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domingo, 28 de abril de 2013

EL GATILLAZO, ¿CÓMO RECARGAR EL ARMA?...





     Estamos frente a un tema espinoso y que afecta tanto al hombre como a la mujer. Porque ellos se flagelan con la idea de que “no están dando la talla” y nosotras con el autoreproche de “¿Qué estoy haciendo mal?”. Y así, se convierte en un pescado que se muerde la cola, y se va cargando la confrontación sexual de tensiones y asociaciones negativas, y cada vez es más complicado superarlo.

¿QUE ES UN GATILLAZO?

Pero antes de ir al centro del asunto, ¿Qué se considera un gatillazo? Pues bien, estamos frente a este amiguito cuando la erección SÍ SUCEDE, pero luego desaparece y el pene se “desinfla”. Estaremos ante un gatillazo y no ante una impotencia cuando estos casos no superen más de la mitad de las veces que haya un encuentro sexual. Por esto también lo llamamos “impotencia situacional”.



      Una erección es un proceso complejo que implica cambios en la musculatura, los nervios y los vasos sanguíneos del pene. Cuando aparece un estímulo sexual, o se fantasea con el sexo, o se inicia cualquier tipo de estimulación erótica, todas estas señales viajan por los nervios que van desde la médula espinal hasta los genitales. En este proceso, la sangre se bombea al pene y los vasos sanguíneos que lo irrigan se dilatan. De este modo, la sangre llena el pene y lo agranda.

     El gatillazo o la pérdida de erección mientras se practica el sexo tiene causas físicas y psicológicas o ambas. Se considera normal cuando aparece de forma aislada y no afecta a más de la mitad de los coitos (sexo con penetración). En términos generales uno de cada tres gatillazos tiene causas físicas y en el 90% de los casos es tratable.

     Las causas físicas más comunes o factores de riesgo importantes son la edad y la bajada de la testosterona. A medida que se avanza en años, puede haber otro tipo de factores como son los circulatorios, los daños vasculares, la hipertensión, las enfermedades neurológicas, la diabetes, los factores de tipo hormonal...

     Alrededor del 40% de los hombres mayores de 40 años sufren algún tipo de disfunción eréctil. A veces, son circunstanciales y no duran mucho y suelen ser más por motivos psicológicos. Si no es así y aparecen con mucha frecuencia, puede ser una señal de disfunción eréctil por otros motivos que convendría revisar.
      
¿PORQUE SUCEDE EL GATILLAZO?



     El gatillazo es un problema muy corriente que afecta a casi todos los hombres alguna vez en su vida. El consumo de tabaco, alcohol, ciertas medicaciones, los nervios, la falta de concentración, el estrés, el cansancio, la rutina sexual e incluso el miedo a un posible embarazo de su pareja, repercuten directamente en la erección.

  El estrés es uno de los factores más importantes. Si el hombre ha estado sometido a mucha presión, o la situación es incómoda, o algo negativo le ronda la cabeza (problemas familiares, de trabajo…). Esto se solucionará obviamente sorteando el problema en cuestión que le atormente o buscando una situación propicia. Pero, ¿Y cuando el problema es físico?

      También puede ser que esté causado por que disminuya la producción de andrógenos, la hormona masculina. En cifras porcentuales, solo una tercera parte de los problemas que causan el gatillazo son físicos, y de esta, hasta un 90% tienen una solución satisfactoria.

Y ahora, para los dos,
¿Qué pasa cuando en medio del acto sexual se produce un gatillazo?


QUE NO CUNDA EL PÁNICO

     Todas las personas, hombres y mujeres, tenemos momentos en que no respondemos sexualmente.

     A nivel psicológico, el miedo al fracaso reflejado en la pérdida de erección supone una estresormás que no ayuda a salvar la situación con naturalidad. Se vive de forma tensa, con culpa o sentimientos de poca valía.

     Cuanto más exigente es el hombre o más cree que debe responder rápidamente o que su pareja demanda la erección para la culminación sexual y de su placer, más presión y más dificultad en alcanzar de nuevo la erección. A veces, la falta de información o la propia cultura y sociedad, puede hacer de un episodio sin importancia una cuestión donde se vulnera la masculinidad del hombre.

      Ante la aparición de un gatillazo, algunos hombres pueden reaccionar con tanta inseguridad que se condicionan cada vez que mantienen relaciones sexuales, entrando en un círculo vicioso del que es complicado salir. El miedo al nuevo fracaso es el que impide la erección, anticipando la dificultad y, al mismo tiempo, creándola.

