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domingo, 31 de marzo de 2013

EL NUDISMO COMO LIBERACIÓN MENTAL Y CORPORAL




Imagínate sobre tu toalla, ninguna prenda apretando tu piel, en contacto total con todo lo que te rodea. Oyes a tu alrededor el murmullo del agua y pensar en su contacto con tu piel hace que un escalofrío de placer recorra tu cuerpo. Levantas la vista y observas con alegría como cualquier cuerpo, vivido en su plenitud, es bello.
Ahora vuelve a imaginarte la misma situación sólo que con un “pequeño” cambio: llevas bañador, lo que equivale a que a veces te aprieta, si está húmedo es muy incómodo y cuidando que no se vea nada “indebido” fuera de él. En resumen, un engorro.
Cuando hablamos de nudismo suelen surgir muchos miedos, desde que es antihigiénico andar desnudo hasta que lo que se busca es provocar. Pero parémonos a pensar un momento: hablando de higiene, ¿no será más antihigiénico (e incómodo) andar con una prenda mojada? Es más, por regla general, en zonas naturistas se suele usar toallas o telas para sentarse en sitios compartidos, tanto por salud propia como por ajena.
El nudismo provoca una liberación mental y corporal. Te ayuda a entrar en contacto contigo, a aceptarte tal y como eres. Es más, en zonas nudistas desaparecen las exigencias del canon de belleza, todos los cuerpos son bellos porque son libres.
Por otro lado, encontramos el argumento de que las personas que realizan nudismo lo hacen para exhibirse y provocar. Si alguien se quiere exhibir, lo puede hacer de muchas maneras; desnudarse es una de ellas, pero ni mucho menos la única. Y por supuesto que habrá mucha gente que lo haga por ese motivo; al igual que habrá muchísima gente que lo haga porque está más a gusto así, en contacto con su propio cuerpo sin telas de por medio.
Y así llegamos a la razón que más incondicionales suele tener: la gente que hace nudismo es porque quiere provocar. Eludir la responsabilidad es una costumbre que da lugar a muchos errores. Un cuerpo desnudo, por sí solo, no provoca. Tiene que haber, necesariamente, unos ojos que miren y que reaccionen a esa escena. Y cuando hablamos de provocar, algunas personas se creen con el derecho de opinar sobre ello. Si partimos de la base de la responsabilidad, de la que hablamos antes, esto último pierde sentido. Por ejemplo, imagínate que a mí me gustan los helados. Y con este calor, me gustan aún más. Y, andando por la calle, veo a alguien con un helado gigante de tres sabores. Si actúo como decíamos antes, tengo derecho a:
- Quitárselo o darle un lametón, porque es culpa SUYA que a mí me guste el helado.
- Pegarle cuatro gritos y decirle que se vaya inmediatamente de mi vista, que a mí me provoca su helado.
Curiosa escena, ¿verdad?
Y lo que más curioso me resulta es la idea de que practicar nudismo atenta directamente contra nuestra autoestima. Por un lado, algunos hombres temen entrar en comparación genital con otros y salir malparados; y las mujeres temen no tener el cuerpo correcto para mostrar. Pero el mayor problema que hay en estas ideas es que el foco de atención es totalmente externo. Si movemos dicho foco desde lo que pensarán los demás a cómo me siento yo, apostaría todo mi reino sin temor a perderlo a que todo el mundo sería nudista.
Pero si aún así quieres mantener el foco fuera, te darás cuenta que sus cristales están totalmente distorsionados por nuestra cultura: tanto hombres como mujeres, al entrar en terrenos libres de textiles, observan cómo aquello que pensaban que iba a desentonar es uno más de tantos; de hecho, lo que es menos habitual es la imagen corporal que vemos en los medios. Así pues, todas esas dudas se disipan y la autoestima es más probable que aumente. Ya lo dice Paul Fussell: “un corto tiempo en playas naturistas persuadirá a la mayoría de las mujeres de que su busto y su cadera no son ‘anormales’ como ellas piensan cuando están solas, espantadas por el espejo, sino totalmente naturales. Las anormales pasan a ser las criaturas inexistentes representadas en la pintura y la escultura. Lo mismo ocurre con el hombre: si piensa que la naturaleza ha sido injusta con usted en el reparto de anatomía sexual, pase algún tiempo entre naturistas. Aprenderá que todos los hombres se ven más o menos igual, y que los ‘atributos heroicos’ son deformidades”.
Y, por supuesto, uno de los mayores temores masculinos es que se produzca una erección. Es curioso como en una sociedad hipersexualizada se castiga cualquier manifestación corporal. La erección del pene es natural, así como la erección de los pezones. Si se produce, la opción es vivirla como lo que es, algo natural, no hay que hacer nada con ella, no hay que manejarla. Vívela sin más.
Lo que está claro es que el nudismo, ante todo, provoca una liberación mental y corporal. Te ayuda a entrar en contacto contigo, a aceptarte tal y como eres. Es más, en zonas nudistas desaparecen las exigencias del canon de belleza, todos los cuerpos son bellos porque son libres. Dan igual los tamaños, los pesos y las edades: todos los cuerpos encuentran la belleza que da la libertad. La ropa no hace más que deformar lo que es natural. La satisfacción de no tener que tapar lo que es tuyo es placer en estado puro.
Y ya lo decía RuPaul: Nacemos desnudos, el resto es travestismo.
El nudismo no sólo se puede practicar en playas, sino también en pueblos como El Fonoll, en campings, hoteles y albergues, en actividades al aire libre o en tu casa. 
Puedes informarte también en la web de la Federación Española de Naturismo. Libérate de las telas y, si aún sigues teniendo dudas, lee estas 205 razones para practicar el nudismo. Me despido con algunas de ellas:



