente todo.

- El cigoto es vida en potencia.
- El esperma también, deja de hacerte pajas.
- Sólo me las hago pensando en ti.
MEC MEC MEC MEEEEC ALERTA ALERTA MACHIRULO DESENMASCARADO.

También son comunes frases del tipo “A lo mejor resulta que el aborto es niña y también quiere ejercer su derecho como mujer a que no la maten“. Piensan que es el argumento definitivo, la vuelta de tuerca, la ostia, lo más cool del highschool. Pero nosotras no podemos evitar poner esta cara ¬¬ por tamaña absurdidad.



El estadístico

Presentará sus argumentos acompañados de datos estadísticos sacados del Instituto Nacional de Suscojones.



“El 40% de la población está en contra del aborto. ¿En serio crees que no es necesario un debate?”

Los que está claro es que el 100% de las personas sin útero no tomarán la decisión de abortar o gestar, por lo que el 100% de esas personas son completamente irrelevantes para el tema del aborto.

El ilustrado

Dícese del que comienza con un despliegue de su categoría de poder:

- Yo que soy sociólogo especializado en género, con tres doctorados en psicología de la maternidad, máster en embrionología convalidado por la Universidad de Wisconsin y titulado en filosofía de Falopio…
- Ya… ¿Y útero? ¿Tienes?



También podríamos meter en esta categoría al paleto que te cita la RAE por tu mal uso de femenino.

El dramaking

Es una víctima de feminismo, eso está claro, muy compungido porque no le dejamos decidir sobre nuestros cuerpos, el pobre,…

“No hace falta que lo mates, puedes darlo en adopción”

Es que a parte de parto, tampoco quiero soportar la gestación. Si quisiera eso ya se me habría ocurrido, lumbreras.

“Estoy muy dolido, estoy esperando una cría y estoy de 14 semanas (¿¿Estoy??WTF), si fuera por vosotras la mataríais”
“La vida es un bien universal que trasciende sexos, es de los dos yo quiero ser padre”

Querido, sécate esas lagrimas invisibles y deja de gimotear, que nos entra la risa.
Correrte no te da ningún tipo de decisión sobre otra persona, a ver si te hago un squirting en la cara y a partir de ahora decido todo sobre ti.


pd. todos los argumentos aquí recogidos han sido recogidos de conversaciones reales.

Texto extraído de:  Feministasacidas.com