     Lo que ocurre físicamente es que el cuerpo cuando se siente amenazado -no importa cuál sea la causa- segrega adrenalina (sustancia que genera la contracción vascular) y con ella la pérdida de erección. Así, lo más recomendable es relajarse y disfrutar del camino y sobre todo darle naturalidad.


Puntos importantes a tener en cuenta:

  • El gatillazo es un hecho natural que ocurre a casi todos los hombres alguna vez en su vida.
  • La erección no es constante a lo largo del coito, incluso antes del mismo hay pérdidas de firmeza en la erección, a pesar de estar en una situación muy excitante. Este hecho es completamente natural.
  • La parte importante de la conducta sexual no es la necesidad de mantener la erección para complacer, sino la posibilidad de comunicarnos con la pareja pidiendo aquello que nos gusta, nuestras preferencias y manteniendo la complicidad suficiente y la confianza para decir que hoy no apetece (que no solo le pasa a las mujeres) y, así, el hombre se va a quitar esos estereotipos sociales donde "debe cumplir".
  • Importante la expresión y comunicación de los miedos sexuales o la expresión de las prácticas que no te gustan, sin pensar que si lo cuentas tu masculinidad se verá afectada.
  • La presión por gustar y "quedar bien" con la pareja, genera inseguridad en la práctica sexual.
  • El gatillazo es un problema frecuente y afecta a muchos hombres. Puede generar inseguridad, frustración y temor a la práctica sexual. 
  • La disfunción eréctil, es un problema más grave y probablemente requiera atención médica y sexológica.
  • El mayor estimulante es tu cerebro. Mantente en lo que estás haciendo y saborea cada caricia.


  • Práctica el sexo sin coito (sexo no exigente) hasta que te sientas seguro de nuevo y sé creativo en el placer.

     Tenemos que verlo como algo natural y no como un conflicto que provoque una tensión y la culpabilización, ni de uno, ni de otro. Si la situación se da con nuestra pareja, por parte de nosotras debe de haber comprensión, y por parte de él, saber reírse de uno mismo y no tomarlo como un pecado mortal. Si por el contrario, es con una persona desconocida, chicos, buscad una explicación que no la culpabilice a ella (a no ser que os esté dando con un teaser). Si la mujer merece la pena lo entenderá y no le dará importancia. Así que ya sabéis chicas, sobre todo, COMPRENSIÓN.




   Podeis dejar pasar un rato y volver a intentarlo, siempre que no haya presión ni nerviosismo en el ambiente. Por experiencia propia sé que se puede volver al ring y conseguir un KO perfecto. Y si por lo que sea, no es el momento, habrán más veces. Y seguramente, si se supera una anécdota como esa, serán mejores, por el nivel de confianza.




     Para los hombres, si sois jóvenes y os ocurre a menudo, quizá deberíais plantearos vuestros hábitos de vida, y ver si algo de lo que os metéis en el cuerpo puede estar influyendo. Si con dosis de paciencia y risas no se soluciona, quizá sería sopesable ir a un médico, ya que igual el problema sea físico. Sea como sea, lo más probable es que tenga solución.

No olvidéis que lo principal es disfrutar de una sexualidad SANA y NATURAL.



     Decía Woody Allen que el sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír. Sin embargo, hay veces que la exposición a ese momento puede acarrear más de un problema. Si hablamos de varones, podemos encontrarnos con el temido 'gatillazo'. No se trata de disfunción eréctil, sino de pérdidas de erección transitoria y esporádicas. 



Aunque no es frecuente en jóvenes, lo cierto es que este problema sigue "alborotando" la cabeza de muchos chicos cuando piensan en sexo.

     Las pérdidas de erección en adolescentes y jóvenes, explica Mónica Poblador, psicóloga especialista en sexualidad del Centro Álava Reyes Consultores en Madrid, son bastante normales. "Los estudios nos informan de que aproximadamente el 50% de los hombres ha tenido o tendrá, en algún periodo de su vida, problemas de erección, más o menos transitorios", señala.


Raúl Padilla, por su parte, del centro Psicantropía de Madrid, afirma que hay situaciones que pueden llevar relacionadas una falta de erección, como los trastornos de ansiedad.