  • La represión de la desnudez saludable, especialmente para las mujeres, ha sido uno de los medios principales de control de pensamiento y decisión de la patriarquía. Rompiendo este modelo, se quebrantan las ataduras invisibles del rol sexual heredado.
  • Las limitaciones en la desnudez femenina, la aceptación de la pornografía y los exigentes requerimientos de la moda pueden separadamente verse como cuestiones menores, pero tomadas en conjunto forman un patrón de represión machista.
Marilyn Frye explica: “Considere la jaula de un pájaro. Si usted mira muy de cerca, tanto como para ver un solo alambre, no podrá ver lo demás. Si su concepción de lo que está delante suyo es determinada por este enfoque miope, usted podrá ver hacia arriba y hacia abajo del alambre y determinar su longitud. No podrá entender porqué el pájaro no vuela en torno a esta cuando quiera para ir donde quiera. No existe ninguna propiedad física del alambre, nada que un escrutinio minucioso pueda revelar porqué el pájaro no va donde quiere, no hay nada que lo inhiba o lo perjudique, a no ser de una manera muy accidental. Solamente cuando usted retrocede y se detiene a mirar los alambres uno por uno microscópicamente y toma una imagen microscópica de la jaula en su totalidad, podrá entender porqué el pájaro no va donde quiera. Lo verá rápidamente, no requerirá grandes sutilezas, ni engorrosos razonamientos. Es perfectamente obvio que el pájaro está rodeado por una red de barreras sistemáticamente relacionadas, ninguna de las cuales podría obstaculizar su vuelo, pero las que, debido a sus relaciones, son tan limitantes como las sólidas paredes de un calabozo.”
  • El vestirnos compulsivamente crea inseguridades sobre nuestro cuerpo. Estudios realizados muestran que el naturismo, por otro lado, promueve una positiva autoestima en lo corporal.
Estos efectos son especialmente significativos en las mujeres. Estudios realizados por Daniel De-Goede en 1984 confirman investigaciones hechas 16 años antes, las que establecieron que “de todos los grupos evaluados (nudistas masculinos, no nudistas masculinos, nudistas femeninas, y no nudistas femeninas), las nudistas femeninas obtuvieron la puntuación más alto en autoestima corporal, y las no nudistas femeninas el más bajo.”
  • El nudismo promueve el concepto del cuerpo como un todo, en vez de separar partes del cuerpo como indeseables y vergonzosas.
  • El nudista, literalmente, no tiene nada que ocultar. Por lo tanto tiene menos estrés. La investigación científica corrobora esta afirmación.
En las palabras de Paul Ableman: “Sacarse la ropa simboliza desprenderse de la civilización y su custodia. El nudista se despoja no solo de sus vestiduras, sino también de la formalidad y la apariencia, del ‘ceremonial’ y todas las limitaciones de la ‘etiqueta’… Por lo tanto el nudista se aparta simbólicamente de una gran carga de responsabilidad. Al sacarse la ropa, se desprende de los opresivos hechos del día. A partir de aquí, no lucha en favor de ‘causas’, no se opone a estas o a las ‘tendencias’, resumiendo: un ciudadano. El es, una vez más… un ser libre.”
  • La vestimenta oculta la natural diversidad de tamaños y formas del cuerpo humano.
Una persona que nunca observó desnudos, crece con malentendidos y expectativas fantasiosas a cerca del cuerpo, basadas en prejuicios y fuentes mal informadas. Por ejemplo, los medios de difusión.
Como resultado de esto, el aumento mamario ha sido por mucho tiempo en EEUU la cirugía estética más practicada. En los ’80 las mujeres americanas tuvieron más de 100.000 operaciones por año para alterar sus pechos. Helen Gurley Brown, editor del Cosmopolitan, dice, “Yo creo que el 80% de las mujeres de este país no tienen ni idea de cómo se ven los pechos de las demás mujeres. Ellas tienen una imagen idealizada de cómo son los senos de el resto de las personas… Por Dios, ¿No es ridículo ser una mujer emancipada y no conocer realmente como luce el cuerpo de una mujer, excepto el propio?”
  • Negándose a aceptar la necesidad de “protegerse” a sí misma de los hombres cubriendo su cuerpo, la mujer gana poder y desplaza la carga de responsabilidad de la conducta hacia el hombre, donde debería realmente estar.
Reena Glazer hace notar que “El poder de los hombres se perpetua al considerar a las mujeres como objetos en los que actúa y a los que reacciona, el vez de actores en sí mismas… Todo su mérito se deriva de la reacción que pueda inducir en el hombre. Para mantener el sistema patriarcal, el hombre debe determinar como y cuando está permitido que se produzca su excitación. Así, el mito de los senos femeninos, del hombre heterosexual, ha sido codificado en la ley. Debido a que las mujeres son objetos sexuales y propiedad de los hombres, se concluye que lo que excite al hombre puede exhibirse solamente donde y cuando el hombre desee ser excitado.”
Este énfasis en calificar a las mujeres de tentadoras “desplaza el peso de la responsabilidad del hombre hacia la mujer: Debido a que la mujer provoca impulsos incontrolables en los hombres, la sociedad excusa el comportamiento del hombre y culpa a la víctima de lo que haya sucedido… La sanción del concepto de que el hombre tiene impulsos incontrolables implica que la violencia sobre la mujer es inevitable.”
Más ilustraciones de Sonia R. Arjonilla en su blog Anécdotas o Varios

