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lunes, 1 de abril de 2013

MUJERES QUE MANDAN EN EL SEXO, FEMDOM


A nuestros pies
Parece que la sumisión femenina está de moda después de la famosa trilogía de Grey y ahora El dIario de una sumisaHay quienes consideran estas prácticas como anti-feministas o incluso degradantes, a pesar de que las autoras de los libros retratan actos consentidos y deseados. Hoy os voy a hablar de otra forma de BDSM que es extremadamente pro-feminista, creo yo, porque 'idoliza' e idealiza a las mujeres. Se llama dominación femenina o “femdom”, es decir, cuando la persona que manda es la mujer.

Venus O'Hara por Lourdes Ribas
La biblia del femdom para mi, y para muchos que disfrutan de esta practica, es La Venus de las Pieles de Leopoldo Von Sacher-Masoch. Había descrito la importancia de este libro en el post Mis sesiones con el Sr. Grey semanas atrás. Mi primer novio me lo había recomendado con la esperanza de despertar mi lado dominante. Y funcionó. Gracias a él tuve el estimulo de experimentar con bondage, juegos de rol, fustas, látigos, siempre en el rol de dominante.
Unos años más tarde, viví otra clase de relación de femdom más centrado en la adoración que en el castigo con un amigo en la universidad. Me llevaba diez años y pasar tiempo con él era muy agradable ya que los chicos de mi edad solo pensaban en discotecas y fútbol. Fue una época en la que me especialicé en feminismo y me apasioné por los derechos iguales, pero me di cuenta que estaba al lado de alguien que no solo consideraba la mujer como igual al hombre, sino superior.

Venus in Furs por el artista "femdom" británico Sardax
Primero me acompañaba al supermercado, ofreciéndose a llevar todas las bolsas de la compra. Luego al llegar a casa, me ayudaba a limpiar mi habitación. Al ser muy desordenada, no puedo negar que me encantaba. A veces bromeaba con él diciéndole que era mi esclavo, pero no podía imaginar que esto era justo lo que deseaba. A pesar de sus tendencias sumisas, no era ningún pringado.Tampoco compartía todas mis opiniones y nos gustaba debatir.
Una noche en invierno, nuestra amistad tomó un giro inesperado. Estuvimos bebiendo vino en mi cuarto de la residencia universitaria, yo sentada a mi escritorio y él en la cama. De repente se puso de pie detrás mio y me cogió el pelo. Al notar el frío contra mi nuca, se me puso la piel de gallina enseguida. Después percibí su aliento caliente en mi cuello y empezó a darme mordiscos y lametones.
Me tomó por sorpresa total, pero decidí no pensar y solo disfrutar de la sensación sin reprimirme. Provocó una reacción instantánea en todo mi cuerpo, y en un pispas estaba guiando su cabeza hacia mi entrepierna. Acabé desnuda en la cama, mientras él me lamía y me tocaba hasta hacerme correr una vez tras otra. No le correspondí en nada, ni siquiera un beso y encima, él estaba vestido todo el tiempo.
Varios orgasmos más tarde, me encontré muy relajada pero con mucho sueño y le dije que era hora de irse. Al despedirse, me explicó que estaba a mi disposición. "Para lo que sea”, dijo. Y que le podía llamar cuando quisiera. Me avisó que él no me llamaría nunca, y que simplemente estaría a la espera de mis ordenes. Todo estaba en mis manos.
Aproveché su oferta y durante unos meses atendió a mis caprichos cotidianos y sexuales. Disfruté de masajes incontables, un servicio de chófer, de limpieza, y de cocinero además de mucho, mucho sexo oral. Durante un tiempo era divertido vivir este estilo de relación y aprender lo satisfactorio que podrían llegar a ser los “preliminares” al eliminar la penetración de la ecuación. Sin embargo, comencé a preguntarme si era normal porque se me hizo extraño vivir una relación sexual muy intensa con alguien con quien no me había acostado nunca ni besado, y que tampoco deseaba hacerlo. Las ventajas de la relación para mi eran obvias, pero, ¿para él? ¿Qué placer sacaba él de nuestros juegos?

"Cream" por Sardax
Con el tiempo y la experiencia puedo decir que he llegado a entender más sobre elfemdom. También he aprendido que el “sexo” es mucho más que la penetración y que la atracción sexual no siempre trata sólo de desear acabar desnudos en una cama. Además he descubierto que estas tendencias son mucho más habituales de lo que podría haberme imaginado cuando leí La Venus de las pieles por primera vez.
Para mí, lo atractivo de un hombre sumiso no solo es el hecho de que cumpla con mis deseos. Va mucho más allá. Necesito percibir su propia satisfacción a la hora de darme placer, porque mi placer es su placer. Por lo general he encontrado que los hombres sumisos son sensibles, observadores y muy detallistas. Ya vivimos en mundo machista, y saber que hay hombres cuya sexualidad va en contra de esta realidad demuestra una independencia erótica que encuentro muy excitante. Un hombre que ve una mujer como un sujeto poderoso y nunca como un objeto.

4 comentarios :

  1. Respuestas
    1. Cuanto miedo, y tan poca seguridad en ti mismo tienes, que tienes que insultar y molestar, para recalcar tu hombria y que cualquier relacion que no sea la del machito que domina a su novia , está mal.

      A que tienes miedo, a perder tu hombria si dejas que una mujer te domine ?

      Ah, y el femdom, o dominación femenina es consensuado, nadie obliga a nadie , a si que a cascarsela, y dejar de molestar, machito ...

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  2. Más que excitante..! Parecía, escrito para mí!

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