Aunque no se puede definir un perfil de personalidad concreto para estos casos, se trata de sujetos muy perfeccionistas. Bastante perfeccionistas, con tendencia a preocuparse excesivamente, muy exigentes consigo mismos y que suelen tener ansiedad en otras facetas de su vida. Los expertos aseguran que las personas con niveles de ansiedad muy elevados suelen experimentar mayores dificultades en sus relaciones sexuales en general.

SOCIALIZACIÓN SEXUAL

     La erección es una respuesta fisiológica automática que ofrece el cuerpo masculino cuando le llegan estímulos eróticos del exterior. Simultáneamente, explica Poblador, el cerebro se activa y produce una interpretación afectivo-sexual de esa situación. A su vez, el hombre pone en marcha todo un cúmulo de expectativas y creencias sobre lo que va a ocurrir en ese momento. "Su foco de atención principal se centra en los estímulos eróticos que ha aprendido que le excitan", concreta esta experta.

     Por tanto, el problema surge cuando se detiene demasiado en pensamientos del tipo: "¿Y si cuando nos quitemos la ropa mi pene no está lo suficientemente rígido?, ¿y si se me baja y no puedo hacerlo bien?, ¿y si se lo dice a sus amigas y se ríen de mí?"... Estos y otros 'y si' no son más que factores amenazantes que unidos a su alto nivel de exigencia y a ese fatídico miedo a 'no dar la talla' hacen que el joven esté en un estado de hipervigilancia que no le deja disfrutar de lo demás.



     Las investigaciones estuvieron siempre muy enfocadas al deseo femenino y en la pretensión de encontrar una píldora para aumentarlo. Parecía que el deseo en el hombre, no existiendo causas médicas significativas, estaba siempre presente, aún en condiciones adversas. "El hombre tiene más deseo que la mujer", "el hombre está siempre preparado para el sexo", son algunos dichos populares que sustentan esta teoría.

Rompamos mitos...


     Son ideas y medios preconcebidos que vienen dados por la sociedad, lo que los expertos llaman "socialización sexual". Como apunta Poblador, es lo que han aprendido los jóvenes sobre el sexo y sobre lo que es "ser un hombre de verdad", como las situaciones que se cuentan en los chistes verdes, las escenas de sexo irreales en las películas, el cine porno, y algunos medios de difusión que siguen mostrando qué es lo que 'vende'.

     Poblador recomienda, de forma contundente, "dejar de centrarse en el cuerpo y los genitales y empezar a disfrutar de lo que está pasando fuera, sustituir el 'me presento a examen', por el 'comparto' y complemento lo que tengo con la persona que tengo delante".

     Además de las ideas que transmite la sociedad, existen otros factores que intervienen en un mayor riesgo de sufrir un gatillazo como el temor al fracaso, la autoexigencia para cumplir ese rol masculino, el estrés, la falta de sueño prolongado, los sentimientos de culpabilidad, la información sexual inadecuada y miedos específicos al embarazo. 


Especial atención merece la llamada ansiedad anticipatoria. Esto es la anticipación al fracaso por una 
mala experiencia de alguien que te han contado o de ti mismo.




2 comentarios :

  1. hola pues empeze a conocer un chico tardamos tres o cuartro citas en poder acostarnos , el estaba muy peroq eu muy ansioso y con muchas gans de quear bien conmigo pues tuvo gatillazo el se qudo muy parado,yo fui comprensiva inlcuso al dia siguiente..pues estuco muy cariñosa la misma noche pero después ni me ha llamdo mas ni me ha contestado a mis mensajes, eso me hace sentir a mi fatal...

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  2. Me paso algo asi. Y yo me senti super mal. Me heche la culpa. Tal vez no le guste, tal vez mi cuerpo no era lo que el esperaba no se. Ya dias antes nos la habiamos pasado toqueando. Me miraba y me insinuaba ya desde mucho antes como me haria sentir. Sin mentir podria decir que me prometio lo mas hermoso que se fuera a sentir en la vida. Llego el momento y nada. No tuvo ereccion aunque lo intentamos. Intente estimularlo y no ayudo. Era la primera vez que algo asi me pasaba. Tal vez vio en mi cara la confusion o la desilucion, pero en realidad me moria de tristeza. La autoestima se me vino al suelo. Se acerco a mi y cubrio su cara en mi hombro. Se que tenia verguenza. Despues de ese dia todo cambio. El ya no me volvio a buscar ni a llamar. Ni yo a el. Tal vez porque supo que le conte a una amiga. No lo hice en mal plan. Solo queria consejo. Lo extraño y me hubiera encantado decirle que lo valore mas por quien es el no el incomodo momento que pasamos.

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