Anarquismo y nudismo  

 La relación entre el anarquismo y las corrientes naturistas siempre ha estado presente a lo largo del tiempo. Esta relación fue bastante importante a finales de la década de los años veinte del siglo pasado. Este papel de unión sin duda correspondió al grupo «sol y vida» que tenía como finalidad el excursionismo. Las actividades de dicho grupo se realizaban a través del ateneo naturalista Ecléctico sito en Barcelona y su órgano de expresión era la revista Ética a la que sustituyen en 1929 por Iniciales, cuya existencia ha de prolongarse hasta la Guerra Civil. Cabe advertir que la propaganda del naturismo se adecuaba perfectamente a los deseos de ruptura que alentaban los jóvenes libertarios, respecto a las pautas de comportamiento burguesas. Así lo hace explicar un joven obrero en una carta a la revista Iniciales bajo el curioso pseudónimo de «silvestre del campo»: Encuentro un gran placer estando desnudo en pleno bosque, bañado en luz y aire, dos elementos naturales e indispensables. Sólo con verme despojado de mi modesta indumentaria de explotado, paréceme que ha desaparecido para mí todas las leyes fabricadas para amargarnos la existencia y no quedan otras que las que encarna la naturaleza.
    La ropa representa la esclavitud en unos y tiranía en otros; sólo el desnudo representa al hombre anárquico rebelde a todas las normas, desligado a los prejuicios de atavío de la sociedad del dinero. Esta relación se traduce en julio de 1928 en la constitución de la Federación Naturista, y en septiembre de 1929 en la celebración del IV Congreso Naturalista Español, apoyados ambos por el movimiento libertario. 
   No obstante, a medio plazo las corrientes naturistas y libertarias se irían diferenciando en sus conceptos de vida cotidiana, que cuadraban más al individualismo libertario (encarnado a la sazón por teóricos franceses como Henri Ner) que los propósitos de gestación revolucionaria que en aquellos tiempos había en organizaciones anarquistas como la F.A.I. (Federación Anarquista Ibérica) que a lo largo de la República se materializa en un cierto distanciamiento entre ambas orientaciones; lo que no excluye que el naturalismo, lo mismo que las corrientes de reforma sexual penetre a lo largo del tiempo en los medios libertarios con mayor intensidad que en otros movimientos obreros. Con la caída de la República y la llegada de la dictadura del General Franco, todo esto desaparece.



Textos extraídos de  Pikara magazine, Carlos Ortega

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